DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece, los personajes pertenecen a la inigualable J.K. Rowling, y la historia pertenece a LoveMyRomance quien fue muy amable al darme permiso de traducirla.

Hola a todos! Feliz 2018! Espero que todos hayan empezado el año de la mejor manera!

Muchas gracias como siempre por sus mensajes y por su entusiasmo ante esta historia. Cada vez nos falta menos para terminar la primera parte de la aventura de Hadrian Riddle en Hogwarts!

Sin más, y ya que me tardé en actualizar otra vez y probablemente ya no quieran leer nada que tenga que decir hahaha les dejó el capítulo!


"¿Qué hacemos ahora?" gimió ella, lanzando miradas de temor sobre su hombro.

"Vamos a salvarla!" ladró él. "¿Qué otra opción tenemos?"

Ella se puso las manos sobre las caderas. "Ya lo sé! Quise decir, ¿cuál es el plan?"

"Vamos ahí dentro, y yo la tomo. Luego te mato y le digo a todos que moriste pelando por tu mejor amiga. Morirás siendo una heroína, ¿te parece mi plan?" sonrió con malicia. Él pudo escucharla despotricar contra él, haciendo que sonriera aún más, aunque ella no lo podía ver.

"No es gracioso," dijo enojada.

"Pensé que lo era," murmuró para si mismo.

Ella dejó salir un suspiro exasperado a la vez que se resbalaba por algo viscoso y se desplomó. Inhaló profundamente y contó para si misma hasta diez para no estallar en un frenesí de maldiciones. Se paró de dónde había aterrizado y se limpió el polvo de su capa, frunciendo el ceño a la parte de atrás de la cabeza del chico.

"¿Por qué actúas como si todo esto fuera mi culpa?" bufó, cruzándose de brazos.

"Por qué es tu culpa!" gritó él, observando a su alrededor a la vez que se hacía camino tambaleante por la oscuridad. Había un asqueroso olor en el aire, como a pescado en descomposición. Maldijo en voz alta cuando su pie chocó con una piedra.

"¿Mi culpa? Estoy metida en este lio por tu culpa!" se defendió, alejando su largo cabello de su cara, a la vez que caminaba con cuidado entre las rocas.

"Bueno, si hubieras muerto, justo como lo había planeado, nada de esto habría pasado!"

"¿Disculpa?" dijo, aunque sonó más como a pregunta. "Debí de haber muerto como una niña buena," dijo sarcásticamente. "Demonios," tronó los dedos fingiendo decepción.

"Este no es el momento para tu… humor. ¿Es así como lo llamas?" dijo con desdén.

"Algunas personas lo encuentran encantador."

"Bueno, yo no," dijo. Hubo un pequeño ruido seguido de un audible, "Ouch!"

"Te lo tienes bien merecido," dijo altivamente, usando sus manos para sentir por dónde iba. Sus manos pasaron por algo frío y metálico. Paró y jadeó, "Creo que lo encontramos."


Hogwarts: Dormitorio de Gryffindor (Noviembre 16)

Destiny Lestrange gruñó audiblemente a la vez que colapsaba en su cama, su cara cubierta en una fina capa de sudor. Ya habían pasado seis horas y aún no llegaba a nada. Había estaba viendo el futuro cada cinco minutos, pero cada vez, la imagen se iba a negro justo en el mismo momento. Casi como si el futuro desapareciera por completo después de eso.

Esperar por el futuro era un sentimiento horrible que requería de mucha paciencia. Paciencia que Destiny no tenía. Suspirando con pesar, abrió las cortinas de su cama y fue recibida con la desagradable imagen de Lavender Brown chismorreando con Parvati Patil. Arrugó la nariz con desagrado. Patil no era tan mala, pero Brown era probablemente la niña más horrible y vil y que había conocido. Incluso Parkinson era mejor que esa idiota.

"Y luego le dije 'Ve a enredarte con un Hufflepuff!'" Lavender se rió como si fuera la cosa más graciosa del mundo. Parvati se unió a las risas mientras que Destiny sólo rodó los ojos.

"Oh, Lav, eres tan mala," sonrió Parvati, pegándole juguetonamente a su amiga en el hombro.

"Muy mala," dijo de acuerdo Lavender, sacando un espejo y admirando su nada atractivo (o por lo menos eso es lo que pensaba Destiny) reflejo. Paró la boca y aplicó una gruesa capa de pintalabios rosa brillante, tronando los labios cuando terminó. Fue entonces que Brown alzó la mirada de su espejo y vio a Destiny.

"Hey Lestrange. ¿Cuánto tiempo llevas espiándonos? Puedes ver todo lo que quieras dulzura, pero nunca serás una de nosotras," dijo altanera.

Como si quisiera serlo. Destiny plasmó una asquerosamente dulce sonrisa en su cara, "Oh Brown, preferiría besar a Snape, que besar 'eso'" hizo un gesto señalando el excesivamente maquilado rostro de Lavender.

Destiny rió suavemente ante la cara de rabia de Lavender. Caminó hacia la puerta y la abrió. "Yo que tú tendría cuidado al salir, Lavender. Esta lloviendo, y no queremos que tu cara se derrita, ¿o sí?" dijo por sobre su hombro.

