Disclaimer: la magia es de JKR. Dile NO al plagio.

FOREVER

Eri

Abrí mis ojos y vi a Eri a mi costado. Seguía durmiendo. Estaba segura que hacía meses que no pegaba ni un segundo los ojos. Así que para no molestarlo, salí de la cama sigilosamente. El reloj marcaba las siete. Dejé la habitación y vi a Scorpius tomando su café mientras leía el diario. Lo abracé por su espalda, él dejó el periódico y besó mi mano -¿Dormiste bien?

-Sí- le dije, mientras me sentaba a su lado -Eri sigue durmiendo.

-Creo que es mejor dejarlo dormir todo el día- me acarició la mejilla y mirándome me dijo -Gracias.

Le sonreí y apoyé mi cabeza sobre su hombro -Gracias a ti, Scorpius. Si no hubieses aparecido... Yo no sé dónde estaríamos, Eri y yo, ahora...

oOoOoOo

-¿Cómo van las clases, Lily?- me preguntó Hagrid, el guardián y profesor de Ciudado de Criaturas Mágicas. Era tarde y estaba en su casa tomando el té e intentando comer esos caramelos incomestibles que siempre me daba.

-Bien, ya sabes... Lo de siempre- en realidad iban de mal en peor. No podía leer ni una sola línea de los libros, porque tenía la cabeza pensando y pensando en cómo iba a tener a este bebé y cómo carajo reaccionaría Malfoy si supiera que estoy cargando con su primogénito. Y para colmo, el maldito infeliz no había regresado al castillo y no tenía señales de vida de su parte.

-¡Ánimos, pequeña!- exclamó. Quizá intuyó mi pesar. Asentí y no comenté nada más -Ven, quiero mostrarte algo. Quizá ésto te anime un poco- nos acercamos a la ventana, que daba a su jardín. Las calabazas eran de tamaño colosal. Tengo que admitir que me asusté -Preciosas, ¿verdad?

-Este...- no sabía qué decirle. Era una simple verdura... ¿Qué tendría de "preciosa"? -Sí... Pero, Hagrid... ¿Qué fertilizante les has dado? Quiero creer que...

-Sí, sí- sacudió la mano sin darle importancia si era un fertilizante legal o no -Es la mejor cosecha en años. Ni en la época de tus papás habían calabazas así. Será un magnífico Halloween- dijo satisfecho por su monstruosa creación.

-Ya lo creo- acoté, para ser educada. Odiaba Halloween. Para todos era un día de dulces y festines, pero para mí, era un día negro. Mis abuelos fueron asesinados ese día, ¿por qué sería un día feliz?

No quería pensar en mis abuelos, porque pensar en mis abuelos Potter me hacía pensar también en mi abuelo Arthur... A veces me pregunto qué pensarán los tres de mí cuando me ven desde allá arriba, compartiendo la cama con un Malfoy...

-¡Malfoy!- gruñó Hagrid y me asusté. ¿Estaba pensando en voz alta? ¿Qué carajo?

-¿Hagrid?

Me señaló por la ventana y vi al hermanito de Scorpius entrando al Bosque Prohibido -Ya es la tercera vez en la semana.

-¿Por qué...?

-¿Por qué va allá? No lo sé. No tarda mucho en regresar, por eso no me preocupo- resopló un poco y regresó a su sillón.

Hagrid no estará preocupado, pero yo sí -Creo que es hora de que vuelva al castillo- le mentí mientras tomaba mis cosas.

-Claro, claro- me hizo un ademán de que me vaya, que no había problema -Nos vemos en clase.

Salí rápidamente y me adentré al bosque. No sé por dónde se había ido, pero lo tenía que encontrar lo más pronto posible.

Ya había perdido la noción del tiempo y ya estaba oscureciendo. Maldición. Y para colmo, me había tropezado por un maldito pozo que no había visto. ¡Argh!

Jamás iba a encontrar a este niño. Y tenía la maldita sensación de que me estaban siguiendo... Escuché el crujir de unas ramitas secas. Me di vuelta y no vi nada. Pero, oí un sollozo. ¿Será Eridanus? Corrí unos metros y llegué a divisarlo. Algo no estaba bien. A su alrededor había varios pozos y se encontraba arrastrándose por el piso... ¿Habrá perdido algo? -Tengo que encontrarlo... ¿Dónde está?- mascullaba para sí.

