Disclaimer: Los personajes y los lugares de esta historia son propiedad de SM, su editorial y su casa productora. yo únicamente juego con sus actitudes en la mejor manera OoC.
G~low every Body!... he regresado de las sombras!. hehehehehe. es que el lado obscuro no es tan bueno como el bueno. paff... mejor me dejo de burradas y les digo la verdad.
Mi mamá se encuentra mucho mejor y todo indica que la operacion sirvio, por lo que les agradezco infinitamente que me entendieran y las palabras de animo que me dieron. en serio chicas ha sido genial de su parte.
por otro lado tenemos que ayer fue mi cumpleaños!. y pensaba dejarles el capitulo ayer, peroo... mi qeridisimo cuñado ayer en la noche me desconecto el internet y no pude volver a conectarme hasta ahorita. creeanme cuando les digo que dormi poco anoche gracias a eso.
pero bueno, no molesto mas y les dejos este i-t-e-r-e-s-a-n-t-i-s-i-m-o capitulo, que es crucial!. ademas que recuerden que se acerca el fin!.. TT-TT
en fin, nos leemos abajo...
Las psicofonias o parafonias son sonidos de procedencia desconocida. Normalmente estos sonidos no se aprecian con total claridad por lo que necesitamos escuchar las grabaciones psicofonicas en total silencio para poder apreciar su significado. El origen de los sonidos es desconocido y existen varias explicaciones. Hay quien piensa que son las voces de los muertos, voces de extraterrestres o que somos nosotros mismos quienes producimos de una forma inconsciente estos sonidos cuando estamos grabando. Pero lo único cierto es que las psicofonias son sonidos aterradores, voces terroríficas que te hacen recorrer un escalofrio por todo el cuerpo infundiendo en nosotros temor y respeto hacia lo desconocido. ¿Todavía quieres escucharlas?...
Capitulo XXVI: Ingresada.
Al despertar, Jasper aun me abrazaba con fuerza a su pecho mientras observaba la puertecilla del desván con la mirada perdida y el ceño ligeramente fruncido.
– haz despertado – murmuró sin mover nada salvo los labios para hablar.
No pude evitar dar un salto por la sorpresa de haber sido descubierta observándolo, sobre todo considerando que sus ojos seguían fijos en la puertecilla.
– siento haberte asustado – agregó al tiempo que volvía su mirada hacia mi con una sonrisa, aunque era una sonrisa bastante fría y calculadora, seguramente su mente continuaba trabajando al mil por hora en lo que sea que estaba pensando antes de que yo despertara.
– no importa, – respondí removiéndome un poco entre sus brazos para desperezarme – ¿qué hora es?.
– son casi las diez, – explicó una vez mas con la mirada perdida y jugando inconscientemente con sus dedos en mi cabello. – hace mas de tres horas que tus padres salieron a buscarte a algún poblado cercano a Forks, o al menos eso fue lo que entendí.
– ¿quieres decir qué apenas hoy notaron mi ausencia? – pregunté en parte aliviada y en parte indignada. Pero es que en serio, ¿qué clase de padres notan la ausencia de su única hija mujer luego de una noche entera?.
– ¿bromeas cierto? – inquirió Jasper mirándome fijamente y prestándome plena atención por primera vez en la mañana.
– no, – me encogí de hombros intimidada, por la dureza de sus ojos. – hablo en serio, no seria raro en ellos que...
– llegaron aquí alrededor de las cuatro de la madrugada – interrumpió dejándome sin habla y de paso sin respiración con esa voz tan dura. – estaban tan preocupados y tu madre lloraba desconsolada. Si tan solo la hubieses visto, estoy seguro que habrías bajado.
– pues yo no estoy tan segura – repliqué un tanto vacilante, ya que no sabia muy bien de que manera enfrentar esta situación, después de todo el objetivo de Jasper había sido alcanzado; la culpa me recorría las venas y llegaba justo a mi corazón para torturarme aun mas, proyectando en mi cabeza imágenes de Esme preocupada y al borde de las lágrimas.
– creeme Alice, ellos no se veían nada bien. Inclusive tú padre estaba por tener una crisis nerviosa y a Edward nunca lo vi tan serio.
Mientras Jasper hablaba en mi garganta se iba creando un nudo espantoso y solo tenia ganas de echarme a llorar, pero no debía mostrar esa debilidad ante Jasper, o de lo contrario me obligaría a regresar con mi familia.
