Nota de Autor: Más adelante en la historia se va a explicar mejor la Marca Tenebrosa. Sólo sepan que Izar la manipuló hasta el punto de que puede saber cuándo lo llama Voldemort y cuándo éste quiere causarle dolor a través de ella (aunque no siente dolor)
…Van a ver cuando Izar revela la forma de su Marca. Pero no lo van a saber hasta que la vea Voldemort.
Capítulo 26
Izar entregó el Traslador a Voldemort, éste sostuvo el objeto increíblemente pequeño
Los ojos carmesí se entrecerraron mientras examinaban el pequeño chip entre sus dedos. "Muy pequeño," dijo el hombre.
Con suerte tan chico como tu maldito miembro, bastardo. Pensó Izar gruñón, sus hombros tensos mientras el Señor Oscuro seguía mirando el Traslador que había inventado. Había algo que lo ponía como tenso cuando su trabajo estaba siendo evaluado. Odiaba el rechazo y odiaba las críticas y opiniones, especialmente cuando estaban dirigidas a sus invenciones.
"¿Hay algo malo?" preguntó Izar. "Lo has estado observando por un largo rato. ¿Quieres que lo haga mas chico?" Los encantamientos amortiguadores tendrían que ser reducidos junto con el chip para que funcionara. De otro modo los hechizos colisionarían, destruyendo el Traslador por completo.
Estaban cerca de los jardines de la Mansión Malfoy, no muy lejos de donde lo había llevado Draco ayer. Después de más de nueve horas de sueño y el Suplemento para su sangre, Izar se sentía mucho mejor de lo que se había sentido en meses. Había comido un desayuno abundante con Regulus en la privacidad de su habitación antes de ser interrumpido por un rápido golpe en la puerta. Draco, con una postura rígida, le había informado que el Señor Oscuro requería su presencia en los jardines. Y le había dicho que tenía que traer el pequeño 'proyecto' en el que había estado trabajando.
Izar había concluido que Voldemort quería probar su Traslador. Al salir, le complació ver que el patio estaba limpio en su mayoría. Los invitados, junto con los Mortífagos, se irían mañana. Hoy era noche buena y tendrían la celebración. Izar solo podía imaginar lo que habían planeado los Mortífagos para ella.
Izar se dio cuenta, disgustado, de que la mayoría de los Mortífagos no dormían como había creído. Estaba esperando en una locación secreta a que Izar y el Señor Oscuro llegaran por el Traslador.
Si funcionaba correctamente, Izar y Voldemort llegarían a la misma locación donde los esperaban los Mortífagos. Veinte segundos después, el Traslador debería reactivarse y trasportarlos a ambos devuelta a la Mansión, junto con los Mortífagos. Éstos no tendrían que tocarlo.
Funcionaría. No tenía dudas.
"Es impecable," murmuró Voldemort divertido mientras se inclinaba cerca del pilar de piedra. Su tono sugería que sólo había querido poner a Izar nervioso con su larga observación del Traslador.
Los ojos verdes se entrecerraron.
Voldemort lo ignoró y apoyó con delicadeza el Traslador en un gran plato de oro. Con sus largos dedos acarició los bordes del plato, probando la estabilidad. Y justo como el hombre lo había pedido, Izar construyó el Traslador para que pudiera adherirse a un objeto y convertirlo también en uno.
Izar odiaba cómo el hombre podía hacer que agacharse pareciera elegante y digno. Incluso cuando Riddle estaba varios centímetros por debajo, aún hacía que se sintiera pequeño. "Y va a transportar a cualquier Mortífago en un radio de cinco metros, ¿correcto?" preguntó Voldemort.
Izar frunció el seño. "Cinco metros," confirmó sombríamente. "Como me lo pidió."
Voldemort alzó la vista del plato de oro para estudiar a Izar con sus ojos carmesí. El Señor Oscuro frunció los labios. "Lo siento; no debería cuestionar a un Maestro por su trabajo. Severus es igual con sus pociones."
