Los personajes, salvo Amy y poco más no me pertenecen, como ya sabéis,

Grandes dosis de drama y puede que cosas repugnantes, violentas o indecorosas, etc etc...

Capítulo 26

Sherry se acercó a la puerta ágilmente para comprobar al observar por la mirilla que era Jake quien esperaba ser recibido al otro lado. La rubia frunció el ceño al verlo allí, y dudó en si era buena idea dejarlo entrar, por si volvía a encolerizarse con Leon por la muerte de Amy.

Finalmente la mujer abrió la puerta, esperando a que Jake hablara al encontrar en sus ojos incertidumbre y confusión.

-Hola. No he venido a liarla, Sherry, puedes quitar esa cara de susto. Sé que tienes razón y dije cosas horribles. He venido a disculparme con él.

-Es un alivio oírte decir eso. Voy a necesitar ayuda para traerlo de vuelta después de toda esta mierda. –Se sinceró, dejando ver que ella también estaba afectada, y jugar el rol de fuerte constantemente era demasiado para cualquiera.

Jake la abrazó un instante mientras le susurraba que lo sentía, dándose cuenta de que también había pagado con ella su frustración y rabia la noche anterior, al discutir en casa tras la pelea con Leon. Tras romper el abrazo la miró para comentar algo más, dándose cuenta de que el rubio se acercaba para ver que ocurría.

-He hablado con Chris hace una hora. Tiene novedades importantes sobre el paradero de Reynolds. Creen que viajará a Tailandia próximamente ¿Deberíamos ocultárselo?

-¿Ocultarme el qué? –Se introdujo el agente en la conversación, apareciendo tras de Sherry, mirando al pelirrojo.

-Iba a decirte que no igualmente. –Agregó Sherry para que su novio no se sintiese un bocazas, girándose después para poner al corriente a Leon de lo que sabían de nuevas.

Cuando la rubia informó de la escueta novedad, Jake tomó la palabra de nuevo.

-Chris dijo que investigarían sobre el tema, e intentarían utilizar al tipo que lo dijo para que obtuviese más datos y concretar. Se pondrá en contacto en cuanto tengan algo más. De momento nos recomienda ir haciendo las maletas. Oye, Sherry ¿Nos puedes dejar a solas? –Cambió de tercio el hombre, haciendo que ella asintiera con una leve sonrisa al conocer el porqué de la petición.

Leon no se preocupó en entender lo que pasaba, simplemente asintió ante la frase de despedida de su amiga, diciéndole que le llamaría al día siguiente, para después meterse dentro de la casa con Jake, quien parecía algo distraído e incómodo.

El pelirrojo siguió al agente con la mirada hasta ocupar el sofá con un suspiro, viendo como bebía de su vaso de whisky. Jake decidió sentarse a su lado, hablando sin mirarle.

-Sólo he venido a decirte que lo siento. Estaba tan cabreado con el puto universo que lo pagué contigo. Debí haberte ayudado, ya estabas bastante jodido con lo de Alex. Dios... No sé cómo pude decirte que ha sido tu culpa. Fui un gilipollas.

Leon continuó en su misma posición, moviéndose únicamente para pasarle la botella a medio acabar a Jake, quien bebió sin pensarlo un buen trago del líquido ambarino.

-Algo de razón sí que tenías. No debí dejarla entrometerse tanto. Si hubiese hecho bien mi trabajo ahora estaría viva, Jake.

-Lo has hecho lo mejor que has podido, héroe. –Susurró el hombre mientras palmeaba su espalda y una lágrima rodó por su mejilla, sintiendo que Leon lloraba de forma silenciosa.

-No puedo imaginarme estar sin ella. Sólo ha pasado un día y la echo tanto de menos que no sé cómo voy a soportarlo.

-Lo sé, héroe. La queremos demasiado. –Agregó con una leve sonrisa mientras sentía que sus ojos lloraban sin poder controlarlo, pasando a beber más, para después entregarle la botella a Leon, que emitió un leve quejido a modo de risa mientras le daba la razón, y no podía borrar el rostro de Amy de su mente.


Habían pasado tres días desde la muerte de Amy. Los tres peores días que Leon recordaba en su vida, sólo comparados con la fatídica noche en que la ex vicepresidenta había acabado con su hijo, pero sin embargo sentía que aquella vez era peor. Ahora estaba completamente solo en su gran casa de Washington, rodeado de dolorosos recuerdos que no dejaban de mortificarlo.

Eran alrededor de las 10 de la noche mientras se encontraba sentado en el sofá de su casa frente al portátil, esperando con angustia la comunicación pactada con Chris Redfield para aquella noche.

