No tengo excusas, lo sé, pero me cortaron la net ! ha sido lejos lo peor D: . ya quedan como 3 caps más. vamos que va en lo mejor la historia wuhu!
PD: NECESITO que busquen estas canciones pero ya, para después escucharlas cuando les diga en el texto.
linkin park- somewhere i belong.
radical face - welcome home
lady antebellum- just a kiss.
La mañana habia pasado sin mayores problemas, el ambiente era tenso por cierto, pero los chicos hacían todo lo posible por aliviarlo, jamás coincidíamos los tres en la habitación, uno de ellos salía para evitar conflictos. La mirada de Edward y Anthony no salía de mis manos vendadas, el signo de interrogación estaba escrito en sus rostros, les hacia saber que estaba bien pero ellos no lo creían.
Llego un punto en que tony salió para hacer las compras que Alice le había encargado, yo me hice parte del aseo, tratando de aligerar las tareas de ella. Incluso recibí un emmet confundido, a la vez que rose le pellizcaba para que no hablara, cambio su semblante rápidamente, algo había. Decidí ignorar. El pequeño ethan extendía sus manos y pataleaba, buscando bajarse del canguro en que él iba al pecho de su padre, era demasiado mono, sus ojos violetas como los de rose me miraban curiosos, no aguante y se lo pedí a emmet, tomándolo en brazos, ya había cumplido el año, por lo que a ratos se lanzaba a caminar y caía en el intento, o bien, tiraba de mi pelo. Hasta que llego el momento de la leche, rose le preparo su biberón y se lo di, pero el pequeño metió la mano dentro de mi blusa, sorprendida mire a rose.
- es normal.- me respondió mientras reía por la expresión de mi rostro.- siempre que toma la leche le gusta meter mano dentro de la playera de quien sea, hombre o mujer, al lado izquierdo, como si le gustara sentir el corazón o no se, ya todos nos acostumbramos, una vez no le gusto como sentía el de un amigo y no quiso tomar el biberón con el, si lo hace, es por que ya confía en ti. - rose miraba a su hijo embobada, era su sol, su todo.
Mecí un rato al pequeño y luego golpee la espalda para liberarlo de gases, quedándose dormido en mis brazos, lo dejamos en la cama de Alice y lo tapamos, era un angelito.
Seguí conversando con rose, hace poco había vuelto al trabajo después del post natal, costaba que ethan la dejara, y cada vez que ella iba al trabajo el pequeño lloraba, de acuerdo a sus palabras.
Emmet en tanto conversaba con jasper mientras tomaban una cerveza y Alice preparaba el almuerzo. A ratos ethan despertaba, pero Edward se hacia cargo de él, rose le sonreía agradecida.
Mire alrededor, habíamos crecido tanto, de unos críos de 17 - 20 años a esto, 23 -26, los mayores ya con hijo, los otros conviviendo, todos trabajando, ya no nos interesaban las fiestas. Solo buscábamos descanso.
En tanto se sintió una llave en la puerta principal, y luego un tony lleno de bolsas empujándola con pierna. Dejo unas pocas en la cocina y fue a por mas al auto, estacionado en el antejardín.
(N/A: necesito que escuchen los primeros 40 segundos de la canción somewhere i belong, de linkin park. Es para darle más dramatismo a esta parte)
Emmet salió de la cocina para abrazarlo efusivamente, con golpes en la espalda de ambos, un abrazo que duro una eternidad.
¿Acaso se conocen?
-¡Primo!- exclamo Emmet- ¡tanto tiempo! ¿Y tu novia? ¡Vamos! Que quiero conocer a esa diablilla de angelina que te soporta, por que yo no.- dicho eso, una gran risotada.
Isabella mantente digna.- susurro aquella vocecita en mi mente, esto no pintaba nada bueno.
- ella es.- señalo tony en mi dirección.- cariño ven acá, para presentarte a mi primo Emmet y su pareja rósale, aunque parece que ya se hicieron buenas amigas...
