Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, paso a dejar otro capítulo y a agradecer enormemente su apoyo, muchas gracias por sus reviews, sus favoritos, sus follows, todo, espero que la historia siga agradandoles. Nos leeremos en el siguiente capítulo, hasta entonces.
Capítulo 26: Enemistad.
Sollozó una vez más, había evitado pensar en Hugo desde que su abuela le dijo que ya se había mudado, esa vez incluso había cambiado de tema para evitar el tema de su primo, se había mudado tan sólo después de que ella lo había confrontado respecto al lazo, a veces era muy tonta en darse cuenta de las cosas que tenía en frente; y él sólo había reído, la sostuvo contra él mientras le decía que no importaba que no respondiera de la misma forma sus sentimientos.
Lo siguiente que se enteró era que estaba en esa isla, apartado siete años de todos ellos, posiblemente que ella no respondiera de la misma forma los sentimientos de Hugo había sido la razón principal para hacer que él se alejara por siete años.
—Lily, amor ¿estás ahí? –la voz de Teddy la sobresaltó.
—Sí –contestó limpiándose las lágrimas.
—Lily –volvió a repetir y forcejeó con la puerta.
—Idiota –murmuró, había olvidado el hechizo que había puesto para que él no la oyera llorar o pudiese abrir la puerta sorprendiéndola –estoy aquí –repitió después de quitar el hechizo.
—De acuerdo ¿tardarás mucho? Son las siete quince de la mañana.
—No, no tardaré mucho –se limpió los ojos y abrió la ducha.
Él la observó preocupado, pero no dijo nada, no podía obligarla a que le dijera todo, sería decisión de ella cuando abrirse, y la confianza se iría dando poco a poco.
La pelirroja se vistió apresurada, ni siquiera desayunó, lo besó antes de encaminarse y desaparecer por la chimenea.
Ignoró los cuchicheos sobre ella mientras iba hacia su primera clase, tomó asiento agradecida de que el profesor aun no llegara.
—Así que dejaste a Whisp por el padre del profesor Malfoy –se burló Goyle sentándose junto a ella –es sorprendente que seas tan fácil, Potter.
—No me interesa lo que opines, Goyle –sonrió enfadada.
—Sabías que mi padre y tu nuevo amante solían ser buenos amigos ¿no?
—El señor Malfoy no es mi amante –informó enfadada.
—No es lo que dice Corazón de Bruja –informó Jenny Smith mostrando su ejemplar.
—Tengo que decir que mientras sigas leyendo esas estupideces, jamás podrás tener buenas notas –sonrió.
Observó bien la imagen, y sí, como lo había dicho Teddy, era la perspectiva, en esa foto no era cuando lo había besado así que se tranquilizó, al menos no había mentido tan descaradamente a su mejor amigo, y estaba agradecida por la ayuda de su novio para mantener un bajo perfil sobre lo que había pasado entre ella y el padre de Scorpius.
oOo
Ginny Weasley apareció en la enorme oficina de Draco Malfoy, el lugar estaba tan etéreo como siempre, por lo tanto le sorprendió notar al mago frente a ella discrepar con todo ahí, él siempre había estado bien presentable, pero ahora lucía una barba no de días, sino de semanas, y su traje estaba un poco desordenado.
—Eres un desastre –lo reprendió.
—No me vengas con eso –contestó enfadado –no encuentro mis pergaminos para tu publicación, por eso no los he enviado –contestó enfadado.
—Vine en son de paz.
—Claro, no eres la mujer más feliz porque me acosté con tu hija ¿o sí?
—No sé porque sacas eso a tema –se cruzó de brazos.
—Porque es la verdad, estás enfadada, te conozco a la perfección, sé que estás enfadada conmigo, tanto que por un momento pensaste en decirle a tu marido para que me matara, y créeme que estoy tentado a que se lo digas y lo haga.
—Es por ella ¿no es cierto? –él levantó la vista hasta ella, la pelirroja traía un sencillo pantalón que mostraba que jamás había perdido la buena forma que tenía aun de adolescente, una blusa blanca y su cabello suelto cayendo por sus hombros hasta sus pechos –tu asistente –completó.
