No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.

Woody Allen.

Code Geass R3: Chained to Revenge.

Movimiento Número Veintiséis: ¡Asalto a la Fortaleza!

XXX

Esa tarde le dolía con más intensidad que nunca. La cabeza le iba a reventar. No paraban de llegarle punzadas desde todos los lados. Se sentía más fatigada que nunca, le dolían los huesos, le dolían los músculos... le dolía todo. Habían llegado por la mañana varios médicos, tenía fiebre, 38ºC y medio. Pero sus síntomas no coincidían con ninguna enfermedad, al menos con ninguna que no fuese de la Edad Media.

XXX

– Señor Lagerfield –empezó a decir el médico nada más pasar por el umbral de la puerta–, ya se le han hecho todas las pruebas oportunas a su hija.

– ¿Y?

Las gafas del hombre de blanco brillaron haciendo imposible ver sus ojos.

– Su geass no tardará en manifestarse.

Los labios del anciano se encobraron, cosa que era bastante raro en él, para esbozar una tétrica sonrisa, en donde enseñaba hasta sus afilados caninos.

– Perfecto.

XXX

Las luces de emergencia de toda la Fortaleza Aérea de Grial se pusieron en ámbar, o lo que es lo mismo: nivel de alerta uno, posible enemigo al acecho. De alguna manera, presentían que el ataque de Lelouch y sus tropas no iba a hacerse de esperar.

– ¿Nivel de alerta uno? –preguntó un encargado de comunicaciones en el cuarto en donde se controlaban.

– Sí –confirmó una chica–, al parecer puede que un grupo pequeño, reducido, de knightmares de dudosa procedencia ataquen. Al menos eso es lo que me ha dicho un capitán.

– ¿Y si es Lelouch que ha venido de la tumba para rescatar a Nunnally?

Los cuatro presentes rieron con una sonora carcajada, y el que empezó a hablar dijo:

– Pues podría ser. Corren rumores, sobre todo entre los altos mandos.

– Sí, seguro –dijo alegre otro–. Anda que... venga, ponte a trabajar. Que el espía de los Black Knights no debe tardar mucho en enviarnos sus informes.

XXX

Schneizel tecleaba con rapidez en su ordenador, debía pasar una información muy importante, extremadamente importante... a Grial. Él era el espía que traspasó desde el principio, información a Lagerfield. Evidentemente Leral no lo sabía, solo Lagerfield en persona sabía la identidad del topo. Que ahora iba a dar una de las informaciones más importantes desde que comenzó aquello: la que alertaba del ataque de Lelouch con fuerzas del Ejército de Britannia, de los Black Knights y de la Federación Unida de Naciones. Estaba eufórico, una vez todo hubiera acabado y todo el mundo fuera Britannia, él recibiría de nuevo su cargo de Primer Ministro, que el estúpido de su hermano había transformado a cargo público. ¿Qué era eso? ¡Desde cuando todo el mundo puede llegar a ser la segunda persona más importante del Imperio!

De repente la pantalla de su ordenador ennegreció. Levantó ambas manos del teclado, y miró a los lados y detrás del monitor, como si allí estuviera la respuesta al apagón. Luego, bajó la vista a los cables del suelo, pero tampoco había nada extraño. Todos los cables estaban conectados en el enchufe pertinente.

– ¿Qué estabas haciendo, Schneizel? –preguntó Suzaku con tono rimbombante– Aparte de enviar información al enemigo.

Parpadeó varias veces; no se lo creía. ¿Cómo lo había descubierto? ¡Cómo! Eso ya no importaba. Sabía que si negaba, no iba a creerle, así que no vio otra salida que confesar:

– Aparte de eso, contribuía al bienestar de Britannia –fueron sus palabras.

Zero desenfundó la pistola de su cinto y apuntó con ella entre los dos ojos de Schneizel el traidor. La sudor del príncipe resbalaba por su frente mientras sus ojos, encendidos por la ira, buscaban incesantemente la puerta por la que el que impediría que le mataran fuera a entrar. Porque le dijeron que eso ocurriría, que cuando estuviera en apuros, tendría un apoyo cerca que no dudaría en arriesgar su vida por él. Pero no entró. En ese momento, se acordó de algo. Llevaba una pistola en el bolsillo interior de la chaqueta.

