¡Feliz San Valentín a toooodoos!

Espero que consideréis este capítulo como mi regalo de este día del amor para todos vosotros ;) Se que os va a encantar, no ha podido tocar mejor cap para este día. Espero que lo estéis pasando con las personas que más amáis.

Disfrutadlo ;)

Contenido explicito... ;)

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a waterflower20 (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de waterflower20 -.


Capítulo 24

La nota de Anthony era breve y concisa. Hermione se percató de que estaba molesto cuando la había escrito.

La Serpiente ha golpeado la Mansión Malfoy.

Su noche interrumpida, Hermione maldijo y tiró la nota en la chimenea, observando cómo se marchitaba y quemaba con el ceño fruncido fijo en su rostro.

¿Y qué? Ella ya no estaba en el caso y estaba cansada de verse arrastrada hacia él. Era bueno que Anthony sintiera la necesidad de mantenerla informada como uno de los miembros de más alto rango de D.L.M, pero en esos momentos, Hermione sólo deseaba que todo el lío siguiera el mismo camino que el de los dinosaurios. Ya tenía suficiente en su plato en lo que respectaba a Malfoy.

Ahora estaba casi un cien por cien segura de que el ladrón era Malfoy, pero su lógica mente aun arrojaba dudas; podría ignorarlas, y tirar de su instinto, pero seguían siendo los hechos.

Mi encantadora chica.

Así era como la llamaba él, el mismo cumplido que en el lazo que Draco había utilizado para envolver la cajita de regalo que le había dejado aquella noche. ¿Cuáles eran las posibilidades de que utilizara el mismo cumplido hacia ella que "La Serpiente"?

¿Pero el uso de un cumplido en común, era prueba suficiente de que Draco era "La Serpiente"?

¿Y no era posible de que Hermione estuviera protegiendo sus deseos, avergonzada de sentirse atraída hacia dos hombres diferentes? Ya lo había hecho antes, con Draco y el hombre del S&M.

¡Él era el hombre del S&M!

Sí, ¿pero podría ser también "La Serpiente"? ¿Cuáles eran las posibilidades?

Casi nulas.

Sin embargo, todo apuntaba a que Malfoy era el ladrón; sus formas, su manera de hablar, su posesividad en cuanto a ella, sus conexiones con todas las victimas anteriores del ladrón.

Encajaba.

Pero él había estado en la Galería cuando "La Serpiente" la acosó en la terraza.

Bueno, ahí estaba.

Recuerda, "La Serpiente" podrían ser dos hombres; ¿y si el otro hubiera utilizado la Poción Multijugos y Draco también hubiera estado ahí arriba?

¡Merlín, esto era suficiente para conducir a cualquier persona sana a la locura!

Y si Draco era "La Serpiente", la pregunta seguía siendo: ¿Por qué estaba robando? ¿Qué estaba esperando lograr poniendo su carrera, su futuro entero en peligro, al jugar a ser Robin Hood?

Además, ¿por qué iba a robar en su propia casa?

Bueno, al menos eso último tenía una respuesta obvia: distracción. Si Draco parecía ser víctima de "La Serpiente", eliminaría cualquier sospecha sobre él.

- Un juego de manos. – murmuró Hermione, dejándose caer sobre los cojines del sofá. Suspiró pasándose un brazo sobre los ojos – Muy inteligente de su parte, oh "Príncipe de Slytherin".

Un sollozo brotó de su garganta y escapó de sus labios al recordar llamándolo por otro apodo mucho más íntimo sólo siete cortos días antes.

- Amo. – susurró, anhelándolo. ¿Nunca tendría la oportunidad de llamárselo otra vez? ¿Era patética al todavía desearlo de tal manera a pesar del hecho de que hubiera tenido otra mujer entre tanto? Habían pasado tres días desde que Hermione hubiera huido de la oficina de Draco hecha un mar de lágrimas, y había pasado una semana desde que hubieran disfrutado de una increíble noche de sexo, y todavía no había sabido nada de él. Al menos, el hombre no había pretendido ser una especie de vigilante justiciero.

