Capitulo 26:

Riza se sentó en un taburete de la cocina y agarro un tasa de te. Su madre había estado sensacional. No había hecho preguntas ni le había echado un sermón. Había dejado a Lucia en la cuna, había mandado a Dan a hacer unos recados y había hecho te. En ese momento iba de un lado a otro de la cocina. Parecía que no podía de dejar de hacer cosas. Riza había creído que lo hacía por que era lo que esperaba su padre, pero al verla se pregunto si estaría equivocada... Estaba pelando patatas sin dejar de vigilar el horno.

-Roas beef- le explico Elizabeth-. Es el palto favorito de Dan.

-También le preparabas a papa su palto favorito una ves a la semana.

-Claro. También hacia galletas de chocolate para ti… Me encanta hacer cosas para la gente que quiero.

-¿Por eso no decías nada cuando mi padre te arrastraba a vivir a otro sitio?

Nunca se había imaginado que le haría esa pregunta, pero una ves hecha, se alegraba. Su madre se quedo parada un minuto, pero sonrió y siguió trabajando.

-No me arrastraba, Riza, ¿de donde has sacado eso?

-Lo sabía. Siempre ponías ese gesto de "otra ves, no, por favor…"

-¿Otra ves, no?- Elizabeth sacudió la cabeza-. Si pensabas eso estabas equivocada. Reconozco me costaba empezar cada ves- se seco la manos y dio un sorbo de te-, pero entendía que tu padre tenia que seguir buscando su sueño.

-Entiendo.

-No- replico Elizabeth suavemente-, no lo entiendes. Sigue Riza. Di lo que estas pensando.

Riza la miro y comprendió que era lo que nunca le había preguntado.

-¿Y tus sueños, mama? ¿Eso no contaba?

-Tu padre era mi sueño. Antes de que me digas que permití que dirigiera mi vida…

-Yo nunca dije…

-No hacia falta, cariño. Eres transparente como el cristal- Elizabeth la tomo de la mano-. El era mi sueño y yo era el suyo.

-No digo que el no te quisiera.

-Mejor que no lo digas- Elizabeth lo expreso con delicadeza, pero con firmeza-. Tu padre era un alquimista y yo lo acepte así. Cambie una vida insulsa por otra impredecible y apasionante. Seguí al hombre que quería. Tu padre llegaba a casa y me decía: "Elizabeth, cariño, he oído hablar de una oportunidad nueva". Yo le contestaba: "Cuéntamela, mientras empiezo a hacer las maletas". Si crees que amar a alguien tanto como para seguirlo a donde el te lleve es una debilidad, entonces, Riza, todavía tienes que enamorarte de verdad.

Gracia le había dicho lo mismo hacia unas semanas. ¿Tenían razón su madre y su prima? ¿Había considerado que lo que sentía por Roy era una debilidad?

-Riza, cariño, te has enamorado, ¿verdad?

-Es demasiado tarde- contesto ella con un hilo de vos-. Además eso da igual. El era mi sueño, pero yo no era el suyo.

-Sécate los ojos- Elizabeth le dio un pañuelo-. Cuéntamelo todo.

Riza empezó desde el principio y no dejo nada en el tintero, ni lo mucho que lo amaba; ni cuanto anhelaba que el la correspondiera, que la adorara como ella lo adoraba a el, que tomara como verdaderos los votos que habían hecho en la boda.

-Quiero estar con él el resto de mi vida, pero el no lo quiere- miro a su madre con los ojos húmedos pero desafiantes-. No me dejara tirada cuando se canse de mí.

-¿Sabes lo que el siente? ¿Se lo has preguntado?

-Me lo dijo- la voz de Riza se quebró-. Me dijo que no tendríamos que preocuparnos por las batallas legales con la bisabuela de Lucia. Dijo que nuestro matrimonio no era un problema. Quiere el divorcio que pactamos el día que nos casamos y voy a dárselo. Entonces, me iré a un millón de kilómetros de distancia y no volveré a verlo, excepto cuando se trate de Lucia y…

-¿Cómo piensas hacer todo eso cuando yo no pienso consentirlo?- le pegunto una vos de hombre con tono furioso.

Los ojos de Riza lo miraban asombrados. Su madre lo miro con mas curiosidad que preocupación.

-Contesta, Elizabeth, ¿Cómo vas a divorciarte sin mi consentimiento?

Riza se levanto, tomo aire y se dio la vuelta. Roy estaba en la puerta de la cocina con las piernas separadas, los brazos cruzados y el ceño fruncido. A ella se le animo el corazón, pero se acordó que era el hombre que quería dominarla. Quería su cuerpo, no su amor. Supo que no podía demostrarle cuanto daño le había hacho.

-¿Qué haces aquí, Roy? Te dije que yo me pondría en contacto.

-Cuando estuvieras instalada- añadió el con frialdad-. Me parecido una frase especialmente encantadora de una mujer para su marido.