Izar ignoró el comentario y se quedó mirando a Riddle mientras se ponía de pie. Intentó no notar lo fácil que Voldemort proyectaba una sobra sobre él. En cuanto sus ojos recorrieron al hombre, Voldemort notó su observación. Izar se aclaró la garganta volviendo sus ojos al plato. "Nunca me dijiste para qué planeabas usar el Traslador," remarcó. Cuando Voldemort se lo había encargado en Cabeza de Puerco, había mencionado que lo usaría en el Ministerio. Pero el Señor Oscuro no había negad ni confirmado esa afirmación.
"Debo disculparme otra vez," dijo Voldemort en tono sedoso. "No tenía intención de hacerte pensar que te compartiría esa información."
Izar sintió su cuerpo arder con irritación. Mantuvo su mentón en alto y su expresión de fría indiferencia. "Es mi invención," dijo Izar innecesariamente. "¿no merezco una explicación de para qué será usada? Puedo simplemente modificar sus propiedades y dejarlo inútil justo cuando estés a punto de usarlo."
La amenaza era demasiado suave y Voldemort pudo fácilmente leer la verdad en su rostro. Una pequeña sonrisa se extendió en los labios del Señor Oscuro y sus ojos se ensombrecieron mientras miraba hacia abajo a Izar. "No tienes ninguna intención de corromper el Traslador simplemente porque estás ansioso por ver tu invento en acción. De hecho, puedo imaginar que incluso inventarías algo para Dumbledore si eso significara tener la oportunidad de verlo puesto a prueba."
Izar tragó saliva. Vagamente, notó los ojos carmesí fijos en la manzana de Adam en su cuello. "No pasaría." La punta de sus orejas se puso roja cuando se dio cuenta de que Voldemort estaba muy cerca de la verdad. "Cuando Lord Voldemort sea anunciado al público, ¿Vas a usar el Traslador en el Ministerio?" Izar se detuvo, notando que Voldemort aún miraba su cuello.
"Lo siento," comenzó el hombre restándole importancia, luego parpadeó y apartó sus ojos de su cuello. "Me temo que no oí una palabra de lo que dijiste."
Hasta Izar podía notar que era mentira. El Señor Oscuro había escuchado lo que había dicho. Voldemort sólo quería una excusa para ignorar las demandas de Izar y cambiar el tema. Divertido, Izar negó con la cabeza, a regañadientes permitiéndole cambiar la conversación. "Es la tercera vez que se disculpa hoy, Mi Señor." Parpadeó dulcemente. "¿Acaso se está suavizando?"
Los ojos rojos brillaron y Voldemort avanzó un paso hacia él. Izar se mordió la lengua. Debería haberse quedado callado.
La recién manipulada Marca Tenebrosa en su antebrazo le pesaba. Recordó que el Señor Oscuro se enteraría tarde o temprano y los resultados no serían sin dolor. A pesar de todo, se sentía orgulloso de si mismo por haber solucionado el misterio de la Marca Tenebrosa. Sin importar lo que Voldemort quisiera hacerle como castigo, Izar lo tomaría con una sonrisa en los labios.
Voldemort puso una mano en su mejilla con una sonrisa siniestra. "Me diviertes, chico," murmuró Voldemort. "No puedo evitar notar que intentas apartarte cada vez que me acerco a ti. Había pensado que con los sucesos de ayer te sentirías más cómodo con el contacto físico." El tono del hombre eran todo menos confortable. Era burlón, divertido y puramente sádico.
"Tuviste suerte entonces," murmuró Izar mordazmente. "Me dejé llevar por mis cualidades Revenclaw ayer. Simplemente tenía curiosidad." Nunca sería capaz de olvidar el beso con el Señor Oscuro. A pesar de su torpeza, había sido una excitación aterradora—tan placentera. ¿Querría besar a Voldemort de nuevo? Sí, no le molestarían los avances del Señor Oscuro. Pero Izar desconfiaba demasiado esta nueva relación con Voldemort como para sucumbir.
Tenía miedo de perderse en él. Temía que ese lado posesivo de la criatura de Voldemort lo suavizaría hasta que sólo fuera una sombra de quien había sido en el pasado.
Izar tenía que dictar sus términos para esta…esta relación antes de entregarse. Sólo entonces se sentiría lo bastante cómodo.
Voldemort se acercó aún más, parecía como si fuera a besar a Izar. Sin embargo, pasó su boca por alto y se dirigió hasta la zona de pulso en su cuello. Una risa ahogada le hizo cosquillas antes de sentir un dolor punzante en su oreja.
