Nota: ¡Hoolaa! primero q todo, lamento haberme tardado, me fui de viaje durante todo el fin de semana, iba a avisar en el capi anterior pero se me olvidó. xD Bueno, debo añadir que estoy muy nerviosa por este capítulo, es el primer lemon que escribo, espero que me haya salido bien. Seguramente hay muchos que no pretenden leerlo, por lo que pienso poner un aviso en el capítulo.. antes de que las cosas se pongan +18. xD

Capítulo 26: Deseo

La forma en que Edward condujo hacia su apartamento era realmente aterradora. La sangre se me fue del rostro cuando noté que el acelerador marcaba casi los doscientos kilómetros por hora.

—¡Edward! —chillé mientras mis uñas se clavaban en el asiento.

—¿Qué pasa? ¡¿Estás bien?! —preguntó mientras se volteaba hacia mí. Como si fuera posible empalidecí mucho más.

—¡Edward! ¡Mira hacia adelante! ¡Y deja de conducir como loco! —chillé con voz temblorosa. ¡¿Acaso pretendía matarnos o qué?!

Su agarre en el volante se relajó y soltó unas pocas risitas. Vi cómo la aguja roja del velocímetro bajaba, hasta posarse en ochenta kilómetros por hora.

—No es gracioso, —refunfuñé mientras me cruzaba de brazos. Él se mordió el labio para evitar que otra ronda de risas saliera de sus labios.

—Lo lamento, es que estoy muy.. ansioso por llegar. —ronroneó y yo me estremecí ante la forma sensual en la que habló. Una sonrisa seductiva bailaba en sus labios, y yo sentí mi respiración acelerarse al darme cuenta a qué se refería.

Luego de lo que pareció una eternidad finalmente arribamos al aparcamiento de su edificio, y en menos de un segundo Edward ya se encontraba abriéndome la puerta y sacándome del volvo.

Abrí los ojos como platos cuando la mano de Edward bajó desde mi espalda hasta mi.. parte trasera. Me volteé hacia él y él sólo me sonrió torcidamente. Prácticamente corrimos hacia el ascensor para dirigirnos hacia su apartamento.

Como eran unos cuantos pisos, Edward no perdió tiempo, y estuve agradecida por ello. En el momento en que las puertas del ascensor se cerraron, él inmediatamente me acorraló en la esquina del cubículo y atrapó mis labios con los suyos. Le respondí con fervor mientras nuestras manos acariciaban cada centímetro de nuestros cuerpos. Los gemidos no se hicieron esperar, y Edward me levantó para poder envolver mis piernas en su cintura. Yo lo llevé a cabo rápidamente.

El sonido de la puerta metálica abriéndose hizo que nos detuviéramos en seco.

Mis ojos se abrieron como platos cuando vi a una familia al otro lado de la puerta. Una mujer, un hombre y un pequeño niño de al menos cinco años nos miraban incrédulos.

Desenvolví mis piernas lo más rápido que pude y Edward y yo nos mantuvimos a una distancia prudente mientras la pareja entraba con el niño, los primeros fulminándonos con la mirada. Vi cómo marcaban el botón del aparcamiento. Mierda, los tendríamos durante todo el trayecto.

La incomodidad y la tensión era palpable en la pequeña área, y sólo empeoró cuando una pequeña voz rompió el silencio.

—Mami.. —susurró el niño. La mujer se inclinó hacia él, colocando su oído cerca de sus labios.— ¿Qué estaban haciendo esos dos ahorita? ¿Por qué hacían sonidos como si algo les doliera? —preguntó inocentemente. Trató de decirlo lo más bajo posible, pero su voz se podía escuchar perfectamente en toda la cabina. Sentí cómo mis mejillas empezaban a calentarse intensamente y me revolví incómoda en mi lugar. La mujer me dio una mirada reprobatoria y el hombre nos miraba con el ceño fruncido.

—Nada, Ian. Cosas de adultos. —respondió suavemente la mujer mientras acariciaba los rizos rubios del pequeño.

