(Bulma)
Mis ojos permanecen cerrados mientras que él se adueña de mi boca, yo también me adueño de la suya. No sé como besar, nunca lo he echo, sé que lo estoy haciendo muy mal, sin embargo él me ayuda y yo sigo su ritmo. Joss siempre me ha besado a la fuerza y no me gustaba, pero ahora no quiero que Vegeta deje hacerlo, me gusta tanto como lo hace que no quisiera que terminara. Muerde mi labio inferior al finalizar y yo gimo. Me dolió.
Nos soltamos para poder respirar, y le doy la espalda. Estoy muy sonrojada. Después de esto no creo poder verlo a la cara de nuevo.
—¿Te gustó? -pregunta abrazándome por detrás. Levanto la mirada cuando me aprieta hacia él. Me siento acorralada, en otras ocasiones los golpeaba por su atrevimiento, pero con él es diferente. Mi corazón late muy rápido y no puedo controlarlo.
—No-no hagas eso, por-por favor -le digo casi suplicando, pero él roza su intimidad con la mía, lo hace como Joss-. ¡Te dije que ya no lo hagas! -sujeto sus manos y las quito de mi cintura. Y cuando volteo él levanta mi mentón. Con su pulgar limpia el resto de saliva que quedo de él en mis labios y se los lleva a su boca. Sonríe por su acción.
—¿Qué sucedió con tu rostro? -le pregunto, esta golpeado y tiene un parche en una de sus cejas-. ¿Quién te hizo eso? -le pregunto de nuevo tocando la zona afectada, él cierra los ojos mientras lo acaricio.
—¿Puedo besarte de nuevo? -pregunta él abriendo los ojos y tomando mi muñeca a la vez-. Me haría mucho bien -sonríe y se acerca de nuevo a mis labios. Parpadeo varias veces y trago saliva al tenerlo tan cerca. No sé que responderle.
—No-no puedes. No lo vuelvas hacer -le digo mirándolo a los ojos y él asiente. Parece que comprendió.
—Bulma, he pensado en cambiar el día de nuestra cita -dice él recostándose en la pared y mirando hacia el cielo-. Quiero pasar la Nochebuena y la navidad contigo -saca de su bolsillo una cajetilla de cigarros y comienza a fumar.
—Esos días tengo que trabajar, temo que pueda salir contigo. Será mejor que busques a otra con quien pasar esos días -le digo mirándolo de reojo, y al encontrarme con sus ojos desvío la mirada. Mis mejillas arden.
—No me mientas. Además no creo que trabajes para un muerto -dice él captando toda mi atención, ¿Muerto?, ¿A qué se refiere?, No será que...
—¿Eh?, no me digas...¡¿Qué hiciste?! -exclamo, y me acerco a él. Olvidé que el cigarro me hace daño-. Respóndeme... -le digo buscando su mirada, pero la desvía, con razón su rostro esta lleno de parches.
—Lo siento Bulma, lo mate -sigue fumando tranquilamente-. Ahora ya no hay escusas, saldremos en la noche...-no dejo que termine de hablar y una gran bofetada de mi parte cae en su rostro. Deja caer el cigarro.
—¿Lo mataste?, lo hiciste porque te dije que me había obligado a..., entonces que pasara contigo, ¿Iras a la cárcel? -pregunto y él asiente-. ¡Eres un idiota no debiste meterte en mis asuntos! -lo empujo con mis puños y me coloco en cuclillas cubriendo mi rostro. Rompo en llanto.
—Tranquila, no esta muerto, pero no te voy a mentir, debe de estar muy malherido en el hospital -escucho su voz en mi oído, y me pongo de pie de inmediato.
—Idiota... -lo bofeteo otra vez, muerdo mis labios de coraje. De nuevo me ha mentido.
—¿Y hora porqué? -pregunta acariciando su mejilla.
—Pensé que ya no te volvería a ver...-sutilmente extiendo mis brazos y lo abrazo posando mi cabeza en su pecho. Él me corresponde y acaricia mis cabellos.
—¿Tenias miedo de que vaya a la cárcel? -asiento con la cabeza ante su pregunta. Luego la niego, ¿Qué estoy haciendo?
—No-no, se trata de mi conciencia, no podría vivir con tal remordimiento de que mataste a una persona. Además es una vida, ¿No-no crees? -me suelto de él y no lo veo a los ojos por lo sonrojada que estoy.
—Mmm... -camina de una lado a otro, puedo ver sus zapatos en movimiento, mis manos están hacia atrás sudando descontroladamente. Se va acercando a mí.
Suena el timbre.
—Nuestra cita será en Nochebuena, ya no hay pretextos y no acepto un no como respuesta -se adelanta en caminar.
—No iré, tengo que cuidar a Maggie -le miento, estoy empezando a sentir cosas por él y eso no puede ser.
—No importa, iremos con ella y también llevaré a Goten. Ellos se gustan mucho -regresa y toma mi mano para ingresar juntos al aula, pero lo suelto al sentir como una corriente eléctrica pasa por mi cuerpo con solo tener contacto con él. Me asusto de mí misma.
—Lo siento, pero no iré -le respondo y el sonríe ingresando al aula.
—Me dijiste que me ibas enseñar lo bonito que era la navidad y porque no también la Nochebuena. ¿O no eres una mujer de palabra? -alza una ceja cruzando sus brazos-. Ése día serás mía, desde que amanezca hasta el día siguiente. Te esperaré en la Tokyo Skytree -entra al salón y luego lo hago yo. Me gustaría ir, pero no podré.
(...)
Me ha estado insistiendo todo el día en la Universidad para ir a ése lugar, y me ha dicho que no se va a rendir. Pronto te cansarás, lo sé.
Roso mis labios con las yemas de mis dedos. Ése beso, me gustó mucho. Sonrío al recordarlo. Estos sentimientos que están empezando a surgir en mí, no me agradan, tengo que hacer algo al respecto.
—¡Bulma! -grita Joss pateando la puerta de mi habitación. Me mira con furia mientras que yo me levanto de la cama en un santiamén-. ¡¿Has estado bailando en un bar mostrando tu cuerpo a esos hombres asquerosos?! -se acerca lento, esta enojado y jala mis cabellos hacia atrás. Se ha enterado, sabía que esto pasaría.
—No-no quería hacerlo. Te-te lo juro... -poso sus dedos en mi labios, limitándome a callar. Y sujeta mas fuerte mis cabellos.
—Supongo que habrás aprendido algo de esas perras -me empuja hacia adelante y se sienta en la cama-. Bailame...quiero verte menear ése trasero -me mira lamiendo sus labios, retrocedo hasta llegar a la puerta, eso que me pide es imposible-. Si sales de esa puerta ya sabes... -volteo a verlo y está sonriendo. Él es un maldito es capaz de hacerle daño a su propia hermana, a mi Maggie y eso jamás me lo perdonaría.
Entonces bailo para él...
Se excita por mis movimientos, y al ver que se baja el cierre de su pantalón me volteo, no quiero ver como se masturba. Me toma por detrás tocando mis senos. Lo hace agresivamente, los aprieta fuerte. Es doloroso, mis lágrimas no se ausentan.
—Me-me duele...-le digo entre quejidos y me gira hacia él. Me besa a la fuerza. Acaba de borrar lo que Vegeta había dejado en mis labios. Su sabor. Ahora tengo la de él y me siento asqueada.
Luego una voz me salva de éste infierno, es mi padre. Aunque no lleva mi sangre aún lo considero como uno. Necesito saber quienes son mis verdaderos padres, quizás ellos podrían ayudarme a salir de aquí junto con Maggie.
