Capítulo 25.
- cuenten… conmigo. – hablo una débil voz desde las escaleras, sorprendiendo a todos.
Continuara…
- pensé que habías dicho que no despertaría hasta mañana. – Precia veía la chica en las escaleras escaneándola, cualquier movimiento en falso y no dudaría en matarla.
- ¿Qué haces aquí? Tus heridas ni siquiera han sanado por completo, estas apunto de desmayarte de nuevo. – Kristen estaba muy molesta, esa chica no había salido de la tina sin ni siquiera recuperarse.
- señorita será mejor vuelva al sótano, una vez que este recuperada por completo hablaremos. – no quisiera tener que esperar pero como había dicho Kristen la chica parecía que estaba a punto de desmayarse.
- Michiru. – lo dijo apenas en un susurro pero sabía que había llegado a los oídos de la aguamarina.
- Haruka. – estaba igual a como la recordaba, solo había un cambio, esa mirada severa con la que la veía se había ido, ahora la veía como antes, ¿sería posible?
De pronto una sombra apareció frente a ellos e instintivamente los Andri rodearon a su abuelo, así como también los guardines de Hayate, Fate y Nanoha la protegieron a ella y a Precia de quien fuera.
-Abraham-sama ¿se encuentra bien? – Sebastián se había enterado de lo que había pasado en la mansión y no dudo en ir a apoyar a su amo.
- Sebastián. – dijo Abraham al reconocer a su mayordomo y amigo.
Después de comprobar que quien había llegado no era una amenaza Haruka volvió la vista a Michiru y lo que vio no le agrado para nada, había una castaña ayudando a la aguamarina y desde su punto de vista se veían muy unidas.
- Michiru, ¿estás bien? – cuestiono la chica que había llegado con Sebastián, quizá no había conocido muy bien a Michiru, pero al saber que estaban pasando por lo mismo la hizo considerarla su amiga.
- estoy… un poco… mareada, eso es todo… no te preocupes. – el saber que Katherine estaba bien, le alegraba, mientras estuvo con Víctor ella fue la única persona que se le acerco.
- Katherine. – dijo una voz desde donde se encontraban todos.
- Eva. – respondió la castaña viendo al amor de su vida muy cerca de Haruka y sujetando su brazo.
- Haruka pudo sentir como Evangeline apretaba fuertemente su brazo, le dolía ver a la chica y eso no era ningún secreto para el rubio. – tranquila, aquí estoy contigo. – le susurro muy cerca de su odio, acto de no paso desapercibido por las chicas en las escaleras.
Michiru estuvo a punto de perder el conocimiento y caer al frio piso pero gracias a Katherine que en un rápido movimiento la sostuvo y cargo en sus brazos eso no llego a pasar, claro este hecho fue bajo la atenta mirada de ciertos rubios que no estaban nada contentos con la escena y quien lo estaría, si estaban viendo a sus respectivos amores ser muy atentas la una con la otra.
- bueno ya que la tienes muy bien abrazada Katherine, ¿Qué te parece si la llevas a que siga recuperándose? – Abraham podía ver los celos en dos de sus nietos y lo utilizaría, tanto Haruka como Evangeline estaban siendo muy orgullosos y el no permitiría que sus nietos se cegaran por eso y dejaran escapar su felicidad.
- claro Abraham-sama, ¿A dónde la llevo? – cuestiono Katherine ingenua de todo lo que pasaba a su alrededor, no quería ver a Evangeline porque el verle solo le recordaría todo el daño que le había causado a la rubia.
- al sótano por supuesto, ya está todo dispuesto, solo déjala en la bañera. – dijo Abraham, aun no podía creer que esa chica se hubiera levantado a pesar de sus heridas y hubiera llegado hasta ahí. - ¿todavía sabes cómo llegar cierto?
- hai, disculpe Abraham-sama me gustaría pedirle algo. – no se atrevía pero era mejor arriesgarse a estar ahí con Evangeline recordándole todo el tiempo lo que había hecho.
- si está dentro de mis posibilidades no veo porque no. – fue la escueta contestación que le dio el presidente del consejo.
- ¿podría quedarme al lado de Michiru? – ya estaba lo había dicho, sabía que no era más que una prisionera pero tenía la esperanza de que Abraham le diera el permiso.
