Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Disclaimers: La historia no me pertenece, es una adaptación del fanfiction homónimo Vengeance is mine, publicado originalmente por Larissa, en el HBM (Hotel Bella Muerte) siendo la segunda parte/temporada del finfiction homónimo Smile Even If It Hurts, y cuento con la autorización de la autora para hacer la adaptación.

Hola, estoy aquí con un nuevo capítulo, esperando que la historia esté siendo de su agrado, y bueno muchas gracias por sus encantadores reviews y sus lecturas ;)

Lorena, muchas gracias por tu review, tienes toda la razón al respecto de la historia :)

Ya estamos bastante cerca del final, muchas gracias por el apoyo.

Cualquier cosa que no deba ir en el capítulo; no duden en decirme y lo corregiré, gracias.

Nos leemos luego.


—¿Puedo saber porque terminaste con ese bonito ritual? –Jack le sonrió.

—¿Qué bonito ritual? –besó su mejilla.

—Las flores, solías enviarme flores al camper.

—Te envié flores sólo una vez –indicó sorprendido.

—No, enviabas flores todos los días con notas bonitas –sonrió.

—No, no lo hacía –señaló confundido.

—Jack, iban firmadas como… claro –expresó enfadada –debí suponerlo.

—¿Cómo qué? –la besó.

—Nada –expuso cuándo se alejó.

Lily observó a Edward, salía de la oficina y traía una caja entre las manos, Jack la acercó a él, a veces creía que contarle sobre que él se había enamorado de ella había sacado el peor lado de Jack.

—¿A dónde vas? –Sonrió Jack –no me digas que no soportas más el empleo.

—Algo de eso –murmuró y se acercó a ellos –hola –le sonrió.

—¿Y las cosas? –insistió Jack.

—Estoy fuera del proyecto.

—Eso es bueno –sonrió –me alegra que estarás lejos ahora, así me aseguro de quedarme bien con la chica.

—¿Disculpa? –levantó las cejas sorprendida.

—Vamos cariño…

—Olvídalo –se alejó.

—Parece que la chica prefirió….

—A ti no –sonrió Jack.

Edward se alejó molesto, no entendía como Katie podía salir con un imbécil como Jack, bueno, a menos que sintiera una atracción por los idiotas, un tiempo la sintió por él.

—Gracias –comentó a sus espaldas.

—¿Por? –aventó la caja a la cajuela.

—Las flores ¿pensaste que nunca me iba a enterar? –Edward giró hasta ella.

—Nunca oculté que te enviaba flores –indicó sin darle importancia.

—Bueno, como el hecho de que firmaras como L, y no como Edward, o E.L. o alguna forma entendible, pensé que querías que pensara que había sido Jack LEVITT quien las había enviado.

—Todo me sale mal ¿no? –se burló.

—Me imagino que no –se encogió de hombros.

—Me quiero ir, así que si no tienes nada más que decirme, me iré.

—Adelante –sonrió.

—Katie –la sostuvo del brazo –por favor –acarició su mejilla.

—¿Por favor qué? –él sonrió.

—Nada, tampoco es que vaya a humillarme más.

—¿Humillarte más? –soltó una carcajada.

—Gracias por eso.

—Admito que las cosas hubiesen seguido bien, si no hubiese interferido con sus sentimientos, pero no voy a jugar con usted, no me interesa, aunque lo tiene muy bien merecido.

—¿Merecido? –se molestó.

—¿Cuántas mujeres no estuvieron en su cama por amor? –él sonrió.

—No las que yo quería que estuvieran por eso, pero aun así te lo agradezco.

—¿Sí? –se burló.

—Sí, por qué… ¿recuerda cuando le pregunté qué diferencia había entre hacer el amor y el sexo por placer? –Lily se mordió el labio y rebuscó en sus recuerdos y al final asintió –bueno, pues, yo ya sé la diferencia –volvió a besarla –y realmente es majestuoso y perfecto, aunque la otra persona no sienta lo mismo, es mejor que el sexo por placer, se lo puedo jurar, un billón de veces mejor –acarició su rostro y besó su sien –es una lástima que usted no lo sepa, y por sus propias palabras, nunca lo hará, porque no habrá otro amor de su vida, ninguno como Jarvis.

—Ninguno como Jarvis –se alejó –pero sé lo que es amar y dar todo por esa persona, Señor Lupin, usted no.