– ¡Responde! ¿En qué lugar de Grial está Nunnally vi Britannia? –gritó Suzaku, retrocediendo, pero esgrimiendo aún el arma– ¡Dime donde está!

La mano de Schneizel se dirigía furtivamente a donde tenía él su pistola.

– ¡Ni se te ocurra hacer nada! –gritó.

La mano estaba entrando en su bolsillo.

– ¡Ni se te ocurra! –repitió.

La sacó. Y en el momento exacto en el que se libraba del peso del arma al llevarla entre sus ropas notó algo en el hombro. Notó como algo le perforaba la carne, y le ardía, y golpeaba con fuerza el hueso. Quemaba. Y no menos caliente estaba la sangre que resbalaba por su brazo hasta llegar, cayendo a gotas, al suelo. El impulso le hizo golpearse con la nuca en la pared al tiempo que un grito desgarrador salía desde lo más profundo de su garganta.

– ¡QUÉ HAS HECHO ELEVEN! ¡QUÉ HAS HECHO! –entre lloros, se llevó la mano libre a la herida, para evitar que más sangre saliera de él y volvió a repetir– ¡QUÉ HAS HECHO HIJO DE PUTA!

Su vista automáticamente marchó a la pistola. Se pasó el reverso de la mano por los ojos, para quitarse las lágrimas. Suzaku habló:

– ¡Solo te lo repetiré una vez más! ¿Dónde está Nunnally vi Britannia? ¡Dímelo y no morirás, al menos ahora!

Las lágrimas de Schneizel le llegaban hasta los labios, que esbozaron una sonrisa. Sí, le dolía todo el cuerpo a excepción del brazo, que no sentía nada. Y sabía que iba a morir. ¿Pero qué importaba? ¡TODO POR BRITANNIA! Al fin Britannia iba a tener su gobernante ideal.

– ¿Qué...?

Schneizel miró al cristal azulado de la máscara de Zero desafiante. Y le escupió, sangre, antes de abalanzarse sobre la pistola que estaba a pocos metros de él.

Suzaku cerró los ojos. Tomó con firmeza el arma y quitó el seguro.

– Quizás en el Cielo te perdonen –dijo antes de presionar el gatillo–, porque YO no.

Y disparó, una milésima antes de ser disparado él, provocando un leve estruendo al salir la bala dorada que atravesaría el cráneo del que una vez fuera el segundo hombre más importante del mundo, haciéndolo caer sonriente en un charco hecho por su propia sangre.

Se acercó tambaleante a su mesa, y presionó el botón rojo para ordenar que alguien acudiera a limpiar ese estropicio.

XXX

– Eh mirad –avisó a los demás uno de los encargados de telecomunicaciones–, hemos perdido la conexión con el topo.

Tras esa pérdida, llegaron las demás, dejándolos sin ningún medio de comunicación y prácticamente sin nada. Sin luz, sin telecomunicaciones... no podían utilizar su tecnología como eran ordenadores y satélites.

– Ya ha empezado –anunció Cedric apareciendo en la sala–, reparad las conexiones lo antes posible. Si lo hacéis lo suficientemente deprisa, no podrán atacarnos ahora que estamos desprevenidos.

Luego se marchó. Los megáfono se encendieron, y transmitían un mensaje cuanto menos preocupante "A toda la Fortaleza. Nos están atacando, repito, nos están atacando. Escondan a los civiles en el Cuadrante Z, el personal autorizado, que acuda a la Torre Crussade y a los hangares próximos siguiendo los procedimientos de emergencia estudiados".

– ¡Mirad eso –exclamó uno de los presentes–, intentan penetrar en el sistema!