Desde el jueves por la mañana, Draco ya no la evitaba en el Ministerio, pero no había habido respuesta a sus múltiples intentos para que se reunieran a hablar y mucho menos evidencias de que él viniera a salvar la distancia que había crecido entre ellos. Hermione le enviaba miradas en el trabajo, cuando esperaba al ascensor y caminaban por los pasillos, pero para su gran decepción, él ni siquiera le había devuelto la mirada ni una vez y mucho menos dedicarle una palabra de saludo. Draco mantenía la cabeza baja, con la nariz metida en sus expedientes, con la puerta de su oficina cerrada en todo momento.

¿Por qué perseguirla durante las noches como "La Serpiente" si no iba a darle la oportunidad de explicarse a la luz del día? ¿No probaba eso que Draco y el ladrón eran dos personas diferentes?

"Dónde siempre he estado, mi encantadora chica; esperándote."

Un frío temor se instaló en su estómago; ¿y si él estaba esperando que ella diera el primer paso? ¿Y sí, al mantenerse alejada, por su miedo al rechazo, inadvertidamente lo había alejado?

¡No estaba tan solo el otro día en su oficina!, se recordó, mientras lágrimas brotaban de sus ojos al revivir los entusiastas gemidos procedentes del interior de su despacho.

Tú fuiste la primera que huyó, le susurró su conciencia. ¿Por qué debería esperarte, cuando a todos los efectos, lo dejaste después de conseguir lo que querías? Todo depende de ti para hacer esto correctamente.

Y si, de hecho, era "La Serpiente", podría haber malinterpretado lo que le dijo de cometer un error, como si hubiera lamentado su decisión de someterse a él. Lo que explicaría que no estuviera cuando él volvió el otro día a la cama.

Por supuesto, el ladrón, hasta que tuviera alguna prueba concluyente de que era Draco, por el bien de su salud mental, se referiría a él como un hombre independiente. Después de todo, existía la distintiva posibilidad de que no fuera Draco; aunque también había estado extrañamente ausente desde la última vez que había irrumpido en su apartamento. Sin embargo, las nuevas protecciones que había puesto alrededor de su casa el jueves por la noche podrían tener algo que ver con eso. Aun así, no se explicaba por qué su teléfono permanecía en silencio. Él conocía su número y podía llamarla en cualquier momento.

Volteándose sobre su estómago, mantuvo los ojos cerrados, intentando mantener las lágrimas a raya.

- Que desastre he causado entre nosotros.

El afilado sonido de su teléfono de casa la sobresaltó. Se sacudió hacia adelante en una reacción automática y alcanzó el teléfono inalámbrico del borde de la mesa…

… y precipitadamente se volcó, cayendo al suelo con una maldición.

Desde su posición en una cómoda silla cercana, Crookshanks la miraba como si fuera la idiota más torpe del mundo. Hermione le sacó la lengua, mientras luchaba por alcanzar el teléfono. Alcanzándolo finalmente, presionó el pulgar en la tecla de descolgar.

- ¿Sí? – espetó, con una clara impaciencia en su tono.

- Vaya, vaya. Suenas un poco molesta, leona.

El teléfono se le escapó de las manos. Lo atrapó justo antes de que cayera al suelo. Llevándolo de nuevo hasta su oreja, y le habló al micrófono.

- ¿Qué quieres?

Después de varios días, al fin se había decidido a llamarla, pero Hermione no estaba de humor para sus juegos; podría acusarla de jugar con él, pero después de esa noche en la terraza de la Galería de Theo, ella había sido más que honesta en sus interacciones.

¡Era él quien se escondía detrás de una máscara, y detrás del nombre e un estúpido animal, como una manera de confundirla, el astuto bastardo!

- ¿Me has extrañado? – él ignoró por completo su tono y no era como si Hermione no se lo hubiera esperado.

- No, en absoluto. – mintió.