-Eridanus...- lo llamé y me acerqué lentamente hacia él.

Levantó la vista y me miró, detrás de sus ojos llenos de lágrimas. El niño se paró y se alejó varios pasos de mí -¿Qué estás haciendo acá, Potter?

-No, Eridanus... ¿Qué estás haciendo tú acá?

-Yo... Yo...

Me acerqué nuevamente -¿Qué está pasando, Eri?

-¡NO ME LLAMES ERI SÓLO MI FAMILIA LO HACE!- aulló provocando que varias aves salieran volando del lugar.

-Claire está muy preocupada por ti- le dije, ignorando su grito y me atreví a agregar -Tu hermano también.

-Tú... ¿Qué sabes...?- tembló, supongo que lo descoloqué un poco con la mención de Scorpius.

-¿Qué te está pasando?

-Nadie me entiende... Nadie entiende...

Di un paso más y lo abracé -¿Entender qué cosa?- estaba rígido pero pronto se relajó y lloró a más no poder.

Lo dejé descargarse y cuando estaba más calmado me dijo -Mi abuelo...

Y con la simple mención de su abuelo entendí todo, del por qué el interés por la vida de mi papá y por qué rayos estaba en medio del Bosque Prohibido -¿Sabes, Eri? La piedra de la resurrección no puede revivir a Lucius.

-Sí puede... Sí...

-Eri, dulzura...- suspiré -Yo entiendo por lo que estás pasando. Sé que duele mucho perder a alguien tan importante. Pero estoy segura que a Lucius no le hubiese gustado verte así.

-Tú no entiendes... Nadie entiende...

-Sí, Eri- le sonreí -Te entiendo a la perfección. Cuando tenía tu edad, también perdí a mi abuelo. Y no hay ni un día que no lo extrañe, ¿sabes? Pero, sé que está en un mejor lugar y que, el algún momento, nos volveremos a encontrar- hice una pausa y luego continué -Y tú también, tienes que entender eso, creer eso. Vas a volver a encontrarte con tu abuelo, mas no por la piedra, Eri. Todo a su debido tiempo.

Él se mordió el labio y me miró a los ojos. Era muy parecido a Scorpius, pero tenía ese verde en sus orbes, que lo hacían diferente, lo hacían único -¿Me lo prometes?

Me sorprendí, porque su pregunta provenía del niño que reprimía, segundo a segundo, para mantener el porte Malfoy y que dejó salir con esa infantil pregunta -Sí, Eri. Te lo prometo.

Y me abrazó. Sonreí. Sí, por más que fuese un Malfoy, seguía siendo un niño de doce años.

Después de ahí, todo salió mal. Mi intuición de que me sentía observada se confirmó cuando rompimos el abrazo. Estábamos rodeados de cientos de acromántulas.

-¿Tienes tu varita contigo?- le pregunté.

-Sí... Sí- susurró, lleno de temor.

-Quiero que lances un potente Lumos Maxima. ¿Vale?- vi cómo asentía nervioso -A la cuenta de tres... Uno, dos y ¡TRES! ¡Arania Exumia!

-¡Lumos Maxima!- aulló Eridanus a mi lado.

-¡Arania Exumia! ¡Arania Exumia!- seguí con el hechizo queriendo frenar a las malditas arañas, que parecían multiplicarse cada vez más -¡Bombarda Maxima!- lancé el hechizo contra unos árboles y estos cayeron sobre varios bichos, pero no sirivó de mucho, es más, empeoró todo. Sentía el corazón latir a mil por hora. Una de las acromántulas más grandes se avecinó a paso lento. Me puse frente a Eri, para protegerlo. Todo estaba perdido... Necesitábamos un milagro... Un milagro del cielo...

-¡CAVE INIMICUM!- Y mis plegarias se respondieron. La acromántula no pudo acercarse más y Scorpius, desde una escoba, que sobrevolaba sobre nosotros descendió para rescatarnos -¿Están bien?- me preguntó mientras ayudaba a Eridanus a subirse. Luego subí yo,detrás de él.