—Ella me dejó porque cree que tengo que volver a tus brazos y suplicarte que me des una oportunidad.
—Me sorprende que no fueras a buscarla –avanzó hasta él.
—Ginevra –se levantó y la miró desesperado –estoy aquí porque ella sí me conoce, más de lo que tú llegaste a hacerlo.
—Eso duele –admitió Ginny –pero adelante, si quieres herir a alguien porque ella te dejó lo aceptaré.
—Ella me pidió un año –informó –y para asegurarse de que le dejara en paz, invocó las palabras mágicas, me dijo que si la amaba realmente no la buscaría, eso significa que si voy y la busco en realidad no la amo, y tengo que esperar hasta el 31 de diciembre del próximo año para poder ir a buscarla, y siento que me estoy muriendo lentamente –la observó –estoy desesperado por ir a buscarla.
Ginny observó a otro lado y sonrió ante las palabras del rubio, podía estar todo lo enojada que quisiera con él por haberse acostado con su hija, pero ella era leal a él, sin importar que aún lo amara, era leal a esa amistad que habían conservado por tantos años.
—Te pidió un año dices –él asintió y la mirada gris torturada provocó que su corazón doliera –eres un tonto, Draco Malfoy –lo golpeó en el pecho.
—Ya lo sé, siempre dejo correr a las mujeres que amo ¿no?
—El periodo de tiempo aun no comienza ¿no te has dado cuenta? –sonrió –para que sea un año exacto, tendría que comenzar el 31 de diciembre de este año –el rubio la observó como si hubiese descubierto el secreto del universo mismo –deberías afeitarte, y lucir como el Draco Malfoy que enamora mujeres, y no como un chiste, lo digo en serio.
—Gracias –musitó mientras la pelirroja se alejaba de él.
—No agradezcas, estoy enfadada contigo porque te acostaste con mi hija, sí, pero somos amigos, y no es como si Lily no hubiese tenido voz y voto en eso, fue decisión de ella terminar en la cama contigo.
—Tu hija es hermosa, encantadora, y puede volver a cualquier hombre loco –admitió –pero te dejará más tranquila el saber que no encontré en ella lo que busqué desde el momento en que entró en mi oficina.
—Así que eso debería dejarme más tranquila –negó con una risa enfadada.
—Te buscaba a ti, desesperadamente en ella, pero tu hija no es como tú, ni un poco, es como él, puede tener tu cabello, tu piel suave, esa calidez en su corazón, pero sus ojos y la fragilidad son de Potter, no de ti. Y una mujer como ella; jamás podría darle a mi vida lo que necesito.
—Pues entonces ve por la mujer que le da a tu vida lo que necesitas, Draco.
La pelirroja desapareció de su oficina; para que segundos después él hiciera lo mismo, fuera a su apartamento y volviera a adquirir la apariencia de siempre, se rasuró y se arregló como siempre, el Draco Malfoy que había enamorado a Audrey McLaggen.
El ruido en su chimenea lo hicieron voltear de inmediato, la persona que apareció por ella era quien menos esperaba en su apartamento.
—Voy a disfrutar tanto asesinándote lentamente –vociferó Harry Potter y levantó su varita –te reto a un duelo a muerte, Malfoy.
—Esto sí que no lo esperaba –lo admitió el rubio.
—Pude tolerar que fueras un idiota y un dolor en mi trasero por siete años en Hogwarts, que enamoraras a la chica que amaba y que cuando encontré de nuevo el amor, decidieras que el amor de mi vida era la indicada para ser tu esposa, pero no voy a tolerar que seduzcas a mi hija.
—Ginevra te lo dijo –se burló –pensé que era un poco leal.
—No sé lo que Ginevra opine sobre el hecho de que el hombre que ama después de todo, ahora salga con su hija –aventó la revista y Draco puso los ojos en blanco y suspiró.
—Si hubiese sabido que Astoria te amaba, jamás hubiese aceptado que mi padre me la impusiera.
—Fue agradable robarte a tu mujer –se encogió de hombros Harry –supongo que fue bastante venganza el tener tres hijos con ella mientras Astoria se negó a estar contigo en cuanto consiguió a Scorpius.
