BELLA POV

A la mañana siguiente me levanté y llamé al aeropuerto para ver si había un vuelo para esta misma noche, pero solo había a primera hora para mañana a Forks.

Me levanté bastante temprano para poder desayunar con mis padres y decirles que mañana partiría de regreso a Forks. Aunque la verdad ya había terminado la universidad en los aspectos teóricos, debía de regresar debido a que nos tenían que asignar nuestros respectivos sitios de internado, ya que la universidad misma nos enviaban según nuestras calificaciones a determinados lugares del país.

Ellos únicamente, conociendo que ya no iba a tener unas vacaciones definidas, pidieron que viniera a visitarlos cada vez que fuera posible.

Por su trabajo debían de irse, y se disculparon por no poder pasar las últimas horas conmigo, pero entendía, no les avisé con tiempo para que pudieran pedir permiso.

Llamé a Seth; lo menos que podía era despedirme de él, y que gracias a él he logrado mantenerme cuerda en estos días.

-¡Seth! Hola. – no di oportunidad para que empiece un tema de conversación. - Esteee… me regreso mañana por la mañana a Forks. – le dije de buenas a primeras.

-Bella. – constató que era yo. – ¿Cómo así te regresas de pronto? – Preguntó después por mi inesperada información

-Seth, vine para despejarme, alejarme de los conflictos, pero… Parece que no fue posible – le indiqué lo que él ya sabía. – Aparte…

-Aparte ¿qué Bella? ¿Huyendo de Edward? – Me preguntó suavemente, pero podía notar su ligero tono de reproche.

-No. – indiqué inmediatamente. – Hoy hablo con él – aclaré – pero también debo de hablar con Jacob. Me quedo con él, pero debemos de aclarar ciertos puntos de esta relación. No debemos de seguir así, y tampoco debo de estar escondiéndome de él. Pero no puedo hablar por teléfono debe de ser en persona.

-¡Esa es la Bella que conozco! – indicó con su voz emocionada – Estas regresando Bella, aunque no tan dulce, pero por lo menos no te conformas.

-SI, si Seth, entiendo lo que dices, pero no sé si sea lo mejor que regrese la Bella que conoces. – Le dije sintiendo como el dolor palpitante de mi corazón se marcaba claramente en mi pecho. Pero la verdad es que de alguna manera lo sentía más soportable que al inicio.

-Siempre es lo mejor ser uno mismo Bella. – Le repuso con convicción.

-Por cierto, ayer llamó Alice, te mandó saludos. – intenté llevar esta conversación por terrenos menos difíciles.

-¡Oh! ¿Qué es de esa pequeña loquilla? – preguntó sin notar el deliberado cambio de tema por mi parte.

-Igual que siempre, tan difícil de entenderla por hablar tan rápido.

-Jajaja… Mándale un saludo de mi parte si vuelves a hablar con ella, y que cuando venga no se olvide de llamar para vernos. – Seth le cogió cariño casi instantáneamente a Alice cuando la conoció, por lo que debía de extrañarla también bastante.

-Bueno Seth, te dejo, deseo caminar un poco para saber bien que voy a decirle a Edward. – esperé para ver si decía algo. Nada. – Debo de estar segura de lo que vaya a decirle.

-Está bien Bella. Debes entonces de pensar muy bien lo que le vas a decir, para que después no te arrepientas.

-Hasta pronto Seth.

-Hasta pronto Isabella. – Se despidió riéndose.

-¡Seth! – Sabía que odiaba que me llamara Isabella a no ser que fuera en una conversación seria, y aun así.

Subí a mi habitación, y cogí el bolso de mano que había traído en mi viaje, en ese bolso tenía dentro una pequeña cajita en donde tenía dos recuerdos demasiados fuertes y con un gran valor emocional.

La saqué con aprecio y delicadeza, como si se fueran a romper con mi simple tacto, y los observé durante unos momentos. Cuando cogí finalmente la cadena y me la puse con convicción.

Hace meses que no usaba esa cadena por más que un par de segundos o cuando mucho un par de minutos, pero hoy la iba a llevar puesta en mi caminata.

Saqué la carta y leí una vez más su contenido.

Por un momento me provocó arrugarla en mis manos, pero volví a doblarla, y la metí en el bolsillo trasero del vaquero que tenía puesto.

Me calcé los zapatos y salí a caminar por la calle.

No sabía cómo decirle a Edward lo que iba a decirle, pero debía de estar firme en lo que diría y no importe sus dotes de actor, ya que para mí sus actos ayer fueron únicamente una actuación bien dada. Con lo que Alice dijo sin darse cuenta, me era imposible creer que sea verdad lo de ayer.