– no lo se Jasper... – dudé un momento sin poder sacar de mi cabeza la imagen de Esme abrazada con fuerza a Carlisle mientras este intentaba por todos los medios no llorar y Edward a su lado con esa mirada de locura y desesperación que pocas veces en la vida había llegado a presenciar.
Sacudí la cabeza un par de veces para arrancar de raíz esa imagen, ya que acababa de recordar las ultimas palabras que mis padres me habían dicho, todo ese verbo enorme de que no estaba bien de la cabeza y que lo mejor para mi era mudarnos.
Bien, era verdad que la imagen de mi familia sufriendo era espantosa y hacia que me sintiera sucia y culpable, pero la sola idea de imaginar mi vida sin Jasper era el golpe mas letal que ha recibido mi corazón jamas. Podía sufrir por mi familia por mucho tiempo y sobrevivir, pero lo que definitivamente jamas lograré, sera continuar sin Jasper, seria como un cuerpo sin alma, sin corazón y literalmente sin vida ya que mi vida ahora es Jasper.
– lo siento Jasper, pero no puedo dejarte para ir con mi familia – declaré con un hilo de voz luego de que la revolución en mi cabeza terminara, dando por conclusión que Jasper y yo eramos uno y no podíamos separarnos.
Él me observó con los ojos muy abiertos y tras unos segundos en los que solo el sonido de el viento se escuchó, habló con un tono suplicante.
– Alice, piensa bien lo que dices, por favor no repitas mis mismos errores. – sus ojos estaban fijos en mi y era como intentar mirar el sol durante un eclipse, hermoso e insoportable para mi débil vista humana.
No debía dejar que sus ojos hipnotizantes me convencieran, o de lo contrarió lanzaría todo por la borda y yo no estaba dispuesta a renunciar a Jasper sin siquiera tener oportunidad de luchar.
– ¡y no lo hago! – respondí con un chillido enervando mi escuálida y corta figura hasta pegar mi frente con la suya y rodearle los hombros con mis manos. – solo que se perfectamente sin quien no puedo vivir, y es por eso que debo permanecer a tu lado – agregué con un tono mas calmado y arriesgándome a mirar fijamente sus hermosos diamantes plateados.
No respondió nada, únicamente acorto la distancia entre sus labios y los mios para besarme con fiereza como si estuviera declarando con actos a quien le pertenecía en mente, cuerpo y alma.
Correspondí a sus apasionados besos con igual entrega y me separe de él únicamente cuando el aire fue verdaderamente necesario en mi pulmones, entonces entre hondos suspiros le murmuré un te amo que lo hizo abrazarme con mas fuerza.
– Debo admitir – expresó luego de unos momentos en los que me dedique a recuperar el aliento – que tampoco te quiero lejos de mi, es solo que no quiero arrebatarte tu vida Alice.
– Te entiendo, – inquirí medio grogui debido a sus besos apasionados y a la fuerza de su profunda mirada. – ¿pero que clase de soldado se rinde sin siquiera luchar? – pregunté con el ceño fruncido y una sonrisa bailando en mis labios.
Su semblante serio cambio repentinamente a una mueca burlesca ante mis palabras y beso mi frente con ternura antes de suspirar y soltar una risita.
– ¿qué clase de chica eres Alice? – Preguntó sacudiendo la cabeza de un lado a otro a la vez que acariciaba mi rostro con sus dedos, dejando un cosquilleo deliciosos a su paso.
– ¿qué significa eso? – pregunté intentando sonar ofendida, pero lo único que logre fue que mi voz se volviera chillona, dando un efecto de niña caprichuda y que Jasper se riera con mas ganas.
– me refiero a que eres impresionante, – acerco mi rostro al suyo hasta que nuestras narices chocaron, pero en ningún momento dejo de hablar. – decidida y divertida a tu manera. Creeme en mis tiempos no habían chicas como tu – espetó en tono acusatorio, pero rompiendo el efecto con una carcajada y después besando la comisura de mis labios.
– eso tiene una sencilla explicación – respondí con un suspiro y él se limito a alzar una ceja divertido.
– ¿y cual es?.
– soy única en mi especie – declaré hinchando el pecho con orgullo. – , después de todo es mi sello personal y también la descripción perfecta de mi. No soy rara, simplemente soy única e irrepetible.
– suena bastante lógico – expresó Jasper intentado no reírse. – quizá fue eso lo que me enamoro de ti, esa aura única que te rodea.