Sonriendo para sí misma, cerró la puerta de un portazo y dio largos pasos hacia las escaleras que la llevarían a la odiosa sala comun. Era moderadamente grande, sí, pero el lugar entero estaba decorado en tonos de rojo y dorado, que a Destiny le resultaban físicamente vomitivos. Estaba a punto de descender por las escaleras cuando escucho las calladas voces que venían del sofá frente a la chimenea.

"¿Multijugos? ¿qué es eso?"

"Aparentemente puede transformarte en otra persona. Eso fue lo que Percy me dijo."

"¿Pero eso cómo nos va a ayudar?"

Destiny jadeó por lo bajo y al instante se tapó la boca con las manos. Sus ojos se abrieron como platos y con cuidado se asomó por el barandal para ver al trio de gryffindors sentados en el sillón. Estaban jugando lo que parecía ser una partida de ajedrez mágico, y apenas prestaban atención a sus alrededores. No es husmear si hablan tan alto canturreó Destiny en su cabeza.

"Porque entonces podremos averiguar quién es el heredero de Slytherin!" argumentó una voz.

"No lo entiendo."

"Vamos a tomar un poco de poción multijugos, bajaremos a las mazmorras y engañaremos a Riddle para que confiese."

"Alexander, va a creer nuestra palabra contra la de Riddle."

"Claro que lo van a hacer, yo soy El Elegido," dijo pomposamente. "Además él es el heredero de Slytherin."

"Pero ni siquiera tenemos poción multijugos," dijo Dean Thomas. Rodó los ojos a los dos chicos sentados frente a él. "Y Riddle nos va a descubrir en menos de un minuto. Es demasiado listo."

Destiny sonrió con suficiencia. Por lo menos uno de esos tres no era un completo idiota.

"Esta bien, no vengas. Pero Ron y yo sí vamos, ¿verdad?" volteó a ver al pelirrojo que estaba metiendo una rana de chocolate a su boca. Alexander Potter hizo una mueca de disgusto pero esperó hasta que Ronald Weasley terminara de masticar.

"Sí, el papá de Alexander ya nos mandó un poco en una botella. Técnicamente se supone que esta prohibido – pero creo que pueden hacer una excepción para nosotros," dijo Ron. Hizo una pausa y dejó salir un ruidoso eructo. " Va a funcionar. Alguien tiene que bajarle los humos a Riddle."

"Deberíamos acabar con él," Alexander Potter decidió después de un minuto de silencio. "Ha ganado más y más influencia con el paso del tiempo. Sólo mira a los Hufflepuff. Riddle ni siquiera los voltea a ver y aun así ellos siempre lo están viendo con ojos de devoción," comentó con amargura.

"Deberíamos ir esta noche," dijo Ron emocionado. "De hecho, vamos ahora mismo."

"No ahora," murmuró Alexander. "Debemos tener un plan. Necesitamos pensar como lo hacen los Slytherin."

"Pero somos Gryffindor, no Slytherin."

"Obviamente. Primero tenemos que crear una distracción para poder obtener cabellos de Malfoy y Zabini," empezó a complotar Potter, frotando las manos con anticipación.

"Vi a Greengrass caminar hacia la biblioteca," dijo Ron, una maliciosa sonrisa formándose en su cara.

"¿Estás pensando lo que yo estoy pensando?" preguntó Alexander a la vez que un brillo malvado se apoderaba de sus ojos.

"Si estas pensando en qué es lo que va a haber de desayunar mañana, entonces sí."

"No, idiota. Estaba pensando en que ataquemos a Greengrass primero. Ha estado pidiendo por un bien hechizo."

Los ojos de Dean se abrieron como platos y volteó a ver entre sus dos amigos y a su ojo izquierdo le dio un tic. "¿Ustedes idiotas están interesados en el suicidio? Pueden ir por Ridldle y sus amigos, pero no su novia. Él los va a matar," susurró con severidad, entrando en pánico con cada segundo.

"No seas ridículo, Greengrass no es su novia," bufó Ron. "Además ella necesita ser castigada."

"Qué, ¿los hechizó alguna vez?" dijo Dean dejando salir una risa burlona.

Hubo un momento de silencio incómodo y luego Dean gruñó. "No puedes ir por Greengrass sólo porque los hechizó una vez."

"No sólo me hechizó," se defendió Alexander.

Ron asintió con entusiasmo. "Sí amigo, lo dejó rosa por dos días! Y también incendió su tarea de encantamientos!"

"Pero tú ni siquiera hiciste tu tarea de encantamientos," señaló Dean. "Asi que ¿por qué te importa? No puedes atacar a una niña!"

"Relájate Thomas, no la vamos a maldecir," Alexander hizo una pausa, una mirada de acero apareció en sus ojos café. "Sólo le vamos a enseñar una lección."

"Todavía creo que es una mala idea," murmuró Dean, viendo a Potter levantándose de su lugar en el sillón.

Destiny sonrió con suficiencia desde su escondite. Era realmente una mala idea.


Biblioteca de Hogwarts, (Noviembre 16)

Daphne Greengrass cruzó descruzó las piernas debajo de mesa de caoba. Giró la pluma entre sus dedos, ignorando las cosquillas que la pluma le daba en la cara. Su espalda estaba adolorida por inclinarse sobre la pila de libros y el pergamino perfectamente alineado frente a ella.

