Avatar, el Último Maestro del Aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo historias con ellos.


Capítulo 26: Regresando a la Nación del Fuego.

Kenta's POV:

La noche había caído sobre Ba Sing Se. Todo el mundo estaba cansado. Había sido una gran batalla, pero la buena noticia era que sólo había heridos. Mai, Ty Lee, Ryu, Ran y yo estábamos sentados en el suelo, afuera del palacio real de Ba Sing Se. La chica castaña tenía su cabeza en el hombro de la pelinegra, mientras Mai estaba recargada en Ryu. La princesa estaba sumamente nerviosa. Ya era de noche y no había recibido noticias de Zuko.

No hablábamos mucho, estábamos cansados. La mayoría ya estaba buscando un lugar para dormir, pero Mai se había negado a descansar hasta saber algo de su novio. Ty Lee, se negó a dejar a Mai sola, al igual que Ryu. Por lo cual, Ran y yo nos quedamos con ellos.

Era casi media noche, cuando Iroh llegó adonde nosotros estábamos.

- Tengo noticias… - anunció el hombre mayor con seriedad.

- ¿Qué pasó? – preguntó Mai con el ceño fruncido.

- Katara envió una carta. Lo lograron, pero…- comenzó a explicar Iroh.

- …pero, ¿qué? – preguntó la pelinegra con urgencia y se levantó para encarar a Iroh.

- Zuko está herido – terminó de decir el hombre. La chica abrió los ojos con preocupación.

- ¿Qué? ¿Es grave? – preguntó Mai. Su respiración se volvió pesada.

- No lo sé. Katara no fue muy explícita en su carta. Sólo me dijo que lo habían logrado, pero que Zuko había resultado herido – explicó Iroh. Mai frunció el ceño con fuerza y comenzó a alejarse de nosotros.

- ¡Hey! Mai, ¿adónde crees que vas? – le preguntó Ryu con fastidio mientras se levantaba.

- ¿Adónde parece que voy? A la Nación del Fuego, obviamente – soltó la chica, dándose la vuelta para encararnos.

- ¿No crees que es muy precipitado? Necesitas descansar. Todos necesitan descansar. Si le hubiera pasado algo más grave a mi sobrino, apuesto a que Katara ya habría dicho algo – contestó Iroh con preocupación al ver a Mai tan alterada.

- No voy a quedarme con la duda, Iroh – contestó la pelinegra con frialdad.

- ¿Planeas ir sola? – preguntó Ty Lee apresurándose al lado de su amiga.

- Ya estoy grande, Ty. Puedo cuidarme sola. No tienen que venir… - contestó Mai y se dispuso a seguir caminando.

- Iremos contigo. Bueno, al menos yo iré contigo – dije, encogiéndome de hombros.

- Si es lo que quieres… - contestó la chica desinteresadamente. Y siguió caminando.

Comencé a caminar atrás de Mai, pero Ryu se me adelantó y la tomó por el brazo fuertemente.

- ¿Qué? – soltó Mai con disgusto, tratando de zafarse del agarre del chico.

- ¿Cuándo vas a empezar a escuchar a las personas? Es de noche, necesitas descansar. Además, ¿cómo planeas llegar a Caldera? Si quieres podemos salir mañana a primera hora, pero en este momento es muy precipitado… - le dijo Ryu a Mai con enojo. Ella logró zafarse del agarre del chico.

- No te pedí que vinieras conmigo. Puedo ir sola. Es mi problema cómo llego a Caldera. Si estás cansado, ve y duerme. No te preocupes por mí. Ahora si me disculpas, tengo asuntos más importantes que estar discutiendo contigo – dijo Mai y comenzó a caminar de nuevo alejándose de Ryu.

Ryu negó con la cabeza. Ty Lee miró entro todos confundida y Ran bufó. Iroh se encogió de hombros.

- Hay algunas aeronaves que no están dañadas a las afueras de Ba Sing Se. Apuesto a que podrán tomar una sin problemas – comentó el Dragón del Oeste y se retiró, sabiendo que era inútil decir algo más.

- Honestamente, creo que yo me quedaré aquí. No le veo caso ir ahora a la Nación del Fuego. Comprendo a Mai, pero seguro llegará a ver a Zuko dormir…- admitió Ty Lee haciendo una mueca de preocupación.