– ¿acaso lo dudabas? – bromeé con una ceja alzada – la prueba mas fuerte de ello es que soy la única que puede verte y escucharte. Aunque... – dudé por un segundo, ya que aun había algo que tenia tiempo rondandome la sesera sin poder darle un significado real. – sigo preguntándome como es que Seth logro escucharte aquella vez.
Su rostro de inmediato volvió a ser serio y con el ceño fruncido.
– tienes razón – concedió – tampoco yo lo se, simplemente no le encuentro explicación alguna.
– si es que la tiene – agregué rodando los ojos y golpeándome mentalmente por haber sacado a colación un tema que le borro la sonrisa a Jasper.
– tiene que tenerla Alice, las cosas no pasan solo por...
– Shh... – lo callé colocando mi dedo índice en sus labios y sonriendole abiertamente. – no importa Jasper, en realidad eso es algo insignificante en estos momentos – murmuré sin dejar de observar sus ojos con determinación.
– es verdad, – concordó – ahora mismo tenemos cosas mas importantes en las cuales pensar.
– ah... ¿si? – pregunté confundida. – ¿y cuáles son esas cosas?.
No me respondió, él se limitó a reír y sacudir la cabeza de un lado a otro. Era un gesto extraño lo admito, de haber sido yo seguramente habría estallado en gritos contra la persona que se hubiera atrevido a preguntar eso, pero bueno, hablamos de Jasper y él es así, impredecible y misterioso. Supongo que también era eso lo que amaba de él.
Me puse en pie para poder estirar bien mis músculos ya que el no haber cambiado de posición en toda la noche no era muy bueno que digamos para mi cuerpo; además no había cenado ni desayunado nada, por lo cual me dolía el estomago y de vez en cuando gruñía de hambre, lo cual era bastante vergonzoso como para que mi amado novio lo notara.
En eso estaba cuando Jasper me sorprendió al abrazarme con fuerza por la cintura desde atrás.
– ¿qué haces? – pregunté riendo al pensar que estaba jugando, pero cuando él me jalo con fuerza hacia atrás supe que algo no andaba bien.
– Edward esta aquí – respondió al tiempo que nos escondía tras una pila de cajas para después taparme la boca.
Yo solo me quede quieta, agudizando el oído para poder escuchar cualquier movimiento que mi hermano pudiera realizar. Esto no era bueno, se supone que ellos estaban buscándome fuera. ¿qué diablos hacia el buscándome aquí?.
– ¿Alice? – escuché su voz a lo lejos.
Estaba aterrada y con el pulso disparado en los oídos, eso por no mencionar como se encontraba mi corazón.
Me aferre a la mano que Jasper aun mantenía en mi boca y rogué por que Edward no me encontrara. Solo eso me quedaba en estos momentos, rogar y confiar en que mis nervios no me traicionarían, ya que sentía una horribles ganas de soltar una carcajada nerviosa.
– no te muevas – ordenó Jasper acariciando mi cabello con su mano libre. – todo estará bien.
Asentí con un movimiento casi frenético de la cabeza mientras mis manos temblaban de miedo, solo el agarre de Jasper era lo que me hacia mantenerme ligeramente calmada.
– Alice, por favor. – suplicó Edward haciéndome temblar. – si estas allí, escucha lo que digo, mamá y papá están muy preocupados.
Escuché sus pasos aproximarse al sitio donde nos encontrábamos Jasper y yo e instantáneamente mis ojos se abrieron inmensamente. Todo había acabado, él me descubriría y me obligaría a bajar para así sacarme definitivamente de la casa. Ya podía imaginar la expresión aliviada de Esme y la mirada furiosa que Carlisle me lanzaría en cuanto Edward con una sonrisa triunfante me presentara a ellos y una vez mas Edward seria el héroe y yo la idiota niñata caprichuda.
Pero esto no era un capricho, esto era real, no se trataba de un desafío mas contra mis padres, si no de mis verdaderos sentimientos y el profundo deseo que sentía de quedarme con Jasper toda la vida.
Un par de lágrimas rodaron por mis mejillas sin que lograra contenerlas, no podría hacer nada si él me encontraba, ni siquiera creo que Jasper lograra hacer nada y eso era lo que me hacia llorar.
Cada paso que Edward daba en dirección a donde nos encontrábamos, a mi me sonaban como un canto fúnebre de mis últimos momentos de felicidad, antes de ser condenada a la desdicha eterna.
– Alice – murmuró Jasper con la garganta seca y yo lo entorné, o al menos lo intenté, ya que tenia la vista nublada por las lágrimas. – te amo.
