Dos mundos distintos
Disclaimer:
Vampire knight no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de historia para entretenimiento. Créditos respectivos a su autora.
Advertencia:
Este fic es un intento de personaje x lector, el nombre y la descripción dada a la protagonista es únicamente para su distinción, ya que no me agrada mucho el llamarla "T/N" o algo por el estilo. En esos momentos para gustos del lector, se puede agregar su nombre si así lo desea, en lugar de Lilika, que es como decidí llamar al personaje principal de esta trama.
Es un personaje x lector, pero se centra mucho más en Kaname, así que léanlo bajo su propio riesgo.
Puede haber algo de OCC.
.
.
.
Capítulo 26
Tabletas de sangre arrogante
"Encuentros oportunos"
—Supondré que llegó la hora de que hablemos de nuestro asunto pendiente… —admitiste quitada de la pena.
—Algo así… que me confirmes algunos asuntos, más que nada.
—Creo que Takuma ya le ha dado toda información que sabía de mí, no veo qué tendría yo que confirmar entonces…
—Él solamente me ha dicho lo que sabe que, por supuesto pudiste haber alterado, no puedo estar segura…
—Parece que me da mucho mérito, realmente mis habilidades no son para sobreestimarme…
—Eso lo juzgaré yo… —su vista se hizo mortal de pronto—. Sentada—. Ordenó.
Caminaste de manera automática a uno de los sillones bajo su atenta mirada. Decidiste seguirle un rato el juego.
—¿Cómo puedo saber que no finges escuchar mi voz? —Cuestionó mordazmente mientras te sentabas.
Shirabuki Sara hizo lo propio frente a ti.
—Porque usted es una sangrepura, y yo una simple joven nivel D a lo sumo…
—Déjate de juegos, ambas sabemos que no eres alguien común—, acusó con desdén —ahora habla…
—Soy Granger, pero también tengo sangre Hayashi. Mi madre fue la hija mayor de esa familia…
—Conozco esa historia, la maldición de Hayashi Melody, quien mató a su familia…
Ignoraste el comentario y proseguiste como si nada.
—Viví con los Yamaoka después de aquel incidente… —pausaste levemente—. Hace más de un año fui a terminar con Hayashi Masaru y sus hombres, pero al hacerlo quedé condenada a muerte, y al final de todo sólo hubo una manera de salvarme…
—Fuiste convertida por Kaname-san…
—Así es, él me dio la libertad de escoger y decidí por obvias razones quedarme aquí en la academia… —no entraste en detalles, ella ya lo sabía.
—Y fuiste tan estúpida y temeraria para ir a mi mansión y mentirme creyendo que jamás lo descubriría, niña tonta…
—Investigué y supe que Takuma estaba con usted, sólo quise comprobarlo por mí misma, jamás fue mi intención molestarla…
—Me mentiste completamente —casi podías jurar que una vena le saltaba de la frente —utilizaste tus poderes para manipularme y eso no lo puedo perdonar…
—Se equivoca —declaraste—, realmente no fueron del todo mentiras… fueron verdades a medias, recuerde, jamás negué o le dije historias diferentes a la verdad…
Y tenías un punto en eso.
«Hija de cazadores… de una familia poderosa…».
«…estoy en Japón por una misión… tengo ya 18 años…».
«…hija única, huérfana, sin amigos ni familia aquí… yo solo busco diversión».
Aquella ocasión cuidaste bien de tus palabras; aunque había algo de mentira en ellas, la mayor parte podrían ser justificadas ante cualquiera que quisiera reprocharte.
—Aseguraste pertenecer a los Granger. Dijiste que fuiste convertida en una misión —recordó.
—Pero yo pertenezco a los Granger, ésto tal vez Takuma no lo sepa, pero vinieron a mí y decidí unirme a ellos una vez termine mis estudios, por ello, la asociación de cazadores aquí me ofreció su protección…
Asintió algo renuente a tus palabras.