La chica de cabello rizado enfrente de ella estaba en una posición similar, pero a diferencia de Daphne, ella parecía disfrutar del aburrimiento que surgía después de horas escribiendo ensayos. Daphne fulminó abiertamente a la chica. Llevaban horas ahí y la Ravenclaw no daba señales de querer parar en algún momento. Daphne sólo tuvo un descanso cuando fue la hora de la comida, y cuando regresó por Hermione, lo opuesto había ocurrido. Hermione terminó forzándola a sentarse de nuevo y terminar su ensayo. No, pensó Daphne, algo se tiene que hacer respecto a esto.

Como si hubiera escuchado sus pensamientos, Hermione alzó la mirada y le dio a Daphne una mirada desaprobatoria. Se aclaró la garganta y habló con su voz mas mandona. "No. Este ensayo se tiene que entregar la próxima ensayo y debemos empezarlo!"

"¿Empezarlo?" repitió Daphne incrédula. "Ya casi lo terminamos! Hemos trabajado en él toda la tarde!"

"Casi no significa completo," Hermione dijo chasqueando la lengua.

"¿Pero por qué?" preguntó Daphne, aunque sonó más como un quejido desesperado.

"Porque el trabajo escolar viene primero," dijo Hermione sin dejar lugar a replica, volteando la mirada nuevamente al pergamino abandonado.

Daphne suspiró y miró con tristeza a la ventana. El clima afuera parecía imitar a la perfección su deprimente estado de ánimo. Estaba oscuro, y el suave repiquetear de la lluvia contra el cristal se podía escuchar.

Habían estado en la maldita biblioteca todo el día! En la tarde, los chicos las habían dejado para ir a las pruebas de quidditch. Neville se había a trabajar en un proyecto extracurricular de pociones para puntos extras. Incluso Destiny estaba ocupada revisando el futuro por cualquier tipo de amenaza inminente.

Con sus opciones de compañía declinando rápidamente, Daphne había aceptado de mala gana acompañar a Hermione por el día; una decisión que estaba probando ser un gran error. Daphne había sugerido ir a su lugar escondido en la biblioteca y ponerse al corriente. Pero no había previsto que la biblioteca tiene una extensa colección de libros en encantamientos. Y cada vez que había libros, estos persuadían a la brillante bruja frente a ella a comenzar su tarea.

Muchas veces Daphne había tratado de alejar la conversación del tema de la nueva tarea de encantamientos, pero era en vano. La chica tenía una mente fija! Estaba a punto de intentar cambiar nuevamente, pero el sonido de Hermione parándose de su sitio hizo que levantara la mirada.

"Voy a buscar otro libro," anunció. De repente sus ojos se entrecerraron y vio a Daphne con desconfianza. "Ni siquiera pienses en moverte hasta que no termines tu parte del ensayo. Quiero una E en este ensayo. Y después nos podemos ir de aquí. ¿Entendido?"

"Sí mi general," murmuró Daphne sarcásticamente. Espero hasta que Hermione estuviera fuera de al vista antes de empujar la silla hacia atrás con felicidad y pararse. Se quedó quieta unos segundos más para asegurarse que Hermione no regresaba a regañarla, cuando no lo hizo Daphne sonrió y felizmente caminó dando saltitos a las puertas de la biblioteca.

Estaba sonriendo abiertamente, disfrutando de su recién obtenida libertad. Aceleró el paso, ansiosa por regresar a la sala común con sus amigos.

"Vaya, vaya, vaya, miren a quién tenemos aquí."

Daphne se frenó por completo, sus manos velozmente buscando en el interior de su capa por su varita. Conocía esa voz. Plasmó una obviamente falsa sonrisa dulce en su cara y se dio la vuelta, sus ojos brillando peligrosamente.

"Potter. Qué desafortunado haberme encontrado contigo," habló con una voz fría, mirando intimidadoramente al robusto niño. La sonrisa malvada de Alexander titubeó, mirando con desconfianza a Daphne, una dosis de duda nublando su mente.

Sacudió la cabeza y dio un paso hacia la chica. "Sí, qué desafortunado para ti."

Instintivamente la chica dio un paso atrás y miró casualmente a su alrededor, maldiciendo el hecho de que el pasillo estuviera desierto debido a que el toque de queda estaba próximo.

Él pareció notar su incomodidad y sacó su varita viéndose satisfecho. "Oh, nadie va a venir a salvarte, Greengrass. E incluso si alguien se llega a topar con esto, nadie se va a atrever a interrumpir al Salvador que esta dando una simple lección."

Daphne observó a la arrogancia y egocentrismo que era Alexander Potter y rompió en risas. La expresión rápidamente cambió y se puso rojo de vergüenza y rabia.

"Deja de reírte de mi, estoy tratando de hechizarte!" gritó, tratando de bloquear sus risas condescendientes.

Eso sólo hizo que Daphne riera aún más fuerte. Se quitó el dorado cabello de la cara y lo miró divertida. "¿Estas intentando hechizarme o hacerme reír?" lo provocó, agarrando con fuerza su varita detrás de su espalda.

Él frunció el ceño y la apuntó peligrosamente con la varita. "Yo me callaría si fuera tu," le advirtió, su mano temblando.

"¿O qué?" dijo con suficiencia y poniendo una mano en su cadera. "¿Me vas a matar con un hechizo de cosquillas?" alzó una ceja desafiante.

"Eso es todo, tú rastrera y estúpida Slytherin!" gritó Alexander Potter. Le lanzó un hechizo y Daphne movió su mano, bloqueándolo con facilidad.

Sonrió con superioridad. "Inténtalo con más ganas."

El chico gruñó por lo bajo. "Flipendo!"