Jadeando, Izar se echó hacia atrás llevándose una mano a la oreja. Para cuando sus dedos descubrieron el sangrante daño provocado a su lóbulo, Voldemort ya estaba dirigiéndose al Traslador. "Eres un bastardo," Izar bullía de rabia. Los dientes del hombre le habían atravesado la piel. "¿Debería desinfectar mi oreja contra la rabia?"
Voldemort rodeó el Traslador, analizando el objeto y actuando como si no lo hubiera oído. "No perdamos nuestro tiempo en disputas, chico. No querrías dejar al joven Draco esperando en la Mansión todo el día."
Izar hizo una mueca. "No suenas muy enojado por eso," dijo con escepticismo. A juzgar por los ojos brillantes y divertidos del hombre, la situación no valía la pena. Izar había tenido sospechas de que Voldemort sabía del beso con Draco. Después de todo, el anillo se había calentado, debió haber alertado a Voldemort también.
El Señor Oscuro volteó, su túnica se amontonó alrededor de sus tobillos al hacerlo. Alzó una de sus cejas negras. "No hay razón para estarlo." La voz del hombre era como un susurro sombrío, prometiéndole que si hubiera razones para estar enojado, Draco no estaría intacto en ese momento. "¿verdad?"
Izar frunció sus labios por toda respuesta sacando su viejo reloj de bolsillo. Siempre que sacaba el desteñido reloj recordaba el orfanato, el mismo lugar donde había robado la pieza de joyería.
"No digo que haya ninguna razón para que esté enojado," comenzó Izar suavemente. "Sólo creo que lo está tomando extremadamente bien," añadió con sospecha. Siempre estaba la posibilidad de que Voldemort se estuviera haciendo cargo de Draco detrás de escena fingiera desinterés en el exterior.
Voldemort rió divertido. "No me siento amenazado por jóvenes adolescentes hormonales. Y las mujeres, sin importar su edad, no son competencia."
Izar se dio cuenta que Voldemort era sexista. Le dio vueltas a eso antes de cambiar de idea. Voldemort tenía a Bellatrix cómo una aliada cercana y muchos otros Mortífagos eran mujeres. Tal vez simplemente no consideraba a ninguno una amenaza. No era sexista; sólo encontraba difícil sentirse amenazado por las mujeres.
Izar rió por lo bajo. "Es bueno saber para referencias futuras," respondió Izar con descaro.
"Es una vergüenza que mi atención se haya visto desviada hacia esta conversación tan significante y vital," dijo Voldemort mientras agitaba su varita hacia el Traslador, activándolo. "Pero tenemos algunos detalles más urgentes que tratar."
Volviendo a abrir su reloj de bolsillo Izar asintió. Él también se estaba aburriendo con la dirección de la conversación. Sólo estaba ansioso por ver cómo funcionaba su Traslador.
Aferró el reloj en una mano y estiró la otra para tocar el plato. Los ojos verdes se encontraron con los carmesí antes de que ambos magos se sostuvieran. Pudo sentir una sensación placentera en su estómago mientras eran transportados a través del tiempo y el espacio.
Segundos mas tarde Izar aterrizó de pié y volvió a sacar su reloj para comenzar a contar. Sólo cuando la aguja más pequeña llegó a la marce de los cinco segundos alzó la vista.
Descubrió que estaba rodeado de Mortífagos por todos lados. Estaban en un campo cubierto de nieve. Probablemente era cerca de la Mansión Malfoy. Lucius era quien tenía mas cerca, su expresión era fría excepto por la sombra e una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios.
Izar ignoró a los otros mientras dejaba el plato en el suelo. Era fácil olvidar que estaban allí. Se habían quedado callados con la llegada de su Señor. "El Traslador debería llevarnos sin contacto físico," explicó en voz baja. Para ver si funcionaba adecuadamente, no quería que nadie lo tocara. Así podría estudiar el Traslador con mas profundidad si no llevaba a los magos que estuvieran a cinco metros sin tocarlo.
Diez segundos.
"Apuesto a que no va a funcionar," declaró con odio una voz entre el público.