Él rió al otro lado del teléfono, y el sonido fue cálido y travieso. Eso hizo que Hermione crispara los dedos al teléfono.

- Yo creo que sí.

Demasiado.

- Estás equivocado. – dijo Hermione, acomodándose en el sofá.

Él volvió a reírse, enviándole escalofríos por su espina dorsal.

- Te castigaré adecuadamente por mentirme, pronto. – prometió y ella contuvo la respiración. ¡Había sonado exactamente igual que Draco! – Pero ahora tenemos asuntos más importantes que discutir; estoy seguro de que has recibo una nota del Auror Goldstein sobre mi última hazaña hasta el momento. ¿Qué piensas?

El repentino cambio de tema y su regocijo sobre una situación tan grave no la divertía en lo más mínimo. Además, él la estaba antagonizándola por alguna razón que no entendía y, francamente, no le gustaba ser el blanco de sus bromas.

- Creo que ha sido innecesariamente peligroso que golpearas esa localización en particular. – le espetó – Además, no podrías haber conseguido ningún tesoro robado, sin duda.

- ¿No si el propietario es un miembro tan honorable del Departamento de Ley Mágica, ehh? – se burló, sonando demasiado divertido.

Hermione frunció el ceño. ¿Por qué Draco se burlaría de sí mismo si fuera realmente "La Serpiente"?

- No, porque Draco sabe que lo castraría si hubiera tenido cualquier artefacto robado de nacidos de muggles. – afirmó, mostrando sus dientes.

- Ooh, alguien no está del todo contenta con el joven señor Malfoy, al parecer. – bromeó.

- No estoy contenta contigo. – respondió Hermione - ¡Has entrado en mi habitación otra vez, dos veces en la última semana! Te das cuenta de lo peligroso que es, ¿verdad? ¿Por qué no puedes simplemente dejarme una nota, o llamarme como ahora? ¿Por qué este juego evasivo? ¿Es una forma de probarme lo astuto que eres, al romper mis protecciones continuamente? ¿Demostrándome que nunca te atraparé, es eso?

Parecía extrañamente tranquilo frente a sus acusaciones. Hermione intentó enfocarlo de otra manera para hacerlo hablar.

- ¿Me has lanzado algún patentado hechizo del sueño modificado cuando estoy casi dormida? ¿Es así como has conseguido mantenerme parcialmente dormida, siendo lo suficientemente consciente como para hablarte? Sé que estás físicamente en mi habitación conmigo, por lo que definitivamente no es un sueño. La última vez, te dejaste la ventana abierta, genio.

Él todavía permanecía en silencio y Hermione sintió su ira en aumento.

- Bien, no me contestes. – se mordió el labio, agarrando el teléfono con tanta fuerza que pensó que podría romperlo. Estoy oficialmente fuera del caso, por lo que he terminado de perseguirte.

- No lo creo, mi leona. – murmuró él y Hermione estuvo segura de haber detectado una pequeña dosis de dolor en su tono – Después de todo, me has estado persiguiendo durante toda la semana.

Hermione se incorporó.

Merlín, no podía ser… eso era un evidente indicio, ¿no es así?

Cerrando los ojos, Hermione no iba a cometer un enorme error.

- Tal vez lo he hecho, pero poco importa ya. Te has asegurado de que no pudiera atraparte.

- Tal vez temía que una vez que me atraparas, todo acabaría. – admitió él en voz baja.

Hermione se sentó en el sofá, quedándose mirando las uñas pintadas de sus pies. Todavía tenían un color escarlata para que combinara con el vestido que había usado el pasado sábado por la noche.

- Pero debería, ¿no? Me refiero a los robos. No puedes seguir. Anthony está cerca.

- Sólo porque le has ayudado.

El pesar y la culpa la corroían, a pesar de la falta total de acusación en su tono; él tenía razón. Sin su investigación principal y aporte, Anthony no estaría más cerca de identificar al ladrón que Dawlish.

- Lo siento. – murmuró Hermione.

