Natsuki estiró su espalda, escuchando un sin número de crujidos por ello.
- Creo que me estoy volviendo vieja...crees que debería retirarme?
Rei le miró como su estuviese loca. Natsuki se encogió de hombros .
- No veo lo malo, mi madre lo hizo...mi abuelo también...tu misma estas por hacerlo para ir a vivir la vida loca con tu flamante nueva novia.
Resulta que el matrimonio de Rei no había durado por siempre como se había planeado, ya hacia más de tres años que había vuelto a la vida de soltera.
- No todos tenemos tu suerte...además las novias requieren más trabajo que las esposas...- se quejó Rei
- Debería tener una novia también...-suspiró Natsuki
- Vas a dejar a Shizuru!? O a caso piensas tener una amante!?-gritó Rei , sin creer lo que oía.
- No! Esa mujer me mataría lentamente y luego me reviviría sólo para volver a torturarme una vez más...-Natsuki se estremeció de sólo pensarlo.
Rei se rió- Entonces como exactamente piensas tener una novia?-inquirió
- Estaba pensando que es tiempo para que Shizuru y yo tengamos nuestro segundo aire...los niños ya están encontrando su camino, he transformado a una mafia en un conglomerado , sin descuidar nuestros orígenes sin embargo...creo que es tiempo de pasar a algo más...
Cinco años después
- Tengamos otro bebé ...-soltó
Natsuki bajó sus lentes de sol para mirar de reojo a su esposa que se encontraba junto a ella en la piscina de la casa donde ahora celebraban el cumpleaños del más pequeño de la familia , el tercer hijo de Kenji.
- De que hablas Shizuru?
- Bueno, ya no tenemos que encargarnos de la empresa, los negocios y la familia están en buenas manos , si lo hicimos bien mientras estábamos cundidos de trabajo, creo que aún podemos ver crecer a uno más en la familia.
Natsuki observó a sus hijos e hija en compañía de sus maridos, esposas y sus propios pequeño, trabajando en equipo en la elaboración de la comida, conviviendo felizmente en familia. Una sonrisa se extendió en su rostro. Colocó sus lentes en su lugar y tomó la mano de Shizuru entre la suya.
- Bien, aunque espero tengas a la mano a los paramédicos en casi de que más de uno de desmayé por la noticia- advirtió con alegría.
- Ara ara...
Así pues, lo que comenzó por imposición se convirtió en amor, uno que no paraba de crecer.
