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Capítulo XXIII El día de las Revelaciones Parte 1

Poco a poco comenzó a recobrar sus sentidos, abrió lentamente los ojos y esperó hasta que estos se adaptaran a la iluminación.

Al observar a su alrededor pudo comprobar que no se encontraba en su cuarto del internado ni el de su casa, sino un lugar totalmente diferente pero que al mismo tiempo le era familiar.

Intentó levantarse, pero un leve peso en su brazo derecho se lo impidió, fue en este momento, al ver quién se encontraba a su lado, cuando recordó todo lo que había pasado durante el día anterior.

Naminé se veía tan hermosa iluminada por la luz del sol de la mañana, lo cual hizo que Roxas tuviera el impulso de acariciarle su bello rostro, que mostraba una expresión tan angelical y serena, todo lo contrario a la de completo pánico y terror de ayer.

Al mismo tiempo que sonreía ante este hecho le susurró a la chica.

"¡Hey Naminé!, es hora de despertar"

La chica hizo un gruñido de protesta y se volteó hacia el otro lado de la cama, liberando el brazo del rubio, lo cual le permitió a éste sacudirla levemente.

"Oye ya amaneció, debes despertar, tu madre llegará en cualquier momento"

La chica soltó un bostezo y nuevamente se volteó hacia su posición original, quedando cara a cara con Roxas.

Al abrir los ojos, su rostro mostró una expresión confundida.

"¿Aún estoy soñando?"

"Er… no, estoy realmente aquí" – Dijo el chico sonriendo.

Naminé abrió mucho los ojos y se ruborizó al instante.

"La tormenta ¿Recuerdas?, y… bueno todo lo demás" – Explicó Roxas evitando a propósito mencionar el evento ocurrido en el lugar secreto de Sora y Kairi.

"Oh, es cierto… fue un día bastante hmm…'ajetreado'" – Definió Naminé.

La rubia recordó algo de golpe mientras se sentaba en su cama.

"¡Roxas! ¡Debes ir al hospital! Tu madre…"

El chico imitó la acción de la rubia sentándose en la cama también (Sin embargo, con mucha más calma) y le sujetó los hombros.

"Tranquila, nadie me ha llamado así que todo debe estar bien. Iré a mi casa a bañarme para volver a parecer una persona decente" – Señaló soltando una risita – "E iré luego… ¿Puedo esperarte allá cierto?"

Recordando su promesa la chica asintió.

"Por supuesto, iré luego de prepararme también y además debo hablar con mi mamá, necesito contarle todo" – Dijo Naminé con solemnidad.

"Umm ¿Todo?" – Preguntó el chico nervioso.

"Sobre lo que pasó con Xehanort, lo que sabes y la situación de tu familia, además de mi decisión de hablar con los chicos, recuerda"

"¿Estás segura sobre eso? Ayer dijiste que lo estabas pero, no deberías sentirte obligada a…" – Comenzó a decir Roxas preocupado, pero la chica lo detuvo.

"No, no es eso, creo que deben saberlo, no quiero más mentiras en mi vida Roxas" – Confesó Naminé sonando realmente cansada.

"De acuerdo"

"Ahora que mencionas eso, yo también debo hablar con alguien" – Dijo el chico lacónicamente.

"¿A qué te refieres?"

"Antes de encontrarnos en el hospital debo hablar con Xion, mientras antes sea, mucho mejor"

Naminé miró al chico confundida, pero no se atrevió a preguntar en qué consistiría tal plática.

"Hoy es el día, en el que si tengo suerte, Xion y yo volveremos a ser sólo amigos"

La chica abrió la boca en shock, no podía dar crédito lo que estaba oyendo.

"¿Qué? Quieres decir que…"

"Sí, hoy hablaré con ella, estoy seguro que llegará aquí dentro de poco, conozco a Xion, debe haber cancelado todos sus planes para volver a la isla debido a lo que está pasando con mi familia"

"Pero ¿Estás seguro que este es el momento adecuado? Ella está haciendo todo eso por ti" – Preguntó la chica con cautela.

"Es por esa misma razón que lo haré, no es justo para Xion, debo decirle la verdad. No hacerlo me hace sentir como que me estuviera aprovechando de ella y su bondad"

Naminé se mordió el labio y asintió en silencio.