No debía de verlo, porque a pesar de que fuera una actuación sus lágrimas, a mi me dolería verlo llorar, y me querría retractar en mi decisión, debía de tener una firmeza que nunca antes he tenido.

Cuando me volví a estar en el mundo de los mortales, y no en mi cabeza, me di cuenta que estaba frente a una casa conocida para mí, que no había cambiado para nada, seguía con su mismo color crema claro, con sus pilares en el porche y su puerta de color café oscuro. La casa de Emmett. Debían de haberla ya vendido, y lo más probable es que por dentro ya no sea la misma, como lo estaba por fuera, pero ese recuerdo me hizo que sin darme cuenta cruzara la calle hasta quedarme frente a ella viéndola fijamente, a unos pocos metros de la puerta de entrada.

De seguro sus nuevos propietarios o inquilinos deben de estar dentro, y si llegan a salir les llamará la atención que una extraña esté parada viendo fijamente hacia su casa.

Me permití perderme en mis recuerdos durante unos minutos, recordando lo mágica que fue aquella noche en esa casa para mí, y como fue la mejor de mi vida.

Para cuando regresé al presenté, pude ver que la puerta se abría, y me asusté, pero en vez de voltear y seguir caminando como si nada, me quedé clavada en la vereda cuando lo vi salir a Edward de la casa.

-¿Bella? – me miraba como si no creyera que fuera yo. ¿Qué hacía él aquí? - ¡Bella! No esperaba encontrarte aquí.

-Ni yo. – dije en un susurro por bajo del aliento. – Edward. ¿Aún conservan esta casa? – pregunté para evadir el hablar aun sobre lo que debía de hacerlo con él.

-Así parece. Yo creí que la habían vendido o alquilado, pero parece que no desean hacerlo, al menos por el momento. – Contestó mientras se pasaba la mano derecha por detrás de su nuca repetidas veces. - ¿Cómo así por aquí?

-Caminando – le respondí sin moverme de mi puesto. – Este… Edward, debo de hablar contigo. – le solté de golpe ya que si no, era capaz de huir de verdad y no hablar con él.

-¿Deseas pasar? – Me preguntó apuntando a la casa.

Me removí incomoda, no sabía si hacerlo aquí, donde si me derrumbaba donde todos me verían, o entrar donde no sería un lugar neutro.

-No muerdo Bella. – Añadió con voz suave y baja.

Al final me decidí y entre en la casa. Caminamos por el mismo sitio por el que pasé la primera vez con los ojos tapados, y cuando entré al sitio me quedé impactada. Era como si no hubiera pasado ni un día desde el que estuvimos aquí. No se había movido nada, lo único que hacía falta en el lugar era la hielera que había estado en la ocasión anterior con los surtidos de las bebidas.

Los restos de las ocho velas que alumbraron el lugar esa noche seguían en los mismos lugares en que estuvieron esa vez puestas estratégicamente. Incluso las colchonetas seguían en el mismo sitio.

-Nadie ha entrado aquí,- dijo Edward sacándome de mi transe, imagino yo, que al darse cuenta como mi mirada se paseo por todo el entorno. – yo también me impresioné al ver que todo seguía en el mismo sitio. – Comentó en el momento en que pasó por delante y extendía los brazos a sus lados como indicando todo el panorama.

-Tú entraste... – le dije indicando lo obvio, pero dejando que continúe para saber el por qué se encontraba ahí.

-En la madrugada. Vine ya que no podía dormir, por primera vez desde que estuviste aquí conmigo. Yo también me impresione que todo siguiera igual. Indicó él. Y su apariencia parecía seguir con sus palabras, pero no deseaba fiarme de ello. - Creí que habían vendido la casa.

-Ah… Son casi las doce del día. ¿Has pasado aquí toda la mañana? – necesitaba tomar un poco de fuerza para hablar con él de lo que quería, así que decidí desviarme del tema por un momento.

-Me quedé dormido durante un par de hora. Aquí se me pasó un poco la ansiedad que tenía. – comentó viéndome de forma tímida desde el medio del salón.

-Mmmm… Y… Ahora ibas a salir… - haciendo referencia al haberlo encontrado justo cuando salía de la casa. – Si te corté algún plan que tenías para hacer, me voy nomas. – dije intentando cobardemente encontrar una salida fácil, y evitar enfrentarme a él.

