Riendas de la Realidad
Había un silencio rotundo dentro del auto en el que iban Bonbon y Lyra.
Tras recibir el mensaje de dejar la escuela, se precipitaron en irse. Aunque claro, Bonbon tuvo que tomarle de la muñeca a Lyra y guiarla, pues su amiga había entrado en cierto estado de ansiedad, pues en su intención de buscar a Applejack y Fluttershy, habían encontrado por su paso a estudiantes dando quejidos de dolor y ayuda, pues el fuego los había alcanzado.
-Hay que ayudarlos- había dicho Lyra sintiendo un repentino frío en todo su cuerpo al tener que ver los estragos y resultado del fuego.
-No tenemos tiempo. Ya vendrán a ayudarlos- le había contestado Bonbon apresurándole el paso con una indiferencia y despreocupación que molestó a Lyra, aunque no debía de sorprenderse.
Bonbon estaba entrenada para este tipo de situación. Para concentrarse en el objetivo marcado y no desviarse. Pero…hablaba de sus compañeros, de seres humanos gimoteando del ardor de su carne quemada, que sufrían. Y Bonbon parecía estar despreocupadamente tranquila, sin inmutarse ni expresarse compadecida o algo. El estómago de Lyra se revolvió ante la situación en la que estaba, sintiendo que fue un estorbo más que ayuda.
Hearstrings parpadeó para desviar su mirada del parabrisas y mirar a Bonbon. Usaba una bata de laboratorio que le llegaba hasta las rodillas. Al menos era mejor que un mantel. No sabría decir que admiraba o perturbaba la serenidad y concentración de Bonbon, con su semblante enseriado y concentrado, sus ojos celestes fijos en el camino donde conducía ya en la carretera, muy lejos de la área urbana, pasando por las urbanizaciones privadas, acercándose al peaje para salir de la ciudad.
En serio se consideró un estorbo, ni siquiera para ayudarla a encontrar a Pinkie Pie.
También habían recibido el mensaje de comunicarse con Pinkie Pie, quien nunca contestó su celular. En cambio el de Sonata sí se pudo acceder, pero quien contestó fue Rain Shinning y les contó la mala noticia de su muerte. Cuando Bonbon preguntó por Pinkie, les dijo que se había metido por los callejones y no ha vuelto saber de ella.
Llegaron a la zona roja y ambas se condujeron hacia el callejón a un lado del prostíbulo indicado por Rain. Lyra trataba de adaptarse a toda esta situación, pero respingaba ante cualquier ruido o cosa que según ella, parecía moverse, teniendo que Bonbon de nuevo, tomarla de la mano y advertirle que no se separara de ella, cuando divisaron algunos metros más adelante un cuerpo caído.
Era Pinkie Pie.
Creían lo peor, pero sólo estaba inconsciente y al parecer también había despertado su magia.
Ahora, la fiestera estaba acostada largo a largo en la parte trasera del vehículo y se hallaban en camino donde…en realidad Lyra no estaba segura. Pues una vez pasado las urbanizaciones, Bonbon había atravesado el peaje y metido al desierto de la carretera, saliendo del límite de la ciudad. No se atrevía a preguntar, la dejó tranquila. Ella sabrá lo que hace.
-Yo…- rompió el silencio Lyra, haciendo que Bonbon la mire un momento de reojo para concentrar su mirada enfrente -…yo…tal vez no la conocía del todo pero…-cerró los ojos negando con la cabeza. -…se veía tan dulce.
Bonbon sabía que se refería a Sonata.
-Lo sé- le contestó ella -. Se veía alguien…agradable- suspiró pestañeando un poco lento para ladear la cabeza encogiendo los hombros -. Al menos previo de morir hizo lo que mejor sabía.
-Bonbon…- regañó con un suave ceño, mirándola.
-Es cierto- sinceró ella.
-Pero lo dices de una manera tan…
-¿Qué?- le interrumpió cortante lanzándole una mirada.
-Fría- admitió para curvar las cejas -. Ella…fue asesinada, Bonbon. Apuñalada.
-La gente mata, Lyra- le dijo volviendo su vista enfrente -. La gente puede ser despiadada. La gente buena e inocente como esa chica muere a diario en manos de la crueldad del mundo. Es injusto, pero es la realidad. Acéptalo de una vez para salvarte.
Lyra podría sentirla cruda y hasta cierto grado, cruel por la frialdad de ver las cosas. Pero sabía que esa sólo era una parte de Bonbon, o más bien, Sweetie Drops. Una parte suya que era inevitable en ella y había que quererla por lo que es. ¿Cómo Lyra había aguantado tantos años una persona tan fría, intimidante y sí, agresiva y de un terrible humor? Porque
aunque no lo expresaba, cuando tienes la suerte de ser estimada por Sweetie, lo hace de manera intensa, comprometida e incondicional. Lo sabía cuando de manera rebelde, sus ojos expresaban todo lo que su voz, rostro y cuerpo no, haciendo un contraste bello la expresión de unas aguas calmadas que parecían sus ojos, entre la dureza de su gesto y posición. Porque sólo con esa persona, ella podría sonreírse de manera adorable, aunque durara escasos segundos. Aunque realmente su lado cretino le hacía enojar y ahí empezaban sus peleas, siendo la peor, la última que tuvieron, en el que le quitó el habla y le dio la ley del hielo por varios días. Era la primera vez que Lyra había adaptado esa reacción y ella mismo tragó su orgullo para recuperar a esa malhumorada pero también tierna y sensible chica que era Sweetie Drops. Había aprendido y asimilado muchas cosas sobre ella y todo lo que Drops daba sin tener que gritarlo o expresarlo cada minuto. Esparcía su calor a la manera que ella lo hacía, en sus ojos, en su presencia, en los detalles.
Lyra cambió por completo esa incomodidad que sentía hace un momento, por mirarla con los ojos suavizados, empezando a elevarse una sonrisa. Ya se lo había dicho antes, Lyra admiraba lo que era Sweetie Drops. Era una chica difícil, una cretina pero…era su cretina.
-Yo acepté esa realidad pero no para salvarme a mí, sino a ti- le contestó Lyra sonriéndose y acomodó su mano sobre la suya que reposaba sobre la palanca de cambios.
Sweetie Drops no movió ni un músculo, como siempre, manteniéndose seria, sin mucha expresión, pero sus ojos…
Los ojos celestes bajaron hacia donde sentía la delicada y cálida mano de Lyra mientras su cabeza desprendía el recuerdo de aquella amenaza de fuego queriendo salir de las manos de Sunset, cuando Lyra se interpuso interrumpiéndola al lanzarle un rayo, repentinamente transformada con un cuerno en su frente.
-Es cierto…- cayó en cuenta Bonbon suavizando un ceño para mirarla y ver a Lyra sonreírse más, al ver ese aún rostro duro, pero con al fin una sombra de calidez en sus ojos, aquella que le da seguridad -…me salvaste, Lyra.
-Una corriente salvando a la Agente Sweetie Drops- disfrutó decirle guiñándole un ojo.
-Nunca has sido una corriente…- le replicó -. Y tienes magia. No cuenta- se defendió con cierto buen humor despertado, sonriéndose cortamente pero tal como apareció descendió -. Tienes magia…- repitió sacudiendo la cabeza -. Debe haber una explicación para esto.
-Las Rainbooms podrán tener una idea… ¿Cierto?- comentó también enseriándose. -. De lo que está ocurriendo. Sobre Sunset…- resopló con un ceño, mirando el paisaje de la carretera. -. ¿Dónde vamos?
-Tú confía en mí, Lyra- musitó, sintiendo cómo pesaba una tonelada la mano que sentía de Lyra sobre la suya, con un hincón en el pecho.
-¿Qué tan terrible es si nos encuentran?- preguntó Lyra con hilo de voz.
-No lo harán, Lyra- fue empática, moviendo su mano que la tenía agarrada para ser ella que se la apretara. -. En donde vamos y deben estar las demás, es un escondite subterráneo con cavidades diseñadas como cuartos- hizo una pequeña pausa-. Era la guarida de un narcotraficante. Si no hacemos ni recibimos llamadas estamos a salvo para no ser detectadas- entrecerró los ojos -. El escondite está visiblemente escondido. Se encuentra detrás de un monte de pico alto, muy visible en la carretera.
-¿Y la Agencia no sabe de la existencia del escondite?
-No- contestó -. No porque lo deshabilitamos sin su supervisión.
-¿Deshabilitamos?
-Golden y yo- contestó dándole una mirada rápida -. Lyra, no conoces a Golden. Ella está…es más…tiene una….- buscaba palabras hasta resoplar resignada -…es mucho más precavida, para no decir obsesiva con este asunto que yo, ¿Sí? Ya ves que hasta lleva un arma a un baile escolar- suspiró -. Cuando sucedió lo del Baile de Otoño, y se efectuó el pacto de silencio, ella se rió como no tienes idea de la inocencia e incredulidad ciega de Las Rainbooms. De cierta manera no la culpo. Somos desconfiadas, creemos en muy pocas personas y ella, sabía que tarde o temprano, se iba a saber todo, y le di la razón. Así que lo primero que hicimos fue encontrar un lugar donde podrían estar a salvo en que caso de algo malo sucediera con respecto a su magia.
-¿Y…qué hicieron…?
La voz de Lyra salió más fina y frágil, escuchándose nerviosa, de nuevo. Sweetie bajó las cejas y le apartó la mano.
-Tu sabes lo que soy.
-Sweetie…- la llamó Lyra, con un nudo en la garganta.
-No hagas esto- le pidió con sequedad.
-Sweetie…-la volvió a llamar, sintiendo que le ardían los ojos, descomponiendo el rostro. No era idiota. Sabía…sabía lo que debió haber hecho para obtener ese escondite. Matar. Y su sangre se congeló y Lyra descompuso totalmente el rostro -. ¡¿Có-cómo…pudiste?!
-¡Tú sabes lo que soy, no te hagas la ilusa ahora y no entraré en detalles, ¿sí?!- levantó la voz desviando de golpe el auto de la carretera, empezándole a palpitar desquiciadamente el corazón -. Lo sabes desde hace tiempo. Debiste saber que me iba a manchar las manos. Si lo haré que sea por una buena causa.
-¡Bonbon!- reclamó con un gemido, tapándose los oídos mientras sentía escurrir las lágrimas al escucharla tan cínica, tan descorazonada.
-¿Qué creías, Lyra? En serio quiero saberlo, ¡¿Qué creías?!- exclamaba mientras sus cuerpos vibraban por la irregularidad del terreno de tierra y rocas, haciéndose paso, aumentando la velocidad, en serio sintiendo cómo sus nervios se tensaban en escuchar el llanto de Lyra, doliéndole desde lo más profundo -. ¿Qué creías?- volvió a preguntar con un nudo en su garganta y sus ojos brillantes de lágrimas pero aún, sin perder rostro que parecía tallado en piedra mientras seguía el llanto de su amiga. -. Lyra…no me hagas esto- salió su voz aguada entrecerrando los ojos sin perder la vista enfrente -. Lyra, ya perdí a Cherry por hacerla evitar este dolor, no lo hagas tú- decía entre unos repentinos gemidos de ansiedad que le asaltaban el habla -. Por favor. No me dejes. Por favor, por favor, papá.
¿Papá?
*Flashback*
"-¡Mami!- saludó entusiasta un niña de nueve años, corriendo a prisa desde la entrada de la primaria hacia una mujer de cabello rosa, ojos verdes y piel crema.
-¡Bonbon! ¿Qué tal el Día del Niño?- preguntó muy alegre la mujer que se había acuclillado para rodear sus brazos a su pequeña mientras los otros niños salían asimismo corriendo, al igual que Bonbon, con una funda colorida llena de dulces y sorpresas por la fiesta que tuvieron por el Día del Niño.
-¡Sensacional! ¡Hubo teatro, juegos y dos piñatas!- celebró para quitarse la corona de plástico que llevaba en su cabeza y colocarla sobre la de su madre, que rió junto con ella.
