Ángel de la Guarda XXVI
Hace ya muchas noches lejos de casa, lejos de los seres amados y durmiendo entre "extraños", si regresaba estaría entre amigos familia pero completamente vacía; aquellos rostros me miraban fijamente como un ladrón que pide por mil años perdón, tal ves no entendían lo que yo deseaba, tal vez no me supe explicar o simplemente no me deseaban entender. (Kagome)
-Kaede: ¿Qué es lo que has dicho?
-Kagome: Pido la restauración y vida del alma de Inuyasha por la mía...
-Altrius: Eso es imposible!
-Kagome: ¿Por qué?
-Kaede: Vamos a calmarnos todos!... Mi niña no es así de fácil... Hojo por favor cierra la puerta, hay que hablar en privado...
Hojo me miro profundamente, como si admirara mi decisión, o tal vez le parecía estúpida al rechazar mi oportunidad de volver a la vida; pero en mi mente solo podía recordar aquel rostro que me hacia soñar. Hojo cerro las puertas quedando casi inmóvil atrás de la hermosa fuente atento a aquellas voces angelicales que se dirigían a mi. (Kagome)
-Altrius: Sabia que esta jovencita no sabría tomar buenas decisiones...
-Rocio: Yo creo que ella puede defenderse...
-Altrius: ¿Para que? Sabemos que es imposible regresar un alma de la nada!
-Rocio: Querida Kagome Higurashi... debes de pedir tu premio con lujo de detalles y además explicarnos el ¿por qué?
Aquella hermosa mujer hablaba tan sencillamente que hasta un sordo podría entender sus tiernas palabras; Kaede estaba sentada en la gran silla mientras yo buscaba las palabras para describir aquel ¿Por qué? Pero nunca llego nada a mi cabeza. (Kagome)
-Kaede: Vamos Kagome... explícanos tu decisión...
-Kagome: Pues yo quiero que regresen el alma de Inuyasha y que vaya a su cuerpo, para eliminar su culpa...
-Altrius: ¿Qué culpa? Explícate...
-Kagome: El corazón de Inuyasha se endureció luego de tantos amores perdidos y batallas llenas de dolor y perdidas; yo logre curar ese corazón, lo llene con toda mi alma todo lo que había dentro de mi se lo entregue a el, mis sueños, ilusiones, heridas, todo; pero nunca pude liberarlo de su culpa siempre pensó que todo lo ocurrido fue por un descuido suyo, pero al final su alma era humana y aquí todos en esta sala somos humanos de alguna manera...
-Altrius: eso no responde nuestra pregunta...
-Kagome: Pido que restauren el alma de Inuyasha, Porque sin el yo no se como vivir en paz, cada noche en mis sueños se revelara mi dolor y en la mañana seré hipócrita a mi corazón porque olvidare lo soñado... en la noche el ángel dorado y en la mañana la mortal, no quiero eso... además no deseo olvidarlo...y quiero que el regrese a su cuerpo porque no quiero que recuerde las peleas ni que no pudo cerrar con sus propias manos las puertas del destino.
-Kaede: creo entender tus razones Kagome...
-Altrius: das tu vida por la de el...
-Kagome: Lo siento mi señor... se que usted preferiría el que yo me fuera, pero me enamore, y antes de mi esta el y mi corazón...
-Altrius: yo no he dicho que deseo que te vayas, solo que no piensas en tu familia, solo piensas en ti...
-Kagome: Al contrario, no sabe como me desgarra el alma esta decisión, pero Inuyasha dio todo por mi, merece que yo haga lo mismo.
-Rocio: el amor es un gran sentimiento humano, y tienes razón Kagome, todos aquí de una u otra manera somos mortales...
-Kaede: Hablo por todo el cónsul dorado, tu petición será estudiada, puedes bajar a la tierra medítalo tu también.
-Kagome: Así lo haré mi señora...
Estaba algo aturdida de tantas preguntas, Altrius no era un mal hombre, todo lo contrario su experiencia daba para poner en duda mi decisión, por un minuto casi titubee, pero mi corazón me guió hacia la respuesta, Hojo caminaba a mi lado, llegue hasta el final de la sala común, y antes de pasar a la tierra Hojo me detuvo. (Kagome)
-Hojo: en dos horas juzgaran a Kagura, no vayas a faltar... debemos ser testigos...
-Kagome: Te pido perdón de una vez Hojo; pero la voy a defender... si no aceptan mi petición ella es mi consuelo...
-Hojo: no te entiendo...
-Kagome: Nadie a ganado aquí, el derrotar a Naraku fue la mayor derrota de mi vida, solo ella puede estar con el ser amado, porque tal vez a mi no me acepten mi petición.