XXX

Marshall también había oído los megáfonos, y estaba contento. Lo que durante tantos años había soñado, comenzaba a cobrar forma. Giró su silla de ruedas al ventanal, y a los cielos y a las aves les dedicó estas palabras:

– Los cuatro peones están preparados. Leral. Valiant. Miranda. Cedric. Me fue difícil urdir el plan, pero todo está dando el fruto que quería. ¡¿Me oyes, Charles, me oyes?! Cada uno tiene una función específica y me harán Dios.–Rió macabramente mientras se pasaba una mano por la frente–. Y es gracioso porque... no saben ni lo que están haciendo. –paró unos segundos, se levantó de su silla de ruedas, y con un dedo acusador apuntó a Charles, quien cada vez estaba más sorprendido– ¡YO SERÉ EL NUEVO DIOS! ¡Yo seré la mano que impartirá justicia y tejerá el destino de toda la gente, el que con un dedo aplaste a sus enemigos y alce a sus aduladores, el que hará que el mundo entero viva en la corrección y no en la desesperación! ¡El que hará que la tierra no quiebre y el mar no se seque! ¡El creador y el destructor! ¡El que haga y deshaga! ¡El que haga que el Sol salga y la Luna se oculte! ¡Que la oscuridad llegue o se vaya así como lo haré con la luz! … yo... ¡Tú quisiste que toda la humanidad acabara! ¿Por qué acabar cuando por un poco de sacrificio podrían tener al verdadero Dios que necesitaban? ¡Charles, fallaste una vez más, y realmente debe ser vergonzoso que sean, precisamente tu hijos, sobre todo Lelouch, quienes te hagan acabar así!

XXX

"Se ha recuperado el orden en dos cuartas partes de las redes" –anunciaba el megáfono.

Cedric se encontraba en el centro de control. Una gigante estructura con un altar central en donde él estaba dirigiendo, rodeado por cuatro más: sus cuatro generales. Bajo del podio estaban los demás observando mapas, televisiones, ordenadores, escuchando la radio, analizando señales, manejando complicadas máquinas, lanzando órdenes a diestro y siniestro, escribiendo, consultando libros...

– ¿Falta mucho? –preguntó el pelinegro con cara de despreocupación antes de pegar un sorbo a la taza de café que sostenía.

¿Solo querían penetrar en los sistemas? No creo. No nos van a dejar tranquilos tan fácilmente.

– Lo de las señales solo ha sido una distracción –comentaba un general joven y bien parecido a otro a la oreja, era gordo y las luces del techo hacían brillar su sudorosa calva–, planean arrasar con la Fortaleza. Tenemos a Nunnally, Mao y el Crimson, no van a dejarnos tan fácilmente. Planean llevárselos a la fuerza.

Otro general, negro y viejo, que llevaba una gorra gris sobre la cabeza, exclamó:

– ¡Lord Cedric! ¡Mis hombres han detectado una flota de unos diez mil frames con aviones llegando por el ala oeste! He enviado un par de equipos de contención. No durarán mucho.

Con delicadeza, dejó la taza sobre la mesa y le dijo:

– Que vuelvan y preparen la formación de tortuga con los demás hombres a su servicio. –Ahora miró a los otros dos, al joven y al calvo– Ustedes hagan volver lo antes posible a los miembros de la Iniciativa que estén repartidos por la geografía britanniana, los que estén en el extranjero ya serán llamados en el otro momento. También quiero que se encarguen del ataque. Y usted –miró al cuarto general, que no vestía el atuendo de general de la Iniciativa, sino uno negro con más broches dorados que los normales–, las telecomunicaciones y demás están a punto de ser restablecidas, evite que vuelvan a dañarse por cualquier motivo. Cuando esté seguro de que no van a volver a cortarse, pase a tomar el mando del equipo de mantenimiento de máquinas. ¿Entendido?

Todos asintieron levemente.

"Todos los sistemas en orden. Pase de alerta a nivel azul, repito, nivel azul cinco, máximo nivel de emergencia".

– Perfecto.

XXX

– Lulu, nos ha sido imposible tomar las redes y penetrar en los sistemas de Grial –razonaba Lloyd–, parece que ahora te toca manejar a ti.

– Quería hacer esto de una manera pacífica por la seguridad de Nunnally y los civiles. Ya es en vano. ¡Preparaos para tomar Grial por la fuerza!