-¿Dos?- sonrió mientras se ponía en pie y le tomaba de la mano hacia el auto estacionado a orillas de la calle -. Y a ti que te encantan las piñatas.
-¡Sí, mucho!
-Bueno, sígueme contando camino a casa- incentivó mientras le abría la puerta del asiento trasero.
-¿Quieres que te enseñe mis regalos?- preguntó alzando la funda colorida.
-¡Claro que sí, cariño!
Bonbon le sonrió con entusiasmo y se adentró al vehículo, sólo para desvanecer la sonrisa, más bien, todo el teatro que había hecho afuera. Floral Knitting se embarcó en la de conductor y cerró la puerta mientras se quitaba la corona de plástico de la cabeza y la lanzaba hacia atrás, cayendo debajo del asiento. La niña no se inmutó, sólo se agachó y tomó la corona entre sus manos con esa mirada seria y resignada mientras el vehículo avanzaba. Hubo un silencio muerto del auto. Ninguna se hablaba, en realidad, jamás se hablaban a menos que haya alguien desconocido enfrente para montar el teatro o sólo para indicar y acatar órdenes. Su madre no la quería. Eso lo tiene en cuenta desde…¡Desde siempre! Sólo fingía cariño e interés frente a los demás para mantener las apariencias y la "normalidad", pero una vez sola, apenas recordaba su existencia. Así que sentía un gran alivio de saber que su madre hoy se marchaba a trabajar. ¿Por cuánto tiempo? No sabía. A veces era sólo un día. Otros varios. Semanas. Una vez fueron tres meses. Pero al menos la casa se respiraba otros aires cuando ella no estaba, quedándose sola con la señora de servicio, una mujer a la que no se le permite hablar más de la cuenta de lo que sucede en casa y al tanto de lo que se dedicaban sus patrones.
Cuando llegaron a la casa, Bonbon salió por sí sola sin decir nada, colgando su funda de una mano y la corona de la otra.
-¡Feliz Día del Niño, muñeca!
El corazón de la niña brilló ilusionado. Bonbon levantó la mirada y una enorme sonrisa se expandió en su rostro, que parecía acaparar toda su cara.
-¡Papá!- saludó con una enorme algarabía al ver al pie de la puerta de la casa a un hombre de piel café claro, ojos pardos y cabello castaño, que tenía tatuada una misma sonrisa que ella.
Bonbon corrió hacia él empezándose a reír tontamente, para llegar a sus brazos y cerrársele los ojos, oliendo su perfume.
-¡Llegaste, llegaste!- exclamaba.
-¡Llegué, llegué!- rió el hombre alzándola unos metros del suelo y sacudirla, besándole profundamente la mejilla de forma sonora para aumentar su risa pueril.
-¿Una semana?- se limitó en preguntar Floral caminando hacia la casa, mostrándose desinteresada de su regreso.
-También te extrañé, Ceño Fruncido- se burló para ganarse efectivamente, un tremendo ceño fruncido de quien era su esposa legalmente, pero no por amor. Él no le hizo caso y concentró su atención en su única hija, que aún lo miraba con aquella sonrisa.
Para bien o para mal, Sweetie había heredado muchas características físicas como carácter de su "esposa". Pero cómo la devoción hacia su pequeña provocaba que ignorara ese detalle. Le expandió de nuevo la sonrisa
-¿Qué te parece si almorzamos afuera? Tú y yo- le sonrió para colocarle la corona -. La Princesa y su Rey, ¿Eh?
-Sí- aprobó con delicadeza, para volverlo abrazar. -. Te extrañé mucho- murmuró apretándolo más fuerte.
-Y yo a ti, muñeca- coincidió sonriéndose, devolviéndole igual de cariñoso el abrazo para ponerla enfrente con una divertida sonrisa acusatoria -. Pero bueno, pues, ¿Qué no me vas a contar lo que has hecho? ¿Qué tal tu día?
-Más o menos- sinceró mientras ambos caminaban de vuelta al auto, sacando él su propio juego de llaves del bolsillo-. Hubo teatro, juegos y… - hizo un gesto de asco -…dos piñatas.
-Jajajaja. Ya te imagino toda ceñuda asesinándolos con la mirada. Tú odias las piñatas.
-Los niños parecen animales- reclamó con molestia para risa de su padre, viendo adorable su ceño fruncido.
Tenía un carácter especial y temperamento fuerte, pero Dios…su padres la miraba como si fuera la niña más adorable y tierna del mundo y se desvivía comprándole vestidos, muñecas, moños, cualquier cursilería de niñas que bien le había contado, antes le asqueaba ver, quejándose de tanto rosa, pero ahora que le tocó ser padre de una, no podía evitar ver algo e imaginárselo puesto en su hija o ella jugando, porque era tan fría y preciosa, como una muñeca. Él se ponía con ella a hacer tiaras de cartón, acabando ambos llenos de brillantina rosa y él luciendo la tiara resignadamente, ya que la verdad ella no tenía a nadie con quien jugar. Su hija no estaba interesada en los niños, ni tenía una relación con su madre. Así que no, no le importaba dejarse manipular el cabello con pequeñas vinchas cuando pedía ella jugar a la peluquería o manipular muñecas con ella. Igual, eran momentos que realmente parecía disfrutar compartir con ella, porque eran prácticamente los únicos momentos que Sweetie realmente sonreía, reía, y parecía…sí, una niña normal como cualquier otra, pese las…clases adicionales que asistía por la Agencia.
-Ahm…¿Papá?- lo llamó un poco cohibida mientras él abría las puertas del auto -. Ahm…- trataba de decir algo, pero él ya sabía qué.
-¿En serio crees que te fallaría este año?- le preguntó -. Por supuesto que también te tengo un regalo por tu día.
-¿Sí?- no pudo ocultar su emoción, formándosele esos hoyuelos en sus cachetes.
-Claro que sí, muñeca- admitió elevando más la sonrisa con una mirada llena de cariño, pero mezclaba también cierta melancolía".
Bonbon abrió enormemente los ojos, sintiendo que le cortaban la respiración, el habla, mientras sentía un tibio líquido salir de un ojo y frenó a raya, levantando una nube de polvo, sintiéndose que se ahogaba, doliéndole la cabeza, el pecho, el alma.
No escuchaba nada, solo un zumbido que parecía querer agujerarle el cráneo, sólo para sentir de golpe el delicado cuerpo de Lyra abrazándola, habiéndose abalanzado encima del de ella, rodeándole los brazos a su cuello mientras aún seguía llorando.
Bonbon subía y bajaba el pecho, aun sin poder salir del estado catatónico, respirando con violencia.
-Sweetie, Sweetie. No pasa nada. No me iré. Sweetie- la llamaba Lyra asustada, acunando su rostro para que la viera, viendo preocupada sus ojos celestes ausentes. -. Te lo juro. No me voy a ir.
-Te vas a ir…- habló con ausencia, pestañeando lento con sus ojos brillantes.
-No, no lo haré- le replicó enseguida, con mucha pena y urgencia -. No me iré. Te lo juro. Yo doy mi vida por ti. Te lo demostré esta noche. Te lo volvería a demostrar- exclamaba para volverla abrazar, acomodando su cabeza en su pecho mientras Bonbon jadeaba para cerrar los ojos.
"-¿Ya te vas?- reclamó Sweetie, viendo a su padre terminando de empacar en su cuarto -. ¡Pero llegaste recién ayer!
-Lo sé, querida. Lo sé- exclamó caminando hacia ella con su cara apenada y quedarse frente a la niña, que tenía un firme ceño entre sus cejas y sus labios abultados en un inevitable puchero que se le formó. Era como ver un cachorro enojado. Así de adorable la veía él y se le salió una sonrisa conmovida -. Pero debo ir a trabajar, tú sabes cómo es esto- le hacía entender mientras trataba de mantener la sonrisa y le acariciaba a un lado de su cabeza -. Es la vida que elegimos- hizo uso de esa célebre frase entre los agentes.
Sweetie se lo quedó mirando, con una insoportable mezcla de frustración y tristeza carcomiéndole el pecho.
-¿Y cuándo me vas a elegir a mí?- preguntó con cierto reproche e hilo de voz y los ojos pardos de su padre se posaron fijos sobre los de ella, deteniendo en seco el gesto de cariño.
Nunca estaría segura, pero esa interrogación, afectó de algún modo a su padre, pues sus ojos se habían vidriado y cayó de rodillas para abrazarla con fuerza, aferrándose a ella.
-Tesoro…- farfulló con voz forzosa -…tú eres mi único destello de felicidad en mi vida. Te amo tanto, Sweetie. En serio, en serio lamento…- calló para apartarse y verla de frente mientras se le desbordaban unas lágrimas -…lamento no ser el padre que necesitas, que las cosas no puedan cambiar como quisiera, pero haría lo que fuese por ti. Haré lo que fuera por ti- insistía para volverla abrazar.
-Entonces…no me dejes…
-Tú eres fuerte- se limitó en decirle mientras sus pequeños brazos trataban de envolverlo entero -, y debes seguir siendo fuerte.
Él se fue esa noche y tres días después, se notifica su muerte".
Lyra sintió cómo unas manos la apartaban y levantó la mirada enseguida, para ver el rostro de Sweetie más recuperado, aunque sin perder ese semblante un poco ansioso mezclándose con su seriedad.
-Lo siento, perdí el control- habló la joven agente mientras sacudía la cabeza -. No sucederá de nuevo.
-Sweetie, yo…
-Está bien si me odias o me tengas miedo, Lyra. Si decides alejarte, dejarme- le interrumpió mirándola mientras volvía a encender el auto -. Soy fuerte. Igual, nada cambia lo que soy.
-Exacto- exclamó ella mientras volvían en marcha -. No va a cambiar nada entre nosotras por…-suspiró -…por tu trabajo.
-Cállate, Lyra- ordenó secamente lanzándole una mirada fría.
Porque ella ya sabía eso. Por su trabajo, nada iba a cambiar.
…
Las Rainbooms y Mistery Mint se encontraban en un espacio que funcionaba de sala, con muebles individuales y largos de color marrón. Habían entrado en un agujero que se camuflaba de la formación rocosa del monte alto ubicado afueras de la ciudad, a unos kilómetros alejados de la carretera.
Golden las mandó a deambular por el escondite por sí solas mientras llevaba con urgencia a atender a Cherry y Trixie. El lugar estaba en tinieblas, por lo que Mistery invocó su cuerno para iluminar el lugar.
El sitio era una construcción sistemática de túneles, cuevas y bóvedas subterráneas en donde esconderse. Había pequeñas formación de cuevas que funcionaban como cuartos, encontrando en ellas bolsas de dormir y lámparas que funcionaban con aceite, pudiendo colgarlas en ganchos que encontraron en las paredes y así mantener el lugar iluminado. Más adelante hallaron unas bóvedas con comidas no perecibles y botellones de agua. Al fondo encontraron un canal de agua y sentían una corriente de aire que provenía de afuera, por unos agujeros que funcionaban como ventilaciones en la parte superior del escondite. Tenía el lugar al menos tres metros de altura y de ancho, ciento de metros también, generosamente espacioso.
Tenían preguntas por hacerle a Golden sobre el lugar, pero la pelinaranja había mandado fuera a todas mientras se había llevado a Cherry en un cuarto rocoso en donde había una camilla y gabinetes de puerta de vidrios con medicinas, acondicionado para curaciones, lo que hacía sorprender a todas lo buen equipado y prevenido que ya estaba el lugar quién sabe por cuánto tiempo manteniéndolo.
Ya traspasaban de la medianoche, pero estaban bien despiertas y alertas, mirándose unas a otras.
-¿Y ahora…qué?- preguntó Rainbow Dash hacia las demás -. ¿Nos convertiremos en mujeres topo por el resto de nuestra vida?
-Claro que no- replicó Rarity con un gesto molesto por su comentario para resoplar -. Debemos analizar con calma la situación.
