Unos nudillos tocaron a la puerta. Fury tragó el enorme sorbo de café que había retenido en su boca y puso su termo en el escritorio. Abrió el cajón y sacó una caja de aspirinas. Se tomó una y comenzó a masticarla, con la medicina mezclando su amargura con la del café.

El sabor le daba nauseas y le adormecía la lengua, pero el efecto era más rápido de esta forma y de inmediato sintió como su dolor de cabeza comenzaba a tranquilizarse. Tomó aliento con pesadez y lentitud, deseando atrasar lo más posible su plática con el padre de familia.

-Adelante.- Su voz era un batido de buenos modales y hartazgo.

La secretaria Hill entró en la oficina con su típico caminar delicado pero seguro, y tras de ella, como si fuera su sombra, la seguía un fornido hombre de pelo blanco y ojos azules.

O mejor dicho, con un solo ojo azul, el cual se encontró con el único ojo del director.

De haberse encontrado en otra situación, Fury hubiera sonreído al sentirse identificado.

No todos los días se conoce a un sujeto que también es tuerto, después de todo.

-El señor Odin Borrson desea hablar con usted, director Fury.-

-Gracias Hill, yo me encargaré a partir de aquí. ¿Podrías traernos un poco de agua? El señor Borrson y yo estaremos charlando por un buen rato.-

-Enseguida.- asintió Hill, y antes de salir de la oficina y traer las bebidas le indicó a Odin que tomara asiento. Odin obedeció en silencio, apenas dedicándole una mirada de agradecimiento a la secretaria.

La silla crujió bajo su peso y ambos hombres quedaron frente a frente, únicamente separados por el escritorio del director. Ambos permanecieron callados incluso después de que Mary Hill cerrara la puerta de la oficina.

-Entonces, señor Borrson.- inició Fury, recargándose en su asiento y juntado las puntas de sus dedos.-Es usted el padre de Thor y Loki Odinson, ¿cierto?-

-De no ser así, yo no tendría ninguna razón alguna de estar aquí hablando con usted, director.- Dijo Odin, cruzado de brazos. Su voz producía un potente eco que salía de su garganta y se extendía por toda la oficina, como si tuviera un trueno atascado en la laringe.

Impresionante, admitió Fury, pero si pensaba que así iba a intimidarlo, entonces el señor Odin Borrson era tan inteligente como el mayor de sus hijos.

-Y yo no tendría razón de recibirlo en mi oficina si el asunto del que quiere hablar no fuera importante, como usted afirma con tanta seguridad.- contraatacó Fury.

-Lo afirmé ayer en la noche que programé por teléfono esta cita con la secretaria y lo afirmo ahora que estamos hablando en persona, director. Lo que ahora le exijo es una explicación de por qué mi hijo menor terminó ayer con un brazo dislocado.- Dijo Odin, cruzándose de brazos y enderezándose.

El cerebro de Fury falló en comprender lo que escuchaba. De haber sido una computadora, sus pensamientos se hubieran reflejado como un ERROR.

-Con el respeto que se merece señor Borrson, no tengo idea de lo que me está hablando.-

-No tiene idea de lo que hablo ni de lo que pasa en su colegio, evidentemente. Le preguntare algo, ¿en sus deberes como director esta el no saber controlar a sus alumnos? ¿Le dan acaso un pago extra si decide hacerse el ciego ante los conflictos entre los estudiantes y no echarles un ojo de vez en cuando?-

-Antes que nada, le voy a pedir que cambie su tono y actitud, señor Borrson. No voy a soportar este tipo acusaciones en mi propia oficina. Y en segundo lugar, le pido que se ahorre esas bromas sobre mi vista y mis ojos.- reafirmó Fury, marcando cada oración con un golpecillo en la mesa .

La amenazadora expresión de Odin titubeó, y el barbón padre de familia torció la cabeza a un lado.