"Nunca pensé que terminarías con Xion" – Confesó.

Roxas dio un largo suspiro antes de hablar.

"Todo este asunto con Xion es tan complicado… la conocí a los cinco años y hemos sido unidos desde entonces, pero… a pesar de que acepté salir con ella ignorando lo que mi conciencia me dijo, de verdad traté de verla como a una novia"

"Incluso le compré ese collar" – Agregó Roxas.

"Lo recuerdo" – Dijo Naminé inexpresivamente.

"Creo que eso hizo las cosas aún peores, sólo logré que se hiciera más ilusiones"

"¿Sabías que todos decían que su relación era sólo superficial?" – Preguntó Naminé.

"Por supuesto que lo sabía. Esa fue unas de las razones por las que me esforcé, no quería que siguieran pensando así de nosotros… de Xion"

"Pero de todos modos no pudiste" – Afirmó Naminé.

Roxas asintió y se produjo un silencio entre ambos, el cual la chica aprovechó para meditar.

Aún no podía creer lo que estaba pasando, las cosas estaban cambiando por completo, Roxas sabía su secreto y ella el suyo y además ahora éste terminaría con Xion, cosa que la chica siempre deseó en silencio.

No obstante, a pesar de que Xion fuera en parte causa de su sufrimiento, nunca pudo odiarla, porque la chica era una persona maravillosa, quién había sido buena con ella desde el principio.

Ahora sería el turno de ésta de sufrir, sin importar que no hubiera hecho nada malo.

La rubia había visto a Kairi pasar por lo mismo y como su amiga, ella la había apoyado, pero sabía que no podría hacer lo mismo con Xion, ya que, no lograría ser del todo sincera con ella, después de todo estaban enamoradas de la misma persona, y Naminé no podría ocultar que se alegraba de que la pelinegra ya no fuera pareja de Roxas y se sintió como una persona horrible por ello.

"Espero que Xion tenga a alguien con quién contar luego de esto" – Dijo tristemente.

"Ahora sé como Sora y Kairi se sentían, es doloroso arriesgarse a hacer algo y perder una amistad de tantos años" – Reveló Roxas.

"Debe serlo… es alguien con quién prácticamente te criaste"

"Pero sé que es lo correcto y no me arrepentiré de esta decisión" – Afirmó el chico mientras se levantaba y ser acercaba a la rubia.

"Te veré luego Naminé" – Dijo Roxas dándole un beso en la frente.

Ésta se ruborizó pero aceptó el gesto.

"Nos vemos pronto" – Dijo sonriendo.

Roxas le devolvió la sonrisa y se retiró de la habitación.

"Creo que hoy también será un largo día" – Dijo para sí la chica suspirando.


Al salir del hogar de Naminé Roxas se dirigió inmediatamente hacia su casa, mientras caminaba pudo comprobar lo que la tormenta le había hecho a sus queridas islas; todo se veía totalmente desastroso, sin embargo, el chico se alegró de que estuvieran preparados para este tipo de acontecimientos, y además, el saber que Aqua estuvo a cargo de todo, le causó más tranquilidad, en especial ahora que sabía lo fuerte y capaz que era la madre de su querida Naminé.

Al entrar a su casa, alguien familiar lo estaba esperando, cosa que no le sorprendió.

"Tía Tifa yo…" – Dijo mirando hacia otra parte, al recordar cómo había preocupado a su familia.

"¡Roxas!" – Exclamó la mujer a medida que lo abrazaba con fuerza – "¡No vuelvas a irte así me escuchas!, no sabes lo preocupados que estábamos por ti"

"Lo siento tía, sé que fue algo bastante inmaduro de mi parte, no lo volveré a hacer" – Prometió el chico mientras le devolvía el abrazo a la mujer.

Tifa lo sujetó de los hombros mientras lo miraba con cariño.

"¿Te sientes mejor cielo? Cloud me dijo que te llevó donde Naminé, porque necesitabas estar con ella"

Sorprendiendo a Tifa, Roxas no se ruborizó como normalmente hubiera hecho y habló con seguridad.

"Así es, ayer pasaron demasiadas cosas y Naminé era la persona que necesitaba a mi lado"

Los ojos carmesí de la pelinegra miraron fijamente a los azules del chico.

