¡Holaaaaa lectores! ¡Les agradezco mucho sus reviews! Todos me encantaron, sigan así ;)...Por cierto, mil disculpas por no actualizar antes. Les aseguro que no lo hice a propósito. Fue la falta de tiempo, y...también que se me dificultó un poco arreglar todo el enredo que dejé, jajaja, por que sí amo los cliffhangers, pero después ya no sé como continuarlos xD Por eso espero que valga la pena el capítulo. Empecé no muy convencida, pero creo que terminó gustandome :) Ya veré que les parece, si me hacen el favor...Por último, sí , el título se trata de otra de mis metáforas xD ¡Disfruten!

Aviso: La serie Glee y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de FOX, Ryan Murphy, Brad Falchuck, e Ian Brennan. Yo solo los uso para entretenerme escribiendo :)


-¿Rachel?- la voz de Quinn me hizo volver al presente.

Desde que había visto los resultados de las pruebas, mi imaginación voló y comenzó a mostrarme lo que sería el futuro.

Tenía demasiados sentimientos encontrados, ilusiones y emociones a flor de piel.

-Maldita sea, Rachel, me estás poniendo nerviosa.- se quejó- ¿Qué sucedió?

Aparté mi vista de las pruebas y encaré a Quinn, quien entró completamente al sanitario.

Comencé a sonreír sin siquiera secarme las lágrimas.

-Todos dieron positivo- le dije- Voy a tener un bebé. ¡Finalmente estoy embarazada!

Quinn se acercó a mí, tomó mi mano, y me miró sorprendida.

-¿Cómo?

Me encogí de hombros, aún sonriendo y llorando.

-¿Sabes que muchas personas dicen que…cuando dejas de intentarlo, puede pasar?

Quinn sonrió de oreja a oreja y comenzó a asentir.

-Rachel… ¡aún no puedo creerlo!-se emocionó.

Apreté su mano con fuerza y nuevas lágrimas de felicidad resbalaron por mis mejillas.

-Quinn, ¡estoy embarazada!

-¿Puedo ver los…?

Señalé el lavabo, e inmediatamente los revisó.

-Vaya, todos dan positivo…y son suficientes para comprobarlo.

-¡Ahora tengo mucho que hacer!- exclamé- Tengo que ver a un doctor, y… ¡tengo que decirle a Finn! ¡Eso es lo más importante!

Quinn soltó una carcajada.

-Ya me puedo imaginar su reacción, estará fascinado.

Sonreí al pensar en él. Aquello no solo se trataba de un sueño mío…también era de él…

-Supongo que esperaré a que llegue a casa para decirle, y así todo sea con más calma…

-Me parece bien.

Y en ese momento, tocaron la puerta. Quinn y yo nos sobresaltamos pues era probable que se tratara de alguna de las actrices o asistentes.

-Adelante…

Tina y Mercedes entraron ansiosas.

-¿Y?

-¿Qué pasa, Rachel?- me preguntó Tina.

-Yo…estoy embarazada-sonreí.

Tina se emocionó y las lágrimas inundaron sus pupilas.

-¿Vas a tener un bebé?

Asentí.

-¿No la acabas de escuchar?-preguntó Mercedes.

Quinn la fulminó con la mirada, y ella se acercó para darme un beso en la mejilla.

Y con aquellas cinco palabras de Tina, nacieron tres tías.


Sin embargo, al salir de los sanitarios y volver al ensayo, no pude evitar preguntarme qué pasaría con mi trabajo y la nueva responsabilidad que tenía.

Ya lo había dicho yo muchas veces, y sabía que una vez que quedara embarazada, renunciaría a Broadway para dedicarme completamente a mí bebé, pero…no todo era tan fácil, había trabajado mucho para llegar hasta donde estaba. Y si me ponía a pensarlo, no tenía la más mínima idea de lo que Finn pudiera sugerirme debido a la situación.

Finalmente, ¿cuál era el punto más importante en la vida? ¿Tener un trabajo y ganar dinero para poder vivir? O, ¿poner primero a las personas que amas para vivir feliz?


