Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.
Los personajes, salvo alguna excepción, pertenecen a CAPCOM.
Algunos detalles, como pueden ser escenas, diálogos o escenarios, pueden estar inspirados o tomados de alguno de los juegos o similares.
Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien entre todos, recordar que yo no soy escritora.
Capítulo 26
Al llegar a la habitación contigua donde se alojaba Jack, Amy encontró la puerta abierta de par en par, con lo que al echar un vistazo rápido dentro y observar con temor que su hermano no estaba, volvió a salir corriendo del lugar hacia la entrada principal del hotel, gritando el nombre de su hermano con desesperación.
La joven se paró en seco al llegar a la entrada, aún pistola en mano, mirando a su alrededor ignorando a las personas que, asustadas, la miraban y trataban de reponerse de la desagradable situación que acababan de vivir. Amy echó su pelo hacia atrás con la mano que le quedaba libre, conteniendo su tremenda frustración y rabia, cuando la recepcionista le dijo que el chico con el que estaba hacía unas horas había salido con otro que le apuntaba con un arma.
De pronto, Leon irrumpió corriendo en la sala, todavía semidesnudo apuntando con el arma a un posible agresor, pero al vislumbrar la escena la bajó, acercándose rápido hacia la morena.
-¡¿Qué cojones haces!? ¡Podrían haberte matado! –Alzó la voz levemente mientras agarraba a la mujer de los brazos, acercándola más a él sin dejar de clavar sus ojos en los verdes de ella.
-¿¡Pretendías que me quedara parada mientras acribillaban a mi hermano a tiros!? –Gritó la chica enfadada mientras se deshacía del agarre de Leon de forma brusca.
-¿Dónde está? –Preguntó con calma el rubio.
-¡Se lo han llevado esos tíos, y ya sabes por qué!
-Amy, iremos a por él, sabemos que ha sido Wesker...
-¡No me toques! –Replicó la joven cortando al hombre, quien trataba de sujetarla de nuevo, pero está se alejó gritándole muy nerviosa, directa hacia la habitación.
Leon suspiró vislumbrando como se alejaba con rapidez, para después de unos segundos comenzar a seguirla hasta el cuarto.
Al llegar allí contempló a la chica recogiendo sus pocas pertenencias de forma rauda, ya vestida.
-Amy, vamos a ir a por él, no le harán daño. Lo necesitan para desarrollar el virus, y lo saben.
-No pienso perder un segundo más; Me voy contigo o sin ti. –Habló decidida guardando su pistola, pero Leon la detuvo agarrándola de las muñecas, haciendo que lo mirara.
-Sé que estás asustada y enfadada, pero si no piensas con la mente fría, acabarás muerta. Iré a buscarlo en cuanto hable con Hunnigan.
-¡No voy a perder ni un segundo! voy a ir a buscar a mi hermano, así que apártate de mi camino. –Comentó lentamente, conteniendo su rabia irracional, pero al observar que el hombre no se apartaba de delante, le esquivó con decisión.
Leon la sujetó del brazo rápidamente y Amy, explotando, trató de golpearlo, pero el rubio fue más rápido y esquivó el golpe, aferrando a la mujer contra él, intentando que se estuviera quieta mientras esta le gritaba que la soltara una y otra vez, revolviéndose entre sus brazos.
Al cabo de unos segundos, Amy se dejó caer sobre el pecho del rubio llorando con desconsuelo, dejando de tratar de zafarse de su agarre.
-Tranquila, vamos a encontrarlo. –Susurró Leon acariciando el pelo de la joven, mientras la aferraba más a su cuerpo.
Tras unas horas de larga y angustiosa espera, el teléfono de Leon comenzó a sonar. El rubio lo cogió de inmediato esperando que Hunnigan tuviera buenas noticias, esta vez acerca de dónde buscar a Jack, o alguna pista relativa al tema.
-Por favor, dime que hay algo nuevo. –Habló el hombre mirando a la castaña en la pantalla.
-Tengo buenas noticias. La B.S.A.A. ha encontrado la pista de Wesker, ¿y adivinas qué? Jack está con ellos. Chris Redfield acaba de confirmármelo. Él y su equipo están próximos a la mansión de Wesker, cerca de las montañas, a las afueras, te mandaré los datos de inmediato.
-Gracias Hunnigan, saldremos de inmediato. Creía que llevarían a Jack a los laboratorios para sacarle el antivirus.
