Capítulo 25: Amarga verdad

-Volveré mañana para hablar con Edward, y Jade de nuevo, ciertamente creo que necesitamos encontrar otra vez las esmeraldas del caos, si queremos proteger nuestros reinos de estos recientes ataques- dijo el príncipe Shake

-De acuerdo, yo veré si ya puedo irme, que creo que si porque Edward ya vino por mi-dijo viendo la limosina- Aunque también me da miedo su castillo..-pensó

-Bien, adiós Shad, cuídate mucho- el azabache emprendió el vuelo hacia su reino mientras que su hermana suspiraba y sacaba con cuidado el libro que había escondido- Sí que te hace falta saberte todos mis truquitos, no me iba a quedar con la curiosidad de saber que es- decía mirando el libro

"El diario del pastor Alemán, escrito por Julius the dog" se podía leer en el libro, la chica estaba a punto de abrirlo cuando la distrajo la voz del príncipe Edward quien sonaba molesto y estaba gritando por lo que la chica entro de vuelta al hospital para saber que estaba pasando, caminaba por los pasillos siguiendo la voz del príncipe hasta que se quedó atónita por lo que sus ojos estaban percibiendo

Cerca de los elevadores el príncipe y el gato estaban discutiendo- No puedes hacerme esto!, ¿qué te pasa!?, teníamos un trato!- gritaba furico el gato

-No te necesito más!, eres un peligro para mi Shad y para mí!, lárgate ahora!- contesto el azabache

-Bien!, como quieras! "majestad"- dijo haciendo una reverencia burlona frente a Edward para caminar hacia la salida- te veré en el infierno estúpido!- grito por última vez Scott para después salir del hospital ignorando por completo que la princesa estaba ahí y había visto todo el teatro de hace unos minutos.

-¿Estoy viendo bien?- se tallaba los ojos mientras movía su cabeza de un lado a otro- mente si me estás jugando una broma deja de hacerlo- dijo levantando su dedo medio sobre su cabeza

-Shad!, querida, pero que desafortunado evento has observado- dijo el principe acercándose a ella y tomándola por la cintura para acercarla a el- ¿estás bien?- Los pulmones de la joven se inundaban de aquel fresco aroma del perfume del principe de Windwall, le encantaba ese olor fresco y varonil que emanaba de Edward, sin embargo no iba a aceptarlo porque sabia que el pensaría mal- Si, estoy bien, pero.. ¿que fue todo eso?, creí que querías a Scott para que nos protegiera- pregunto la chica con un leve sonrojo en sus mejillas.

-Si lo quería, pero después del daño de ayer, y debido a que no cumplió su trabajo correctamente me vi en la obligación de despedirlo, pensé que eso sería lo mejor para los dos- el príncipe le dio un cálido beso en la frente a la menor.

-Fiu.. Muchas gracias, sabias que me molestaba su presencia, aunque extrañaremos al gato jeje-sonreia aliviada de que ese "peligro" se fuera de su vista y sobretodo lejos de su heredero.

-Puedo recontratarlo si lo deseas- acariciaba la cintura de la chica apegandola mas a el

-Obvio que no quiero que lo vuelvas a contratar, ¿ya puedo irme del hospital?

-Por su puesto querida, ahora que lo pienso hay que empezar con los arreglos de nuestra boda, ¿no te parece?- acariciaba la mejilla de la chica que lo miraba fijamente a los ojos con las mejillas carmesí

-Quizas pero.. para prensa todavía somos novios- levantaba su mano- ¿o acaso ves algun anillo de compromiso?

-Bien, bien daremos otra gran fiesta presentándote como la nueva reina de Windwall, pero esta vez sin asesinos y sin peleas preciosa- la pareja de murciélagos caminaba hacia la entrada del hospital donde el chofer ya les había abierto la puerta de la limosina para que los dos entraran en ella para asi encaminarse hacia windwall.

-En ese caso creo que entre mas pronto terminemos con esto mejor-decia con una sonrisa mientras se subia a la limosina seguida por el principe.