-¿Bromas? No sé a lo que se…. Oh, claro. Lo lamento, director.- se disculpó Odin, como si apenas se diera cuenta de que el director también usaba un parche.- No creo que me sería posible hacer ese tipo de comentarios a propósito, no soy tan ingenioso como mi hijo menor. Aunque lo compenso con mi elocuencia, ¿no le parece?-

-Bueno señor Borrson, ¿qué puedo yo decir?- dijo Fury encogiéndose de hombros un en actitud casi amistosa.

"Este sujeto es una mezcla perfecta de sus dos hijos." Pensó Fury mientras él y Odin reían entre dientes. "Que el cielo me ampare."

Aunque el pequeño malentendido logró alivianar el ambiente entre los dos hombres, Odin no tardó en recuperar su actitud seria y severa, si bien ya no hizo ninguna otra acusación contra el director y su voz perdió su tono amenazador.

-Somos hombres ocupados, director Fury, por lo que no me andaré con más rodeos. Vera, mi hijo Loki regresó ayer a casa lastimado y enyesado. Mi esposa y yo no nos habíamos sorprendido así desde hacía años. Cuando le exigí a Loki que me contara lo ocurrido, me confesó haberse lastimado en una especie de estampida causada por sus compañeros en los pasillos. La cual según él, fue para llegar al patio de la escuela y ver como dos estudiantes se habían peleado de forma espantosa.-

El relato de Odin fue como una cubetada de agua fría para Fury. Se mordió la lengua todavía medio dormida por la aspirina y asintió varias veces con su ojo cerrado.

Sabiendo que no había forma de engañar a Odin, ya que este estaba muy bien informado por su hijo menor, Fury decidió contarle un resumen del ex alumno Hulk, quien tan problemático y agresivo había sido un motivo de temor en su colegio por muchos años. Con detalles como el estado grave de Matt Murdock y la botella de whiskey en el casillero de Hulk fue más discreto, y solo los mencionó de pasada.

Odin escuchó atento y sin interrumpir, y cuando la historia por fin concluyó, Fury y Odin tomaron bastante agua antes de seguir con su conversación.

-Ese tipo de muchachos son un caso perdido, director. ¿Por qué tardo tanto en expulsarlo? Si me permite decirlo, eso fue una insensatez y ahora tres muchachos, entre ellos mi hijo, pagaron el precio.-

-Debe comprender señor Borrson…-

-Dígame Odin.-

-Como hombre de negocios que es, Odin, estoy seguro que puede entender porque no puedo expulsar a mis alumnos como si nada, por muy problemáticos que sean. Claro, en mis deberes como director esta el intentar ayudar a mis alumnos lo más posible a superarse y mejorarse. Esa es una de las razones, pero…-

-Pero la escuela es también un negocio, y un alumno perdido significa un ingreso perdido. Y como director, usted debe velar tanto por sus alumnos como por el bien de la institución.- completó Odin con naturalidad.

-Exacto.- aseguró Fury, sintiendo poco placer en aceptar la verdad pero tranquilo de que Odin comprendiera su situación.

-No lo apruebo. Lo comprendo, pero no lo apruebo. Los alumnos agresivos y sin control son como la gangrena, y si no se amputan rápido el resto del cuerpo se pudre antes de que alguien lo note. Un alumno agresivo causa miedo entre los demás, lo que ocasiona que sus compañeros a la vez siempre estén a la defensiva y se vuelvan violentos. Y un colegio lleno de este tipo de alumnos se gana una mala reputación entre los padres, por lo que ninguno de ellos va a aqueres inscribir a su hijo ni gastar su dinero en un lugar así.- observó Odin con la fría objetividad de un empresario pero con la preocupación natural de un padre.

-Tiene un buen punto, pero no debe generalizar a los estudiantes. No todos son dados a la violencia ni se dejan influenciar tan fácilmente. Depende de muchas cosas, como la educación que reciben en casa y aun así eso no determina nada. El hermano menor de Hulk, Bruce, es un buen ejemplo de esto.- dijo Fury.