Mi cara fue épica, así como la de Emmet, rosalie, jasper, Alice y Edward que cargaba a ethan. Literalmente nuestras mandíbulas se abrieron tanto de la impresión que estaban que tocaban el piso. Una mosca fácilmente podría haber pasado y todos la hubiéramos escuchado.
- si, es simpática.- logre hablar para salir pronto del atrolladero.
Emmet nos miraba de hito en hito, hasta que cayó de espalda al piso como lo hizo goleat en aquella historia bíblica.
(N/A: Ya mucho drama, pueden cortar la canción XD)
Todo paso muy rápido a partir de entonces, Alice apareció con un vaso de agua y se lo arrojo a la cara, logrando despertarle así, Edward le paso el niño a rose mientras el y jasper tomaban a Emmet de los brazos y tony corría el sillón para sentarle. Rose aferraba a ethan como si fuera su amuleto, como si la mantuviera tranquila.
- dame a ethan cariño.- pidió emmet tratando de calmarse.
- ¿estas seguro?- rose dudaba por que sabia como actuaba Emmet enojado, cosa que nunca, jamás había pasado.
- si bebe, el pequeño me tranquiliza, me hace mantener la cordura. - dicho eso, rose se lo entrego. Ella se sentó en el respaldo del sillón por la espalda de Emmet, el niño los miraba a ambos confundidos. Emmet temblaba, a ratos hundía su cabeza en los hombros del niño como aspirando su aroma a bebe, dejaba que ethan tirara de su pelo, que le golpeara la cara. Ese niño era su vida. - ¿alguien seria tan amable de explicarme que esta pasando?
- yo se tanto o menos que tu.- le respondí.- ¿primo? Que demonios Emmet! ¡Soy tu única prima!- estaba exasperada.
- también pensaba lo mismo bells.- me acerque a él y tome su mano.- tienes que ser fuerte. - les dio un apretón.- pero nuestros padres Charlie y susan, tenían otra hermana, Ana...
- ¿como lo sabes? Charlie jamás me hablo de ella.- conteste extrañada.- ¿no crees que la abuela swan nos hubiera dicho algo?
- no pequeña. El otro día curioseando el álbum de fotos de mamá me di cuenta que habían 3 niños con la abuela swan, no dos como siempre vimos y curiosamente, atrás salía escrito Charlie, susan y Ana.
- ¿que paso con ella?
- lo poco que pude averiguar es que fue madre soltera a los 15, la abuela swan se enojo y la echo de la familia, saco todas las fotos de ella, nadie jamás sabría que ella existió y la echo, no se sabe de ella o al menos yo no sabia. Pero luego obligue a mama a que me lo dijera, y ella sabia incluso menos, solo que el padre de la criatura era el hermano de esme y que se apellidaba massen.
- el tío Edmund. - concluyo jasper confuso. Ante mi mirada se explicó.- el tenia 18 cuando Ana quedo embarazada, el abuelo massen se enojo, por supuesto, lo trato de irresponsable, pero a pesar de todo lo apoyo, supo la postura de su abuela swan y mando a Edmund a Alaska, le había conseguido un buen trabajo y bien pagado, ellos no podían seguir aquí, la madre de Ana no la hablaba y ella sufría por eso, tenían que empezar una nueva vida.
- y bueno, conseguí con esme el número de ellos, quería restablecer el contacto perdido.- continúo Emmet.- pero supe que habían muerto. - trago saliva visiblemente afectado.- así que solo quedaba tony, comenzamos a platicar de a poco, unos pocos encuentros pero nada, y ahora... Se casa contigo, su prima, nuestra prima...
- te lo juro por lo mas sagrado que tengo que no tenia idea! - me limpie unas pocas lagrimas- ¡pueblo de mierda, es tan pequeño que todos son familiares!
- y resulta que yo te conocí por angelina, - hablo tony visiblemente afectado.- quien iba a decirme en realidad que eras Isabella swan. Y que el hombre para el que trabajaba era mi tío...