El capitán de la B.S.A.A. había prometido novedades que habían descubierto en las últimas horas, y harían que el grupo de agentes volviera a unir sus fuerzas junto a la Alianza contra el bio-terrorismo en la persecución de Reynolds. Leon por ello esperaba ansioso a que la videoconferencia comenzara, y su amigo le dijera que volaran por fin al continente asiático.

Cuando el rubio no pudo seguir luchando contra su ansiedad y el tormento del recuerdo de Amy golpearlo con rudeza, haciendo que la culpabilidad inundara su alma de nuevo, se levantó del sofá de forma ágil para alejarse hasta la botella de alcohol más cercana, con la esperanza de hacer pasar los minutos más rápido y alejar el fantasma de su mujer.

Leon bebió con premura un largo trago directamente de la botella de whisky, suspirando después mientras posaba sus manos en el mueblo que guardaba las botellas. No pudo meditar si se sentía mejor o no durante mucho rato, cuando se extrañó de que llamaran a la puerta de la vivienda antes de lo que esperaba, puesto que Sherry y Jake le habían informado que iban a llegar pasadas las 10.

El agente se quedó perplejo cuando halló al abrir a Hunnigan y Helena al otro lado.

-Chicas... –Susurró aún sorprendido, puesto que pensaba que Harper aún tenía días de recuperación pendientes en el hospital.

Hunnigan no le dejó hablar más allá de aquella palabra cuando lo abrazó fuertemente, susurrando tras unos instantes lo mucho que sentía su pérdida. Leon pudo notar como su voz tembló al decirlo.

-Sherry nos lo contó todo, también por qué no cogías el teléfono. Así que decidimos venir y apoyarte en persona, es más reconfortante. –Habló Ingrid explicándole su temprano regreso.

-Sentimos no haber podido venir antes, Leon. –Añadió Helena hablando por fin, mirándole fijamente.

El agente negó con la cabeza mientras contemplaba que la mujer llevaba un parche tapando su cuenca vacía, y unas muletas para que no moviera la pierna que le habían herido en la explosión de días atrás.

-No tenéis que disculparos, aún deberías estar en el hospital, Helena... ¿Cómo lo llevas?

-Yo estoy bien, gracias ¿Cómo estás tú? –Preguntó con suma tristeza, respondiéndose interiormente al ver las ojeras y rostro alicaído. El rubio inspiró antes de responder, cogiendo fuerzas.

-Intento llevarlo como puedo. Por favor, pasad; No os quedéis ahí. –Cambió de tema haciendo que se introdujeran en la casa, cerrando al entrar en último lugar.

Leon ofreció asiento a las mujeres mientras rezaba porque se acabara aquel incómodo silencio lleno de compasión hacia su persona, algo que no podía reprocharles a ninguna, pero que no podía soportar más.

Toda su incomodidad se disolvió cuando la voz de Chris comenzó a pedir repuestas desde el portátil, haciendo que rápidamente él se sentase junto a Ingrid y Helena para atender la llamada con ansiedad.

- Aquí estamos, Chris. Es una alegría hablar contigo de nuevo.

El capitán de la B.S.A.A. respondió con una leve sonrisa, desdibujándola cuando habló de nuevo, mirando a su amigo.

-Lo siento mucho, Leon. Te deseo mucha fuerza, amigo.

-Gracias, Chris... Por favor, dime que tienes algo. –Suplicó fervientemente, sintiendo que sus manos casi temblaban.

-Sí, así es ¿Estáis todos? ¿Comenzamos ya?

-Sherry y Jake tardarán algo más, dijeron que podríamos empezar sin ellos.

-Bien. Hemos podido averiguar que Reynolds llegó ayer a Tailandia, y ahora mismo estamos intentando localizar dónde se esconde. Al parecer ha venido a reunirse con el hombre que controla su laboratorio aquí. Están preparando una ofensiva bio-terrorista para hacerse con el control del continente asiático.

-Tenemos que detener eso como sea. –Susurró Hunnigan.

-Sí, desde luego. Será pronto si ella ya está aquí, pero aún no hemos localizado ese laboratorio. Esperamos conseguir la información en unas horas, cuando secuestremos a unos de los altos cargos de la farmacéutica que tienen compinchada.

-Mucha suerte con eso, esperemos que sea así. Nosotros saldremos en el primer vuelo hacia allí.

-Bien, os esperaremos y desmantelaremos ese lugar. Vamos a atrapar a esa mujer.

Leon observó la solemnidad de las palabras de Chris mientras asentía, sintiendo que desde luego sería lo último que haría en la vida, pero lo lograría a cualquier coste.

¡Gracias a todo aquel que lea!