Todas las unidades de frames oyeron esa orden. Calculaban que para romper el escudo necesitarían una concentración tremenda de energía, los cañones Hadron eran perfectos, aunque tendrían que haber varios: el Guren, el Shen-Hu, el Morded y el Gawain. Gino y Jeremiah mantendrían abierta la puerta como Suzaku cuando penetró en el Damocles.

La fortaleza estaba enfrente, y Anya se moría por disparar otra vez el gran cañón Hadron pesado que llevaba en la pechera. "Acumulando datos del terreno", "Conexión 404", "404 datos recibidos", "Adquiriendo objetivos", "Revisando cálculos de terreno", "Formando curva de disparo", "Captura de punto de control completado", "Conexión de datos con 45".

En la pantalla de su frame, estaba marcado el punto exacto al que debía disparar con un círculo grisáceo y una cruz en el centro. Arriba a la derecha tenía las anotaciones de arriba. Abajo, la distancia. Y arriba a la izquierda la potencia.

"Preparaciones de disparo completas".

Toda la pantalla se volvió roja, y la pelirosa manejaba el mando como si fuera el jostick de algún videojuego. Con el dedo corazón se preparaba para pulsar el botón rojo del mando.

"Escogiendo tipo de munición". "Cargando". "Disparando".

– Disparando –comunicó a los demás que tenían que acompañarla y a Gino y Jeremiah.

Un fuerte estruendo audible a kilómetros acompañó la salida de un largo y grueso chorro morado de energía que impactaba contra un punto del escudo invisible que protegía la base enemiga. A medio camino se le unieron el del Guren, el del Shen-Hu y el del Gawain de Lelouch y CC.

Solo se abrió una pequeña brecha.

– Es suficiente, Anya –le dijo Gino, y cambió la conexión ahora a Jeremiah–. Venga, vamos. Antes de que se cierre.

El Tristán estaba en modo de avión, por lo que llegó mucho antes que el Siegfried teniendo que ponerse en la postura del Hombre de Vitrubio hasta que este llegó. Una vez apareció Orange-kun con su Siegfried, todo fue más fácil. El que era un pequeño agujero se iba haciendo cada vez más y más grande y las tropas iban pasando al interior.

XXX

Cedric ya no estaba en la plataforma de mando con los cuatro generales que se desesperaban por evitar el ataque, sino por los pasillos de la Torre, iba a visitar a Nunnally.

XXX

– ¡Han entrado! –dijo el general más anciano, negro de la gorra– ¡Todos los hombres a los cañones, tanto de tierra como los de la Torre Crussade! ¡Tanques y misiles tierra aire fuera! ¡Grupo de defensa, formación tortuga!

La formación tortuga consistía básicamente en agruparse de tal modo que los escudos de sakuradite se convertían en uno solo cubriendo al pelotón, aprovechando los huecos que solo ellos conocían para atacar y disparar.

– ¡Grupos de ataque! –ordenó el hombre calvo– ¡Bajad a los sótanos de la Fortaleza! Que no penetren. Que un grupo se una a las unidades que ya hay en la Torre para evitar que alguien llegue a Nunnally. No descuidéis los pasillos de la zona residencial.

– ¿Veinte minutos? –preguntaba el general que vestía de negro por un pinganillo– ¡¿Aún?! Dios mío. Que ataquen, que ataquen.

– ¡Quiero al menos treinta hombres en las mazmorras! No quiero que ningún monstruíto del geass se escape de allí aprovechando el escándalo. ¿Entendido? ¡De acuerdo! ¡Pues venga, joder! Y otros treinta para que no lleguen a los hangares.

XXX

La fortificación en Grial era tan fuerte que a pesar de todo lo que acontecía, en algunos lugares como en los sótanos, o en el interior de la Torre Crussade, no se oía ningún ruido extraño, y todo estaba tan bien como siempre. Eso era lo que le pasaba a Miranda. Aún en su cuarto, leía un libro cuando de repente oyó que golpeaban a la puerta.

La entreabrió pensando que eran o bien su hermano o bien su padre, se equivocaba. Eran dos hombres de la Iniciativa, ataviados para el ataque con armas largas. Sentía vergüenza porque aún iba vestida con unos shorts muy cortos y una camiseta de manga corta, llevaba unas sandalias grisáceas.