(N/A : Escuchen a partir de aquí welcome home de radical face, hace esto más emocionante )
- ahora si te preguntas por nuestros nombres...- me miro Edward.- esme ya estaba casada con mi padre Carlisle, era mucho mayor que Edmund, fácil le sacaba sus 10 años de diferencia, eran muy unidos, y tenían el pacto de llamar a sus hijos igual pero con nombre cambiado, por eso el juego.
- mucha información para mi...- susurre afectada...
- supongo que no vale de todas formas crecimos toda la vida lejos, no es como que fuera incesto- trato de aliviarme tony mientras acariciaba mi brazo.
- ¡claro que es incesto! Tenemos la misma sangre.- grite mientras me apartaba de su mano.- ¡que te jodan! ¡Que os jodan a todos!
Salí dando un portazo, no podía creer aquello, ni en ni mas loca pesadilla se me habría ocurrido. Era demasiado. Lance golpes al aire, insultos, pisaba la nieve con furia, solo quería desquitarme. Me acerque a la plaza cerca de Alice, estaba vacía, vi una banca solitaria y tome asiento.
Cerré mis ojos, mirando hacia el débil sol que solo parecía de adorno, mordí mi lengua, deje que unas lágrimas de frustración cayeran por mis mejillas. Si no era uno era lo otro.
Unos pasos contra el suelo se escucharon luego, no quise saber quien era. Estaba en mi burbuja.
- la vida siempre nos pone pruebas bella.- comento aquella voz terciopelo.- nadie dijo que seria fácil vivirla, si fuera así el caso, no tendría sentido.
- ¿porqué a mi Edward?- le respondí con los ojos aun cerrados.- No podía solo ser tu primo, sino, ¡que además mio!
- esto se llama vida. Ahora estas en lo bajo.- me abrazo.- después estarás en lo alto. - me dio beso en la frente.
- he tenido mas bajos, ¿no crees?
- entonces tus altos serán extraordinarios...
- déjame, necesito pensar...
- no lo hare, estas vulnerable...
- ¡que me dejes!- me solté de su abrazo de manera violenta.- ¡Joder!-tape mi boca, jamás le había tratado así.- yo...yo lo siento.
Y hui, me aleje tanto como pude y mis pies me dejaron, volví a casa de Alice, en donde todos al verme de vuelta se sorprendieron, pero no fue por mucho, tan pronto tuve la llave de la hummer volví a salir dando un portazo, no di ninguna explicación. . La rabia me hervía en la sangre.
Edward a duras penas me había alcanzado cuando cerraba la puerta, me metí dentro del asiento del conductor y pude escuchar un decidido síguela de parte de alguien, no le di mas vueltas, el auto era dirección automática gracias a dios, por lo que le metí directa y partí de inmediato, no me preocupe de pasar mas cambios, lo que me hubiera hecho gastar segundos preciosos. No me importo que estuviera el camino lleno de nieve. Célere como una desquiciada. Mi mala suerte era sorprendente. ¡Me metí con su primo por dios! Se llevaban mal de niños y no había mejorado mucho la situación de mi parte, solo me detuve antes algunos semáforos que pude ver en mi nublada visión, las bocinas hacia mi eran constantes, no estaba manejando muy bien y lo sabia. Ni siquiera usaba el espejo retrovisor, mi mirada estaba fija hacia adelante.
Tan pronto como conseguí dejar la ciudad e internarme en la carretera me sentí aliviada. No sabía exactamente por que hacia esto, pero se sentía bien, estar lejos por un rato, no ver a nadie mas, hasta que me percate que mi retrovisor estaba corrido, lo ajuste.
Un brillante volvo plateado venia siguiéndome de cerca, no era necesario averiguar quien lo conducía, era obvio.
Acelere aun mas y el hizo conmigo, frene un poco de golpe y el casi choca con mi maletera, por que para evitar el golpe se cambio de carril de manera instantánea.
Por supuesto que me alarme, no era mi intención causarle daño. Pero él se recupero fácil y rápidamente estuvo a mi altura, haciéndome señas de que parara esto de una vez, en respuesta, le levante el dedo al medio.