-Claro hay que terminar con esto jeje…-el chico se acomodo en el astiento junto a shad, dando la orden de que avanzaran- Vas a ser mia por fin, por las buenas o por las malas lo seras querida pero antes, quiero saber cuanto sufrimiento eres capaz de soportar- pensaba mientras sonreía y abrazaba a la chica que se acurrucaba sobre su pecho para quedarse profundamente dormida, incrédula de lo que el mayor planeaba.

Mientras tanto en la puerta trasera del hospital por donde entraban los medicamentos el gato se encontraba mirando a todos lados bastante sospechoso- Bien, no hay moros en la costa!- susurro mirando a su interior para salir corriendo del hospital seguido por James quien tenia en sus brazos a chili desmayado- Vaya es un perro bastante pesado- decia mientras se adentraban en el bosque para ocultarse detrás de un enorme roble

-Fase una completada, donde rayos esta esta niña- gruñía golpeando la suela de su bota sobre el pasto, cuando un carruaje guiado por la gata amarilla se hacia presente por los matorrales- ¿Dónde esta el perro?, tenemos que irnos- dijo honey bajándose del carruaje

-Aquí esta, llévenselo lo mas lejos de Rosefire y sobretodo de este hospital, Lord Edward quiere a este perro vivo, luego de que cumpla la fase tres- contesto James ayudando a subir al perro

-Entonces iniciemos la fase dos, camaleón, has lo tuyo- Scott se subia del lado contrario del carruaje para cuidar de que el perrito no se despertara a medio camino, James toco la frente de chili y se convirtió en una copia exactamente idéntica a chili, con sus recuerdos, formas de hablar, caminar y comportarse.

-Listo, ahora sus memorias, técnicas y costumbres son mias..- el falso chili sonreía cerrando la puerta del carruaje mientras honey volvia a subirse al frente del carruaje para iniciar un camino a un lugar desconocido lejos de los tres reinos.

-que inice la fase tres entonces!, vámonos nena esas esmeraldas no se hayaran solas jeje…- dicho esto el carruaje comenzo a avanzar del lado contrario del hospital, mientras que el ahora chili caminaba de manera presumida y sonriente de regreso a las instalaciones con olor a medicina

- Ahora.. Debo ser un delfin- pensaba mientras caminaba por los pasillos hasta llegar a la habitación de sky donde esta estaba terminando de arreglarse para irse, pues ya le habían dado el alta.

-Espero que Chili no se haya olvidado de mi, porque si no me quedare solita aquí- dijo en susurro la chica mirando por la ventana

-Por su puesto que no te dejaria sola cariño, jamas..- el falso chili entraba por la puerta, colocándose detrás de la delfin, ella se giro y sonrio al ver a su amado perrito detrás de ella- C-chili… d¿Dónde esta la señorita Shad y el principe Shake?, ¿Esta todo bien?- preguntaba sonriente pero con un toque de preocupación.

-Ohh claro, esta de maravilla- el chico se acerco peligrosamente a la chica que retrocedia a cada paso que este daba hasta quedarse sin espacio pues ya estaba mas que recargada en el marco de la ventana

- asi como tu lo estas, bombon- la delfin se sonrojo bastante por el comentario de Chili y titubeaba mientras temblaba- C-chili… ¿q-que estas haciendo?

-Lo que debi haberte hecho hace semanas- contesto el, de manera sensual tomando la barbilla de la sorprendida y sonrojada chica plantándole un casto y pasional beso el cual Sky correspondio de manera timida pero cariñosa, mientras ambos cuerpos se unian para darse aquel "calor" ferviente y prohibido.

Una limosina de color blanco y gris con las banderas de Rosefire avanzaba de regreso al castillo por una carretera especial únicamente para la familia real o los visitantes de mayor importancia para el reino, la princesa estaba sentada con las piernas sobre el sillon abrazandoce a si misma, recordando aquellas dolorosas palabras que Shake le había dicho y por las cuales ella le lanzo el único abanico que traía a modo de defensa.