- por supuesto que no. – contestaron Haruka y Evangeline al mismo tiempo, sus celos habían sobrepasado su límite de tolerancia y esas palabras se habían escapado de su boca.
- no veo porque no. – contesto Abraham sonriendo internamente, sus nietos ya estaban cediendo ante los celos.
- pero abuelo. – volvieron a hablar al mismo tiempo.
- no creo que quiera escapar, además de que la otra señorita no está en condiciones, es mejor que haya alguien cuidando de ella por si se le ocurre levantarse de nuevo, o es que ¿prefiere hacerlo alguien más? – esa pregunta era para Haruka, quería que su nieto se ofreciera, presiones, él sabía que tenía que estar al lado de esa chica.
- si ese es el caso, que se quede con ella. – contesto Haruka con ligera molestia, no podía creer que su abuelo le haya dado esa libertad a esa chica, pero lo que verdaderamente le molestaba era el hecho de que estuviera cerca de Michiru.
- bien, adelante Katherine, puedes retirarte. – dijo Abraham resignado, su nieto solo mostro una molestia en la voz, pero aun así no se atrevió a estar con la chica.
Después de esto, Katherine se fue con Michiru en sus brazos al sótano, no sabía cómo la aguamarina había llegado hasta donde estaba en esas condiciones, pero suponía que su fuerza se debía a cierto rubio que estaba muy cerca de la persona que ella más amaba, solo espera Michiru se recuperara pronto, era la única con la que podía contar ahora.
- bien, como ya escuchamos, esa chica nos ayudara, pero primero ¿Cómo es posible que este de pie? Mejor aún ¿Cómo es posible que este consiente? – Precia no quería dejar ningún cabo suelto y necesitaba saber cómo era posible que esa chica que casi moría ahora estaba consiente, no podía permitir que si algo salía mal, esa chica fuera una amenaza.
- Michiru aún es una neófita Precia-sama. – Kristen también estaba sorprendida por el avance que llevaba Michiru en su recuperación, pero no era nada del otro mundo. – por ende todavía corre sangre humana por sus venas, es más fuerte, más veloz y por supuesto su velocidad de sanación es mayor que la nuestra.
- ya veo, así que no hay nada de qué preocuparse. – no quería admitirlo pero si algo salía mal esa chica se convertiría en un verdadero problema para ellos.
- Precia, tranquilízate, puedo asegurarte que esa chica no es ninguna amenaza, simplemente ha tomado decisiones equivocadas, como cualquiera de nosotros alguna vez lo hizo. – Abraham no quería forzar a su nieto a nada, pero cuando menos lo alentaría con palabras indirectas para que lograra recapacitar.
- confió en ti amigo. Ahora, pasando al tema verdaderamente importante, sugiero que es necesaria una inspección en el clan Sears, tenemos que cerciorarnos que Laurent no dejo algún espía, además de que quizá encontremos alguna pista acerca de sus planes. – dijo Precia, ahora que ya sabían que la aguamarina cooperaria con ellos y que no sería una amenaza en el futuro, era el momento de ponerse en movimiento.
- estoy de acuerdo con Precia-san, ¿usted que dice Abraham-sama? – cuestiono Hayate, consideraba que el plan de Precia era la mejor opción antes de movilizar a los generales de la sociedad nocturna.
- concuerdo con ustedes por supuesto, la pregunta sería ¿Qué escuadrón enviar? – no quería imponerse y enviar a sus nietos, esa decisión tenían que tomarla entre los tres.
- déjanos ir abuelo. – dijo Evangeline, necesitaba despejarse después de lo que acababa de ver y de cómo Katherine prefería estar al lado de Michiru que verla a la cara.
- Evangeline. – en el rostro de su nieta podía ver el fantasma de los celos y las ganas de desquitarse con alguien, si se quedaban ahí, bien podrían pelearse entre ellos para liberar tención.
- yo no le veo el problema. – dijo Precia para liberar un poco la tensión que se estaba formando, no quería una discusión sobre que escuadrón era el mejor, eso y el hecho de que ella no contaba con los miembros suficientes.
- Precia. – dijo Abraham viendo a su amiga.