Sin necesidad de voltear Izar supo quine había hablado. "Bueno," dijo. "Ahora entiendo por qué la fortuna de la familia Crabbe es tan escasa." Se oyeron murmullos entre los Mortífagos; algunos rieron y otros parecían escandalizados por su descaro. Voldemort permaneció en silencio, su alta figura sobresalía entre la multitud.
Quince segundos
Izar miró el plato con un pequeño, casi indistinguible chip sobre él. No estaba brillando ni temblando. No que estuviera esperando que mostrara signos tan obvios de funcionamiento. De hecho, Izar prefería que el Traslador no hiciera nada de eso cuando estaba a punto de volverse a activar.
Frunció el seño y sintió una pesada sensación de decepción cuando los veinte segundos llegaron y pasaron.
Crabbe rió, sintiendo el fracaso de Izar. "El chico ni siquiera es lo bastante inteligente para hacer un Traslador correctamente."
Los ojos de Lucius brillaron. "Ten algo de consideración, Crabbe." A su lado, Bellatrix acariciaba su varita curva como alguien haría con una joya preciosa. Aunque ellos eran obvios en su apoyo a Izar, el Señor Oscuro permanecía en silencio, prefiriendo no intervenir a su favor en un tema tan insignificante.
La furia se apoderó de Izar y dejó que lo controlara, el Revenclaw volteó hacia el rostro rechoncho de Crabbe siseando. "Y tu ni siquiera eres lo bastante inteligente para idear un insulto decente. No tendrías suficiente creatividad para construir este Traslador, mucho menos—,"
Antes de que Izar pudiera terminar su respuesta, su cuerpo fue tironeado bruscamente por el Traslador.
Todos estaban siendo succionados. Como no estaban tocando el Traslador, no estaban estabilizados, sus cuerpos giraban descuidadamente por el tiempo y el espacio. El cuello de Izar giró hacia atrás y su cuerpo fue contorsionado en ángulos extraños. Intentó en vano dejar de girar tan rápido, pero se relajó lo mejor que pudo para prevenir heridas.
El resto de los Mortífagos tenían el mismo problema. Eran manchas borrosas ante sus ojos, los mantuvo cerrados con la esperanza de evita marearse.
Cuanto más tiempo estaban viajando Izar se hacía más consciente del miedo alojado en su estómago. ¿Era posible que accidentalmente hubiera inventado un objeto que los haría girar en el tiempo para siempre? Izar no podía creerlo, no con algo que él mismo había creado. Pero sintió la magia de Voldemort expandirse como si estuviera pensando lo mismo que Izar.
Se había preocupado sin necesidad.
El suelo comenzó a acercarse rápidamente e Izar rotó su cuerpo hábilmente para aterrizan con gracia de pié. Sus piernas se inclinaron por el impacto. Los otros Mortífagos no tuvieron tanta suerte. La mayoría cayeron de espaldas o sobre sus estómagos, gimiendo por el impacto. Algunos de los más listos cayeron de pie. Y como para probarle a Izar que era capaz, Crabbe también logró quedarse parado. El hombre ofreció una sonrisa presumida que inmediatamente se transformó en una mueca cuando el Traslador finalmente arribó.
El plato de oro lo golpeó justo en la cabeza.
Divertido, Izar vio al Señor Crabbe caer al suelo. Riendo volteó para fijarse en los Mortífagos que habían caído todos torpemente al suelo. "Mejor practiquen su aterrizaje," les informó. Se encaminó hacia la Mansión pisando cruelmente los dedos de Crabbe en su camino. "No querrán hacer un espectáculo tan patético en frente de sus enemigos."
Aún le dolía la cabeza de la noche anterior. Y las auras de todos eran igual de notorias que ayer. Había creído que después de una buena noche de descanso todo volvería a la normalidad.
No había sucedido.
Izar sólo tenía que acostumbrarse a su poder intensificado y ser agradecido por poder ver más magia.
Sólo no quería tratar con los Mortífagos tan temprano a la mañana.
(Death of Today)
"¿Aceptaste la propuesta de Charles?" inquirió Izar en voz baja mientras tamborileaba su pluma contra el trozo de pergamino. Estaba en las habitaciones asignadas de Regulus completando su ensayo de Encantamientos que tenía que entregar después de las vacaciones. A pesar de lo simple del tema Izar estaba teniendo problemas para concentrarse.