—Por eso aceptaste a mi hijo tan fácil ¿no?
—Aceptaste a mi hija tan fácil porque te recordaba a su madre ¿no es cierto? –Sonrió –eso es lo que haces, siempre, con cada mujer que engañaste a Astoria tenía cierto parecido a Ginny ¿nunca te diste cuenta del patrón que mandaste? Tal vez ninguna pelirroja, pero todas ellas en el ambiente del Quidditch, todas ellas queriendo ser la nueva Ginevra.
—Eso es mentira –gruñó enfadado.
—Pues deberías revisar tu lista de conquistas, no lo sé, la razón por la cual Astoria nunca te agradó, porque no es nada parecida a Ginny. Siempre buscas a Ginny y te aferras a lo que encuentras de ella en otra mujer –soltó enfurecido.
oOo
Lily se detuvo en medio del corredor de la Academia cuando vio a su padre caminar en dirección a ella, no tenía buena cara, así que suponía que ya había visto la revista, huyó de él y entró al despacho de Teddy, sorprendiéndolo, ya que saltó y le apuntó con la varita de inmediato.
—Lily –contestó bajando su varita.
—Mi padre viene hacia acá, y no muy feliz, supongo que es por la portada de Corazón de Bruja.
—Supongo que no es el mejor lugar para informarle tampoco de nuestra relación para que se tranquilice ¿o sí?
—Por Merlín claro que no, toda la Academia se enteraría.
—Bien, los dejaré solos –se levantó cuando Harry entró al lugar.
La pelirroja observó a su padre, los ojos verdes similares a los de ella estaban enfadados, suspiró y negó.
—No puedo creer que me tengo que enterar esta clase de cosas por los medios, Lily Luna Potter –pensé que al menos uno de mis hijos salió responsable, pero no, todos hacen cosas a mis espaldas.
—Papá…
—No, es que aún no he terminado de hablar, pudiste elegir a quien fuera de la Academia, no importa quién, sólo nómbralo y será tuyo.
— ¿Qué? –lo observó incrédula.
—Así sea el mismo Scorpius me encargaré, lo tendrás a tus pies en cuanto me vaya, sólo dilo y lo tendrás.
—No puedo creer lo que estás diciendo, honestamente no puedo creerlo papá, pensé que recordabas nuestra conversación donde quedamos que no volverías a interferir con mi vida, son mis decisiones y no tiene que importarte con quien salgo o no.
—No con un hombre mayor –le informó –no con un hombre que podría ser tú padre ¡Tiene mi edad Lily, comprende! –vociferó.
—Pero no es mi padre, así que compréndelo también tú.
—No me molesta que salgas con un hombre mayor, no lo sé, Scorpius, Jarvis ¡Pero no pienso tolerar que ese hombre te lleve más de la mitad de tu vida! –se acercó a ella –ni siquiera un marco de edad mínimo de siete años o más ¿comprendes? Si quieres vivir tu vida, es mejor que ese alguien no se te adelante mucho en el camino ¿no crees?
—Eso no te importa, papá, si quiero casarme con el señor Malfoy o no, es mi decisión, pero te diré que no salgo con él, y si hubiese sabido que mi madre y él tuvieron un amorío de jóvenes, tampoco –negó –y en cuanto a lo otro, si quiero que mi novio tenga la edad de mi abuelo es mi decisión también, o si quiero a alguien como Teddy en mi vida… ¿qué? –observó a su padre cuando se rió.
—Un chico como Teddy jamás se fijaría en una chica como tú, Lily, ni aunque yo se lo pidiera, eres lo más opuesto que hay para él –negó –así que si lo tienes en mente es mejor que te olvides de él, ya lo dije, no eres la clase de chica para él.
—Estás diciendo que no soy suficiente para él, papá.
—Deberías buscar a tu alrededor al hombre de tu vida, no mirando en cimas imposibles de alcanzar para una chica que ni siquiera puede hacer que una escoba se levante del suelo con decirle arriba.
—Lo tendré en mente –musitó.