-Habrá que mantener vigilado a ese muchacho, solo por precaución. No me sorprendería que fuera igual a su hermano, honestamente. De ser yo el director, lo expulsaría para arrancar el problema de raíz.-

Una llama se encendió en el temperamento de Fury. Nadie que no fuera él tenía el derecho de juzgar a sus estudiantes, y mucho menos un padre de familia que o estaba verdaderamente ciego o era un vil hipócrita.

-Pues en ese caso, si usted fuera el director me temo que habría expulsado a su propio hijo en su primer día de clase, Odin.- Confesó Fury, con una tela de astuta satisfacción cubriendo sus palabras, la cual se volvió más satisfactoria al ver el genuino desconcierto en la mirada de Odin.

Ah, así que al parecer el señor Borrson no sabía del pequeño incidente de su hijo con Bruce Banner, en donde el segundo terminó sin un diente. Ni tampoco de su encuentro con Hulk a los pocos días en la clase de gimnasia del ex entrenador Logan.

"Padres, siempre tan ciegos ante los defectos de sus hijos…"

Fury le contó todo a Odin, y cada detalle solo destruía poco a poco el carácter del hombre ojiazul. Los puños de Odin se tensaron, sus venas marcándose sobre la piel.

-Le advierto director, que si esto es una mentira…-

-Yo no le miento a los padres de is alumnos, Odin.-

-Pero, ¿está seguro? Mis hijos nunca me contaron nada al respecto.-

-No es raro que un hijo mienta a su padre cuando tiene miedo de ser castigado.-

Odin apretó la quijada y levanto la mirada. El brillo de su único ojo se había opacado. Fury no se compadeció, tan solo había sido honesto.

Habían pasado exactamente cuarenta y cinco minutos, y la reunión no se alargaría ni un segundo más. Levantándose de su asiento, Odin agradeció a Fury por su tiempo y se despidió.

-No puedo hacer milagros, Odin. A su hijo puedo ayudarlo a mantenerse fuera de problemas, pero si quiere ver un verdadero cambio en su actitud me tomo que eso depende totalmente de usted y su esposa.- suspiró Fury cuando Odin abrió la puerta de la oficina.

-¿Mantenerlo fuera de problemas como hizo con Hulk?- preguntó Odin sin darse media vuelta.

Fury no respondió. Ambos hombres se habían acorralado el uno al otro y seguir discutiéndoselo resultaría en una guerra de indirectas y acusaciones y ambos lo sabían.

Por el momento, era mejor dejarlo todo por la paz.

-Adiós, director Fury. Un gusto conocerlo.-

-Que le vaya bien, señor Borrson.-

Odin se fue y Fury se quedo solo de nuevo en su oficina. La cabeza ya no le dolía y la aspirina había desaparecido totalmente de su lengua, pero una amargura seguía infestando su boca. La campana del almuerzo hizo eco en su oficina y fue seguida del habitual festejo de sus alumnos.

En efecto, eran quizá más voces de las necesarias y muchas de ellas no se extrañarían si se fueran a otro lado. Aunque tal vez no era necesario que se largaran y desaparecieron, solo se debía obligarles a mantenerse en la misma sintonía que las demás, sin dejar que rompieran la armonía…

Quizá solo había que mantenerlas a raya por otras voces más melódicas y suaves.

Su ojo tembló y se dilato. Una idea empezó a nacer en su cerebro, como si fuera una roca de la cual se puede crear una escultura. Pero estaba demasiado cansado como para empezar a darle forma en ese momento.

Para el día siguiente se propuso ya haber cincelado por completo esa piedra, y con la escultura que sacar de ella estaba dispuesto mantener a sus alumnos bajo control.


-Loki, ¿recuerdas lo importante que hicimos ver que sentarte con nosotros en nuestra mesa era un honor? Pues que traigas aquí a tu hermano y se siente como si nada hace que parezcamos unos payasos exagerados y dramáticos.-

-¿Pues qué no lo son?-

-Serás imbécil. Si no tuvieras mal tu brazo, patearía tu trasero.-

-¡Cállate, no digas eso en voz alta, solo causaras que…!-

Muy tarde, pues para entonces Thor ya se había puesto entre Loki y Pietro.