-No iba a ningún lado, solamente que estar aquí, me ayudó a sentirme mejor, pero el estar solo, me desesperó. Como ahora estas aquí conmigo, se sienten menos grande este lugar. – Comentó mientras daba un paso hacia mí. – ¿Quieres sentarte? – me preguntó señalando el lugar donde nos habíamos acostado la primera vez que estuvimos aquí.

Asentí y me senté al estilo indio en el lugar donde él lo había hecho la vez pasada.

En esta ocasión el ambiente era totalmente distinto al anterior. La luz era natural, no la de las velas, lo que evitaba que fuera tan caluroso el sitio, y en lugar de ser un ambiente romántico era uno tenso.

Edward me observó durante unos momentos, y sonrió de lado.

-Estas usando el collar. – instintivamente llevé mi mano derecha a mi cuello para tocarlo.

-Me provocó usarlo hoy. Y también leer tu carta. – agregué sin procesarlo primero.

-¿Aun la conservas? – preguntó con emoción y escepticismo. Le asentí afirmándole que era así. – No tienes idea de lo que significó escribir esa carta para mí. Esa carta es muy especial.

Yo solo me quedé callada durante un momento sintiendo como todo se volvió nuevamente tensó.

-Bella…

-Edward…

En el mismo momento en que él habló, lo hice yo, mencionando cada uno nuestros respectivos nombre.

Edward se movió, y en un minuto lo tenía nuevamente invadiendo mi espacio personal como ayer, y provocando un aturdimiento en mí por tenerlo tan cerca.

Sin darme cuenta, al tenerlo tan cerca poco a poco me fui recostando en la colchoneta.

Su aliento golpeo de lleno en mi rostro, inundando todos mis sentidos y haciéndome perder el norte de mis pensamientos. Edward acercó su rostro al mío, y con su nariz acarició todo y cada uno de los milímetros de mi rostro. Para ese momento ya había perdido toda coordinación de pensamientos, solo pensaba en una cosa. Besar sus labios, y ni había fuerzas en mí para llevarle la contra a ese impulso.

Sin pensarlo llevé mis manos a su desordenada melena, antes de que Edward notara que no lo iba a frenar como el día anterior, y lanzarse a besarme de lleno.

Mantenía sus manos apoyadas contra el suelo a cada lado de mi cabeza, mientras el resto de su cuerpo se ponía sobre mí, apoyando su masculino pecho sobre el mío, sintiendo su abdomen sobre el mío, y como su pelvis se encontraba en contacto con la mía.

Su beso era profundo, apasionado y podría decirse que cargado de amor.

Era tan distinto a los que había recibido en los últimos meses, era un beso que me llevaba directo a la gloria, directo hacia el mismísimo cielo.

Cuando ya no me quedaba nada de aire en mis pulmones, me separé intentando de permitirle a mi cuerpo recibir algo de oxígeno. Mis pulmones quemaban, pero más lo hacía mi pecho, que bombeaba con una fuerza increíble la sangre, despertando cada una de las partes de mi cuerpo que estuvieron dormidas desde la última vez que había sentido a Edward tan cerca de mí.

En el momento en que sus labios se separaron de los míos siguió repartiendo besos por todo mi rostro, y cuando ya no quedó ni un solo milímetro de él sin recibir al menos dos besos de su parte, se dedicó a dar suaves besos, extremadamente delicados por toda la extensión de mi mandíbula y cuello… Antes de pasar a mi clavícula.

Todas y cada una de sus caricias eran demasiado suaves, eran casi como si sintiera el tacto de una pluma acariciar mi piel. Sus labios a penas si me rozaban. Y cada uno de esos roces enviaba miles de descargas eléctricas directo a mi espina dorsal provocando poco a poco que mi cuerpo se sienta sobrecargado de sensaciones.

Cuando imagino, calculó que debía de haber recuperado el aire, regresó a besar mis labios, pero con mayor devoción, como si fuera lo único que deseara hacer en este mundo antes de abandonarlo, y yo le respondí de la misma manera.

Hace mucho que no sabía lo que era hacer el amor, y si bien está mal el dejarme llevar, lo necesitaba, y esto terminó por aclararme una cosa, no puedo seguir con Jacob si lo que más deseo es estar con Edward.

Puede que sea verdad lo de la chica de Volterra, como puede que no, puede que Edward no me ame, pero al menos yo si lo hago, y para mí esto será hacer el amor y no únicamente tener sexo como lo he hecho los últimos meses, y es algo que definitivamente no quiero volver a tener, y deseo creer que Edward hará lo mismo. Me imaginaré que es así, y no me importa el resto del mundo.

