El cuerpo de Sunset Shimmer cayó pesadamente al piso ahora en un estado de absoluta erosión, sus ojos regresaron a la normalidad en plena caída. Comprendía con gran pesar el final que le esperaba; al impactar su cuerpo contra aquella tierra estéril y falta ya de toda vida salvo de la adolescente que también se hallaba a punto de perecer. Pero al menos había luchado por su vida, al menos se aseguraba de que nada amenazara a sus amigas. Entonces tomó parte la sección más importante de su plan inicial…
El poder del hechizo final de la de cabello bicolor fue tal que formó un pequeño cráter en la tierra, en ese casi completo control que tenía de su magia, había concentrado casi todo el poder del hechizo en quemar el núcleo de Wane; este primeramente se observó victorioso, aunque semejante suposición imaginaria pronto se borró para dar paso a la cruel realidad. Su cabeza comenzó a dolerle, sus músculos se tensaron, finalmente su sentido del equilibrio se vio terriblemente afectado. Fue cuestión de pocos segundos para que él también cayera, pero lo hizo dentro del cráter, aproximadamente a medio metro de profundidad.
No obstante, si de algo no pudo olvidarse era de la victoria que tuvo. Sunset ya no podía hacer nada más, su núcleo estaba listo para ser extraído. Solo entonces, el demonio supo el papel del hechizo lanzado en el lugar por la de piel ámbar. El cielo, lleno de aquella estela luminiscente de rojos, naranjas y violetas era un flujo bastante potente; sin necesidad de ser un gran observador, se podía apreciar que la tierra que en un inicio era de un color negro vivaz, con grandes cantidades de elementos para sustentar la vida de las cantidades más diversas de plantas; ahora era gris, seca y falta de toda vitalidad. Las plantas cercanas se secaban con absoluta rapidez, para después comenzar a incendiarse; de la misma forma no pasó mucho tiempo hasta que la madera utilizada en la granja comenzara a inmolarse de forma lenta, con el sonido típico de la madera y lo más extraño era que aquel fuego, no extendía tan siquiera una pequeña nube de humo, sino más bien varios puntos luminiscentes que ascendían hasta la nube. Así pues, mientras existiese materia orgánica, esta sería convertida en energía al mismo tiempo que era eliminada y así el campo se mantenía hasta que todo ser vivo desapareciera. Más impresionante aún era la capacidad que tenía para reconocer cualquier ser vivo dentro del campo sobre el cual se hallaba.
Sí, cualquier forma de vida sería reconocida y aniquilada, eso desde luego lo incluía tanto a él como a Sunset, mientras tuvieran algo de energía para resistir no perecerían, pero la cantidad que cualquiera de los dos poseía, era tan mínima que ni siquiera podía transportarse a una zona segura, le alcanzaba como máximo para unos cuantos cientos de metros, si lo realizaba, aparecería un una posición semejante y sin energía, por lo cual enfrentaría el rápido final que suponía tan ruin jugada por parte de la adolescente.
- Así que condenaste a tus amigas, todo para no perecer… no eres ninguna amiga después de todo. – Afirmó con debilidad un Wane que comprendía el resultado real de aquel combate y también entendía el amargo final al cual ella los había sentenciado, pero aún así buscaba algún medio para afectarla.
Pero nuevamente, Sunset puso en marcha su plan desde una perspectiva completamente diferente; como si respondiera para darle la absoluta contra a Wane, de aquella nube de energía comenzó a descender un pequeño punto negro, que esparcía una bruma obscura a su paso; De Wane pronto comenzó a salir una especie de humo blanco con una infinidad de puntos blancos conectados por líneas de distinto color dentro de este; ascendiendo al cielo, abandonando a su creador, el hechizo del pacto ascendía hasta el cielo, en fiel encuentro con el núcleo, en cuestión de unos segundos rodeó el núcleo creando una espiral a su paso. Finalmente, ambos tuvieron un contacto que produjo un sonido similar a una explosión seca, con cierto vibrar transmitido por el aire.