-Pues uno de las cosas que sería bueno saber es por qué Cherry y yo tenemos magia- intervino Mistery soltando una sonrisa irónica -. En serio. ¿Qué tenemos que ver nosotras con ustedes? No me malentiendan, somos buenas compañeras pero, no somos tan unidas.
-Tal vez no necesariamente tiene que ver con nosotras, ¿no?- preguntó Fluttershy haciendo que las demás la miren con atención. La pelirosada se aclaró la garganta un poco cohibida por los tantos ojos encima pero aún así, siguió hablando -. Digo…cuando Moon White estuvo teorizando sobre la magia de aquí, él pensó que no éramos las únicas con magia, ¿Recuerdan?
-Cielos, es cierto- exclamó Applejack suavizando un ceño con la mirada hacia algún lado. A un recuerdo.
*Flasback*
-"Dulzura, ¿Estás bien?- había preguntado Applejack acuclillándose cuando Moon White se dejó resbalar en la pared para sentarse en el suelo y sujetarse la cabeza tras hacer el recorrido en la escuela.
-Hay demasiada magia aquí- exclamó ignorando su pregunta y mirarlas. -. Sinceramente creo, que no son las únicas con magia dormida.
-Pero…
-La prueba es Trixie- dijo mirando a la ilusionista -. La tuvo y despertó. La magia deambula activa como energía por la escuela y eso podría haber afectado a algunos alumnos, o maestros, o a todos, no lo sé, pero las probabilidades son altas.
-¿Entonces tu teoría que despertará en la ciudad…?- decía Fluttershy.
-Si la magia está estancada aquí…dudo si en la ciudad, pero sí en aquellos que han estado muy de cerca con esta magia- suspiró pensativo, cerrando los ojos y apoyando la cabeza dejándola en alta -. Esta magia es una neófita y se está adaptando con lo que encuentre, muy susceptible al cambio. Sin embargo, si se queda aquí, es porque algo de esta escuela la mantiene porque si no, se habría extendido fuera de esta y no es así. La amistad de los alumnos es lo que mantiene la magia aquí- concluyó la idea -. Ese ambiente de armonía es un magnetismo para la magia…pues proviene de la magia de la amistad que emanaron ustedes una vez que se activó la corona.
-Eso…tiene sentido…- pensó Applejack".
-Eso realmente tiene sentido- se dijo a sí misma la vaquera para asentarse al presente y mirar a todas, con especial atención en Mistery -. Tienes razón. No tienes nada qué ver con nosotras, pero sí con Cherry.
-¿Qué?- parpadeó confundida.
-La amistad que se tienen Cherry y tú es muy fuerte, y eso atrajo la magia contenida en la escuela y parte de ella se depositó tanto en ti como en Crash, y se despertó cuando se vieron en peligro una de la otra. Lo mismo pasó con Lyra cuando Sunset amenazaba a Bonbon- deducía sacudiendo la cabeza paseando la mirada en las demás -. ¿No lo entienden? Moon White dijo que esa magia desprendida de la corona era neófita y adaptable. No salía de la escuela…
-…por la amistad del alumnado- completó Rarity, empezando verle sentido.
-Y la amistad es un magnetismo para esa magia- decía Fluttershy. -. Y así como se depositó en Trixie por su amistad con Sunset, lo mismo hizo con Cherry, Mistery y Lyra. Quien sabe si sigue dormida en alguien más.
-Las contrapartes de Mistery y Lyra deben ser un unicornio- dijo Rainbow, mirando a la pelimorada que cabeceaba de una Rainboom a otra por lo que disparaban deducciones -. Y la de Cherry un pegaso- sonrió -. ¡Cool! Otra pegaso.
-¿Cool? ¡¿Cool?!- ironizó Mint sacudiendo la cabeza para ponerse en pie y cerrar los ojos e invocar su cuerno -. Puedo…sacar un cuerno en mi frente…¡Un cuerno! ¡Disparo rayos, hago campo de fuerza! ¡Peleé con Applejack y enfrenté a unos policías!- se quedó callada para parpadear -. Demonios…eso sí es cool- sacudió la cabeza - ¡Pero ustedes entiendan! Por esa magia herí a un oficial, por tener magia ahora creerán que soy un peligro como Sunset Shimmer y debo estar oculta bajo tierra.
-No estás sola en esto, Mistery- dijo con calma Rarity poniéndose de pie y le colocó una mano sobre el hombro con un suave ceño comprensible -. Todas aquí sabemos el grado de la complicación en la que estamos.
-Ahora mientras estamos aquí, quién sabe dónde o qué estará haciendo Sunset- exclamó Applejack pasándose una mano a la frente -. Realmente la perdimos.
-Pero esa no es nuestra Sunset- intervino una voz, viendo a Trixie Lulamoon salir del cuarto donde estaba siendo atendida Cherry, con su mano quemada ya curada y vendada -. En serio…- agregó negando con la cabeza -…Trixie no se traga de que Sunset Shimmer haya hecho lo que hizo. Esa magia la atrapó y debemos salvarla- decía mientras caminaba hacia ellas para sentarse en uno de los muebles individuales -. Para el final de la noche Sunset no estaba del todo bien. De seguro bajó la guardia por tener que regresar a Equestria y volvernos a dejar y esa magia se aprovechó de su dolor y la atrapó- se sentó en el mueble con esa mirada seria y intrépida -. Debemos recuperarla. Pues unidas con esa nueva magia despertada ya no nos tomará desprevenidas.
-¿Pero cómo?- dudó Fluttershy con frustración -. La única que nos daría pista de qué hacer es Twilight Sparkle y…- descompuso el rostro de preocupación -…no sabemos dónde está ni qué pasó con ella.
-Pues tal parece no podemos depender de ella en esta ocasión- se aventuró a decir Trixie -. Nos toca salvarla a ella también. Devolverle el favor. Y lo haremos si encontramos primero a Sunset. Si antes pudieron hacerle volver en sí cuando me fui a Inglaterra, podemos hacerlo de nuevo, pero requiriendo medidas más extremas. Nuestra Sunset está por allí en algún lado y debemos hacerla salir. Sunset no es la enemiga, sino la magia que controla su cuerpo.
-Admiro mucho tu determinación- sinceró Mistery -. ¿Pero cómo vamos a encontrar a Sunset aquí enterradas bajo un monte de casi dos mil metros?
-¡Si me esperan unos minutos…!- escucharon la voz de Golden desde el otro lado de la sala -¡…puedo contestar esa pregunta!
-Rayos, esta chica está en todas, ¿no?- comentó Rainbow Dash a las demás, haciendo que Applejack se quedara mirando la entrada del cuarto donde estaba Golden.
-Demasiado…
…
"Sintió unos brazos rodearla, cargándola. Sintió extraño, empezando a removerse entre esos brazos, escuchando las sigilosas pisadas y ese suave ronquido del resto de niñas que compartía el cuarto. Parpadeaba rápidamente, apunto de reclamar por qué se la llevaban en la madrugada. Pero no pudo, porque un olor delicioso, como a flores, emanaba la persona que la cargaba. Un olor suave, dulce, que le recordaría a los jardines que suele esconderse para jugar con el resto de huérfanas. Pero no pudo disfrutar de ese perfumen por mucho tiempo, pues empezó a caer en un repentino pesado sueño, dejándose cargar, rendida entre sus brazos.
Cuando despertó, su cuerpo estaba pesado, no colaboraba muy bien con ella. Quería estirarse y bostezar a la vez como solía hacerlo, pero muy difícilmente podía mover sus extremidades, sintiendo un hormigueo como cuando se te duerme el cuerpo, y es eso lo que sentía. Fue tan extraño sentirse así y cuando abrió los ojos, aspiró asustada, pues veía borroso. Quería emitir algo en su boca, pero su garganta la sentía como hinchada, impidiéndole hablar. Se estaba asustando. ¿Qué pasó? ¿Qué pasaba con ella? ¿Se estaba muriendo o qué? Era lo que su infantil mente la hacía pensar. Su corazón empezó a latir frenético, esperando con desesperación a que su cuerpo reaccionara con normalidad mientras trataba de salir de la cama, arrastrándose hasta hacerse caer al suelo. Ni siquiera sentía que usaba la pijama de pantalones largos y camiseta sin mangas, al percibir que estaba más bien con una bata. ¿Le cambiaron de ropa? ¿La vieron desnuda? ¿Quién? Empezaba arrastrarse por el suelo, sintiéndolo muy frío y liso, como el suelo de mármol del lobby principal del orfanato y donde traviesamente, con otras niñas, se escapaban bajo su liderazgo muy tarde en la noche, e iban allí con medias para patinar entre sus mezclas de risas. Pero en estos momentos, no le parecía divertido ni tenía ganas de jugar. La verdad, ya dudaba que estuviera en el orfanato y se asustó mucho, aún más cuando escuchó una puerta abrirse y pasos. La agarraron enseguida para devolverla a la cama.
Trató de zafarse pero su cuerpo era muy torpe todavía. Solo veía un par de siluetas, reconociendo una de mujer y otra de hombre. Hablaban entre sí pero no entendía lo que decían. Sintió las lágrimas deslizarse por sus mejillas. Estaba mareada, confundida, asustada. Quería volver donde sus amigas, a bajar en carrera por las escaleras al comedor a desayunar. Era miércoles, servían esa gelatina de fresa que tanto peleaba por alcanzar y apostaba en diferentes grupos de niñas en mesas del Comedor, adivinanzas o acertijos, que si no resolvían correctamente, ellas debían entregar su porción de gelatina. Nunca adivinaban. También solía ser una mentirosa piadosa para salirse con la suya, de alguna pueril jugarreta. "Eres una listilla" le decía una de las cuidadoras, en serio mostrando admiración por su mente tan ágil y sabida "pero ten cuidado. A nadie le gusta a la gente manipuladora".
Respingó al sentir algo filoso enterrarse en su antebrazo y cómo enseguida, su visión era buena y podía mover su cuerpo, viendo con sus ojos enormemente abiertos, al par de desconocidos frente a ella, sentándose agitada en la cama, viendo que estaba en un cuarto individual, blanco, con un ropero, escritorio y otra puerta que debía ser el baño, pulcramente limpio y organizado.
-¿Dón-dónde estoy?- titubeó nerviosa, regresando su mirada en ellos.
-Felicidades, pequeña- le sonrió la mujer, pero nada amable ni cariñosa, sino más bien con cinismo -. Tienes el sueño de todo huérfano; has sido adoptada.
La niña se la quedó mirando, escéptica, pasando su mirada en ella y luego al hombre.
-¿Q-qué? ¿U-ustedes…son mis padres?- preguntó entre titubeos, incrédula -. ¿M-me adoptaron?
-No- contestó el hombre, haciendo que lo mire de inmediato, a esos claros ojos azules mirarla con cierto grado de entusiasmo, incomodándola más -. No somos tus padres. Nunca tuviste padres ni familia y así te quedarás. La Agencia te adoptó. Así que más vale que colabores porque eres propiedad de la Agencia de Seguridad Secreta ahora".
-Cuando dijiste que a dónde íbamos me iban a curar…- fue la voz que le interrumpió el ensimismamiento de Golden Harvest, que había tenido la mirada perdida hacia donde desechó unos guantes de látex manchados de sangre-…no pensé a que te referías que tú serías quien me iba a atender. Considerando que apenas tendrás los diecisiete para esto.
-Pues…- respondió ella, levantando una ceja aun con una mirada ausente -…es saber curarte o morir. Nosotros en una misión no tenemos tiempo de…ir a un hospital. Así que, opciones no hay muchas.
La pelinaranja sonrió cortamente y le dio la cara hacia donde Cherry estaba sentada, en una camilla con su ala ya curada, al igual que el roce de su pierna donde pasó una bala, en cuarto cerrado abovedado, rocoso. Cherry le mantuvo un momento la mirada pero entonces la desvió por la incómoda que sintió su respuesta. Negó con la cabeza para mirar hacia a un lado de una manera cohibida pero amarga a la vez, hundida en sus pensamientos.