- Sí, era lo más lógico desde el punto de vista de sembrar el caos mundial y tener todo el poder al ser los únicos que conocieran la cura, pero creemos que sus intenciones respecto a Jack son más... Directas. –Aclaró la mujer con voz preocupada mientras fruncía el ceño, y Leon se sorprendía comprendiendo.
-Van a eliminarlo, no quieren la cura... –Susurró, volviéndose para cerciorarse de que Amy no se encontraba alrededor y no había escuchado nada.
-Quizás primero le sonsaquen la formula del antivirus. Tienes que darte prisa; Jack es fundamental, no puede morir. La B.S.A.A. entrará en la mansión dentro de unos minutos, te allanarán el terreno para cuando llegues. Buena suerte.
Acto seguido, la conexión se cerró y el rubio guardó el teléfono, saliendo rápidamente de la habitación en busca de la joven enfermera, mientras maldecía interiormente ante tal pronostico de futuro, que desde luego, no auguraba nada más que problemas y oscuridad.
-A unos doscientos metros gira a la derecha, tendría que haber un pequeño sendero que conduce hacia las profundidades del bosque. –Habló Amy con impaciencia mientras observaba los datos en el teléfono del rubio, quien conducía siguiendo sus indicaciones.
-Oye, no deberías entrar, Amy. Si la B.S.A.A. está allí es porque se está cociendo algo muy grande y peligroso.
-Creía que ya te había quedado claro todo en el hotel. –Respondió ella fríamente, con enfado, mientras observaba al hombre con rabia, ignorando el teléfono.
-No eres militar. La gente que está allí ha pasado años entrenándose, y muchos morirán aún así. Déjanos hacer nuestro trabajo. –Contestó Leon molesto ante la testarudez de ella.
-¡Me da igual! El que está ahí dentro es mi hermano, ¡lo único que me queda en la puta vida, y no podría perdonarme que le pasara algo mientras yo he estado de brazos cruzados! –gritó, haciendo una pausa mientras suspiraba profundamente conteniendo las lágrimas. -Haré todo lo que pueda para sacarlo de ahí y no vas a impedírmelo, Leon. Lo siento, nadie puede decidir sobre esto porque seré yo quien viva con el remordimiento y el dolor si ocurre algo malo. Para por aquí, estamos cerca. –Cambió de tema con tono triste, mientras el hombre se detenía en silencio y ella salía del vehículo.
Ambos caminaron con sus armas desenfundadas, atentos a cualquier cosa extraña hasta llegar a divisar una imponente casa de madera vagamente iluminada en la negrura de la noche por unos faroles a su alrededor.
Todo se encontraba en absoluto silencio, con lo que Leon comprendió que aún no habían descubierto a los integrantes de la B.S.A.A. dentro de la mansión, pero era cuestión de tiempo que todo empezase.
-Entraremos por el lateral, allí han abierto el acceso. No hagas estupideces. –Comentó con gran seriedad Leon mirando a la chica a los ojos, para después comenzar a correr hacia el lugar indicado, con cautela.
Al llegar al sitio deseado, Leon contempló como en la segunda planta, en uno de los grandes ventanales, el equipo de Chris había abierto una gran hueco en el cristal, sin duda cortado con una herramienta de gran precisión y sin ruido para no ser descubiertos.
-Hay que trepar hasta ahí, te ayudaré. –Agregó el hombre señalando el punto exacto, para después ofrecer ayuda a Amy, quien se agarró al canalón comenzando a trepar, apoyándose en las rejas de las ventanas de la primera planta con los pies.
Tras ella subió Leon, con mucha más maestría y rapidez, alcanzando la cornisa de la segunda planta, donde la joven le esperaba contemplando el interior de la casa sin adentrarse por el hueco circular hecho en el cristal.
-Tú el lado derecho, yo el izquierdo, así nos cubriremos las espaldas. –Murmuró el rubio mientras la joven asentía, y después ambos se adentraban en el pasillo de la segunda planta.
Leon señaló a la joven que le siguiera tras cerciorarse de que todo esta despejado en aquel corredor, cuando de pronto, el sonido de varias voces de hombre gritando a alguien que se rindiera y alzara los brazos los desconcertó tremendamente.
-Vienen de abajo, ¡vamos! –Gritó la chica, comenzando a correr hacia la puerta para salir de allí, mientras Leon intentaba que se detuviera, pensando en que aquello era un gran error, y debía haberla dejado atada en el coche antes de haberla permitido entrar. Estaba claro que no sería capaz de contenerse.
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