Tragué pesado y cerré los ojos sin poder contener mas las lágrimas y comencé a llorar, liberando ligeros espasmos que venían desde lo mas profundo de mi ser. No recordaba alguna vez haberme sentido así, excepto por el día en que la abuela Mary murió, pero ni ese profundo dolor tenia comparación con lo que sentía ahora, no estaba enterrando a nadie, a nadie mas que a mi. Mi corazón, mi alma y mi felicidad estaban siendo sepultados justo ahora.
Me costaba mucho mantener mi respiración tranquila y Jasper lo noto, por lo que me abrazo por los hombros obligándome a enterrar la cara en su pecho.
– te amo Jasper – hablé con un hilo de voz, pues Edward ahora estaba moviendo unas cajas que se encontraban a escasos diez centímetros de donde estábamos agazapados.
– Alice de verdad, – insistió Edward – esto dejo de ser gracioso hace mucho, se que estas aquí por algún sitio.
Edward estaba justamente a punto de mover el enorme cartón que dejaría al descubierto nuestro escondite cuando su celular comenzó a sonar, lo cual causo que casi me diera un paro al corazón de la sorpresa, él volvió a colocar la caja en su lugar y se alejo unos pasos para poder responder.
– habla – escupió con bastante ácido en la voz al descolgar.
– no, se que no esta allí. Yo mismo la busque y... – replicó a quien sea que fuera su interlocutor, pero por el sonido de su voz parecía ser alguien que no le agrada en lo mas mínimo.
– ¿y quien diablos se cree él para saber con exactitud que piensa ella?.
La conversación no tenia ni el mas mínimo sentido para mi, pero aun así me empeñaba en continuar escuchando, solo que Jasper no pensaba igual que yo.
– vienen en camino para acá, no es necesario que... no, no, no, ya te lo dije es...
Esas fueron las ultimas palabras de Edward que logre escuchar, antes de que Jasper me arrastrara junto con el lejos del del campo de visión de mi hermano, quien seguía discutiendo por medio de su celular.
– no hagas ruido – me indicó Jasper al tiempo que continuaba jalando de mi mano para dirigirme a algún sitio seguro.
Logré ver la puertecilla de el desván luego de andar casi a ciegas por la obscura habitación y mi corazón dio un vuelco. Íbamos a lograrlo, sabia que así seria y no pude evitar apurar el paso torpemente, lo cual fue mi mayor error, ya que al moverme con la gracia de un pato por cantar victoria antes de tiempo había terminado tirando una de las cajas y esta había hecho un ruido devastador.
– ¿Alice? – la voz de Edward sonaba esperanzada y yo no pensé en nada mas que correr lejos de allí, ignoré la puertecilla del desván y corrí en dirección a la pared contraria.
– se que estas allí Alice, te escuché – habló y sus pasos apresurados se escucharon antes de que un montón mas de cajas cayeran al suelo dejándome totalmente al descubierto.
La mirada de Jasper era de locos en ese momento y aferro mi mano con mas fuerza.
– Alice, gracias a dios estas aquí – chillo Edward y corrio hacia mi salteando las cajas regadas por el desván.
– alejate de mi Edward – amenacé en vano, dado que no había manera de detener a Edward ahora que me había encontrado y peor aun, acorralado.
– no seas boba Alice, – señalo con una tímida sonrisa – ¿no crees que exageras?, si lo que te preocupa es que este molesto por lo de ayer. La verdad es que no lo estoy, yo solo...
– me vale un pepino si estas molesto o no Edward Cullen, lo único que quiero es que te largues de aquí. – bramé al tiempo que unas gruesas lágrimas brotaban de mis ojos.
– ¿qué diablos te ocurre? – preguntó ceñudo.
– solo te quiero lejos de mi. – expliqué sin soltar ni un momento la mano de Jasper, pero cubriendo con mi cuerpo el suyo como si Edward pudiera verlo.
Mi inservible hermano dijo algo mas, de lo cual no entendí ni una palabra, pero en el momento en que quiso acercarse mas a mi yo corrí de nuevo hasta casi chocar con la pared en la cual se encontraba la ventana circular por la cual solía observar el lugar secreto que Jasper me había mostrado el día que me pidió oficialmente que fuera su novia.
Jasper pareció notar el brillo en mis ojos que indicaba que tenia un plan, pues casi al mismo tiempo en que lo pensé el ya estaba preguntándome que era lo que me proponía.