-Pues…de todos modos gracias, Carrot...- sacudió la cabeza -. Golden- se corrigió deprisa con cierta amargura.
Golden encontró algo adorable en su expresión y lenguaje corporal. En realidad, tener que darle cuidado le hizo sentir una mezcla cálida de satisfacción, curándola con delicadeza y muy amable, por un momento mostrando ese lado dulce y preocupada hacia los demás.
Si otra hubiera sido su vida, le habría gustado ser doctora. Pero no estaba en el plan. No en el destino que tenía escrito.
-"Carrot", "Golden". Dime como se te plazca, respondo a ambos muy bien- dijo sin lograr que levantara la cabeza de nuevo, aun pudiendo sentir esa incomodidad en ella. Resopló. -. ¿Ya se pasó la anestesia?- le preguntó, señalando con su barbilla su ala. Cherry sólo negó con la cabeza. -. ¿Vamos a pasar así toda la noche? ¿Acaso me tienes miedo o qué?- reclamó aburrida cruzándose de brazos.
-No es eso…- sinceró con voz baja -…sólo…aún estoy esperando despertar- lanzó un suspiro cerrando los ojos -. Quiero en serio despertar y que nada de esto…sea real.
-Pues lo es- le contestó al ras de manera cortante llevándose las manos a la cintura, mostrándose de nuevo con una actitud arisca -. Aterriza. Es la verdad.
-Pues esta verdad hace que todo lo demás sea una mentira- farfulló con amargura dándole la cara al fin con semblante más duro. Golden dejó caer los hombros.
-¿Hablas de Sweetie Drops?- preguntó, lo que hizo que Cherry tirara una sonrisa seca.
-Sweetie Drops- repitió sacudiendo la cabeza mordiéndose el labio, con la mirada hacia algún lado. -. De ella, de mí, de ti, de las demás, del resto. De todo. Yo…- no alcanzó a completar para lanzar otro suspiro más, con sus ojos dorados hundidos en pensamientos enredados que trataba con esfuerzo verle algún sentido.
Esa mirada en Cherry fue lo que le hizo retroceder en el tiempo. Sus ojos eran ausentes, desvariados, tratando de buscar algo a su alrededor sin encontrarlo nunca. Estaba confundida, ansiosa y sí, aún temerosa.
Habrían pasado unos diez años cuando aquella niña encorvada de intimidación y miedo, cruzaba los fríos pasillos con otros niños igual que ella. Algunos que no vio nunca más después y aquella pareja de agentes decía que fueron "desechados".
Asistía a unas clases en el mismo edificio donde dormía, que explicaban el tipo de vida en que estaban. El real. Les enseñaría lo que era el mundo real y lo que estaba afuera, era una simple fachada donde la gente era ignorante de aceptar las realidades del mundo que vivían, preocupándose solo en el sistema de estilo de vida regida en su sociedad. Ellos estaban ahí, porque eran únicos y especiales a sus maneras. No sabía cómo, pero sabían muchas cosas de ella, hasta los juegos que hacía para ganar apuestas, diciendo que pulirían esa "joya en bruto" que tenía. Fue cuando llegó a la pubertad cuando empezó el martirio de los entrenamientos físicos, pasando de la teoría a al práctica.
Golden lanzó un suspiro desde el fondo de su alma, mirándose frente a un gabinete de puerta transparente viendo su reflejo, como taladrándose el rostro, tratando de encontrar la mirada de esa niña, esa mirada que tenía Cherry, esa mirada que además de temor e incierto, era una llena de inocencia, de esperanza, de incredulidad, ansiosa pues no veía la hora para despertar.
Pero sólo se encontró con ese rostro serio, esos ojos verdes tiesos camuflando de manera inconscientes, malacostumbrados a ocultar toda esa marea de sentimientos, ensimismados en recordar aquellos días. Aquellas pesadillas. Aquel dolor. Un dolor que se había acostumbrado y que a larga, adaptó y resignó la vida que eligió, porque sí, era una elección. Era quedarse o atenerse a una incierta consecuencia. Sí, opciones no habían muchas ni la mejor. Pero las había. Y lo que había elegido era un placer en la que debió aprender a disfrutar y, cuando es lo único que conoces, no tienes nada qué perder. Desvió la mirada y caminó hacia la peliverde.
-Nosotras terminamos aquí- le dijo para quedar frente a ella y apoyó una mano sobre su rodilla, provocando que Cherry le mirara, encontrándose con una sonrisa tranquila -. Lo que Drops vivió contigo fue real, Cherry. Discúlpala sino supo quererte. En serio lo intentó- le entrecerró los ojos poniéndose más seria y melancólica -. En serio intentó tener un poco de esa felicidad- le suspiró -. No la culpes.
Cherry se la quedó mirando con ese ceño suavizado, en escrutinio. Golden le tendió las manos y la ayudó a bajarse de la alta camilla, cojeando un poco por la herida de su pierna y reunirse con las demás.
Atravesaron un angosto pasillo, en dirección a la sala principal, pudiendo escuchar la conversación que llevaban las chicas, principalmente las integrantes de Las Rainbooms, estando sentadas todas.
Apenas la vieron integrarse con ellas, se interrumpieron para curiosear el vendaje de la ala de Cherry.
Mistery, que estaba sentada entre Fluttershy y Rarity se puso en pie para recibir a Cherry, pero tenía una cara incomodada mientras le sujetaba del otro lado del brazo.
-A esto me refiero- dijo la pelimorada, continuando la conversación que llevaban para levantar la mirada hacia las demás -. Tenemos magia, pero eso no nos prepara para enfrentar lo que nos amenaza. Ni a Sunset, ni los propios humanos. Hicimos un plan que no funcionó frente a los policías y sólo empeoró las cosas.
-Déjame llegar, ¿Sí?- se quejó Cherry con un ceño, mirándola -. Tal vez mi idea no funcionó, pero fue lo que se me ocurrió en ese momento de pánico. No escuché que tú o Applejack dieran un mejor plan.
-No te acuso nada. Sólo quiero llegar a un punto. Teníamos miedo- le dijo Mistery -. Miedo porque no somos heroínas. Al menos yo no- decía recorriendo la mirada de las demás -. Y creo que ustedes tampoco si la situación se les fue de las manos, porque no sabían qué hacer.
-Ahora estamos escondidas, ¿Qué? ¿Prófugas de la Ley?- preguntó Applejack para resoplar y mirar con seriedad hacia Golden, que ya la miraba con tranquilidad y de brazos cruzados, de alguna manera enojando a la vaquera esa serenidad confiada de la pelinaranja -. En serio, ¿Qué tan terriblemente sospechoso es que nos fugamos? ¿Creerán con mayor razón que somos una amenaza?
-Dios, ¿Estás en tus días, Manzanas?- se quejó rodando los ojos mientras Applejack hacía un gesto de fastidio.
-Golden, no es momento para tus comen…
-Tenemos un radio- le interrumpió Golden ignorando su comentario y preguntas, desviándole la mirada para dirigirse a las demás mientras caminaba hacia ellas, dejando a la rubia con un ceño de reproche y frustración por su grosería -. El radio intercepta la comunicación de la Sala de Control de la Agencia. Estarán al tanto de otra aparición o ataque de Sunset que pasará directo a los Agentes que se comunicarán a través de la Sala de Control. El radio receptará la información y sabremos a dónde está.
-¿Y de dónde sacas esas cosas?- dudó Rarity.
-Limítate en saber en lo que debes saber- contestó con sequedad, haciendo a la modista fruncir el ceño.
-Grosera...-masculló molesta.
-¿Y a dónde está ese famoso radio?- preguntó Rainbow Dash.
-Está colocado afueras del monte- contestó para colocarse un mechón de cabello detrás de la oreja y dejar ver un audífono inalámbrico-. Mientras hablamos estoy dividiendo mi atención oyendo en tiempo real lo que están comunicando. Ellos ya están al tanto de lo que ha sucedido en la escuela, tomando información de los alumnos, hasta de la propia Directora Celestia y Subdirectora Luna. Lo están haciendo Agentes que se hacen pasar por oficiales y detectives- las miró por un momento -. Hay heridos, y hasta ahora cinco muertos confirmados.
Los rostros de las chicas se palidecieron. Fluttershy se llevó ambas manos a la boca con un resuello, ya lista para ponerse a llorar mientras algunas se intercambiaban miradas.
-No es necesario decir que esto es grave- continuó Golden paseando su mirada en el silencio que guardaban todas -. Ya están categorizadas como un peligro para la sociedad. Están testiguando en contra de las chicas con magia. Ya son una realidad. Van acaparar los medios y van a levantar el miedo de la ciudad. Así que como le dije a Cherry- agregó mirando a la peliverde, sentada con sus cejas profundamente curvadas, mirándola al escuchar que la nombró -. Esto es real. Despierten. No tenemos tiempo para entrar en pánico. Está prohibido ahora sí actuar sin pensar. Las tomaron desprevenidas esta noche pero ya no. Esto es diferente a las otras situaciones mágicas que se han enfrentado. No es cuestión de estar juntas y disparar rayos y luces invocando amistad- entrecerró los ojos -. Tal vez no sepa de magia, ni cómo funciona, pero lo que sí sé, es que como ha despertado ahora como dicen, es porque van a tener que defenderse- expandió sus brazos con obviedad -. Van a tener pelear.
-Tal vez ustedes arreglen la violencia con más violencia- habló Trixie a la vez que se ponía en pie, mirando a Golden con un ceño firme -. Pero nosotras no buscaremos lastimar a nadie.
-Pero Sunset sí- obvió.
-¡Sunset no!- corrigió enojada -. Sunset es una víctima más- dijo para que Golden ampliara una sonrisa sacudiendo la cabeza para alimentar su enojo, concentrando más su ceño -. Es en serio. Tú no sabes nada de ella. No como nosotras, como yo. Tal como dijiste, no sabes nada de magia ni cómo funciona, no sabes de amistad si andas por allí mintiendo a todos con un falso personaje, así que no puedes decirnos qué hacer y sentir que tienes la razón y la última palabra cuando no es así.
-¿Qué no sé de amistad?- preguntó ladeando la cabeza -. ¿Arriesgaría mi vida ocultando a las más buscadas de la historia de la Agencia sino lo supiera?- preguntó -. ¿Acaso no entienden? ¡Esto es grave para Drops y para mí también! Ocultamos información a la Agencia de sucesos mágicos que ocurrieron en nuestras narices. No sólo ustedes están siendo buscadas sino también nosotras porque somos traidoras. Traicionamos a la Agencia al no revelar su secreto. Traicionamos a la Agencia al ayudarlas escapar. La seguimos traicionando al ocultarlas y más aún, revelando toda su organización para defendernos de ellos. ¿Y todo por qué, eh? ¿Porque nos da la gana? ¿Por qué no sabemos pintarnos las uñas entre sí para llamar amistad?- ironizó con una sonrisa sarcástica. -. ¡Pues tenemos nuestra manera de mostrarla aunque no les agrade cómo! - agregó sin evitar dar una mirada rápida hacia Applejack, al sentir el calor de su mirada, una fija y analítica, sólo para que la pelinaranja cerrara los ojos mientras sacudía la cabeza y se llevaba una mano a la oreja, presionando el auricular -. Esperemos a Drops con Lyra, Pinkie Pie y Sonata para seguir hablando- resopló para darse la vuelta hacia el pasillo estrecho que llevaba al resto de cavidades.
Las siete chicas se enmudecieron, dejando ese silencio entre las sombras que hacía la luz de las lámparas que colgaban en las paredes.
-Demonios…- farfulló Rainbow mirando a las demás, rompiendo el silencio -…la psicópata tiene razón…
-No le digas así- le corrigió Applejack con voz neutra.