- ¿Te asusta; la idea de que me atrapen? – preguntó él con voz suave.

Apoyando un codo sobre sus rodillas, Hermione posó una mano sobre sus ojos.

- Sí.

- Pero para eso estás en el D.L.M, ¿no? Para asegurarte de que cada hombre malvado sea capturado y castigado por sus crímenes.

- Tú no eres malvado. – Hermione negó con vehemencia – Un ladrón, sí, pero eres un buen hombre. Lo que estás haciendo… es para corregir un error que el sistema no hará. Ahora lo veo.

- Algunos podrían no estar de acuerdo contigo. – murmuró, y su voz le envió un escalofrío de conocimiento por su espina dorsal. ¡Ella conocía esa voz!

- Lo sé. – suspiró Hermione, sabiendo que la mayoría de gente sólo lo veían como un ladrón, un criminal – Eso tampoco quiere decir que tengan razón. Ellos no te conocen.

- ¿Y tú sí?

- Creo que sí. – tal vez incluso en el sentido Bíblico, si eres quien realmente creo que eres, pensó irónicamente mientras miraba hacia el techo.

- ¿Leona?

- ¿Sí?

- ¿Cómo están las cosas con Draco?

El abrupto cambio de tema la sorprendió una vez más, y Hermione se pausó, con inseguridad; por un lado, más o menos había admitido ser Malfoy, así que quizás su pregunta era su manera de intentar aliviar el ambiente entre ellos. Pero, por otra parte, si era otra persona, correría el riesgo de divulgar una sensible información sobre ella y la vida personal de Draco.

Estaba indecisa; hasta que recordó que "La Serpiente" siempre había cumplido su palabra; era un hombre honorable. No le gustaría lo que iba a decirle – si no era quien ella creía que era – pero nunca había traicionado su confianza.

- Nosotros… - se detuvo, respiró hondo, temblorosa y rezó para que realmente fuera Draco quien realmente estuviera al otro extremo del teléfono (porque que Merlín la ayudara si se trataba de algún periodista jugándosela para conseguir una historia) – Hicimos el amor.

La voz del ladrón tembló cuando preguntó:

- ¿Hacer el amor? ¿No era simplemente sexo casual para ti, entonces?

Se humedeció los labios, corriendo el riesgo.

- No, definitivamente estaba haciendo el amor por lo que a mí respecta.

- Casi suena como si fuera lo peor que pudiste hacer.

Hermione habló desde el corazón al tiempo que respondía:

- Fue la noche más increíble de mi vida; hermosa y sensual, y disfrute cada minuto en su propiedad. Lo que fue un error fue lo que hice después, al despertar. – admitió en voz baja.

La respiración del ladrón era ahora más intensa a través del teléfono.

- ¿Qué hizo que te arrepintieras?

Tomando una profunda respiración, Hermione empezó a hablar, a explicarse, él necesitaba saber la verdad, entenderla.

- Me dejó un regalo… puede que lo malinterpretara. No estoy segura. Verás, los periódicos siempre han contado que dotaba de joyas a sus amantes, así que cuando vi el collar que había dejado para mí…

Una maldición susurrada le llegó a través el teléfono.

- Creíste que te quería decir que no importabas más que cualquiera de las otras.

- Sí. – admitió Hermione, removiéndose con inquietud en el sofá – Esperé durante horas a que volviera para poder hablar de ello, pero cuando no lo hizo, pensé que tal vez esa era la manera de decirme que me fuera, que ya se había divertido suficiente.

"La Serpiente" murmuró otra desagradable maldición en voz baja.

- Tal vez lo llamaron para una emergencia, con la intención de volver a tu lado tan pronto como le fuera posible.

Hermione se hizo un ovillo en el sofá.

- ¿Puedo admitirte algo?

- Cualquier cosa. Todo.

Le ardían los ojos y sentía apretada la garganta. Dios, quería creer en él con todo su corazón. ¿Podría?

¡Por favor, no dejes que esto sea un error!