-¡Nadie amenaza la retaguardia de mi hermano! Pateare tu trasero, ya verás.- gruñó Thor, logrando que Pietro se encogiera de miedo.

-¡Emma, ayúdame, creo que tiene rabia!- chilló Pietro, cubriéndose la cabeza con los brazos.

-No, es muy temprano para lidiar con estas tonterías.- replicó Emma indignada, empezando a comer su almuerzo sin prestar a atención a los hermanos Odinson y Pietro. –En serio que deberías pagarme por juntarme contigo, Pietro.-

Barney, sentado al lado de Emma, puso los ojos en blanco y negó con la cabeza, medio entretenido y medio harto de Thor y su sobreprotección del lastimado Loki, a quien según el había prometido seguir a todos lados hasta que se le curara completamente el brazo.

Tardaría mas a menos el mismo tiempo que Doom pasaría en el hospital.

-Ya para eso, Thor. Pietro es un enclenque no podría ni patearle el trasero a su abuela. En serio hermano, vete con tus amigos de una buena vez, ¿no?- dijo Loki hastiado, haciendo que Thor detuviera su enojo con una palmada en la nuca.

-No.- dijo Thor.

-Demonios contigo, Thor.-

-Sabes que se puede ayudar a alguien sin necesidad de insultar a sus rucos familiares, ¿verdad Loki?- añadió Pietro.

-Si dices una palabra más, le digo a Thor que ataque.- amenazó Loki, señalando a Thor.

-No te pases hermanito, ni que fuera un perro.- dijo Thor regresando a la normalidad, sin rastro de su exagerado enfado hacia Pietro.

-Si lo fueras, eso explicaría mucho.- dijo Pietro aparte, pero Thor estaba tan cerca que lo escuchó.

Pronto él y Loki vieron sus hombros rodeados por las anchos brazos de Thor, quien ahora sonreía y los aplastaba amistosamente, aunque con Loki apenas y aplicaba su fuerza.

-Vamos, vamos, esa no es forma de hablarme, ¿o si ,cuñado?- inquirió Thor con una mueca descarada, haciendo que Pietro palideciera y se sonrojara de coraje casi simultáneamente. –Recuérdale a Wanda que disfrute mucho de nuestra cita, y que yo tengo libres todos los fines de semana…-

-¡Nadie me hace indirectas de las citas que tiene con mi hermana ni me llama cuñado! Pateare tu trasero, ya verás.- exclamó Pietro, tratando de zafarse del agarre de Thor mientras pregonaba como lo haría papilla.

-Y de paso dile a tu hermana pequeña que Loki se muere por salir con ella…-

-¡Ya te dije que no juegues a ser mi Cupido, idiota!- dijo ahora Loki, mientras que la furia de Pietro incrementaba a la tercera potencia.

Lejos de tomárselos en serio, Thor empezó a reír a carcajadas de las reacciones de su amigo y su hermano. Barney y Emma contemplaron la escena incrédulos y se voltearon a ver.

-Extraño a Victor y a Namor.- confesó Emma.

-Hmp- respondió Barney, y los dos suspiraron al mismo tiempo.

Thor dejo de molestar a Pietro y a Loki y miró a Emma con curiosidad.

-Oh cierto, ¿cómo está Namor? Un sujeto tan fuerte como para derrotar a Hulk es alguien a quien me gustaría llamar amigo.- dijo Thor. –Y no sé muy bien quien sea Victor, pero Loki me dijo que también fue aplastado por la estampida de compañeros y está en el hospital. Mira que recibir docenas de pisadas en el pecho… Mala suerte, pero podríamos ir juntos a visitarlos después de la escuela.-

A Emma le cayó de sorpresa que Thor se dirigiera a ella con tanta naturalidad, como si fueran viejos amigos. A pesar de no resultarle totalmente agradable, la actitud cálida de Thor fue suficiente para hacerle actuar educada y amablemente, si bien no demasiado amistosa.