-Sólo digo lo que tú decías - le dijo la peliarcoiris y Applejack le suavizó un ceño dándole la cara-. Pues tú tenías razón todo este tiempo. De que "Carrot top"- dijo haciendo comillas con los dedos -…era una farsa y loca- suspiró poniéndose más seria -. Esta chica completamente diferente a la compañera que conocíamos, que ahora dice llamarse Golden Harvest es…no sé quién es y me pone un poco nerviosa, pero nos está ayudando poniendo en riesgo su propio pellejo con Bon…Sweetie Drops- concluyó viendo las miradas pensativas del resto de chicas.
-"Pero aún no sé quién eres- le había dicho la rubia en el baile de esta noche tras hacerlas escupir que le gustaba Thunderlane.
-Una amiga- se divirtió Carrot con esa sonrisa a un lado -. Sólo…una amiga que no pediste y ni quieres".
Applejack parpadeó varias veces ante el recuerdo, para ponerse de pie y caminar donde desapareció Golden, perdiéndose de la vista de las demás, asomándose en las cavidades para encontrarla cuando adentrándose más, sintió que era empujada con violencia, arrojada contra la pared de roca con algo presionarse con fuerza sobre su cuello.
Era un pie que se empujaba contra su garganta, cortándole de hecho la respiración y sintiendo como se enrojecía el rostro hasta las orejas al detener la circulación de la sangre, dando imperceptibles quejidos, mirando aquellos ojos verdes fríos y lisos, mirándola con un ceño mientras sus cejas se levantaban acusatoriamente.
-Dios, Manzanas, te van a matar- comentó Golden como quien no quiere la cosa con un pequeño ceño, manteniendo su pierna estirada hacia arriba, aun con su pie en el cuello de la rubia presionándola contra el muro, viéndola cómo levantaba sus manos y rodeaba su tobillo de manera inútil para sacar su pie, mientras sus ojos se vidriaban no porque quería llorar, sino que era un reflejo de su cuerpo ante la obstrucción de aire, sintiéndose ya mareada con la sangre acumulada en la cabeza. Golden hizo una mueca de inocencia -. Ooops. No queremos que la falta de oxígeno de tu cerebro te deje inconsciente- exclamó para soltar el pie abruptamente y Applejack cayera de rodillas al suelo haciendo entrar con violencia el aire por su nariz, sintiendo sus pulmones contrayéndose con fuerza -…no tenemos tiempo para lidiar con eso- sonrió cortamente -. ¿Sabes? Si hundía mi tobillo y lo levantaba con fuerza así de ¡bop!- se divirtió decir con una sonrisa -. Te separaba la vértebra cervical y te morías- suspiró mientras el rostro de la rubia deshacía ese color rojizo, acariciándose el cuello que le latía de dolor -. Eres predecible. Sabía que vendrías tras de mí a fisgonear de mi vida pero te adelanto que eso no te importa, Manzanas- le entrecerró los ojos al verla abrir y cerrar los ojos moviendo bastante la boca con unas arcadas -. Sí, normalmente causa mareos ¿Vas a vomitar? Asco. No lo hagas en mi presencia.
-¡Estás loca!- se quejó con un profundo ceño y voz rasposa, pudiendo al fin forzar su voz para hablar con una mirada colérica sobre ella -. ¡No era necesario atacarme así!
-No seas estúpida, claro que era necesario- le replicó arrugándole la frente -. Si van a salir a patearle el trasero a Sunset, lo harán esperando que ésta y otras técnicas más la sorprendan si se interponen la Agencia en su camino. Tienes magia y eres de por sí fuerte sin ella, pero nada de eso sirve si no eres ágil, alerta, atenta. Son puntos frágiles. Pero no te preocupes, es algo que Drops y yo les enseñaremos- le dijo para estirarle una mano para hacerla levantar. Applejack le mantuvo el ceño y la mirada enojada, con su pecho aun subiendo y bajando de más, desconfiada, pero le dio la mano, sólo para que Golden se la doblara pero Appejack veía venir algún otro ataque y levantó el puño con la otra, sin embargo, el reflejo de Golden se lo hizo esquivar, tomarle el puño con la mano libre y la hizo voltear, haciendo de esposas sus manos en sus muñecas en una posición dolorosa e incómoda, para hablarle a un lado del rostro teniéndola de espaldas-. Eso. Sé desconfiada, defiéndete y no temas. No te límites como lo hiciste cuando atacaste a los demás en la escuela- acercó más sus labios a su oreja -. A Thunderlane- tentó maliciosa con una sonrisa al sentir que se tensaba -. Sí, como contaron en el auto, realmente lo dejaste malherido- lamentó con una hipócrita inocencia -. Ya lo imagino, su piel joven, llena de cicatrices largas, marcado en manos de la chica que desvivía mirándola de lejos y ella lo ignoraba porque era muy torpe para aceptar sus sentimientos- decía para escuchar un gruñido de la rubia que se empezó a mover violenta para zafarse pero Golden simplemente movió sus muñecas de la incómoda posición, haciéndole dar un quejido de dolor y le pateó detrás de la rodilla para hacerle perder el equilibrio y la empujó al suelo, obligándola a caer arrodillada mientras le colocaba un pie en su espalda y le estiró los brazos hacia atrás, para dejarla arqueada y su rostro quedara hacia arriba, para que la mirara -. ¿Ves la defensa que tienes a tu disposición con esa nueva magia?- continuó su diálogo como si nada -. Así debes de defender a los tuyos, no te limites como conmigo, así que quiero que recuerdes cómo lastimabas hasta enterrarle, arrancarle la piel y manchar su ropa de sangre al chico que quieres cuando eso suceda- agregó para ver cómo Applejack le profundizaba el ceño y resplandecía, transformándose con ese traje verde y sus lianas espinudas apareciendo, estirándose las seis para moverse hacia atrás y enrollar a Golden con ellas, levantarse de golpe y ladear su cuerpo para lanzarla contra la rocosa pared y volverla agarrar con dos lianas enrollando cada una sus brazos, inmovilizándola y traerla hacia sí con fuerza, con las cuatro lianas libres apuntando sobre ella en amenaza.
Golden resistió el dolor de las espinas enterrarse en su cuerpo y el impacto contra la pared de piedra, para ver sin inmutarse los ojos verdes vidriosos de Applejack, con una respiración agitada y el rostro completamente duro.
-Bien. Aprendes rápido- aprobó manteniendo su seriedad -. Pero no olvides los piernas, la cabeza. No subestimes ninguna parte del cuerpo porque técnicas hay muchas. Siempre nos has defendido con tu magia y tendrás que hacerlo más que nunca ahora. Mírala como ha despertado en ustedes, en defensa, en pelea. Sí, tal vez Trixie tenga algo de razón. Ustedes sabrán más de amistad que Drops y yo, pero también sabemos más que ustedes de otras- agregó para suavizar un poco la mirada -. Manzanas, el mundo no nos dan muchas opciones. Personas como tú tienen que sobrevivir, para que haya menos personas como yo.
La rubia se mantuvo en silencio, sin hacer preguntas, no le daría respuesta, al menos no ahora. Se limitó en desviar la mirada ceñuda y soltarla.
-Te ayudo a curarte- ofreció regulando su respiración y calmando su ánimo mientras deshacía su transformación.
-Neh. Me hiciste rasguños a comparación de mi entrenamiento y puedo hacerlo sola. Mejor te ofrezco un masaje de cuello- respondió encogiéndose los hombros mirando los pequeños orificios brotando sangre de sus brazos y sintiendo las marcas que tendría en el resto del cuerpo por ser sujetada con fuerza por las lianas -. Aun así te limitaste- se quejó -, pudiste…
-Tuve misericordia de ti- aclaró con una sonrisa ladina, ablandando su rostro. -. Descuida, es algo que también aprenderás con nosotras.
Golden alzó la mirada a ella, con una ceja levantada, encontrando ese rostro amable, con una corta sonrisa de lado y semblante de seguridad, amistoso y hasta comprensivo, cosa que le hizo incomodar, pero Golden sólo soltó una sola risa seca moviendo su quijada de un lado a otro bajando la mirada con un suspiro.
-Créeme, aprendí mucho de ti mientras te espiaba…- exclamó dándose la vuelta hacia el cuarto de curaciones para pasarse algún algodón con alcohol. Applejack torció el gesto.
-¿Me espiaste?- preguntó con incredulidad y sorpresa, haciendo colorear el humor de Golden, con esa petulancia.
-No te sientas especial. Espío al alumnado desde hace cuatro años- le dijo dándole la cara con una sonrisa divertida de verle su boca desencajada, encontrando la manera de molestarla -. Así me enamoré de nuestro Thunderlane.
-¡¿Cómo que "nuestro"?!- se quejó frunciendo el ceño endureciendo el rostro mientras Golden se reía de ella ingresando al cuarto.
…
Bonbon conducía unos veinte minutos más fuera de la carretera. Lyra miró su alrededor, encontrándose con maleza, dunas, formaciones de rocas que rodeaban la alta loma que estaban rodeando. No se habían intercambiado palabra desde hace un buen rato cuando escucharon el sonido del asiento de atrás que las hizo agudizar los oídos.
Lyra movió su cabeza para calmar a Pinkie Pie si se confundiera en verse dentro del auto, pero abrió los ojos enormemente cuando vio un flecha rosa apuntándola con una Pinkie Pie inexpresiva, con su cabello lacio cubriendo buena parte de su rostro pero sus ojos azules, estaban opacos y fríos.
Sin decir nada, Lyra cerró los ojos y pujó, para hacer aparecer su cuerno y pensando en protección como dentro del gimnasio, invocó un domo que la protegió tanto a ella como a Bonbon, quien alzó la cabeza confundida al verse dentro del lomo cuando por el retrovisor vio la sombría apariencia de Pinkie que disparó la flecha que no logró atravesar el domo pero haciendo aparecer…
-¡¿Qué demonios es eso?!- reclamó Bonbon frenando el auto al ver unas criaturas abrir y cerrar su boca salvajemente mientras brincaban atacando el domo.
-¿Son…pirañas?- exclamó Lyra con demasiada incredulidad, solo para ver como Pinkie Pie volvía a tomar otra flecha.
-¡Sal del auto!- avisó Bonbon y Lyra deshizo el domo para ambas salir del vehículo.
Las dos cayeron al suelo en diferentes extremos, mientras el auto se iluminaba de rosa y se materializaba de globo, por lo que fácilmente Pinkie Pie lo hizo reventar, quedando nada del auto, sólo restos de pequeños trozos de caucho flexible de que está hecho el globo con Pinkie Pie de pie, como si nada.
-¡Eso no tiene sentido!- exclamó Lyra poniéndose de pie mirando el profundo ceño de una sombría Pinkie Pie, levantando la flecha hacia ella.
Pero entonces Pinkie sintió algo rodearse de su cintura, que era unas piernas que se enredaron alrededor de su cuerpo mientras unas manos a los lados de su cabeza que con un solo movimiento, hizo tronar su cuello y que su cuerpo se tumbara al suelo tal muñeca de trapo, haciendo que Lyra lance un resuello asustado.
-¡Cálmate, no la maté, le toqué un nervio con un hueso!- se explicó enseguida mientras se ponía de pie y alzó la cabeza hacia ella -. Aunque le dolerá el cuello por varios días por esguince cervical. El traumatismo en el cuello la va tener inconsciente entre unos treinta o cuarenta minutos máximo- sacudió la cabeza en confusión -. ¿Qué rayos? ¿Por qué nos atacó?
-¡Y yo qué sé!- exclamó preocupada.
-No estamos lejos. Debemos llegar rápido a ver si Las Rainbooms saben lo que le ocurre- respondió haciendo el ademán de cargar a Pinkie.
-Espera- la frenó para levantar las manos en dirección a Pinkie e iluminar su cuerno, entrecerrando los ojos para hacerla iluminar de su magia dorada y sí, lograr levitarla. -. ¿Un peso menos encima?- le dijo mirándola y Bonbon sólo suspiró mientras empezaba a marchar.
-¡Tenemos un problema aquí!- gritó Bonbon mientras se adentraba al agujero del escondite y aterrizaba ágilmente al suelo frente las demás chicas reunidas en el amplio espacio que funcionaba de sala, quienes se pusieron de pie y alertas enseguida al escucharla -. Traigo conmigo a Pinkie Pie. La encontramos inconsciente y también transformada pero nos atacó ya cerca de aquí.