-Hojo: Sino te lo aceptan es porque recuperar almas no es así nada mas, Inuyasha esta muriendo en el reino mortal y aquí ya desapareció... no hay nada de el, me entiendes...
-Kagome: Te equivocas, esa no es excusa...
Di media vuelta y sentí las sabanas aterciopeladas en mi rostro, y al abrir mis ojos estaba frente a mi madre, quien estaba dormida, ya la noche había caído, mi cuerpo seguía conectado, pero me veía realmente delgada y pálida; hacia mucho que no me levantaba de esa cama, mas de 6 meses, ya había perdido la cuenta, Zota no estaba, de seguro dormía en la casa de mi prima, me acerque hasta el sillón donde estaba mi madre y susurre a su oído. (Kagome)
-Kagome: Perdóname mama, por no regresar contigo pero me enamore, y he perdido ese amor y tengo que recuperarlo, el dio su vida por salvar mi alma yo debo de dar la mía por el, algún día me veras levantarme y llamarte mama nuevamente, pero esta muy lejos ese día.... sabes soy un ángel del mayor rango, tal vez y pueda cuidar a mi hermano...
"ese es mi trabajo"
-Kagome: ¡Rin!
-Rin: ¿Por qué lloras Kagome?
-Kagome: son muchas cosas... pero recuerdas cuando te pedí que cuidaras a mi hermanito?
-Rin: si lo recuerdo.. debo cuidarlo para que este muy bien!
-Kagome: Si... Yo no voy a poder regresar con el... pero quiero que le digas en sus sueños que lo quiero mucho y que lo extraño...
Me acerque a Rin y le di un beso en la mejilla, sentía ganas de llorar pero no habían mas lagrimas dentro de mi. (Kagome)
-Kagome: eso es para el... por favor dale mi recado...
-Rin: hoy no se lo daré porque esta con tu prima y allí esta seguro, entonces vine a cuidar tu cuerpo, para que no le pase nada malo, porque Zota se pondría muy triste...
-Kagome: Gracias Rin por cuidarme.... vendré cuando pueda...
-Rin: Espero que ahora que eres dorada no cambies tu forma de ser, los dorados son muy estrictos...
-Kagome: para ti siempre seré la misma mi niña... nos vemos... cuídate mucho.
Vi a mi madre y atravesé la puerta, llegando al cuarto de Inuyasha, sus cosas estaban allí, pero ya llenas de polvo, me senté sobre su cama, no sabia que hacia allí, no sabia donde estaba, sin el me sentía tan perdida, no encontraba el camino; recordé el día en que nos separaron, cuando le borraron la memoria y me llevaron ante el consejo; ahora yo era parte de aquel cruel cónsul de Ángeles que me habían alejado aquella vez de mi amor, y que nuevamente tenían en sus manos mi felicidad. (Kagome)
"Sabia que estarías aquí"
Aquella voz se dirigía afectuosamente a mi, al mirar a mi izquierda vi a Kouga parado junto a mi, viéndome fijamente. (Kagome)
-Kagome: No sabes cuanto me alegra el verte bien y a salvo...
-Kouga: Lo mismo digo mi señora...
-Kagome: No Kouga... La señora es Kaede... yo soy solo Kagome.
-Kouga: pero ahora eres un dorado...
-Kagome: ahora y siempre seré Kagome... te debo dar las gracias por mandar ayuda... no lo hubiéramos logrado de no ser por los dorados... y al mismo tiempo te pido disculpas porque hoy defenderé a Kagura en su juicio...
-Kouga: No me importa lo que ocurra con Kagura, nunca quise que fuera a la misión. Lo que me cuesta entender es que des tu vida por la de el...
-Kagome: entonces ya lo sabes...
-Kouga: Todas las almas saben de tu elección. Mi pregunta es ¿Por qué?
-Kagome: les he mentido a los superiores... no lo hago por Inuyasha, lo hago por mi; me da mucho miedo Kouga, tengo miedo de olvidarlo y miedo a no verlo mas; aunque yo viviera estaría muerta por dentro, no puedo renunciar a el... es como negar al aire, negar a Dios, e incluso negarme a mi...
-Kouga: Si te comprendo...
Mire a Kouga, estaba a mi lado pero parecía muy distante, se acerco hasta la ventana y mirando a las estrellas comenzó a hablarme de una manera que me rompía el corazón. (Kagome)
-Kouga: Cuando te vi por primera vez en el café, pude ver tu alma tan pura y blanca; sabia que llegarías a grandes cosas y yo deseaba estar contigo cuando esas cosas ocurrieran; pero luego me di cuenta que ya pertenecía tu corazón a otro, y por mas que luche para sacar ese sentimiento que tanto daño te hacia, no pude todo lo contrario, me di cuenta aquella noche en el baile que el también sufría al igual que tu...