-Solo soy tu mujer provisionalmente.

-Eres mi mujer hasta que yo lo diga- Roy miro a Elizabeth-. Usted debe ser la madre de mi mujer.

-Por ultima ves, Mustang, no soy tu…

-Efectivamente- Elizabeth extendió la mano- Encantada de conocerlo, señor Mustang. Mi hija me ha hablado mucho de usted.

-Serán mentiras -Roy sonrió y beso la mano de Elizabeth-. Estoy encantado de conocerla, señora. A pesar de las circunstancias.

-Llámame Elizabeth por favor.

-¿Que es esto?- intervino Riza con furia-. Mi madre esta encantada de conocerte y tu estas encantado de conocerla. Además, ¿Cómo has llegado hasta aquí? No te dije donde estaría.

-Podemos hablar de eso mas tarde- Roy dejo de sonreír- Ahora, recoge tus cosas y a la bebe. Te vienes conmigo.

-Ella no va a ningún sitio si no quiere- intervino Dan, que había aparecido por detrás de Roy-. Riza, cariño, este hombre dice que es tu marido, pero lo echaré a la calle con mis propias manos si tú quieres.

-No lo intente- dijo Roy con calma- Usted es padrastro de Riza y me gustaría entrar con buen pie, pero es un asunto entre mi mujer y yo.

-Deja de decir eso- estallo Riza-. No soy tu mujer.

-Tengo un certificado que dice que lo eres.

-Es un trozo de papel.

-Un trozo de papel oficial. Recoge tus cosas, Elizabeth. Estoy cansado, tengo hambre y me niego a seguir perdiendo el tiempo hablando de algo que ya esta decidido.

Riza lo miro fijamente. Estaba cansado, tenía ojeras y una barba insipiente. A ella le habría encantado besarlo para alejar a todos los fantasmas. ¿Estaba loca? ¿A quien le importaba que tuviera ojeras? ¿Por qué pensaba en el como su marido? No lo seria al cabo de un par de semana.

-No hay nada que hablar.

-Te doy cinco minutos. Si no lo haces, agarrare a Lucia debajo de un brazo y a ti debajo del otro y me marchare.

-¡Por favor! El numerito del déspota no funciona aquí.

Roy se acerco un paso con los ojos clavados en los de ella.

-¿Realmente pensaste que podías huir de mi, pequeña? ¿Creíste que no iba a seguirte?

-Tampoco me llames pequeña. ¿Qué pasa coronel? ¿He ofendido tu vanidad? ¿Tienes que ser tu el que se vaya?

-¿De que demonios estas hablando?

-Corta esta farsa, Mustang. Lo sabes muy bien. Tú eres el hombre, tu eres el que lo deja.

Roy se cruzó de brazos Tenia que hacer algo con ellos porque si no la agarraría por los hombros y la zarandearía hasta que reconociera que lo amaba y lo deseaba. Ella tenia que sentir lo mismo que el o se volvería loco.

-No puedes dejarme, No puedes divorciarte de mí sin mi consentimiento.

-Bienvenido al mundo real, coronel- Riza también se cruzó de brazos-. Estamos en el Oeste, no en esa maldita ciudad del Este. Puedo divorciarme y lo haré. No puedes impedirlo.

-Si puedo, pequeña- Roy esbozó una leve sonrisa-. Nos casamos en el Este.

-¿Y bien?

-Solo puede disolverse allí- soltó la mentira con absoluta naturalidad.

-¿Qué?- Riza retrocedió un paso.

-He dicho…

-Te he oído y no te creo. Tu dijiste que podía ir donde quisiera para divorciarme.

El se acordaba. Fue una estupidez decírselo, pero entonces no estaba loco por aquella mujer maravillosa y terca como una mula.

-Estaba equivocado.

-¡Ya! El hombre que lo sabe todo, equivocado… Imposible.

-No va a haber divorcio, pequeña- insistió el-. Nuestro bebe y tú se vienen conmigo.

Nuestro bebe… Las palabras eran muy precisas. Si las dijera sinceramente…

-No- a Riza le tembló ligeramente la vos-. No voy a ir contigo. No quiero vivir como tú has programado- noto que las lágrimas amenazaban con brotar-. Se que serás un buen tutor para Lucia. No hablaba en serio cuando dije que me iría a un millón de kilómetros de distancia, pero no viviré en la misma casa que tu, no me acostare contigo…

-No vivirás en la misma casa que yo- replico Roy suavemente-, vivirás conmigo, dormirás conmigo y compartirás tu vida conmigo por que eres mi mujer y mi amor y nunca voy a renunciar a ti.

La cocina se quedo en silencio hasta que Elizabeth se aclaro la garganta.

-Dan. Creo que es el momento perfecto para que te enseñe esa zona del jardín que hay que mejorar.

-¿Ahora?- el tono era de incredulidad-. ¿Ahora mismo?