Una pequeña e invisible fuerza empujó a Daphne al frió suelo de piedra y su espalda tocó el suelo con un fuerte golpe. Soltó un quejido pero se paró nuevamente, fulminando con la mirada al estúpido saco de carne que tenía enfrente. "Has estado practicando, Potter," dijo en voz alta, luchando para que no se le saliera la sonrisa perversa que amenazaba con aparecer en su cara.

"Lo que sea con tal de acabar contigo y tu grupo," ladró.

"¿Qué esta pasando?" dijo una débil voz. Daphne y Alexander voltearon para ver un grupo de primer año congregado a su alrededor. Los estaban viendo con grandes ojos, y Daphne los vio con un mirada helada. Los pequeños se acobardaron y bajaron la mirada, haciendo que los ojos de Daphne se suavizaran.

"¿Alguno de ustedes ha visto un duelo?" preguntó, sus labios rosas elevándose para formas una fina sonrisa. No esperó a que le contestaran antes de voltearse hacia Alexander. "Bueno, qué esperas, Potter," lo provocó.

"Incarcerous!" gritó, sus ojos brillando con flamante determinación.

Daphne soltó una risa burlona al ver la mísera cuerda enredándose en su cuerpo. Hubo unas cuantas risas provenientes del grupo de observadores. Daphne hizo todo un show de escaparse de las cuerdas, moviendo las manos al final con un "ta daaah!."

Alexander Potter rugió. "Locomotor Wibbly!"

Un rayo de luz púrpura salió en dirección a Daphne quien dio un paso a un lado como si nada. Alexander volvió a lanzar el hechizo y esta vez le pegó a la chica en las rodillas. Sus piernas se tambalearon por un segundo antes de que colapsara en el suelo. Alzó la mirada y le dio una mirada venenosa a Potter. "¿Un hechizo de piernas de gelatina? ¿Es todo lo que tienes Potter?"

"Sabía que iba a llegar el día en que estuvieras de rodillas, pidiendo perdón. Sólo no pensé que fuera a ser tan pronto," escupió Alexander, viéndola desde arriba.

Mientras tanto, en la multitud que iba creciendo más y más, Hadrian se recargó impasible en la pared, observando el duelo con indiferencia. Draco Malfoy le tocó el hombro frenéticamente, y Hadrian alzó una ceja cuestionante al rubio junto a él.

"Hadrian, ¿no crees que deberíamos hacer algo?" siseó el rubio por lo bajo, señalando hacia el duelo.

Hadrian se encogió de hombro restándole importancia y regresó su atención al show. Draco vio con preocupación a una de sus mejores amigas ser golpeada repetidamente con un hechizo punzante.

Incluso Blaise se veía preocupado. "Si, amigo. Tal vez deberíamos ayudar," sugirió.

Draco no esperó ninguna respuesta, en su lugar arrastró a Hadrian hasta el frente de la multitud. El chico de cabello azabache suspiró con pesadez y cruzó los brazos, viendo todo con desinterés.

"Aberrabis," gritó Alexander y con una ola de fuerza palpable, Daphne se estrelló contra la pared. Se quejó audiblemente y se deslizó hasta el piso, viéndose muy cansada cuando se paró nuevamente.

Draco hizo una mueca de dolor y le lanzó una mirada a Hadrian. Hadrian apenas parecía haber notado el ataque, pero Draco juraría que lo vio encogerse y una chispa de preocupación aparecer en sus, de otra manera, apáticos ojos verdes.

"Si tú no vas a detener esto, entonces yo lo haré," murmuró Draco, dando un paso hacia Daphne. De repente Hadrian lo tomó del brazo y lo jaló hacia atrás. Le dio una mirada de advertencia. "No," dijo sin ninguna emoción, y un escalofrió le recorrió la espalda. Draco, de mala gana, se quedó en su lugar viendo preocupado a Daphne.

Daphne se paró y vio con odio a la triunfante expresión en la cara de Alexander. Sintió una mirada quemándole la nuca, y volteó para encontrarse con los ojos de Hadrian. No estaba segura de cuándo había llegado, pero le lanzó una discreta mirada diciéndole que todo estaba bien. Para cualquier otro, nada en la postura de Hadrian cambió, pero Daphne notó el casi imperceptible asentimiento que le dio.

Sonrió abiertamente y se volvió a Alexander. "Potter, he lidiado con tu idiotez por casi treinta minutos," dio un paso más cerca de él, lanzándole un silencioso hechizo de adherencia. Daphne movió la varita y unas fuertes cuerdas aparecieron y se envolvieron alrededor de su forma.

Caminó en círculos alrededor de él muy lentamente, disfrutando la manera en que sus ojos se abrieron en pánico. "Dime, ¿qué fue lo que te dije si intentabas hacer algo?"

"Y-yo no recuerdo nada," tartamudeó retorciéndose en un intento para zafarse de las cuerdas. Los ojos de Daphne se entrecerraron y en un milisegundo tenía la varita presionada contra la garganta del niño de manera amenazante.

"Dijiste que te ibas a asegurar de que nunca pudiera hechizarte de nuevo," murmuró, tratando de alejarse de ella y luego palideciendo al darse cuenta que no podía moverse de su lugar.

"Exacto," murmuró ella, clavando la varita en su cuello. El debió de haberse visto muy aterrado porque Daphne echó la cabeza para atrás y comenzó a reír.