"Roxas, me imagino que sabes que Xion llegará en unas pocas horas ¿Estás preparado? Creo que ambos sabemos lo que debes hacer" – Dijo la mujer con seriedad.

El chico no desvió la mirada y asintió.

"Lo sé, lo único que lamento es no haberlo hecho antes…"

Esbozando una sonrisa de comprensión Tifa acarició el cabello de su sobrino.

"Más vale tarde que nunca cielo, Xion es una buena chica, la cual se ha portado excelentemente con nuestra familia todos estos años, ambos sabemos que tiene derecho a saber tus verdaderos sentimientos por ella"

"Así es, seguramente llegará con Riku por lo que apenas llegue al aeropuerto me pondré en contacto con ella para que nos veamos a solas" – Roxas suspiró antes de continuar – "Será difícil… pero no podemos seguir con esto"

"Menos ahora que tu corazón tiene dueña" – Aseguró Tifa sonriendo.

Roxas soltó una risita antes de hablar.

"No se escapa nada ¿No es así tía Tifa?"

"¡Claro que no! Y en especial cuando concierne a alguno de mis dos sobrinos queridos, a los que les cambiaba los pañales"

Ambos rieron y cuando la risa se detuvo Roxas se atrevió a preguntar lo que estaba evitando desde que vio a Tifa.

"Tía…mi mamá… ella… ¿Se encuentra bien?"

Tifa suspiró y guió al chico hasta la mesa del comedor, donde ambos tomaron asiento.

"Roxas, para tu tranquilidad Stella se encuentra bien, está estable"

El rubio soltó el aire que no sabía que había estado reteniendo.

"El doctor nos informó que presentó un cuadro de bronquitis, la fiebre estaba demasiado alta y es por eso que se desmayó, tuvimos suerte de llevarla en seguida al hospital y fue por eso que no sucedió nada grave, sin embargo debido a su condición aún se encuentra en observación"

"¿Puede recibir visitas?" – Preguntó el chico esperanzado.

"Por el momento no querido, pero nos informarán"

"Iré al hospital de todas maneras"

"Lo sé cariño, pero debes comer primero, preparé algo y vamos junto ¿Te parece?"

"Claro" – Dijo Roxas asintiendo y luego añadió – "Por cierto tía ¿Dónde están Ven y mi tío Cloud?"

"Ven está en su habitación durmiendo, anoche Cloud tuvo que prácticamente arrastrarlo a casa cuando la tormenta se calmó, porque no quería irse del hospital"

Roxas esbozó una sonrisa triste al oír esto.

"Cloud por su parte acaba de irse hace algunos minutos antes de que llegaras y yo me quedé a esperarte"

"Ya veo"

"Pero bueno, se ve que este será largo día por lo que necesitamos energías" – Concluyó Tifa.

"Estoy de acuerdo y no nos olvidemos de guardarle algo a Ven"

"Por supuesto"


Naminé ni siquiera tuvo tiempo de darse una ducha ni cambiarse de ropa porque su madre llegó a los minutos de que Roxas abandonara la casa, acompañada de Terra.

La chica bajó la escalera apresuradamente y abrazó a ambos.

"Naminé hija, me alegro tanto de que estés bien, te llamé varias veces pero las líneas telefónicas estaban cortadas ¿Tuviste algún problema? ¿Seguiste mis instrucciones al pie de la letra?" – Preguntó Aqua preocupada, sin saber lo que vendría a continuación.

"Um… mamá, creo que deberíamos sentarnos" – Advirtió Naminé.

Aqua la miró extrañada, pero fue Terra quién habló.

"Naminé, Aqua, las dejaré para que puedan hablar a solas" – Dijo haciendo un ademán de irse de la casa.

La rubia sacudió la cabeza.

"No Terra, debes quedarte, tú también debes escuchar lo que tengo que decir" – Le aclaró deteniéndolo.

Los adultos se miraron confundidos y Naminé se sentó en uno de los sofás de la sala de estar.

Terra y Aqua la imitaron sin tener ni una pista de lo que estaba sucediendo.

"¿Naminé hija está todo bien?" – Preguntó Aqua empezando a preocuparse cada vez más.