– Señorita Lagerfield, su padre quiere que abandone esta parte de Grial –informó uno mientras el otro miraba lascivamente las piernas de la joven y poco a poco subía.

Sentía que la estaban desnudando con la mirada, su respuesta no fue nada inesperada.

– ¿Puedo cambiarme?

Hicieron como que se lo pensaban un instante, se giraron el uno al otro y fingiendo dudar se miraron. El que había hablado sonrió.

– Lo siento –dijo–, no hay tiempo que perder.

XXX

El primer grupo de los aliados ya había traspasado los muros, y dando por hecho de que el Tristan y el Siegfried ya no daban más de sí, Lelouch ordenó a sus dos pilotos que se retiraran hacia dentro. Desde el interior sería más fácil hacer entrar a los demás.

Todos los que allí estaban contra la Iniciativa, que eran alrededor de unos cuatro mil, debían respetar tres puntos claros: no atacar a puestos civiles, no saquear, y tener cuidado con determinados tipos de munición en determinados sitios. Por lo demás, todo al libre albedrío de cada uno.

El ejército del interior estaba repartido de la siguiente manera: dos mil combatían contra la seguridad, los otros dos mil entrarían en Crussade. La mayor parte de los miembros de la Mesa Redonda estaban ahí, en el grupo de los que irían a la Torre; excepto Leral y sus dos acompañantes, que también estaban vigilados por Cornelia, Guilford y Toudou siendo este último a los que dirigía a los que aguardaban entrar.

XXX

Los tanques y los misiles tierra aire eran los que primero caían, pero al estar controlados a distancia no suponían ninguna baja para el enemigo. Lo difícil ya eran los frames que protegían la Fortaleza.

– Son Rogers –explicaba Leral horas antes en Japón aún–, los mandé construir yo a gusto. Son una mezcla perfecta de Sutherland y de Vincent. Son igual de altos que los últimos, e igual de anchos. Tienen la cabeza como un casco de esos medievales. Son blancos y grises, en el centro llevan una cruz roja. Hay algunos que llevan capa roja, y se llaman Rogers War-D, pero esos son solo para la élite de la Iniciativa, los que se encargaban de protegerme a mi y que ahora están con Cedric. Tienen Hadron en el pecho.

– ¿Armas que llevan? –inquirió Lelouch.

– De serie los lanzamisiles esos estándar, la espada y los slash. Luego uno se lo modela a gusto, puede incorporarle muchas cosas: escudo, lanza, una versión más avanzada de las metralletas esas...Sobre como cargárselos: la cabeza. Es donde tienen la mayor parte de sakuradite.

Todos le hicieron caso y esa tarde lo estaban poniendo en práctica. Todos los golpes iban a parar a la cara o los parietales, casi ninguno al cuerpo y en muy contadas ocasiones a las extremidades. Una cosa que se le había olvidado mencionar al rubio y que ahora añadía por radio era que...

– No os asustéis cuando salga ese líquido rojo y espeso que parece sangre –lo dijo porque lo vio oportuno, un Sutherland casi se caía al ver como manaba esa "sangre" de la cabeza de uno– es sakuradite mezclada con varios compuestos químicos. Tienen la mayor parte de las reservas en la cabeza, por eso lo de darles ahí.

Pero eso no era todo: habían aviones, helicópteros, había de todo. Incluso se podían ver algunos Rogers encima de los aviones usándolos como si fueran tablas de surf. Gino se lo pasaba en grande, aunque la Torre Crussade aún le quedaba muy lejos.

La Torre Crussade era lo más complicado de todo. Estaba protegida por cañones Hadron instalados en los pisos centrales y más altos. Dando como único medio para entrar el ir a ras del suelo, cosa que era imposible por el hecho de que habían distorsionadores gefjun repartidos por todo. Habían sabido reutilizar el invento de Rakshata de una manera magistral, y esta, cuando lo vio a través del monitor del laboratorio, no pudo evitar sonreír mientras Lloyd ponía una mueca de desagrado.