"Relájate, estúpido Gryffindor. No voy a matarte," sonrió con suficiencia. "Sólo voy a darte un recordatorio constante de que no debes meterte conmigo. Nunca."

"Furnunculus!" gritó, moviendo la muñeca de una manera complicada. Al instante, el cuerpo de Alexander se empezó a llenar de lo que parecían ser rojos y dolorosos granos. Jadeó de dolor y Daphne dio un paso hacia atrás.

"Este sólo es por diversión. Slugulus Eructo!" dijo sonriendo y apuntando con su varita a Potter.

Un brillante rayo de luz verde le dio de lleno y todo mundo se calló. De repente, un sonido de regurgiteo comenzó a venir de Alexander y el chico soltó un gruñido de asco cuando una babosa salió de su boca.

"¿Qué es lo que pasa aquí?¿Srta. Greengrass? ¿Sr. Potter?" preguntó Snape arrastrando las palabras y haciéndose camino entre la horda de estudiantes. Rápidamente murmuró un "Finite Incantatem."

"Greengrass y Potter estaban en un duelo, Sr." gritó un Ravenclaw.

"¿Eso hacían? ¿Y después del toque de queda?" Snape dijo con desdén. "Cinco puntos menos a cada casa presente," observó a Daphne que estaba casi sin ningún rasguño y luego al granoso y vomitivo niño Potter. Su expresión tornó a desagrado. "Diez puntos menos a Gryffindor por comportamiento impropio en los pasillos."

"Pero Sr., no es su culpa que esté vomitando!"

"No permito que fluidos corporales ensucien mis pasillos," señaló a Ronald Weasley que miraba con miedo a su mejor amigo de lejos. "Llévelo a la enfermería antes de que comience a llorar. Y cuando regrese, dígale que tiene detención toda la próxima semana conmigo."

El pelirrojo asintió y pasó velozmente entre Hadrian y sus amigos. Draco y Blaise hicieron una mueca de dolor al sentir que algo les jalaba el cabello pero lo ignoraron y regresaron tu atención a la escena frente a ellos.

"Srta. Greengrass, ¿se encuentra bien?" murmuró Snape, viéndola de arriba abajo en busca de alguna herida.

"Estoy bien profesor."

"Bien, entonces podrá hacerle compañía a Potter en detención mañana. Y por favor absténgase de pelear en los pasillos la próxima vez," por lo bajo murmuró. "O por lo menos no deje que la descubran."

Asintió renuente y lanzó una mirada a sus amigos. "¿Ya me puedo retirar profesor?"

"Supongo."

Sonrió abiertamente y corrió hacia sus amigos. Draco se veía muy preocupado cuando los alcanzó. "¿Estas loca? ¿Un duelo a la mitad del pasillo? ¿Qué se te metió?" susurró duramente.

Blaise se alzó de hombros. "Yo creo que se lo merecía."

"Gracias Blaise," sonrió la chica. "Además, Potter empezó. Comenzó a escupir mierda sobre cómo las iba a pagar algún día y cómo me iba a enseñar una lección. Incluso tuvo la osadía de decirme que un día iba a estar de rodillas rogando por su perdón!" siseó Daphne.

Hadrian alzó una ceja. "¿Realmente dijo eso?"

Daphne asintió. Hadrian no dijo nada más.

"¿Nos vamos?" sugirió la chica.

"Blaise y yo vamos a buscar a Longbottom antes de que Filch lo encuentre. Sólo Merlín sabe dónde se metió esta vez," explicó Draco. "No te metas en más duelos," advirtió.

Hadrian le ofreció una mano y ella sonrió. Caminaron en silencio de regreso a los dormitorios de Slytherin. Hadrian murmuró la contraseña y pared se abrió. Cuando entraron descubrieron que la sala común estaba vacía.

Daphne bostezó y recargó la cabeza en el hombro de Hadrian. "¿Qué hora es?"

"Yo creo que como las diez," murmuró Hadrian, jalando a Daphne hacia el sillón.

"Me preguntó por qué no hay nadie aquí," pensó en voz alta. Era muy raro en cualquier Slytherin irse a dormir antes de las once. Y aun así, ni una sola alma estaba despierta.

"Supongo que es extraño," aceptó Hadrian. "¿Estas bien?" preguntó una vez que estaban sentados en los cómodos sillones.

"Estoy bien, Hadrian."

"¿Por qué dejaste que se alargara tanto?" peguntó.

"No podía revelar todos mis secretos desde el principio, ¿no crees?" dijo Daphne juguetonamente.

"¿Querías que te subestimara?"

"Por supuesto," sonrió. "Ser sobreestimado es una de las mejores ventajas que uno puede tener en un duelo."

Había una sombra de sonrisa en su cara mientras negaba con la cabeza. "Muy Slytherin de tu parte."

"Ya sé," rió, jugando con un sedoso mechón de su cabello. Se detuvo y miró a Hadrian. "¿Cuánto crees que tarde Potter en entender que no se debe meter con nosotros?"

"No creo que alguna vez lo entienda," dijo Hadrian con una sonrisa ladina. Vio a Daphne bostezar de nuevo y se volteó para levantarse. "Daphne, estas cansada. Deberías de ir a dormir. Vamos, te acompaño."

Ella estaba demasiado cansada como para discutir, asi que tomó la mano de Hadrian sin ninguna protesta. La ayudó a bajar las escaleras, ignorando sus protestas de que era capaz de caminar sola. Se detuvieron frente al cuarto de Daphne, y ésta abrió la puerta suavemente, teniendo cuidado de no despertar a nadie.

