Los días pasaron rápidos y felices. Sentía que todo estaba donde debía estar. Yo con Jake, y Edward, feliz.
Era todo perfecto.
Viernes, una semana después de haber llevado a cabo nuestro plan, a la salida del instituto, Jake me esperaba apoyado en su flamante moto negra.
Pantalones vaqueros desgastados, camiseta negra, pegada a esos abdominales tan bien formados y sonrisa, su sonrisa de niño malo, esa sonrisa que dejaba a todas sin aliento. El pelo un poco mas largo, despeinado, y ese aire de peligrosidad que lo envolia convirtiendolo en algo mucho mas atrayente.
Notaba como todas las miradas estaban puestas en él, y en mi , mientras yo me acercaba a paso lento, sonriendo como una tonta, por que no podia evitar sonreir cuando le veia.
Hola – susurré cuando ya estaba lo suficientemente cerca como para que pudiera oirme.
¿Subes? – preguntó levantando las cejas y haciendo un movimiento con la cabeza señalando la moto.
No puedo dejar aquí mi coche
Si que puedes – y me besó. – Después Paul vendrá a buscarlo
No me hacia falta nada más, ya me habia convencido. Iba a dejar alli mi coche y lo que hiciera falta para escaparme a cualquier lugar del mundo con él.
Subí a la moto y envolví su cintura con mis brazos en un intento por no separarme jamás de él.
¿Dónde vamos? – pregunté gritando intentando hacerme oir sobre el rugido del viento.
Es una sorpresa.
Podia sentir la velocidad en el azote del viento que movia mi cabello violentamente. Apollé mi cabeza en la espalda de Jacob, sintiendo de ese modo su calor, ese calor que tanto amaba y que me llenaba de aquella forma tan especial.
Paró en mitad de una carretera desierta.
¿Qué hacemos aquí? – pregunté confundida.
Aquí nada. – sacó de su bolsillo un pequeño trozo de tela – Cierra los ojos
Jake, pero…
Cierralos – ordenó y yo lo hice.
Sentí como sus calidas manos deslizaban el pañuelo alrededor de mi cabeza para taparme la visión. Senti como Jake subia de nuevo en la moto.
Agarrate fuerte – y yo lo hice, enredé mis manos en su cintura y apreté mi cara contra su espalda sintiendo lo que habia sentido tantas otras veces, su calor y su presencia.
No se cuanto tiempo pase asi, pero se me hizo realmente corto a pesar de que podrian haber sido horas.
Jake me ayudó a bajar de la moto lentamente. Caminamos por un camino rocoso e irregular que unido a mi torpeza natural y a la falta de visión hacian de ese paseo una misión practicamente imposible.
Descendimos unos pequeños escalones y llegamos a un lugar cubierto.
Ya – dijo Jacob en un susurro mientras deshacia el nudo de la tela y esta caia al suelo.
Era un sitio precioso.
Un pequeño mirador envuelto por paredes de cristal que dejaban ver el mal en movimiento. Las olas iban y venian en una especie de saludo desde la parte baja de ese acantilado en el que nos encontrabamos. El sol atravesaba las paredes de ese magico lugar iluminando la estancia y dándole un color verde a causa del precioso bosque que envolvia tres de sus cuatro pareces.
En la pared de la derecha descansaba una cama preciosa cubierta por tibios petalos de rosa.
Una lágrima descendió por mi mejilla mientras me giraba para mirar los ojos del hombre de mi vida.
Esto es para darte las gracias por soportar todo lo que has soportado, por aguantar adversidades, tormentas y obstaculos y permanecer conmigo a pesar de que no lo merecia. Bella, simplemente gracias.
Me lancé a sus brazos, abracé al hombre que me habia hecho la persona mas feliz del mundo, por que la que no lo merecia era yo. No merecia tener a mi lado a esa persona tan fantastica, a él, a mi Jake.
Es precioso – dije sin dejar de abrazarlo.
Es para ti.
Y me besó. Era un beso suave y lento, demostrando amor, pero yo queria mas. Le queria a él.
Intensifiqué el beso pidiendo permiso para que mi lengua entrara a jugar con la suya en una batalla que sabiamos que no tendria vencidos.
Poco a poco me arrastró a la cama. Me tumbé en ella y él sobre mi, pero sin dejar que su peso me aplastara. Le quité la camiseta y él hizo lo mismo con la mia, y poco a poco tras una lluvia de ropa ambos quedamos desnudos.
Por mi mente viajaron maneras de devolverle la sorpresa y sabia perfectamente como hacerlo.
Lo empuge dulcemente para quedar yo sentada sobre él. Bese su cuello, sus hombros, sus pectorales, sus abdominales, todo muy lentamente mientras sentia como él se excitaba.
Bella – jadeó
Jake, voy a darte las gracias por esta maravillosa sorpresa.
Lo que estaba a punto de hacer no lo habia hecho nunca, pero para todo hay una primera vez.
Descendí lentamente, mis labios rozaban su calida piel.
No tienes por que hacerlo – dijo entre jadeos
Quiero hacerlo.
Llegué al lugar exacto. Su erección era claramente pronunciada y me encantaba saber que yo era la culpable de tal reacción.
La envolví con mis manos masageandola de arriba abajo. Sentia como la respiración de Jacob aumentaba volviendose casi frenetica.
" Allá vas Bella" pensé y lo hice. Me metí su erección en la boca sintiendo a Jake dentro de mi de un modo extraño. Pero no era nada desagradable.
Jacob gemia mi nombre y eso me encantaba. Cuando sentí que estaba a punto de acabar volvi a cogerla entre mis manos dandole unas ultimas estocadas para que llegara al extasis final.
Me acerque de nuevo a sus calidos labios, quedando tumbada sobre él, mientras me envolvia con sus brazos.
Jacob me apartó y se levantó, me asusté. No queria que acabara nunca ese dia.
¿A dónde vas? – pregunté mientras me incorporaba y me sentaba en la cama
A por nuestras provisiones – dijo con su sonrisa de niño malo mientras me enseñana una caja de preservativos.
Sonrei
Jacob se acercó a la cama y se tumbo sobre mi. Sus labios hicieron a los mios prisioneros en el beso mas pasional que jamas habia sentido.
Sentia mi cuerpo arder, y no solo por la elevada temperatura de Jacob, sino por la pasión que recorria cada una de mis celulas.
Jake – susurre contra sus labios – hazme tuya
Y asi lo hizo. Se colocó el preservativo en un abrir y cerrar de ojos y entro en mi de manera demandante.
Las embestidas eras rapidas y fuertes, desesperadas y llenas de pasion.
Ambos llegamos al climax al mismo tiempo y repetimos y repetimos hasta que el sol se marchó y la luna dio una luz mas especial a ese lugar tan hermoso.
Te amo – susurró mientras yo yacia con la cabeza apoyada en su pecho
Yo tambien te amo – conclui antes de cerar los ojos y dormirme en el que habia sido el mejor dia de mi vida.
