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Disclaimer: Esta historia es completamente de mi imaginación, utilizando los personajes del mangaka Masashi Kishimoto-san

Yo espero que sea de su agrado.

Nota: Clasificación M+18

ADVERTENCIA: El siguiente cap contiene SMUT, favor leer en un lugar
privado para no ser responsable de sonrojos y gritos de emoción sospechosos.


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CAMINO NINJA DEL SENTIMIENTO
Creer amar y aprender a amar son dos cosas distintas.

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• DÍA #277 •


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Las gotas de agua rodaban por el tejado y caían suaves en la tierra. La brisa movía los charcos y las ramas danzaban alegres por la frescura del otoño. Los escombros húmedos, los terrenos despejados, el distrito se invadió rápidamente con pozas que reflejaban la luna en apenas un hilo blanco tras gruesas nubes grises y no había otro sonido en el exterior más que el ritmo que marcaban las gotas contra la superficie final.

Hinata se veía calmada, perfecta. El calor de sus delicadas manos rodeando las suyas le podía asegurar que se moría de los nervios por el sudor tenue y el rubor que recorría lado a lado de sus mejillas haciéndola ver espectacular. Sus labios lo seducían de manera sutil y le costaba trabajo mirarla a la cara si unos centímetros debajo tenía dos grandes regalos cubiertos por una tela que poco más y podía ser invisible.

Su boca estaba llena de saliva, pero no por el cuadro en sí que tenía en frente, sino por no querer mover un solo músculo siquiera para tragar. Tenía la horrible idea de que si la empujaba a la cama, si la besaba, si le quitaba el brasier o si tan solo le ponía un dedo encima, ella se desmayaría... o peor; despertaría —aunque no recordaba haberse quedado dormido... ¡Maldita sea! No sabía quién mierda jugaba con su mente: Hinata o un jodido sueño. No quería calentarse si iba a despertar todo húmedo y solo, o que a ella le diera por desvanecerse. ¡Mierda!

"No te desmayes, no te desmayes, no te desmayes, no..."

El tiempo en esa habitación transcurría de una forma extraña. Estaba segura que la lluvia llevaba rato, pero al mismo tiempo sentía que delante de Sasuke sólo habían pasado segundos. El corazón le palpitaba tan fuerte que se imaginaba su cuerpo moviéndose por la presión. La cara era más que un volcán en erupción y seguramente el sudor en sus manos era lo que mantenía a Sasuke tan quieto. ¿Acaso había dicho algo mal? ¡¿Acaso había sido demasiado franca?! No... Debía calmarse. Ella no tenía porqué estar nerviosa. Kurenai le había ayudado mucho aclarando dudas y debía aceptar la idea de que esa noche ambos se volverían un matrimonio real.

"¡... te desmayes, no te desmayes, no te desmayes...!"

Pero aún con las dudas aclaradas no conseguía dejar de repetirse las mismas palabras. Ella le había dicho lo que quería hacer, así que sólo debía esperar a que lo hiciera, pero Sasuke no se movía, no tragaba... ¿Ni pestañeaba? ¿Acaso él estaba...? ¡Sus nervios! Es verdad. Él le dijo hace sólo unos momentos que estaba nervioso. Eso lo hacía, ante sus ojos, todavía más dulce si era posible ya. Él fue franco con respecto a la situación. Quizá si lo ayudaba un poco él podría dejar de ser una estatua y ella conseguiría alejar ese mareo pequeño que la molestaba con desfallecer en sus brazos.

La vio cerrar los ojos con fuerza... En un segundo estaría desmayada sobre la cama, seguro. Pero en lugar de ver su cuerpo lánguido sobre las sábanas, sus manos —¡Ambas manos!— terminaron sobre la suavidad de sus pechos; guiados por ella misma. ¿¡Ella misma?! Decir que sus ojos casi se salen de sus órbitas era demasiado expresivo para alguien como él, pero si ella hubiera tenido los párpados abiertos seguro lo habría visto verdaderamente sorprendido por primera vez.

Ahh~

Su reacción fue mecánica, pero el sutil hecho de apretarlas la hizo gemir con suavidad y, sin abrir los ojos, su rostro y toda su piel adoptó un tono rojo de manera fugaz.

N-n-no... N-n-no te detengas... —murmuró ella cubriendo su cara con sus manos. Ese maldito sueño se sentía tan real... "¡Joder!" Pensó y mandó al diablo si despertaría mojado o no. Disfrutaría hasta donde pudiera porque las sensaciones y reacciones del cuerpo de Hinata parecían reales. Completa y deleitablemente candentes.

Le temblaba cada una de las partes en su cuerpo. Era extraño y vergonzoso sentir las manos de Sasuke apretar sus pechos, pero le causaba una corriente por cada rincón en su piel que le pedí más; que no se detuviera; que volviera a hacerlo más lento la próxima vez. La sensación era... era difícil de describir. Era como pensar en él todo el tiempo, como abrazarlo todo el tiempo, como escuchar su risa todo el tiempo, pero multiplicado por el infinito.

—¡Ahh~!

No quería mirarlo, porque estaba segura que después de lo que hizo, él la vería confundido por una actitud tan impulsiva en busca de sus caricias, pero cuando él bajó la tira de su hombro con delicadeza y su mano rozó directamente la piel en su pecho no pudo permanecer oculta tras sus manos. El pequeño y torpe escudo deshecho le dio paso libre a Sasuke para que la tome por la barbilla y le arrebate un beso posesivo y necesitado, lleno de placer. Cerró los ojos casi de inmediato permitiendo a su cuerpo deleitarse de las caricias que recibía en el busto y del hambre con que le devoraba la boca.

Sin separarse de sus labios reconoció aquellas grandes y masculinas manos tocar su espalda en busca del broche que la pondría al descubierto el torso en su totalidad y aunque sentía vergüenza de que eso pase, no lo iba a impedir; e incluso tenía el anhelo de que suceda lo más pronto posible.

Cuando consiguió quitarle el broche del brasier no se apartó para mirarla completa, ya la había visto muchas veces así en sus más candentes sueños. Por ello la tumbó sobre las sábanas sin dejar de juguetear con su lengua. Con tal cercanía era capaz de sentir el calor que desprendía su rubor y con la mano de regreso en su perfecto busto, masajeandolo como si de una suave pelota se tratase, le arrancó un par de quejidos desde la garganta que hacían retroceder su lengua de manera fugaz sólo para retomar el juego y tratar de llevarle el ritmo.

Sentía cómo el calor pronto se apoderaba de su cuerpo, de la piel y en su entrepierna. Ella tenía aroma a manzanilla y su piel no era tan suave como lo recordaba de sueños pasados. El sabor de su boca era a menta, pero podía percibir un poco de anís en su aliento. Su mano derecha comenzó a recorrer ese ondulado camino de la cintura para llegar a la entrepierna y sentir su humedad, pero algo a medio camino, cerca de su ombligo, no sólo le aplacó el intenso deseo de sentir su interior con los dedos, sino de alejarse de su boca para prestar atención a lo que parecía ser...

— ¿Una cicatriz? —Ella cubrió sus pechos de forma automática cuando el peso de Sasuke desapareció de su cuerpo. Sus palabras desconcertadas le habían llevado al momento que más temía y que tarde o temprano pasaría; el descubrimiento de la cicatriz.—Tienes una cicatriz. —Repitió él como si no fuera real, como si en verdad ella era la de carne y hueso; no una burda alucinación.

Quería taparse el rostro, pero sólo tenía dos manos y las debía usar para cubrirse el torso desnudo. Tragó pesado, apretó los labios un instante y no dio más demoras a las palabras.