- considero que es mejor que vaya el primer escuadrón, ya que el mío ni siquiera está completo, claro si es que Hayate no opina diferente. – dijo Precia para no pasar sobre la castaña.
- claro que no, a mí también me parece la mejor opción, después de todo mi escuadrón ya tuvo una batalla hace poco. – contesto Hayate, sabía que era la mejor opción, podía ver el rostro de Evangeline y Haruka y sabía que si se quedaban ahí sería un desastre.
- bien, ya escucharon, prepárense, saldrán en media hora. – dijo Abraham a sus nietos, viéndolos con seriedad.
- claro. – contesto Evangeline y se fue hacia las escaleras con el resto de sus hermanos tras ella.
Evangeline subió las escaleras seguida de sus hermanos y los llevo hasta el último cuarto del gran corredor de sus habitaciones, hacía mucho tiempo ya que ese cuarto no se habría, era el cuarto de armas y donde se guardaban sus trajes de batalla, esto era una guerra, ya no irían solamente como los nietos del presidente del consejo, sino como el primer escuadrón de elite de la sociedad nocturna, Evangeline se paró frente a la puerta y de su ropa saco una llave, la introdujo en la cerradura y después de dos vueltas la perta se abrió, entro a la habitación seguida por sus hermanos, una vez dentro, encendió las luces y todos pudieron ver la gran cantidad de armas que había en esa habitación demás de sus trajes de combate, todas esas armas habían sido hechas especialmente para cubrir cada una de las necesidades de los cinco y cada una de ellas era especialmente para asesinar vampiros.
- ¿utilizaremos nuestras armas? – cuestiono Aiden, esperaba que no, era muy pronto para eso.
- no, solo los trajes, nuestras armas son nuestro último recurso y no vamos a revelarlo tan fácilmente. – contesto Evangeline de manera seria, no estaba de muy buen humor y era consiente de ellos.
- Haruka al ver esto no le quedó más remedio que intervenir, una Evangeline furiosa era igual a muchos errores, se aproximó a ella y la abrazo por la espalda. - ¿Por qué no te tranquilizas? Recuerda lo que prometimos, por favor. – pidió Haruka, no le gustaba ver a su hermana de esa manera.
- lo recuerdo, pero aun así, ellas… - decía Evangeline recordando el cómo se veían muy unidad Katherine y Michiru.
- se que ahora parece que los roles se han intercambiado pero Eva, lo prometimos, no podemos flaquear ahora, recuérdalo. – pidió Haruka recordando el día en que había recuperado la conciencia después de haber sido herido.
Flash Back.
Haruka había acudido a Evangeline después de haberse recuperado, el rubio quería respuestas y sabía que la única que podía dárselas era su hermana, la rubia le conto lo que paso con Michiru y después de recordar un poco el pasado, que Evangeline relatara la historia de cómo se había enamorado de Katherine y de cómo está la había utilizado, habían decidió hacer una promesa, después de todo, ya todos los consideraban una pareja.
Poco después de que Aiden los interrumpiera y fuera por las sailors dejándolos nuevamente a solas Haruka se dispuso a hablar…
- se que siento algo por ti Evangeline, pero… - trataba de explicarse Haruka, pero ¿como decirle a Eva que jamás podría amarla porque nunca podría olvidar a Michiru?
- lo se, lo mismo me pasa a mi, se que he despertado un sentimiento por ti, pero Katherine esta de por medio, ella es mi predestinada. – la rubia sabia que jamás llegaría a enamorarse de Haruka de la misma forma en la que ahora estaba de Katherine.
- ya que estamos en la misma situación te propongo algo. – dijo Haruka, de alguna manera tenían que hacer entrar en razón a sus respectivas parejas y solo había una manera de hacerlo.
- dime ¿Qué se te ha ocurrido? – pregunto Evangeline con curiosidad.
- celos. – fue la escueta respuesta de Haruka.
- ¿celos? ¿Quieres ponerlas celosas? ¿Cómo? – Evangeline no entendía nada y no para de soltar una pregunta tras otra.
- Michiru ya siente demasiados celos hacia ti, ya que piensa que tú y yo tenemos algo, asi que ¿Por qué no dejar que siga creyendo eso? De esa manera cuando nos encontremos con Katherine y se que lo haremos… - explicaba Haruka pero Evangeline lo interrumpió.