El demonio observó impotente cómo la adolescente sacrificaba el núcleo restante: el de Supay para anular el pacto, transformándolo y alterándolo de tal forma que en lugar de tomar tanto la vida de Wane como de las amigas de Sunset, entró en directo confrontamiento con el núcleo del creador de ambos demonios; en un proceso mutuo de eliminación, tanto el núcleo como el hechizo y sus vínculos se rompían pasando a anularse entre ellos. Con una furia inmensa hacia Sunset y también hacia él apreciaba cómo la principal amenaza para negociar con la adolescente se rompía; mostrando no solo la capacidad para sacrificarse o la verdadera unión de esta para con sus amigas, sino también una habilidad para la magia increíblemente superior, incluso para los propios demonios, pues había llegado a destruir el maleficio del pacto, cosa que solo una criatura había lograd antes, pero nada que ver tenía con esa situación en concreto. En ningún momento fue ese final el esperado por ambos, pero así era, un empate en la derrota, pues ambos estaban condenados a perecer.
Wane dejó caer su cabeza sobre la tierra estéril del cráter, ese cielo era probablemente la única imagen que podía tener. De un momento a otro observó el cuerpo de Sunset Shimmer, a cinco metros de él, apenas podía ver algunos cabellos, uno que otro pedazo de ropa hecha girones y una falta de movilidad, salvo una respiración profunda. Algo comenzó a ser pensado dentro de su cabeza, la posibilidad de salir con vida de la situación; el núcleo de Sunset podía darle una pequeña cantidad de energía por el momento, pero si así lograba sacar el tiempo suficiente para huir del campo en el cual se hallaban o al menos ampliaba sus posibilidades, valía completamente la pena.
Sin poder pararse, utilizando sus brazos para finalmente rodar sobre sí mismo para comenzar a avanzar con estos, metiendo sus garras en la tierra para tener mayor agarre se impulsaba a través de la leve inclinación del cráter; su cuerpo, fatigado hasta el extremo, sus músculos apenas daban respuesta a sus órdenes, el sonido generado por su avance apenas perturbaba a Sunset Shimmer, quien observaba al cielo recordando con increíble tranquilidad a todas sus amigas, esas que suponían los momentos más grandes en su vida, esas chicas que le dieron algo que el poder jamás podría darle por sí solo… le dieron felicidad. Ahora que Fluttershy, Rainbow Dash y Rarity estaban salvadas, ahora que se aseguró de que Wane no las amenazaría jamás, podía descansar para siempre, el temor hacia la muerte era afrontado con sus recuerdos conjuntamente con la creencia en que había actuado de la mejor manera posible, que al final de cuentas pudo no solo contrariar a los demonios del pasado sino que también pudo mostrarse a sí misma la capacidad que tenía para hacer de ello una realidad.
El demonio se arrastraba con todas sus débiles fuerzas, pero en contra de su cuerpo, su cerebro, su mente tenía una actividad constante, de pronto, sin que tuviera completo control de sí mismo, comenzó a recordar las palabras de su padre.
- Ni tú ni yo podemos superar esta limitación.
Ahora podía comprender mejor que antes a lo que se refería; para él era imposible sentir al mismo grado que los humanos, incluso cuando su cerebro actual tenía una semejanza extraordinaria con la de ellos.
Pronto los recuerdos de Sunset volvieron a inundar su cabeza con aquel constante asedio de emociones entremezcladas con sus recuerdos, despertando en él la emulación de los mismos, sus movimientos se hicieron paulatinamente más lentos, hasta casi detenerse.
Como un flashback, una inmensurable cantidad de imágenes, sensaciones, emociones, pensamientos y lecciones invadían nuevamente su mente. Finalmente Wane se atrevía a observar la cantidad total de dichas memorias, pudiendo destacar varias de ellas no por su importancia en cuanto a conocimiento, poder o evolución, al menos no por sí misma, sino porque estaban completamente imbuidas por algo que jamás se le había ocurrido buscar: la felicidad.
Aquel término era algo que había olvidado por completo en toda su existencia por cientos de mundos, civilizaciones y realidades. Al principio podía observar un pasillo, seguido de una gran cantidad de seguridad, satisfacción y paradójicamente, miedo. Al poco tiempo pudo escuchar la voz posiblemente femenina, considerando que se hallaba en Equestria por aquel tiempo.