- Yo te apoyo – contestó Ran encogiéndose de hombros. Ryu bufó.

- ¿Qué esperas? – soltó el ex-alcaide mientras me hacía un ademán para que siguiera a Mai.

Suspiré a mis adentros. Ésta sería una larga noche…

Aeronave de la Nación del Fuego.

Ryu's POV:

Estábamos a punto de llegar a la capital de la Nación del Fuego. A pesar de la terquedad de Mai, Kenta y yo termínanos acompañándola. Habíamos volado toda la noche, pero afortunadamente había sido un vuelo tranquilo.

Ahora, yo conducía la aeronave, mientras una adormilada Mai estaba sentada en el piso detrás de mí. Se había negado a dormir. Kenta, por su lado, estaba dormido delante de ella.

- ¿Por qué insististe tanto en venir tan precipitadamente a la Nación del Fuego? – me atreví a preguntarle. Escuché que se movió de su lugar y se puso a mi lado mirándome con ojos cansados, pero retadores.

- Repito, no pedí que vinieras – contestó con voz ronca.

- No fue lo que te pregunté…- dije mirándola con fuerza.

- Quiero asegurarme de que Zuko está bien. Es todo…- admitió después de un rato.

- Pudiste hacerlo mañana. ¿Qué es lo que realmente te preocupa?

- Me preocupa lo que Azula es capaz de hacer. No la conoces. Nunca la has visto pelear. Si está herido no debe ser un simple rasguño o moretón. Su hermana es capaz de hacer cualquier cosa con tal de obtener lo que quiere. Incluso de matarlo – explicó Mai con un hilo de voz. Fruncí los labios.

- Lo subestimas. Es más fuerte de lo que crees…- dije, provocando que Mai me mirara de golpe.

- No lo subestimo a él, pero no confió en Azula. Además, ¿cómo sabes qué tan fuerte es? – me preguntó confundida.

- Si soportó el creerte muerta, tal vez soporte muchas otras cosas. Así sean heridas físicas…- contesté encogiéndome de hombros.

Mai no me contestó y en su lugar fijó la mira a la edificación del Palacio de la Nación del Fuego que se comenzaba a asomar ante nosotros.

Mai's POV:

Cuando aterrizamos, desperté a Kenta. Nos fue algo difícil el aterrizaje ya que había lugares destruidos alrededor del palacio. Al parecer Zuko y Azula habían tenido una pelea brutal, y el ver tanta destrucción sólo me hizo pensar en el estado de Zuko.

Ryu abrió la compuerta de la aeronave. Observé como seguía siendo de noche, pero el sol ya quería comenzar a asomarse. Una vez que bajamos, por alguna razón me quedé inmóvil viendo a mi alrededor y de repente un impulso cargado de adrenalina me invadió. Comencé a correr como nunca lo había hecho antes. Tenía la necesidad de ver a Zuko. No sabía por qué, pero sentía que necesitaba estar a su lado en ese momento.

Corrí y corrí. Sabía que Kenta y Ryu trataban de alcanzarme, y quería explicarles qué me pasaba, pero no podía. Me invadió un sentimiento que no puedo explicar. Era miedo, pero también era prisa y a la vez preocupación. Era extraño. Nunca me había sentido así. Jadeaba aire. No estaba lejos de llegar al palacio, pero me paré en seco al ver mi casa. Me quedé nuevamente estática.

- ¿…qué diablos, Mai? – comenzó a decir Ryu, pero supongo que, al notar mi mirada perdida en la construcción, se calló.

Noté que alguien había plantado un montón de crisantemos blancos y algunos guisantes de olor en la entrada. Eran flores de luto. Mi corazón se estrujó un poco. Por un momento, había vuelto a olvidar que mi familia y la Nación del Fuego seguramente me creían muerta.

- Es mi casa…- dije y me sorprendí al escuchar mi voz entrecortada.

Ryu y Kenta no dijeron nada, parecieron comprender lo qué pasaba. Ambos pusieron una mano en mi hombro.

- Solucionarás esto después. Lo importante es que ahora estás aquí y creí que tenías urgencia por ir a ver a tu novio – me dijo Kenta con leve sarcasmo, pero animándome a seguir caminando.