—En cuanto a mi conversión, realmente fue en una misión… solo que no sucedió como la describí… temía que si revelaba como fue y usted descubriera quién era mi maestro, no creyera en mis nobles intenciones de ir a buscar a Takuma me disculpo por eso…
Te fulminó con la mirada ante tu «disculpa».
—Le hiciste creer a Takuma que no se conocían y nos engañaste al decir que estábamos rodeados de cazadores…
—En eso está equivocada, Shirabuki-sama; no soy tan genial como lo hace ver, sólo le robé las memorias de mí a ese chico, se las devolví luego como sabrá…
—Nos manipulaste…
—No, realmente había cazadores esperándome. Mi tío Gilbert llegó con compañía por una misión y cuando supo a donde me dirigía me siguió… yo no puedo manipular a nadie, mis habilidades solo consisten en autoprotección —mentiste descaradamente, mientras pudieras ser convincente, no tendrías por qué temerle.
—¿Qué rayos quieres decir?
—Que lo único que puedo hacer en la mente de las personas es tratar con lo que tenga que ver conmigo, no puedo manipular de ninguna manera si no se trata de mí misma.
—¿No implantas recuerdos falsos o algo así? —frunció una ceja en incredulidad.
Te quedaste meditando un momento ante su sugerencia.
—No. Aunque gracias por la idea, preguntaré a mis familiares si es posible hacerlo…
Te fulminó con la mirada.
—No regresaste nunca a Londres.
—No, pero no mentí al decir que tendría problemas con ellos si no salía de su castillo, no son conocidos por su paciencia… he estado y seguiré aquí este tiempo.
—Mis órdenes no surten efecto en ti. Por lo menos no todas, estoy segura.
Esa acusación iba sin rastro de dudas y sabías, por obvias razones, que no podías negar nada.
—Como todo vampiro, no soy inmune a los altos rangos, pero al haberme encontrado antes con los Granger, soy capaz de resistir algunas de sus órdenes, específicamente, las que tienen que ver con mi supervivencia.
Estabas orgullosa, esa era la explicación más sencilla que te pudiste inventar.
—Sé más específica.
—Ellos, mediante sus sellos familiares y esas cosas antiguas del clan, me han dado protección extra… ya sabe, en caso de emergencia. Cuando mi instinto me dice que puedo peligrar, se activan y cualquier conexión que no sea con el sello, se rompe…
Tu respuesta pareció ser aceptada por ella.
—Parece que las dudas de tu anterior visita están casi explicadas.
—¿Casi?
—Falta algo igual de importante. De casualidad, tú ¿estás enamorada de Takuma?
Quedaste sin palabras por un momento.
—E… ¿enamorada? —Pudiste vislumbrar que ella no bromeaba, lo cual te sorprendió aún más—. No. Lo aprecio como a un buen amigo, como a los demás chicos, pero no tengo esa clase de sentimientos hacia él…
Te evaluó un momento con la mirada.
—De acuerdo. ¿Qué hay de Kaname-san entonces?
«¿qué sentido tiene que me hayas devuelto mis memorias, Lilika?». Preguntó Takuma.
«…la encontraré aquí seguramente y sabrá que todo lo de antes fue una farsa, pero ya no importa nada de eso… me siento segura al saber que está también mi maestro…».
Los recuerdos de Takuma vinieron a tu mente, y te diste cuenta de que Shirabuki los estaba rememorando. Claro, ella también los había visto a través de él.
—No hay tratos entre nosotros. Lo vi en la fiesta aquella vez, pero no hemos hablado realmente…
—Temí que pudiste ponerte de su lado… —dijo recordando tus palabras a Takuma —a pesar de que asesinó a tu tío y de sus otros múltiples crímenes…
—No estoy de su lado, si eso pregunta, a pesar de esos desafortunados incidentes siempre he sido neutral en esta lucha —sabías lo que quería —pero por obvias razones preferiría ser parte de los cazadores, si tuviera que decidir…
—¿No estarías mejor de este lado? ¿Con Yuuki-san…? ¿O tal vez conmigo…?