Regulus alzó la vista de una pila de documentos legales y alzó una ceja. Los dos había decidido pasar un tiempo juntos hoy antes de la celebración de Navidad. Izar dudó al principio sintiéndose algo presionado por la proximidad de su padre. No quería que su relación se manchara con conversaciones forzadas. Hasta ahora no había habido tendencias incómodas o momentos cursis e Izar no quería arruinar eso con esta "situación cercana". Pero entre más tiempo estaba allí, mas se daba cuenta que no debió haberse preocupado.
Regulus disfrutaba del silencio tanto como Izar. Su padre no lo presionaba para conversar. De hecho, el hombre estaba muy metido en sus propios negocios con contratos legales por las propiedades Black y artefactos que habían sido destruidos o saqueados en su ausencia. También había algunos documentos para donaciones para ciertas causas que había que completar. Izar estaba seguro que las donaciones eran una forma de volver a la escena política. Izar se preguntaba si Regulus pediría un empleo en el Ministerio pronto. Desde donde estaba podía ver algunas cartas de recomendación y algunas solicitudes de trabajo.
Hasta donde sabía, cada sangre pura tenía una silla en la corte del Wizengamot. Como Regulus era legítimamente la cabeza de la familia Black, apuntaría hacia ese lado.
"¿Su propuesta?" repitió Regulus apoyando su filosa pluma.
Izar entrecerró los ojos. "Sabes exactamente a qué me refiero."
Regulus suspiró frotándose el puente de la nariz. "Creo que es una muy buena idea, Izar. Honestamente." Alzó una mano antes de que Izar pudiera refutar. "Creo que Daphne es una joven señorita muy inteligente y encantadora."
"Nunca la has visto, Regulus," lo acusó Izar mordazmente. Sus dedos se curvaron al borde del escritorio de de padre. Se quedó mirándolo fijamente. "¿Cuál es la verdadera razón por la que aceptaste?"
"No acepté," Regulus gruñó suavemente. "No voy a someterte a un matrimonio arreglado. Mi madre intentó hacernos lo mismo a Sirius y a mí y ambos nos revelamos. Aunque me gustaría que continuaras el apellido Black, no voy a forzar tu mano. O tu…" sus ojos bajaron hasta la falta de Izar, "simiente."
Izar permaneció callado por un momento. Nunca había pensado en continuar la línea Black. Si Sirius nunca tenía hijos, Izar sería el último hombre de descendencia directa. Draco era parte Black, pero continuaría el apellido Malfoy, no Black. E Izar sabía que la continuación de los apellidos era extremadamente importante para los sangre limpia.
"Siempre está la adopción." Izar se enderezo, con los ojos fijos en su padre. "Adopción por sangre. Hay rituales y hechizos que puede usar una familia para adoptar a un hijo o hija. Esos rituales permitirían que ese niño se adapte a las características físicas y mentales del padre. No siempre tienes que embarazar a una mujer para continuar una línea de sangre puras."
Regulus alzó las manos y apoyó el mentón sobre sus dedos. Sus misteriosos ojos estudiaron a Izar. Era la mayor intensidad que había visto en su padre. "Eso es verdad," admitió Regulus al final, su voz excepcionalmente baja. El hombre continuó buscando en el rostro de Izar como si pudiera ver todos sus secretos. "¿Estas tratando de decirme que prefieres lo hombre, Izar?"
Izar logró controlarse y no ruborizarse, sus ojos encontraron los de Regulus. "No importa que género prefiera."
Regulus frunció los labios divertido. "No," concedió, su postura aún rígida. "No importa qué género prefieras. Sólo tenía curiosidad." Regulus inclinó la cabeza hacia un lado, sus ojos aún intensos. "Deberías saber que yo no te juzgaría. ¿Acaso no he confesado mi propia sexualidad?"
Izar suspiró por la nariz mirando su ensayo a medio escribir. "Te estás desviando del tema original. Crees que arreglar un matrimonio con Daphne Greengrass sería productivo. No sólo por el posible heredero sino también por otra razón. ¿Cuál?" Alzó las pestañas mirando impasiblemente a su padre.