Se volteó hacia Hadrian y sonrió. "Gracias por acompañarme, Hadrian."

Él sonrió también, y luego hubo un momento de silencio. Se miraron el uno al otro por lo que pareció una eternidad antes de que Hadrian se aclarara la garganta. "Er- Probablemente deba ir a checar si esos tres ya regresaron."

"Hadrian, espera."

Hadrian se dio la vuelta y Daphne se acercó a él. Se paró de puntitas y cerró la distancia entre ellos hasta presionar suavemente sus labios con los de él.

Los ojos de Hadrian se abrieron como platos y antes de que pudiera incluso registrar lo que estaba pasando, la chica se alejó rápidamente. Su cara estaba roja de vergüenza y su mirada estaba dirigida a sus pies. "Uhm. Perdón, Hadrian!" dejó salir antes de entrar a su cuarto. "Y-yo… debo irme. Bye!"

Cerró la puerta con rapidez y Hadrian se encontró viendo tontamente a la puerta de madera negra. No estaba seguro de lo que había pasado… pero quería que lo volviera a hacer. Tocó sus labios y una sonrisa apareció en su cara. Su humor había mejorado considerablemente.

Contempló tocar en su puerta, pero luego decidió darle tiempo para pensar. Tal vez había sido algo del momento. Comenzó a subir de nuevo las escaleras cuando un nudo se formó en su estómago. ¿Y si ella no quería ser más que amigos?

Sacudió la cabeza para sacarse esos pensamientos y se concentró en la entrada de la sala común. Hablaría con Daphne mañana. En esos momentos, tenía asuntos más importantes que atender.

Como si estuviera ensayado, en ese momento se abrió la puerta de la sala común y Draco y Blaise entraron. Hadrian alzó una ceja, "¿Dónde esta Longbottom?"

"¿Neville?" preguntó Blaise sonando nervioso. "Ehm-"

"¿No se supone que lo iban a buscar?" Hadrian rodó los ojos. Señaló a los sillones frente a él. "Bueno, siéntense."

Se acercaron nerviosos al sillón y se sentaron. Ambos veían expectantes a Hadrian. "Bueno, ¿qué encontraron?"

"¿Encontrar?" preguntó Blaise viendo a Hadrian con curiosidad.

"Tenían que encontrar al heredero en acción!" siseó enojado Hadrian, poniéndose una mano en la cabeza.

"¿Quieres decir que no eres el Heredero?" preguntó Draco tontamente.

"Obviamente no! Ya se los había dicho!" gruñó Hadrian. "Ustedes dos son unos inútiles."

"Recuérdame, ¿por qué tenemos que encontrar al heredero?" preguntó Draco.

"Idiotas. Tengo que decirle que vaya tras Potter o Weasley después," dijo Hadrian con una sonrisa maliciosa.

"¿Lo dices en serio?" preguntó Blaise ansioso, lanzándole a Draco una mirada alarmante.

"No, tonto," dijo Hadrian bruscamente. "Lo que quiera hacer con el Heredero una vez que este en mis manos, es mi problema. Su trabajo es encontrarlo."

"Lo siento. Lo buscaremos mañana," dijo Draco rápidamente.

"Más les vale," siseó Hadrian. "Blaise, ve a buscar a Longbottom. Necesito hablar con Draco a solas."

"¿A solas?" repitió Blaise. Hadrian le lanzó una mirada expectante y Blaise se paró con vacilación de su lugar.

"Ve!," Hadrian frunció el ceño y señaló la puerta. Blaise caminó lentamente a la puerta, y con una última mirada de pánico, salió de la habitación.

"Asi que, ¿qué es lo que necesitas hablar conmigo Rid-Hadrian?" preguntó Draco, ajustándose la corbata con nerviosismo.

Hadrian se encogió de hombros y sacó su varita, notando a Draco moverse incómodo. Hadrian murmuró un hechizo silenciador y sonrió ante la mirada de pánico del rubio.

"¿Qué haces?" preguntó, moviéndose hacia el final del sofá.

"Estoy poniendo un hechizo silenciador."

"¿Por qué?"

"Tengo una pregunta primero," dijo Hadrian, sentándose en el sillón frente a Draco. "Dime Potter, ¿qué tal se sintió vomitar babosas por más de diez minutos?"

Draco comenzó a balbucear y pasó una mano por su cabello rubio platinado. "Qu-eh-Por qué me llamas Potter," se rio nervioso. "Soy Draco."

"No, no lo eres. Ahora, puedo quedarme aquí sentado y esperar a que los efectos de la poción desaparezcan, o puedes aceptar que eres Potter y así podemos seguir con los siguientes puntos en nuestra agenda," sonrió Hadrian con superioridad.

Potter no respondió y Hadrian tomó eso como afirmación. "Muy bien Potter. Los dos sabemos por qué viniste aquí abajo. Quería demostrar que yo era el culpable detrás de este desastre que es la Cámara de los Secretos, ¿no?" hizo una pausa y observó como los ojos de Alexander se agrandaban más y más con temor.

"Relájate, no me importa eso. Pero Potter, hoy me has atacado. Y por eso, vas a sufrir."

"Pero no te he hecho nada!" chilló, sus ojos desviándose a la salida.