—Y en cuanto a Malfoy, creo que está de más decirte que lo único que él puede ver en ti, es el recuerdo de tu madre, así que deberías comenzar en ubicarte, querida, hay lugares de los cuales no deberíamos movernos.
—Si eso es todo lo que viniste a decir, tengo clases.
Teddy puso su mirada en la distraída pelirroja, tuvo que respirar y obligarse a sí mismo a no cambiar el tema de la clase sólo para no perjudicarla, ya lo había dicho, su ética profesional no iba a interferir con sus sentimientos por Lily, y viceversa.
Su cabello cambió bruscamente a otro color cuando Lily salió volando y cayó fuertemente sobre el suelo rodando todavía un poco, su varita quedó unos metros de ella.
—Listo, terminó su clase –les informó enfadado.
—Debería durar más –se burló Jenny Smith –me agrada eso de patearle el trasero a brujas arrastradas y…
—Ya basta señorita Smith –pidió Teddy sujetándola del hombro.
—Debería acompañarme algún día a uno de los eventos que hace mi padre, profesor Lupin –le sonrió coqueta –después de todo, he escuchado que está soltero –sujetó el brazo del metamorfomago que no se alejó.
—Los eventos de gente rica no son lo mío –contestó.
—Podríamos dedicarnos a otra cosa que no sea el evento –le guiñó un ojo y se alejó rumbo al a clase de Scorpius.
Avanzó hasta Lily que posiblemente estaba recogiendo los pedazos de dignidad que Jenny Smith le había tirado en esa clase, aunque en un inicio inició muy bien, la pelirroja había atacado enfadada, desestabilizándose a sí misma.
—Todo está bien –la tranquilizó.
—No, no lo está –contestó enfadada.
—Ve a tu clase –la animó con una sonrisa.
—Lo veré después, profesor.
Teddy la observó abandonar el aula, iba seria, y su forma de referirse a él ni siquiera había sido en un tono de juego como esa mañana antes de besarse para llegar cada quien por su lado a la Academia.
Esperó paciente, le había pedido a Scorpius que le pidiera que fuera con él terminando las clases, pero al observar su reloj sobre su escritorio supo que no iría, hacía media hora las clases habían terminado, tenía que ser lo que habló con Harry lo que la tenía de esa manera, debió quedarse, decirle a Harry que lo que esa revista quería era hacer quedar mal a Lily.
oOo
Lily se quedó de pie frente a la puerta de Draco Malfoy, sabía que no era la mejor de las ideas acudir a él ahora que se sentía de esa manera, pero era el único al que podía creerle cuando le decía que era mejor de lo que los demás pensaban.
—El señor Malfoy no está –informó su secretaria –no volverá hasta dentro de una semana.
—Bien, gracias.
—No es como si tus lechuzas fuesen tan importantes –sonrió la rubia.
—Sí, no lo son.
Ni siquiera estaba Audrey en la oficina a la cual acudir, la extrañaba demasiado, posiblemente el señor Malfoy no, porque hasta donde podía ver, se las estaba arreglando sin ella, tanto, como para darse el lujo de faltar una semana.
—Así que aquí estás –habló Teddy entrando a su oficina.
—Por Merlín, me asustaste –soltó llevándose una mano al corazón.
—Lily, no sé qué tan buena eres con el reloj, pero hace más de media hora que tendríamos que estar con tus padres, James me tiene harto con los patronus que me envía…
Teddy, tengo hambre, deja de jugar con mi hermana y vengan ya.
El hombre se encogió de hombros como respuesta al patronus que envió James, la pelirroja suspiró, no quería decirle a Teddy lo que su padre le había dicho, y no iba a dejarlo sólo porque su padre la creyera tan poca cosa.
—Me enfrasqué en el trabajo, lo siento, vamos –lo sujetó de la mano y Teddy apareció fuera de la casa de los Potter.
Albus les abrió, al parecer James le había dicho que esta cena no debería perdérsela o algo, porque era muy raro que estuviese ahí.
—Vaya, pero que milagro –gruñó James –mamá no ha querido servir la cena porque falta su favorita y su favorito.
—Eso no es cierto James –gruñó la pelirroja mayor –bueno si es cierto –admitió cuando su hijo mayor se giró.