—¿Me estás alentando a que luche por ti? –ella sonrió.

—No pierda su tiempo, sólo soy una mujerzuela de la que jamás se enamorará –observó a lo lejos –porque usted sólo amó, ama y amará a una sola mujer, y esa, esa no soy yo, usted mismo lo dijo.

—Golpe bajo –admitió –lo curioso es que ya lo hacía, cuando lo dije –sus ojos brillaron –ya estaba enamorado de ti, sólo que no lo admití, es mejor tenerte de una fría manera a no tenerte, después de todo, tu si has mantenido firme a que lo único que siente por mí es lástima, asco, repulsión, nunca en mi vida he sido Jarvis, y no planeo serlo, y sólo he usado a las mujeres para sacarme a una de la cabeza y del corazón, pero sólo usted ha podido sacarla –negó la cabeza –pero no lo suficiente.

—¿Se refiere? –inquirió.

—¿Quería saber quién esa mujer que me volvía loco? Mi verdadero amor ¿no?

—Así es, pero ya lo sé –sonrió –Victoire y Sarah me lo dijeron, Jade Finnigan es esa mujer que hizo de usted un hombre diferente, usted me lo confirmó, cuando dijo que murió de sobredosis.

—Pues le mentí, como le miento a todos sobre esa mujer.

—¿Quién fue? –lo observó.

—Vuelva al pasado, ya sé que no soy Jarvis, para que recuerde mis palabras, porque nunca bailamos bajo el cielo de marzo en Nueva York –se burló –ese día que me pidió las cosas de Jarvis, usted me dijo que si nunca había perdido a alguien que amara –sonrió –y le dije que usted se interpuso en su recuerdo.

—¿Lily Potter? –se burló, no pudo evitar reírse por la mentira.

—¿Sabe una cosa? Katie –sonrió enfadado –algo que es realmente muy gracioso.

—¿Qué es gracioso? –Sonsacó –más de lo que ya dijo, ¿usted? ¿Amando a Lily Potter?

—Es gracioso, lo sé, que la amara a ella, más que a nadie, ninguna otra mujer me ha hecho sentir lo que Lily me hizo sentir, ni siquiera usted, a pesar de que estoy locamente enamorado.

—¿Y qué es lo gracioso?

—Que Jarvis le citara ese verso que fue inspirado por ella, que fue escrito para Lily Potter.

—¿Qué? –la risa se le ahogó en ese momento.

—Yo le escribí eso a Lily, después de que ella me dejara sin dejarme explicarle nada.

—¿Cómo pudo dejarle si nunca fueron nada? –Edward sonrió.

—Era su amigo, lo único que ella tenía, lo único que le quedaba, y no me dejó explicarle nada, me rompió el corazón una vez más, y le escribí eso, claro que lo que le dijo Jarvis al oído no es ni la mitad de lo que yo le escribía a ella, Lily inspiraba más que un simple deseo sexual, más que cariño fraternal, e hice algo que se hace por amor, la dejé ir cuando ella me lo pidió, aunque nunca supo lo que yo sentía por ella, la dejé ir cuando ella me pidió que no volviera a buscarla –acarició de nuevo su mejilla –quería saberlo, ahora lo sabe, Lily Luna Potter, es la chica seria y que se daba a respetar que siempre desee quitarle al que en ese momento creí mi mejor amigo.

Edward se subió al auto y la dejó ahí, en el estacionamiento, sin decirle nada más.

No era bonita la verdad, nunca lidiaba bien con ella, aunque nunca quiso creer las palabras de Edward ¿Por qué ahora?

—Hola –saludó Carl.

—Hola papá –se sentó en el sillón.

—¿Puedo saber qué pasa?

—No, no pasa nada.

—Claro que si pasa algo –se sentó junto a ella.

—Nada, hablé con Edward.

—Pensé que no querías ni verlo desde que te dijo que te amaba.

—Bueno, me enteré que también ama a Lily Potter.

—Ah –expuso serio y se puso de pie –también te dijo eso.

—¿Ya lo sabías? –Carl le sonrió.

—James se lo dijo a Clark una semana después de que ocurrió el incendio en el psiquiátrico, estaba ebrio o drogado, no le creí.

—¿Qué dijo? –investigó.

—Que Edward te había mandado matar, a pesar de que muchas veces le dijo amarte, él había hecho eso, que había hecho de tu vida un maldito infierno, y al final, lo hizo real, no soportó eso.