—E-eso... E-eso fue cu-cuando Pain atacó la a-aldea. —Le temblaban los labios por temor a su reacción cuando terminara la explicación— Y-yo traté de a-ayudar a Naruto-kun y, eh, p-pues... Recibí un golpe que... que... que... ¡Q-qué e-e-estás...!

—Quiero verte. —Demandó con un extraño toque de ternura y aunque sabía que no estaba mal, la vergüenza de que la viera fijamente sin brasier la volvió a sonrojar en su totalidad.

A la luz de la habitación se podía ver claramente una cicatriz cerca del ombligo entre las costillas. Jamás, nunca, había aparecido algo así en su cabeza. Cuando la besaba, cuando recorría cada centímetro de su piel con las manos o con la boca, siempre lucía perfecta, impecable. Pero ahora se había topado con una cicatriz... Era ella, la verdadera Hinata. La mujer que lo traía loco y que afortunadamente se había vuelto su esposa. No era un jodido sueño. Podía tomarse todo el jodido tiempo del mundo para mirarla desnuda, para acariciar su cabellera, para recorrer su cuello con la boca, para manosear sus pechos de todas aquellas formas imaginables que cruzaban su mente y para saborear su estómago con pequeños besos porque no había prisa ya.

Tomó sus brazos y con una orden, mezclada con petición, consiguió ver su torso: tenía la piel blanca, más blanca que la suya; su cintura podría pasar por fina, pero en realidad era de un tamaño normal porque lo que le daba esas curvas eran sus pechos un poco más allá del promedio ya que una mano no bastaba para aprisionarlo por completo; su cadera simétrica a sus hombros era ancha, lo que le daba ese toque sensual de reloj de arena. Si continuaba bajando la vista se podía encontrar con unas piernas estilizadas. Incluso se veían más suaves que el resto de su cuerpo.

—¡Sa- Sa-Sa-Sasuke, q-que...! ¡Mmmh!

Sí, sus muslos eran suaves. Casi tan suaves como lo eran sus labios. Con cada beso sentía su piel tiritar y cuando su lengua recorrió un pequeño trayecto desde la rodilla hasta topar el encaje rojo pudo ver cómo un escalofrío la recorrió lentamente desde los pies hasta la cabeza. No había nada con qué comparar lo que experimentaba su estómago y no sabía cómo calmar lo agitado de su corazón, pero ahora podía estar seguro de que ella era real y de que todo era real, y de que podía tomarse toda la noche si le daba la jodida gana para saborear su piel centímetro a centímetro.

No comprendía bien lo que había provocado el saber que tenía una cicatriz, pero había cambiado.

Tomó asiento a un lado de sus piernas y la examinó con detalle. La sensación de cosquillas en la barriga la volvió a inundar sin que la toque, pero cuando su penetrante mirada se detuvo en sus piernas sufrió un pequeño ataque al verlo descender sobre su muslo y sus labios, junto a su lengua, comenzaron a recorrerla despacio. La sensación era diferente a la caricia que le causaba en el busto y de alguna manera, más placentera que antes. No estaba segura si eran los besos, en una zona tan apartada de donde inició, o el tacto que manejaba ahora pero, aún invadida por la incertidumbre y los nervios, no quería que se detuviera.

La sensación de sus caricias incluso le hacían llevar la cabeza ligeramente hacia atrás.

Entonces desapareció el contacto de labios y manos en sus piernas y abrió los ojos. Lo encontró de pie fuera de la cama, llevó las manos al elástico de su pantalón... Inconscientemente volteó el cuerpo para no verlo completamente desnudo, pero la fugaz imagen igual quedó en su mente, y ante el gesto tímido de verlo sin nada, sus oídos percibieron una corta risa varonil que le estremeció por completo.

¡Ah- Ah~!

Un gemido corto escapó de su labios cuando se acostó a su lado y empezó con pequeños besos en su espalda, mientras una de sus manos se deleitaba de acariciarle un pecho. Descubrió que sujetar entre sus dedos el pezón le provocaba brincos sutiles y no pensó dos veces en atacar esa zona. Su otra mano se encargó de acariciar su columna con tal detalle que al llegar a la frontera donde sus caderas daban cabida a su trasero ella volvió a gemir intentando ocultarlo, pero había descubierto un punto débil. Su boca poco a poco descendió por el hombro hasta la cintura y de allí hasta las caderas donde su lengua topó con el interior rojo una vez más.

Colocó su pulgar dentro del encaje y lo arrastró unos centímetros hasta que ella aguantó la respiración.

— ¿Qué sucede? —Preguntó con un tono ronco y bajo apartando la mano de su espalda baja para colocarla en la cintura y hacerla voltear lentamente para que lo viera a los ojos.

S-sólo estoy...

— ¿Nerviosa? —interrumpió con media sonrisa sin darse cuenta, lo que la encendió en un rojo intenso.

Apartó la mano del encaje, la volteó completamente sobre su espalda e introdujo una de sus piernas dentro de las suyas haciendo que la posición sea más que comprometedora. Colocó ambos brazos junto a su cuerpo y aunque trató de ocultar su bochorno tras su manos, él no se lo permitió y tomó prisioneras sus muñecas colocándolas a cada lado de su cabeza. Cerró los ojos con fuerza para sentir cómo el corazón se le quería salir por la boca.

Ábrelos. —le ordenó cerca del oído haciéndola tiritar.

Lentamente sus párpados dieron paso a la visión de Sasuke: sus cuerpos no estaban en contacto, pero estaba sobre ella; su oscuro cabello caía suave en su dirección; su piel brillaba por el sudor que ella también desprendía levemente; y el plano que tenía de su cuerpo era imponente. Los músculos resaltan por el juego de luz y sombras que causaba la lámpara de la habitación. Lucía más masculino que de costumbre y tenía el abdomen firme. Sus ojos llegaron más abajo del ombligo y subió de prisa con las mejillas ruborizadas al descubrir que algo colgaba entre su entrepierna.

Él se acercó despacio. Sintió un latigazo de corriente en sus partes cuando ella se estremeció ante el contacto del flácido miembro en la pierna; no tardó demasiado en sentir su fino cuerpo cálido y resbaladizo bajo el suyo. Volvió a tomar prisionera su boca, pero los besos ya no fueron posesivos y rápidos. De hecho él empezó a tratar sus labios como si fueran pedazos de chicle; sujetó el labio inferior y lo estiró suavemente un par de veces antes de retomar el beso profundo donde el sabor de manzana se mezclaba con el anís del té que seguramente tomó para calmarse.

Su respiración se volvió más rápida de forma gradual sin darse cuenta y un suspiro profundo escapó de su garganta cuando sus masculinos dedos aparecieron sobre su zona íntima para acariciar de forma suave lo que ocultaba el interior rojo de encaje.

Estás caliente... —susurró mientras tomaba aire para volver a sumergir su lengua en ella. —Muy caliente...

Murmuró mientras saboreaba el interior de su boca sin apartar los dedos de su intimidad. El lugar era suave y ligeramente afelpado; ahora comprendía porqué no quería que la despoje de la última prenda, pero eso no lo detendría de hacerle saber que tarde o temprano le dejaría desnudarla en su totalidad. La carnosidad de sus labios, el constante roce de su miembro con la tersa piel de su esposa, la temperatura de los pezones y el jugueteo de su lengua con la de ella empezaba a causarle tensiones en la entrepierna. Ya no sólo podía sentir como una ola eléctrica le recorría la piel, sino que ahora esas olas se dirigían a un punto donde todo empezaba a ser más caliente y más consistente.