- ella creerá que somos pareja y le darán celos, ¿ese es tu plan? Haruka, nos engañaron, nos traicionaron, dudo mucho que algo como eso logre despertarlas. – decía Evangeline complementando el plan de Haruka, pero aun escéptica acerca de que funcionara.
- funcionara. – dijo Haruka con seguridad. – si Michiru sigue siendo la persona de la que yo me enamore funcionara, Michiru siempre fue muy celosa y el tiempo que estuvo en contacto contigo me comprobó que eso no ha cambiado. – si Michiru seguía siendo la misma jamás permitiría que el estuviera con otra persona, simplemente no lo soportaría.
- creo que lo mismo aplica para Katherine, si ella sigue siendo la misma persona, no soportaría verme con alguien mas. – decía Evangeline con mas confianza en su voz.
- ¿entonces? ¿Es una promesa? Fingiremos ser una pareja ante todos, solo para recuperar a nuestras predestinadas, fingiremos odiarlas, hasta que ellas vengan a nosotros, ninguno estará con su predestinada si el otro no esta con la suya, ¿de acuerdo? Tenemos que ser ambos, yo no podría estar con Michiru sabiendo que tu no estas con Katherine. – esa era la propuesta que Haruka tenia para su hermana, sabían que lo suyo jamás seria, pero por lo menos se apoyarían para recuperar a sus respectivos amores.
- es una promesa. – confirmo Evangeline con una sonrisa en su voz. – y lo mismo va para ti, yo no podría estar con Katherine sabiendo que tu no estas con Michiru.
Ahí había empezado su actuación, ante todos ellos parecerían una pareja; poco después, escucharon como las sailors y sus hermanos se aproximaban y decidieron que era buen momento para poner su plan en marcha.
Serena y compañía no habían tardado nada en llegar al estudio y sin ni siquiera detenerse a tocar la puerta entraron, encontrándose una escena que no podían creer...
Dentro del estudio se encontraban Haruka completamente cubierto de sangre besando a una Evangeline que no tenía reparo alguno por el estado del rubio.
- Haruka, nos quieres explicar ¿que esta pasando aquí? - dijo Rei que era la mas cercana a Michiru y la que mas se identificaba con ella.
Después de eso su plan se dio por iniciado al igual que su promesa, una que mantendrían hasta que los dos estuvieran con sus respectivas parejas…
Fin Flash Back.
- lo se, discúlpame, me deje llevar. – dijo Evangeline terminando de recordar esa tarde en la que habían hecho esa promesa.
- se que aun nos falta mucho camino por recorrer pero podemos hacerlo, juntos, como lo hemos hecho hasta ahora. – dijo Haruka con decisión, ellos cumplirían su promesa y estarían con las personas que amaban a como diera lugar.
- hey tortolos, apresúrense o los dejaremos. – dijo Summer a sus hermanos, ya que ella, Kristen y Aiden ya estaban listos.
- oh, lo sentimos chicos, ahora nos vestimos. – dijo Evangeline con una sonrisa en rostro, su mal humor se había ido y ahora les mostraba a sus hermanos una de sus mejores sonrisas.
- no se que hiciste Haruka, pero sigue asi, Eva a recuperado su buen humor. – dijo Aiden cerca del oído del rubio.
- no se que hablas. – fingió demencia Haruka.
- ok, nosotros los dejamos para que se cambien, pero… cámbiense, no es momento para darse amor ¿de acuerdo? – a Aiden siempre le había gustado molestar a sus hermanos con ese tipo de bromas que sabia perfectamente no les gustaban.
- eres un aguafiestas Aiden, Eva y yo teníamos pensado divertirnos. – contesto Haruka con una de sus sonrisas coquetas y guiñándole el ojo a Evangeline.
- bueno, en ese caso les daremos diez minutos, pero deben darse prisa ¿de acuerdo? – decía Aiden siguiendo el juego de Haruka.
- diez minutos son más que suficientes Aiden. – respondió Haruka con una sonrisa coqueta, logrando con eso que Aiden se pusiera rojo. – Jajajajaja deberías ver tu cara. – se burlaba el rubio.
- los dejamos. – dijo Aiden aun sonrojado saliendo del cuarto junto con Kristen y Summer.