"No mamá, no lo está, pero necesito que por favor permanezcas en calma mientras hablo"

"Hija me estás asustando…"

"Ayer no obedecí del todo tus instrucciones y salí de casa" – Confesó la chica de un tirón.

"¡Pero Naminé! ¿Por qué hiciste eso? Te dije claramente que…"

La bella mujer de cabello azul no pudo continuar porque Terra la silenció dulcemente.

"Shh Aqua" – Le dijo poniendo dos dedos sobre los labios de la peliazul – "Deja que Naminé continúe"

La rubia le agradeció en silencio a Terra con una sonrisa y prosiguió.

"Mamá, salí a realizar unas compras, pensé que volvería en un par de minutos a casa, pero… al terminar de hacer lo que debía, lo vi y me paralicé"

La madre de la chica no tardó mucho en darse cuenta de a quién se refería su hija, porque se puso pálida y sus ojos comenzaron a volverse vidriosos.

"No es posible" – Dijo apenas con un hilo de voz.

"Si lo fue mamá, ayer vi a Xehanort en estas islas"


Roxas se encontraba en la sala de espera junto a sus tíos, aguardando noticias sobre alguna posibilidad de visitas.

En ese instante marcó un número bastante familiar para él.

A través del auricular sonó la voz de su actual "novia"

"¡Hola soy Xion! En este momento no me encuentro disponible (obviamente y es por eso que estás oyendo este mensaje duh) así que deja tu mensaje y si me caes bien te devolveré el llamado Bye"

Esperando encontrarse con el buzón de mensajes debido a que a la chica se encontraba en un avión en estos momentos, Roxas suspiró y dejó su mensaje.

"Xion, es Roxas. Escucha sé que estás viajando en estos momentos, cuando recibas este mensaje por favor necesito que te encuentres conmigo a solas en mi casa"


Aqua se acercó en seguida a su hija y comenzó a inspeccionarla completamente, mientras Terra tenía una expresión que revelaba completa confusión.

"¡Naminé! ¿Estás bien? ¿No te hizo daño?"

"Tranquila mamá estoy bien, y tuve mucha suerte de que no me viera, porque por poco me descubre"

Sin soltar a su hija Aqua la miró seriamente.

"Este lugar ya no es seguro, debemos irnos"

"¿Qué?"

"Debemos marcharnos lo antes posible, vinimos a estas islas porque pensamos que jamás nos encontraría aquí"

"¿Aqua está todo bien?" – Preguntó Terra preocupado, pero la peliazul lo ignoró, su atención estaba centrada completamente en Naminé.

La rubia suspiró y habló con calma.

"¿Mamá no lo entiendes? Ningún lugar es seguro, sabes que cuenta con muchos medios, podría encontrarnos donde sea" – Afirmó la chica – "Estoy tan asustada como tú, apenas lo vi huí a toda prisa, fue mi primer impulso, pero ya no más, no vale la pena. Debemos quedarnos aquí, este es nuestro hogar, no podemos permitir que nos arrebate todo"

"Pero debemos hacer algo, no dejaré que vuelvas a correr peligro" – Prometió Aqua.

"Hay algo de lo que no te has dado cuenta aún mamá"

Aqua miró confundida a su hija.

"Observa quién está a tu lado" – Indicó la rubia con calma y su madre obedeció encontrándose con la mirada preocupada de Terra.

"¿Lo ves? Ya no es como antes, no somos sólo las dos encerradas en esa habitación"

Le tomó sólo unos segundos a su madre para comprender.

"¿Estás segura hija?"

"Al 100%" – Respondió Naminé firmemente y clavó su mirada en el castaño.

"Terra, hay algo que debes saber"


Lejos de allí una nerviosa chica de cabello negro y un alto muchacho de cabello plateado bajaban de un avión a toda prisa.

"¡Espera Riku! Tengo un mensaje de voz, debe ser de Roxas. ¡Dios por favor que no haya pasado algo grave!" – Rogó la pelinegra.

El chico de pelo plateado asintió y esperó pacientemente mientras la chica escuchaba el mensaje.

"¿Sucedió algo malo?" – Preguntó luego de que ésta mostrara una expresión confundida en su bello rostro.