Todo espacio entre sus torsos desnudos desapareció y con suaves movimientos dejó que sus pectorales sintieran la forma y el calor de sus curvas. Introdujo su dedo un poco sobre la tela y ella volvió a liberar un suspiro profundo que se convirtió en una señal física en sus oídos, provocando un golpe en su miembro de manera placentera. Pronto sus firmes piernas se cerraron y tomaron prisionera una de las suyas aumentando el masaje en su entrepierna; lo que hacía del efecto algo excitante. Sentir cómo su piel rozaba su miembro le provocaba una sensación increíble e indescriptible.

—¡AAHHH~!

Sin despojarla de su prenda inferior, Sasuke consiguió introducir uno de sus dedos en ella al correr la tela fuera de su intimidad.

Más caliente... —Susurró al oído sin dejar de mover su dedo en ese ardiente interior.

Besó su cuello y empezó a descender hasta su duro pezón. La lengua de Sasuke en sus pechos junto al constante roce de sus dedos en su parte íntima y la tibia sensación de la entrepierna que se masajeaba entre sus muslos, le empezaban a hacer perder la razón. Su cuerpo reaccionaba solo ante las manos de Sasuke que acariciaban su intimidad con un toque de rudeza que le hacía pedir más. Sentía un nudo en la zona baja del abdomen y llamas en su bajo interior. Mordió su labio un par de veces para silenciar esos sonidos cortos que emergían de la garganta, pero Sasuke se encargaba de que no los contuviera haciendo que sus dedos rozaran con más fuerza su intimidad.

Su piel tenía un ligero sabor a sal, pero eso solo la hacía más deliciosa. El sudor en su frente pegaba esa larga cabellera a su blanquecina piel y el juguetear con su parte inferior sólo para ver como intentaba ocultar los quejidos, le causaba un dolor más potente en la entrepierna. Su respiración estaba tan agitada como su corazón y aunque tenía tantas ganas de seguir lamiendo sus pechos, su cuerpo comenzó a demandar más.

Pronto regresó a su boca para arrancarle los besos con más potencia, para hundir el fino cuerpo de ella bajo el suyo y de frotar con intensidad su humedad porque su miembro ya no estaba flácido. El tiempo se había quedado quieto desde hace tanto que ninguno le prestó atención al fuerte torrencial del exterior porque en la alcoba sólo se podían escuchar los murmullos que Hinata dejaba escapara ante las caricias que él le daba con premura. Ninguno se percató tampoco que ella dejó de sentir nervios y permitió que los posesivos besos de Sasuke se igualaran con las ansias con las que su boca lo dejaba entrar. Hubo un pequeño corrientazo en su parte inferior que levantó su miembro en su totalidad con firmeza y fuego entre los muslos de Hinata.

En algún punto, aquella parte de Sasuke se volvió dura por todo el roce que sus muslos le dieron, pero tenía la mente perdida en el contacto que le provocaba su mano en el interior; su intimidad ardía de una forma diferente al rubor de sus mejillas por la situación. Llevó ambas manos por debajo de los imponentes hombros de Sasuke para colocarlas en la espalda y que la presión que él le provocaba fuera más intensa. Su cuerpo le pedía más. Quería sentir algo más que sólo sus dedos, pero los besos de Sasuke apenas y le daban tiempo para respirar.

Yo no soporto más. —Dijo él colocándose a un costado de su cuerpo.

Sin mostrar oposición alguna, Sasuke colocó los dedos a cada lado de la ropa interior y se la arrebató. Su mirada la estremeció en cada rincón de su cuerpo, sintió como una de sus manos se colocó en su muslo y abrió sus piernas con delicadeza sólo para colocarse delante de ella con las rodillas en la cama. Trató de cerrarlas, pero su propio cuerpo no se lo permitió porque lo único que quería era saber cómo se sentiría tenerlo dentro por primera vez. Bajó la mirada por curiosidad, pero la regresó a los ojos de Sasuke cuando descubrió que su miembro relucía firme entre sus piernas con un tamaño diferente al que distinguió en el comienzo.

¿Estás lista? —Le preguntó con las manos en las piernas, subiendo por sus muslos con delicadas caricias hasta llegar a sus pechos, luego apoyó ambos codos a cada lado quedando sus rostros frente a frente. Ella asintió con un corto movimiento antes de rodear su espalda por debajo de los brazos una vez más y ocultar su sonrojado rostro en la intersección del cuello y el fornido hombro.

El corazón le latía tanto que pronto le rompería una costilla, pero con el tembloroso cuerpo de su chica aferrada al suyo, sólo tomó entre sus manos a su despierto compañero y lo llevó a la entrada. Cuando sus intimidades se rozaron ella sobresaltó y escapó de su labios un corto suspiro. Él se levantó por un momento para recordar cada detalle de su rostro y después la besó para contener las fuerzas con que quería hacerla suya. Volvió a colocar su miembro en la húmeda entrada de Hinata y dejó que las caderas hicieran el resto del trabajo.

¡AAH!

Las sensaciones se sintieron por todo su cuerpo, pero la intensidad se la llevó su entrepierna. Con lentitud dejó que la cabeza de su grueso miembro se abriera paso en esa fogata de deseo que los separó del beso y le arrancó a ella un grito de tremendo placer. Su espalda sufrió de la presión de sus finos dedos y las paredes de su intimidad se encogieron levemente cuando su miembro entró por completo con suavidad por toda la lubricación que tenía, pero dificultado levemente por lo ajustado gracias al tamaño que había adquirido su compañero debido a toda la tensión creada por las caricias.

Cuando su feminidad sintió la ardiente y firme virilidad de Sasuke, todo su cuerpo fue recorrido por un atroz escalofrío de necesidad; cerró los ojos avergonzada por querer sentirlo un poco más. Sasuke se separó de ella y la miró con un nuevo brillo en los ojos que hacía de su rostro algo imponente y severo que le daba masculinidad como nunca antes y que le hacía desear pedirle que la haga suya por completo. Él tomó sus labios en un beso lento y profundo para disminuir la inquietud en su estómago, pero no pasó ni un segundo cuando la rigidez de su parte viril entró en ella con tal lentitud que le arrancó de lo más profundo de la garganta un grito de placer que nunca lo hubiera pensado ni en sus más locos sueños.

Ambos temblaron al unísono. Sasuke permaneció quieto por varios minutos, dejándose deleitar de las pequeñas contracciones que ella provocaba alrededor de su miembro haciendo que se sienta más caliente y sólido. Tenía un maldito nudo en el estómago que le frenaba de moverse hasta que ella revolvió un poco las piernas alrededor de las suyas en busca de más.

Ha... Hazlo de... de nuevo... po... por favor... —Dijo ella mirándolo a los ojos con una deleitable mirada de ruego, seguridad y timidez, pero sobre todo de satisfacción; logrando que el freno en su cuerpo se rompa por completo.

No debiste decirme eso. —Respondió con la cabeza sumergida en su cuello con aroma a manzanilla.

Sus cuerpos volvieron a estar tan juntos que la piel resbalosa por el sudor y la potencia de la agitada respiración, se volvieron uno. La cadera de Sasuke se movió con rapidez sin sacar del todo su virilidad e ingresó con tal fuerza que el primer grito fue un grano de arena en comparación al segundo por la profundidad que alcanzó. Ella volvió a contraer sus caderas cuando lo tuvo dentro y consiguió sacar de su garganta un ronco sonido de placer que la recorrió de pies a cabeza como un cosquilleo. Él volvió a hacer el mismo movimiento de penetración en ella, volvió a gritar y él volvió a liberar un ronco gutural por la prisión que sus caderas le daban al tenerlo dentro.