– vamos a huir por aquí – le indique con torpeza al mismo tiempo que luchaba por abrir la ventana.
– de que hablas, es imposible – inquirió.
– todo es posible – alegue yo sin dejar de luchar por abrir la ventana.
– Alice, ¿qué haces ahora? – preguntó Edward manteniéndose a unos pasos de mi, solo observando lo que me proponía.
– ¡me largo de aquí! – grite justo cuando Jasper me ayudaba a abrir la ventana.
Di un salto para subir al alfeizar de la ventana y Edward histérico me ordeno que bajara de allí.
– no lo haré – exclamé con decisión mientras el aire helado me calaba hasta los huesos y hacia torpes mis movimientos.
– no seas idiota y baja de allí ahora mismo – ordenó Edward, pero su voz se quebró al final.
Una vez mas me encontraba temblando, solo que esta vez era debido al frío y no por miedo, después de todo no tenia nada que temer mientras Jasper se encontrara a mi lado como estaba justo ahora.
– ¡Ahh! – un grito desgarrador rompió el normal sonido del viento y de inmediato busque con la mirada quien pudo haber dado tal grito.
Se trataba de Esme, quien estaba a unos cuantos metros de la casa junto con Carlisle, Bella, los quileutes y un montón de gente del pueblo. Todos parecían desconcertados ante el grito de Esme, pero ella de inmediato señalo hacia donde yo me encontraba.
– ¡es Alice! – gritaba horrorizada. – ¡Esta en la ventana del desván!.
Una a una las miradas llegaron hasta a mi y un montón de gritos mas se escucharon, entre ellos los alaridos de Carlisle que me ordenaba bajar del desván al mismo tiempo que sostenía su teléfono celular pegado en su oído.
Mire a Jasper a los ojos y este me devolvió la mirada, la diferencia es que la suya estaba llena de culpabilidad y la mía de decisión.
No dije ni pensé nada, simplemente salte de el alfeizar al techo de la casa para de esta manera poder bajar hasta la ventana de mi cuarto y buscar dentro otro lugar donde ocultarme.
– ¡Alice!, – habló Carlisle, esta vez por medio de un amplificador. – ¡no sé porqué haces esto. Pero es mejor que bajes ahora mismo, no me hagas tomar mis propios métodos para hacerte bajar!.
– deberías hacerle caso, esto solo lo esta complicando todo– pidió Jasper en un tono suplicante.
– no me voy a rendir tan fácilmente general Jasper Whitlock – declaré al tiempo que daba tímidos pasos por el húmedo tejado.
En mi situación, muchas personas podrían decir que habían visto su vida pasar frente a sus ojos, desde el momento de su nacimiento hasta la posición actual que tenía, pero yo en cambio solo veía los momentos que había pasado a lado de Jasper desde la primera vez que supe de su existencia hasta ahora, inclusive esos momentos en los que yo me cuestionaba si no era mi imaginación la que se inventaba todas esas señales que él me daba.
Tomando en cuenta todas esas buenas y malas imágenes que me proporcionaba mi mente y la que tenia justo ahora de Jasper a mi lado, ¿tenía alguna posibilidad de abandonarlo?; naturalmente la respuesta era no, por lo que continué caminando por el irregular tejado ignorando cualquier cosa que Carlisle me gritara a modo de amenaza.
– ten cuidado al pisar – pidió Jasper sujetándome justo a tiempo cuando mi pie patino por el tejado al pisar una zona demasiado mojada de este.
– descuida, lo tendré. – repliqué sin mirar abajo y con una rara sensación de que se me movían las tripas con violencia, seguramente era todo adrenalina, miedo y frío, o quizá realmente las tripas se me estaban moviendo, eso era lo que menos me importaba justo ahora.
Y dejo de importarme menos aún cuando estas desaparecieron definitivamente de mi estomago, esto fue al escuchar el sonido lastimoso de una sirena de ambulancia. Sabia a la perfección de donde venia esa sirena y no era precisamente de primeros auxilios, era Aro y su gente que venia a ofrecerme una plaza en la casa de la risa, sin opción a oposición.
– Jasper – chillé y lo miré aterrorizada – ¡vienen por mi!.
Jasper me observo con la mandibula desencajada y la mirada de locos, sabia que era porqué no había nada que pudiéramos hacer si ellos me atrapaban, de un momento a otro entrarían a la casa y me sacarían de allí a como diera lugar. Si tan solo pudiera hacer algo para desaparecer tal y como lo hacia Jasper cuando no quería que lo encontrara.