Escuché un sofocado sonido a mi lado, y cuando me volteé mi mandíbula se desencajó. ¡Edward se estaba riendo! Mientras yo quiero que me trague la tierra, a él le parece todo esto gracioso. Él sintió mi mirada y se volteó hacia mí mientras se mordía el labio inferior, las comisuras se sus labios curvadas en una sonrisa. Negué con la cabeza suavemente. Este chico era increíble.

Finalmente, llegamos al último piso, y cuando salí del ascensor tuve que resistir las ganas de gritar un gran "¡Aleluya!"

Cuando la puerta del mismo se cerró, me volteé hacia Edward. La mirada que me daba era tan intensa que mi respiración se volvió entrecortada. Su cabello estaba más desordenado de lo normal, y sus orbes mostraban todo el deseo contenido. La vergüenza de hace poco se desvaneció inmediatamente. Aquella visión hizo que el estómago se me retorciera, deseosa por continuar lo que habíamos comenzado en el ascensor.

---Para los que lo deseen, pueden parar aquí, y buscar el próximo aviso más abajo para seguir leyendo :)---

Al momento de atravesar la puerta del apartamento de Edward, sus fuertes brazos inmediatamente me acorralaron contra ésta, y sus labios se presionaron contra mí en un intenso y desaforado beso. Luego de unos instantes pude sentir cómo su lengua recorría mi labio inferior, pidiendo permiso para entrar. Inmediatamente entreabrí mi boca y mi lengua hizo contacto con la suya en un baile frenético y apasionado. Yo no dejaba de acariciar la parte de atrás de su cabeza, entrelazando mis dedos entre sus suaves cabellos, seguramente desordenándolo más de lo que estaba.

No sé cuánto tiempo estuvimos en esa posición, pero luego de lo que parecieron horas, Edward levantó mi cuerpo y yo instintivamente envolví su cintura con mis piernas estrechamente. Con sus manos sosteniéndome por las piernas y yo con mis brazos envolviendo su cuello, Edward nos dirigió por el pasillo rápidamente y cruzó hacia la derecha, hacia la que pude deducir que era su habitación. Nuestras respiraciones eran prácticamente jadeos en todo el camino, y pude notar que un leve rubor cubría las mejillas de Edward. Se veía sexy y a la vez adorable.

Finalmente atravesamos la puerta de un cuarto, pero no me dio tiempo ni de inspeccionarlo, ni tampoco quería hacerlo. Sólo tenía ojos para él en estos momentos.

Edward me volvió a atraer hacia un beso desesperado mientras me recostaba en algo acolchado y suave. Mi cabeza hizo contacto con la fría almohada, aunque lo único que podía sentir era calor.

Edward se apartó un momento, y pude sentir cómo me quitaba las sandalias, escuchándolas resonar contra el suelo, al igual que sus zapatos. Volvió a acercarse a mí, su rostro inclinándose hacia el mío. Me volvió a dar un beso en los labios para luego descender los suyos por mi mentón, dejando pequeños besos en su camino. Fue bajando hasta finalmente llegar a mi cuello, donde se ocupó presionando sus labios repetidamente. Solté un pequeño gemido cuando sentí su cálida y mojada lengua lamer lentamente toda la longitud de mi cuello. Lamió y lamió por lo que me pareció una eternidad, y yo no podía evitar seguir soltando pequeños gemidos de satisfacción.

Entonces pasó a las mordidas.

—¡Ah! —solté cuando me mordió proporcionadamente fuerte, lo cual en vez de doler se sintió deliciosamente bien. Mordió y succionó la piel de mi cuello repetidas veces, y pude sentir cómo la parte baja de mi estómago se iba acalorando, preparándome para lo que iba a venir.

Edward finalmente apartó sus labios de mi cuello, el cual seguramente tendría varios chupetones más tarde. Sus labios volvieron a seguir descendiendo dejando un recorrido mojado por mi piel, y llegó a mi clavícula, donde besó y lamió unas cuantas veces.

—Edward... —jadeé.— Me vas a volver loca.