Así la habitación ya no sólo se llenó de los suaves gemidos de Hinata, sino del golpe de la carne y de las excitadas respiraciones de ambos por las corpulentas penetraciones que le daba con constancia. Sus pequeños y dulces gritos poco a poco pasaron a ser sólo sonidos leves al oído por la costumbre del movimiento y del tamaño. Cuando su cadera se acostumbró al movimiento repetitivo, el resto de su cuerpo consiguió sentir más placer ante el deleitable masaje en sus duros pezones y de los besos en el cuello que él saboreaba con pasión mientras su miembro se encargaba de hacer lava su interior.

La lluvia era inclemente, pero celadora de los ruidos que se mantenían en esa alcoba donde un hombre y una mujer se demostraban a rienda suelta, y con amor desmesurado, lo que había crecido en sus corazones.

A la profundidad y fuerza se unió la rapidez. Ella se aferró a su espalda con las manos para que no se alejara de su cuerpo ni un centímetro, pero su cuello y espalda se arqueaba un poco más cada vez que Sasuke entraba en ella descaradamente para que gimiera ante el placer. Algo en su vagina comenzó a cosquillear. Sus piernas automáticamente se unieron tras la espalda de su esposo porque la sensación de su miembro duro y grueso tocaba un punto que la enloquecía lentamente y le hacía rogar por más. Su cuerpo le estaba diciendo que pronto alcanzaría el límite de todo el placer que había recibido por horas, pero una parte de ella no quería que termine nunca.

Yo... Sa... Ah~ Sasuke... C-creo que... Aah~ que... —Dijo en murmullos cerca del oído de su esposo que seguía entrando y saliendo de su interior mientras apretaba sus pezones con los labios.

So... Solo un poco más. —Le pidió mirándola a los ojos, aumentando la rapidez y la fuerza, porque sus perlados ojos le decían que pronto llegaría al éxtasis si seguía penetrando de esa manera y aunque él también sentía ese cosquilleo en el miembro, sabía que podía soportar unos minutos más aunque su mente imploraba otras horas.

Más... Ahh~ Más rápido...

Las piernas de Hinata lo rodearon por la cintura con fuerza creando en ella diminutos escalofríos cada vez que estaba completamente dentro. Con la nueva posición que ella misma había adoptado, la punta de su miembro conseguía tocar un poco más las húmedas y ardientes paredes que lo envolvían acrecentando el cosquilleo en su pelvis. Sus finos dedos pronto comenzaron a enterrarse en su espalda generando un diminuto ardor ante el sudor, pero la sensación de que su vagina se estrechaba le hacía olvidar esa nimiedad y proseguía penetrando sin clemencia.

En algún punto Sasuke dejó de juguetear con su cuerpo y pasó la mano por debajo de su espalda, que se había arqueado lo suficiente, para empujar su cuerpo en la dirección en que su miembro la deleitaba; tenía los ojos levemente cerrados y un poco húmedos; y sus labios no conseguían unirse si el placer de la fuerza masculina de su esposo no la hacía descansar ni un segundo como para humedecerlos porque el sonido del deseo escapaba desde la garganta en un coro silencioso.

¡AHH~!

De un segundo a otro su espalda se encorvó, enterró las uñas sin medir consecuencias y la lava en su interior cerró sus cadera de manera automática atrapando el miembro de Sasuke dentro y arrancándole un gruñido tosco que se mezcló con su gemido ante la onda expansiva que estalló en su entrepierna.

El dolor que recibió su miembro pudo costarle una grosería a toda boca, pero así como hubo dolor, también estuvo presente el placer de escucharla llegar al orgasmo y de ver su expresión de regocijo ante lo que había sucedido. Las contracciones que sobrevinieron a la primera fueron una mayor estimulación que no le permitió quedarse quieto aún cuando ella ya había conseguido llegar a la cima sin él.

Si existía una palabra que pudiera expresar algo más allá del placer absoluto que había experimentado todo su cuerpo con aquella bomba interna, ella debía buscarla de inmediato o de inventarla, porque luego de la explosión en su intimidad, Sasuke no esperó ni dos minutos para, con gran entereza, sacar su miembro de ella y volverlo a meter sin compasión. Apretó la mandíbula y ocultó el rostro en el cuello de Sasuke para que no viera su expresión.

—Hi... Hinata...

¡AHH~!

—Así...

¡AHHH~!

—Si... Sigue así...

Entrar y salir de ella se había vuelto una dolorosa tortura. Su miembro le pedía a gritos detenerse, pero al mismo tiempo le instigaba a seguir sin parar un solo momento. La vagina estaba tan ajustada que su virilidad demoraba tanto al salir como entrar. El sonido de sus testículos golpeando su piel era eco embriagador y no fue hasta que ella pronunció esas palabras que todo llegó a donde debía llegar.

Ma... Más rápido... mi amor...

Sus oídos las atraparon como un cántico y su miembro entró por última vez con el calor a flor de piel. Su entrepierna detonó de una forma brutal liberando todo el semen en su útero generando un segundo orgasmo que esclavizó a su miembro de nuevo y que le obligó a gruñir un poco más fuerte por la sensación de su cadera estrechándose alrededor de su miembro y de las malditas uñas en su espalda. La descarga arqueó su delgado cuerpo completamente y aquello le permitió tener de nuevo la visión de sus pechos duros y de esos labios carnosos separados para dar paso a ese gemido que tanto quería escuchar.

Los espasmos de su virilidad gradualmente aminoraron en su intimidad para liberar todo el peso del deseo desprendido esa madrugada y cuando la dureza desapareció en su totalidad, su cuerpo sucumbió a un cansancio extremo que lo dejó inmóvil sobre su fino y sudado cuerpo.

Cuando su entrepierna volvió a experimentar esa indescriptible y fabulosa sensación de excitación no consiguió cerrar la boca. Dejó que el líquido del volcán la llene hasta lo más profundo y apretó la espalda de Sasuke hasta incrustar sus uñas sin misericordia. La fuerza con la que él la apretó por la cintura para que su miembro estuviera más que sólo dentro fue embriagador y placentero. Las contracciones que provocó la tosca virilidad en su intimidad aminoraron en pocos minutos. Ella aflojó el agarre que tenía con sus piernas alrededor de la cintura para permitirle salir, causando que su cuerpo adquiriera un cansancio que ni en sus más duros entrenamientos logró conocer; segundos después su cuerpo fue invadido por el peso de su cuerpo musculoso y sudado.

Podía sentir su agitada respiración a la altura del pecho y ella estaba segura que él era capaz de escuchar su corazón.

En ese momento no sintió ni una pizca de vergüenza al tenerlo desnudo descansando sobre ella y, como un reflejo automático, llevó una de las manos a su oscura cabellera y comenzó a acariciarla lentamente introduciendo sus dedos para peinarlo con suavidad. Todavía podía sentir el viscoso líquido emanar de su interior, pero cerró los ojos para concentrarse en sentir sobre su estómago los latidos acelerados de Sasuke.

Mientras reposaba la cabeza entre sus pechos pensó que tener todo su peso en ella podía serle incómodo, pero no conseguía mover nada. Su cuerpo estaba tan agotado y relajado que sólo deseaba permanecer allí por el resto de la noche. Ella estaba sudada, brillaba gracias a la luz de la alcoba, y su aroma ahora estaba mezclado con el suyo, lo que le hacía cosquillear el pecho de felicidad. De pronto sus delicados dedos se introdujeron entre su cabellera y empezaron a arrullarlo de manera dulce. Cerró los ojos de manera mecánica y se concentró en escuchar los latidos de aquel bello corazón completamente agitado.