Sonreíste en tu interior.
—Lo lamento, pero hice un voto. Mis convicciones van más allá de esta lucha. Por el momento, estoy bien aquí en la academia, con los cazadores… puede que más adelante cambie de idea, pero no ahora…
—¿Tienes hambre?
Su pregunta te tensó levemente.
—En realidad no.
«Cederás de alguna forma…».
Su flujo de pensamientos en su mayoría, estaba oculto de ti, pero algunas de sus emociones eran tan fuertes que podías escuchar sus gritos internos.
Eso te indicaba que, aunque ella lo pudiera sospechar, no estaba segura de que pudieras leer sus pensamientos… tenías ventaja.
—Tranquila —sonrió cínicamente —no te ofreceré mi sangre, puedes estar segura de que no quiero someterte… —«ajá», rodaste los ojos en tu interior—, sólo te quería ofrecer tabletas…
Sacó de su bolsillo una caja y te las mostró.
—Están nuevas. Acaban de llegar de la fábrica. Anda, toma unas, te ves un poco pálida… no quiero que los cazadores digan luego que te ando molestando…
Insistió tanto que terminaste cediendo.
—Gracias, las tomaré entonces.
—Si quieres puedo ordenar una bebida para combinarlas… y las tomamos con tranquilidad mientras hablamos otro rato…
—Bueno, yo…
Estabas por excusarte, cuando se levantó de un sobresalto.
—Creo que será en otra ocasión. Acabo de recordar algo… es menester que me retire.
Mientras hablaba se dirigió a la puerta y tú la seguiste no perdiendo oportunidad.
—Entiendo, Shirabuki-sama, no se preocupe. Vaya con cuidado…
Asintió perdidamente mientras empezaba a caminar rápido en dirección a la planta baja.
Se te ocurrió que solo caminaba porque estabas allí, porque su prisa parecía tal, que podría incluso aparecerse de ser necesario.
Intentaste averiguar de qué iba su apuro, y a tu mente llegó la imagen de Takuma hablando con Yuuki en uno de los salones vacíos de abajo.
Estaba nerviosa, y eso confirmó la nueva información que tenías de ella.
Debías de darte prisa en salir de allí.
De seguro estaba por amanecer… ¿qué acaso nadie en ese lugar iba a dormir?
.
.
.
Habías ya terminado de empacar; estabas dormitando y reposando un rato en tu cama, rememorando tu plática con esa mujer.
A pesar de que fuiste lo suficientemente fuerte durante aquella reunión y hasta el momento que presenciaste el vínculo de Zero y Yuuki, te sentías exhausta.
Esa loca quería hacerse de un ejército, manipulándolos con las tabletas. Te quería también tener de esa manera.
Por lo que viste en la mente de Takuma, sabías que ya era tarde, ella había comenzado su jugada.
Shirabuki se quería asegurar de que Takuma no lo comentara con nadie, por eso los interrumpió cuando quería hablar contigo y luego te dejó para interrumpir su plática con Yuuki.
Pobre. Seguramente recibiría un castigo de ella por querer revelar su plan.
Lo más importante ahora para ti, debería ser el averiguar cómo detenerla.
Pero tus instintos te decían otra cosa.
Tenías que ir dónde Kuran.
Lo confirmaste un par de horas atrás tras hablar con Hanabusa y ver a la «princesa y el cazador».
Era tu prioridad por alguna razón. Tu instinto rara vez fallaba.
Te levantaste abruptamente y saliste hacia el comedor.
.
Ya estaba terminando la hora del almuerzo, una vez más te habías saltado las clases.
—¡Lilika! —Te llamó una voz conocida y al mirar, visualizaste a tus amigas.