Los trajes consistían en pantalón negro para los hombres y Kristen quien se negó a usar una falda, asi como también, una camisa negra y sobre esta una chaqueta negra bordada con hilo rojo, en el caso de Evangeline y Summer ellas llevaban una falda roja, camisa negra y una chaqueta negra igual que los otros, en la chaqueta del lado izquierdo todos llevaban bordado el escudo de la familia Andri, el cual consistía en un grifo en dos patas desplegando sus alas y sobre la cabeza del grifo una corona.
Una vez que Haruka y Evangeline estuvieron listos todos bajaron para despedirse de su abuelo y cumplir con su misión. Bajaron las escaleras bajo la atenta mirada de todos ya que esa vez portaban los trajes que antes se negaban en usar, estando cerca de su abuelo, este les dio las últimas instrucciones.
- recuerden, solo busquen sobrevivientes y algo que nos pueda servir para descifrar lo que esta sucediendo, no se arriesguen demasiado. – pedia Abraham, después todo eran sus nietos y no podía evitar el preocuparse por ellos.
- no te preocupes abuelo, haremos lo que nos dices y una vez que tengamos la información regresaremos, todo saldrá bien. – dijo Evangeline convencida, después todo no era una misión con alto riesgo.
- de acuerdo, es hora, primer escuadrón, bajo mi nombre, les ordeno, regresen todos con vida. – el solo que quería que sus nietos volvieran sanos y salvos.
- yes, my lord. – respondieron los cinco al unísono, para después desaparecer de la vista de los ahí presentes.
- volverán con bien. – aseguro Precia acercándose a Abraham y colocando una de sus manos en su hombro.
- lo se, son mis nietos después de todo. – y era verdad, había invertido tiempo y esfuerzos en su adiestramiento, confiaba en las habilidades de cada uno pero aun así no podía evitar preocuparse.
- creo que nosotros también deberíamos de ponernos a trabajar, ¿no lo creen? – dijo Hayate, después todo, esto solo era el comienzo de lo que se avecinaba.
- tienes razón Hayate, no movilizaremos a los generales, pero cuando menos los pondremos en alerta. – dijo Abraham comenzando a caminar e indicándoles a Precia y a Hayate que lo siguieran.
- madre, ¿Qué se supone que haremos nosotros? – cuestiono Fate al ver que su madre se retiraba y los dejaba ahí.
- solo nos resta esperar Fate. – contesto Precia, sabia que su hija se opondría, pero no podían alarmar a todos por algo de lo que no tenían conocimiento.
- asi que solo nos quedaremos aquí a esperar a que regrese el primer escuadrón ¿no es asi? – Fate sabia que no era buena idea retar a su madre, pero esa situación no le estaba gustando.
- Fate, esperaremos, no podemos precipitarnos, ahora si me disculpas, tanto Abraham como Hayate me esperan. – Precia sabia que su hija solo quería ayudar, pero ahora de la única forma en la que podía ayudar era permaneciendo quieta.
Por otro lado, el primer escuadrón seguía recorriendo las calles para llegar a la villa privada del clan Sears, habían decidió acercarse con cautela, ya que posiblemente habría algunos enemigos esperándolos, después de todo Laurent era muy cuidadoso y seguramente habría anticipado el hecho de que irían en busca de información. Cuando estuvieron cerca de la villa, inspeccionaron el perímetro y por suerte encontraron una entrada trasera que no estaba vigilada, claro que esto podría ser una trampa, pero ni locos entrarían por la puerta de enfrente, asi que con cuidado fueron entrando uno a uno a la villa, una vez dentro inspeccionaron a su alrededor pero no había señales de algún enemigo o cuerpos; comenzaron a avanzar lentamente cuidándose las espaldas unos a otros, tenían que dirigirse a la residencia principal, si Laurent había dejado algo que los pudiera ayudar seguramente se encontraba ahí, a su paso solo veían ceniza vampírica confirmando lo que dijera Laurent acerca de deshacerse de los que le eran innecesarios. Estuvieron caminando por un rato hasta que la imponente residencia de la familia principal de los Sears se alzo frente a ellos, sin duda una magnifica construcción, avanzaron hasta estar en la puerta y Aiden fue el encargado de abrirla, los cinco entraron y se prepararon para el ataque, pero este nunca llego, todo parecía indicar que la villa estera había sido vaciada, hasta donde iban a llegar Marcus y Laurent, al ver que la mansión estaba completamente vacía Evangeline dio ordenes.
