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Una vez más, aquí estoy
Naruto NO me pertenece, es de Kishimoto.
Disfruten el capítulo, no olviden dejar su comentario.
Nos vemos muy pronto
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Capítulo 26: Akatsuki
Otro día comenzó en la Aldea Oculta entra las Hojas, Naruto y Yukiko entrenaban en el bosque arduamente.
—Bastante bien, ¿no crees? —mencionó Yukiko al ver todas varios kunais en los diferentes blancos.
—Suficiente, creo que es momento de desayunar. Luego seguimos —dijo Naruto levantándose del suelo y sonrió—. ¿Ichiraku?
—¡Ichiraku!
Yukiko agarró la mano de Naruto muy contenta antes de empezar a correr de regreso hacia el centro del pueblo para ir al puesto de Ramen. Al pasar por la Torre Hokage, se dieron cuenta de la presencia de Konohamaru. El niño de academia miraba el monte con las caras de los Hokages.
—¿Qué hay, Konohamaru?
El niño se veía triste.
—Hola, Naruto-niichan, Yukiko-neechan —saludó con una pequeña sonrisa.
—¿Ya reiniciaron las clases en la academia? —preguntó la muchacha de cabellos naranjas.
El nieto del difunto Hokage negó moviendo la cabeza—. No aún no, muchos edificios están dañados y los estudiantes están reparándolos.
—Oh.
—¿Y ustedes que cuentan? ¿vienen de entrenar?
—Sí, algo así —respondió Naruto—. ¿Y tú que cuentas?
—Nada, ¿tú que cuentas?
Yukiko miró entre los dos muchachos, pues un silencio incómodo se instaló en el ambiente. Ninguno sabía que decir ni que hacer.
—No me siento solo, no hay tiempo para perder tiempo con eso. Todo el mundo está trabajando en reconstruir la aldea. Ahora, lo que quiero es ayudar como pueda, así que… entrenen por mí.
Yukiko sonrió ante la actitud más animada del niño.
—Porque si Naruto-niichan se atonta, yo voy hacer Hokage antes que él.
Yukiko se carcajeó y levantó el puño.
—¡Ese es el espíritu!
Mientras Naruto golpeo a Konohamaru en la cabeza.
—Pequeño ingenuo, el próximo Hokage está parado justo al lado tuyo. Tú aún tienes que ir a la academia. Por cierto…—buscó algo en sus pantalones y sacó un pequeño papel arrugado para dárselo.
—¿Una comida gratis en Ichiraku?
—Te pediríamos que nos acompañes, pero creo que estás ocupado —mencionó Yukiko, mirando a los compañeros de Konohamaru acercarse.
—¡Buenos días! —saludaron los pequeños.
—Me tengo que ir, ¡gracias!
Ambos genin vieron partir al pequeño trío de niños. Así que retomaron su camino hasta llegar a Ichiraku. Cuando Teuchi pidió los cupones para el ramen gratis, Naruto buscó en sus bolsillos pero parecía no tener ninguno.
—¿Le diste el último a Konohamaru? —preguntó Yukiko mostrando el único cupón que tenía para ella.
—¡Debo tener uno en algún lado! —respondió el rubio, buscando desesperadamente en ambos bolsillos.
—Si no hay cupón, no hay ramen gratis.
Yukiko se encogió de hombros y dio su propio cupón.
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En el puesto de dangos, Kakashi leía su libro mientras esperaba afuera del lugar. Cuando vio a Asuma y Kurenai acercarse.
—Hola, amigos —saludó el ninja copia—. Ustedes dos cada vez se llevan mejor.
El comentario causó el sonrojo de la mujer.
—Idiota, Anko nos pidió que fuéramos por un poco de arroz para ella.
—¿Tú que haces, además de estar en tu profunda lectura? —preguntó Asuma.
—Quiero comprar algo para ponerlo en una tumba. Además, acabo de encontrarme con alguien —respondió mirando de reojo a una persona en específico—. Y Sasuke no tarda en llegar.
—Tú no eres de los que se encuentran a alguien… ¿Es por Obito?
El grupo de personas con capas negras con nubes rojas ocupaban una mesa dentro del local.
El hombre de ojos rojos escuchaba atentamente la conversación, mientras el otro hombre tomaba su té y la mujer del grupo comía animadamente una bolita rosa.
—Kakashi, es raro que aparezcas antes, ¿a qué se debe? —preguntó Sasuke acercándose.
—A veces tengo que.
Sasuke miró el lugar con el ceño fruncido, había una mesa vacía con un pequeño plato de dangos sin terminar y tres tazas de té.