-Están golpeados y adoloridos, pero ahora deberían de estar bien, aunque me temo que deben descansar y no podrán recibir visitas en varios días, Thor. En cuanto a Namor, quizá tenga una cicatriz en su labio que nunca se le quite por completo, pero conociéndolo le gustara. Creerá que es muy masculino y que lo hace ver atractivo.- dijo Emma, sonriendo ligeramente al imaginarse a su amigo presumiendo su cicatriz como medalla de guerra.

-Ya veo, y estoy de acuerdo. Las cicatrices son marcas de machos. Como esta que tengo en mi estómago, miren. – dijo Thor, alzándose la camisa hasta su pecho y dejando al descubierto una cicatriz diagonal que iba de su ombligo a sus costillas.- Esta belleza me le hice una vez que pelee a mano limpia contra un marinero que se creía muy listo. ¡Le di una lección a ese lobo de mar!-

-Si como no. Te caíste del bote en donde pescábamos con nuestros padres y el barquero con el que íbamos tuvo que pescarte con su anzuelo para evitar que te ahogaras.- corrigió Loki, recordando como el azuelo se le había encajado a Thor y como ese significó el fin de su viaje de pesca.

-Y bájate la camisa, que parece que le esta haciendo un strip tease a Emma.- le ordenó Pietro.

Emma se sonrojó muy a su pesar y le exigió a Pietro que cerrara la boca. Con eso los cuatro se quedaron atrapados en una discusión sobre cicatrices, anzuelos y bailes sensuales inapropiados en el colegio. De no haber estado tan hambriento, Barney quizá se les hubiera unido. Ese día estaba de buen humor.

No era el único, pues sin Hulk que los atemorizara, el humor de la mayoría de los estudiantes había mejorado. Se escuchaban risas más alegres y conversaciones más animadas. Todos actuaban como si hubieran ganado una batalla y ahora era el festín para celebrar la victoria. Aunque le importaba poco el humor y la situación de los otros, Barney pensó que la partida de Hulk terminaría siendo beneficioso para todos. Y eso a fin de cuentas, no sonaba del todo mal…

-¡YO NO TOME NADA!-

El grito se escuchó no en toda la cafetería, pero si en la parte en donde estaban sentados Loki y el resto. Alarmados por el grito, buscaron su origen y la escena con la que se encontraron no podía ser más bizarra.

Sucedía que a menos de cuatro mesas de ellos, Steve Rogers sujetaba por la muñeca a un chico francamente horroroso de físico, con una espalda adornada con una joroba y unos ojos tan separados que parecía estar viendo a todos lados todo el tiempo. Su boca enorme, sobra decir, y su rostro lleno de codilleras de acné y verrugas no ayudaban en lo mínimo a su atractivo. Era este chico pues quien gritaba "YO NO TOME NADA" una y otra vez, intentando librar su mano y alejarse de Steve.

-Steve.- musitó Thor, y soltando a Pietro y a Loki se alejó para ir a ver qué es lo que ocurría con su amigo. Barney se fue al mismo tiempo sin decir nada a nadie.

-Sapo.- susurró Pietro, imitando a sus compañeros, si bien él se fue con una expresión más preocupada que Thor y menos estoica que Barney.

La curiosidad de Loki terminó por convencerlo de ir a ver que era lo que pasaba. Por muy estúpido que fuese, parecía interesante.

Emma fue con él, pero antes de que se alejaran demasiado se le acercó y le susurró en el oído.

-Mentí porque estaba tu hermano. Podemos ir a visitar a Namor y a Doom después de clases. Te esperaremos afuera de la escuela, Loki. No faltes.-


Clint nunca imaginó que dependería de él y Natasha mantener a sus amigos de buen humor. Thor hubiera sido más apropiado para esa tarea, pero se había a sentar con su hermano Loki a otra mesa.