Regulus juntó las manos haciendo un sonido casi inaudible, luego volvió a apoyarse contra el respaldo de la silla. "Desprecio la relación que tienes con el Señor Oscuro." Dijo encogiéndose de hombros. "No voy a soportar sus avances sexuales en mi hijo de quince años."
Izar se incorporó colocando sus palmas contra el escritorio. "Ya te dije que no está interesado en mí de esa manera," Izar hizo una mueca de asco. Era un buen mentiroso, aún sin saber Oclumancia o Legemerancia. Sin embargo, Regulus era obstinado. E Izar sabía que tendría que trabajar mucho para disipar las sospechas de su padre. "Me quiere como su heredero político. Y en cualquier caso, si estuviera interesado en mi sexualmente, ¿En verdad crees que un matrimonio arreglado evitará que me persiga? Sólo lo enfadaría."
Regulus alzó una ceja. "Suenas como si ya hubieras pensado en esto, Izar." El hombre volvió a alzar los hombros. "Pero tienes razón," continuó. "Ciertamente un matrimonio arreglado no detendría sus avances."
"Necesitas confiar en mí," murmuró Izar. Bajó sus manos de la mesa y dirigió su atención hacia el guante sin dedos. "No hay nada así entre el Señor Oscuro y yo."
Regulus asintió. "Aún así,," dijo con la voz quebrada. "No me gusta que seas su heredero político. Pondrá una mira en tu espalda para sus enemigos. El frente de la política es igual de peligroso que la primera línea de una batalla. Sólo que en la escena política los ataques son mas sutiles. Siempre tendrás que mirar sobre tu hombro, especialmente siendo el heredero del Secretario Riddle."
"Siempre voy a estar en la mira," se defendió Izar.
Regulus gruñó, sus ojos brillaron por su sombría disposición. "Aún más con su evidente favoritismo," terminó el hombre, sus ojos brillaban como locos.
La conversación se iba hacia abajo. Padre e hijo nunca habían estado tan metidos en un tema. Siempre sondeaban alrededor de temas importantes y expresaban diplomacia cuando se trataba de meterse en sus asuntos. Parecía que Regulus se estaba poniendo más cómodo con el hecho de que Izar era su hijo. Regulus podía ser un buen padre, atento e interesado, pero el hombre tenía un lado más oscuro, uno que Izar sabía no debía presionar… por lo menos no ahora. Era un lado que tenía Bellatrix, uno por el que eran conocidos la mayoría de los Black: esa oscura demencia.
Izar alzó la vista hacia Regulus. Su padre ya no era un joven adulto, corriendo tras un amor de ensueños. Ya no era ese hombre que seguiría a una Sangresucia y se volvería ciego a todo lo demás.
Viéndolo ahora, Izar examinó los ojos fríos y las líneas de tensión. Regulus era ahora un hombre curtido por la traición y casi quince años de aislamiento. Había vivido cada día con la memoria de sus errores pasados y sus debilidades. Algo decía a Izar que Regulus no volvería a permitir que lo guiaran sus debilidades.
Regulus le había confesado una vez que si le fuera entregado el pasado, no cambiaría nada. Hubiera elegido enamorarse de Lily otra vez y concebir a Izar con ella.
Pero Izar lo veía distinto. Si a este hombre frente a si se le permitiera hacer todo de nuevo, no tenía dudas de que Regulus mataría a Lily.
"El Señor Oscuro quiere que me gradúe antes." Izar se sentó relajado. Decidió que lo mejor sería cambiar el tema. "Cree que debería tomar mi EXTASIS este año. No son requeridas, pero cree que debo tomarlas para probar que no necesito volver el año que viene."
Regulus rió y volteó sonriente a mirar por la ventana. "Ya expresó sus creencias," dijo Regulus. "No creía que te lo contaría tan pronto."
"¿Sabías?" Izar alzó una ceja.
"Si," admitió Regulus volviendo a mirar a Izar. " Y estoy completamente de acuerdo con él. Te aburres en la escuela Izar. Y hay muchas cosas importantes que podrías hacer fuera de Hogwarts."