"Al parecer nada de gravedad, pero Roxas quiere que vaya a su casa para que hablemos"

"¿Sobre?" – Preguntó Riku.

"No especificó, pero parecía importante, por lo que iré lo más rápido posible. ¿Riku me harías un favor?" – Pidió Xion.

"Lo que sea" – Respondió el chico con convicción.

"¿Podrías ir a buscar a Fergus a casa de Naminé?"

"Claro, ningún problema"

"Muchas gracias" – Le dijo Xion sonriéndole.

"Xion" – La llamó Riku.

"Dime"

"Luego de ir a dejar a tu mascota a tu casa, iré a buscarte a casa de Roxas"

La chica arqueó las cejas confundida.

"Oh, no tienes por qué hacerlo, ya has hecho bastante por mí"

"Lo haré de todas maneras" – Dijo Riku con bastante decisión por lo que Xion sólo asintió, dándole la impresión de que el muchacho sabía algo más de lo que estaba diciendo.


Mientras Naminé y Aqua se turnaban para contarle la historia sobre su pasado a Terra, éste iba mostrando variadas expresiones en su rostro; desde incredulidad a ira, sorpresa a miedo, preocupación a odio absoluto, y finalmente alivio.

"De verdad… no puedo creer que hayan vivido algo tan horrible… ¿Cómo es posible que alguien haya podido hacerles eso? – Dijo apretando los puños con rabia.

"Terra, lamento no haberte contado esto antes, pero Naminé y yo sólo queríamos empezar una nueva vida aquí sin tener que pensar en el pasado todo el tiempo"

"Ambas son bastante fuertes y dignas de admiración, soy muy afortunado de que me hayan confiado algo como esto" – Agradeció el castaño sujetando con cariño las manos de Aqua y Naminé.

"En cierta forma cometimos un error al esperar tanto en revelar el secreto, pero ahora que sabemos que estamos rodeadas de personas maravillosas, podemos comenzar nuevamente a confiar en la gente" – Admitió la rubia con solemnidad.

"Y Terra, créeme que no podría haber vivido tranquila sin que tu lo supieras, después de todo ¿Siempre puedes contar con tu familia verdad? Y eso es lo que eres para mí – La chica señaló a su madre – "Para nosotras; eres nuestra familia"

Terra y Aqua miraron a Naminé con los ojos bastante abiertos y a la peliazul comenzaron a caerle lágrimas.

"Naminé… no sabes cuán feliz me hacen tus palabras yo…" – Trató de decir Terra, pero en ese momento un fugaz impulso se apoderó de todos los presentes en la habitación y se abrazaron con fuerza.

"No tienes que decir más Terra" – Pensó Naminé para sí llorando ahora también – "Con este abrazo queda claro cuánto te importamos mamá y yo, sé que nos protegerás"


Roxas recibió un mensaje de Xion que decía que ya había llegado a las islas y apenas saliera del aeropuerto se dirigiría a su casa, por lo que el chico decidió hacer lo mismo.

"¿Vas a casa verdad?" – Le preguntó Tifa.

"Sí, ya es hora"

"No te preocupes por Stella, nosotros te pondremos al tanto de todo"

"Gracias tía" – Dijo el chico mientras se levantaba de su asiento.

"Y Roxas…"

El rubio volteó.

"Buena suerte"


Al terminar la maratón de abrazos, promesas y sollozos, Naminé, Terra y Aqua volvieron a sentarse en la sala de estar, donde la rubia aprovechó para entregar una nueva información.

"Mamá, por cierto, Roxas sabe sobre esto, de hecho fue él quién me encontró ayer y me ayudó, por lo que decidí contarle todo, y… además, planeo decirles a los chicos también. Pero claro si te opones yo puedo…"

"No hay problema hija, puedes contarles a tus amigos" – Accedió Aqua poniendo su mano sobre el hombro de su hija.

"Muchas gracias"

"¿Sabes lo de Roxas verdad? – Preguntó Terra y esta vez fue el turno de Aqua de estar confundida.

"Sí, me contó todo"

"Ya veo, lamento no haberles dicho, me enteré a través, de mi cuñada que es la directora del hospital como saben y quién es también la médico cabecera de Stella por petición propia"

"No te preocupes Terra, es un asunto bastante delicado" – Le dijo Naminé y luego se dirigió a su madre con una expresión triste en el rostro.