Estaban acostumbradas a que faltaras algunas veces por lo que no se preocuparon de tu ausencia anterior.
Tomaste algunas frutas y de manera rápida fuiste a su mesa.
—Perfecto; chicas, las necesito —ni siquiera les diste tiempo de saludar, pero por tu tono, se pusieron serias al instante —saldré de la academia por un tiempo —bajaste la voz —y necesito una coartada…
—¿Está todo bien? —susurró Yayoi.
«¿No es nada peligroso?» Escuchaste la voz de Hana.
—Tranquilas, no es nada… pero los cazadores me tienen vigilada, no puedo salir así por así…
«Sólo necesito que digan que he estado enferma todo el día y estoy en mi cuarto descansando, no debo ser molestada», añadiste en su mente.
—De acuerdo—. Murmuró Nadashiko.
«Iré ahora mismo a mi habitación y desde ahí me iré. Por favor, les explicaré bien las cosas cuando regrese…».
.
.
.
Te sentaste en la cama y cerraste los ojos.
Empezaste a concentrarte como en otras ocasiones.
Tenías que encontrarlo.
Era la única forma. Activar la conexión que los unía.
Ibas a encontrarlo.
Después de algún tiempo, abriste tus ojos de golpe.
Un sentimiento de realización llegó a ti.
Lo habías hecho.
Lo encontraste.
O eso creías.
No había tiempo de detenerte a meditarlo. Tenías que partir ya.
Te levantaste de la cama y te dejaste envolver con la sensación que acompañaba a la desaparición.
.
.
Ya había anochecido.
Llegaste al norte de la ciudad según tus cálculos.
Al abrir tus ojos miraste alrededor, y corroboraste la esencia que fuiste siguiendo.
No era él.
Sentías la presencia de Kuran, pero no era él como tal.
Era un espejismo, una forma creada. Se encontraba cerca, pero no estabas segura dónde. Había que investigar.
Estabas en una calle poco transitada así que doblaste en la esquina para salir a otro lugar.
El ambiente era extraño.
Caminaste un par de cuadras mientras tanteabas los pensamientos en el aire, esa sería una manera más fácil de encontrarlo.
Ibas ensimismada cuando una cabellera rubia se cruzó en tu campo de visión.
Doblaba una esquina lejana, pero aun a esa distancia podrías reconocerlo.
Le seguiste sin más.
Había muchas presencias vampíricas alrededor, lo cual te hizo pensar que podría haber una reunión o alguna fiesta, pero aún así te intrigaba que fuera a estas horas y en esos lugares.
Un hombre corría hacia tu dirección, parecía que huía del lugar donde estaba el rubio a quien seguías.
«¡Tengo que huir, o Sara-sama me matará!».
A pesar de que sabías que debías detenerlo, su pensar era de supervivencia, le darías esa oportunidad; ahora tenías asuntos más importantes.
Caminaste y estando más de cerca vislumbraste que el rubio no estaba solo.
—¡Nunca pude ponerme en contacto contigo! —Reclamaba la voz de Hanabusa.
Él se encontraba ante nada más y nada menos que Kain Akatsuki, su primo.
Si él estaba cerca, probablemente Souen Ruka también.
—Lo siento Hanabusa, por favor escolta a esta señorita a la asociación. Su comportamiento era demasiado extraño —comentó Kain refiriéndose a la vampiresa que yacía desmayada a los pies de Hanabusa.
—¿Qué…?
—También lleva ese frasco de pastillas que está en el piso contigo.
Estabas lo suficientemente cerca; Kain se dio la vuelta para retirarse.
—Oye, espera un momento. ¡Espera! ¿A dónde vas? —Cuestionó el rubio.
—De regreso… de regreso al lado de Kaname-sama—. Unas llamas lo envolvieron sin darle tiempo a Hanabusa de replicar.
Antes de desaparecer por completo, Kain te lanzó una fugaz mirada en reconocimiento.