-¡Como Applejack!- pensó Mistery, lo que hizo Bonbon mirarla con un suave ceño, sorprendida de verla allí también, para solo mover unos centímetros la cabeza y dejar abrir más los ojos y un poco la boca, al ver también a Cherry Crash - ¿Alas?- preguntó mal sorprendida -. ¿Tú también?- agregó pero Cherry no le dijo nada, sólo le mantuvo la mirada.
-Debemos hacerla volverla en sí. Como Thunderlane hizo conmigo- exclamó Applejack enseguida.
-¿Y Sonata está bien? ¿No fue afectada?- preguntó Rarity y Bonbon la miró mientras negaba con la cabeza con su rostro serio.
-Lo siento. Está muerta.
-¡¿Qué?!- jadearon todas con diferentes caras de asombro y pena a excepción de Golden, que sólo escuchaba atenta.
-Las Dazzlings la apuñalaron- resumió -. Lo siento- dijo de nuevo sin perder esa inexpresividad.
-¡Ay, no!- gimoteó Fluttershy vidriándole los ojos mientras las demás descomponían el rostro.
-Diablos…- exclamó Rainbow Dash con las cejas curvadas -. Ella y Sonata era muy buenas amigas. Pinkie Pie debe estar destrozada.
-Como lo estuvo Applejack…- pensó Cherry alzando la cabeza hacia la rubia, que la miró enseguida entre sus ojos apesadumbrados por la noticia -. Tú te recuperaste cuando Thunderlane te hizo aceptar a esa…niña- sacudió la cabeza -. Te hizo aceptar ese dolor. Entonces…
-…hay que hacer que Pinkie Pie acepte el dolor de la muerte de Sonata- completó la vaquera.
-Lyra está arriba manteniéndola encerrada en un domo por si despierta y empiece a atacar- avisó Bonbon.
-Que la haga bajar- reaccionó enseguida Golden -. Y que sea Rarity que la tenga encerrada. Su campo de fuerza es mucho más fuerte que la magia de unicornio que tiene Lyra.
Lyra bajó manteniendo la levitación de Pinkie. Movieron los muebles en los extremos y la dejaron en el centro. Rarity invocó su transformación y creó el domo para mantenerla atrapada. Todas rodeaban el domo, esperando con cierta ansiedad a que Pinkie Pie despertara. No habrían pasado unos diez minutos cuando empezó moverse, torciendo el gesto mientras respingaba, llevándose una mano al cuello con dolor y abrió los ojos enseguida con un profundo ceño y mostró los dientes, haciendo el ademán de querer saltar alto pero se estrelló contra el domo, haciéndola caer de vuelta al suelo y gruñera más del dolor del cuello a causa de la maniobra que le hizo Bonbon.
-Pinkie Pie, tranquila. Somos nosotras, tus amigas- le empezó a decir Applejack enseguida -. Sé que lo que sientes es incómodo y doloroso. Tu amiga fue asesinada…- hizo una pequeña pausa -…mis padres también lo fueron, Pinkie. Y sé lo que es sentir que alguien tan frío y descorazonado fue capaz de arrebatarle la vida a alguien que amas pero tienes que ponerte a pensar si realmente Sonata hubiera querido esto de ti. Atacando a inocentes cegada por el dolor.
Mientras hablaba, Pinkie Pie brincaba por varios extremos del domo, pareciendo realmente no escucharla, y haciendo aparecer varias cosas de sus flechas en un intento de liberarse del domo, lanzando cierto alaridos de dolor por el cuello.
-La solución no está en atacarnos. No vas encontrar paz siendo destructiva- intervino Rainbow -. Tienes que enfrentar ese dolor que aunque lo dudes, sentirás alivio dejándole libre que reprimirlo. Yo…
-No está funcionando- le interrumpió Bonbon con sequedad mirando fijamente las expresiones del rostro de Pinkie, la furia contenida y ansiedad de lanzarse sobre alguien. De desquitar. Bonbon entendía muy bien eso y asintió para sí misma para mirar hacia Rarity -. Desintegra el domo.
-¿Qué?- preguntó Rarity hacia ella.
-Vamos, desintégralo- le dijo con calma para mirar a Pinkie y golpear el domo para llamar su atención, haciendo que la pelirosada la viera con desprecio -. ¿Quieres desquitarte el dolor? Okey. Hazlo.
-¿Qué estás diciendo?- le preguntó Applejack frunciéndole el ceño con la mirada confusa de las demás -. Esa no es la solución- le dijo pero Bonbon la ignoró, siguiéndole hablando a Pinkie.
-No todo dolor es superado y desquitado como el de alguien más. Applejack pudo refundirlo y hacerse la vista gorda hasta enfrentarlo esta noche. Ella aceptó el dolor. Tú también lo aceptaste pero quieres otro tipo de alivio para desquitar el dolor- puso tensa la barbilla -. La venganza- pronunció y Pinkie se la quedó mirando fijo, igual las demás miraban inseguras y confundidas las palabras de Bonbon -. ¿Quieres hacer sentir al resto lo que Sonata tuvo que enfrentar? De acuerdo- miró a Rarity -. Deshaz el domo y pelea con ella.
-Bonbon, no voy a pelear con mi amiga- le dijo con seriedad -. Yo no voy a lastimar a mi amiga.
-¿Escuchaste eso?- preguntó Bonbon regresando la mirada en Pinkie, quien le lanzó una mirada a Rarity -. Ella es tu amiga, y no va a pelear contra a ti. Entonces, inocente como Sonata, ¿La vas atacar? Pagar una injusticia, siendo injusta. ¿Caerás en el círculo vicioso?
Pinkie se quedó tiesa, mirando a Bonbon con ese ceño fuerte y entre el opaco color de sus ojos, se le salió una lágrima.
-La gente mata, Pinkie- le habló con voz neutra y seria-. La gente buena, la gente que amas, se muere y una parte de ti, se muere con ella. ¿Quieres vengarte?- concentró su mirada penetrante sobre la suya con un ceño osado -. Hazlo. Venga su muerte. Venga su muerte limpiando la mugre del mundo que la mató, no a inocentes como ella- agregó con sus ojos vidriándose con su rostro rígido y nudo fuerte en la garganta -. Límpialo, en homenaje a su vida y no contra ella- concluyó dejando caer una sola lágrima mientras Pinkie Pie hacía temblar su barbilla hasta descomponer por completo su rostro recuperando el color natural de sus ojos y soltó un quejido, cerrando los ojos entre un quebrado llanto mientras se dejaba caer al suelo.
-¡Ella era muy buena!- lamentaba entre jadeos lamentosos -. ¡Ella no hizo nada! ¡Ella era feliz y hacía feliz a los demás! ¡Estaba enamorada y y…se muere!
Rarity hizo desaparecer el domo pero aun alerta, sólo para ver en silencio como el resto, cómo Bonbon se acercó a abrazar a Pinkie Pie, que buscó refugio en ella, llorando en su hombro en un llanto fuerte, de enojo como de tristeza.
-¡Lo siento!- jadeó.
-Lo sé- le contestó Bonbon manteniendo esa rigidez en su rostro, pero sus ojos celestes estaban completamente aguados, cerrándolos para dejar resbalar un par de lágrimas rápidas, no sabiendo si ella consolaba a Pinkie o si ella misma buscaba consuelo en la fiestera.
"-¡Debiste ser tú!
-¿Qué?- escupió Floral viendo a Bonbon de nueve años, ceñuda y de ojos vidriosos desde el alto de las escaleras, mirándola llena de dolor como desprecio.
-¡Qué debiste ser tú! - apretó los ojos con fuerza -. ¡Papá está muerto y me amaba y tú estás viva y me odias! ¡Hubieras sido tú!- lamentó en un grito para subir precipitada los escalones hacia su cuarto, dejando a una muy desconcertada y por primera vez afectada, Ingenious Force, su nombre real".
-También lo siento…- murmuró Bonbon apretando más a Pinkie mientras las demás dejaban correr sus propias lágrimas, lamentando la muerte de Sonata Dusk.
…
Aquel domingo, el sol subió con un suave brillo, esparciendo sus rayos con una tranquila luz, nada molesta ni calurosa, dejando una mañana templada, en una Equestria completamente diferente.
Los ponies tragaron fuerte, con un nudo en la garganta y cierta ansiedad de ver aquella enorme estrella de fuego levantarse, sabiendo que ahora lo hacía por sí sola, y que en el Castillo de Canterlot, dos ataúdes eran velados los cuerpos de sus antiguas gobernantes.
Había un silencio pesado, una angustia en el aire. Los hospitales de pueblos y ciudades estaban abarrotados de unicornios y de parientes y amigos preocupados que se quedaban con ellos haciéndoles compañía, mientras cientos de voluntariados se habían movilizado a la ciudad de Canterlot, siendo su población mayoritaria los unicornios, quienes debían ser ayudados para ser trasladados a centros de salud hasta fuera de la ciudad, habiendo familias enteras afectadas.
La Reina Twilight Sparkle había pasado toda la noche planificando y coordinando la atención y ayuda a los unicornios, reuniéndose con los guardias, comunicando a representantes legales de cada ciudad, movilizando voluntariados, autorizando permisos, como eliminar la tarifa de boletos de trenes y globos aerostáticos hasta nuevo aviso ante la emergencia global dentro del Reino y sea de ayuda a la transportación inmediata de los unicornios a ser atendidos. Por supuesto, habían ponies que demandaban más explicaciones de lo que estaba ocurriendo, de la gravedad de aquella epidemia; sin embargo Twilight había comunicado que se estaba investigando la causa de aquella negra ventisca. Por otro lado, había mandado a los médicos a examinar minuciosamente a los afectados para encontrar algún indicio del mal que los estaban haciendo padecer, en busca de alguna explicación médica o trabajar en alguna cura.
No quería tragarse del todo la advertencia o más bien amenaza de que los unicornios no podían ser curados.
En el Castillo de la Amistad, varias tropas de los Guardias Reales habían llegado a disposición de las órdenes de la nueva gobernante, ahora, siendo el castillo resguardado por ellos. Pero Twilight no tenía tiempo de asimilar la desacostumbrada protección. Cartas iban y venían, así como ponies, que ella debió mandar a los guardias por primera vez, restricción a la entrada, puesto que no podía atender las quejas que con razón les daba, pues tener seres queridos desvariando en una rara enfermedad debía ser desesperante, y ella lo sabía.
Ella también sentía esa frustración, pues además de tener que atender a miles de unicornios, tenía la preocupación emocional de Rarity, sus padres, que fueron llevados a Yeguadelphia para ser atendidos, siendo de las ciudades más cercanas de Canterlot, y podría decir a su hermano, pero en realidad esa era una preocupación menos. Pues Shinning Armor no había sido afectado.
Aquello le asombró y alivió al mismo tiempo cuando recibió la notificación de Cadance desde el Imperio de Cristal, pues tal parece que el Corazón de Cristal había protegido el Imperio de aquella neblina, aunque el único afectado habría sido Shinning, puesto que los ponies de cristal era dominante en la raza terrestre, haciendo la excepción de que algún unicornio se haya instalado a vivir allí, aun no habiendo el caso.
No estaba segura si esa neblina había dejado algo en el aire, por lo que se decidió que hasta no se pruebe lo contrario, Shinning Armor no podría salir del Imperio por su propia seguridad. Aquello hizo pensar en demasía a Twilight, trabajando su mente a toda prisa una vez habiendo coordinado y organizado para atender a sus súbditos, encontrar explicación a lo que sucedía y hasta ahora, quien podría otorgarle alguna información, era Shadow Light, por lo que Twilight mandó a llamar a Trixie Lulamoon, quien no podía dejar de ser observada con varios ojos absortos sobre ella, no porque había regresado a Ponyville después de que sus dos anteriores visitas no hayan sido nada…amistosas.