– Descuida Alice, – su voz sonaba bastante menos alarmada de lo que mostraban sus ojos. – no nos atraparan, nosotros...
– ¡haz escuchado a tu padre Alice, – esta vez era la voz de Aro la que sonaba por el altavoz y no la de Carlisle. – es mejor que bajes por las buenas, no nos obligues a tomar medidas drásticas contigo! – amenazó.
– ¡No puedes obligarme a nada, – repliqué con la voz rota, en parte por el terror y el coraje mezclados y en parte por el frío paralizante que sentía. – ni tú ni nadie Aro Vulturi!.
– ¡¿Es un reto? – vociferó por el altavoz en un tono que intentaba ser burlesco, pero que terminaba por ser realmente un desafío.
– ¡No – contesté una vez mas – solo constato un hecho!.
– ¡En tal caso no me dejas otra alternativa!.
Esta vez su voz no era en absoluto un desafío o burlesca, era un tono de lo mas profesional y enseguida ordenó a sus hombres entrar a la casa y sacarme, o mejor dicho despegarme del techo en donde yo continuaba agazapada tomando fuertemente la mano de Jasper.
– Alice – me llamo Jasper y enseguida lo volteé a ver con lágrimas en los ojos que salieron calientes de mis ojos pero terminaron heladas al llegar mi barbilla. – de haber sabido que esto pasaría, – murmuró tomando mi cara entre sus manos – jamas me habría atrevido a acercarme a ti. – intenté interrumpirlo, pero el elevo la voz para evitar que yo lo callase. – mas sin embargo ahora, después de todo lo que hemos vivido juntos, me atrevo a admitir que de tener una vez mas la oportunidad de vivir lo mismo o borrarlo, sin dudarlo ni un segundo elegiría volver a pasar por lo mismo, dado que eres tu lo mejor que le ha podido pasar a mi existencia. Ni siquiera estando vivo fui tan feliz como lo soy ahora mismo que te tengo a mi lado.
– y no sera esta nuestra despedida, te lo aseguro – prometí cuando terminó de hablar y por supuesto que yo hablaba con la verdad, ya que incluso si nos separaban hoy; eso no significaría que iba a renunciar a el amor de mi vida. Eso jamas.
Acercó su rostro al mio con sumo cuidado sin dejar de mirar mis labios, yo que sabia que el iba a besarme respondí acercando también mi rostro al suyo, no sin antes cerrar los ojos. Y cuando la distancia entre nuestros labios eran escasos milímetros, fui arrancada de sus brazos casi con fiereza.
-¡No! – grité de una manera desgarradora – ¡Jasper!. – vocifere mientras luchaba por liberarme de las manos del idiota loquero que se jugaba la vida en el techo de mi casa intentando meterme por la ventana mas cercana, en la cual esperaban otro montón de esos hombres de blanco y que sostenian en sus manos una de esas camisas de fuerza que se usaban con las personas locas y violentas.
– ¡Jasper! – seguí chillando yo aun cuando lograron meterme a la habitación e intentaban por todos los medios meterme en la maldita camisa de fuerza.
Jasper apareció a mitad de la habitación con una violenta corriente de aire a su alrededor, ocacionando que todos los enfermeros cayeran al suelo y que las cosas que se encontraban en la habitación se estrellaran contra ellos.
Nunca antes lo había visto tan furioso como en ese momento. La mirada fria y calculadora que mostraba bien podría haber espantado a cualquiera que pudiera verlo, mas sin embargo a mi no me asustaba en lo mas mínimo, por el contrario yo la encontraba hermosa y perfecta, totalmente de acuerdo con sus gruesas facciones.
Corrí hacia el sin dejar de llorar y lo abrace con fuerza y justo en ese momento el la corriente de aire desapareció.
– Jasper, Jasper, Jasper – era todo lo que podía decir mientras nos abrazábamos con fuerza.
En ese momento volví a ser arrancada de sus brazos por uno de los enfermeros y antes de que Jasper pudiera hacer algo me habían colocado la camisa de fuerza.
– ¡haz algo Jasper! – le grité cuando entre varios de ellos luchaban por sacarme de la habitación.
La mirada fría volvió a su rostro y con un solo movimiento de su cabeza logró cerrar la puerta con un violento golpe, y por mas que los enfermeros lucharon no lograron abrirla, así que el que me llevaba entre sus brazos corrió con decisión hacia la puerta. Al parecer planeaba romper la puerta usando nuestros cuerpos para lograrlo.