¡Lo sabías! ¡Kuran estaba cerca!
—¡Lilika! ¡¿Qué haces tú aquí?! —Te cuestionó Hanabusa una vez reparó en tu presencia.
—Lo mismo que tú. Decidí salir a encontrar respuestas… te vi de lejos y te seguí.
—Él está aquí—. Asintió algo perdido.
—Lo sé, eso dijo Kain-san.
—Yo… —el corazón de Aidou estaba en un mar de emociones tal, que te recordó aquella vez que enfrentaste a Kuran tras la muerte de tu tío.
—Creo que es mejor no apresurarse. Haz lo que te dijo Kain-san. Yo lo seguiré para ver más pistas…
Te miró sabiendo que no tenía de otra.
—Nos estaremos viendo —comentó antes de levantar a la chica del suelo.
—Así será.
.
.
Habías apresurado tus pasos hacia el lugar más lejano de ese condominio, pues entre el mar de pensamientos lograste captar uno muy fuerte: impotencia. Y esa provenía nada más y nada menos de Cross Kaien.
Al llegar al lugar observaste que su pelea era con la persona que buscabas.
O por lo menos con la esencia de esa persona.
No era Kuran, podías casi asegurarlo.
Te mantuviste lo suficientemente alejada, pues no querías ser implicada por el presidente de la asociación de cazadores.
Estaban frente a una mansión, y una presencia sangrepura estaba dentro de ella. Cerca de esa entrada se encontraba parada Souen Ruka.
Parecía que el presidente estaba muy ansioso por atrapar al líder.
Su resolución era tan fuerte, pero su mente era como un libro abierto que podías ver a la perfección.
«¿Por qué estás tratando de acabar con los sangrepuras…? Creí que habías decidido seguir tu camino junto a Yuuki…».
Recuerdos de palabras recientes rondaban su mente.
«Por favor dile a Yuuki que fui yo quien mató a Ouri-san y que la próxima será Shirabuki Sara…».
Kuran se echaba la culpa de un crimen que no cometió.
Había algo extraño con todo eso.
—Si bien, el camino para conseguirlo es completamente diferente, mi objetivo sigue siendo el mismo…
La voz de Kuran resonó a lo largo de la calle.
—…como presidente de la asociación de cazadores, no deberían molestarte mis acciones, Cross Kaien…
Ese fue el punto culminante.
El presidente se lanzó para atravesarlo con su espada, lleno de furia ante sus palabras.
¿Y quién no lo estaría?
Acababa de herir verbalmente al defensor de la convivencia entre humanos y vampiros. A su mayor aliado en todo ese tiempo.
Al momento de atravesarlo, la esencia de Kuran se empezó a desvanecer del lugar, en forma de murciélagos.
Lo sabías. No era realmente él.
Pero, para sorpresa de todos, quien quedó atrás y que estuvo retenido por la esencia de Kuran fue el sangrepura líder de la familia Touma.
Lo reconocías por las memorias de Hanabusa.
Fue Touma quien atacó a Yuuki en el cementerio en aquella ocasión.
Kuran iba enserio en su afán de desaparecer a los sangrepuras. Pero también te parecía a ti, que le quiso dar un escarmiento a ese sujeto.
¿Podría hacer que Cross Kaien hiriera a Touma a propósito, por venganza debido a que antes atacó a Yuuki?
No.
Era demasiado extremo. En tal caso, pudiera ser que lo hizo para acabar con Touma debido a su deseo de exterminio… y por lo de Yuuki.
Abandonaste el lugar, no querías problemas.
Si no hacías algo, todo se saldría de control muy pronto.
.
.
.
Gracias a tus poderes de aparición (a los que no estabas tan acostumbrada), regresaste a tu habitación; era bien entrada la madrugada.
Te sorprendiste al notar a Hana durmiendo en tu cama. Había una bandeja de comida en tu cómoda.
—Hana—. Moviste levemente su brazo.