- Sunset Shimmer, he oído que no te llevas bien con los otros estudiantes, ya hemos hablado sobre como las relaciones personales…
- ¿Relaciones personales? ¿Quién necesita a los demás? Lo más importante en la vida es ser la mejor. – Respondía la yegua con completa egolatría.
- […] (utilizo este puntillado entre corchetes para indicar que me estoy saltando una parte del cómic 9 que es de donde extraigo este recuerdo).
- Mira el espejo y dime lo que ves.
- Una hermosa poni que todo lo que tiene es poder y potencial.
- ¿Podrías volver a intentarlo, pero teniendo en cuenta nuestra charla sobre humildad?
- Veo una poni que no es lo suficientemente poderosa, una poni que puede ser grandiosa y poderosa.
- Una poni que podría gobernar Equestria… - terminaba sentenciando la poni de cabello bicolor, observando su reflejo en el cristal, este, extrañamente mostraba aquello que tenía dentro, en lo más recóndito de sus ser.
Sorprendido Wane podía apreciar el carácter de un demonio en aquella Sunset menor, aquella que todavía podía denominarse como original, correcta, aquella que todavía podía perseguir el mejor ideal de todos, el de perfección. Pero ¿Qué había pasado con ella? Concentrándose logró evocar los recuerdos con una carga emotiva todavía más agudos. En ellos, estaba plasmado el dolor, la angustia, la injuria y el miedo se hacía todavía más grande, para dar paso al asombro, a la desesperación, finalizando en una suerte de entrega hacia un fin poco claro.
- ¿Soy egoísta? Ese libro de ahí dice que podría gobernar aquí. Tú eres la egoísta por no darme mi merecido lugar. – Decía exasperada Sunset Shimmer poco antes de lanzar un libro contra la princesa en la muestra de la pronta furia despertada en ella. – Merezco estar a tu lado y ser tu igual o quizás incluso tu superior. Conviérteme en una princesa.
El temor llegaba inmediatamente.
- No, ser una princesa es algo que debes ganártelo, he tratado de enseñarte todo lo que necesitas saber, pero no lo has aprovechado. Cada vez que dices "merecer" algo sin haber hecho ningún esfuerzo, me demuestras que no estás lista todavía.
- Sunset Shimmer, te retiro tu posición como mi alumna, como no podemos superar esto, tus estudios terminan aquí. Eres bienvenida de quedarte en Canterlot, pero ya no serás recibida en el castillo.
- Nunca podremos superar esto porque no puedes ver lo grandiosa que merezco ser ¿Eso es todo lo que tienes que decirme?
- No. Los guardias te escoltarán a la salida.
Entonces, la cantidad de emociones se hizo inmensa, pero acompañada de ellos llegaba la visión de un plan, el sueño y los primeros esbozos de este; si no podía ser una princesa de Equestria por las buenas, tendría que someterla, conquistarla. Pero aparte de ello, Celestia se volvía para Sunset Shimmer en una entidad a la cual le guardaba no solamente un deseo de venganza, sino una asociación al dolor, a la traición. Pronto ese dolor se transformaba lentamente en ira, Wane utilizando la forma inferior de sentimientos que tenía, podía percibir claramente, dilucidar un sentido nuevo, un plano poco conocido por los demonios o al menos ignorado por ellos.
Poco después Wane pasó al tiempo exacto, en una rauda visión general de un tiempo aproximado de un año pudo observar nuevamente las capacidades de todo demonio al ver cómo Sunset Shimmer dominaba con absoluta facilidad un colegio, cosa que no era mucho, pero que de todas formas requería de ciertas aptitudes en cuanto a manipulación, control, estrategia, artimañas y capacidad para adaptarse a cambios inesperados. Pero todavía no hallaba nada cercano a la diferenciación de los demonios, salvo claro por la cantidad enorme de sentimientos que tenía la adolescente de ojos turquesa.
Pronto una lágrima cayó por los párpados de Wane, quien entregado a esos recuerdos podía sentir con gran proximidad los sucesos de la misma forma que Sunset Shimmer en ese tiempo.
Pero llegó finalmente el día en el cual se topó con Twilight Sparkle esa princesa poni que llegó desde su dimensión original; allí recaía nuevamente la capacidad con la cual Sunset se desenvolvió para vencer a Twilight fue bastante admirable, aunque al final, por un error propio estuvo a punto de perecer.