Sino porque era la única unicornio expuesta a la neblina que no había sido afectada.
Mientras Trixie recibía un chequeo médico completo para hallar algún tipo de gen inmune, queriendo Twilight abarcar todas la probabilidades posibles más allá de que algo tenga que ver con que la primera alicornio estuviese en ella; la Reina se había traslado una vez más hacia el Árbol de la Armonía, viendo con Fluttershy, Pinkie Pie y Rainbow Dash, su tronco ennegrecido, viendo hundido las Cutie Marks de sus antiguas gobernantes.
Nada le sacaba de la cabeza que a la par que aquella oscuridad que parecía comerse la luz del árbol, tanto la Princesa Luna y Celestia, estaban muriendo.
-El Árbol tiene una conexión con las Cutie Mark que están marcadas en él- pensó en voz alta, mirando el intenso brillo de su estrella que había detenido la extensión de la oscuridad sin llegar a los elementos de la armonía. -. Si aquella oscuridad que parecía comerse la luz del árbol, al mismo tiempo la Princesa Luna y Celestia, estaban muriendo.
-¿Entonces…crees que esa cosa, mató a las Princesas?- dudó Rainbow Dash con sus cejas profundamente encorvadas de pena.
-Es lo que supongo- sinceró con cierta melancolía y un ardor en su pecho, pero sin perder esa firmeza en su rostro para no dejarse arrastrar por sus sentimientos, para sentir un casco rodearla sobre los hombros, viendo a Fluttershy con una cara de consolación.
-Lo siento, Twilight.
La Reina no sabía bien qué lamentaba la pegaso. Si la muerte de las Princesas, tener el enorme peso de la preocupación y responsabilidad de un tercio de su población enferma, o…el que Moon White estuviese involucrado en todo esto. Tal vez todo junto.
Sus amigas no sabían de lo que ella realmente logró sentir por él, pero sí que se habían llevado bien y eran amigos.
Twilight en serio quería creer en las palabras que Celestia le había dicho. De que él no estaba consciente de lo que hacía, que su amor debía ser más fuerte que el dolor que le había provocado en ese estado. Pero por más que trataba de salvar algo…no podía. Ardía demasiado todo su cuerpo en solo querer sacar a flote todo lo bueno que vivió con él, hermosos recuerdos que se habían podrido y no podía siquiera darles un vistazo, sólo pudiendo recordar toda las desgracias que caían una sobre otra como dominó.
Toda su imagen había sido contaminada y la embargaba de amargura en lo que alguna vez sintió esa luz que le describió Cadance en la carta.
Pero Twilight se sacudía la cabeza restando importancia. Se dijo que no se dejaría arrastrar por sus sentimientos en sus decisiones y acciones reales, sino por su instinto, y este le dictaba defender a Equestria del mal que la acechaba ahora. Sea quien sea.
Salieron de la cueva donde permanecía el árbol para encontrarse con un carruaje halado por guardias pegasos. Twilight pidió a las tres manes adelantar una búsqueda en el antiguo Castillo de las Dos Hermanas mientras regresaba al castillo para iniciar la interrogatorio con Shadow. La alicornio entró al carruaje halado. Estar en uno de ellos, le recordaba tanto cuando llegó por primera vez a Ponyville, sin imaginar que sería el pueblo de residencia de un nuevo gobierno, manejado por ella misma.
Mientras tanto, en el hospital de Ponyville, una pony terrestre crema y melena bicolor azul y rosa, estaba acostada en el filo de la cama donde Lyra Heartstrings aún permanecía inconsciente. Bonbon mantenía la mirada sobre ella, con sus ojos celestes suaves, esperando ansiosos y esperanzadores a ver aquellos ojos dorados que no había visto hace ya largas horas, acariciando su melena cyan brillante de corte rebelde y con el otro casco mantenía sujetado una pata delantera suya.
Pese su recelo por el corcel por su instinto sobreprotector, a regañadientes, le había pedido a Whooves en prudencia que se llevara a Derpy, quien no podía dejar de llorar de vez en vez, deprimiendo mucho más el cuarto donde estaban, pues habían unas veinte camas con otros unicornios y ponies a sus lados, unos esperando asimismo que despierten y otros que estaban conscientes, pero con un aspecto muy esmirriado, quejándose de malestar.
En ese mismo cuarto, estaba Rarity con la compañía de Applejack. Durante la madrugada había recibido la visita del resto de sus amigas, habiendo sido Pinkie Pie y la vaquera, quienes entraron a su casa para saber si también había sido afectada. Con Twilight había sido la visita más rápida, habiéndola ido a ver cuándo se reportó de inmediato al hospital del pueblo a mantenerse al tanto de lo que estaba ocurriendo junto con la alcaldesa.
Cada mane ayudaban a Twilight de un modo, siendo la terrestre la que se quedara junto con la modista para no dejarla sola en estos momentos. La vaquera aún tenía el corazón conmovido al ver a Applebloom y Scootaloo tratando de distraer a Sweetie Belle en otra habitación, planeando sus próximas aventuras juntas, dándole ánimo.
Applejack estaba sentada en una silla al pie de la cama de Rarity, quien dormía tras pasar la noche quejándose de dolor en las articulaciones. "Siento como si tuviera un enorme saco de avena sobre mí" había descrito la modista con movimientos lentos acomodándose en la cama sin haber hecho una exageración dramática, lo que hacía darle más seriedad a su malestar.
...
-¿Trixie?- llamó Twilight a la puerta de la habitación donde la unicornio estaba sentada con sus ojos rosas oscuros ensimismados, rompiendo esa concentración para mirar a Twilight -. ¿Lista?
-Trixie siempre está lista, Spark…¿Reina?- preguntó haciendo un gesto incrédulo mientras la alicornio sonrió cortamente.
-Algunas cosas simplemente no cambian, Trixie. Está bien. Dime Twilight como siempre.
-Claro, no cambian- respondió con cierta ironía mirando su corona, su melena arreglada y con destellos y su capa real. Suspiró -. Twilight, ¿En serio crees podrás hacer hablar a Shadow? Dio demasiadas evasivas a la propia Princesa Celestia.
-Pues yo no soy la Princesa Celestia.
-Exacto- obvió levantando ambas cejas.
-Sígueme- le dijo con un movimiento de cabeza mientras se daba la vuelta para salir del cuarto.
-Shadow sólo ha oído de ti. Nada más- comentó mientras saltaba de la cama para caminar hacia ella. -. No está dispuesta a decir información útil. Es…demasiado egoísta y soberbia. Y sí, lo dice Trixie- dijo antes de esperar alguna mirada acusatoria de Twilight, quien la miró con suave ceño.
-No dije nada, Trixie. Yo sé que has cambiado.
-Sólo Trixie se aseguraba. Es todo- se defendió encogiéndose de hombros. -. Lo que Trixie quiere decir es que no la tendrás nada fácil con ella.
-Tú déjamelo a mí- se limitó en decirle mientras cruzaban el pasillo y la hizo entrar a una pequeña sala con solamente una mesa, que sobre esta había una caja de madera y dos sillas en cada extremo, sentándose ambas en cada una. Twilight miró fijamente a Trixie y le asintió una vez -. De acuerdo, Trixie. Déjala salir.
La unicornio le asintió en acuerdo y cerró los ojos. Twilight esperó sin desprenderle la mirada, viendo el rostro concentrado de Trixie, de seguro hablando internamente con Shadow. La alicornio suavizó un ceño al ver que estaba tardando y cómo el rostro de Trixie gesticulaba arrugando la frente, pareciendo molesta, hasta que su semblante se estiró, cambiándole el rostro mientras los ojos se abrían de golpe, cambiándole el color por unos rojizos, con un fuerte ceño mostrándose fastidiada.
-¡¿Qué demonios quieres?!- se quejó molesta con esa voz diferente, profunda y enigmática, sólo para quedarse paralizada dejando agrandar los ojos al ver a Twilight, quien también le mantuvo la mirada sin inmutarse a su defensiva, mirando con atención como ese rostro duro se empezaba a suavizar, a la par que sus ojos brillaban repentinamente por la acumulación de lágrimas.
Shadow dejó abrir la boca, como si se ahogara para alzar los cascos y golpearlos con violencia sobre la mesa, una tras de otra, más fuerte que la anterior, cerrando con fuerza los ojos mientras gruñía, dejando a Twilight fruncir más el ceño, pero empezando a entender su reacción.
-Sí, Shadow Light- habló Twilight manteniendo la postura mientras la veía perderse en la histeria -. Ya soy la reina. Lo que quiere decir…
-¡Sé lo que quiere decir!- rugió cesando los golpes, latiéndole los cascos del dolor, con un profundo ceño entre sus vidriosos ojos, cayéndole las lágrimas desmedidamente -. ¡Celestia…Celestia!- tiró un quejido descomponiendo el rostro -. Oh, Celestia…-lamentó cerrando los ojos y temblándole la barbilla, queriendo resistirse a llorar pero se le salía desde muy profundo de su garganta gimoteos ahogados mientras se pasaba los cascos por la melena de la unicornio, desbaratándosela -. No, no…Celestia…-repetía agudamente, ya hasta ignorando la presencia de Twilight -. Se fue…ya se fue…ella…ella…oh, ella…- se decía a sí misma con los ojos cerrados, con los cascos sobre su frente mientras su pecho subía y bajaba -…era estas tierras y ella. No... no necesitaba más…- sacudió la cabeza, desesperada para tirar otro quejido, con su rostro descompuesto como si la estuvieran torturando -…era demasiado, era una hermosa luz…yo era una sombra que se expandía por su luz…por ella. Éramos las dos ¡Las dos!- rugió para golpear de nuevo la mesa mirando con saña hacia Twilight -. ¡Y entonces iba llegar Luna!- rugió ardida -. La hubieras visto a Celestia y su maldito rostro encantado por recibir y amar la llegada de su hermana astro. ¡La odiaba, odio a Luna! ¡Porque ella tendría un futuro con Celestia y yo no!- reclamó en un grito ardido saltando de su silla y la lanzó con fuerza a un lado, con su respiración agitada, saliendo de su boca entre sus dientes que mostraba en rabia.
-¡Reina!- clamaron tres guardias apareciendo en la puerta ante el escándalo.
-Estoy bien- avisó Twilight calmada apartándose de su silla mientras los hacía retirar y mirar a la unicornio echada al suelo, hiperventilando del ataque de histeria, tratando de respirar normal. -. Shadow…- la nombró con suavidad mientras se acercaba a ella y ponía un casco sobre su lomo en consuelo -. Tranquilízate. Yo también quise y quiero mucho a la Princesa Celestia. Y también me duele no tener que verla de nue…
-¡Ahórrate tus palabras!- reclamó apartándose de ella, dándole la cara con sus mejillas húmedas pero ya habiendo dejado de llorar, mirándola con los ojos punzantes, despreciándola, conteniendo la ira -. Tú jamás serás como ella- habló con voz grave y pesada mientras Twilight sólo la miraba -. No le llegarás a los talones. Eres y serás un chiste y adefesio al lado de lo que hizo y fue Celestia.
-Yo no busco ser como ella- le contestó enseguida -. Estoy consciente de que no repetiré fielmente lo que ella hizo por Equestria. Soy diferente a ella y tal vez no seré tan sabia como Celestia, porque mi vida mortal no me permitirá siquiera alcanzar un cuarto de la sabiduría que ella acumuló por su larga vida y experiencias. Pero estoy igual de comprometida por Equestria. Defenderla, protegerla y guiarla bajo mi batuta ahora. Por eso necesito de tu ayuda para conservar la armonía y la paz que Celestia dejó en ella y ahora me corresponde a mí.
-Equestria dejó de ser mi responsabilidad hace demasiados años- le contestó con frialdad -. Dejó de ser mi hogar. No es nada de lo que fue, toda infestada, invadida- concentró más su mirada sobre ella mientras se levantaba del suelo -. Celestia me castigó conteniendo mi espíritu. Fue severa e injusta en encerrarme en el rubí por la eternidad. No puedo irme.