Ella gruñó un poco y lentamente abrió los ojos.
—Lilika… has vuelto… —se desperezó y sentó en la cama—, no te escuché entrar…
—No lo hice… —le restaste importancia mientras te cambiabas el abrigo de lana que llevabas puesto por una chaqueta de cuero.
—¡Ah! ¿Es uno de tus poderes vampíricos? —Susurró con emoción.
—Algo así… —dijiste vagamente—, dime, ¿hay alguna novedad?
—Tuviste muchas visitas —mencionó con seriedad —la líder de dormitorio, la trabajadora social, incluso Takamiya-sensei preguntó por ti… tuvimos que turnarnos para quedarnos aquí y decir que te cuidábamos.
—Gracias…
—Les dijimos a todos que te sentías mal y que necesitabas reposo, que no querías ser molestada, pero incluso Takamiya te dejó un mensaje.
—¿Qué dijo?
—Que dejaras de vagabundear e hicieras tu trabajo. Al parecer llevaba prisa porque tenía una reunión con los cazadores.
Rodaste los ojos.
—Lo tengo, ¿algo más?
—Es todo.
Recogiste tus maletas y ella frunció el ceño.
—Escucha, tengo que irme ahora. Sé que dije que les explicaría a mi regreso, pero si no parto ahora, no podré hacer nada con lo que está sucediendo afuera.
—¿Hay algo mal? ¿Corremos peligro?
—Mientras permanezcan aquí estarán seguras, la princesa Kuran los protegerá de todo. Pero yo tengo que ir afuera, comprobar en mi casa si todo está bien y tomar partido de una vez por todas…
—¿Ya te decidiste? —Preguntó escandalizada.
—Sí, decidí saber qué está pasando. Y desde luego hacer algo para acabar con lo que sea que sucede afuera. Me entiendes, ¿verdad?
Asintió algo renuente.
—Volveré pronto, por favor esperen noticias de mí. Tan pronto como averigüe la situación regresaré a hablar con ustedes. Por lo pronto, no le digan ni una palabra a nadie fuera de ustedes tres.
—De acuerdo.
—Si alguien quiere averiguar, les dices que estuve rara después de tomar unas pastillas, y que dije que me sentía mal y me fui a casa.
—Lo haré. Cuídate por favor y trae noticias pronto.
.
.
Caminabas cerca de la entrada de los terrenos cargando tu maleta, probablemente amanecería en poco tiempo.
Llevabas lo más importante de tus pertenencias, enviarías por el resto después. Incluso dejaste atrás las armas que los Granger te habían obsequiado.
No podías levantar sospechas mientras huías.
Sentiste la presencia de varios cazadores que estaban saliendo en la puerta principal. Acababa de terminar su reunión.
También sentiste como se acercaba hacia ti el cazador más molesto que conocías.
—Lilika Granger, ¿a dónde vas con tanta prisa? —Preguntó desde atrás, pero no te detuviste, ni le miraste.
—Takamiya-sensei, que alegría verlo~
—Deja las hipocresías atrás —te sujetó el brazo que cargaba tu maleta —y dime dónde has estado y hacia dónde vas…
Le miraste directamente.
—Suéltame o no respondo.
Levantó la ceja en clara señal de reto.
Decidiste «ceder».
—Estuve enferma desde la mañana, he estado en mi cuarto, mis amigas cuidándome…
—Zero dijo que se cruzaron esa mañana y parecías bien.
—Pues tal vez Zero estaba tan ocupado en sus asuntos que no notó mi estado de salud… estoy yendo a casa, no aguanto seguir aquí así.
—¿A qué te refieres?
—Estoy enferma. Y después de tomar unas tabletas que Shirabuki me dio, me he sentido peor… —mentiste mientras le enseñabas el frasco que ella te había dado.
Él te soltó super enojado.
—¡¿Por qué carajo tomarías algo que esa mujer te obsequia?! ¡¿Acaso eres tan estúpida?!