- Estaba asustada. – confesó – Draco es… la fantasía de toda mujer y podría tener a cualquier bruja que quisiera. Todas sus antiguas amantes son sofisticadas, ricas y hermosas. Ellas saben cómo jugar a lo que le gusta, como satisfacerlo y ser lo que él necesita. Apuesto a que cada una de ellas habría estado encantadas de despertar y encontrarse un precioso y caro collar regalado, pero todo lo que yo quería en esos momentos era a Draco. Quería ser despertada por sus besos, manteniéndome entre sus brazos y dándome instrucciones para entregarme a él de nuevo. Quería que me tomara, dejarme ser lo que necesitaba. Quería encontrar el éxtasis a su servicio. Eso… eso era lo que más quería esa mañana.

La respiración de "La Serpiente" se había endurecido al otro lado de la línea, como si estuviera excitado.

- Él… hubiera querido eso también, estoy seguro. También estoy igualmente seguro de que nunca tuvo la intención de ofenderte y que siente mucho lo que hizo. Tal vez su idea al darte un collar tan bonito fue declarar sus intenciones de perseguirte, ya que pareces el tipo de chica que requiere una audaz declaración, mi leona. Además, si yo fuera un hombre de apuestas, diría que él esperaba que, a su regreso, estuvieras usando su regalo… y nada más. Estoy seguro de que la vista de una pieza tan hermosa alrededor de la suave y cremosa piel de tu cuello mientras te hacia el amor de nuevo sería una imagen muy excitante.

Hermione tragó saliva, temblando de alivio al finalmente obtener algunas respuestas.

- ¿Realmente crees que esa fue su única intención?

- Estoy tan seguro como cualquier hombre lo estaría. Mimarte con mis riquezas sería la cima de mi lista de prioridades… si fuera un hombre tan afortunado de tenerte.

Se secó las lágrimas de la comisura de los ojos al quitarse un gran peso de encima del corazón. ¡El collar no había sido ni un soborno, ni un beso de despedida, sino una intención de compromiso! Aunque sintiera un alivio inmenso al saber eso, todavía había otras cosas que se interponían entre ellos y que necesitaban discusión.

- Sin embargo, hay más. – comenzó a explicar Hermione.

Al otro lado del teléfono, su ladrón rió.

- Contigo, siempre es así.

Hermione suspiró.

- Lo sé, pero esto debe ser dicho. Sigo estando… insegura. Es decir, nosotros… Draco y yo, tenemos una historia complicada desde nuestra juventud. Es agua pasada, y él ha cambiado, lo sé, pero, a veces, todavía nos peleamos como aquellos niños que éramos. Y ahora trabajamos juntos; soy su jefa, por decirlo de alguna manera, lo cual añade más tierra al asunto. Nuestra relación pública es… complicada. En el aspecto personal, estoy empezando a descubrir la mujer que soy y lo que quiero de un hombre. No tengo ninguna experiencia en el mundo del fetichismo sexual de Draco, y el aprendizaje es difícil para mí, porque soy terca, me gusta el control y tengo problemas de confianza. Lo intentaré, pero tomará un verdadero esfuerzo y tiempo. Cuando pienso en todo eso, me doy cuenta de que hay mucho contra nosotros y tengo que preguntarme por qué él querría ni siquiera intentarlo. Hay relaciones sin duda mucho más fáciles para satisfacerlo con mujeres mucho más sencillas con los que seguir adelante.

Su tono de voz sonó un poco indagando cuando le contestó:

- ¿En serio crees que podría importarle alguien más, especialmente después de tenerte? Granger, tú eres… ninguna mujer podría compararse.

Hermione sorbió por la nariz.

- Que se lo digan a su secretaria.