Izar se alisó el borde de las mangas, le costaba no expresar su completo desacuerdo con el tema. "Hay algo, una razón por la que quieres que me gradúe antes. Puedo leerte con facilidad," confesó Izar. "Hay una razón por la que me quieres afuera de Hogwarts aparte de que creas que me aburro."
Regulus rió. "Espero que puedas leer a otros igual de bien que a mí." Su padre se incorporó, tratando de acercarse más a Izar. "Eres lo bastante mayor para saber las razones por las que creo que deberías graduarte. No hay ninguna razón para creer que no puedes con la verdad."
"Me alegro que lo pienses así," Izar sonrió. No se veía a si mismo como un niño que necesitara protección. Aún luchaba para acostumbrarse a tener un padre. Izar no podía aceptar algunas cosas que venían incluidas, como los mimos.
"Creo que si te gradúas de Hogwarts, tendrás un punto fuerte de independencia. Con la batalla de custodia que se acerca con Lily, creo que tienes una base fuerte con los Inefables y el hecho de haberte graduado antes. Podría inclinar la balanza a su favor, no sería nada malo."
Parecía lógico y probable. No sabía mucho sobre las peleas de custodia, pero si el chico tenía algo de independencia, ¿No sería de su mejor interés elegir con quién quería vivir? Si Izar se graduaba este año, aún tendría quince, dos años para los diecisiete. Estaría la posibilidad de que Lily ni siquiera solicitara la custodia, ¿Pero entonces por qué se esforzó tanto para publicar ese artículo en El Profeta?
A pesar de que no le atraía graduarse antes, Izar sabía que sería lo mejor para él. Aunque… todavía le era difícil creer que Voldemort quería que se graduase antes solo por esa razón. Tenía que haber otro motivo detrás de su insistencia. E Izar no sabía si sería capas de descubrirlo a tiempo.
Izar, dándose cuenta de que había estado callado un largo rato, miró a Regulus y asintió. "Suena razonable. Sólo hazme un favor." Hizo una pausa para asegurarse de tener la atención de Regulus. "No pretendas ocultarme algo de nuevo."
Los ojos de Regulus se abrieron más y mostró una sonrisa complacida. "Nunca."
(Death of Today)
Izar se quedó mirando el paquete sobre su cama. Podría haber jurado que no estaba allí hacía unas horas.
Alzando la mirada examinó la penumbra fuera de la ventana, el sol estaba a punto de esconderse por el horizonte. La celebración de Navidad de esta noche comenzaría en sólo unos minutos e Izar había subido para cambiar sus cómodos jeans por una túnica.
No estaba envuelto como un regalo; parecía un paquete envuelto en papel marrón con un hilo.
No podía sentir nada de magia viniendo de él. Significaba que no tenía ningún hechizo o maldición para herirlo. Sin embargo, Izar mantuvo su varita en alto mientras se acercaba para desatar el hilo. El papel se deslizó y se quedó mirando una tela branca y un reloj de bolsillo de oro.
Izar bajó la varita, observando el reloj. Lo levantó y quedó maravillado ante el peso del oro puro. No era barato, para nada. Todo sobre él era pesado y de mucha clase. Frunció los labios y lo apartó para examinarlo mejor más tarde mientras tomaba la nota sobre la tela blanca.
Chico,
Aunque no me agrade mucho entregar regalos, no pude resistir la tentación de consentirte. El reloj de bolsillo es un reemplazo para el que usas ahora. La túnica, por otra parte, fue obtenida para mis propios propósitos egoístas.
Creo que el blanco es un color horrible y espantoso. Lamentablemente, el color de la luz no luce nada mal en ti, mi niño.
Úsala esta noche. Y deja respirar tu mano izquierda.
No estaba firmada, pero no le hacía falta. La bella caligrafía y el descaro del apodo "chico" eran pruebas suficientes.
Apoyó la nota en su cama y tomó la túnica. Eran similares a las que Daphne le había conseguido para el Baile de Navidad, sólo que en vez de tener dorado, tenía negro. Por suerte, con éste detalle la túnica no era toda blanca. Obviamente Riddle había disfrutado viéndolo en el Baile de Navidad lo bastante para comprarle esta. Le complacía y le preocupaba. Por supuesto que le complacía solo porque él no había creído que lucía como un maldito maricón esa noche. No porque Voldemort lo encontrara atractivo.