Aquello parecía una fiesta del neón. Disparos por todos lados, de un brillo tan intenso que cegaban a la gente a su paso. En pocos minutos la tierra artificial que recubría Grial ya estaba toda llena de trozos metálicos pertenecientes a ambos bandos y de pequeños incendios. Llevaban cinco minutos y a penas habían hecho daño alguno a las estructuras importantes como cuarteles, almacenes de tecnología o torres de telecomunicación; poro poco a poco lo estaban logrando. De momento no había salido nadie de la Torre oscura.

Lelouch tecleó un par de cosas mientras CC sentada en la parte de atrás tomaba los mandos pertinentes. Se encendió la cámara integrada.

– Anya ¿Ya ha recuperado fuerzas el Morded? –preguntó primero que nada.

La chica bajó un poco la vista para consultar los medidores, parecían estar en orden.

– Bastantes.

No se veía con fuerzas en ese momento de abrirle conversación a Kallen, por lo que para disimular su falta de valor en ese campo, pidió que fuera ella quien congregara a los demás. Ordenó también al grupo de akatsukis más cercanos que les rodearan para protegerles de cualquier ataque.

XXX

Los cuatro generales lo veían todo desde las pequeñas pantallas de enfrente, cada uno desde diferentes ángulos.

– ¿Cuanto falta para que la sección vuelva? ¡Tenía que estar ya aquí! –exclamaba el calvo.

– ¡Desde el inicio de la contienda solo he visto cinco Rogers War-D! ¿Dónde están los demás! ¡Los quiero a todos fuera! Y preparad la pista de salida número uno, Lord Cedric y Mao van a salir en breve.

XXX

Pese a que les estaban resguardando de los disparos y los ataques, los encargados de perforar aquella dura superficie no se libraban de que de vez en cuando les alcanzasen, retrasando aún más su trabajo. Una vez todos estén dentro, se decía Lelouch, entrar en la Torre y rescatar a Nunnally será de lo más fácil.

XXX

Nada más vio como se abría una pequeña ranura, Leral pasó por ella sin dar tiempo a Gino y Jeremiah de que la agrandaran: pasó entre ambos.

–¡Malditos emperadores de Britannia...! –murmuraba Toudou.

– No hay tiempo que perder –le avisó Guilford–, cuando volvamos o cuando muramos, tendremos tiempo de sobra para enfadarnos. No te preocupes.

A regañadientes, le hizo caso y penetró como todos los demás. No quedaba nadie prácticamente fuera de la gran fortificación.

– ¡Atacad al flanco derecho! –alertaba Kallen que en ese mismo instante lo estaba sobrevolando, con Toudou, Nagisa, Ohgi y Tamaki tras ella.

XXX

– ¿Donde están mi hermano? ¿Y mi padre? –preguntó la pelinegra.

– Su hermano está preparando la eyección del Majestic, un frame experimental creado para su uso personal –respondió uno sin detenerse–. Su padre se encuentra en su despacho, pero no tardará en ir a donde usted, tranquila, allí estará usted segura.

La situación no podía ser peor para ella: se encontraba fatal, estaba en medio de una guerra contra TODO el mundo –nadie le había dicho nada, pero al pasar por un pasillo con ventanas distinguió el escudo de la Federación–, la escoltaban unos hombres que le daban muy mala espina, iba con un vestuario que aparte de realzar sus formas femeninas no dejaba a la imaginación, y por si fuera poco, no vería ni a su hermano ni a su padre. Perfecto; aunque realmente no se esperaba otra cosa de ellos dos.

– ¿Puedo hacer una pregunta? –antes de que contestaran la formuló– ¿Por qué están aquí todos esos frames de la Federación y de los Blacks?

Al momento se arrepintió de haberla hecho, cuando uno de ellos le lanzó una mirada con la que la fulminó. El resto del trayecto lo hizo en escrupuloso silencio, uno sepulcral.

XXX

Todos estaban resistiendo de una manera sobrehumana en Grial. Sobre todo la Torre Crussade seguía intacta a causa de los distorsionadores gefjun del suelo. Todo estaba controlado. Por otro lado, en el ejército asaltante, donde las bajas eran cada vez mayores y el suelo de la fortaleza daba fe de ello.

