Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de

Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes son propiedad de "Mirgru"

Advertencia: Posee contenido adulto y lenguaje explícito.

Solo para mayores de 18 años.

Historia original, se prohíbe su copia parcial o total sin permiso del autor

El riesgo de amar

Capitulo 25 - Bella

Uno para todos y todos en problema

- ¿Qué pasa Peligro? .- Me consultó Emmett, al ver mi reacción.

- El sabe mi nombre. - Proclamé horrorizada.

- ¿Y eso es tan malo? - Indagó Alice, sumándose a la ronda.

- Aparte de los chicos de la reserva y ahora ustedes. Nadie sabe que me llamo Bella. Pero James acaba da refregármelo. - Tomé aire profundamente para intentar calmarme.

- Antes de preocuparte por el orangután ese, deberíamos ver como le explicamos a Carlisle, lo de la pelea. Nos tomaron los datos de todos y no tardarán en llegar notificaciones por el arresto del coso ese. - Soltó Rosalie haciendo sonar su pie con impaciencia sobre el asfalto.

- Mierda … el reporte. - Recordé en voz alta.

- ¿Qué? - Preguntó Edward a mi lado.

- Todas las mañanas se pasan partes con las novedades principales entre las comisarías. ¿Entiendes? Cuando mi padre reciba el reporte de mañana, mi nombre estará en él. - Me volví hacia Edward como buscando una respuesta, pero él me miraba con cara tan asustada como lo mía.

Comencé a pasear, nerviosamente por la acera, mientras mi cabeza buscaba afanosamente un plan para salirme del lío. En verdad, después de que el efecto anestesiante del beso de Edward pasaba, mi coraje volvía. Si no se hubiera metido, ahora estaríamos terminando de comer felizmente. Mi padre no se enteraría de nada, yo correría el fin de semana y con suerte ganaría para que Jacob no perdiera su taller.

- Hay que frenar ese papel. - Dijo Emmett con tranquilidad.

- Como si fuera tan fácil. ¿Es que vas a ir a la comisaría y se los vas a pedir? - Agregué entre dientes.

- No pedir, se lo sacaremos. Papeles se pierden todos los días. - Contestó con simpleza.

- Estas loco, grandote. - Traté de ser tierna. Su buena intención, no le llegaba al cerebro.

- Pero cuando no lo encuentren, lo volverán a pedir. ¿Cierto? - Me dirigió Rosalie. Luego agito sus uñas brillantemente pintadas de rosa y prosiguió. Lo que vamos a hacer, es reemplazar el parte por otro. ¿A que hora recibe esa nota tu padre?.- Volvía a consultarme y yo no le dejaba de mirar, pensando cual era peor. O la idotes de Emmett o la temeridad de Rosalie.

- Charlie se va a las seis de la mañana. El resto entra a las siete, así que supongo que será a primera hora. En verdad no puedo creer que lo estés diciendo en serio. - Largué con incredulidad.

- Déjanos probar. ¿Que otra cosa podemos hacer?. - Concluyo Emmett sonriendo desde su enormidad.

Nos dispusimos para volver a Forks. Emmett y Jasper se pasaron al auto de Rosalie. Por supuesto que Edward insistió en llevarme. Estaba por arrancar, cuando le vi tomarse la cabeza.

- ¿Estas bien? - Consulté suavemente. Por más enojada que estuviera por su carácter controlador; no podía dejar de apenarme por como lo golpearon por defenderme. Parecía cansado. - ¿Quieres que maneje yo?

- Nadie más ha manejado este auto, pero haré una excepción contigo. - Respondió dándome las llaves.

Ajusté la butaca y le dí encendido. Ronroneo el motor y mis sentidos se empalagaron gustosos con su sonido. Era un auto increíble, sereno, las marchas entraban solas y el pedal pedía velocidad sin necesidad de pisarlo. No tenía una gran idea de lo que el sexo se refiere, pero diría que la experiencia era casi orgásmica.