Suspiró, asqueado de si mismo mientras dejaba que el delicado material se deslizara entre sus dedos y cayera sobre la cama.
Volvió a tomar el reloj de bolsillo e inclinó la cabeza para observar los grabados. Eran bellísimos. Había pequeños destalles que diseñaban la tapa superior del reloj, pero la imagen principal era la de un reloj de arena roto. Había una poderosa serpiente rodeándolo con sus colmillos clavados en el vidrio roto. Los ojos de la serpiente eran dos rubíes, que contrastaban con el oro. Debajo del reloj había una frase en Latín hábilmente grabada.
"Alea iacta est." Izar cerró los ojos mientras susurraba las palabras en latín, su mente trabajó con rapidez al traducirla al español. "La suerte está echada," Izar entendió. Abrió los ojos y volvió a mirar el reloj. Podía significar muchas cosas, pero Izar sabía que quería decir 'un punto sin retorno'. Que los eventos habían pasado un punto sin retorno, que pasaría algo inevitable.
Izar se sentó en la cama, sabía que sostenía algo con mucho significado más que un mero reloj de bolsillo.
Voldemort le ofrecía una salida.
Era una oportunidad—una de enterrarlo todo. Izar podía convertirse en un desfavorecido. Podía convertirse en un Mortífago de bajo rango y volver a las sombras. Nadie se apartaría de su camino para atacarlo o insultarlo. Y Voldemort mantendría sus manos para él mismo. Nunca haría otro avance sexual.
Considerando que Voldemort había admitido que era muy egoísta para permitirle ocultarse en las sombras, el regalo era increíblemente raro. Voldemort le estaba dando algo que no volvería a ofrecer.
Una elección.
E Izar sabía que esta sería la última vez que Voldemort le permitiría escaparse de su retorcido juego. Si Izar decidía quedarse donde estaba, era probable que Voldemort se volviera muy rudo al reclamar a Izar. El juego se volvería mas fiero, mucho más caliente y activo de cómo era ahora. Voldemort nunca permitiría que Izar se fuera. Era el punto sin retorno.
Y…
Izar se descubrió a sí mismo esperándolo.
Cerró sus dedos sobre el reloj de bolsillo, un ronroneo complacido quería escapar de sus labios.
Aunque agradecía que Voldemort le estuviera dando una opción, Izar favorecía esta relación que tenía con el Señor Oscuro. Podía encontrar los aspectos sexuales desconcertantes, y podía no estar listo para los aspectos físicos de su relación, pero si disfrutaba tener a alguien tan inteligente como él para hablar; para bromear; para jugar.
Tener un Señor Oscuro tan poderoso cerca de él era excitante. Izar sería un tonto si dejaba ir la oportunidad.
Acarició el reloj de bolsillo mirando la última oración en la nota.
Y deja respirar tu mano izquierda.
Izar rió. De ninguna manera.
Aunque complacería al hombre y se pondría la túnica blanca, no iba a someterse enteramente ante el hombre y se quitaría el guante. Izar no iba a arriesgarse a revelar la banda Céltica a los ojos curiosos. Y aunque la noche ocultaría su anillo de los demás, no quería que Voldemort creyera que se sometería de buena gana y se quitaría el guante. Sabía que Voldemort quería ver a Izar esa noche como completamente atado y perteneciente a él. E Izar no iba a satisfacer las peculiares urgencias del hombre.
Izar a usar su guante para cubrir el anillo. Y…
Izar se arremangó para ver su nueva y manipulada Marca. Rió, complacido por su decisión.
No estaba tan subordinado como Voldemort creía.
Nota de Traductora: Bueno, bueno, abro una nueva pregunta…¿Qué forma tiene la nueva Marca de Izar? (los que ya lo leyeron saben que no tienen permitido participar :P) Faltan algunos capítulos todavía para que se sepa pero quiero ver que adivinan…
Espero que el próximo capítulo salga pronto, está muuuuuy bueno jeje.
Saludos a los Reviewers y a los que no también. Pero sepan que para los que dejan un comentario el saludo es MÁS GRANDE… GRACIAS