Ninguno supo quién sucumbió ante el sueño primero...

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• DÍA #278 •


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No estaba segura de la hora, pero tras una pequeña rendija entre las cortinas todavía se podía apreciar la oscuridad de la noche. Una corriente de viento la despertó en busca de la cobija, pero el imponente brazo de Sasuke no le permitió levantarse de inmediato. Fue en ese momento en donde todo lo que hicieron hace unas horas pasó por su cabeza como las escenas del librito y su rostro sonrojó en un parpadeo. Quiso gritar de la vergüenza cuando rememoró las pocas palabras que cruzaron el uno con el otro, pero cubrió su boca para no despertarlo porque se veía completamente relajado.

Su rostro reposaba tras esa negras hebras que le daban un toque dulce y sexy; su pierna la tenía prisionera de la parte inferior y su brazo izquierdo la sujetaba con delicadeza de la cintura. Intentó moverse con sutileza en busca de la sábana o la cobija, porque el clima estaba llegando a invierno y en tales fachas no podría soportarlo aún con su esposo abrazándola de esa manera, pero en el primer intento de liberar una de las piernas, rozó esa parte flácida que la había hecho sucumbir ante palabras de placer como... ¡Mejor no recordarlas por el bochorno!

Consiguió hacerse con una cobija a punto de caer de la cama, posiblemente por todo los movimientos nocturnos, y al querer regresar a su lado él se colocó de espalda.

Ocultó su cara para contener otro torpe y tímido grito por fijarse en su abdomen. Aunque, después de lo de anoche ya no debía sentirse así si había pasado más que solo una mirada entre cuerpos desnudos, pero no conseguía calmar sus mejillas. Respiró profundo, giró el torso —todavía sentada y cubierta por la cobija con la que también ocultó la parte inferior de Sasuke— y con cuidado de no despertarlo depositó su cabeza sobre su pecho. Brincó suavemente ante el abrazo que realizó él tras su espalda creyendo que lo había despertado, pero al levantar la mirada, Sasuke seguí profundamente dormido y ella, con las mejillas ardientes, cerró los ojos con una torpe sonrisa para seguir descansando a su lado.

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El trinar de las aves sonaba lejano, pero lo que lo levantó fue el ruido de las máquinas encendiendo motores. La bombilla de la alcoba seguía encendida, pero los rayos que lograban colarse por las rendijas de la ventana eran más que suficientes para apreciar su rostro junto a su pecho. Apartó el mechón de su mejilla para contemplarla mejor y sonrió de forma simple al darse cuenta de cómo lo abrazaba por la cintura y envolvía con una de sus suaves piernas una de las suyas. Tenía la boca abierta y derramaba un hilillo de saliva sobre sus costillas, pero aún así le parecía la mujer más preciosa que había tenido la dicha de conocer.

Sus pechos tocaban su torso y su zona femenina reposaba cerca del muslo...

Entonces recordó cómo había sido su primera vez juntos y lo jodidamente bueno que resultó. Quizá él consiguió llegar a la cima del placer una vez, pero lograr que ella consiguiera llegar al orgasmo dos veces era para llenarse de orgullo. Ja! Y sin nada de experiencia. Algún día presumirá de ello si alguien comentaba algo al respecto, pero por el momento iba a dejar que su cuerpo sintiera la piel de su dormida esposa y que su mente recordara con sumo detalle todo lo que había pasado anoche.

... tamb... amo... —Murmuró ella atrayendo su atención y apartándose de su cuerpo para quedar con el torso descubierto a su lado.

Se acostó de lado y apoyó la cabeza sobre su brazo para mirarla en silencio. Lucía tan indefensa... De hecho ella siempre lució indefensa cuando dormía a su lado. Eso era algo que jamás iba a olvidar; le molestaba aquello en un comienzo. Ahora entendía que esa paz que ella lograba conseguir al dormir a su lado se debía a la confianza que siempre le regaló.

Apartó de su rostro unos entrometidos cabellos que le bloqueaba la vista perfecta de su cara. Ella no movió ni un músculo, así que llevado por una extraña sensación de maldad y ternura posó la mano en su pecho y lo acarició con suavidad para saber qué haría ella despertando por ese gesto; lamentablemente Hinata no realizó más que un movimiento torpe de la mano para apartarlo. Rodó los ojos y decidió tomar la broma un poco más personal: tomó entre sus dedos uno de los delicados y rosados pezones para hacerle cosquillas, pero ella dejó salir un adormilado gemido que le encendió como un rayo.

Quizá antes esos sonidos no le habrían provocado más que un sueño húmedo esa noche, pero luego de vivir en carne propia lo que era tocar cada parte de su cuerpo con la boca sólo le prendía como paja seca. —Tchi... —El sonido de las retroexcavadoras y volquetas, en el exterior, no influyó tampoco. De hecho era como si ella estuviera en una burbuja a prueba de ruidos, porque no realizaba ni él más mínimo de los movimientos para despertar.

Suspiró.

Ella estaba relajada y tranquila, exponiendo su cuerpo desnudo a un hombre que empezó a tener hambre. —Hinata. —Susurró cerca de su oído. —Despierta o lo lamentarás. —Ella se movió levemente en su dirección y lo abrazó por el cuello, dejando su boca a unos centímetros de esos grandes, suaves y perfectos pechos. ¡Ah, qué demonios! Por no despertar ante sus caricias debía recibir una lección.

Ah... —Un gemido suave la obligó a abrir los ojos y se encontró cara a cara con el hombre con el que soñaba. —Aah~ —Cubrió su boca en un parpadeo luego de esa dulce caricia.

—Te voy a levantar así todos los días. —dijo Sasuke moviendo su mano bajo la sábana para rozar su intimidad. —Es tu castigo por tener el sueño pesado.

¡Mmmh~! —Expresó ella estallando en un vívido rojo carmesí. Cerró los ojos ante el movimiento de sus dedos en su parte inferior y trató de alejarse de él, pero la atrapó de la mano, acercó su espalda al pecho y la retuvo con ambos brazos. — ¡S-Sa-Sasuke-kun!

—No —respondió con un tono severo. —De ahora en adelante me vas a llamar como lo hiciste anoche. —Agregó con voz ronca cerca del oído. Ella se encrespó y abrió los ojos; porque tenerlos cerrados sólo le traía excitantes recuerdos de ambos juntos.

Ca... Ca... Cariño, pu-puedes so-soltarme? T-te... Tenemos que... ¡Ah~! —Sobresaltó cuando él tomó entre sus dedos uno de sus pezones y lamió su oreja.

—Ahora que despertaste lo haremos de nuevo. —Volvió a seducirla con ese sexy tono al oído que le provocó un escalofrío de placer.

—¡P-pero ya es de día! —argumentó sin oponer resistencia con el cuerpo; que parecía aceptar la petición por su propia cuenta.

—Eso no me detendrá de hacer esto.

— ¡Aaah~! ¡Sa-Sasuke-kun! —Regañó después de que sus manos jueguen un poco con sus pechos, avivando el escarlata de su piel. —¡Ah!

—Si sigues haciendo eso con tu voz menos querré soltarte.

¡Mmmh! Sa... Sasuke-kun... Nos... Nos van a escuchar. —Rogó en susurro sin conseguir que su cuerpo rechace las caricias que Sasuke continuaba sobre su cuerpo.

Con esto cerrarás la boca.