—Comamos en otro lugar, no se me antoja aquí.
—¿Es eso? —preguntó mirando hacia sus compañeros jounin. Ambos asintieron al entender su señal y desaparecieron.
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El grupo se detuvo cuando vio a Kurenai y Asuma en el medio.
—Ustedes no son de por aquí, ¿qué están haciendo en nuestra aldea? —preguntó Asuma escaneándolos con la mirada.
—Tiempo de no verlos, Asuma, Kurenai…
—El hecho de que sepas nuestros nombres, quiere decir que eres ex shinobi de nuestra aldea —supuso el de barba.
El hombre levantó su sombrero, revelando su sharingan y sorprendió a los jounin.
—Tú eres…—el ninja abrió su capa para revelar su rostro—. Que sorpresa… Uchiha Itachi.
—¿Son amigos tuyos, Itachi? —preguntó el otro hombre, quitándose el sombre mostrando su piel azulina y sonrisa de tiburón—. Espero que lleguemos a intimar. Mi nombre es Hoshigaki Kisame.
—Mejor hoy que después. Tengo que trapear el suelo con ustedes.
El sonido de un palito de dango caer al suelo llamó la atención de los jounin.
—Creo que odian a Itachi-kun —lamentó la mujer.
—Tanto como me odia mi aldea —dijo el hombre tiburón con una sonrisa divertida.
—Eres de Kirigakure, acusado de espionaje y de la muerte del señor feudal. Eres un ninja perverso de la Tierra del Agua, buscado en todas las naciones—habló Kurenai.
—Itachi, debo reconocer que el que vengas a esta aldea y te muestres después de lo que hiciste, demuestra que tienes agallas.
—Se los advierto, no interfieran conmigo. No es mi deseo el matarlos.
—Eso suena muy gracioso viniendo de alguien que mató a su propia gente —replicó el Sarutobi—. Ahora díganme la verdad. Sé que no vinieron ocultos hasta aquí vestidos así solo porque sí. ¿Qué pretenden?
—Que grosero, ni si quiera preguntaste mi nombre —se quejó la mujer con un puchero infantil en sus labios pintados de azul. Cuando el sombrero de la mujer cayó, pudieron ver su cabello negro y la banda de Yukigakure en su frente, esta tenía una línea en el medio—. Soy Kazahana Miyuki.
—Sabemos quién eres, eres una mercenaria de la Aldea de la Nieve —mencionó Kurenai.
—Fuiste encarcelada en Kirigakure y escapaste, eres una criminal de alto rango S. Tu nombre está en el libro Bingo —añadió Asuma.
—¿Lo está? —preguntó divertida.
Kisame dejó caer su espada al suelo.
—Comienza a alterarme los nervios, ¿puedo matarlos?
—Creo que no llegaremos a ningún lado sin pelear —consideró Itachi—. Solo traten de no exagerar, suelen ser muy sobreactuados.
Kisame no esperó ni un segundo y empujó su espada, Asuma logró detenerlo con su cuchilla, pero la fuerza de Kisame era irreal.
—Es mi gran espada Samehada —las vendas de la espada se cayeron y la piel de su interior lastimó a Asuma—. No corta, desgarra.
Kurenai trató de utilizar un genjutsu contra Itachi, lo cual fue totalmente inútil pues se encontró atrapada y se vio obligaba a morderse para salir rápidamente de la ilusión y esquivó hábilmente el kunai de Miyuki pero la kunoichi renegada se movió rápidamente para patearla hacia el lago.
—¡Kurenai!
—No me distraería si fuera tú —advirtió Kisame.
—Estás a la altura de tu reputación, como siempre —dijo Itachi apareciendo detrás de Kurenai.
—"Como sea", es como acaba tu frase —interrumpió Kakashi detrás de Itachi—. Al menos para ti.
—¡Estilo de agua: Bala Torrencial!
Miyuki y Kakashi impactaron ambos torbellinos de agua. La pelinegra soltó unas risas al ver que otro Kakashi cerca de ella, había copiado su técnica.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Asuma.
—Te había pedido que te encargaras, pero…
—Digamos que me preocupé —completó el clon que estaba con Itachi.
—Kakashi, eres tú —Itachi volteó, mirando el sharingan en el ojo del sensei.
—Bueno, hablen. ¿Qué quiere un grupo de ninjas perversos de esta aldea? —preguntó Kakashi detrás de Itachi.
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Naruto y Yukiko comieron en Ichiraku, pues el ninja rubio había encontrado aquel papelito debajo de su banda.
