Capítulo 24: Reagrupamiento

Ya de día, tras un sueño reparador y en la plaza donde se erigía la estatua de aquél jinete, nuestros héroes finalmente han conseguido reunirse. Curiosamente Dave y Elesis habían ido a parar a la mima aldea que los demás, aunque ellos sí habían conseguido hospedaje. Mientras charlaban, Arme todavía se removía algunas espinas y hojas que se le habían pegado al cuerpo la noche anterior.

- Ryan: Entonces, ¿estuvieron aquí todo el tiempo?

- Elesis: Más o menos. Es Dave quien recuerda todo.

- Lire: (Animada) Bueno, es un alivio que estén bien. Ahora podemos seguir.

- Dave: Sí, sí, pero ¿podríamos tratar de no separarnos esta vez? Yo fui quien tuvo que arrastrar a Elesis por algo de 2 kilómetros.

- Arme: Al menos tú si pudiste dormir en una cómoda cama (se saca un tallo del pelo)... jush! (frustración) ¿Cómo es que siempre aparecen más?

- Dave: De acuerdo... creo que ustedes tampoco la tuvieron tan fácil.

- Lire: Pues yo dormí como bebé, solo Arme tuvo inconvenientes.

- Ryan: (Burlón) Alguien no está muy acostumbrada a la naturaleza...

- Arme: ¿Quieren callarse? Esto no es gracioso... Demonios, ¡pica! (se rasca frenéticamente).

- Dave: Creo que... deberías ir por, no sé... una ducha. El alquiler del cuarto termina al mediodía, hay tiempo.

- Arme: ¡Sí, por favor!

- Dave: Ok, te llevo allá. Ya regreso (ambos se retiran).

Los tres restantes observan a Dave y Arme alejarse. Hay un silencio momentáneo, hasta que Lire se anima a interrumpir.

- Lire: (Voltea hacia Elesis, haciendo rulos con una punta de su rubia cabellera) Y cuéntanos, espadachina. ¿Cómo te trató el caballero?

- Elesis: ¿Ah? Pero él no... (sorpresa) ¡Oye! No empieces con tus insinuaciones. ¡Pervertida!.

- Ryan: ¿?

- Lire: (Risa reservada) Jijijijiji...

- Ryan: Ah... ¿De qué me estoy perdiendo?

- Lire: Descuida, lindura, luego te lo explico.

- Elesis: (Irritada) ¡Dah!... ¡Por enésima vez, que no me traigo nada con ese chico!

Ryan se asusta un poco por la reacción de la pelirroja.

- Lire: (Mirada confidente) Yaaaa... no lo niegues, tú misma confesaste una vez que él te mueve el piso, ¿recuerdas?.

- Elesis: (De pronto nerviosa) ¿¡Q-qué!? Yo- (fingiendo resolución) yo no recuerdo haber dicho eso.

- Lire: Pero claro, hasta Arme lo escuchó.

- Elesis: No, no, no. Eso sólo fue una... (comienza a sonrojarse) malinterpretación.

- Lire: ¿De qué hablas? Fuiste muy clara al mencionarlo.

- Elesis: Vamos, ni siquiera estaba en mis cabales en ese momento.

- Ryan: Pues... no veo cuál sería el problema si él te gustara... (ambas se quedan viéndole) sólo... decía.

- Lire: (Da un paso al frente, con una mirada maliciosa plantada sobre Elesis y susurra con voz melodiosa) Mejor te das prisa en hacérselo saber, o sino me lo quedo yo.

- Elesis: (Le ofrece una mirada semejante a la de un oso pardo a punto de degollar un invasor) Que ni se te ocurra, trepadora... (de pronto se da cuenta de que se acabada de delatar a sí misma) Oh, rayos.

- Lire: ¡Jejeje! ¡Lo sabía!

Elesis lanza un suspiro, tratando de deshacerse de su cólera.

- Lire: (Cantando y dando vueltas alrededor de Elesis) Dave te gusta... Dave te gusta... Dave te gusta... Dave te gusta...

- Elesis: ¡Ya cállate! (Da un empujón y se aleja)

- Ryan: Oye Lire, creo que ya estuvo bien por un rato.

- Lire: Hm, ok (una dulce y aparentemente inocente sonrisa se dibuja en su rostro).


En alguna parte, un templo enorme se impone sobre una zona entre selvática y costera, algo como un bosque con árboles comunes y también palmeras. Aves volando alrededor, hace un viento ligero y refrescante que se entumece al hacer contacto con la estructura. Adentro, el Señor del Caos planifica su siguiente movimiento. Todo ahí es oscuridad.

- Loid: Muy bien, hora de los reportes. Mi fiel alumno, ¿qué es lo que hay?

- Voz Misteriosa: Bien, tenemos... no muy buenas noticias.

- Loid: (Suspira) ¿Ahora qué?

- Voz Misteriosa: Una vez más, los sujetos lograron salir con vida. Lo que es peor, parecen estar reclutando a terceros para que les apoyen en su avance.

- Loid: Y yo que esperaba que Kaze'Aze pudiera lidiar con ellos fácilmente. Entonces, buscan ayuda para movilizarse ¿eh?

- Voz Misteriosa: Así parece. Han conseguido un nuevo recluta, un druida del bosque de elfos en la región sur de Bermesiah.