Seguí acelerando, rozaba los 180, nunca había llegado a tal velocidad, se sentía extraño, un pequeño movimiento y seria fatal. Comenzaba a oscurecer cuando un mapache se cruzo en mi camino, lo evite, pero perdí el control, chocando contra un árbol. Pensé que moriría, solté el volante por el susto.
Sin darme cuenta aceleré aun más viendo que si aun frenando no podría evitar el atropello, por lo que pensé que esquivar a velocidad. Perdí de vista el camino por un segundo y sentí el golpe. Sentí el impacto y el sonido de los cristales hacerse añicos Mi cabeza choca contra el airbag para luego golpear de nuevo el cabezal. M nariz había comenzado a sangrar, por lo que de un tirón quite un pedazo de mi playera y detuve la hemorragia, tenia miedo de moverme. Abrí los ojos de a poco, el bendito airbag me había salvado y el cinturón, pero aun así sentí como un liquido caliente y húmedo comenzó a extenderse por mi pelo a una velocidad alarmante, note como empapaba el hombro de mi camiseta. Al llevar las manos a mi frente y luego ver los dedos empapados me di cuenta que me había echo una herida mas o menos seria.
Me dolía el pecho al respirar, no quise moverme más, tenía miedo de haberme roto algo. Unos gritos desesperados me volvieron a la realidad.
- ¡bella!- grito horrorizado. Estaba agitado, intentando recomponerse.- ¿porqué lo hiciste tonta?
- Edward.- logre hablar.- sácame de aquí. Por favor.- susurre casi para mí.
La puerta de mi lado estaba tan dañada que tuvo que abrir la del pasajero de atrás, reclinar mi asiento, sacar el cinturón y tirar de mi cuerpo hacia él.
Seguramente las heridas lucían peor de lo que eran, ya que sus muecas no eran las normales. A ratos le tiritaba la barbilla, su vista se cristalizaba, cada vez que me quejaba me hacia callar con un beso, como si le doliera a él.
Tan pronto como me sacó, me acunó contra su pecho, mientras lo sentía estremecerse, eso no esta bien, pensé, un ángel no debería llorar.
Se sentó en el piso y me meció un buen rato, mientras sentía como unas gotas caían en mi cara. Mire hacia arriba, sus labios reprimían un aullido de ira.
Una vez fuera pude hacer un recuento de los daños, había chocado contra un árbol. El capo se había arrugado totalmente y la parte delantera estaba como abrazada al tronco, además de que la nieve había caído con la sacudida hundiendo un poco el techo. Si no hubiera sido por la bolsa de aire probablemente hubiera muerto. El humo que salía del motor llenaba la escena, era irrespirable. Mi pobre auto no tenía salida a menos que lo vendiera como chatarra…
Nos quedamos quietos, se podía escuchar el sonido de los autos a lo lejos que pasaban por la autopista.
El viento soplaba sin piedad, la nieve al tocar nuestras pieles se derretía al instante, mojando nuestras ropas. Un mal olor impregno el ambiente, como gasolina mezclada con aceite quemado, me causo nauseas tan pronto como la percibí, Edward hizo lo mismo, cubriendo su nariz con el cuello de su suéter. Quedo mirando mi auto por unos segundos, algo debe haber pensado, ya que la expresión de su rostro pasó de la tristeza al horror.
Con mucho cuidado me dejo a un lado del camino, cubriéndome con su chaqueta mientras se acercaba a inspeccionar mi carro, el olor se hizo más fuerte, lo mire extrañada. Se acercó al capo, a duras penas logro abrirlo, ya que estaba completamente arrugado con el impacto. Un gran humo salió cuando lo hizo, además de lograr ver un pequeño destello naranja. Luego se agacho, unas gotas negras se hacían notar en la nieve, el pánico domino su rostro.
- ¡dime que no tienes algún encendedor dentro! - grito medio frustrado mientras se acercaba- ¡por favor!