-Jum… ¿Dónde se supone que fue James?- preguntaba la chica un poco pensativa mientras se mecia lentamente en el sillon fijando la mirada en su chofer quien era un erizo de color naranja y ojos grises, quien la miro por el retrovisor- No lo se señorita Jade, solo me pidieron que viniera por usted

-Bueno que mas da, asi al menos no me regañara por verme asi- la chica solto sus rodillas y se acomodo en el sillon mirando el paisaje por fuera de la ventana

-¿le pasa algo señorita?- pregunto con respeto y con un tono de preocupación en su voz mientras veía que la chica estaba distraída mirando por la ventana

-Nada, es solo que..-hizo una pausa y dio un suspiro- me siento tan adolorida pero no físicamente aunque.. creo que mis heridas dicen lo contrario, no lo se creo que debo meditar un poco

-Cuando lleguemos al castillo se encargaran de sus heridas, princesa

-No se si te diste cuenta pero medio castillo ya estaba en el suelo

-Lo reconstruiremos majestad, tendremos que subir impuestos este año..

-oh no de ninguna manera, no podría hacerle eso a mi gente- la chica volvió a mirar al chofer y se acerco un poco al asiento detrás de este con una cara de preocupación, y tristeza

-No le queda otra opción majestad, o se suben los impuestos o el castillo se termina de reconstruir en seis años o más

-esta bien, pero no quiero nada grande y exagerado- replico la chica con una cara de desilucion

-Majestad aunque aprecio su discreción, este pueblo no es merecedor de alguien tan compasiva como usted, este reino tambien merece saber su dolor- dijo de manera seria el erizo

-Perdona que te contradiga pero la verdad no quiero ser tan dura como mi padre, tu sabes, ya de por si estoy pagando por sus pecados como para hacerme odiar en el pueblo- un poco intimidada la chica se encogia de hombros

-¿esta segura que todo el pueblo la odia?, quizás aun haya alguien en quien…

Las palabras del joven erizo se vieron interrumpidas por un auto que apareció frente a ellos chocandolos de frente, ambos erizos salieron volando por el parabrisas en un choque estruendoso, dejando la limosina como un monton de chatarra vieja, sin embargo el auto con el que habían chocado solo tenia un golpe en la parte delantera, la jovencita se arrastro cuanto pudo a una orilla tratando de divisar algo o pedir ayuda cuando una figura opacada por lo borroso de su vista se acercaba a ella, la chica trato de hacer una bola de fuego para protegerse cuando sintió un dolor punzante en su cabeza lo que causo que cayera desmayada.

-Deprisa!, antes de que alguien nos vea!- grito una voz varonil en el auto extraño, el que se había acercado a la eriza la tomo en brazos y la metio en el auto para terminar huyendo de ahí dejando al erizo naranja sobre el pavimento totalmente ignorante de lo que acababa de pasar.

El atardecer comenzaba a asomarse por el horizonte sobre el castillo de readheart que estaba silencioso, el laberinto que se encontraba en el patio trasero se encontraba intranquilo, el ruido de la pala cavando sobre la tierra se hacia presente, tratando de ser lo mas discreta posible.

Chili se encontraba recostado sobre el pasto cerca del agujero que era cavado poco a poco por el felino sudoroso.

-Hmm… ¿Qué ocurre?- volvia en si, incorporándose sobre el pasto alterándose por la figura borrosa frente a el que lanzaba la tierra a un lado- ¿Quién esta ahí?- pregunto con temor.

-Chili!- contesto dejando la pala de un lado girándose sobre si- que bueno que despertaste hermano, crei que ese golpe seria..-hizo una pausa y sonrio de manera sínica- menos letal.

-¿Qué?,¿ que paso?, ¿en donde estoy!?- chillo alterado.

-En el castillo de Readheart por su puesto

-¿Readheart?, ¿Qué hacemos aquí, y porque llevas esa pala?

-Ibamos a buscar la esmeralda caos, ¿recuerdas?, la que tu escondiste en el laberinto hace doce años- se agacho un poco tomando otra pala la cual lanzo hacia chili para que este comenzara a cavar también.

-¿Lo hice?, ¿pero para que?- con la pala ya entre sus manos, miraba confundido tratando de recordar el porque de esconder una esmeralda justamente en el laberinto.