—Hola mamá –sonrió y la abrazó.
—Hola cariño –la estrujó tan fuerte que le costó un poco respirar –lo siento, pero eres mi favorita, ya lo dijo James.
—Y tú eres una desvergonzada –se quejó James con un bocado –deberías decirnos que nos quieres a los tres por igual –tragó el pedazo de bollo.
—Para que mentirles si puedo decirles la verdad –sonrió Ginevra.
—Descarada –se quejó el hijo mayor –es por eso que Albus siempre ha sido mi favorito –admitió encogiéndose de hombros.
—Es porque Lily jamás quiso acercarse a ti después de que por tu culpa se cayera de la escoba de mamá, así que decidiste enseñarme a mí a jugar Quidditch.
—Supe desde ese momento que Lily sería una buena para nada –se rió y entró al comedor de nuevo.
—Tú ni siquiera eres bueno para…
—No te pongas a su nivel –pidió Harry llegando a la sala –Teddy, me sorprende tenerte aquí, pensé que estarías con alguna buena chica, ya sabes, las típicas de tus conquistas ahora que ya no estás con Victoire. Es una lástima que lo suyo terminara ¿cierto, Lily?
—En realidad, padrino –frunció el ceño Teddy –si estoy con una de mis conquistas –sujetó a Lily cerca de él y observó a Ginevra –Lily y yo estamos saliendo.
— ¡Aleluya! ¿Podemos cenar ahora? –sonrió James.
— ¡Me encanta! –Chilló Ginny y los abrazó –por fin están saliendo, pensé que los planes con Dominique se habían frustrado en las Bahamas.
—Estabas al tanto –soltó incrédula Lily.
—Yo lo planee junto con Dominique –contestó obviando la respuesta.
— ¿Desde hace cuánto salen? –Indagó Harry.
—Los últimos días de vacaciones –admitió Teddy.
—Pero la revista de Corazón de Bruja…
—Esas fotos fueron antes –aclaró el metamorfomago –y sólo es la perspectiva, no se estaban besando, Lily estaba agobiada por el accidente de una de sus amigas y…
—Una de sus amigas –se burló Albus.
—Audrey McLaggen es su amiga –le informó Teddy.
—Espera, es que Scorpius te está presentando a todos mis amigos mientras yo estoy trabajando, eso no es justo, no puedo creerlo.
— ¿Qué? –interrogó Lily enfadada.
—Que mis amigos se vuelvan tus amigos por lástima.
—Oye eso no es cierto –contestó Teddy.
—El hecho de que tú y ella ahora salgan no tiene que significar que le diremos que mis amigos son sus amigos por méritos propios ¿de acuerdo? Si ni siquiera quieres decirle que perdías y te tocaba alejarla de nosotros cuando no la queríamos cerca para poder jugar y no porque te cayera bien, no es mi asunto.
—Ya basta –ordenó Ginevra enfadada –vuelves a decir otra palabra en ese tono y te arrepentirás el resto de tus días, Albus Severus Potter.
—Cambiaré el tono –relajó los hombros –pero admítanlo, la mitad de las personas que hay en su vida es porque ustedes están alrededor, buscándole amigos, buscándole novios, puedo jurar que Teddy está con ella ahora porque se lo pidió papá para volver al Departamento ¿Me equivoco Teddy?
—Gracias por la cena –musitó Lily y avanzó hasta la chimenea.
—Lily –le habló Teddy pero ella alcanzó a huir entre las flamas verdes.
—No vas a lanzarle ningún maleficio a tu propio hijo, Ginevra –le advirtió Harry.
—Claro, y ahora me dices eso aprovechando que mi casa está llena de Aurores –se burló Ginevra –no puedo creer que ni siquiera puedas poner orden en tu propia casa, Harry Potter –bufó –no sé cómo es que te hacen caso en el Departamento de Aurores, es mejor que vayas tras ella, Teddy –pidió la pelirroja.
—Te veré después –la abrazó y besó en la mejilla, se alejó sin siquiera despedirse de los demás.
Lily estaba sentada en la valla de piedra en la Madriguera, al parecer los señores Weasley no estaban.