La hierva, bien cuidada y verde, estaba ahora llena de hoyos, amasijos metálicos, escombros y pequeños incendios a causa de las colisiones de los aparatos al explotar, que eran muchas.

– ¡Enviad más gente al ala derecha, el Guren se está acercando! –gritaban en el interior de la sala de comando–. No dejéis que lleguen. ¿Quien está manejando los cañones laterales de la Torre? ¡Y... ¿Cuando llegará la maldita unidad esa aquí?!

El megáfono no callaba, no paraba de transmitir mensajes: "Desalojen las zonas marcadas con X", "No se acerquen a los puntos A", "Los civiles reúnanse en los campos autorizados y recomendados"...

XXX

Leral podía ver perfectamente desde su frame, cuando no era atacado ni atacaba, lo rojo que estaba el cielo y lo negras que eran las nubes. Ese cielo, anaranjado como el de su sueño con el sol poniéndose, le incomodaba. Era como si intentara avisar de que algo se avecinaba... que algo extraño iba a ocurrir.

Una persona normal, al ver un cielo anaranjado como lo era ese bello ocaso, no piensa que algo malo va a ocurrir. Simplemente piensa que es bello dándole mayor o menor importancia, pero para nada suele tomárselo como una señal y mucho menos de una catástrofe. Pero el lo veía así.

Y más tétrico era el que la cruz, construida en contra de su voluntad puesto que él era ateo, estuviese alineada de una manera perfecta con el sol haciéndoles en ese mismísimo momento al Gawain de Lelouch y a él.

XXX

Nunnally lo veía todo. Nunnally lo oía todo. Nunnally sabía todo lo que estaba ocurriendo, y sentía miedo. Miedo, alegría, añoranza... todo al mismo tiempo. De alguna extraña forma, ya liberada del geass de Mao, notaba cerca la presencia de su hermano: de Lelouch. Sin embargo luchaba porque se desvanecieran y así no recordar lo mal que lo pasó en los momentos posteriores a su muerte.

De repente, alguien abrió la puerta interrumpiendo sus pensamientos, eran dos soldados iguales a los que habían ido a por Miranda.

– Su Alteza, me temo que tendrá que acompañarnos. Estamos desalojando algunas zonas, entre ellas esta, y queremos llevarla a salvo –anunció uno de ellos con tono cordial.

A penas le dio tiempo a soltar un "Vale" cuando ya la estaban llevando por el pasillo en donde corrían a la desesperada decenas de hombres como aquellos dos profiriendo gritos y maldiciones.

XXX

La tierra de Grial, la que rodeaba a la Torre Crussade se movía. Era como un terremoto. Tras ella, un gran ruido metálico hizo que todos los hombres dejasen de pelear y centraran su atención en el lugar del que procedían venir los sonidos.

Cuatro grandes focos situados en el extremo de los palos de la cruz se encendieron y se pusieron de un color rojo. A ese color, normalmente asociado al peligro –y esa situación no era una excepción– le siguió otro fuerte movimiento, y otro rimbombante chirrido metálico.

A los pocos segundos, cuando apenas había alguien luchando y no pendiente de la escena, ese foco rojo cambió a ámbar y empezó a parpadear. Era como un semáforo, como era de esperar, luego vino el verde y otro ruidoso estruendo.

Lelouch con sus guantes tomó con fuerza las palancas del frame y elevó un poco la cabeza, para ver que tenía la peliverde en los monitores. Lo mismo que él.

– ¿De donde crees que viene, Lelouch? –preguntó esta al verlo.

Bufó.

– No lo sé. Ponme con Leral.

Volvió a su sitio y se puso cara a la pantalla. El rubio tenía una expresión muy similar a la suya. Con la mirada se lo decía todo, aún así preguntó.

– ¿Qué es eso? –inquirió.

Encogió los hombros, curvó los labios y abrió mucho los ojos. Era evidente cual sería la respuesta.

– No lo sé. Solo se me ocurre el Crimson... pero... no sé.

¡Perfecto, él tampoco lo sabe! ¡Vamos bien!