"No te preocupes, no vas a poder salir de aquí hasta que no haya terminado contigo. Y también puse hechizos silenciadores. Nadie va a poder escuchar tus gritos," dijo moviendo la mano.

Se tocó la mandíbula pensativamente. "Veamos, ¿qué fue lo que le dijiste a Daphne?" pausó y sus ojos se endurecieron. "Ah, cierto. Dijiste que ella te la ibas a pagar algún día y que le ibas a enseñar una lección. Ah y casi lo olvido! ¿no dijiste también que ella iba a estar de rodillas pidiéndote perdón?"

Potter negó con la cabeza desesperadamente. "No lo hice! No quise decir esas cosas!"

Hadrian bufó. "No mientas, Potter. No te queda bien," hizo una pausa. "Además, no hice que te quedaras sólo para poder hablar contigo. Me voy a asegurar de que nunca te vuelvas a acercar a ella. Nunca."

"Lo prometo! Prometo que ni siquiera voy a mirarla!" lloriqueó Potter de manera patética. Hadrian sonrió al ver que el cabello rubio platino comenzaba a cambiar a negro y la ropa comenzó a ajustarse demasiado al cuerpo pasado de peso de Potter. En cuestión de segundos, Alexander Potter estaba sentado frente a él.

"No es suficiente, Potter," dijo Hadrian. "Y ahora que has regresado a ser tu asqueroso tú, puedo asegurarme de que aprendas tu lección," sin pronunciar palabra alguna conjuró un poco de magia negra y la dirigió hacia Alexander.

Alexander vio con miedo el humo negro que se dirigía a él e intentó levantarse sólo para descubrir que estaba congelado en su lugar. "¿Qué es eso?" preguntó.

"Ya lo verás."

Tomó casi un momento, pero al final el humo entró en contacto con la piel de Potter haciendo que soltara un grito. Se arañaba la piel, en cualquier parte con tal de borrar ese horrible dolor. El humo se envolvió alrededor del chico y lo hizo jadear, una inmensa ola de agonía recorrió sus venas.

"Haz que pare. Haz que pare," suplicó.

"No. Praecisus," murmuró Hadrian. Había escuchado a su padre invocarla una vez, pero no sabía qué era lo que hacía. Un rayo amarillo salió disparado hacia Alexander Potter quien dejó salir un grito que le congelaba la sangre a cualquiera.

Sonaba como una niña. Hadrian soltó una risa burlona. Observó con curiosidad como Alexander se retorcía violentamente en el piso y un hilillo de sangre negra comenzaba a salir de su nariz.

Suspirando, Hadrian paró el hechizo y vio a Alexander tranquilizarse y la sangre de la nariz dejar de gotear. Abrió los ojos y fulminó con la mirada a Hadrian, respirando con furia. "¿Quién eres? ¿El Señor Oscuro?"

Hadrian lo miro con disgusto. "No, soy mucho peor," y antes de que Alexander pudiera reaccionar, el puño de Hadrian se estrelló contra su cara haciendo un horrible sonido. Alexander maldijo en voz alta a la ves que se agarraba la nariz con dolor, ignorando el chorro de sangre que salía de ella.

Hadrian se alzó sobre el chico encogido y lo miró de forma asesina. "No la toques. No te acerques a ella. No la veas. Ni siquiera pienses en ella. ¿Entiendes, pedazo de porquería?" siseó.

Alexander Potter asintió, viendo a todos lados menos a los ojos esmeralda sin vida de Hadrian Riddle. Lloriqueó en intenso y paralizante dolor.

"Vete."

No se lo tuvieron que decir dos veces, se intentó parar sólo para darse cuenta que no podía moverse. Logró ponerse de rodillas y volteó a ver a Hadrian en súplica.

Hadrian pareció darse cuenta del dilema del chico y sonrió. "Ruega."

Sus ojos se abrieron y negó fervientemente con la cabeza, haciendo una mueca de dolor ya que el movimiento le causaba una inmensa cantidad de dolor. "No, no voy a rogar," dijo con voz rasposa. "Le diré a todos lo que hiciste. No vas a poder salirte de esta a base de mentiras, Riddle. La gente se va a preguntar por qué su Salvador esta en estas condiciones, y te voy a apuntar a ti. Serás expulsado, puede incluso que te maten."

Hadrian se alzó de hombros y pateó a Alexander en el estómago, causando que se doblara aullando de dolor. "Sólo podrás decírselo al mundo si sales de aquí, Potter."

Alexander frunció el ceño con odio y finalmente aceptó que no tenía otra opción. "Por favor," dijo entre dientes. "Por favor, ayúdame a levantarme. Te lo suplico."

Hadrian sonrió. "Eso no fue tan difícil, ¿no es así? En cuanto a lo que pides, me temo que tendré que negarme."

"Pero te rogué," protestó Alexander débilmente.

"Y a mi no me importa. Encuentra la manera de salir de aquí, o quédate donde estas y púdrete. No. Me. Importa," dijo Hadrian enfatizando cada palabra.

Alexander Potter siseó por lo bajo y comenzó a arrastrarse patéticamente a la entrada de la sala común.

"Levántate Potter. Estas regando sangre por todo el piso de mármol,"

Alexander estaba a punto de responder con un comentario lleno de odio pero se detuvo e intentó pararse. Con un gran esfuerzo, logró ponerse de pie. Tomó con cuidado un paso adelante y después de asegurarse que no iba a caer, se dio la vuelta para ver a Hadrian.