Sin soltarla, volteó su rostro e introdujo su lengua entre aquellos suaves y carnosos labios para arrebatarle un beso dulce y posesivo. Rodeó su cintura con el brazo derecho y el izquierdo bajó repentinamente hasta su zona delicada sólo para acariciarla como anoche. Ella no huía a su tacto e incluso parecía pedirle más... ¿o era su cuerpo el que había dejado la broma a un lado para tomar en serio una segunda ronda?

Los golpes en la puerta le dieron la ansiada y vergonzosa libertad a Hinata que, antes de ser tomada prisionera por segunda ocasión, brincó de las esparcidas sábanas para encerrarse en el baño. Él pasó las manos por su cabellera revuelta y arrugó la frente, cabreado por el intruso que pagaría las consecuencia de no dejarlo disfrutar con ella esa perfecta mañana. Tomó la ropa que había dejado regada en el suelo y antes de abrir la puerta de la recámara, miró el baño unos segundos y sonrió ladino por la idea en mente.

—Ho...

—¿Qué haces aquí? —Respondió de mala gana.

— ¡Qué genio, Sasuke-kun! Más te vale no ser así con Hinata. —Sasuke chasqueó la lengua. —¿Está ella?

—Está ocupada. —Ambos se miraron a los ojos por un extraño segundo antes de que ella estire la mano con el sobre. — ¿Y esto?

—La invitación a mi boda, obvio. —Dijo con ese toque orgulloso que la había caracterizado toda la vida. —Están invitados los dos. Más te vale ir. —Ino golpeó su pecho con el sobre y lo obligó a tomarlo; tenía bordes dorados y el membrete de: "Sr. y Sra. Uchiha" en él. Dio media vuelta y antes de dar otro paso lejos, giró el rostro con una sonrisa coqueta. —Hoy luces... diferente, Sasuke-kun. Más alegre de lo usual. —Guiñó el ojo y se alejó de la casa casi dando brinquitos mientras revisaba la larga lista que la acompañaba en su entrega.

Sasuke chasqueó la lengua, cerró la puerta con seguro, sonrió y se volvió humo dejando el sobre flotar en el ambiente hasta que llegue al suelo.

.

Luego de saltar de la cama sin nada más que la vergonzosa manta roja que tenía de piel, Hinata apoyó el cuerpo en la puerta y respiró profundo. Cerró los ojos un segundo y la imagen de su esposo sobre ella, la sensación de él en su interior y la reciente caricia matinal en su parte femenina, la hizo suspirar de manera inconsciente. Cubrió su boca y rogó para que Sasuke no la hubiera escuchado, pero pronto sus pensamientos tenían de protagonista a Sasuke de nuevo.

Era como si su cuerpo sólo quisiera tenerlo cerca, muy cerca. ¡Vaya que lo quería cerca!

"Una... Una ducha, sí." Se dijo a sí misma de camino a la regadera.

El agua tibia recorrió su cabellera, los delgados hombros, su cintura, las caderas... Abrió los ojos para ver la manija que le permite cambiar el agua tibia por fría, pero una mano la detuvo.

—Para la próxima asegurate de cerrar la puerta. —Ella parpadeó perpleja y el rubor volvió a su rostro.

—P-pero yo cerré con... —Él entró a la ducha y el agua, que continuó rodando, apaciguó aquella alborotada cabellera azabache. —Te... Tenemos que hacer co... cosas, Sasu... Cariño.

—Tú no tienes misión y yo estoy libre hasta dentro de unos días. —Su cuerpo mojado llegó al borde del baño y su espalda topó la pared mientras él seguía acercándose con una oscura intención en la mirada que la recorría como una electrizante onda de energía.

—S-s-sí, pero, eh... Y-yo t-tengo un compromiso con lo trabajadores para pre-preparar el a-a-almuerzo. —Los musculosos brazos de su esposo se colocaron a cada lado de su cuerpo y tragó pesado sin dejar el rubor a un lado.

—Si logras decirme eso sin sonrojar ni tartamudear, te dejaré tranquila. —Ella abrió los labios en una torpe señal de reprobación, pero Sasuke la interrumpió acercando su rostro hasta ella, casi tocando sus labios con los suyos. —Pero yo sé, y tú sabes, que no saldremos de la ducha hasta dentro de unas horas.

Sus piernas temblaron de forma errática ante la indecente proposición que su cuerpo aceptó casi de inmediato por el calor que la invadió en la zona baja. Él la rodeó por la cintura y la acercó al cuerpo, para luego usar la pared como un punto firme que le permita aprisionar su cuerpo contra el suyo.

¿Q-Que... Qué pasa si... si llega alguien? —preguntó ella sin levantar el rostro, apenada por la posición de sus cuerpos en la ducha e incapaz de alejarlo ya que su cuerpo no respondía.

Tendrás que ser silenciosa entonces.

Las manos de su esposo la sujetaron de la cadera y la caricia en su oído la hizo tiritar una vez más. El agua de la regadera rodaba por la espalda de Sasuke provocando un sutil dolor por lo sucedido con las uñas, pero no iba a mencionarlo porque luego ella querría curarle la espalda; y eso sólo cortaría la reacción que había creado en su mente y cuerpo.

—T-t-tenemos... c-c-compromisos y... Aahh~

Lo único que quiero hacer ahora... —Murmuró tan cerca de su oído que pudo sentir los labios rozando malévolamente su oreja. —...es escuchar que me pidas que lo haga. —La proposición la ruborizó como una llama, creó una intensa onda de calor en su estómago y su respiración se agitó de manera inconsciente, generando un suspiro que Sasuke aceptó como un "Sí".

Apartó la cara de su costado para mirarla al rostro de manera perversa y coqueta. Llevó ambas manos a sus mejillas y acarició con sus pulgares los labios entreabiertos de su jugosa esposa que lo miraba con los ojos húmedos y el cabello pegado a la piel por el agua. Bajó delicadamente por su cuello, recorrió las clavículas hasta llegar a sus pechos que ya se habían vuelto rígidos en la punta; ella temblaba de manera dulce.

—Escapar de la cama no te sirvió. —Dijo antes de bajar la cabeza para succionar uno de sus rosados pezones.

¡Nnmmh~! —Ella apretó los labios ante el gesto. —N-no fue por eso... —Logró decir ella atrayendo su atención y cortando las caricias en sus pechos. Sasuke la miró a los ojos con tal intensidad que ella desvió su mirada al piso, pero pronto tuvo que regresar los ojos a su rostro de facciones rectas porque debajo de la cintura estaba esa parte de Sasuke que deseaba tener dentro.

—S-si me quedaba allí c-contigo... lu-luego no habría querido... no habría querido salir... y... y... —Tartamudeó avergonzada de lo que su traviesa cabeza le sugería y cerró los ojos abochornada por lo que pensaba. Ella sabía que no estaba mal, pero no lograba asimilarlo aún cuando todo en ella gritaba por sentir a su esposo como anoche.

—Dilo. —Ordenó apretando la mandíbula porque si ella dejaba salir esos pensamientos pervertidos, usando aquel tono tierno mezclado con la sensualidad que emanaba de manera inconsciente, ese sello se volvería a romper.

Q-q-quiero sentir a... A mi esposo... otra vez. —susurró cubriendo su rostro y rogando no haberlo dicho en voz alta.

Él gruñó de manera instintiva, ella alzó la mirada confundida y sus labios fueron agarrados prisioneros tan rápido que no le dio tiempo a tomar aire. La arrinconó contra la pared del baño y empezó esa deliciosa tarea de frotar su musculoso cuerpo contra el suyo mientras el agua de la regadera y los sonidos de las máquinas cubrían sus respiraciones forzadas.