—¿Jarvis lo sabía y nunca me lo dijo? –Carl sonrió.

—Jarvis te salvó, porque sabía que Edward te ama, y sabía todo, cariño.

—¿Qué es todo? –giró hasta él.

—Jarvis Whisp amó a Lily Potter por el reflejo del amor de Edward Lupin, él sólo te vio una vez, pero se enamoró de lo que su amigo decía de ti, es algo así como lo que pasó con Jade –le sonrió –ella se enamoró de Edward, por lo que tu decías, no por lo que ella vio en él.

—No –se levantó –yo no…

—Alguien vino a visitarte, está en el despacho de tu abuelo –subió las escaleras.

Lily se quedó de pie y dudó un momento, no sabía quién estaba en el despacho, pero aun así se armó de valor y caminó hasta el lugar.

—¿Sheryl? –aclaró al ver a la chica sentada en el sillón.

—Vaya –expresó sorprendida –sí que la operación funcionó.

—¿Qué haces aquí?

—Fui invitada a la boda, pero quiero hablar contigo antes de todo ese lío.

—¿Sobre qué? –curioseó.

—Ven –la dirigió al sillón y tomaron asiento.

—¿Y bien?

—Lamento todo lo que ha pasado, agradezco que confiaras en mí y cumpliendo la promesa que hice, estoy aquí, aquella tarde, cuando Edward y yo vinimos a verte, supe que él realmente estaba enamorado de ti, él dijo que sólo había sido atracción sexual, hasta que conoció a Jade y me mintió, él te amaba.

—Sheryl…

—Lily, siempre creí que si perdiste la razón fue porque Edward estaba conmigo, porque creíste que lo habías perdido por completo, creo que recuerdas a tu amigo, no es nada ya, cuando iba a verte, Edward se encerraba por días en su apartamento después de ir, se volvió así, adicto al trabajo, cosa que jamás había sido, hasta que se quedó solo, no le interesaba el amor ni la amistad de nuevas personas, Lily eras su mejor amiga, mejor dicho, eres el amor de su vida, no hay nada que no hubiese hecho por ti, al igual que yo, siempre creí que te aislaste en tu mente porque no entendiste por qué él jamás te eligió a ti y si a nosotras.

—Creo que estás mal Sheryl, yo amaba a Scorpius…

—Claro que no, muy en el fondo tú estabas enamorada de Edward, recuerdo que al inicio yo no te caía mal, hasta que él comenzó a pasar más tiempo conmigo, eso, eran celos, creo que ambos se proyectaron, se amaban tanto que proyectaban su amor hacia alguien incorrecto, tú hacia Scorpius y él hacia Jade.

—No es verdad, amé a Scorpius….

— ¿Y qué pasó cuando volviste a verlo? Algo de ese amor volvió, ¿te inundaron los recuerdos?

—No –dijo seria.

— ¿Alguna vez en todo este tiempo, desde que volviste has deseado volver al pasado y estar con Scorpius?

—No –indicó pensativa.

— ¿Y cuándo viste a Edward de nuevo? ¿Qué fue lo que pasó?

Lily se quedó callada, se había sentido segura y su yo interior había sonreído al verlo de nuevo aparecer por la puerta de su cuarto, se había detenido a pensar muchas veces, deseaba el pasado para tenerlo junto a ella, no de manera sexual como hacía tiempo, sino como su amigo.

—Tú lo amas, ahora eres esa tal Katie O'hara.

— ¿Qué fue la promesa que hiciste por la cual estás aquí? –preguntó reaccionado.

—Ese día, cuando bajaste y me encontraste junto al piano, me pediste un favor, me dijiste que nada nos unía, a lo cual yo te sonreí y te dije y cito: "nos une un amor incondicional a Edward. No te está matando lo que te hicieron. Te está matando el amarlo como lo haces y obligarte a mantenerlo lejos. Edward está ahí. Es tuyo y siempre lo será. Callar sólo te hiere y no perdonar a alguien que a pesar del tiempo no puedes odiar, te está pudriendo. Lily, no soy tu amiga porque no me lo permites, pero la chica que conocí hace meses, era una y la que ahora veo, es otra que parece que es guiada por susurros que sólo le lastiman el alma".