Fue en ese instante, dentro del cráter formado por la inmensa energía de un elemento de la armonía que ese miedo dentro de ella finalmente se abrió, mostrándose en su totalidad.
Soledad. Solo entonces Wane comprendió el enorme efecto que ejercía la soledad sobre su hermana, esa ausencia de sentido, esa incapacidad para comunicarse, el silencio absoluto, la desesperación por tener algún contacto con el mundo de afuera. Se expresaba en palabras desesperadas que no suplicaban piedad alguna, sino conocimiento. Sin el estúpido sentido del honor; admitía su error, pero también solicitaba ansiosamente el conocimiento que lograría sacarla de la soledad.
Ese saber no era inmediato, tuvo que ser una construcción realizada por la propia Sunset a lo largo de meses de interrelación con las que habían sido sus enemigas durante la noche funesta. Sin aplicar ya ningún recurso para dominar ni para manipular la adolescente se entregaba completamente a un cambio completo, el miedo finalmente quedaba en un pequeño rincón, sentenciado a aparecer por pequeños lapsos de tiempo enraizados en los recuerdos al pasado y al deseo de no volver a este. Palabras faltaban para describir ese cambio, la nueva dirección tomada por la demonio era a todas luces contraria a los principios de su estirpe, pero ¿Por qué?
El tiempo pareció ampliarse mucho más, en la medida en que Sunset pasaba un tiempo cada vez mayor junto a sus amigas, los lazos creados, los secretos guardados, los momentos vergonzosos, tristes, alegres, sueños, pesadillas, temores, el olor a chicle de una chica de cabello rosado, las fragancias de la modista, la fuerza de Applejack así como su sinceridad, las manillas de Rainbow Dash, los lentes de Twilight Sparkle, la voz de Fluttershy. Aquella cantidad de recuerdos, despertaban en él algo distinto. Allí era donde podía encontrar esa felicidad, ese placer y gozo por la vida, aquel sentido unificador, pero al mismo tiempo individual. De pronto pudo comprender con un increíble asombro algo que ni por asomo sospecho de la vida de aquella creación de Supay.
Desde el fondo de su conciencia pudo entonces observar aquellas cadenas de las cuales habló su creador, esa felicidad no solo se trataba de esos momentos, de los lazos y de los sentimientos, se trataba de vivir, en el fondo era una atracción hacia la vida, una forma de vida que no obedecía solamente a la perfección ni a la racionalidad pura, sino que también conocía de sensaciones poderosas y extremadamente complejas. En su situación podía emular con toda facilidad las emociones de un humano y de hecho había logrado tener algunas. Sin embargo, jamás podría ver las cosas desde el punto de vista de Sunset Shimmer, al menos no sin antes rechazarlo. Mientras él deseaba el poder ella deseaba la vida; siendo esta su condena a los sacrificios más grandes, mientras que ella, todavía podía perseguir la perfección y preocuparse por la felicidad.
Al ver a sus amigas veía detalles que a él se le habían escapado, detalles del mundo de los cuales no había tenido la más pálida idea. Conocimientos y perspectivas que él no compartía, conocimiento que jamás hubiera alcanzado y una extensión de sí mismo que nunca desarrolló o cortó por considerarla un mero perjuicio.
Las lágrimas brotaban de sus ojos que se habían vuelto en los de su versión humana, estos, de color turquesa como los de Sunset la observaban tirada en el suelo, en un estado de tránsito hacia el fin. Entonces sintió las palabras de Supay en parte en aquellos sentimientos, en parte en su mente.
"Si lo haces condenarás a la especie y te condenarás a ti mismo"
Ella era el paso evolutivo de los demonios, era ella la única que podía romper con dichas cadenas y la había condenado al mismo tiempo que se había condenado a sí mismo. Era pues un sacrificio de ella para acabar con él. Pudo sentir pronto el odio que ella se tenía a sí misma, al menos desde el momento en el que pudo cerciorarse de su verdadera identidad; todavía más confundido, Wane apenas podía dar marcha hacia adelante con su cuerpo a punto de entrar en colapso. Ahora podía convencerse de su gran error, ahora comprendía, sentía y sollozaba dicho error. La cantidad de sentimientos y pensamientos de ella eran desbordantes pero dispersos, aun así, podía articularlos de forma tal que le daban un poco más de entendimiento.