—¡Tenía que hacerlo…! Ahora mi mente se siente confundida, es mejor parar en casa y alejarme de los humanos lo más que pueda…
—¡No! tú vienes con nosotros… buscaremos la forma de ayudarte…
Quiso tomar nuevamente tu brazo, pero te alejaste.
—Estaré bien en casa, no necesito de tu ayuda Takamiya, así que déjame partir ahora que me siento cuerda…
—¿Estás segura que vas para allá? ¿No estarás yendo a ver a tu maestro?
Su pregunta inquisitiva casi te toma por sorpresa.
—Estoy segura. Y aún si no fuera así, ¿qué pasaría? ¿Me arrestarías?
—No—. Contestó quitado de la pena—, en la reunión que tuvimos con el resto de los cazadores, nos han dejado en claro que ellos apoyan la decisión de Kuran para exterminar a los sangrepuras… y pensándolo bien, Zero y yo creemos lo mismo…
—Eso dejaría devastado al presidente si se llega a enterar…
—Por eso nos citaron aquí, aprovechando que él está en una misión.
Asentiste quedamente. Sabías lo que había pasado con el presidente y Kuran. Estaría más devastado que ahora.
—Como sea, tengo que irme y ni tú ni nadie me lo impedirá.
—¿Olvidaste que tienes deberes aquí? Se supone que te irás cuando te den el veredicto de tu examen.
—No olvidé nada; por favor, avísales a todos que iré a recuperarme a casa. Nadie me puede retener aquí.
Te miró molesto, pero sabía que tenías razón.
—Estamos de acuerdo con que se maten los sangrepuras entre ellos, sin embargo, si te involucras y llegan a romper las reglas, iremos también detrás de ti—. Pausó un momento mientras te observaba—, sé que tarde o temprano tomarás partido en esto… y no será precisamente para nuestro lado…
Resoplaste.
—Puede ser, todo depende de lo que encuentre una vez que sepa qué rayos pasa afuera… por el momento sólo tengo que ir a casa y descansar allá. Gracias por la advertencia, estaré bien.
—Las cosas cambiarán si te vas… estarás sola allá… —había un brillo inexplicable en sus ojos.
—Es un riesgo que debo tomar. Recuerde, Takamiya-sensei: siempre cumplo a mis convicciones…
Hubo un pequeño silencio en que ambos se observaron.
—Entonces, es una despedida, Lilika.
—Lo es, Takamiya Kaito. Nos volveremos a ver.
Empezaste a caminar hacia la salida, dejándolo atrás.
«Cuídate, que será peligroso…».
Escuchaste sus palabras, las cuales jamás serían dichas en voz alta.
.
.
.
Ya había aclarecido completamente cuando llegaste a la mansión Yamaoka.
Para no levantar sospechas, viajaste en el tren de alta velocidad y caminaste a casa desde la estación.
Ese viaje te sirvió también para descansar después de tantas apariciones.
Abrías la puerta de entrada, cuando escuchaste un alboroto proveniente del comedor.
¿Qué no podías volver a casa bajo situaciones normales?
Fujishima se encontraba forcejeando con Nishimoto a la cabecera de la mesa y Kenji estaba en el otro extremo completamente en pánico.
—¡¿Qué pasa aquí?! —Te hiciste notar.
Nishimoto, que trataba de alejar una caja de pastillas de Fujishima, se distrajo por una fracción de segundo con tu voz. Seiichi le arrebató dicha caja de un movimiento.
Ya sabías lo que ocurría.
Nishimoto trató de alcanzarlas de nuevo y Fujishima estaba por golpearla.
—¡Lilika! —Gritó Kenji.
No te detuviste a pensar.
Antes de que Fujishima asestara el golpe, te interpusiste y lo desviaste. De una patada hiciste que soltara las pastillas y de otra lo mandaste hacia la habitación de al lado, rompiendo una pared en el proceso.