-Ahora mismo- corroboro Elizabeth con firmeza mientras pasaba junto a Riza y le daba un beso en la mejilla-. Buena suerte señor Mustang.

-Llámeme Roy- puntualizo el sin dejar de mirar a Riza.

-Claro- sonrió Elizabeth-. Los familiares no deben andarse con formalismos.

-¿Familiares?- pregunto Riza con indignación-. Mama, por amor de Dios…

Su madre ya había desaparecido con su padrastro del brazo. Roy y ella estaban solos.

Roy se acercó a ella. Riza retrocedió, pero tenía la encimera detrás y a su marido delante. Sin embargo, no era su marido, el no quería serlo.

-No puedes divorciarte de mi, pequeña.

-Claro que puedo- intento parece firme, pero no lo consiguió-. Es lo que pactamos.

La mirada de Roy era como una caricia en sus labios.

-Lo se- susurró mientras le tomaba la cara entre las manos-. Me acuerdo de todo…

-Roy, ni se te ocurra…

-¿Por qué no? Eres mía y si quiero besarte, puedo hacerlo.

-No soy tuya. No soy de nadir. Soy…

-Tienes razón. Solo eres tuya, Elizabeth, y te quiero mas por eso.

Riza estaba tensa, pero cuando la abrasó, ella dejo escapar un suspiro.

-Pequeña- le puso un dedo debajo de la barbilla- Mírame. Así, con el corazón. Dijiste que querías divorciarte de mí y te creí, pero fui un tonto. Una mujer que se entrega a los brazos de un hombre, que le ha dado todo lo que ella es, no es una mujer que quiere dejarlo.

-¡No se que te has creído…!

Roy la beso en los labios. Fue un beso largo, calido y dulce. Riza se resistió, pero no pudo evitar que sus labios se aferraran a los de el y apoyar las manos en su pecho.

-Te quiero, Riza, y tú me quieres.

-¡No! No te quiero, Roy, no se por que has pensado…

Volvió a besarla y ella se estremeció.

-Tú siempre hablabas de complicaciones, pero la verdadera complicación fue la noche que reuní el valor para decirte que quería que nuestro matrimonio fuera verdadero.

-¿Qué?

.Me hice un lió. Tarde horas en darme cuanta del follon que había organizado- le tomo la cara entre las manos-. Quería que fuera perfecto, pequeña; quería decirte que te quería mucho; decirte que la señora Havoc había aceptado que adoptáramos a Lucia…

-Roy- Riza abrió mucho los ojos-. ¿Dijo eso?

El asintió con la cabeza.

-Y tu dijiste que estabas deseando dejarme.

-No. Yo nunca dije…- replico Riza.

-No lo dijiste. Me di cuanta cuando me tranquilice- la estrecho contra si y volvió a besarla-. Me entendiste mal y tu orgullo te hizo que me contestaras de la única forma que pudiste. Eres maravillosa, fuerte y valiente, pero casi me destrozas el corazón.

Riza rodeo el cuello de su marido con los brazos.

-Yo creí que amarte era una debilidad- dijo ella con suavidad-, pero estaba equivocada. Amarte en mi fuerza, Roy. Es para lo que yo he nacido. Es…

-Todo, pequeña. Lo se porque me pasa lo mismo.

Se sonrieron como un hombre y una mujer que habían pasado sus vidas buscándose. Entonces la habitación se lleno con los ruidos de un bebe que se despertaba.

-¡Lucia!- exclamo Roy.

-Mi madre la llama Lucy.

-A mi me parece un lindo nombre- concedió Roy con una sonrisa.

Roy rodeo la cintura de su mujer con el brazo y fueron a ver a su hija.

Fin

Ya chicas, el fin de la historia. Espero que les haya gustado porque realmente era una historia bastante tierna.

Supongo que esta no es una despedida si no que cerramos otro capitulo y espero poder decir que nos leeremos luego, aun tengo demasiadas ideas como para pensar en descansar tan pronto.

Como siempre agradezco a todos los que se dieron el tiempo de leer, a los que lo seguían día a día y a los que más de alguna ves se atrasaron y trataron de ponerse luego al corriente.

También agradezco a todas aquellos que se dan el tiempo dejarme su opinión, en primer lugar a Xris, ya que esta historia era para ti y me apoyaste en cada chap, gracias por eso, también a Lady scorpio, Unubium, Hanae, Walku-chan, Rinsita-chan, Sherrice Adjani, Al Shinomori, espiaplan, AnneNoir, lili, Lucero, Azumi-93 ,Vickyta-chan, nairelena, Xanxel, FlameGirl-chan y The Hawk eye. Saber lo que ustedes opinan me alegra el día, de verdad, eso no tengo como agradecérselos.

Bueno, creo que eso es todo, detesto despedirme así que lo mejor es decirles que nos leemos mañana en una nueva historia, gracias nuevamente y ciao.

VALE BLACK