Sintiendo esa resolución, me dejé llevar por el impulso que sentía y pasee mis manos por su tan varonil espalda, lograba sentir cada uno de sus músculos debajo de ellas, contraídos a causa de la fuerza que ejercía Edward en sus brazos para evitar apoyar todo su peso en mí.

Cuando él notó mis manos acariciar su espalda, una de las suyas se deslizó por mi costado. Podía decir que lo hacía únicamente con el costado de su dedo índice izquierdo, como si estuviera tocando un cristal extremadamente delicado y el solo roce pudiera quebrarlo.

De esta manera comenzaron sus caricias, y provocaron que nuestro beso subiera de tono, pasando a ser uno más necesitado y desesperado.

Mis manos se colaron por debajo de su camiseta y sentí como la piel de ellas quemó en el momento en que entraron en contacto directo con la suya. Despacio, sin quitar mis manos de debajo de su camiseta, llegaron a acariciar su abdomen y su pecho, justo antes de tomar la resolución y empezar a levantarla para quitársela.

Se separó de mí cuando estaba casi a la altura de sus brazos y me ayudó a pasarla por su cabeza para poder quitársela definitivamente.

Mis ojos esta vez menos virginales, recorrieron cada centímetro de su piel, regodeándome la vista, sintiendo como empezaba a sentirme más que excitada al poder verlo así, y en esta ocasión poder apreciarlo realmente, y no sentirme intimidada y avergonzada como fue en el pasado.

El hizo lo propio con la mía, dejándome con los vaqueros y en brasier. Sentí su mirada acariciarme y provocando que sintiera un calor delicioso por donde posara su vista.

Volvió a besarme en los labios con igual o más necesidad que antes, pero de igual manera lo sentí demasiado fugaz. Mucho antes de lo que me hubiera gustado se separó de mis labios para comenzar a depositar besos en cada parte en que se encuentre mi piel expuesta, haciéndolo así en mi cuello, mis hombros, mis brazos, hasta beso mis dedos y la punta de cada uno de ellos.

Besó y acarició todo mi abdomen y se mantenía con sus caricias más delicadas que si fuera un cristal en toda la longitud de mi cintura y abdomen.

De esta misma manera fue poco a poco desapareciendo nuestra ropa, hasta que no quedaron barreras de tela por medio de nosotros, pero aún así su atención era más para mi cuerpo en general que para cualquiera en particular.

Yo sabía lo que venía cuando él regresó a mi rostro y lo beso entero antes de besarme fugazmente en los labios y posar su mirada en la mía.

Lo abracé y acaricié su nuca, antes de voltear mi rostro hacia su brazo izquierdo primero y depositar un beso en él, para luego hacer lo mismo en el derecho antes de besar sus labios.

Y fue ahí cuando de un momento al otro volví a sentirme completa, aunque fuera una sensación posiblemente pasajera, me sentí completa. Y feliz.

No me importaba lo que sucediera en cinco, diez, veinte minutos, o en hora o mañana.

Lo que me importaba era el aquí y el ahora.

Hacer nuevamente el amor no tenía valor en este mundo, hacer el amor no tenía comparación con nada de este mundo. La sensación que se tiene cuando uno HACE EL AMOR, debe de ser un regalo de los dioses otorgado a la raza humana para que pudieran disfrutarla cuando supieran valorar el amor real y legítimo entre dos personas, cuando es una entrega completa de cuerpo, alma y corazón, ya que si no son las tres unidas jamás se conseguiría llegar a la milésima parte de las sensaciones que le embargan a uno al hacer el amor.

Pasamos juntos cerca de dos horas, disfrutándonos, besándonos y especialmente Edward haciéndome cariños a cada segundo y diciéndome constantemente cuanto me amaba.

Bloqueé la parte de mi cerebro que me podría decir que eso era una mentira, deseaba disfrutar de ese momento plenamente, no quería miedos ni dudas ahora, y no iba a permitirle a mi lado negativo dañar ese momento.

En un momento dado de esa tarde, mientras Edward me tenía abrazada y pegada a su cuerpo, apoyando mi cabeza a su pecho, mientras yo dibujaba distraídamente formas imaginarias sobre su pecho pude sentir que su respiración se había vuelto demasiado suave y tranquila.

Cuando alcé la mirada, lo vi dormido y me permití quedarme viéndolo, disfrutando su tranquilidad mientras pueda. Era la primera vez que podía observarlo dormir y no la desperdiciaría.

Pasada cerca de media hora después de que noté se había dormido, noté que su sueño era bastante profundo y decidí levantarme.