Pude escuchar su ronca risa contra mi piel, mientras su cálido aliento chocaba contra mi húmeda piel, lo que hizo que me estremeciera. Edward se inclinó hacia atrás, quedando sentado sobre sus rodillas mientras sus piernas estaban a cada lado de mi cuerpo. Inmediatamente Edward extendió sus manos y me acarició la parte de piel expuesta entre mi camiseta y el pantalón, lo que hizo que mi estómago se contrajera y me volviera a estremecer. Luego de acariciar por unos cuantos segundos, sus suaves manos tocaron el borde de mi camiseta y empezaron a subirla, indicándome que iba a removerla. Yo accedí entusiasmadamente, levantándome un poco para poder quitarla. Me quedé solamente en un brassier azul celeste con encaje en los bordes.

Hermosa.

Los ojos llameantes de Edward me observaron intensamente, comiéndome con la mirada. Pude sentir mis mejillas flamear.

—Te toca —dije tratando de que sonara sensual, y alcé mis manos para quitarle su camisa, quitando botón por botón a una lenta velocidad, haciendo lo mismo que él había hecho conmigo. Cuando pude quitarla finalmente, acaricié su suave y musculoso torso, subiendo y bajando mis manos lentamente, impresionándome por lo perfecto que era el cuerpo de este hombre. Mi hombre.

Pude ver cómo Edward se mordía el labio y cerraba sus ojos fuertemente, obviamente tratando de reprimir un gemido. Sonreí.

Pero la sonrisa se borró de mi cara cuando en menos de un segundo Edward me presionó contra el colchón y colocó mis brazos arriba de mi cabeza. Sus manos inmediatamente empezaron a trabajar con el broche de mi pantalón, y la acción fue tan rápida que los removió en menos de diez segundos, haciendo que quedara sólo en mi ropa interior, las dos partes a juego, de color celeste y con encaje. Pude ver que mientras me examinaban los ojos de Edward, éstos se oscurecían notablemente. Parecía un depredador teniendo en manos a su presa.

Volví a atraer a Edward a mí, besándolo intensamente. Mientras nuestras lenguas danzaban, bajé mis manos acariciando sus brazos, su estómago, y finalmente llegando al borde de su pantalón. Los desabotoné y bajé el cierre con manos temblorosas debido al intenso placer que sentía en esos momentos. Mientras bajaba el cierre toqué inevitablemente el gran bulto que resaltaba en sus bóxers, y Edward soltó un audible gemido en mi boca, y yo le devolví el gemido sin poder evitarlo. Edward se apartó para quitarse sus pantalones rápidamente, quedando en bóxers negros que se adherían a su entrepierna. Al notar la erección de Edward, y saber que había sido gracias a mí, sólo hizo que mi excitación creciera y el ardor en mi vientre fuera más intenso.

Edward volvió a bajar a mi cuello, esta vez por el otro lado, succionando y lamiendo esporádicamente. Sus labios descendieron, y cuando llegaron a la clavícula, no se detuvieron allí como hizo la vez pasada. Sus labios bajaron aún más, llegando al centro de mis pechos. Dejó un beso allí, y, con demasiada lentitud, empezó a dirigirse hacia mi pecho derecho, besándolo sobre la tela, y finalmente posando sus labios sobre mi cubierto pero endurecido pezón. Solté un gemido un poco fuerte cuando empezó a succionar el centro de mi pecho con fuerza, y luego de unos segundos movió sus labios hacia el lado izquierdo, haciendo lo mismo que hizo anteriormente. Su mano subió por mi estómago, y se posó en el medio de mis pechos. Pensé que me volvería loca de placer cuando removió el broche del sostén —el cual se encontraba en la parte de adelante,— y, con mis pechos expuestos, volvió a su anterior trabajo, con una boca en mi pezón izquierdo y su mano acariciando el otro. Me di cuenta en ese momento que estaba haciendo sonidos como toda una lunática, prácticamente gritando.

Adoraba totalmente que hiciera aquello, pero ya en estos momentos no aguantaba más. Tenía que tenerlo dentro de mí. No, necesitaba tenerlo dentro de mí.

—Edward... por favor... —jadeé, aunque salió más como un gemido.