- Es maravilloso. - Me encontré diciendo, mientras corríamos hacia Forks.

- ¿Te ha gustado? - Preguntó Edward cuando llegabamos al pueblo. Había pasado todo el recorrido callado, mirándome, como si nunca me hubiera visto. En otra circunstancia, tal vez me hubiera sentido incómoda. Pero hoy no.

- Ojala el camino hubiese sido más largo. - Suspiré.

- Lo mismo digo. - Suspiró también. - Vamos a tu casa. - Viendo que yo tomaba una dirección diferente.

- No. Te dejaré en lo de tu tío y yo llamaré a Leah, la hermana de Seth, para que me venga a buscar. Le dije a Charlie que estaría con ella y no puedo volver a casa. - Solté apesadumbrada. Las aguas se venían negras para mí.

- No hace falta. Quédate a dormir en casa. El cuarto de Alice y Rosalie, tiene tres camas. No creo que a Carlisle, le moleste. - Contestó Edward.

Lo pensé un momento. A pesar del cansancio, estaba lo suficientemente aterrada por lo que sucediera mañana, como para preocuparme sobre dormir bajo el mismo techo que Edward. Sabía que le gustaba, era como su capricho de fin de curso. Nada más.

Me decidí quedar. Esme me recibió con cariño y Carlisle volvió a reprenderme a la vez que tubo que hacer un breve reconocimiento a la cabeza de Edward. Lo malo de esto, era que tuve que confesar, la locura de mi plan. Aunque a Edward no le gustara lo que pasaba, al final, comprendió porque lo hacía. Jacob era también su amigo. Quería convencerle sobre la carrera de Port Angels así que me quedé con el a solas, mirando una película en la sala. No se bien cuando me comencé a quedar dormida en el sillón.

… " Esme bajo al living y nos vió recostados cada uno en una punta del sofá. - ¿Debería despertarlos? – Consultó a su marido.

- Déjalos. Cúbrelos con una manta. - Dijo Carlisle.

- Se ven tan bien juntos. Desearía … - La voz de Esme se desdibujó en la oscuridad.

Se sentía tan bien, dormir así acurrucada entre unos brazos fuertes y y y que rico aroma a colonia varonil. Aspiré levantando mi pecho, soñaba que estaba abrazada con Edward. Nuestras piernas entrelazadas en la más íntima posición. No quería despertarme, solo acariciar con delicadeza su pecho musculoso que subía y bajaba acompasadamente en un profundo letargo. Apretó su agarre y deslizó su mano debajo de la blusa a la calidez de mi estómago. Trague saliva ruidosamente. Comencé a pestañear, quitándome la somnolencia. Hizo un ruidito como si fuera un gruñido y subió despacio acariciando el nacimiento de mis senos.

Ahí me desperté del todo. Me incorporé de un salto, apoyando todo mi peso sobre él y golpeándolo sin querer con mi rodilla, en la ingle.

- Que diablos Ϭ≠ϩϠϡξσ - Insultó en voz alta.

- Lo siento, lo siento. - Gemí avergonzada, quise bajarme del sillón, pero nuestras piernas continuaban enredadas.

Caímos los dos de bruces al suelo. Yo me golpee la frente, mientras que la nariz de Edward sonó. La sangré manchó la alfombra antes de que pudiera levantarse.

Aún estábamos medio dormidos, cuando descubrimos que "alguien" nos había atado los cordones de las zapatillas.

- ¡Emmett! - Gritamos los dos al mismo tiempo.


Gracias a todas los lectores silenciosos. Las estadisticas de visita estan por las nubes. Debo decir que Mejico se lleva la delantera, seguido de España y luego Argentina. Estoy muy feliz por la respuesta. Anímense a escribirme. Please ayuda a mantener el ánimo.

¿Que creen que pasará con la visita a la comisaría de Forks?