No dije nada, me moví apresuradamente. Al menos ya no corría. Para mi suerte, no había mucha gente en el palacio y curiosamente nadie resguardaba las entradas, así que nos fue sumamente sencillo entrar sin dar explicaciones. Comenzamos a recorrer los largos pasillos del palacio y yo trataba de adivinar en dónde demonios estaría Zuko. Mi instinto me dijo que fuera a su habitación, pero no estaba ahí.

De pronto, vi que a lo lejos algunas sirvientas llevaban en sus manos baldes de lo que parecía agua. Fruncí el ceño y decidí seguirlas. Tal vez ellas me llevarían a Zuko. Las sirvientas llegaron a una habitación al frente del palacio. Normalmente esa habitación la usaban para los huéspedes.

Sonreí internamente al ver que Katara abría la puerta para recibir el agua. La maestra agua abrió los ojos, pero me sonrió al notar mi presencia.

- Mai…- dijo con debilidad. Katara lucía tan cansada como yo.

- Hola…- contesté con voz ronca. Caminé hacia ella y noté que las sirvientas me miraron con temor.

- Lady Mai, ¿es usted? – me preguntó una de las chicas. Yo solté un suspiro.

- Sí, soy yo. Ahora, pueden dejar eso en donde les pidieron y retirarse – dije con fastidio. Las sirvientas se inclinaron e hicieron lo que les pedí. Definitivamente estaba de regreso en la Nación del Fuego.

- ¿A qué hora llegaste? – me preguntó Katara con curiosidad.

- Acabo de hacerlo. Me dijeron que Zuko está herido. ¿Cómo está? – pregunté con urgencia. La maestra agua me miró con una especie de ternura y sonrió.

- Está bien, pero está muy débil. Es una suerte que esté vivo, Azula por poco lo mata. Necesita descansar. Se desmayó después de la pelea, pero despertó por unas pocas horas y preguntó por ti – explicó Katara. Me mordí el labio sintiéndome levemente aliviada, no queriendo escuchar más para ir a verlo.

- ¿Puedo verlo?

- Sí, pero está dormido. Le di algunas hiervas para que pudiera descansar. Es posible que duerma un par de horas, pero puedes entrar – explicó la maestra agua.

Vi por última vez a Kenta y Ryu y ambos me sonrieron antes de entrar a la habitación de Zuko.

Cuando cerré la puerta detrás de mí, mis ojos recorrieron la habitación hasta que encontraron la figura de Zuko. Estaba pálido y parecía estar adolorido porque había veces en las que se quejaba levemente en su sueño. Se veía tan frágil en esa enorme cama. Suspiré y me acerqué a él, sentándome en un sillón que estaba al lado de su cama. Tomé su mano y la besé. Noté que tenía el listón que se había desatado de mi cabello lo tenía presionado en su mano. Sonreí al notarlo. Zuko estaba más frío de lo normal. Aun así, ante mis manos frías, parecía tibio.

- Te amo…- susurré en su oído y al fin pude dormir.

Zuko's POV:

Me levanté con los primeros rayos del sol, adolorido y sediento por alguna razón. Abrí los ojos con debilidad y me sorprendí al sentir una mano muy cerca de la mía. Vi a mi lado y sonreí al ver a Mai dormida incómodamente en un sillón. ¿Cómo había llegado aquí tan rápido?

- ¿Zuko? – me dijo con voz adormilada. Al parecer la había despertado. Mai talló sus ojos y me miró profundamente.

- Hola…- le contesté tratando de sonreír. Era impresionante que hasta los músculos de la cara me dolieran. Vi que Mai seguía mirándome con preocupación y amor. Noté que tenía una pequeña cortada en la mejilla, otra cerca de la clavícula y un par de moretones en los brazos.

- ¿Qué te pasó? – le pregunté. Ella rodó los ojos.

- ¿Que qué me pasó a mí? La pregunta más bien es, ¿qué te pasó a ti? – me preguntó con el ceño fruncido.

Tosí un poco y traté de levantarme. Gruñí ante el dolor. Era demasiado. Mai se levantó rápidamente y me ayudó a incorporarme en la cama, después se dirigió a una mesa y me sirvió un vaso de agua, dándomelo en la boca.

- ¿Estás mejor? – me preguntó una vez que terminé el agua.

- Lo estoy, gracias – aseguré mientras aclaraba mi garganta. - ¿Puedes venir aquí?