Lily se quedó callada, recordó que después de eso Sheryl la había abrazado, y su pensamiento había coincidido con ella, en ese tiempo necesitaba a Edward, pero después pensó en Scorpius y todo se confundió, tal vez Sheryl tenía razón, proyectó todo lo que sentía por Edward en Scorpius, porque Scorpius era de cierta manera posible para ella, Edward no lo era porque había estado con Jade y eso la había destrozado, el hecho de amarlo y que él eligiera a su mejor amiga.

—Pero…

—Hoy platiqué con él por la mañana –le sonrió.

—Te pidió…

—No, él sólo está confundido, sabe que te ama, no entiende porque, y no entiende porque no puede sacarse a Lily de la cabeza, estando contigo se siente más cerca de Lily –le sonrió –sé que es irónico, pero es cierto, él no sabe la verdad, es su oportunidad de ser feliz.

—No hay oportunidad de nada, Sheryl –se puso de pie –yo no siento nada por él, todo el cariño, la amistad que sentí por él se esfumó cuando me enteré de lo que fue capaz, de que estuvo ahí en cada caída y sólo había sido él quien las había planeado.

—Lily, Katie, no sé cómo llamarte ahora, sólo te estás engañando a ti misma, cuando animé a Jarvis a venir, pensé que él había sido honesto contigo.

— ¿De qué hablas? –preguntó.

—Él te salvó la vida, porque sabía que Edward amaba a Lily Potter, porque Edward le dijo que la única razón por la que estuvo del lado de Victoire, es porque sabía que él estaría ahí para no dejarte caer, y hasta donde yo sabía lo cumplió, estuvo ahí para ti y ninguna de esas caídas fue tan grande como estaban planeadas, te jodió la vida, como diría él, pero… ¿sabes qué fue lo que le pasó a ese chico de Nueva Zelanda? –Los ojos de Lily se llenaron de lágrimas y negó –bueno, hay muertos a los cuales no puedes llorarles, sólo porque se atrevió a tocarte, él no planeo eso, y eso, es algo que jamás se ha perdonado, deja de ser tan ciega, Lily, deja de negarte al amor, Jarvis era un gran chico, lo sé, él te cambió el rostro esperanzado a que Edward no se enamorara de nuevo de ti, y cuando llegó, y se topó con que su amigo ya estaba enamorado, en un tiempo récord, para sorprender, Edward le suplicó que no se casara contigo, no por arruinar tu felicidad, sino porque quería una verdadera oportunidad para enamorarte, y cuando pasó lo de Jarvis, él de verdad lo intentó, pero no contó con que tú te negarías al amor, de nuevo.

— ¡Yo no me estoy negando al amor! –gritó molesta.

—No debes subestimar al primer amor, Lily –le sonrió y la abrazó –porque puede romper los esquemas en gran escala, pero dime, corazón ¿Qué es lo que tú realmente pides? ¿Quién es aquél hombre que en realidad te hace vibrar con cada toque? ¿Qué es tu primer pensamiento al despertarte? ¿Quién es el dueño de ese nombre que susurras en secreto hasta dormirte? Dime, corazón. ¿Tu vida color pastel pintaría esos matices de manera tan perfecta si ese que te hace sonreír fuera alguien diferente? –Citó las palabras del Abuelo de Lily, ese fragmento que había leído ella antesTodos han visto el amor que le tienes, aun como Katie O'hara lo buscaste, te refugiaste en sus brazos ¿por qué? ¿Por qué no acudiste a Malfoy siendo tu amor verdadero?

—Porque él reamente nunca amó a Lily Potter, y sólo sentía lujuria por Katie O'hara, y no es que Edward no la sintiera.

— ¿Segura? –Sonrió –segura que sólo por eso sucumbiste a Edward –Lily asintió.

—Deberías preguntarte cuantas cosas no lo hiciste prometerte mientras estabas ebria en sus brazos –Sheryl regresó y tomó su bolso.

— ¿Por qué lo haces? –La observó –tú también lo amas.

— ¿Yo también? –Sonrió y caminó hasta ella –hay muchas personas queriendo arruinar lo de ustedes, Lily, y sí, lo amo, con toda el alma, pero sé que él jamás me amará como amó a Lily Potter y hubiese dado todo porque me amara tan sólo un poco como ama a Katie O'hara, y Jade también lo habría dado, piénsalo ¿quieres?

—Lo siento, no hay nada que pensar, todo lo que has dicho, es porque él te lo ha pedido.

—Es tu elección, pero no culpes a nadie cuando el amor se te escape, Lily.