Hice memoria, Anthony fumaba una vez a las quinientas, pero un encendedor que le había regalado permanecía en la guantera. Oh no no nono.
Edward aléjate ahora.- pronuncie las palabras lentamente esperando que entendiera la situación.
- oh no no no ¡por favor!- miro hacia el cielo a la vez que pateaba el suelo furioso.- ¡por favor!
Logre ponerme de pie a duras penas y corrí hacia él, estaba ido e histérico.
- bella Tienes escape de bencina…-.- me zamarreó estando ya calmado.- ¡necesito que corras! ¡Ahora!- me ofreció su mano.
-no te entiendo...- miraba su brazo extendido y su mirada suplicante
- ¡tu jodido auto va a explotar, es cosa de segundos! - apretó mi mano fuerte y tiro de mi brazo.- había una llama en el motor, es cosa de tiempo para que llegue al encendedor
Apresure el paso para ponerme a su altura de trote, el pecho seguía doliéndome, Nos quedaban segundos antes de que explotara. El fuego estaba solo en los pasajeros, para que pasara al motor quedaba nada, los dos corrimos, trate de respirar mejor para recuperarme mas rápido, no me di cuenta de lo que pisaba, hasta que caí, esquinzándome el tobillo…
¡Sigue sin mí! ¡Corre!.- intentaba ponerme de pie una y otra vez, pero el dolor me taladraba, era imposible hacerlo. Se pie se inflamaba más y más a cada rato.- ¡al menos sálvate tú!
Una sonrisa apareció en sus labios al fin. Con una determinación bestial en su rostro volvió hacia donde estaba y me tomo en brazos. Esta vez en su espalda, sujetaba mis piernas en sus costillas con mis manos mientras yo tenia las mías en su cuello. No corría a la misma velocidad. Íbamos más lentos cada vez…
-¡déjame! ¡Corre tú! ¡Sálvate tu!-imploré, era desesperante la sensación de que te quedara poco tiempo.
El fuego ya llenaba el auto por completo. La explosión iba a ser de un momento a otro.
- estás loca si piensas que te dejare- sacudió su cabeza mientras me miraba.- antes muerto.
Nada más, ningún segundo más. Un gran sonido nos hizo darnos vueltas. El maldito auto había explotado. Saliendo disparadas varias partes de este en todas las direcciones posibles, vi una que venia directo a nosotros, a la cabeza de Edward…
- ¡Abajo!- grité mientras le tiraba de la camisa. Ambos caímos de estomago sobre el piso, el sobre mi, pero luego rodo a un lado. Finalmente ambos quedamos espaldas mirándonos fijamente con nuestra respiración entrecortada y el sonido de las llamas, el olor a humo, cenizas en el aire. , el frio no ayudaba precisamente con el dolor. Pero decidí ignorarlo. Sentía mi espalda mojada además de las piernas. No tenía chaqueta y además solo vestía jeans.
Edward no estaba mucho mejor, ya lo peor había pasado. Con su ayuda logre pararme y cojear hasta el volvo. Nuestras espaldas estaban mojadas. Si no buscábamos un buen refugio terminaríamos resfriados.
Tomo el control del auto girando hacia la otra dirección de donde estábamos.
- ¿Que haces?- como no respondía seguí.- ¡devuélvete a Seattle!
- Ahora estamos mas cerca de Vancouver…elige 1 hora más un refugi forks.
- Refugio- solté sin pensar, los dientes comenzaban a castañearme.
Por fin llegamos a unas cabañas que estaban a un lado del camino. Eran unas casitas de dos pisos con chimenea. A través del citofono le dijeron cual nos corresponda. Era la última que quedaba, retiró las llaves y nos dirigimos allí
Al entrar me di cuenta de que era bastante mona, hacia el otro lado tenia un ventanal. Al lado de la puerta el living y al media del ventanal la chimenea. La escalera se encontraba justo al frente de la puerta de entrada. Subí y me encontré con que solo tenía una pieza pequeña con una cama de dos plazas en ella además de un baño.