Sin alejarse de su boca, ni de su cuerpo, sintió cómo, poco a poco, una de las grandes manos de Sasuke bajó por su cadera hasta llegar a su entrepierna y comenzó el deleitable masaje que sus dedos hicieron la noche pasada. Era consciente de que ninguna parte de su cuerpo sentía vergüenza, aun con el rubor en las mejillas. Tenía la plena confianza de dejarse guiar por las caricias y el deseo que desprendía el cálido cuerpo de Sasuke. Así como también era capaz de percibir cómo su ardiente zona femenina rogaba por el cambio de unos simples dedos traviesos a ese abultado miembro que se acariciaba en su vientre.

Quizá tanto tiempo sintiendo algo tan fuerte por ella le provocaba no separarse ahora que podían ser uno en cuerpo y alma, pero no se detenía a pensar que la excitación se había vuelto el doble de poderosa con sólo escuchar de sus labios pedir que la penetre.

El miembro se alzó con fervor, sus bocas se comían con ansias y ella dejó que su cuerpo sucumbiera a esa parte inconsciente que la hacía actuar de manera sexy. Lo rodeó por el cuello para que su zona femenina se levante hasta la gruesa virilidad de su esposo. Él asimiló el gesto casi de inmediato y dejó de mover sus dedos dentro de ella para tomarla por los muslos y alzarla con ayuda de la pared.

—Po... Podemos ir... ir a la cama. —Sugirió ella cuando él liberó su boca para tratar de acomodar su miembro en la entrada, pero él se apartó de su cuello y la miró a los ojos con perversidad.

—La usaremos de... después de esto. —Respondió entre cortos suspiros intentando meter en vano a su amigo en la fogosa y húmeda cueva; ya que era un poco más complejo de cómo lo leyó en el libro. —Hay muchos lugares en... esta casa donde... donde haremos el amor.

Ella abrió los párpados de par en par y su cara adoptó otro tono más de rojo. Cerró los ojos para dejar que el ardor en su rostro desapareciera, pero cuando el miembro de Sasuke la rozaba sin lograr entrar, ella se estremecía con ligeros escalofríos que sólo le complicaba más la tarea a Sasuke. Aunque aquello no lo detuvo de intentar varios minutos en los que Hinata continuó con los ojos cerrados.

— ¿Qué... Qué fue eso? —Preguntó tímida por un extraño maullido de ataque y una maldición lejana. —Sasuke-kun creo que... que alguien...

—Si aprecia vivir no... no se acercará.

—Sasuke...

—Así no. —Interrumpió con el ceño levemente fruncido por la frustración de no poder entrar en ella. —Te dije que... que me llames de... de la otra manera.

Ella lo miró a los ojos, él igual.

— Mi... ¿mi amor? —dijo dubitativa cuando él la bajó y apoyó la cabeza contra la pared para que no lo viera. —Mi amor. —Repitió abrazándolo por la cintura al comprender su gesto. —E... Estaré a tu lado siempre, Sasuke-kun, porque te amo y lo diré a diario. —Ella se alejó y lo tomó delicadamente de los hombros para que la mire a la cara. —No tienes que... que estar nervioso.

— ¿Nervioso? —repitió con el rostro delante del suyo.

— ¡AH! —Pasó una mano por detrás de su espalda y la otra por detrás de las rodillas para sujetarla como princesa. — ¡Q-qué pa...!

—No estoy nervioso, Hinata. —Contestó de manera seca, pero coqueta— Sólo me molestó no poder hacerlo en la ducha. —Ella ruborizó de manera brutal. —Tendrá que ser en la cama como dijiste.

— ¡La regadera quedó abierta! —expresó ella estirando en vano la mano para cerrarla, pero Sasuke salió del baño. La acostó en la cama y se colocó sobre ella para que no tuviera tiempo de escapar. —La... la ducha se...

—Lo del baño quedará para después, con la práctica.

— ¿¡Pra... Práctica?!

—Hasta mientras todo será en la cama. —Bajó la cabeza hasta topar su oído con los labios provocando cosquillas. —Y recuerda ser silenciosa...

Él apartó la cabeza de su lado, la miró fijamente por algunos segundos y ella desvió la mirada, apretando sus labios como la señal que él buscaba ver. Sasuke la agarró por las muñecas y alzó sus brazos con una sola mano por sobre la cabeza, mientras usaba la otra para abrirle las piernas con un dulce toque de demanda. Sintió cómo su pecho se hundía por la presión que hizo Sasuke con su cuerpo sobre el suyo, le arrebató un jugoso beso donde su lengua luchó brevemente con la suya y entonces el gemido se ahogó en su garganta cuando él, sin previo aviso, introdujo esa parte dura hasta donde más pudo.

Luego de estar completamente dentro, la soltó de las muñecas y le permitió tomar aire.

—Esto es... mil veces mejor de... de como lo leí en esos estúpidos libros de bolsillo. —Sin esperar más tiempo, volvió a tomar prisionera su boca y arremetió en su interior con fuerza, ahogando un segundo suspiro.

—Sa... Sasuke... La... la ducha... ¡Aahh~!

—Qué... Qué ducha.

.

.

Faltaba media hora para el almuerzo y Emilio apagó la retroexcavadora. Limpió un poco sus manos y rostro, se quitó el casco y peinó un poco el cabello antes de emprender el camino a la vivienda Uchiha, donde la hermosísima señorita Hinata le recibiría con un delicioso plato de comida y esa dulce sonrisa.

— ¡Eh, Emilio! ¡Dónde vas! ¡Aún falta para el almuerzo! —Gritó uno de los gordos compañeros que manejaba la aplanadora. —¡Recuerda que el esposo ya está allí, niño! —Agregó con una tosca carcajada y claras señas obscenas que Emilio respondió con un dedo medio al aire y una forzada media sonrisa.

— ¡Qué flores te llevo a la tumba, Emilio! —Gritó otro desde la volqueta con otra molesta carcajada.

— ¡Está fuera de tu alcance, pendejo!

— ¿Acaso no sabe que ella se casó con ese Uchiha? —Preguntó uno mientras Emilio desaparecía de la demolición.

—¿Quién no lo sabe? —Respondió el sujeto tosco de la aplanadora con sarcasmo— Lo que quiere es encontrar la muerte. ¡Guarden sus cosas, nos vamos a la Plaza hoy! —Ordenó.

"Todos saben que entre ellos no hay nada" Pensó para sí mismo llenando el pecho de orgullo y coquetería. "Una chica tan linda y sola querrá desahogar penas en alguien como yo" Pensó con una tonta sonrisa. "Sólo será cuestión de unos días y podré disfrutar de..." Unos sonoros gruñidos de advertencia lo detuvieron en la entrada del cerco de piedras, bajó la cabeza y se encontró un gato. —¡Hola gatito! ¿Está tu dueña? —Preguntó mirando la casa que parecía estar vacía.

Emilio movió el pie para dar un paso en dirección a la puerta y llamar por Hinata en caso de que estuviera dentro, pero con las ventanas y puerta cerrada, claramente no encontraría respuesta; no así se podía intentar. Lamentablemente el felino se encrespó y gruñó más fuerte.

— ¿Qué demonios te pasa, gato?

"Da un estúpido paso, o vuelve a decirme gato y te enterraré las garras en el..."

— ¡Mierda! —El zarpazo en la mano lo alejó un par de pasos con la frente arrugada. Trató de patear a Kunai, pero un civil ignorante no era rival para un animal ninja, menos si era ella.

.

.

Quiso ignorar sus palabras, pero sintió algo más fuerte en el corazón desde que ella dijo aquello en la ducha.