Terminé el ensayo sin comentar nada acerca de mí condición, y las chicas igualmente prometieron que no lo divulgarían. Primero tenía que acomodar mi cabeza y decirle a Finn.

Por la tarde llegué a mi departamento y me cambié de ropa a algo más cómodo para holgazanear.

Mientras buscaba entre las camisetas de Finn, me quedé solo con mi sostén puesto, y al salir del armario, me miré al espejo.

Mis ojos inmediatamente se fueron hacia mi vientre.

Sonreí, y lo acaricié. Mi bebé ya venía en camino.


Finn llegó a casa pasadas las ocho como comúnmente solía hacerlo. Había dejado sus llaves en un estante y había dejado algunos papeles sobre el escritorio.

Me encontró hurgando en la cocina, y sonrió en el momento en que yo levanté la vista, sosteniendo una barra de pan integral con mi boca.

-Hola… ¿Rach?

-Hmmm…

Me quité el pan de la boca.

-Hola, Finn- me acerqué a él y le di un suave beso en los labios- ¿Qué tal tu día?

-Mmm…genial, ¿qué hay de ti?

Bueno, solo tengo una gran GRAN noticia, pensé.

-Hoy las chicas fueron a verme al ensayo…-comenté.

-¡Eso es increíble!-exclamó- No sabes cómo me hubiera gustado estar presente, supongo que en otra ocasión…

Moví la cabeza, dudativa.

-Bueno, hay algo que tal vez deberíamos hablar…

Apenas pronuncié aquellas palabras, Finn se puso rígido y abrió los ojos como platos. La verdad es que no me sorprendí. Mercedes siempre decía que esa era la reacción a esas palabras, las cuales eran de las más odiadas por los hombres.

-¿Sucedió algo?- preguntó, nervioso- ¿Hice algo mal?

-No cabe duda de que hiciste bastante- reí- Pero…no precisamente mal.

Finn me miró confundido.

-No te entiendo…

Lo tomé de la mano aún sin borrar mi sonrisa.

-Vamos a la habitación- le dije- Ahí te explico todo…


Finn se sentó en la cama y me miró preocupado. Normalmente no le pedía estar en un lugar específico para comunicarle algo, pero esto era demasiado importante.

-Rachel… ¿qué está pasando…?

-Estoy embarazada-dije.

Ni siquiera lo había dejado terminar. Había soltado aquello como si fuera algo demasiado fácil de procesar.

Finn se quedó pasmado al momento que me escuchó decirlo.

-¿Cómo dices?

Me acerqué a él, sentándome a su lado, sonreí de nuevo, y puse una de mis manos sobre mi vientre.

-Estoy embarazada-repetí-Esta vez es enserio.

Las lágrimas inundaron los ojos de Finn y me miró con ternura.

-¿Estás segura?

Asentí, y junto con él, volví a derramar lágrimas de felicidad.

Finn miró a mi vientre, después a mí, y tomó mi rostro besarme como nunca antes lo había hecho.

-Te amo.

-Y yo a ti.

Finn se puso de pie y su enorme sonrisa casi me hizo hiperventilar.

Sin esperar a que yo lo siguiera, me tomó en sus brazos y me levantó de la cama, dándome vueltas por toda la habitación. Aquella fue la primera vez en la que no me puse a protestar.

En el momento que se detuvo, junté su frente con la mía, y nos miramos eternamente.


Días después, Finn dejó a Larry a cargo del negocio, ya que quiso acompañarme a ver al doctor.

Quinn me había dicho que podría haberme recomendado a una obstetra que trabajaba en su mismo edificio, pero no le caía bien. Decía que era algo tonta. Y después, ella y yo terminamos decidiendo que haría una cita con Rob, el ex de Mercedes.

Probablemente sería algo incómodo, pero…era uno de los mejores obstetras de Manhattan, y también había visto a Quinn cuando estaba embarazada, así que no lo dudé para nada. Solo tenía que asegurarme de no contarle acerca de él a Mercedes.

Llegamos al consultorio a eso de las cuatro de la tarde, y esperamos máximo unos diez minutos hasta que la secretaria nos dijo que podíamos pasar.