- ¡Bella! Pásame tu ropa mojada por favor.- imploro Edward desde el primer piso.
Me asomé por el pequeño balcón hacia el interior de la cabaña y me encontré con que tenía una toalla anudada en su cintura. Toda su ropa estaba en un improvisado tendedero frente a la chimenea mientras intentaba avivar un poco más el fuego recién iniciado.
- ¿Toda? ¿La interior incluso?- pregunte dudosa mientras bajaba.
Esto no era bueno.
- Si toda, si no te resfriaras créeme.- dicho eso se paró y me tendió una toalla color crema que se encontraba en la encima de la cocina.- prometo no mirar.- luego de eso se dio vuelta al ventanal, que ahora actuaba como espejo gigante.
-hey! Eso no es justo. El ventanal para ti funciona como espejo.- vi una puerta que seguramente daba a la despensa.- metete ahí.
- De acuerdo, desconfiada.- sonrió dándome mi sonrisa torcida favorita como no lo hacia hace tiempo.
Aproveché que estaba sola y me despeje de todo inclusive mis pobres calcetas estaban con agua. Las tendí a un lado de lo de Edward y luego me cubrí con la toalla.
- ya estoy lista.- puedes salir.- grité.
(N/A escuchen ahora just a kiss de lady antebellum )
Cuando salió venia en su mano con un botiquín.
- Un momento señorita. Primero sanemos las heridas.- habló amablemente mientras me empujaba con su mano hacia un sillón- la de la frente esta bien fea.- inconscientemente lleve mi mano allí y me di cuenta que estaba medio abierta.- ¿sabes dar puntos?
- No, pero he visto a Carlisle.- se encogió de hombros.- si me guías, puede que si.
Limpió tal como le iba indicando, la parte de coser no fue mucho menor. Al menos la cerraría, luego puso pequeños parches por mi cuerpo, brazos, hombros…era increíble que no notara las heridas. Sacó una polera negra diminuta,
- De Alice.- explico.- quien sabe por que estaba ahí, pero fue lo único que encontré- me respondió ante la gran confusión de mi rostro. La partió en dos y luego la anudo. una venda artesanal para mi tobillo. Luego hizo que me parara para revisar mi espalda…parecía un verdadero doctor.
Pequeñas gotas de agua caían de su cabello hacia mi piel. No podía evitar estremecerme ante aquel contacto tan frio. Finalmente me dio vuelta y nos quedamos mirando. Sacudió su pelo una vez más, cayendo gotitas en el espacio entre mis pechos y la toalla. Haciendo que estos se levantaran inmediatamente. Dejando el pezón como si fuera un botón. El claramente lo notó y carraspeó, trataba de contenerse haciendo como si se desanudara un nudo de corbata invisible. Me sentía tan vulnerable, el rubor se poso en mis mejillas y sentí un leve calor…para cuando levante la vista Edward me miraba con la pasión del fuego desatado.
Todo corría por aquellos ojos esmeraldas. Sin previo aviso me tomo entre sus dos brazos como un agarre de hielo, furia, protección al mismo tiempo y me besó con necesidad, con demanda, con ira…no pedía permiso. Su lengua entró en mi boca sin más a la fuerza. Lo empuje lejos, estaba siendo demasiado bruto. Él lo comprendió, pero antes de separarse totalmente pasó su lengua por mi labio inferior y luego mordió, sacándome un poco de sangre de paso.
- ¡¿Que te pasa?!
- No te quiero perder…- susurro con la voz apagada mientras bajaba la vista.- por nada ni por nadie, anoche te dije que te quería como amiga, ¡pero no puedo!
- Fíjate que es lo que esta pasando justo ahora.- ante su mirada seguí.-si quieres perderme de nuevo vas muy bien…
-he sido un tonto, casi creí que enloquecería cuando te perdí.- unas lagrimas empezaron a corres por sus ojos, me partió el corazón.-
- Pero tu me terminaste, recuérdalo... – susurre con mi mejilla apretada contra su pecho, su corazón latía frenéticamente y estaba segura de que el mio también.