-Celestia y Luna se fueron porque cumplieron con su rol- le dijo Twilight -. El tuyo aún no acaba.
-¿Qué dices?- farfulló mirándola como si estuviera loca.
-Tal vez no tuviste futuro con Celestia- exclamó parpadeando rápido – Tienes un futuro conmigo.
-JAJAJAJAJAJAJA- explotó en risa Shadow, sacudiendo la cabeza mirándola de arriba hacia bajo -. Vaya, vaya, qué narcisista resultó ser la protegida de Celestia.
-Piénsalo- continuaba -. Tu futuro no estaba escrito en el gobierno de Celestia con Luna, tal vez sería en el mío, porque te iba a necesitar para proteger Equestria.
-Son solos patrañas tuyas para sacarme información- contestó sequedad.
-No sé qué clase de relación tuviste con la Princesa Celestia por la manera en cómo te expresas de ella- sinceró haciendo a Shadow tensar la barbilla -. Pero eras demasiado posesiva.
-Cállate.
-No sólo con ella- continuó hablando -. Sino con la tierra mágica que debías proteger y esconder con tu magia.
-Tú no sabes nada de mí.
-Tal vez- coincidió asintiendo con sus ojos absortos en lo que empezaba a hilar -. Pero tu soberbia y rencor me recuerda a alguien- reconoció con la voz más fina, parpadeando lento -, a alguien que pese esos defectos…quise mucho- murmuró tragando saliva con un nudo el garganta -. La Princesa Celestia seguro te quiso, aunque…tal vez no como esperabas, ¿cierto?- se aventuraba a decir para ver la tensa barbilla que puso Shadow, con sus ojos duros y ceño marcado entre sus cejas, pero callada, y el silencio otorga -. El dolor de no tenerla como quieres, de no ver futuro con ella, te terminó de contaminar…- agregó, asimilándolo para ella misma, sin querer, mezclando esta situación, con Moon White. -…de perder tu único rayo de felicidad- pensaba ensimismándose extinguiéndosele la voz.
-¡Mientes!- reclamó Shadow, incomodada por sus aciertos haciendo que Twilight la mirara fijamente -. ¡Dices eso sólo para usarme!
-Te equivocas- replicó con los ojos vidriosos -. Es frustrante tener que odiar y amar a alguien al mismo tiempo. Yo lo sé.
-¡No, no lo sabes!- se quejó acercándola más a su rostro -. ¡No sabes…NO SABES!
-¡Shadow, tu amor por Celestia tiene que ser más fuerte que el dolor que te consume!- encaró como una epifanía, aclarándose su cabeza, disipándose esa bruma negra, pensando con más claridad, los recuerdos.
-Vas a tener que salvarlo- decía Celestia ya con su último aliento -. Él te necesita, Twilight. No puedes odiarlo. Es lo que quiere. Es lo que te hace creer y sentir cuando has estado cerca de su magia. Ha contaminado el amor que le tienes y debes ser más fuerte que el dolor que te hizo sentir o sino no podrás contra él jamás. Sé consciente de lo que está pasando. Si lo salvas a él, salvarás a Sunset. No dejes que se lo trague o en serio lo vas a perder, no sólo a él, sino a Sunset.
De manera abismal, le azotó claridad en su cabeza. Sin obstáculo sin ardor, ahora recordaba esas lágrimas que le vio a Moon White, ese dolor y tristeza reflejado en sus ojos grises cuando le dijo no poder quererlo, al no poder quererla como realmente lo estaba haciendo, una mirada que había visto recientemente en unos ojos; en los suyos.
Ella le rompió el corazón y anoche, él le rompió el suyo y sintió, pensó y dijo cosas arrastradas por ese dolor. Pero no…no fue él. No podía ser él. Moon White no reaccionó egoísta como tal parece Shadow ante el rechazo. Al contrario. La dejó ir, respetó su decisión, pidió tiempo para conservar su amistad aunque la quería mucho más como para llamarla amiga. Y aún sabiendo el rechazo, le dijo que la amaba.
Le había demostrado que su amor era más fuerte que el dolor que ella le provocó y no la lastimaría.
Twilight sintió una profunda indignación por haber dudado, haberlo odiado y darse cuenta recién del peligro que corría. Si asimismo Sunset era apoderada por la magia cuando bajaba la guardia… ¿Lo mismo ocurrió con él? ¿Por qué? ¿Tenía vínculo de lo que le ocurría a Sunset? ¡¿Qué sucedía?! Tenía enfrente la única pony que podía contestarle, al menos tener pistas y su soberbia era enorme. Twilight le dibujó un ceño severo y pisó fuerte el piso inflando su pecho con autoridad.
-¡Ayúdame a salvar la tierra que tanto Celestia amó y dio toda su vida!- exclamó con firmeza y decisión-. Y así salvar a mi pony especial y mi amiga, Sunset Shimmer, a la que jugaste con sus sentimientos tan egoístamente. Hazlo por ese cariño que le conservas a Celestia.
-¡¿Y yo qué tengo a cambio?!- reclamó -. ¡¿Eh?! ¡Yo no gano nada! ¡Nunca gano nada!
-Tienes que dejar de pensar ti. ¡Deja de ser egoísta para sanarte!
-¡Yo antes pensaba sólo en ella!- cerró los ojos con fuerza empezando a soltar lágrimas de nuevo -. ¡En mi deber de proteger estas tierras y me quedé sin nada! ¡Celestia ya no está!
-Pero si la alejabas…
-¡Lo sé!
-Pero también la querías cerca…
-¡Lo sé!- respondió sacudiendo la cabeza con ansiedad para profundizar su ceño -. Pero el dolor es más fuerte que el amor que le tengo, porque no me sirvió de nada. ¡Nada! Nada más que acumular odio y dolor, odio y dolor.
-Estoy segura que Celestia te quiso tanto como Luna, como sufrió el tener que vencerte y encerrarte en el rubí. Tener que ver morir tu cuerpo y encerrar tu espíritu al rubí.
-¡Yo no soy su hermana!- gruñó ardida -. ¡La odio por llamarme así! ¡Aún… aun cuando sabía que yo…!- se interrumpió de golpe fulminándola con la mirada -. Así que no, no tienes nada que yo quiera.
-Pues fíjate que sí tengo algo que quieres- apostó con astucia y desvainó su propuesta -. Vas a ganar la libertad- aseguró con determinación, cortando de hecho la voz de Shadow.
-¿Qué?- preguntó asombrada e incrédula.
-Te dejaré libre- continuó para levantar los cascos hacia la mesa para tomar la caja de madera y abrirla frente a ella, dejando los ojos rojizos de Shadow completamente abiertos, maravillados al ver el Amuleto del Alicornio en su interior mientras Twilight continuaba hablando -. Tal vez no puedo darte un cuerpo propio, pero sí puedo liberar tu espíritu. Sólo la magia alicornio puede manipular un espíritu según recuerdo mis estudios con mi extinta maestra. Así que te sacaré del cuerpo de Trixie Lulamoon y te liberaré con tu magia, y así logres recuperar tu rol como esa protectora de Equestria una vez más, libre para recorrerla en las sombras de cada hoja, cada criatura que habita en esta tierra. Tal vez no sea la tierra mágica que fue tu hogar- decía esperando una reacción de Shadow -. Pero puedes volver ser parte de ella…junto con Celestia que regresó a su rol de Espíritu del Sol ahora que dejó su forma física pero el calor de sus rayos te hace sentir que está contigo. Si ayudas a salvar a Equestria, tendrás mi palabra y confianza de que te daré tu libertad cuando todo se calme.
-…-enmudeció sin inmutarse, sin desprender la mirada del Amuleto. Era tentador.
-Te estoy dando la oportunidad de ser feliz, Shadow Light- sacudió la cabeza para hablar con más suavidad -. No eres un ser oscuro, ni maligno, sólo… uno que se asustó y perdió el camino consumido por el dolor desde que viste ese futuro incierto para ti y no supo lidear su presente.
-Insisto…-decía Shadow levantando la mirada hacia ella -¡…Tú no sabes nada de mí…!- agregó para aventarse sobre la caja de madera, pero apenas hizo contacto, todo el cuerpo zumbó y vibró en una descarga de energía que la obligó a retroceder con violencia.
-¿Qué tan ilusa crees que soy?- preguntó mirándola con el cuerpo temblándole y echada-. Usé un hechizo de seguridad para proteger el amuleto de ti- se explicó desilusionada por la prueba que le hizo -. Shadow… ¿Cómo puedes rechazar una propuesta así? Es tu felicidad, proteger la felicidad de Celestia, quien aún te importa pese todo.
-Yo no necesito ser feliz…-farfulló con voz rasposa levantando lentamente la cabeza y lanzarle una mirada áspera -…y no importa la felicidad de nadie más.
-Shadow…
-Adiós- exclamó seca profundizando el ceño con sus ojos cerrados -. ¡ADIÓS!- bramó para súbitamente, lanzarse hacia atrás y caer sin volver a moverse.
-¡Shadow!- la llamó dejando a un lado el amuleto y acercarse a ella, viendo el rostro sin emoción, inconsciente -. ¿Shadow? ¿Qué hiciste? ¡Shadow!- la llamó sacudiéndola pero no reaccionaba, -. ¿Trixie? ¡¿Trixie?!- se alarmó aún más por lo que la levitó enseguida para correr fuera de la sala, directo a hacerla atender.
…
-Es hermoso...- decía una voz femenina, con sus ojos embelesados, teniendo entre sus manos una pequeña llama que danzaba moderamente, alzándose y bajando, emanando un calor que dejaba marcaba sus palmas de manera demasiado agradable. Más que cualquier otra llama que podría ella alzar, admirando ese color que tenía.
Pues había algo peculiar.
La llama, era negra.
Flame cerró los ojos mientras acercaba sus manos para dejar depositar la llama en su pecho, dejando hacia atrás su cabeza al sentirse irremediablemente deleitada cuando el calor se esparcía, mezclándose en el suyo que conserva, pero sintiendo la obvia diferencia que tenían ambos fuegos. Diferente magia. Ese calor y energía se expandió cortamente por su pecho, un poco frustrada que haya sido pequeña.
Era minúscula a comparación a aquellas que recordaba hace miles de años...
...pero era un comienzo.
Expandió una suave sonrisa que se levantaba lentamente mientras abría los ojos y movía su cabeza a un lado, hacia aquella mirada fija que se mantenía hacia ella, acompañada con una sonrisa mística que la aprobaba con ese intenso color de sus ojos grises mientras su cabello azabache danzaba por la corriente de viento, es decir...
...al estar en la cima del pico de un monte de dos mil metros te encontrabas con mucho aire.
...
Chan chan...¡CHAN! xD
So… ¿Qué tal? Un capítulo más profundo y emocional en los personajes, conociendo más el pasado de Golden Harvest y Sweetie Drops, como su agencia y la verdadera personalidad de Golden, cruzando la delgada línea de una violenta cretina severa a preocupada protectora xD
Díganme, cuando te embarga el dolor, ¿No crees que contamine y te ciega de tus acciones? Y no todos reaccionamos iguales y lidiamos con él. Bastante hincapié en este capítulo para varios personajes.
¡Y HEY!
Aprovecho para invitarlos a leer un fanfic que ando subiendo titulado "Yo sólo soy un Problema", Será de pocos capítulos los cuales son cortos cada uno. Es sobre cómo se conocieron los padres de Moon White.
Esta es la historia de High Line, un unicornio proveniente de un antiquísimo linaje que discrimina la raza terrestre y pegaso por considerarlas "inferiores"; siendo de los escasos pero aún existentes, unicornios racistas por creerse superior por tener magia. Spin off de "Canterlot High Tales" y "Lo Que Somos Ahora". Si se animan a leerlo, denle fav y follow, como sería cool leer sus reviews para conocer sus reacciones ;)
So…
Pasen un buen fin de semana, déjenme conocer sus reacciones y…
¡Sunny Honey, fuera!