—¿Estás bien? —Preguntaste a Nishimoto mientras observabas esa caja.
—Estoy bien, pero ¿qué haces aquí Lilika?
—No te acerques, Kenji—, advertiste a tu primo al ver sus intenciones—, dime Nishimoto, ¿has probado de estas tabletas?
—No, no suelo tomar productos nuevos, así como así…
—No lo hagas, es más, deshazte de todas las pastillas que se hayan comprado y sean procedentes de la nueva marca.
—¿Por qué? ¿Qué está pasando? —Preguntó alarmada.
—Están envenenadas. Shirabuki Sara ha estado haciendo de las suyas y ha decidido compartir un poco de su sangre arrogante con el mundo…
—¡Lilika! ¡¿Qué te crees que haces?! —Seiichi se levantó de entre los escombros—, ¡¿podrías comportarte al llegar a casa?!
—El que parece que no se comporta es otro—, replicaste un poco sorprendida al ver algo de cordura en él.
—Eso no importa. Dame las tabletas.
Te pusiste en guardia.
—No.
—Dámelas—. Repitió.
—Sobre mi cadáver—. Retaste mientras te preparabas mentalmente.
Siempre quisiste decir una frase como esa en plena batalla, te vino bien ver la cara de confusión del chico. Sonreíste.
—¡Lilika! —Se lanzó a atacarte.
Le pasaste sutilmente las pastillas a Nishimoto y fuiste a su encuentro.
Después de intercambiar un par de golpes, procediste en tu plan.
«¡Detente ahora!». Ordenaste en su mente.
No se detuvo por completo, pero dudó.
«¡Detente, Fujishima!».
Su cuerpo empezó a temblar. El efecto de las tabletas contaminadas tenía un gran poder sobre él.
Te acercaste y le golpeaste en la cara.
Él retrocedió y aprovechaste para tumbarlo al suelo.
«¡Para ahora mismo!».
Siguió temblando sentado en el piso y te miraba confundido.
Subestimaste el poder de las pastillas oscuras de Shirabuki. Tenías que pelear contra ella.
No eres una marioneta de Shirabuki Sara.
Seiichi empezó a gemir dolorosamente y su rostro reflejó el sufrimiento por el cual pasaba.
En ese momento, te llenaste de una gran determinación.
No era posible que esa mujer le hiciera daño a tu familia. Ellos no tenían por qué sufrir por ella.
Harías que el control que la sangre contaminada de Shirabuki ejercía sobre Seiichi desapareciera, así te costara la vida.
Te arrodillaste mirándole a los ojos.
Ahora mismo deja de lado tu debilidad, y lucha por tomar tú mismo el control…
«¡Reacciona!».
.
.
Te tomó un tiempo, pero lo lograste.
Resoplaste sonoramente mientras él se desplomaba en el suelo.
—¿Qué fue todo eso? —Preguntó Kenji.
—Logré quitar el control que ella ejercía sobre Fujishima.
—¿Por qué estás aquí? ¿Cómo supiste esto? —Cuestionó Nishimoto.
—No lo sabía, pero fue bueno volver ahora—, dijiste poniéndote en pie —estoy aquí porque quiero acabar con todo esto…
—¿A qué te refieres…?
—Trataré el problema de raíz; no dejaré que ella lastime a más personas. Iré con aquel que la puede detener…
—Acaso tú… —dijo escandalizada.
—Así es —levantaste tu mirada, tus ojos inyectados en sangre—, iré a encontrarme con Kuran Kaname.
.
.
.
Mis disculpas si tengo alguna falta gramatical, y bla, bla, bla...
¡Gracias por seguir y leer!
Vengo con una actualización rápida; seguiré algo perdida, pero trataré de subir el siguiente capítulo lo más pronto posible...
.
Reitero: ¡Ya viene lo bueno!
¡Nos estaremos leyendo!
Ja-ne!