Ella era el futuro, ella era quien debía dar el paso evolutivo. Pero lo rechazaba. Rechazaba lo que era y aunque todavía tenía el deseo del poder, en absoluto quería dominar al resto, sino más bien ser su amiga, estar ahí, preocuparse por ellos y que ellos se preocupen por ella, que la entiendan ¡Qué la amaran! Pero sin forzar las cosas, todo con el esfuerzo de la amistad, de crear y cuidar de ese lazo. Si esa no era una nueva forma de relación de un demonio con todo lo externo, si no era el contexto que llevaría a una nueva evolución. A un perfeccionamiento distinto, entonces el viejo camino seguiría, condenando a la especie a perecer y por tanto quitándole toda posibilidad de continuar con la perfección.
Tanta sabiduría tenía Supay y todavía más aquella adolescente que no deseaba ser demonio, y que sin embargo, era la mejor apuesta entre todas, incluida la que se hallaba en él. De pronto todo lo que había hecho caía en el olvido, frente a aquella nueva forma de ver las cosas no tenía mucho que hacer. El campo pronto los eliminaría a ambos, a no ser claro que hiciera lo que tenía que hacer desde un principio.
Arrastrándose con sus pocas fuerzas los pocos centímetros que lo separaban de ella, utilizó sus manos que ahora, debido al desgaste se apenas podían levantarlo. Treinta centímetros sobre el suelo y temblando debido al esfuerzo, Wane se acercó con completa seguridad hacia Sunset Shimmer, esta, al verlo levantó sus brazos para tratar de alejarlo, dándole golpes que por el enorme cansancio, apenas pasaban de meros roces y agarres sin fuerza alguna, débilmente emitía algún sonido débil desde su garganta para tratar de alejarlo con estas últimas defensas.
De un momento a otro, sintiendo que sus músculos se desgarraban… un hechizo que Sunset había conjurado en la esfera y que ahora tenía su efecto, nuevamente se impresionaba, le había mantenido oculto aquel maleficio menor de forma tan sutil que no lo había detectado; sin embargo, su utilidad era ya inexistente, pues solo habría funcionado al intentar huir y eso era lo último que deseaba hacer.
Tomando a la adolescente por las muñecas para después acomodarse sobre ella, usando sus rodillas y cola como puntos de apoyo para no aplastarla, fijó sus ojos en ella, su pelo cortado, quemado, su rostro lleno de cortaduras y su cuerpo en un estado lamentable debido al corte que le había hecho, la sentenciaban también a ella. Pero ese no sería el final de la especie.
- No, prefiero morir antes que dártelo. – Afirmó la de cabello bicolor poco antes de iniciar una conjuración.
Wane pudo notar de forma inmediata que el núcleo de Sunset estaba siendo destruido por ella, un hechizo suicida… con absoluta desesperación fijó nuevamente sus ojos humanos en ella, quien le devolvió la mirada, su rostro regresó a su forma humana, develando así sus emociones humanas y ponis.
- No lo hagas Sunset, tienes que vivir. – Sentenció de pronto el demonio, sin poder evitarlo, las lágrimas que antes había dejado caer continuaron fluyendo hasta caer sobre el rostro de la adolescente, quien atónita, con sus ojos abiertos de par en par y la boca entrecerrada no daba crédito a las palabras de su enemigo.
- Por fin lo entendí; eres tú quien debe ser la continuación de nuestra especie… eres tú quien debe guiarla a una nueva orientación… eres… más perfecta que yo. – Replicó el demonio con la voz algo quebrada pero con su firmeza natural.
En un lapso corto de tiempo, aquellas manos que sostuvieron las muñecas de la de ojos turquesa pasaron a afianzarse de las manos de ella.
- Solo déjame mostrarte esto último. – Afirmó el demonio, tomando el silencio y la inmovilidad de Sunset como afirmativas.
Al sentir un pequeño cosquilleo en su mano, la fémina cerró los ojos para recibir con más concentración lo que Wane trataba de mostrarle.