Finn tomó mi mano, y Rob nos abrió la puerta, pidiéndonos que nos sentáramos frente a él.

-Finn y Rachel Hudson- nos saludó- Me da gusto volver a verlos, y…en esta situación.

Solté una risita nerviosa. Finn sonrió.

-Antes que nada, Rob…-comencé- Sé que las cosas no funcionaron entre Mercedes y tú, pero…aquí solo estamos Finn y yo, y no tenemos planeado discutir la vida amorosa de mi amiga.

Finn asintió, un poco turbado.

-No…iba a hablar acerca de ella- dijo Rob, algo confundido.

-Oh

Rob se aclaró la garganta y decidió ponerse a hacer su trabajo.

-Bueno, lo que les trae aquí es que al parecer te hiciste unas pruebas de embarazo y todas dieron positivo, ¿no es así?-preguntó.

Asentí.

-Lo descubrí hace unos días.

-Lo más probable es que sea cierto- dijo- Esas pruebas no siempre son muy efectivas, pero cuando las utilizas más de una, tal vez pueden estar en lo correcto.

-Y ahora que lo recuerdo…desde hace semanas he tenido mareos, no me vino mi periodo, y…he dormido mucho.

Mientras decía todo aquello, Rob asentía con la cabeza.

-Entonces ahora te haré un ultrasonido para asegurarnos de todo…


Al poco tiempo me cambié, y me subí a una camilla para que Rob me examinara.

Me pidió que me descubriera el vientre y aplicó un frió gel sobre él.

Finn estuvo a mí lado, tomando mi mano, y su sonrisa se ensanchó en el momento que Rob encendió la pantalla que estaba a su lado.

Puso un instrumento en mi vientre y comenzó a moverlo por todos lados, y entonces, en la pantalla, Finn y yo distinguimos un pequeño punto.

Rob lo miró fijamente, y estudió cada uno de los detalles.

-Pues sí- dijo- Estás embarazada, felicidades.

Sonreí de oreja a oreja al ver la imagen, e ignoré las lágrimas que amenazaban por salir. Finn besó mi mano y se veía igual de emocionado que yo cuando ambos vimos por primera vez a nuestro bebé.

-Tienes tres semanas, así que aún es diminuto.

-Vaya…

Finn acercó su rostro al mío.

-Gracias, Rach…

Solté una risita.

-¿Porqué me agradeces?

-Por darme el mejor regalo de todos- me besó en la frente.


Tiempo después, Rob limpió el gel de mi vientre y apagó los monitores.

-Bien, en un momento los veo para darles algunas indicaciones. Puedes cambiarte, Rachel-dijo, y salió de la sala.

Finn me ayudó a enderezarme y me esperó hasta que volví con mi ropa normal.

Cuando regresamos con Rob, lo miré con expresión divertida.

-Pareces…muy tranquilo.

-Oh, espera a que salgamos del consultorio…

Alcé una ceja y al poco tiempo Rob nos volvió a atender para darme indicaciones y una próxima cita.


Salimos del área de consultorios del Lenox Hill y antes de cruzar la calle, Finn miró a su alrededor con una sonrisa. En la esquina había un puesto de periódicos, y a lo largo de la cuadra, locales de distintos tipos. Observó a la gente que pasaba por ahí mientras yo trataba de conseguir inútilmente un taxi, y entonces…

-¡VOY A SER PAPÁ!-gritó.

Al principio me sobresalté, pero después no pude evitar soltar una carcajada. Y ya que habíamos llamado la atención de esa manera, dos taxis se pararon frente a nosotros.

Antes de subir, puse mis brazos alrededor de su cuello, y lo besé, y él, por primera vez, tocó mi vientre para poder sentir a su hijo.


Al entrar al teatro Gershwin, respiré profundamente, me temblaban las rodillas y sentía que se me estaba revolviendo el estomago. Lo peor es que sabía que no se trataba de un mareo.