—Cariño –le habló –tienes que ignorarlos –pidió.
—Sólo dime la verdad ¿papá te lo pidió?
—Lily, si tu padre me hubiese pedido algo así, estaría mudando mis cosas del despacho de la Academia al Departamento en el Ministerio, mis cosas siguen donde siempre, porque él no intervino ¿bien? Si yo no quisiera estar contigo, simplemente no lo estaría.
—Pero…
—Tus abuelos y tu madre están de acuerdo y es lo único que me importa.
—Lo sé –admitió y hundió su nariz en el cuello del metamorfomago cuando la abrazó –vayamos a casa, te prepararé algo de cenar y…
—No quiero ir a casa –admitió y se alejó.
—Bien ¿quieres ir a una cita conmigo al mundo muggle? –pidió.
—Quiero ir contigo a una cita a donde sea –admitió.
Lily sonrió ante el pequeño lugar donde la llevó a cenar, era tranquilo y cálido, muy hogareño, le recordó a la casa de sus abuelos en un día normal, pasaron la tarde y al final, fueron al cine y eligieron la película al azar.
—Deberíamos hacer esto más seguido –admitió Lily –es una lástima que no sea posible, tú tienes trabajo y yo escuela y trabajo –se quejó.
—Por supuesto que es posible –la besó –recorreré mis horarios y así tendré más tiempo y si a tu jefe no le molesta, podría usar el sofá de tu oficina para trabajar mientras tú haces lo mismo.
—Tenemos cena con tu abuela y mis abuelos ¿recuerdas?
—Cierto, no importa, organizaré todo. Soy bueno en eso.
Aparecieron cerca de las once en el apartamento, avanzaron abrazados hasta su habitación.
—Tienes las manos frías –se quejó la pelirroja cuando Teddy le ayudó con el cierre de su vestido.
—Lo siento –informó en su oído, ocasionando que la chica se estremeciera un poco en sus brazos y cerrara los ojos ante el contacto – ¿así está mejor?
—Sí –admitió en un suave susurro.
—Te amo, Lily –la besó mientras la dirigía a la cama.
Se subió sobre ella mientras su mano acariciaba la suavidad de la piel de su brazo y sus labios seguían moviéndose sobre los de ella en un ritmo lento y suave.
—Deberíamos dormir –se alejó dejándola recostada y agitada.
—De acuerdo –sonrió y se metió bajo las mantas.
—Mañana iremos con mi abuela –le informó –ya le he dicho de presentarle a alguien.
—Tu abuela adora a Victoire –le recordó –tal vez es muy pronto para ella que salgas con alguien y se la quieras presentar.
—Mi abuela también te adora, recuerdo que siempre me ha dicho que soy demasiado injusto contigo, que eres quien me quiere más en la familia Potter e incluso en la Weasley.
—Bueno, no sabría si en realidad soy quien te quiere más de todos, Victoire debió en su momento quererte mucho ¿no?
—tienes razón, tú no me quieres más, tú me amas más, y lo sé, no lo dudo ni un solo instante.
—Es bueno que al menos tú lo tengas todo tan claro –sonrió.
—Eres joven aun –la acercó a él y la abrazo, Lily se recostó sobre su pecho –supongo que estás confundida y te sientes abrumada por lo que ocurrió en la casa de tus padres, pero Lily, somos tú y yo, lo que tenemos sólo nos incumbe a ti y a mí, no a ellos, ¡Que se joda el mundo si no le gusta que estemos juntos! –la estrujó más –te amo y no cambiará ni en un millón de años, incluso cuando seas anciana y bailes sobre mi tumba mientras nuestros nietos te suplican llorando que no lo hagas, porque el abuelo Teddy se sentiría muy triste de que el amor de su vida fuese tan insolente –ella sonrió –pero desde donde quiera que esté, te estaré animando a que sigas pisoteándome la tumba, porque incluso anciana, me parecerás la mujer más hermosa sobre la tierra, sobre el cielo, el infierno, sobre todo el mundo y todos los mundos ¿bien?
—Olvidaste el whiskey de fuego –se burló.