La tomó del muslo y levantó una de sus piernas asimilando la posición que ella misma adoptó la noche pasada rodeándolo por la espalda. Sabía que pronto llegaría al clímax, pero ella sólo seguía excitada por su vaivén en la pelvis que la tenía casi en un trance. Trataba de calmar las ansias de su entrepierna, pero en lugar de aminorar la fuerza, sólo conseguía entrar y salir con rapidez. El sonido de la carne se mezclaba con el fuerte viento que azotaba el exterior. Trató de juguetear con sus senos, con sus labios, con sus piernas, pero no conseguía que ella entre en el mismo estado de euforia que ya lo tenía loco.

Hinata... estoy al límite.

Ella estiró el cuello levemente, entreabrió los ojos, los labios y sus palabras llegaron a sus oídos junto con el sonido de los testículos golpeando inclementes su pubis.

N-no... No te... detengas... —Respondió ella como reflejo. —S-si... Sigue, cariño... E... Está bien...

El peso y la fricción que tenía en sus pechos desapareció. Abrió un poco más los ojos y encontró a Sasuke hincado sobre las rodillas, sus manos sujetaron cada lado de la cadera y esos negros ónix la observaron con detalle antes de continuar el incansable movimiento de la pelvis. Sus pechos se movían de arriba hacia abajo y sentía un pequeño dolor que se perdía o se mezclaba con la fogosidad que la tenía prisionera sobre las sábanas.

¡Nngh!

Sujetó el cubrecamas con ambas manos, apretó la mandíbula y cerró los ojos por última vez dejando que el sentido del tacto y el oído fueran la única guía del placer. Arqueó la espalda automáticamente y sofocó el sonido que produjo la lava del imponente miembro en su interior. Luego de la explosión aparecieron cortos golpecito contra su intimidad que se aseguraban de que ninguna parte de ella quedara sin sentir el calor que desprendió Sasuke en su útero.

Pronto la firmeza que tenía, aminoró hasta volver a ser esa parte flácida entre sus piernas. No quería dejarse vencer por el agotamiento como la noche anterior y a grandes bocanadas tomó aire mientras reposaba sobre sus propias piernas todavía dentro de ella. Podía notar su agitada respiración, los pezones consistentes y esos ojos blancos vidriosos de más.

Él salió lentamente de su interior. Segundos después ese líquido caliente comenzó a rodar por sus glúteos hasta llegar a las sábanas como pequeñas gotas...

Sasuke tomó lugar a su lado y apartó de su rostro los rebeldes cabellos que se pegaron al húmedo y terso rostro de ella.

—Me cuesta decir lo que siento —Inició con un tono suave aplacando la agitación de su respiración—, y es posible que no lo vaya a decir seguido, pero no por eso no significas nada para mí, Hinata. Todo lo contrario. —Ella sonrió.

—Está bien, Sasuke-kun. —Ella colocó la mano en su mejilla. —Yo lo diré por los dos. —Apartó esas oscuras hebras de los finos ojos negros que la derretían de ternura. —Te amo... —Acercó su cabeza al pecho de Sasuke y percibió cómo los tenues latidos de su corazón seguían tan agitados como los suyos.

Él la abrazó despacio y cerraron los ojos por unos segundos hasta que ella se apartó preocupada. — ¡La ducha! —dijo.

Él la liberó con cariño, cubrió su cuerpo con un cubrecamas que halló en el suelo y tomó asiento al borde de la cama. — ¿Qué sucede? —Preguntó él al ver que ella no se ponía de pie.

E-E-Es que... —Murmuró ocultando su rostro tras su azulada y larga cabellera. —E-es que creo... Creo que si me levanto voy a caer por... porque... —Ella cortó la frase y Sasuke se acomodó sobre la cama para girarla del hombro. Encontró un rostro avergonzado y tierno que le sacó un par de corazonadas dulces. Ella apretó los labios y bajó la cabeza otra vez para ocultar su rostro ruborizado con las manos. Él sonrió en silencio. Dejó la cama sin pudor con rumbo a la ducha.

—Te prepararé la bañera. —Dijo antes de entrar al baño, llamando su atención. —Me daré una ducha rápida y prepararé algo para almorzar. —Agregó después de cerrar la regadera y buscar una toalla, así como una muda completa de ropa.

Ella sonrió con ternura cuando él cerró la puerta.

— ¿Qué sucede? —Preguntó Hinata al verlo regresar a la alcoba en menos de diez segundos. — ¡Sasuke! —La tomó entre los brazos, con todo y colcha sin avisar.

—En parte soy responsable, así que te bañaré. —Contestó sin titubear, casi de forma tosca.

—E-E-Estaré bien. Solo... Sólo necesito u-un poco de descanso. —Respondió ella con una torpe sonrisa intentando bajarse de sus brazos.

—No haré nada más que bañarte, Hinata. Cálmate. —Agregó. —A menos que quieras que te haga algo en la bañera. —Ella apartó la mirada con las mejillas bañadas de rosa, apenada de pensar que Sasuke la tocaría donde era más sensible. —Pero te advierto que enjabonaré donde yo quiera.

— ¡Sa-Sasuke-kun! —Exclamó ella cubriéndose el rostro.

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¡MALDITA SEA! ¡SEEEEEE! ¡LO HICIERON! ¡ES EL REAL! ¡SEEEEEEE! *Así me imagino que harán al terminar de leer*

Al fin lo publiqué! ¡AL FIIIIIIN! *lloro de la emoción*

No acostumbro a decir esto, pero luego de leer todo el cap es vuestra obligación compartirlo por todas partes! (jajajaja) No, qué va! Eso no es obligación, pero sí apreciaré BASTANTISIMO que me dejen un EXCELENTE (coflargocof) review, porque de todos los capítulos que he subido en este fic, es el único que me ha tomado, eh... ¿Cómo decirlo? Mmm... No sé la palabra exacta, pero bueno. Deben suponer lo que quiero decir.

Ahora, pues... No considero que merezca un 10 de 10, pero creo que paso con una calificación decente: un 8 de 10.

Al comienzo iba a ser un simple lemmon no mayor de 3mil palabras, pero luego me puse a buscar sobre el tema. O sea, a leer uno que otro lemmon para ver los pros y contras. Lamentablemente no encontré nada bueno en mi búsqueda y me fui al extraño mundo del Smut (que es el nopor de los que gustan de leer), donde se toma con seriedad una buena redacción de la relación setsual entre los protagonistas. Resulta que hay blogs muy buenos (así como basura) donde puedes encontrar tanto historias inventadas como narraciones reales de mujeres y hombres que las comparten con la comunidad.

Me decidí a hacerlo lo más real posible (aún dentro de lo que cabe en la fantasía) y tomé ejemplos de esos blogs. También me vi varios canales de youtube que tratan sobre sexualidad entre la pareja y aunque, seguro, piensan que era lo que ya sabemos, les aclaro que están muy lejos de eso.

No negaré que me divertí bastante escribiéndolo y sobre todo en la parte en la que el pobre de Emilio es sacado a patadas. (jajajajaja) Al comienzo quise que de verdad interrumpiera para que Sasuke le diera una paliza, pero mejor se lo dejé a Kunai (Quien, por si se lo preguntan, no los espiaba, sólo los estaba cubriendo de que llegara alguien de imprevisto. Ino llegó antes de que Kunai regresara a casa, por si acaso.)

Ya en el siguiente cap pondré uno que otro roce entre ellos y volverán a aparecer los secundarios... *guiño guiño* (Así como la boda de Ino y la Naruto que no lo he olvidado!)

De verdad espero que este smut haya quedado decente y si se me escapó, por allí, alguna maldita falta ortográfica pues... Ni modo.

BESOS Y ABRAZOS EN PAPEL...