Esa misma mañana me había decidido a hablar primeramente con Kate para darle la noticia de mi embarazo, y después…ver que se haría con mi papel en Wicked. No quería pensar mucho en ello, porque mis sentimientos se encontraban, pero era un hecho que tarde o temprano se me dificultaría seguir trabajando. Yo misma había dicho que una vez que estuviera esperando un bebé lo dejaría todo. Me dedicaría a mi familia. Sin embargo, no era nada fácil decirle adiós a esa parte esencial de mi vida, a ese mundo al que pertenecía…

-Recuerda, Rachel, hoy hay prueba de vestuario, así que me gustaría que nos viéramos un poco antes de las siete para…

Oí a Kate sin escucharla. Desde hace varios minutos estaba pensando en cómo decirle lo que sucedía. Si para eso era difícil prepararse, no me imaginaba como sería a la hora que tuviera que hablar acerca del musical…

-¿Te pasa algo?-preguntó-Te noto distraída.

Suspiré profundamente y la miré a los ojos.

-Kate, estoy embarazada- dije- Tengo tres semanas.

Kate estaba sorprendida.

-¿Lo dices enserio?

Asentí.

-Primero me hice las pruebas, después fui con el médico…estoy embarazada.

-Oh, Dios mío, Rachel…

Kate se acercó a mí y me dio un gran abrazo que yo le correspondí.

-¡Felicidades!-exclamó-Eso es genial pero…

-¿Sabes lo que significa?-pregunté.

Kate asintió lentamente.

-Me parece que sí…


Y ahí es cuando la realidad te golpea y no puedes ver nada más que a ti misma de pie, tratando de darte cuenta por todo lo que has pasado. Y ese es el momento en el que sabes que tienes que moverte de dónde estás y vivir una nueva experiencia que la vida te regala.

¿Por qué había tanto miedo por soltarse? Al final, solo era viajar, despegarse de un terreno y volar hacia otro. No había complicaciones, y tampoco era tedioso llegar al siguiente destino… pero aún así, la nostalgia de abandonar un lugar parecía ser inevitable.


Kate me acompañó a la oficina de Jay y sostuvo mi mano. Sabía que ella también estaba confundida. Por una parte se alegraba de lo que acaba de sucederme, pero…había trabajado muy duro para ayudarme a llegar hasta donde me encontraba.

Jay se quitó sus gafas, dejó lo que estaba leyendo, y nos miró calculadoramente.

-Tomen asiento… ¿qué sucede?

Kate me miró, alentándome a hablar.

-Yo…estoy embarazada.

Jay no apartó su vista de mí. No tenía ninguna expresión en el rostro.

-¿Así que dejarás la obra?

Miré a Kate en busca de ayuda.

-Me parece que es lo mejor, Jay- dijo ella.

Jay asintió y dio un largo suspiro.

-Bueno, es obvio que no puedo pedirte que te quedes-dijo-Debes cuidarte.

-Yo…de verdad agradezco que me hayas dado esta oportunidad, Jay- dije, con un hilo de voz- No sabes lo mucho que hubiera deseado interpretar a Elphaba.

Jay sonrió.

-Tú eres Elphaba, no lo olvides.

Los ojos se me llenaron de lágrimas.

-Ahora, supongo que te dedicarás a tu familia, y te deseo toda la suerte…

-Gracias, Jay…

-Pero ya lo sabes…Broadway siempre estará aquí para ti…

Entonces las lágrimas volvieron a salir, y no pude evitarlo…

-Aún no me quiero ir- le dije.

Kate me miró desconcertada.

-Quiero despedirme del equipo…y del escenario.


Todos los asistentes, vestuaristas, maquillistas, productores, escritores, y actores se sentaron a contemplar la función. Mi última función…por el momento.

Antes de subir al escenario, muchos se preguntaban porque no llevaba algo más cómodo para ensayar, porque tenía ese vestido de lino puesto. Los dejé sin una respuesta, simplemente les pedí que me dejaran presentarles algo. Ya lo entenderían…

Me pasaron un micrófono y con una sonrisa admiré a mi público. Intercambié miradas con Jay, con Kate, con Jenn, con Mike…e incluso con Denna, que, definitivamente estaba desconcertada.

Bajé la vista y comencé mi discurso…

-Hola- los saludé- Antes que nada, quiero decirles que…no voy a quitarles mucho tiempo. Ya casi es hora de que acabe el ensayo, y bueno, solo tengo algo que decir…

Todos me miraron, expectantes…

-Estoy embarazada.- anuncié- Así que…he decidido abandonar el musical.