—Claro, y me vaciarás muchas botellas de whiskey de fuego, tantas como las lágrimas de nuestros ochenta nietos –la besó –te amo, Lily.
Se acurrucó en el pecho del hombre que amaba entregándose por fin al sueño, el día había sido un poco caótico para ella, si bien no pensaba decirle nada a Teddy respecto a lo que su padre le dijo, por temor a la reacción de su novio, no dejaba que hubiese estado presente cuando Albus despotricó contra ella sólo por ser amiga de Audrey.
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Scorpius Malfoy se recargó en el alfeizar mientras su novia se acomodaba en la cama, eran cerca de las tres de la mañana cuando la nota de Ginevra Potter había llegado, la madre de sus amigos no le escribiría a esas horas si algo no le inquietara, sonrió.
—Así que ella es la mujer de la que estás enamorado, papá –se burló y continúo con la nota, su piel se erizó a causa de la furia.
—Scor –la voz somnolienta de Dominique lo distrajo.
—Duerme, tengo un asunto que arreglar.
—Son las tres de la mañana ¿Qué asunto es tan importante?
—Te explicaré por la mañana, vuelve a dormir –la besó y salió de la habitación.
Usó la red flu, la pelirroja se puso de pie en cuanto apareció, él fue hasta ella y la besó en la mejilla como saludo, la observó bien, no podía culpar a su padre por enamorarse de ella, Ginevra Potter era muy guapa.
—Qué haces aquí –murmuró.
—Señora Potter, mi padre fue una semana a no sé dónde y no me he comunicado con él, así que ese cuestionamiento no puedo responderlo, pero sin duda eso podría contestarlo vía lechuza.
—Por eso me sorprende que estés aquí.
—Recuerdo la mirada de Lily cuando me escuchó decirle a Dom que nada me importaba ni siquiera mi pelirroja favorita, y sin duda llegué a pensar en renunciar a Dom, pero no he planteado la posibilidad de renunciar a Lily –Ginny sonrió –y siempre he odiado la forma en la que Albus se enfada cada que se hace alusión a mi amistad con Lily ¿su esposo está? –interrogó y Ginny negó.
—Está con mi madre, supongo.
—Pero…
—La enemistad siempre fue con mi padre pero mi madre siempre fue la interesada en él, las notas, todo –se encogió de hombros –así que iré con Albus.
Subió las escaleras corriendo, la pelirroja negó, suponía que no debió mandar esa nota o al menos dejar que Lily fuese quien le dijera a Scorpius y no ella.
Albus Potter abrió los ojos asustado y su miedo incrementó cuando no pudo sujetar su varita a causa de que no estaba donde la dejaba para dormir.
—Si buscas tu varita la tengo yo –informó Scorpius.
—Scor –contestó aliviado el chico.
—Eres un maldito estúpido embustero –vociferó.
—No entiendo que hice, creí que me habías perdonado que me acostara con la chica que te gustaba en cuarto –se defendió.
—Sí, Lisa no me importa ahora –informó –no puedo creer que le dijeras a Lily que sólo somos sus amigos por lástima.
— ¿Y no es así? –se burló.
—No –contestó tajante –si hay alguien en esta familia de la que podría ser amigo por lástima es de ti.
—Ahora estamos peleando por la tonta e inútil de…
Los ojos verde esmeralda se abrieron sorprendidos cuando el puño de su mejor amigo se estrelló en su rostro, jamás habían peleado, al menos no físicamente, siempre discutían y al final del día volvían a ser tan amigos como antes, pero el siguiente puñetazo dio de lleno en la cara del sorprendido Albus Severus Potter.
Scorpius ni siquiera sintió el dolor del golpe que su amigo le regresó directo al ojo, estaba tan enfurecido por cómo se había referido a Lily que lo único que quería era callarle esa gran bocazas a golpes, ya había permitido muchas veces que alguien la hiciera sentir como si no valiera nada, incluso él en un momento de desesperación dijo algo que no sentía; bueno, no iba a pasar de nuevo.
— ¡Ya basta ustedes dos! –la voz enérgica de Ginevra Potter resonó en la habitación.
—Pues si los dos prefieren a la tonta y débil Lily Potter, deberán quedarse con ella.