- todo fue por una razón, yo no quería hacerlo…te lo juro. Amelie amenazo con mandarte a la cárcel con tu familia por los negocios de tu padre, esa es la verdad.
De pronto recordé lo que me dijo Charlie sobre que el FBI me buscaba…maldita zorra.
-eso explica mucho.- murmuré con la voz entrecortada, todo un maldito mal entendido…
-luego esas fotos en ropa interior, tu beso con el tipo en frente de mi y ¿ahora te casas?
- te llame y me cortaste.
- por que ella estaba a mi lado, compréndeme por favor. Imploró mientras tomaba mi cara entre sus manos y me forzaba a mirarlo- estas cometiendo un terrible error...
- tienes un bonito palpitar.- comenté tratando de cambiar el tema.
- me sorprende que esté entero aun…de todas maneras, ¿de cuantas formas se puede partir un corazón y esperar que siga latiendo?
- detente.- ahora yo le sujetaba la barbilla.- sufrí por ti, llore por ti…me hiciste creer que eras lo peor…
-parte del plan mi amor, tenias que olvidarme, pero mi cuenta que soy demasiado egoísta, ninguno de los dos ganaba nada. Tenemos que estar juntos- volvió a juntar nuestras caras, nos rozábamos la nariz.- es así.
-nunca te odié. Cuando estaba con tony te veía a ti, sin querer busqué una especie de doble. Te amor Edward cullen, te amo, te amo.- susurre con determinación.
- te amo y te deseo…justo ahora.- susurro con su voz ronca seductora mientras me desvestía con la mirada.
- soy tuya.- le un beso con toda la pasión posible, que sintiera lo que yo callaba- y siempre lo he sido.- volví a besarle.- no me interesa tu pasado, mientras estemos juntos, eres mio.- susurre a la vez que mordía el labio y pasaba el pulgar por su six pack.
Se acercó y me tomo en brazos de una, enrolle mis piernas a su espalda y me aferre a su cabello mientras el repartía besos por mi clavícula…subió los peldaños así apenas, me deposito en la cama con ternura infinita para luego despojarnos de nuestras toallas y mirarme con amor, amor real.
Beso todas las heridas recientes del choque y las cicatrices causadas por el en nuestros años de secundaria una por una, con especial atención.
-eres perfecta, no lo olvides.- se apoyó sobre sus manos para no aplastarme y me beso como nunca antes, podía sentir claramente como su miembro había adquirido tamaño y se posicionaba en mi entrada.
- por favor…hazlo ya.- imploré. Era una tortura que no lo hiciera de una vez.
-estoy tan nervioso como tú.- comentó y el rojo volvió a sus mejillas…
- amor, tu en esto deberías ser experto, no digo que yo también lo sea, pero algo manejo, tranquilo…- comente a modo de broma para alivianar el momento.
- bella mírame bien.- le obedecí y el quito unos mechones de mi sudada frente para colocarlos detrás de mi oído.- puede que haya tenido sexo mil veces, pero nunca jamás, - enfatizo la palabra.- hice el amor.
No dije nada, atraje su cara hacia la mía y bese sus parpados. Nos miramos y fundimos en un abrazo lleno de placer. Su estocada por fin choco contra mí, incomodo un poco al principio, pero luego dio paso al placer…esa noche conocí lo que era el amor en su sentido completo de la palabra.
Luego de amarnos toda la noche y conocernos de todas las maneras posibles estaba agotada…apoye mí oído en su pecho para escuchar su palpitar desbocado.
- Te amo.- musito demasiado bajito en aquel perfecto silencio.- descansa mi bella, mi ángel…la única que ha llegado realmente a mi corazón.
No cabía más en mi gozo, sonreí para mi misma y me deje envolver en Morfeo. Edward era mio y yo de él. Así tenia que ser.
Y eso sería todo señores, espero les haya gustado. Siguen más caps por supuesto, espero vuestras opiniones, sugerencias y reclamos. Love ya! Blackswanmassen.