Jay y Kate se miraron con tristeza. Todos mis compañeros se encontraban sorprendidos. Denna estaba perpleja.

-He estado esperando por esto desde hace mucho tiempo- les dije- y ahora que finalmente sucedió, es a lo que quiero dedicarme exclusivamente. ¡Pero esto no es un adiós! Es un…hasta pronto. Por favor, no olviden que los admiro, los voy a extrañar, y honestamente, me hubiera encantado compartir el escenario con ustedes, pero supongo que…no es mi turno en esta ocasión. Todo pasó muy rápido, lo sé, incluso esta misma mañana no sabía que iba a tomar esta decisión. Mi esposo no tiene ni idea, pero…era predecible. Y una parte de mi no quiere hacerlo, pero se los prometo, no me voy, estaré cerca…

Di indicaciones a la orquesta y una dulce melodía comenzó a sonar…

Y entonces, comencé a hacer mi última interpretación en público…por el momento.

Nothing seems to be the way
That it used to
Everything seems shallow
God give me truth
In me
And tell me somebody is watching
Over me
And that is all I'm praying is that

Someday I will understand
In God's whole plan
And what he's done to me
Oh but maybe
Someday I will breathe
And I'll finally see
I'll see it all in my baby

Mis manos descansaban sobre mi vientre, mis ojos, llenos de lágrimas contemplaban todos los asientos en los que estaban mis compañeros, y los asientos vacios. Después de tanto tiempo, había vuelto a vivir lo que se sentía estar al frente de un escenario. Probablemente era una de las mejores sensaciones que había tenido en la vida…

Don't you run too fast my dear
Why don't you stop?
Just stop and listen to your tears
They're all you've got
It's in you
You see somebody is watching
Over you
And that is all I'm praying is that

Someday you will understand
In God's whole plan
And what he does to you
Oh but maybe
Someday you will breathe
And you'll finally see
You'll see it all in your baby
You'll see it all in your baby

Y a pesar de que siempre lloraba en cada interpretación, nunca había sentido tanta emoción como en ese momento. Había escogido esa canción para dedicársela a mí bebé, pero, me di cuenta que también la estaba cantando para mí. La estaba cantando para Rachel. Aunque había deseado más que nada que este sueño se cumpliera, también tenía miedo. Miedo de fracasar, de tal vez no hacer las cosas como se esperan, sin embargo, estaba dispuesta a seguir adelante y prometí, además de cuidarme a mí misma, que cuidaría a mi familia y daría todo por ellos…

No moment
Will be more true
Than the moment
I look at you

It's in you
You see somebody is watching
Over you
And that is all I'm praying is that

Someday you will understand
In God's whole plan
And what he does to you
Oh but maybe
Someday you will breathe
And you'll finally see
You'll see it all in your baby
You'll see it all in your baby
You'll see it all in your baby
You'll see it all in your baby


Entre lágrimas y abrazos, me despedí de aquel grupo increíble de personas. Los extrañaría, pero no los perdería de vista.

Salí del teatro con todas mis cosas, y al caminar por las calles de Broadway, sonreí con melancolía.

En ese momento, la ciudad fue mi único refugio.

Y así fue como renuncié a uno de mis sueños para hacer realidad otro. Y ese otro me estaba dando el papel más maravilloso y emocionante que había conseguido en toda mi vida.


Llegué al departamento y busqué algo decente que comer, después me senté con la única intención de olvidarme de mi renuncia, y tomé el teléfono. Estaba segura de que una conferencia con mis amigas me haría bien. Con suerte me sacaría una sonrisa.

-¿Cómo va ese bebé?-preguntó Tina.

-Bien, creo, estoy comiendo…

-Entonces está contento- supuso Quinn.

-Abandoné el musical…

-¿Qué?

-¿Cómo?

-Ya lo suponía- Quinn suspiró.

-Tenía que hacerlo tarde o temprano-admití- Y…lo mejor era hacerlo de una vez.