—Lo puse ahí para que no se me cayera mientras entrenaba —explicó.
—Después de que prácticamente te desnudaste aquí —se burló Yukiko y comió de su tazón.
—Aún les falta entrenar más, ¿no? —preguntó el cocinero y dejó más fideos en los tazones—. Va por la casa.
—¡Gracias, ojiichan! —exclamaron los dos niños para luego seguir comiendo.
Alguien se asomó, empujando la cortina del puesto.
—Tenía que verlo yo mismo —dijo esa persona—. ¿No comen otra cosa que no sea ramen, mocosos?
—Ero-sennin —dijo Naruto con la boca llena.
—Es nuestro sensei, no le haga caso a Naruto —se disculpó Yukiko con Teuchi.
Al terminar de comer, Naruto y Yukiko salieron del lugar mientras Jiraiya les explicaba algo muy importante.
—¿Qué? —dijeron ambos niños.
—¿Cómo nos pide que vayamos a un viaje de investigación para otros de sus pervertidos libros? —mencionó Naruto.
—Pero no es una investigación cualquiera.
—Sí, ya lo sabemos por eso lo decimos —respondió la niña con expresión molesta.
—No cuente conmigo. No tengo tiempo para ayudarlo a encontrar una novia. —añadió el rubio—. Quiero ocuparme con mi entrenamiento.
—¿Qué entrenamiento?
—Es momento para que Kakashi-sensei me enseñe una nueva técnica como el chidori—explicó Naruto.
—Ciertamente, Jiraiya-sensei… el chidori es una técnica muy genial, pero como Sasuke parece ser el consentido de Kakashi-sensei…—comentó Yukiko y Naruto asintió a su lado.
—No pierdan el tiempo, el chidori no es muy de su estilo —Naruto se enfurruñó más y Jiraiya se inclinó para acercarse a los niños—. La mujer que buscaremos es muy hermosa, es un portento.
—¿Qué parte de que busque una novia usted solo no entendió?
—Bueno, tal vez Sasuke quiera acompañarme —suspiró Jiraiya caminando lejos.
Ambos niños se miraron y corrieron para detener al mayor.
—¿Cuándo nos vamos?
—¡Iré a empacar!
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—Así que alguien más a aparte de Itachi tiene ese ojo loco —mencionó Kisame.
—Hatake Kakashi, el ninja copia —lo miró de arriba abajo y mordiéndose el labio inferior—. No eres tan atractivo como dicen.
—Imaginaras mi sorpresa. Voy a investigar a un grupo de vagabundos en la casa de té y descubro que es nada más ni nada menos que Uchiha Itachi, Hoshikagi Kisame, el terror de la Aldea Escondida entre la Neblina y Kazahana Miyuki, El fantasma de la nieve.
—¿Qué tal? Sabes mi nombre. Qué gran honor. —dijo Kisame con mucha ironía.
—Es lógico, siendo uno de los Siete Espadachines Ninja de la Neblina. ¿Esa es la famosa espada Samehada?
—Oí que tú y Zabuza tuvieron una diferencia de opiniones.
—Se podría decir —respondió Kakashi sacando un kunai de su estuche.
Kisame se armó, levantando su espada.
—Adelante. Me encantará hacerte jirones —amenazó.
—Kisame, ya basta. Si atacas a ese hombre, no saldrás ileso. —lo detuvo el Uchiha—. La conmoción podría hacer que vengan más shinobi. Hacer eso sería un progreso ineficiente e innecesario.
—No olvides por lo que hemos venido, Kisame-kun —habló la morena de labios azules.
—Y díganme, ¿cuál es su objetivo? ¿Qué es eso que están buscando? —Kakashi mostró su kunai frente a Itachi.
—Mi estilo es más eficaz que el de Kisame.
Itachi sacó sus shurikens y Kakashi reaccionó rápidamente.
—Arte ninja, estilo de agua: muro de agua.
Varios remolinos se formaron en el agua, un muro de agua lo protegió del ataque de aquellos remolinos. El Uchiha había utilizado los shurikens como una mera distracción.
—Casi anticipas mis movimientos…casi —dijo y un clon de sombra apuñaló a Kakashi por detrás, pero este se volvió agua.
Kakashi salió debajo del agua para sostener a Kurenai y Itachi causó una explosión, volando incluso a su clon de sombra.
—¡Kakashi, Kurenai! —exclamó Asuma, cuando una masa de agua se envolvió alrededor de su cuerpo.
Miyuki movió su látigo de agua y lo envió directo a la explosión.