Una imagen se alzaba en la obscuridad, pronto esta se exponía al sol… era… era ella. No podía ser cierto, en una aceleración enorme de tiempo pudo percatarse del enorme tiempo que había pasado con Sunset Shimmer, la Sunset Shimmer de ese mundo; pronto pudo ver algo más, de hecho, pudo sentir algo que jamás habría imaginado que Wane pudiera Sentir: amor. Se había enamorado de la Sunset Shimmer de ese mundo.
Pero de pronto aquella imagen pasó por completo para dar lugar otra, una menos real y más imaginaria. En ella, estaba una foto de ella y la Twilight de ese mundo. Ambas sonreían teniendo al lado una gran cantidad de galletas recién horneadas. Entonces, sucedió algo extraño, pudo escuchar la voz de Wane dentro de su cabeza.
- Ella, ¿Es especial para ti? – Preguntó.
- Sí, es mi amiga y como sabes, tiene más en común conmigo que cualquier otra persona o poni.
- Sí, lo sé. Es por eso que debo pedirte que la vigiles; con ella pasa algo que no debería darse.
- ¿Qué no debería darse?
- La magia y un científico humano; Sunset, ella tiene en su carácter el deseo por entender la magia y temo que eso la lleve a tratar de conseguirla de una forma u otra.
- Pero eso ya pasó en los juegos de la amistad, ella ha cambiado, lo sé.
- O al menos crees saberlo… debes tener cuidado de ella; pero no te estoy diciendo que dejes de ser su amiga o dejes de confiar en ella… solo te digo que debes estar atenta.
- Nunca dejaré de confiar en ella.
- Entonces ponla a prueba, si enserio confías en ella, dale una prueba a ella y a todas tus amigas, ¿Qué tal si están a tu lado solo por ese poder que tienen? ¿Qué tal si no son las más adecuadas para cargar con poderes como los que les da tu energía?
El tiempo se acababa, de pronto Wane sintió su sus alas comenzando a incinerarse con ese fuego mágico, el dolor era intenso, pero debía mantenerse firme para hacer la mejor acción que podía hacer.
- Espera, podemos salir los dos de esta.
- Sabes bien que no… ahora, esto será algo doloroso, pero es para que vivas. – Sentenció bruscamente el demonio.
Sin más premeditación las fauces de Wane se abrieron, para después encajar sus dientes en los alrededores de la boca de la adolescente, quien completamente aterrada, pero entendiendo el proceso trató de no moverse.
Una bruma de obscuridad era generada en la cabeza del demonio, al poco tiempo esta llegaba hasta la garganta y pasaba por su boca para ingresar en la de Sunset y dirigirse a su cabeza. Una vez realizado esto Wane se separó y se dejó caer a la izquierda de la adolescente. Sus ojos comenzaron a ver el cielo, comprendiendo o al menos siendo consciente que su vida no era un error, sino que más bien la reafirmación de esa evolución, el último de su especie antes de que esta cambiara, el último que pudo apreciar aquel ocaso que llegaría para los demonios y que terminaría transformándolos. Pero alejándose de ello, también recordó como nunca antes a esa mujer que lo había enamorado, aquella a la cual le había jurado su amor. Era muy tarde para eso ya.
- Sunset… lamento no poder amarte más. – Sentenció de forma débil y con gran pesar dentro de él. – Ya sabes qué hacer con ella; hasta luego… hermanita.
Wane cerró los ojos para sentir cómo su cuerpo era consumido y desintegrado en una suerte de ceniza luminiscente que se elevaba en el aire para llegar hasta donde se hallaba la nube de colores peculiares.
Sin mediar más palabras, la de cabello bicolor observaba como su hechizo la dejaba sin lo que podría considerarse su familia de sangre o al menos de vinculación genética y mágica. Ella había hecho todo aquello, obligada tal vez, pero no le quitaba la responsabilidad de ello; además había visto algo de ella que pensó estaba enterrado en el pasado. Como una niña pequeña, en medio de aquel ambiente infernal creado por su propia energía comenzó a llorar por impotencia, por su pérdida, por el pasado, por sus amigas y por la alegría de vivir.
A la distancia, se podía observar la salida del sol, reflejo del renacimiento que sufría Sunset Shimmer y del radiante futuro que venía.
¿FIN?
Así pues damos fin a este fic si es que se quisiese leerlo como una unidad.