-Rachel, de verdad siento mucho oír esto…-dijo Tina.

-Sí, no debe ser fácil decirle adiós al escenario- comentó Mercedes.

-No lo es, pero… ¡no quiero ponerme triste! ¡Está es una nueva aventura! ¡Había esperado mucho para que llegara!

-¡Exactamente!-exclamó Mercedes- ¿Les parece si salimos a tomar una copa para celebrarlo?

-No sería una mala idea- dijo Quinn.

-Estoy embarazada, idiota- le recordé- No puedo ingerir alcohol.

-Y también estás malhumorada, por lo que escucho.

-Son las hormonas- dijo Tina.

-Estoy esperando a Finn- comenté- Él aún no sabe que…renuncié.

-Mmm…no le gustará mucho eso…

-Tal vez no, pero…son demasiadas emociones juntas. Se viene algo nuevo. Supongo que…este no era el momento para Broadway. Ya vendrá algo mejor después.

-Por lo pronto, vendrá tu bebé-dijo Quinn-Me imagino que con eso estarás más que satisfecha.

-Voy a estar bien- les dije- Estoy feliz.

-Y nosotras también lo estamos por ti- dijo Mercedes.

Di un largo suspiro.

-Bueno, y cambiando de tema… ¿lista para París?- le pregunté a mi amiga.

-¡Más que lista!-exclamó- Aunque esta vez no me toque presentar ninguno de mis diseños, no puedo esperar para ver las nuevas colecciones de mis ídolos.

-Qué afortunados son Máxime y tú-comenté- Al regresar, ¡quiero todos los detalles!

Quinn resopló.

-Ahora que Mercedes regrese de la Semana de la Moda, voy a tener que soportar toda una semana escucharlas hablar de la maldita semana.

-Eso es lo más tonto…y confuso que he oído- dijo Tina.

-¿Algunos tips de embarazo que quieran compartirme?-pregunté, nuevamente cambiando de tema.

-No creas en lo que te diga la gente.- me aconsejó Quinn- Cuando yo estaba embarazada, aseguraban que era un palo. Algunas personas me decían que parecía anoréxica. Otras me decían que era demasiado delgada. Yo les decía que cerraran el pico y se consiguieran una vida. Ustedes me vieron, era una ballena.

-Eso no es cierto- la contradijo Tina.

-Yo…-comenzó Mercedes- Yo mejor no digo nada.

-Y así lo has dicho todo- dijo Quinn.

-No me hagan sentir mal- les pedí- No me molesta tanto engordar, pero…las hormonas son las que actuarán por mí así que…

-Estás en un lío- Mercedes rió.

Reí con ella sarcásticamente.

-No es gracioso…


Una hora después, me había quedado dormida en el sofá. Otra vez. Me desperté al sentir los labios de Finn en mi mejilla.

-Oh…hola-lo saludé.

-Hola- me dio un suave beso en los labios-¿Cómo te sientes?

Bostecé y me senté.

-Bien, creo…-lo miré a los ojos y me mordí el labio- Finn…renuncié a Broadway.

Finn se quedó petrificado.

-¿Lo pensaste bien?- preguntó, después de unos minutos.

Asentí.

-Lo tenía que hacer-respondí- Ahora…ahora debemos cuidar a nuestro bebé.

Pude detectar un asomo de sonrisa en su rostro, y al poco tiempo se inclinó para besar mi vientre.

-Te cuidaré a ti y a él toda la vida, mi amor…-dijo.

Acaricié su rostro mientras el tocaba mi vientre, y volví a sonreír.

Aún no podía procesar todo lo que había ocurrido en ese día, pero al mirar a Finn, me sentí más feliz que nunca. El futuro tenía preparadas muchas cosas buenas para nosotros.


Al día siguiente, las chicas y yo nos reunimos para desayunar en la cafetería de Finn, y no iba a mentir, había sido extraño volver a la antigua rutina. Ya me estaba acostumbrando a mi despertador, sin embargo, Finn se encargó de desactivarlo, y no tuve que volver a tener un momento de nostalgia.

Así que ahí estaba con mis mejores amigas, comenzando un día neoyorkino que volvería a ser común.