- esto esta desierto, tenemos que separarnos y buscar lo que nos pueda servir. – Evangeline sabia que no era buena idea el separarse pero, estando todos juntos no cubrían gran cosa de la mansión.
- estoy de acuerdo, si seguimos de esta a manera, el amanecer nos sorprenderá. – apoyo Haruka la decisión de Evangeline.
- como si el sol pudiera hacernos algo. – ironizo Aiden, obviamente ellos no le temían al sol.
- sabes perfectamente que no, nos referimos a eso, el abuelo cuenta con la información que obtengamos para asi movilizar las tropas. – decía Evangeline para que Aiden se centrara en lo importante.
- lo se Eva, pero solo hecha un vistazo, todo es un desastre, creo que el clan Sears termino por enfrentarse debido a la ideología de su líder, no creo que haya algo aquí que nos pueda servir. – el pelinegro estaba más que convencido que no encontrarían nada, Laurent era muy cuidadoso, si solo encontraran a alguien vivo podrían obtener información.
De pronto un ruido proveniente de una de las tantas puertas de la mansión llamo su atención, Evangeline les hizo señas y de inmediato todos se pusieron en posición, estaban esperando que alguien se lanzara sobre ellos pero lo único que sucedió fue que la puerta que tenían rodeada se abrió y de ella cayo un cuerpo, rápidamente Evangeline se aproximó a él viendo que estaba gravemente herido, Kristen se aproximó a él pero al verlo supo que no podía hacer nada.
- lo siento Eva, no puedo hacer nada. – con solo ver el estado de ese hombre supo que era imposible para quien fuera hacer algo por él.
- pero ¿Qué dices? Tiene que haber algo que podamos hacer por él, no podemos dejarlo morir así como así. – se le hacía inconcebible que su hermana siendo la mejor doctora tanto para humanos como para vampiros dijera que algo le era imposible.
- Eva, solo mira su mano. – había interrumpido a su hermana para que se diera cuenta que era imposible salvar a ese hombre.
- ¿Cómo? – cuestiono, pero aun así hizo lo que su hermana le indico, viendo con horror como la mano del hombre poco a poco de convertía en ceniza, estaba a punto de morir. – diablos.
- no… se preocupe… Evangeline-sama… solo… solo escúcheme. – hablaba el hombre con dificultad, sabía que le quedaba poco tiempo, pero al menos en sus últimos momento quería ayudar.
- escuchare lo que tengas que decir. – contesto Evangeline, no sabía si lo que diría el hombre le seria de utilidad pero ya que era su última voluntad lo escucharía hasta el final.
- ese hombre…vino a la mansión, después de haber sido capturado… yo… yo le sugerí… a Laurent-sama que lo… matara de inmediato… pero no… no me escucho… ese hombre… le propuso un trato a mi señor… - le costaba demasiado hablar pero tenía que contarles todo a ellos.
- ¿ese hombre? ¿Te refieres a Marcus? – cuestiono Evangeline, al parecer lo que tenía que decir el hombre si les seria de utilidad.
- si… Marcus era su nombre… le propuso a Laurent-sama… ayudarlo con su plan de conquiste… y hacer sus fuerzas invulnerables al sol… Laurent-sama… mi señor quedo maravillado… con las cosas que le contaba ese hombre… - sabía que señor había sido engañado pero ya no había vuelta atrás.
- entonces Laurent acepto ¿cierto? – Evangeline vio como el hombre asentía en afirmativo. – y elimino a todo aquel que no estuviera de acuerdo. – no podía creer hasta donde era capaz de llegar Laurent.
- Evangeline-sama… no me queda… mucho tiempo… escuche… Laurent-sama tiene un ejército… listo para atacar la sociedad nocturna… si logra hacer que… caminen durante el día… será el fin… tanto para humanos… como para la sociedad nocturna. – ya lo había dicho, ahora podía descansar en paz. Poco a poco se fue convirtiendo en cenizas en los brazos de Evangeline.
Continuara…