- Ignora eso, ella no es nada. – le aconsejó – Habla con él. Tal vez Draco también se siente inseguro. Tienes a varios hombres persiguiéndote en estos momentos; hombres poderosos que no tienen un agrio pasado contigo, hombres que son tus amigos. Tal vez le preocupa no poder medirse con ellos, ni con los recuerdos de tu ex, que todavía está muy presente en tu vida. Tal vez tus deseos ocultos son de enormes proporciones para él también, puede preocuparse por no poder complacerte y ofrecerte tus necesidades. Eres una mujer intimidante, mi leona. No debió ser fácil para él, descubrirse ante ti una noche, sólo para encontrarse que habías desparecido de su cama sin ni una nota a la mañana siguiente, dejando atrás su regalo. Tal vez se sintió decepcionado y preocupado de que sólo lo utilizaras para satisfacer tu fantasía aquella noche. Tal vez le preocupaba haber fallado en ser el hombre que tú necesitabas. ¿En algún momento has pensado en eso?

Hermione se tambaleó cuando la confirmación de lo que necesitaba oír se hubo deslizado al fin de sus labios.

- No recuerdo haberte dicho que cuando me fui dejé su regalo atrás y mucho menos que no dejé ninguna nota al hui de la cama.

"La Serpiente" se quedó en silencio al otro lado de la línea.

El apartamento también se quedó en silencio, mientras Hermione contenía la respiración, esperando su respuesta.

El crujido de alguna madera en algún lugar la hizo ponerse en pie en un suspiro. Rápidamente, le echó un vistazo al lugar en el que Crooks había estado, señalando que ya no estaba ahí. Podría haber sido él, sabía cómo usar sus patas delanteras para abrir puertas que tenían una rendija abierta. Sin embargo, una extraña sospecha le cosquilleo el largo de la espina dorsal diciéndole que no era su gato quien había hecho el ruido, ni que ella fuera la única alma humana que había en la casa en ese momento.

Siguiendo su intuición, se dirigió a la entrada del pasillo y le echó un vistazo al final del pasillo donde estaba la puerta de su habitación abierta. La iluminación del recibidor no alcanzaba la oscura habitación, pero Hermione recordaba claramente haber cerrado la puerta antes de dirigirse hacia la cocina.

- ¿Estás aquí en ahora mismo? – le preguntó a "La Serpiente".

Él no le respondió.

- ¡Contéstame! – le exigió, con todo su sistema nervioso en tensión.

Una figura vestida de negro salió de las sombras ocultas de su habitación quedándose en el marco del umbral aun a oscuras. En una de sus manos sostenía un teléfono móvil muggle, que apagó con el pulgar. Dejó el teléfono en su cómoda, que estaba situada justo en el interior de la habitación hacia la izquierda de la puerta.

Hermione se lo quedó mirando, sorprendida de ver que el ladrón de alguna manera había burlado sus barreras una vez más, a pesar de las nuevas capas de seguridad.

- ¿Cómo… - preguntó, dejando caer el teléfono de su oreja, apretando el botón de colgar - ¿Qué estás haciendo aquí?

- No podía permanecer lejos, no importa lo mucho que lo intentara. – admitió con un pequeño encogimiento de hombros, disculpándose – Necesitaba verte.

No podía ver su rostro, cubierto por su máscara favorita, pero su voz… no estaba disfrazada, y la reconocería en cualquier lugar.

- Anthony puso nuevas barreras en todo el apartamento el jueves pasado por la noche. Ahora tiene tu firma. – le advirtió.

- Lo sé. Lo sentí cuando entré por la ventana. Sin embargo, sólo significaría algo si le dijeras que soy "La Serpiente". De lo contrario, simplemente soy otra visita.

Hermione dejó el teléfono inalámbrico en un estante cercano.

- Técnicamente, tengo el deber con mi oficina de entregarte.

- Lo sé. ¿Lo harás?

Parecía estar resignado a la decisión que ella tomara sobre el asunto.

- No. – la palabra se escapó de sus labios mientras lentamente daba un paso hacia adelante, atraída hacia ese hombre como nunca se había sentido hacia otro. Su corazón galopaba violentamente en su pecho con anticipación – Te das cuenta de que soy una hipócrita, he roto el juramento con mi oficina y esto me hace cómplice de tus crímenes, ¿no? Pagaré las mismas consecuencias que tú, una vez salgas a la luz.