-En tres días te vas, Mercedes…-comenzó Quinn- Y sinceramente…no sé qué haré una semana sin ti.

Tina la miró con una sonrisa. Yo, más bien sorprendida. ¿Desde cuándo Quinn era tan abierta a las cosas emocionales?

Mercedes la miró como si estuviera loca.

Quinn asintió.

-¿Con quién discutiré ahora?

Solté una carcajada, y Tina la miró confundida.

-Bueno, si ese es el problema…sé cómo resolverlo-dijo Mercedes.

-Oh, por Dios, aquí va de nuevo…-comenzó Tina.

-Me gustaría que mis amigas me acompañaran a ver desde Valentino, hasta Balenciaga… ¿qué les parece?

-¿Nosotras?-pregunté-¿Quieres que vayamos a París?

Quinn la miró emocionada, lo cual me pareció algo extraño, y Tina…sorprendida.

Mercedes asintió.

-En la invitación que me dieron, me dejan llevar a cuatro acompañantes, ya tengo a Máxime, y no se los había dicho antes, porque, bueno, Rachel estaba ocupada, pero ahora creo que sería genial para celebrar el comienzo del verano…

Comencé a dar brinquitos en mi silla.

-Tal vez son las hormonas- dije- ¡Pero yo sí voy! Probablemente extrañaré a Finn, probablemente extrañaré Nueva York, y probablemente las fastidiaré a ustedes durante todo el viaje, ¡pero no le puedo decir que no a Karl Lagerfeld!

Quinn me miró divertida, y Tina, preocupada.

Mercedes miró a Quinn…

-Solo déjame mirar mi horario de trabajo…-dijo ella.

Sacó su agenda electrónica y la revisó con una gran sonrisa

- Parece que las personas con problemas también quieren estar de vacaciones. ¡Yo también voy!

-Tina… ¿qué dices?

-Yo…no lo sé…

-Yo voy a fiestas infantiles por ti…tú irás a París por mí- le dijo Mercedes.

-Se necesitan muchas pelotas para asistir a las fiestas infantiles sin saber qué rayos harás ahí-dijo Quinn, asintiendo.

Tina lo pensó un poco, y sonrió.

-¡De acuerdo!

Mercedes le devolvió la sonrisa, satisfecha.


Al poco tiempo, las chicas y yo salimos de la cafetería para hacer compras.

Me despedí de Finn y le dije que nos veríamos por la tarde.

Mercedes se despidió de él diciéndole que me iría a París con ella, y no necesitaba el permiso de él, lo cual, desde luego, dejó a Finn muy desconcertado.

Caminé al lado de mis amigas, y amé la sensación de pasar por Park Avenue disfrutando la vida.

La luz del sol era radiante, el verano había llegado, y mi bebé estaba en camino.

Tal vez nuestros sueños y expectativas son los que conforman nuestro destino, porque sin ellos, no tendríamos un sendero definido, probablemente no esperaríamos enamorarnos, y mucho menos tener hijos, tampoco seríamos quienes somos…

Sin embargo, no se presentaban al mismo tiempo, y eso era parte del ciclo al que llamamos vida. Teníamos que esperar, luchar, lanzarnos, y finalmente, tomar una decisión. Aún así, las oportunidades eventualmente llegaban solas, y no pude evitar sentirme orgullosa de aquella nueva que se me presentaba.

Por eso mismo supe que en ese momento lo correcto era poner primero a los que amaba…


¿Y? ¿Qué les pareció el capítulo? Espero no haberlo arruinado. Escribirlo fue algo emocional, jajaja, por eso espero que no les haya aburrido tanta reflexión de Rachel xD Agradecería mucho su opinión ahora, y se los aseguro, Broadway no acaba aquí. Aún se vienen muchas sorpresas no solo para Rachel, sino para todas las chicas, y también para Finn...

La canción es Someday, de Britney Spears ;)

Por favor, por favor, dejen reviews! Ahora tengo más tiempo libre, y sí sé su opinión, me encargaré de escribir el siguiente en estos días. ¡Gracias por leer! Espero que lo hayan disfrutado...Nos seguimos leyendo...