Y claro que lo logró, solo que no tuvo que golpear realmente la puerta para hacerlo, Jasper la abrió antes de que llegáramos a tocar siquiera la puerta de madera, y como el enfermero iba con gran velocidad hacia la puerta había terminado cayendo de bruces contra el suelo y llevándome a mi con el.
Sin poder meter siquiera las manos para defenderme, me golpeé la cara con el frío suelo, además de las rodillas y el pecho. Todo era un verdadero infierno, entre Jasper luchando con todas sus fuerzas para evitar que me sacaran de allí y los idiotas enfermeros que igual luchaban por sacarme de allí sin importarles ni siquiera su propia vida, o la mía.
Nos encontrábamos a mitad de las escaleras cuando Aro entro seguido muy de cerca por Carlisle y Esme.
– ¡No puedo creer que me hagan esto! – acusé a mis padres al verlos. – ¡soy su hija, maldición, no un maldito perro!. ¡¿Acaso no tienen corazón?.
– ¡Alice! – chilló mi madre antes de caer de rodillas al suelo y soltar unos alaridos de lo mas fuertes, pero Carlisle se mantuvo firme en su posición, sin dar seña alguna de debilidad y limitándose a levantar a mi madre del piso.
Esa fue la ultima imagen que tuve de mis padres, al segundo siguiente me encontraba en la calle ante las miradas curiosas de el pueblo de Forks y los jóvenes quileutes, aunque eso en realidad era lo que menos me importaba ya que yo solo tenia ojos para Jasper que me observaba desde la puerta de la casa con la mirada desesperada y gritando mi nombre tan fuerte como podía.
– Jasper, – murmuré con un hilo de voz y sin fuerzas para continuar resistiéndome. – te amo.
No se si llegó a escucharme o no, puesto que en ese momento los enfermeros cerraron la puerta de la ambulancia a la cual habían conseguido subirme sin que yo me resistiera ni un poco.
Mirara a donde mirara todo lo que veía eran las paredes revestidas de esponja de la ambulancia. Me sentía como un perro malcriado que era llevado a la perrera, solo que mas triste y mas deshecha; porqué nada se comparaba con lo que sentía por la perdida de Jasper, era horrible, mas que horrible desgarrador.
Me abrace las rodillas y recargué mi rostro en estas, no tenia fuerzas ni ánimos para nada, la imagen de el rostro de Jasper era todo lo que tenia en mis retinas, grabado con tinta permanente.
Finalmente el auto se detuvo después de lo que pudieron ser horas, días, o simples minutos, la verdad es que me daba igual el paso del tiempo. Dejo de importarme en el momento que me arrancaron de los brazos de Jasper.
Las puertas se abrieron y los mismos enfermeros me bajaron cautelosamente, como si esperaran una reacción violenta de un momento a otro. Sin embargo eso era lo ultimo que haría en estos momentos, solo quería estar sola y no ver mas los rostros de esos idiotas enfermeros.
Ellos me llevaron dentro de lo que parecía ser un hospital psiquiátrico, pero no reconocí los alrededores, lo mas seguro es que nos encontrábamos bastante lejos de Forks.
– Alice, ¿por qué decidiste hacer esto tan difícil? – preguntó Aro plantándose frente a mi cuando me llevaban atraves de un pasillo blanco y desnudo de ventanas, cuadros o colores, solo había luz blanca y paredes blancas a mi alrededor. Creo que acabo de decidir cual es el color que mas odio.
– vamos, no seas tímida y habla, – insistió Aro acercándose a mi. Al parecer este maldito loquero no había captado las señales de negación en mi. – después de todo aquí todos somos familia.
Elevé la vista con una cara de burla dibujada en mi rostro y claro que Aro lo noto.
– no me mires así Alice, solo digo la verdad. – exclamó con una falsa sonrisa. Que asco me da este hombre.
Bajé la vista una vez mas y Aro tomo mi rostro con su mano derecha para obligarme a mirarlo. – qué ocurre, ¿acaso te arrepientes de tu comportamiento?. – cuestionó con una sonrisa de satisfacción. – descuida aquí tendrás mucho tiempo a solas para pensar en tus actos y si al final del mes los resultados son buenos; te daremos derecho a visitas.
Solté una risotada, pero no una risa normal, si no una burlesca y esquizofrénica carcajada que hizo eco por el desierto pasillo.