Él entró en el pasillo, determinado a ir a su encuentro incluso mientras ella seguía acercándose a su posición.

- Confía en mí, amor, no permitiría que te quemaras por mis malas acciones.

Se encontraron a mitad del pasillo, deteniéndose de manera unánime y repentina, a centímetros de distancia y reprimiéndose a duras penas, ambos temblando y respirando con dificultad.

Ojos grises.

Tenía los ojos grises, cómo siempre había sospechado que los tendría.

- Por lo que parece, iré al infierno de todos modos, así que… peca de nuevo conmigo. – murmuró Hermione, posando las manos sobre su pecho. La fina seda negra de su camisa abotonada se sentía cálida contra sus palmas. Alzó más las manos, alcanzando los bordes de la máscara negra con dedos temblorosos – Por favor.

Él cerró los ojos, dejando escapar un tembloroso suspiro y acercándose un poco más, rodeándola con los brazos sin ninguna consideración, apretándola a su cuerpo hasta fundirse con ella, logrando que la sangre de Hermione se elevara hasta la ebullición en el interior de sus venas. Sus cuerpos se rozaban de manera imprudente, natural, predestinados; encajados perfectamente.

Envolviendo los brazos alrededor de su cuello, Hermione llevó su ardiente y posesiva boca a tomar la de él en una estimulante e inigualable reclamación. El sabor del besó limpió todos los pensamientos sobre sus actividades delictivas, y de las sospechas – ahora confirmadas – de su identidad. Lo único que le importaba era su sabor, su tacto, su olor y que hubiera perdonado su cobardía; que todavía la deseara a pesar de ello. Su corazón se rindió ante él tan fácilmente como su cuerpo lo había hecho, aceptando las consecuencias de esa noche sin ningún temor.

- Fóllame otra vez. – rogó hambrienta y fuera de control por sus besos – Por favor, fóllame.

"La Serpiente" obedeció.

La espalda de Hermione chocó violentamente contra una pared y las manos de él empezaron a desgarrarle frenéticamente el pantalón del pijama en un intento de conseguir desnudarla rápidamente. Los dejó caer al suelo para librarla de ellos, rasgando la costura de su cintura. Cuando cayeron junto a sus pies descalzos, los arrojó lejos, agachándose… Hermione echó la cabeza hacia atrás gritando cuando él ancló herméticamente su cálida boca, comenzando a deleitarse con su sexo como un hombre famélico por su esencia.

- ¡Oh, Dios… Por favor! – jadeó Hermione, mientras él introducía su lengua profundamente en ella, lamiendo y succionando su húmeda carne. Él estaba abriendo y ella lo único que podía hacer era aferrarse a su cabeza, con una de sus piernas sobre su ancho hombro.

El orgasmo la cegó, a la vez que encorvaba la espalda. Echó de nuevo la cabeza hacia atrás anclando la mirada al techo, dejando escapar un alarido de placer.

Sintiendo todavía las réplicas del éxtasis, Hermione apenas pudo contener el aliento cuando su ladrón se puso de nuevo en pie, deshaciéndose de su cinturón a toda prisa, desabrochándose el pantalón y abriendo la cremallera, empujó los pantalones hacia el suelo. Con un poderoso impulso, la sostuvo en sus brazos, fijándola contra la pared y con un experto empuje se introdujo dentro de ella con toda la fuerza de un hombre desesperado por reclamar lo que era suyo. La boca de "La Serpiente" se pegó a la curva de su garganta, mordiéndola fuertemente para reprimir su propio rugido de triunfo, mientras empujaba hasta la empuñadura y Hermione no podía aguantar más.

- Mía. – gruñó en su oído. Usando la pared para hacer palanca y su gran fuerza para mantenerla en suspensión en el aire, aferró sus manos a sus caderas introduciéndose en ella una y otra vez sin piedad, conquistadoramente - ¡Eres jodidamente mía para siempre!