- Loid: De acuerdo. Podemos adaptarnos a sus reglas, si eso es lo que desean.

- Voz Misteriosa: ¿Tiene algo en mente, señor?

- Loid: Mejor que eso, tengo a alguien a quien le puedo hacer un favor. Está en un reino al este, cerca a la costa; por lo que será perfecto para ponerle punto final al viaje. Como siempre, voy a necesitar un intermediario, y es aquí donde nuestra títere puede ayudarnos a establecer el contacto. Si todo sale bien, esos niños no podrán salir de Bermesiah.

- Voz Misteriosa: Eso espero.

- Loid: Por cierto, ¿tienes idea de a dónde se dirigen ahora?

- Voz Misteriosa: Lo más probable es que vayan al reino de Kanavan, señor.

- Loid: Perfecto. Mantén un ojo sobre ellos, busca gente que se les acerque y que nos pueda servir.

- Voz Misteriosa: A la orden, maestro.

- Loid: Puedes retirarte.

Pronto tendré en mis manos la llave para acceder al poder que necesito, y nadie se interpondrá... Ni siquiera tú.


Era tiempo de continuar. El sol se posaba en la cima del cielo cuando partimos. Tras 3 horas de camino llegamos a los exteriores de una enorme muralla fortificada, bastante amplia en cobertura. El bosque alrededor era poco espeso. Las puertas hicieron un chirrido algo estruendoso al ser abiertas por los guardias, estos mucho más intimidantes que los dos ineptos allá en Serdín. Al ingresar notamos que aún quedaba un ligero tramo antes de entrar a la ciudad en sí.

- Dave: Vaya, este lugar está doblemente fortificado.

- Elesis: Si, en Kanavan nos tomamos siempre todas las precauciones. Y estos son tiempos de crisis, así que bajar la guardia es lo último en lo que se puede pensar.

- Arme: ¿Ves? Ellos sí piensan las cosas. ¿Por qué no eres como el resto de tu gente, cabezona?

- Elesis: ¡Hush! No empieces...

- Ryan: Aquí dentro la vegetación es agradable, aunque quizá podaron un tanto... demasiado...

- Dave: Y a darle con la misma coña, oye.

- Elesis: Es solo para prevenir intrusiones. Necesitamos una buena visión del área, pues es vigilada desde las torres.

- Ryan: Está bien, está bien.

Momentos después, ya dentro de la ciudadela, pudimos apreciar mejor el lugar. Si bien parecía más atrasado en términos de desarrollo económico que Serdín, la zona más próxima a la muralla tenía un notorio aspecto militar. Muchos jóvenes entrenando arduamente, varios pelotones corriendo de un lado a otro, incluso prácticas de combate en campo abierto, a la vista de todo el mundo. Tal y parecía que esas eran cosa de todos los días en este lugar. Nos separamos un poco a fin de familiarizarnos con las locaciones cercanas, yo me quedé observando los alrededores hasta que la pelirroja me armó algo de plática.

- Elesis: Entonces... ¿te gusta por aquí?

- Dave: (Sorprendido, saliendo de sus pensamientos) ¿Ah?... Pues, evidentemente esto no es Serdín xD . Tiene un aire de, no sé... rural, por decirlo así. Veo que mucha gente se dedica a cosas muy relacionadas con lo bélico.

- Elesis: Oh, sí. Y hay talento por todos lados, no seremos tan sofisticados pero sabemos defendernos en combate. Muchos de los mejores caballeros en la historia salieron de aquí.

- Dave: Ah pues supongo que has de venir de un linaje orgulloso.

- Elesis: (Risueña) Esto... seee, jeje. Mi familia es bastante respetada, no puedo mentir. Aunque las cosas no hayan estado yendo del todo bien últimamente, nuestro prestigio ha logrado prevalecer.

- Dave: Eso es un alivio.

- Elesis: Sí, sin duda. ¡Oye! Se me ocurre algo... ¿qué tal si, aprovechando que estamos todos aquí, les presento mi casa? Mi madre no sabe aún que me salí temporalmente de los Caballeros Rojos para meterme en el Grand Chase, así que podría darle una sorpresa. La echo de menos.

- Dave: Hmm... caerle de visita a tu madre, ¿no?... suena bien. Reunamos a todos y podremos ir, ¿te parece?.

- Elesis: De acuerdo. Ella es agradable, es en cierto modo más flexible y abiertamente amistosa que papá, así que creo que a todos les va a caer muy bien.

- Dave: Genial. ¿Y qué quieres hacer mientras tanto?

- Elesis: Supongo que (mira al cielo y entrecruza sus dedos mientras piensa en algo)... tal vez ir a comer algún postre no me haga mal.

- Dave: Ok, vamos (le toma de la mano y salen).

- Elesis: E- [¿Y esto?... Disimula Elesis, hagas lo que hagas, no te sonrojes de nuevo]

- Dave: (Se detiene un segundo, su semblante cambia momentáneamente a uno de preocupación) ¿Sucede algo?

- Elesis: ¿Qué?... No... nada, nada [¡Diantres!].

Esa reacción se me hizo particularmente extraña en su momento, pero debo confesar que no le di mayor importancia. Luego de unos minutos estuvimos todos reunidos y listos para emprender camino hacia el hogar de Eli.