"Vas a lamentar esto. Le diré a todos!" gritó a Alexander Potter recargándose sobre la puerta.

"¿Qué les vas a decir? ¿como te metiste a los dormitorios de Slytherin después del toque de queda? ¿cómo lo dijiste esas crueles cosas a una niña tan inocente y linda? ¿cómo tomaste poción multijugos para suplantar a uno de mis mejores amigos? En caso de que no lo sepas, el uso de multijugos es ilegal, a no ser que un auror la use para investigar. No solo te vas a meter en problemas, también vas a llevar contigo a tu patético padre. ¿También les vas a decir cómo intentaste engañarme para confesar que era el heredero de Slytherin?" Hadrian sonrió con suficiencia. "¿Qué les vas a decir, Potter?"

La cara de Alexander se drenó de todo color al caer en cuenta de la desastrosa situación en la que se encontraba. Si le decía a cualquiera acerca de Riddle, entonces él también estaría arruinado.

"Me alegra ver que por fin te has dado cuenta de las consecuencias del terrible plan que creaste," Hadrian sonrió. "Ahora lárgate para que pueda irme a dormir."

Alexander Potter apuntó un dedo acusatorio a Hadrian. "Eres un monstruo," se dio la vuelta y se deslizó en silencio por las puertas, protegiendo su nariz para que no sufriera aún más daño.

Hadrian sonrió, muy satisfecho consigo mismo. Apuntó con su varita a la sangre en el piso y murmuró un rápido scourgify. Hadrian comenzó a caminar hacia los escalones de mármol negro, pero se detuvo al oír el sonido de unas palmadas.

Giró la cabeza rápidamente para ver a una figura salir de un lado del librero. Sus ojos se entrecerraron al ver su largo cabello rojo y sus brillantes ojos cafés.

"Ginerva," dijo fríamente. "¿Cuánto viste?" preguntó con precaución.

"Suficiente," dijo con ligereza sentándose en uno de los sillones y dejando en libro que tenía en las manos en la mesa. Dio unos golpecitos al lugar junto a ella y sonrió. "Ven, siéntate."

Él la ignoró y la miró expectante. Ella sonrió y movió su cabello a su espalda. "Ese fue un espectáculo impresionante, Hadrian."

"¿Y?" él alzó una ceja. "Ahora dime, ¿qué es lo que quieres para mantener la boca cerrada?"

"¿Cómo sabes que no voy a ir a decírselo a cualquiera?" preguntó desafiante. "Eso fue un poco de peligrosa magia oscura."

"No le vas decir a nadie," dijo con confianza cruzando los brazos.

Ginerva se encogió de hombros. "Tienes razón, no voy a decir. Pero quiero algo a cambio."

"Como me lo imaginé."

"No le digas a nadie que me viste aquí. ¿Entendido? Si alguien pregunta, estuve en mi habitación toda la noche."

"Esta bien."

"¿Aceptando tan rápido? Muy poco Slytherin de tu parte."

"Puedo retractarme fácilmente. ¿Quieres que me siente y lo piense?" preguntó sarcásticamente.

Ella sonrió y negó con la cabeza, dirigiéndose hacia la escaleras. Él sacudió la cabeza y la siguió poco después.

"Oh, ¿Ginerva?" la llamó tocándole el hombro. Ella se dio la vuelta. "Se te olvidó esto," murmuró, presionando el libro de piel negra en sus manos.

Ella palideció y miró a Hadrian con desconfianza. "Ni. Una. Palabra," siseó.

Él sonrió y se llevó un dedo a los labios.


RESPUESTA A REVIEWS SIN CUENTA EN FF

SALESIA - Tus reviews me encantan porque siempre tienes todo un plot personal de la historia hahahaha pero pues tienes razón, Ginny está sobreestimando el poder que tiene y eso le podría salir caro si no se cuida. Otro refrán a agregar: No muerdas la mano que te da de comer! hahahaha

Yo también muero porque Hermione y Draco se acerquen más! pero la autora se esta tomando demasiado en serio eso de que su romance es lento hahahaha pero tú sólo deja que vayan creciendo y ya veremos que pasa con esos tórtolos.

Muchas gracias por los buenos deseos para este año, yo también te deseo lo mejor para este nuevo año! Besos y abrazos!

ROCIO - Muchas gracias por tu comentario! me da gusto saber que te gusta la historia :D Saludos!

guest 19 - Hola! gracias por tu review!... Pues sí, la verdad es que la actitud de Ginny no es la mejor, tomando en cuenta lo unida que estaba a Astoria. Pero pues bueno, así son las amistades, a ver qué pasa que el año todavía no se acaba.

Creo que Hadrian es todavía un niño entonces todavía no es consciente de lo que sus acciones puedan hacer, además, para él es simplemente usar cualquier medio disponible para cumplir con la tarea de su padre. Y bueno, si los vemos desde otra perspectiva, Daphne y Hadrian no son nada... todavía, asi que "teóricamente" él no esta haciendo nada malo, aunque nosotros sabemos que sí hahahhaa

Creo que vamos tener un poco más de Neville y Destiny en el futuro... pero la verdad no me acuerdo asi que no quiero asegurar nada hahaha. Y bueno, como dije al principio ya quedan pocos capítulos asi que ya sabremos qué pasa con la Cámara de los Secretos pronto. Saludos!


Sin mas por el momento, me despido! nos estamos leyendo en el siguiente capítulo!

ana karen malfoy