"Mamá, la Sra. Stella madre de Roxas y Ventus sufre de leucemia y ayer tuvo una recaída"

Aqua se tapó la boca con las manos y exclamó.

"¡Dios! ¿Cómo se encuentra ahora?"

"Roxas me dijo que está estable, pero iré al hospital de todos modos a apoyarlo" – Dijo Naminé.

"Por supuesto, yo iré también" – Se sumó Aqua.

"Gracias mamá"

"Ve a prepararte y vamos los tres juntos ¿Qué dices Terra?" – Preguntó la peliazul dirigiéndose al castaño.

"Claro, vamos todos"

"¡Gracias a los dos!"


El corazón comenzó a latirle fuerte a Roxas mientras esperaba a Xion en su sala de estar, Ventus aún no mostraba señales de vida por lo que no quiso subir a fastidiarlo, el pobre necesitaba descansar.

De pronto la imagen de cierta rubia apareció en su mente y Roxas no pudo evitar preguntarse en voz alta.

"¿Naminé? ¿Qué estará haciendo ahora?"


"¡Mamá! ¡Terra! ¡Ya estoy lista!" – Exclamó la rubia mientras bajaba las escaleras, sin embargo, vio que ambos adultos se encontraban en la puerta principal.

"Hija, tienes visita" – Le dijo Aqua.

Naminé frunció el ceño, preguntándose quién podría ir a verla tan temprano.

"¿Será Roxas?" – Se preguntó media avergonzada, media esperanzada.

Sin embargo, al llegar al primer piso, se encontró con un chico de pelo plateado.

"¿Riku?"

"Hola Naminé, sé que seguramente vas al hospital ahora, Xion me envió a buscar a su pez"

"Oh, está bien" – Sólo pudo decir la chica y le dio un vuelco el corazón al oír el nombre de la chica.

"¿Vas a ir al hospital también sobrino?" – Le preguntó Terra al chico y este asintió.

"Sí, dentro de algunas horas, pero primero me gustaría hablar con Naminé si no les molesta"

Todos se miraron extrañados.

"Hmm claro" – Asintió Naminé y luego se dirigió a los adultos – "Mamá, Terra los alcanzaré luego"

"Está bien, nos veremos allá" – Dijo Aqua despidiéndose de Riku a medida que salía de la casa.

"Te compraré algo en la cafetería del hospital Naminé" – Prometió Terra mientras también se retiraba.

"Gracias, nos vemos"

Naminé y Riku se quedaron solos.

"Fergus está en mi habitación, es por aquí"

Riku asintió y la siguió.


La puerta sonó tres veces y Roxas suspiró mientras se dirigía a abrirla.

Al hacerlo una histérica pelinegra entró a la habitación y bombardeó al chico de preguntas.

"¡Roxas! ¿Cómo estás? ¿Cómo está tía Stella? ¿Está bien? ¿Cómo están Ven y tus tíos? ¿Es algo grave?"

"Shh, tranquila Xion" – Dijo Roxas sujetando a la chica por los hombros – "Por el momento todo está bien, mamá está estable"

La chica dio un suspiro de alivio y se sentó en un sofá.

"Estaba tan preocupada, apenas me informaron le dije a Riku que tomáramos el primer vuelo de regreso"

"Lamento que hayas tenido que hacer eso" – Dijo el chico mientras tomaba asiento justo en un sofá en frente de la chica – "Sé cuán importante era la reunión con tu madre"

"No te preocupes por eso, las cosas entre nosotras salieron sorprendentemente bien e incluso no se molestó porque regresé antes"

"Me alegra escuchar eso" – Le dijo el rubio sinceramente.

"Pareces más tranquilo de lo que esperaba, la última vez que sucedió algo… bueno, nos dejaste de hablar a todos" – Notó Xion.

"Sí, esta vez tuve algo de ayuda" – Dijo Roxas más para sí que para la chica, y antes de que esta pudiera replicar él habló.

"Xion, te hice venir aquí porque necesito hablar contigo"

"¿Sobre qué?" – Preguntó Xion mientras se ponía rígida.

"Sobre nuestra relación"

Continuará…