-Sí, gracias- lo abracé fuertemente. Realmente, ¿qué haría yo sin él? Besé su espalda y salimos volando, dejando atrás a las bestias, al Bosque Prohibido.

Llegamos a su torre e ingresamos por la ventana. Scorpius hizo sentar a su hermano sobre le sofá -¿Estás bien?- este asintió -¡Mierda, Eri! ¿Quieres darme un infarto?- y lo abrazó. Sonreí. Era un momento entre hermanos y no quería interrumpirlo. Al cabo de unos momentos, Scorpius puso su mirada en mí. Vino hacia mí y me abrazó con fuerza -Gracias, Lily. Gracias- le devolví el abrazo. Lo extrañaba horrores.

Después de los mimos y de estar los tres más tranquilos. Nos sentamos en el sofá, mientras yo servía un poco de chocolatada. Creo que Eridanus seguía un poco asustado, ¿y quién podría culparlo? Ningún niño a su edad vio jamás una acromántula, ni siquiera en un libro de estudio.

-¿Cómo nos encontraste?- quise saber, porque ni siquiera el mejor adivino del mundo podría haber sabido que estábamos allí.

-El mapa de los Merodeadores. Lo dejaste en mi habitación. Cuando regresé al castillo, no te encontré en la torre y quería saber dónde estabas- me contestó.

Eri le dio un sorbo a su taza, y ahora sí, más relajado, nos miró -¿Son amigos?

Scorpius le sonrió mientras me tomaba de la mano -Es mi esposa, Eri.

-¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?- estalló su hermanito y yo, por mi parte, le di una bofetada en la panza a Scorpius. ¡Qué manera brutal de dar una noticia tan importante! Sí que era una bestia.

-Sí, Eri- le dije con más tacto –Nos casamos antes de empezar las clases, con la aprobación de tus abuelos y de mi madre. Lamento no haberme presentado antes. Pero, dadas las circunstancias... Tú sabes, ese eterno odio entre Slytherin y Gryffindor... Verás que se complicaba bastante- le sonreí, e intenté no reírme por su cara de sorprendido -Soy Lily Malfoy.

-Oh, vaya...- suspiró y agitó un poco la cabeza. Nos miró y lentamente asintió -Y yo soy Eri Malfoy- me estiró la mano para estrecharla -¿Sabes? Si te hace algo malo, sólo dímelo y se las verá conmigo.

Y sin poder aguantar, me reí a carcajadas -Lo tendré en cuenta, cuñi- y sellamos nuestra nueva amistad con las manos estrechadas.

-¡Oye!- se quejó Scorpius -¿No deberías estar de mi lado?

-No- respondió con simpleza. Nos reímos compinches. No sé si los padres de Scorpius aceptarían nuestro matrimonio, pero por lo menos teníamos a los abuelos y al hermano de nuestro lado. Eri soltó un bostezo impresionante -Me voy a las mazmorras. Me muero de sueño.

-No seas idiota. Duerme aquí, por la mañana, regresas a tu Sala Común- le señaló la habitación.

-Vale. Buenas noches, Scor y cuñi- y se fue directo a la cama.

oOoOoOo

Desayunamos en la torre. No queríamos salir pero pronto tendríamos que ir a clases.

-Están bien, ¿verdad? No hay que ir a la enfermería, ¿verdad?- me preguntó Scorpius preocupado.

-Sí, tonto- le dije con una amplia sonrisa -Ya te lo he dicho. Eri y yo estabamos perfectos.

-Yo no pregunto por mi hermano, Lily- me miró seriamente -Pregunto por mi hijo.


¡Hola! Regresé después de una larga ausencia. Por si no sabían, estuve de viaje todo este tiempo y regresé hace poco a mi madre tierra.

No sé si alguien seguirá leyendo este fic... Pero como me gusta mucho este fic, lo continuo. A paso de tortuga, pero lo continuo :)

Gracias a anette, Serena Princesita Hale, Tini Black (¡FELICIDADES SEÑORA!), LilyScorpfan, Popis y artemisa93.

Hasta pronto.