—Dime, Bella... —dijo sin aliento, su respiración haciendo contacto con mi húmedo pecho. —Dime lo que quieres. —replicó mientras sus manos cálidas acariciaban todo mi cuerpo, mis brazos, mis pechos, mi estómago, mis piernas.

—¡Por favor! —exclamé, al punto de la desesperación.

—No puedo saber qué es lo que quieres si no me lo dices. —dijo con tono socarrón. Solté lo que me pareció un gruñido. Me iba a volver loca. Pero se arrepentiría de jugar conmigo así, porque le mostraría exactamente qué es lo que quiero.

Abrí los ojos, los cuales en algún momento había cerrado, y noté que me observaba con una mirada lujuriosa pero expectante, su boca estaba ligeramente entreabierta y soltaba jadeos esporádicos. Sonreí maliciosamente.

Inmediatamente, bajé mi mano por entre nuestros cuerpos, bajando hacia la parte baja de Edward. Fui acariciando por su estómago, bajando hasta finalmente llegar hasta su dura entrepierna. Posé mi mano en su erección, y en eso, le di un fuerte apretón.

La mandíbula de Edward se desencajó, cerró los ojos y soltó un fuerte gemido ronco.

—Quiero esto... —dije con su mano todavía en su entrepierna. En eso, tomé su mano con la mía, e instantáneamente la coloqué sobre mi centro.

—Aquí. —terminé mientras presionaba su mano entre mis piernas, y estaba segura que podía sentir la intensa calidez y la humedad. Edward esta vez soltó un gruñido.

Edward finalmente abrió sus ojos, y jadeé ante lo visible e intenso que era el fuego y la lujuria en sus orbes. Edward no perdió tiempo. Removió mi corpiño, levantándome para poder quitarlo, y cuando tomó el borde de las panties pensé que las removería, pero solté un grito ahogado cuando escuché la tela rasgarse. En efecto, en su mano se encontraba mi ropa interior rota. Edward sonrió de lado y en menos de cinco segundos ya se había removido sus bóxers, dejándonos desnudos a los dos. Su cuerpo se presionó contra el mío, y los dos soltamos un gemido cuando nuestros sexos hicieron contacto.

—No aguanto más.. —pude escuchar murmurar a Edward entre dientes, y abrí los ojos como platos cuando me llenó completamente, adentrándose en mí rápida y profundamente.

—Ughhh... —Edward soltó, posando su cabeza en el hueco de mi cuello. Mi boca estaba abierta, pero no producía ningún sonido, tal vez por lo intenso que era el placer. Permaneció unos cuantos segundos en esta posición, sin moverse, seguramente saboreando la sensación. Tal vez él podía aguantar esto sin volverse loco, pero yo no.

Por lo que alcé mis caderas del colchón, presionándolas contra las suyas, haciendo que Edward se adentrara todavía más en mí. Los dos soltamos un gemido al mismo tiempo.

Edward no tardó en mover sus caderas, entrando y saliendo, entrando y saliendo. Empezó lentamente, pero gradualmente empezó aumentando hasta marcar un ritmo rápido y ágil. Nuestros cuerpo se compenetraban perfectamente, moviéndose al unísono. La fricción era deliciosa, y me sentía en el mismo cielo y en el infierno a la vez. Edward todavía descansaba su rostro en mi cuello, de vez en cuando dejando besos cuando no estaba gimiendo. Los dos soltábamos sonidos fuertes y desesperantes, embriagados por las sensaciones que nuestros cuerpos se daban el uno al otro.

No sé cuánto tiempo pasó, pero ya los dos nos encontrábamos pegajosos y sudados debido a la actividad. Nuestras voces eran roncas y cada vez se hacían más y más audibles, mientras las sensaciones nos dirigían al tan esperado orgasmo. Pude sentir cómo la parte baja de mi estómago ardía con tal intensidad, que supe que ya faltaba poco.

—¡Edward! Yo.. yo.. cerca.. —murmuré en su oído entre jadeos, y Edward soltó un gemido antes de hablar. Inmediatamente alzó su cabeza y mi corazón se agrandó al ver sus orbes esmeraldas tan llenas de amor y deseo.

—Bella... Bella... oh dios... vente para mí... te amo. —susurró con la voz tensa, obviamente también igual de cerca que yo.