El ruido volvió. La cruz, que ya tenía las luces en color verde penetró dentro de la cúpula sobre la que estaba erguida y todo se puso en silencio. Al cabo de unos instantes la misma cúpula se abrió por la mitad.

– ¡Rápido! –gritaba Bismarck– ¡Atacad desde arriba al agujero! ¡Al agujero!

No se lo pensaron dos veces y medio ejército aliado voló hasta allí y empezó a disparar hacia abajo; el único objetivo era darle a la obertura. Nada más. Kallen también quiso dirigirse allí, pero Lelouch la retuvo, con la excusa de que perfectamente podría ser una trampa.

No le hacía ninguna gracia, pero a fin de cuentas él era el que lo dirigía todo, aunque nadie sabía por cuanto tiempo. Durante los siguientes minutos todo volvió a lo de antes: la lucha continuaba. Ya nadie prestaba atención a ese agujero, excepto Leral y Lelouch en cuyas mentes había algo que les decía "Eso es malo". Y tenían razón: transcurrido un tiempo, del interior del tubo empezó a brotar humo comos si fuera una chimenea.

Algunos frames aliados intentaron acercarse, pero no era fácil por la presión que los Rogers, que eran cada vez más, ejercían sobre ellos. Y si lograban penetrar la barrera de estos, tampoco era para mucho ya que los cañonazos Hadron estaban atentos y los gefjun aún con debilidad, funcionaban a esa altura.

El humo se intensificaba, y los metales cada vez provocaban un ruido más fuerte que salía del conducto. Algo iba a hacer su aparición. Leral temía que fuera el Crimson, de aparecer sería fatídico; sí estaba con los mejores pilotos del mundo: Kallen, los Round... pero las bajas serían enormes... mayores de lo que ya eran. Era una cosa que no podían permitirse. En momentos como ese recordaba lo que le había dicho ella tiempo atrás, en la casa de Valiant de New Greenwich: "¿Por qué tuviste que mandar que lo construyeran?". Ahora que lo pensaba realmente sí era absurdo. Quería un mundo de paz y sin guerra y mandaba construir un frame todopoderoso. La resurrección de Mao, quien había acabado traicionándole también, sí era necesaria ya que le hacía falta para distorsionar la mente de algunos miembros del Consejo. Pero el Crimson estaba fuera de lugar en sus planes.

Mientras el sonido se hacía cada vez más y más fuerte, las explosiones y pequeños incendios también aumentaban. Grial estaba tan demacrado como las tropas de Lelouch, se notaba que no jugaban en casa ese partido. Pero si algo podía ir peor, iría peor.

El tubo volvía a acaparar muchas atenciones, distrayendo a algunos de la lucha. Al fin empezó a salir. Su diseño era más sencillo imposible: no tenía ni siquiera forma de caballero, tenía simplemente forma humanoide. Era azul, salvo por algunos detalles como el pecho que tenía una flor de lis en dorado y otros muchos detalles en negro. La cabeza era ovalada y acababa en un fuerte cuello que tenía enroscado una capa del mismo color. Sus dos brazos, largos al igual que sus piernas, acababan en punta, como si fuera una lanza de las utilizadas en las justas. Resplandecía de una manera impresionante; y no tardó mucho en despegar mostrando ocho brillantes alas que le hacían ir más rápido que el viento.

A los instantes, todos los frames que había cerca empezaron a estallar sin que hubiera nada visible a su alrededor.

– ¡Qué está pasando! –exclamó Lelouch a todo el mundo– ¿Dónde se ha metido?

– ¡Es muy rápido! –dijo Kallen en voz de grito, con una mezcla de admiración y terror.

El pelinegro buscó a Leral en las frecuencias.

– ¿Es ese el Crimson? No parece muy carmesí... –dijo muy irónico, aún en esos momentos.

– N-No... –no llegó a entender ni la segunda parte de la frase de su medio hermano, se hallaba más impresionado que ninguno de los que estaban allí– Ese frame... –intentó buscarlo en el radar, pero era imposible, se movía muy rápido– Ese.... no sé quién es, ni quien lo pilota.

– ¿De verdad no lo sabes? –insistió.

– No –repitió con decisión, recuperando la compostura.