- ¿Estás seguro? Me da miedo lastimarte – me dijo mi novia, frunciendo los labios.

Asentí con la cabeza. Mai subió a mi cama con cuidado y se recostó lentamente a mi lado. Sentirla junto a mí me hacía sentir mejor. Me acerqué lenta y cuidadosamente hacía ella y puse mis labios sobre los de ella. Nos besamos por unos segundos, hasta que ella se separó de mí con sus mejillas levemente enrojecidas.

- No creas que esto hará que se me olvide que quiero saber qué pasó…- me dijo con leve enojo.

- Quería intentarlo…- bromeé. Mai ni siquiera sonrió. Tomé su mano y un largo respiro.

- Azula me retó a un Agni Kai – comencé a explicar, mi novia frunció el ceño.

- ¿Por qué aceptaste? Te dije que no hicieras estupideces… - me interrumpió con enojo.

- Estaba extraña, Mai – seguí diciendo con cuidado. Ella me miró como si estuviera analizando mis palabras. – Sé lo que piensas. Si Katara y yo hubiéramos peleado con ella, mi hermana hubiera tenido muy pocas probabilidades de ganar, pero en el momento en que la vi, noté que algo dentro de Azula no estaba bien. Parecía desalineada. Sus movimientos estaban desbalanceados. Era como si algo se hubiera roto en su interior. Por eso decidí que pelear yo solo sería lo mejor. Sentí que de una vez por todas podríamos poner fin a todos los problemas que habíamos tenido desde niños…

- ¿Y entonces qué pasó? ¿Cómo es que te hirió?

- La provoqué. Le pregunté que si tenía miedo a que pudiera desviar sus rayos. Formó uno, pero en lugar de lanzármelo a mí, se lo lanzó a Katara y yo me puse en medio para evitar que le diera. Logré desviarlo, pero no pude hacerlo correctamente. Casi pasa por mi corazón – admití, logrando que Mai se pusiera fría.

- Si Azula era peligrosa estando cuerda, ¿qué te hizo pensar que sería más fácil con ella perdiendo los estribos? Pudo haberte matado, Zuko… – me dijo mirándome directamente a los ojos. Vi cómo se tensó.

- Lo sé. Tienes razón. No debí haberme dejado llevar, pero lo importante es que estoy bien…- comencé a decir con suavidad. – Mai, nunca había visto a Azula así.

- ¿A qué te refieres? – se atrevió a preguntarme con curiosidad.

- Cuando Katara la derrotó, estaba llorando y gritaba desesperada. No le dolía haber perdido, le dolía algo más. Era como si se hubiera perdido a ella misma. Me dolió verla así…- admití. Mai me miró con los ojos abiertos.

- No es tu culpa…- me dijo con suavidad. – Azula… ella…

Parecía como si Mai no tuviera palabras qué decirme. Era como si ya hubiera visto el declive de mi hermana venir. Veía confusión en los ojos de mi novia, y algo muy cercano a la culpa.

- Tampoco es tu culpa…- le dije y Mai me miró sorprendida.

- ¿Qué harás con ella?

- La pondré en un asilo, la ayudarán y es mejor que enviarla a prisión. Tal vez, eventualmente, podrá regresar a nosotros…

Ella me abrazó con cuidado y nos quedamos así, en silencio. Ambos pensábamos en Azula y estoy seguro de que Mai pensaba en que pudo perderme. Es cierto que mi hermana había sido cruel con ambos, pero era amiga de Mai y es mi hermana. A ambos nos preocupaba en el fondo, pero nos quedaríamos con eso por ahora. Al menos este momento era de ambos…


Nota del autor: ¡Nuevo capítulo! Espero les haya gustado mucho. Mai ha regresado a la Nación del Fuego y va a empezar a tener muchos conflictos a partir de aquí. Recuerden que toda la nación la creen muerta. Tal vez más adelante, hablaré un poco más de Azula. Mil gracias por los reviews, sobre todo a MarceDaughterOfHades y Private Fire. Me encanta leer sus reacciones y me inspiran a seguir escribiendo. Ojalá me dejen un review con sus opiniones y sugerencias, me harían muy feliz. Sin más por el momento, nos leemos en el próximo capítulo.

TheGirlInGlasses.