-B-bueno..- titubeaba un poco, sabia que tenia la confianza de chili y no quería perderla asi que mientras ideaba un plan miraba a su alrededor en busca de una buena excusa hasta que la encontró en el dedo del can, era obvio su anillo de bodas con shad era la respuesta perfecta- obviamente para ayudar a Shad, ella la necesita para luchar contra los tipos malos, ¿no?, para eso necesitamos encontrarla.

-Shad..- suspiro y después miro a Scott con los ojos abiertos como platos- A Shake no le gustara que este por aquí!, nunca me dejo acercarme al jardín luego de lo que le hice a shad…

-Tranquilo, el esta.. ocupado en otros asuntos- coloco su mano sobre el hombro del can acariciándolo un poco para darle tranquilidad y confianza- anda, no tardes mas y ayúdame, usa tu instinto de buscador de esmeraldas o algo asi- dijo continuando con su tarea de cavar.

El can se levanto del césped y comenzó a mirar a su alrededor cada entrada, cada rincón hasta que una escena paso sobre su cabeza, cual fantasma la sombra de la princesa azabache corria frente a el adentrándose a lo mas profundo del laberinto, siguiéndola la jovencita transparente lo gui hasta el centro del laberinto donde un jardín circular con luces navideñas de color blanquesino se encendian y apagaban automáticamente, al centro se encontraba un árbol de cerezo cerca de un pequeño lago, rodeado de rocas con lianas de distintas flores, asombrado y emocionado el can miraba el lugar que le traía bellos recuerdos con una sonrisa y un brillo en los ojos.

-Hace tiempo que no estaba por aquí… antes del accidente, de la escuela de obediencia, de todo lo demás..- caminando torpemente con la pala aun entre sus manos, aun con recuerdos sobre su cabeza, Scott se había dado cuenta de que el perrito ya no estaba mas con el asi que rápidamente comenzó a correr por todo el laberinto hasta que escucho el sonido del lago agitándose en un suave vals, introduciéndose en el lugar se topo con el perro que estaba mirando su reflejo en la cristalina agua.

-A la próxima, no te vayas asi sin avisarme, ¿Qué haces allí?

-Solo estaba recordando como me la pasaba muy divertido con Shad en este lugar, y también que siempre nos perdíamos..

-Como sea, cuéntame la historia de tu vida en mi funeral- con los ojos en blanco el felino comenzó a cavar de vuelta cerca de las rocas del lago, mientras que el otro se tiraba en el pasto y comenzaba a olfatearlo- 0jala que no sea pronto, jaja, al fin algo de tiempo para hablar de nuestras vidas, eh, ¿hermano?

-¿Qué?, a si, si como sea- contesto sin pisca de importancia- solo apresurate a buscar esa esmeralda

-Sabes, quizás incluso podrias ayudarme a rellenar algunas lagunas mentales, ya sabes como algunas cosas que hacíamos de niños, y nuestros lugares favoritos para comer o.. quizás recordar el rostro de nuestros padres- sus ojos se centraron en el cielo que comenzaba a oscurecerse

Scott dejo su trabajo, apretando la pala muy furioso mientras su pelaje se erizaba- cada noche cuando me voy a dormir me quedo pensando.. ¿Quiénes eran?, ¿Por qué ya no están?- cuestionaba el can, sacando al gato de sus casillas. Avento la pala.

-¿Quieres cerrar de una vez tu maldita boca, y buscar la maldita piedra!?- grito Scott con los ojos furicos, casi saltándose de sus orbes por los comentarios del menor- ya estoy harto de hablarte de cosas que no tienen sentido, ¿ok!?

-L-lo siento no quise enojarte..- se giro triste, volviendo a olfatear el pasto, con los ojos llorosos

-no te entiendo perro, te golpeo, te maltrato, te grito y aun asi no te enojas..-comento, retomando su labor- no peleas, no discutes!, ¿Por qué no te defiendes?, ¿Qué te ocurre?

-Bueno, es que.. creo que siento que eres lo mas cercano a un hermano, que jamas he tenido- una lagrima se escaba por la mejilla del perrito. la seco rápidamente con su guante.