Kurenai y Kakashi ayudaron a Asuma a salir del agua cuando el agua se disipó.
—Para no pertenecer al Clan Uchiha, has perfeccionado bien el Sharingan bien. Sin embargo, no eres uno de nosotros. Careces de fortaleza física y eso es algo que no se puede copiar —mencionó, notando el cansancio físico que causaba en Kakashi el uso de su ojo sharingan—. ¿Cuál es la razón de que el clan Uchiha sea conoció y temido por todos? Te mostraré lo que puede hacer el sharingan cuando es ejercido por un auténtico heredero de la línea sanguínea.
—¡Cierren los ojos, no lo vean a los ojos! —gritó Kakashi—. Si lo miran fijamente, están muertos. Voy a hacer esto solo, mi sharingan contra el de él.
—Tus habilidades en efecto son impresionante. Tal vez puedas hasta resistir el Mangekyo Sharingan. Como sea, hay algo de lo que no se pueden defender. De este jutsu especial de sharinga llamado… Tsukuyomi.
Itachi logró atrapar a Kakashi en una ilusión. Su mundo se veía rojo, estaba en una cruz de madera y el Uchiha junto a sus clones lo atravesaron con espadas, una y otra vez. Todo durante 72 horas. Itachi podía manipular el tiempo y el espacio a su voluntad.
Una vez fuera, Kakashi cayó de rodillas, temblando y sin aliento.
Kisame y Miyuki aparecieron a los lados de Itachi.
—¿Tu objetivo es Sasuke? —preguntó Kakashi aún sin aliento, mirando al Uchiha.
—Le dan mucha importancia a ese hermano pequeño tuyo, Itachi-kun —comentó la Kazahana de cabello oscuro—. Piénsalo mejor, Hatake Kakashi. ¿Por qué alguien como yo, vendría exactamente a esta aldea?
—¿Vienes por Yukiko?
Miyuki no respondió, mantuvo su mirada seria en los ojos cansados del jounin de la Hoja.
—Venimos por el legado del Cuarto Hokage —habló Itachi.
—¿Qué? ¿A qué se refieren? —preguntó Kurenai, aún con los ojos cerrados al igual que Asuma.
Kakashi respiró pesadamente.
—Buscan el espíritu del Zorro de las Nueve Colas y el espíritu del Gato de Dos Colas. No son solo ustedes tres, hay siete miembros más que anda por ahí cazando. Sé todo sobre ustedes, se hacen llamar los Akatsuki, ¿verdad?
—¿Akatsuki?
Aquello causó conmoción en los otros jounin.
—Kisame, Miyuki, llevaremos a Kakashi con nosotros, pero a los otros no los necesitamos. Encárguense.
Kisame, siendo tan precipitado como siempre, corrió al ataque, pero fue detenido y empujado por alguien en particular.
—¡Huracán intenso de la Hoja!
Gai apareció frente a los Akatsuki.
—Vaya, ¿a quién tenemos aquí?
—A la más feroz bestia de la batalla de la Aldea de la Hoja: Gai, el poderoso.
—Poderosamente estúpido —escupió el tiburón.
—No lo subestimes —advirtió el Uchiha.
Kakashi simplemente no pudo soportar más y se desplomó, hundiéndose en el agua pero Gai se acercó para cargarlo en su hombro.
—¿Por qué están así? —preguntó Gai al ver a sus compañeros jounin con los ojos cerrados.
—No veas a Itachi a los ojos, te atrapará en su jutsu.
—Tranquilos, tanto tiempo entrenando con Kakashi me enseño mucho. Sé todo sobre el sharingan. Abran los ojos y fíjense en el movimiento de sus pies.
—Es fácil decirlo —masculló Kurenai.
—Sólo hagan lo mejor que puedan —respondió y dejó el cuerpo de Kakashi a cargo de la mujer jounin—. Kurenai, lleva a Kakashi con el cuerpo médico. Asuma, cuida mi espalda. Ya avisé a los ANBU pero por mientras, debemos detenerlos.
Miyuki miró con curiosidad y diversión.
—Un escenario interesante, me gusta —miró al hombre de cejas pobladas y dio un paso hacia adelante.
—No, Miyuki, retirémonos. No vamos a tener una batalla campal hoy. Arriesgándonos así no es la mejor manera. Vámonos —ordenó.
—Comenzaba a divertirme —lamentó Kisame con una tenebrosa sonrisa.
—Siempre arruinando la fiesta. Que aburrido eres, Itachi-kun —renegó la ojiazul rodando los ojos.
El trío de Akatsuki desapareció.