Sus palabras, como si fueran algún tipo de hechizo, hicieron que llegara a la cima.

Todo pareció explotar dentro de mí, y grité el nombre de Edward como nunca antes lo había hecho, cerrando los ojos y saboreando la increíble sensación. A lo lejos también pude escuchar mi nombre ser llamado.

Edward y yo explotamos al mismo tiempo, tocando el cielo juntos.

---Pueden continuar leyendo desde aquí---

Él terminó por colapsar encima de mí, y adoré completamente sentir su peso sobre mí, su cuerpo adhiriéndose al mío. Los dos respirábamos entrecortadamente, y luego de algunos minutos en los que tratábamos de recobrarnos de la reciente e intensa actividad, Edward se recostó en la cama a mi lado mientras me atraía hacia él, yo quedando encima de su cuerpo.

—Wow. —lo escuché susurrar sin aliento, mientras su mano acariciaba mi espalda suavemente.

—Lo sé. —susurré de vuelta con una sonrisa plasmada en mi rostro.

Descansé mi cabeza en su cálido pecho, y suspiré sonoramente. Me sorprendí a mí misma al encontrarme soltando alegres risitas luego de un rato.

—¿Qué es tan gracioso? —escuché a Edward preguntar. Alcé la cabeza para encontrarlo observándome con una sonrisa torcida.

—Nada. Sólo estoy feliz. —sonreí ampliamente y él me atrajo para un pequeño beso.

Luego de separarnos, él rió.

—Sólo espero que esta vez recordemos lo que acaba de pasar cuando nos despertemos. —dijo entre risas. Yo rodé los ojos, aunque me sonrojé al recordar nuestra 'primera vez' juntos, de la cual en realidad sólo recordaba un beso y haber despertado en una cama desconocida.

Estuvimos varios minutos simplemente disfrutando de la presencia del uno del otro, y cuando me iba a rendir al sueño, unos sonidos me sobresaltaron. Sentí que Edward se movía debajo de mí y al rato pude escuchar su suave voz.

—¿Sí? Oh, hola Alice... sí. —pausa.— ¿Podrías llamar más tarde? Es que está... —pero su voz se detuvo cuando notó que lo estaba observando. —Olvídalo. Ya te la pongo. —dijo mientras me sonreía y apartó el teléfono de su oreja para extendérmelo a mí. Inmediatamente lo tomé y lo coloqué contra mi oreja.

—¿Sí? —pregunté con voz levemente ronca.

—¡Bella! Es Alice, quería decirte que dejaste tu chaqueta en mi casa. Traté de llevártela, pero... —su voz se desvaneció y yo fruncí el ceño.

—¿Por qué no pudiste? ¿Qué pasó? —pregunté con confusión.

—Es que.. —su voz tenía un toque de disgusto.— Digamos que, ¡Sus gritos se escuchaban por todo el edificio! Dios mío, estaba en el ascensor y creí que lo que sonaba eran animales siendo asesinados. Pero después supe que eran ustedes. Lo único que se escuchaba era ¡BELLA! ¡EDWARD! Creo que espantaron a todo el mundo, no había nadie por ningún pasillo.

Yo simplemente dejé caer el teléfono en la cama, y me tapé el rostro con mis manos, sintiendo mis mejillas arder como nunca antes habían hecho.

¡Qué vergüenza!


xD Pobre Bella, un poco embarazoso no? xD

¿Qué tal estuvo el lemon para una principante? Espero que bien.. de verdad, les pido que dejen un pequeño comentario de aunque sea una sola palabra, no me importa si dicen 'bien' o 'más o menos' o 'normal', lo que sea, sólo me gustaría saber que opinan, si me salió bien, si debería mejorar, o si nunca más debería escribir uno xD Cuento con ustedes.

Depende de su reacción si escribo otro.. no tengo pensando hacerlo, pero si les gustó mucho este capítulo lo pensaré. :)

Espero sus opiniones con ansias!

Gracias por todo su apoyo!

-Mariale

TEAM PRO-EDWARD. (gracias a todas por unirse!!)

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