Hermione prácticamente sollozaba de placer al tiempo que él la tomaba implacablemente, devolviéndole la alegría, su corazón casi estalló por ello.

- Sí, tuya. – murmuró, pasando las manos por la fina seda de su máscara, aferrándose a él mientras golpeaba su resbaladizo y apretado sexo crudamente. Hermione ensanchó sus piernas, abriéndose más, entregándose completamente a él.

Con un gemido de aprobación, "La Serpiente" aceptó su sumisión, poseyéndola completamente y cuando llegó hasta el fondo de su interior, él empezó a repetir su nombre, llamándola como si su único y último deseo se hubiera hecho realidad.

Ambos cuerpos sintiendo todavía las réplicas del orgasmo, Hermione apoyó la frente contra la suya.

- Draco… -susurró ella, con sus suaves ojos ámbar fijos en los de él.

Su ladrón levantó lentamente la vista, mirándola con ojos brillantes, llenos de anhelo y aprensión.

La mirada de Hermione se deslizó hasta sus labios; hinchados y rojos por sus violentos besos, hipnotizándola. Levantó una de sus manos, trazando la suave carne de sus labios y la ligera barba de sus mejillas. Cuando sus dedos llegaron al borde de la máscara, sus ojos se abrieron ante los de él.

Sus ojos plateados la desafiaron, invitándola a dar el paso final para, finalmente, estar en un terreno de igualdad frente a él.

Mordiéndose el labio, apretó las piernas alrededor de sus caderas, manteniéndolo cerca; agarró los bordes de la máscara con ambas manos y lentamente tiró de ella hacia arriba, apartándola. Dejando caer la máscara al suelo, al fin vio la verdadera cara de "La Serpiente".

… y en ese momento se percató de que también lo amaba.


¿Que taaaal, eh, eh, eeehh? Ha sido un capítulo preciso para el día de los enamorados, ¿no creéis? ¡Necesito vuestras opiniooooooones!

Disfrutad de lo que queda de día mis amorees, Besitooooos!

Contestación a los reviews sin cuenta:

Chicadelasfrases: Holaaa cielitOOOOO! Feliz San Valentín, si el otra día te ahogaron en claveles hoy te habrán ahogado en rosas nOOOO? xD me parto contigo, y espero que el pirado ese deje de acosarte ya y si tus amigos no te ayudan a encontrar las palabras adecuadas yo lo haré. Por las buenas: "Mira, no es por ofenderte ni nada parecido, pero mis intereses están centrados ahora mismo en otra parte" le posas la mano en el hombro, una sonrisa y te das media vuelta caminando con la cabeza muy alta. Por las malas: "Mira, ya me están cansando tus constante y patéticos intentos de conquistarme, por si no te había quedado claro la primera vez, ¡NO ME INTERESAS!" y te piras… xD Espero que tu día de los enamorados no haya estado lleno de empalagosos intentos de llamar tu atención y que lo hayas pasado con la gente que más quieres, y que consideres este cap como un regalito de mi parte ;) Besitooooooos amor!

SALESIA: Holaaaaa cieloooooooooo! Feliz San Valentín! Espero que lo estés pasando con las personas que más amaaas :3 En mi pueblo hay fiesta por que celebramos esta semana el carnaval ya que la anterior fue la feria, y hoy sale el Correfocs, que es una bestia de fuego que te persigue por el pueblo lanzándote chispas y esas cosas xDDD Me lo voy a pasaaaaaaar mejor que un niño de 6 años. En fin, que me voy por las ramas xD Espero que este cap te haya dejado en una nube de algodón, no quiero decir mucho por si lees antes el comentario, pero estarás de acuerdo conmigo en que ha sido un cap preciso para el día de los enamorados… ;) Espero que tengas o hayas tenido un día maravilloso y que tomes este cap como un regalo de mi parte ;) Mil besazos y abrazossss!