-¿Que tal si te hubiera confundido y no fuera tu hermano?- miro de reojo

-Pues… igual, estas trabajando en el castillo conmigo y los chicos y, se que fue un accidente lo de vainilla, nadie merece ser odiado por un error o un accidente, ¿no lo crees?

-Eres débil, este mundo te comera vivo- le replico, sin embargo en su corazón y su pensamiento algo le inundaba, algo le hacia pensar seriamente en las palabras del can.

-Veo que ya te comio a ti, ¿eh?- bromeo el can- ¿puedo preguntarte algo?, ¿como es que sabias de este lugar?, ¿yo te lo dije?- con un aire de incertidumbre el perro preguntaba

-Si, mas o menos…- mientras continuaba cavando un recuerdo pasaba por su mente, se veía a si mismo recostado en la cama del hospital mientras movia su mano en círculos sobre su pierna lastimada, logrando un pequeño destello azul el cual curo sus heridas

-Ah, mucho mejor, ridículos hospitales, no hacen mas que quitarte el tiempo- suspiro alividado, dando un brinco saliendo de la cama estirándose de un lado a otro.

-Y que lo digas, ya estoy harto de este lugar- la voz grave del príncipe van garreth alerto a Scott que lo veía entrando sigiloso por la puerta cerrándola con seguro detrás suyo.

-¿Qué rayos quieres ahora?, ¿no te basto con que tu ultimo "trabajo" para mi, me dejara asi!?- le reprocho Scott cruzándose de brazos.

-No tengo tanta suerte como para verte muerto- sonrio maliciosamente mostrándole sus afilados colmillos.

-Pues no veo que trajeras flores para mi, asi que ya suéltalo, ¿Qué debo hacer?

El príncipe fijo la mirada a la otra cama donde la delfin se encontraba durmiendo, este se aseguro de que no estuviera fingiendo para después correr la cortina divisora entre los dos- Como sabras el perro debe morir, pero aun necesito que ese bueno para nada encuentre algo por mi- dijo en un tono bajo

-¿Qué?, ¿perdiste tu osito de peluche, de cuando eras niño?-en tono de burla el gato dio una carcajada

-No, idiota!, necesito encontrar la ultima…- del bolsillo de su pantalón saco dos esmeraldas caos, relucientes mostrándoselas, dejando al gato boquiabierto.

-¿D-de donde?, ¿Dónde las conseguiste!?- dijo maravillado por las joyas.

-Tuve un trato con alguien, a cambio de estas y de otro favor, pero me encargare de eso luego, por ahora necesito que te lleves al perro al castillo de Readheart para que busque la ultima, se que el la escondio allí cuando eramos unos niños, cuando la tengas que regrese a mi castillo, todo debe lo mas pronto posible, esta misma noche sere rey de Windwall y de Readheart también, eliminare a mis rivales y tu tendras tu paga, tu honor como asesino te será de vuelta, solo haz que encuentre esa esmeralda!

De vuelta a la realidad, Chili terminaba de escarbar justo al pie del árbol, donde sostenia con su oscico la ultima esmeralda, de color rojizo, la esmeralda que la pequeña princesa había heredado de su padre el rey Raiden, estaba cubierta de polvo pero no perdia su belleza ni su resplandeciente luz, Scott salio de sus pensamientos mirando maliciosamente al can que estaba a espaldas de el mientras se sacudia la tierra de la cara sin soltar la esmeralda, acercándose ladinamente levantando la pala detrás de su espalda el gato avanzaba

-uff, me tomo un tiempo pero sabia que la había puesto cerca de aquí, aun asi no se para que la quieres solo es una y tiene mucha tierra, además yo..- fue interrumpido por un golpe con la pala de metal en la cabeza propinado por el gato, logrando que chili cayera inconciente y soltara la esmeralda para que el otro la levantara triunfante, recordando las ultimas palabras que Edward le había dicho

-El plan es simple, fingiré que te despido y asi tendras todo el tiempo del mundo para secuestrar al perro, despues lo llevaras al laberinto del castillo, dejaras que haga el trabajo sucio de buscar mi esmeralda, y cuando lo haga tráelo a mi y me encargare de hacerlo sufrir por quitarme lo que es mio..

Continuara…..