-Kagome: Kouga, por favor discúlpame...
-Kouga: yo no te debo disculpar nada Kagome, tu discúlpame a mi, por intentar confundirte y por creer que podía mandar en tu corazón, sigo pensando que eres lo mas puro que he visto... y nunca te voy a retirar mi amistad. Te veo mas tarde en el juicio.
Así Kouga atravesó el cuarto muy despacio, yo no tenia palabra alguna en mi mente, finalmente desapareció en la puerta; nuevamente estaba sola entre mis recuerdos, si la respuesta era un no iba a morir de dolor y de soledad. Llego la hora del juicio, cuando llegue había una silla para mi en la gran mesa que se situaba en lo alto de las escaleras en la gran sala, Kagura estaba de pie frente a la mesa, Hojo y Kouga estaba a cada extremo de la sala y mientras nosotros los 15 Dorados decidíamos por ella. (Kagome)
-Kaede: Doy comienzo a este juicio, contra el arcángel negro Kagura...
-Altrius: Kagura, has traicionado a todos los ángeles en el momento que te colocaste de parte de Naraku, llevando a tus compañeros de equipo a una vil trampa en donde casi mueren luchando mientras tu huías, No tienes derecho a tu defensa ni a la piedad de nosotros los Dorados... Decidamos de una vez su castigo!
-Rocio: Somos ángeles y puedes pedirnos clemencia Kagura...
-Altrius: Deseas clemencia Kagura?
-Kagura: si señores pido su clemencia...
-Kaede: Muy bien la acusada ha pedido clemencia, tu castigo será el exilio, tus alas serán revocadas y tienes prohibido bajar a la tierra o regresar aquí...
-Kagome: No!
Los 14 supremos me miraban mientras bajaba y me colocaba frente a Kagura, no deseaba mas desapariciones, Kagura no duraría mucho afuera en el bosque. (Kagome)
-Kaede: ¿Qué ocurre Kagome?
-Kagome: No le arranquen sus alas, ni sus sueños, ni sus esperanzas; es que no lo ven? sino hubiera sido por ella, Lucifer me hubiera robado el alma; además es una excelente arcángel guardián, a su protegido nunca le ha pasado nada; ella debe seguir en su trabajo, prohíbanle subir hasta aquí, pero no la alejen de la tierra... yo la tomo bajo mi tutela...
-Hojo: sedo todos mis derechos como superior de Kagura a Kagome la nueva dorada...
-Kouga: No tengo ni un rasguño no veo por qué tanto castigo.
-Altrius: Les parece poco que casi gracias a ella todo el mundo mortal es consumido por el infierno?
-Kagura: Señores por favor piedad...
Kagura, se arrodillo y vi como en su mejilla derecha corría una lagrima, sabia que el castigo mas duro no era el vivir eternamente en el bosque, su peor castigo era alejarse de Sesshomaru. (Kagome)
-Kagome: Señores ustedes no creían en mi para la misión, y sin embargo pude lograrlo; denle una oportunidad, si me la dieron a mi ¿por qué no a ella?
-Kaede: Hablas con mucha sinceridad Kagome... Yo en nombre de todos los supremos Dorados absuelvo a Kagura de sus culpas; tienes prohibido regresar a este mundo por 200 años, la condena disminuirá según las buenas acciones que hagas en la tierra junto con tu protegido...
Kagura alzo la vista y miro con gran agradecimiento a Kaede quien sonreía placidamente, luego se levanto del suelo y me abrazo, salió corriendo de la sala; iba a encontrarse con su gran amor, algo que yo no podía hacer. (Kagome)
-Rocio: Grandes decisiones se han tomado hoy Kagome, y ya hemos pensado en tu petición...
-Altrius: en nombre de los 14 supremos te informo que tu petición ha sido aceptada; pero debes entregarnos algo propio de Inuyasha para poder renovar su alma... ¿Lo tienes?
En ese momento mi pecho se llenaba de felicidad, comencé a llorar de la emoción y recordé aquel ultimo beso que me dio Inuyasha. (Kagome)
-Kagome: Si lo tengo!... antes de desvanecerse Inuyasha me regalo una parte de su corazón y se que aun esta dentro de mi... lo puedo sentir; por favor tómenlo...
Los dorados me miraban fijamente; yo solo pensaba que pronto Inuyasha estaría junto a mi nuevamente, por un instante me fui de aquel mundo y llegue a mi pequeño mundo lleno de ilusiones y sueños; un mundo lleno amor y paz; un mundo lleno de Inuyasha. (Kagome)