Sheryl salió del despacho y la dejó sola, no podía creer que él la mandara para decirle todo eso, tal vez con otras palabras, pero había caído muy bajo.

Katie, ¿quieres películas y soda? –George.

Será genial, voy para allá –Katie.

Tomó su abrigo y sus llaves y condujo hasta el apartamento de Becky, necesitaba distraerse y ellos eran sus únicos amigos.

—Hola –sonrió cuando Becky abrió.

— ¿No viene el señor Lupin contigo? –inquirió.

—No, ¿Por qué lo haría?

—No, por nada –sonrió.

—De acuerdo, siento que no me estás diciendo algo –la siguió al interior.

—No, la que no nos está diciendo algo eres tú –le sonrió.

— ¿Yo? –Sonsacó –yo no comencé con…

—Ven, momento de chicas –le indicó a George y fueron a la cocina –claro que nos estás ocultando algo ¿Qué es? George me contó que le pediste que investigara algo sobre Marshall, y toda la locación decía que entre tú y Lupin había un romance bastante apasionado.

— ¿Qué? –sus ojos se abrieron.

—Katie, por Dios, él babeaba cada que estabas cerca y tu flotabas a su alrededor, ¿crees que no te veía observarlo discretamente cuando estaba cerca? Muchas de las tomas Marshall tenía que repetirlas porque tu mirabas al Señor Lupin y no a Jack, además, las flores diarias ¿crees que eso no iba a levantar rumores?

—Siempre pensé que las flores eran de Jack.

—No, yo las recibía, siempre las mandaba con su secretaria ¿cómo podría ser Jack?

—Pero, eso no significa nada.

—¿La noche de whiskey qué? –preguntó.

—No pasó nada –Becky se rió como histérica.

—Cariño, tengo 28 años y en mi vida entera no he visto a semejante par de enamorados.

—Becky, realmente estás exagerando.

—¿No recuerdas lo que pasó? –Lily negó.

—Bueno, George le habló, aunque me negué a eso, cuando él llegó, no escuchó nada de lo que le dijimos, su vista se enfocó en ti, y su alma regresó al guapo cuerpo que tiene, te levantó, rodeaste su cuello y murmuraste muchas cosas que ninguno de los tres entendimos, luego le dijiste que debería dejar de acudir cuando estabas mal, él dijo que deberías dejar de arrojarte a sus brazos entonces –suspiró –te besó y le suplicaste que jamás te dejara, que no lo soportarías si él también se alejaba de tu vida, él te miró, y su mirada se ablandó en un instante, te sonrió y te juró que jamás te dejaría, que pasara lo que pasara, él jamás te dejaría como lo hizo Jarvis, después él te dijo que te llevaría con tu padre, te negaste, hablaron de zapatos, te besó, y te dijo que le encantaba todo de ti, demonios Katie ¡Enamoraste a Edward Lupin! Y bueno, él te enamoró bastante.

—Eso no…

—Me dijiste: háblale a él, dile que lo amo, quiero verlo, llama a Edward –Explicó George detrás de ella.

—No, no mientas…

—Katie, a mí hace mucho que dejaste de engañarme, cuando me dijiste que si tú querías estar con alguien de ellos lo estarías, tus ojos brillaron cuando hablaste de Lupin, por Dios, ¿puedes ser más ciega acaso?

—¿Me están tomando el pelo? –aclaró.

—Opino que vayas con él –expuso Becky.

—Opino que seas honesta contigo misma y después lo seas con él, lo amas, ¿Qué tiene de malo? El tipo ha hecho locuras por ti ¿aun crees que él no está enamorado de ti?

—¿Mis llaves? –buscó las llaves del auto en sus bolsillos.

—En tu chaqueta –señaló George.

Lily caminó hasta el auto, abrió la puerta del pasajero y se agachó a recoger lo que se cayó, el ticket de avión había estado todo el tiempo en su maldito auto y apenas lo encontraba.

—Les diré cuando me mande al cuerno –sonrió.

—Dudo que pase –aseguró George.

Lily entró seria al auto, tal vez Sheryl tenía razón, ¿Qué otra explicación podría tener que accediera a todo con él y no con Scorpius? Si se suponía que amaba a Scorpius, se entregó a él la primera vez, ¿Por qué había rechazado a Scorpius tantas veces y a Edward no? Con Edward había sucumbido a entregarse a él en el primer intento de poseerla, en el fondo, ella lo deseaba y no sólo desde que volvió como Katie O'hara, sino cuando aún era Lily Potter, así como él la había amado, siendo Lily o siendo Katie.