-Oye Steve, ¿viste como Johnny Storm puso el borrador en lo alto del pizarrón y Coulson tuvo que subirse en una banca para bajarlo? Hasta me dolió el estomago de tanta risa.-

-¿Uh? Perdón Clint, estaba un poco distraído.- respondió Steve, amable pero generalmente ausente, perdido en sus pensamientos a tal grado que casi resultaba melancólico.

-No lo sé, no me pareció muy original. Si me lo preguntas, fue una broma tan infantil que me sorprende que Stark no fuera la mente maestra.- Dijo Natasha a forma de juego a Tony y Pepper, pero ambos ignoraron el comentario encogiéndose de hombros apáticamente. Natasha entonces supo que se habían peleado.

Ella y Clint se miraron decepcionados. En cuanto a Bruce, no tenían forma alguna de animarlo porque no había ido al colegio. Su lugar desocupado en la mesa no ayudaba a mejorar el ánimo del grupo.

-Espero que Bruce este bien. Quizá deberíamos irlo a visitar después de clase.- sugirió Clint.

-Suena bien. – apoyó Natasha.

-Bah, ¿a quién le importa? Que haga lo que quiera, solo perderíamos el tiempo.- bufó fríamente Tony.

Su comentario desconcertó a sus amigos y enfadó a Pepper mucho más. Steve frunció el ceño y su mirada se enfocó hacia enfrente. A Clint no le había hecho nada de gracia el comentario de Tony, pero no queriendo empeorar las cosas decidió que lo mejor era tranquilizar a su amigo y tratar de alegarlo.

-Vamos Tony, relájate. Si no lo haces, voy a tener que ir a la máquina de refrescos y comprarte una de esas asquerosas bebidas de uva que tanto te gustan.- dijo Clint, metiendo su mano en su bolsillo. Su corazón se saltó un pulso al descubrir que estaba vacío.

Había perdido todo el dinero que se supone le debería durar una semana. Busco rápidamente en su otro bolsillo, pero no había rastro de ningún billete ni una moneda.

-Oh no. Maldita sea.- siseó para sí, empezando a ponerse nervioso.

-¿Qué ocurre Clint?- le preguntó Natasha

-Mi dinero, creo que lo perdí. ¡Me lleva el diablo!- dijo Clint, dando un puñetazo a la mesa. Respiró hondo un par de veces. Forzando una sonrisa, dijo a sus amigos. –Da igual, la comida en esta cafetería es un asco de todas formas.-

-Clint…-

-¿Steve?-

Steve miró a Clint conmovido. Sus ojos amables se transformaron en dos esferas intimidantes y sin mayor advertencia, Steve dejó atrás a sus amigos y caminó directo a un par de mesas adelante, en donde agarró a uno de sus compañeros por la muñeca y lo levantó como si fuera una pluma.

-Tomaste el dinero de Clint cuando estábamos formados, te vi. Ahora se lo vas a devolver, sin que falte ni un centavo, ¿entiendes?- le ordenó Steve.

El otro chico, Sapo, empezó a retorcerse de forma dramática y a gritar su inocencia.

-¡YO NO TOME NADA! ¡YO NO TOME NADA!-

-¡¿Steve, que haces?!-

Este suceso fue suficiente hasta para sacar a Tony y Pepper de su mal humor.

Pero Steve no debía explicaciones, pues sabia perfectamente que era lo que hacia. Había visto como le robaban a su amigo y no había hecho nada en el momento, pero en cuanto vio la falsa sonrisa de Clint los recuerdos de Matt y Namor noqueados infestaron su memoria y le hicieron sentir vergüenza de su mismo.

Ya estaba harto de ser un simple testigo. A partir de ahora, Steve iba a actuar, tal y como Namor había hecho contra Hulk.

Claro esta que Steve no recurriría a ese grado de violencia. Pero si no tenia otra opción, entonces tampoco quedaría totalmente descartada.


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