– disculpa, ¿qué es lo gracioso? – cuestionó bastante molesto.
– ¿aparté de tu cara? – pregunté con burla y ácido mezclados, dando como resultado una mirada envenenada de Aro.
– así que vuelves a ser tu. – inquirió alzando la ceja.
– no soy doble cara como tu, solo soy yo misma siempre. – escupí con voz decidida. – Y respecto a tu propuesta anterior Aro, no me interesa en lo mas mínimo tener visitas, la única persona a quien quiero de visita jamas podrá venir, y respecto a la familia Cullen, no quiero volver a saber de ellos en lo que resta de mi existencia. – declaré.
– ¿la familia Cullen?. – la curiosidad inundaba su rostro por completo y no había nada manera de que lo pudiera ocultar. – dirás tu familia.
Volví a soltar mi risotada estridente, ganándome por parte de los enfermeros que me sostenían un apretón mas fuerte.
– esa no es mi familia. – hablé en un tono seco justo al parar de reír.
– llevencela – ordenó Aro moviendo la cabeza de un lado a otro.
Los enfermeros avanzaron por el pasillo, llevándome con ellos y lo único que atine a hacer fue reír y reír de esa forma tan poco convencional, hasta que me llevaron a una habitación blanca que al igual que la ambulancia estaba recubierta de esponja; aparte de eso solo había una cama, un baño y un lavamanos.
Toda una prisión. Pensé yo cuando me dejaron allí y me liberaron de la camisa de fuerza.
Tras los enfermeros entraron dos enfermeras de lo mas regordetas, llevando con ellas unas tinas enormes de agua y unas esponjas azules.
– hola querida, ¿cómo te llamas? – preguntó una de ellas, la mas rechoncha y de cabello extravagante debo decir.
Únicamente le dedique una mirada envenenada y me di la vuelta, entonces los enfermeros salieron de la habitación dejándome sola con las gordas espantosas.
– ¿qué te pasa niña? – preguntó la otra llegando hasta mi y jaloneando mi ropa para quitármela.
– ¿qué jodidos haces? – grité yo apartándola de un manotazo.
– disculpa, ¿quieres desnudarte tu? – se disculpó y yo me quede estupefacta. ¡¿desnudarme?.
– no, – escupí furiosa – y mucho menos quiero que lo hagas tu.
– no te pongas dificil, después de todo tenemos que bañarte y asegurarnos que no llevas contigo algún objeto que pueda dañarte, a ti o a cualquier otra persona. – señalo la rechoncha numero uno.
– pues ya pueden irse largando, porqué yo no pienso... ¡Ahh! – grité cuando la rechoncha numero dos me incrusto una jeringa de tamaño descomunal en el hombro derecho. ¡Dolia un monton!.
– tranquilizate, y veras como no tenemos que volver a ponerte nada – pidió la rechoncha numero uno, la cual comenzaba a verse borrosa, ¿eso era normal?.
– ¿cómo dijiste qué te llamabas? – inquirió la rechoncha numero dos al tiempo que volvía a intentar quitarme la ropa, pero esta vez no opuse resistencia, puesto que mis manos y piernas se sentían flácidas y además tenia el cerebro algo embotado.
– Alice... – me esforcé por responder a su pregunta. – Whitlock.
– bueno Alice Whitlock, – respondió la rechoncha numero uno. – sera mejor que no te resistas y te duermas de una vez.
Alice Whitlock, que hermoso sonaba aquello. Cerré los ojos finalmente sin poder pensar en nada mas que mi nuevo nombre. ¡Alice Whitlock!.
Con que Alice Whitlock ¿eh?. heheheh. awww que les parecioo?. hehehe he de admirtir que si no fuera yo la autora, odiaria a la chica que escribió el cap!.
ok nott... porqué, bueno, este no es el final ¿cierto?. aun nos queda uno que otro cap en el cual seguro quedara solucionado el problema hehe. (I PROMISED).
bueno, bueno, me voy que no tengo mucho tiempo y prometo contestar en el siguiente a los Reviews, pero justo ahora no tengo tiempo- U.U.
saben que las amo por su fidelidad en la lectura y por sus reviews, por sus alertas ¿verdad?. ok, entonces haganme amarlas mas hehehe.
aaa welcome a las nuevas lectoras!.
ahora si ya me voy, porqué se hace tarde y tengo un laaargo dia por delante. (gulp...). nos leemos el Sabado!.
kisses & bites:
- AliCe Ahtziry Whitlock Darcy!.