El viaje fue largo y desesperante, le tomó una hora y cuarenta minutos llegar hasta su apartamento, uso las escaleras porque escuchar el tono del elevador la iba a volver loca.

—Voy –indicó su voz áspera y abrió la puerta, estaba en una playera de algodón blanca y bóxer, tenía cara de recién despertado –ya abrí Sarah –se giró sin fijarse bien y cuando giró el rostro, Lily atrapó su cuello con su mano y sus labios los atrapó con los suyos, sus brazos fueron a su cadera y la jaló hacia arriba haciendo que ella rodeara las suyas con las piernas, cerró la puerta violentamente y la sujetó mejor.

—¿Por qué no me lo dijiste? –preguntó cuándo se alejaron en busca de oxígeno.

—¿Decirte qué? –investigó.

—Lo que te decía mientras estaba ebria.

—Porque eran un montón de incoherencias que quería escuchar mientras estabas sobria –le dijo.

—¿Qué te dije? –examinó.

—Dijiste que querías volver al pasado, donde nosotros éramos felices juntos, cosa que no tiene ningún sentido –señaló serio –me pediste que no te dejara, y luego dijiste que querías pollo chicken –sonrió –nada tenía sentido.

—No me dejes –le repitió –por favor no me dejes nunca –la piel de Edward se erizó al escucharla decir eso –por favor –suplicó –por favor no me dejes caer nunca porque no sé lo que sería si te pierdo –comenzó a llorar y lo besó.

—Nunca voy a dejarte, Katie –murmuró en sus labios y moría por decirle que era ella, que era Lily, pero no iba a arriesgar la felicidad por esa verdad, no iba a hacerlo –te amo ¿recuerdas? –ella sonrió al escucharlo decir eso y rodeo su cuello con sus brazos.

—Te amo Edward, más que a todo, más que a nada.

—Creo que buscaremos un hotel –comentó Lyall junto a ellos y sonrió.

—Oh –indicó apenada y se movió para que Edward la soltara pero no hizo ningún movimiento.

—No creo que sean tan escandalosos ¿o sí? –sonrió Sheryl detrás de Lyall.

—Creo que a Audrey no le agradará la idea de tener a una pareja apasionada en el cuarto de enfrente.

—El hotel es lo mismo –sonrió Lily.

—Buen punto –caminó hasta ellos –soy Lyall Lupin ¿me recuerdas no?

—Sí, creo ¿por?

—Me debes 20 libras –pateo a su hermano.

—¿Por? –inquirió ella.

—Dijo que no recordarías mi nombre, mi guapo rostro, y que no aceptarías que lo amas antes de mi boda.

—¿Tú apostaste eso? –Edward titubeo.

—Me hubieses dicho eso y no lo hubiese admitido, son 20 libras –golpeó su pecho.

—Lo haré la próxima vez –sonrió –perder 20 libras por escucharte decir eso, vale sin duda la pena.

—Bien, pierde otros 20, porque te amo –lo besó.

—Creo que Sheryl y yo iremos al cine mientras ustedes usan esas palabras más violentamente –apuntó divertido –le avisaré a Audrey que no llegue tan temprano, de ser posible, nos alcance en el cine.

—Vamos –expuso Sheryl y caminó hasta la puerta –me alegro que estén juntos.

—Gracias –indicó Edward y observó a Lily.

—Gracias –sonrió y ellos salieron.

—¿Por qué el cambio de idea? –indagó.

—Se lo debes a Becky y a George –acarició su rostro –si ellos no me hubiesen dicho lo que te dije esa noche, yo… honestamente no estaría aquí diciéndote que te amo.

—Creo que los subiré de pu… deberías decirle a tu padre que los ascienda, yo no puedo.

—¿Dejaste el negocio por mí? –sonsacó.

—Sí y no –señaló serio –pero no quiero hablar de eso.

—Edward –lo regañó seria y el la dejó sobre el piso.

—Sarah hizo pay ¿quieres pay? –sonrió.

—Sí –negó divertida.

—Bien, vamos al cuarto.

—¿Y el pay? –indagó.

—Yo soy el pay –se quejó y la jaló hasta él.

—Bien –rió divertida y lo siguió.