Debía de ir a casa, antes de que mis padres se preocuparan ya que se suponía regresaban hoy temprano del trabajo para pasar un momento juntos.

Me separé con todo el dolor del alma de su lado, quité su mano de mi cintura con suavidad y me senté sobre mis piernas. No deseaba moverme pero debía de hacerlo.

Me volteé a verlo, seguía dormido tan plácidamente, que solo me provocaba volver a acostarme y acomodarme en sus brazos, así después tenga que enfrentar lo que se venga, pero me contuve.

Me empecé a vestir despacio siempre vigilando el sueño de Edward, por un lado rogando para que se levantara y no me dejara ir, y por otro que no lo hiciera, que siguiera dormido y no pueda detenerme.

Al ponerme los vaqueros se cayó del bolsillo la carta de Edward. Y la vi cuando me agaché a amarrarme los pasadores de los zapatos.

La observé fijamente y me decidí a leerla una vez más.

Su contenido me hacía pensar y pensar, y mi cabeza la sentía a punto de reventar. Por un lado deseaba saltar de alegría, Edward había sido mío una vez más, al menos en cuerpo, y yo había sido completamente suya otra vez en cuerpo alma y corazón. Pero por otro lado me sentía tan confundida que no sabía qué hacer.

Me quedé viendo a Edward unos momentos antes de irme, y en ese momento decidí hacer algo.

Me quité MI cadena, y la puse junto a la carta en el sitio en que había estado yo.

Deposité un beso en la frente de Edward antes de hacerlo también en sus labios para después darme la vuelta y salir sin volver a verlo porque si me atrevía a hacerlo no saldría de ahí. Capaz sería de quitarme nuevamente la ropa y volverme a acomodar en el pecho de Edward.

Cuando llegué a casa, hice rápidamente la maleta, y encendí la computadora. Debía de mandarle un correo a Edward explicándole que debía de ir a Forks y otro a Rosalie avisándole que regresaba a Forks antes de lo previsto para que me recogiera en el aeropuerto.

Tenía que irme a Forks y arreglar las cosas. Definitivamente no podía seguir con Jacob. No después de todo lo de esta tarde.

Mamá llegó trayendo comida para tener una cena en familia y con interesantes propuestas para pasar tiempo juntos esta noche.

Sonreí y di gracias a Dios por los padres que tenía. Los amaba demasiado.

A la mañana siguiente, a estas horas yo estaría ya llegando a Forks probablemente.

EDWARD POV

La verdad es que la tarde que pasé con Bella fue mucho más de lo que esperaba en realidad. La entrega de ella, la manera en que la sentía entre mis brazos me hacía casi creer que era un sueño, pero no, ella estaba ahí y era tan real que me sentía satisfecho y feliz.

Si mis horas en este mundo se acababan en ese momento, en el mismo momento en que respondió a mi beso, yo me encontraba más que agradecido con la vida que había tenido.

Tenía tantas cosas que conversar con ella, tanto que decirle y contarle, contarle de mi vida, de mis proyectos. De cómo no pensaba permitirle una sola vez más estar alejada de mí. Pero no deseaba dañar ese hermoso momento.

Lastimosamente mi falta de horas de sueño hizo que se viera afectado el momento quedándome yo dormido sin saber nada de lo que sucedió a mí alrededor.

Cuando abrí los ojos, instintivamente sentí en un principio que me faltaba algo, y era el tacto de Bella sobre mi pecho que fue con el que me dormí. Estiré mi brazo para buscarla a mi lado, pero no se hallaba ahí.

Fue en ese momento que abrí los ojos y note que estaba casi a oscuras en el salón. Era casi de noche. Había pasado todo el día en ayunas y el estomago me estaba mandando sus quejas por la falta de alimento.

Me levanté y encendí la luz para buscar mi ropa, ya que por la hora Bella debió de haber tenido que irse a casa para no preocupar a sus padres. Cuando estaba buscando mi ropa con la mirada, vi un papel puesto en el sitio en que se había encontrado Bella acostada en la tarde.

Cuando me acerqué imaginando que sería una nota de Bella pude ver que a su lado también estaba la cadena de BElla.

Cuando abrí el papel, lo primero que identifiqué es que estaba era mi letra en él y no la delicada letra femenina de Bella. Después supe que era mi carta, la que yo le había dado precisamente el día en que la traje por primera a esta casa.

No sabía lo que se suponía que significara eso, pero debía de averiguarlo.

Me vestí rápidamente y di una última mirada a este lugar que obtuvo un motivo más para ser especial para mí y lo más probable para Bella también.

Iba decidido a buscarla en su casa. Cuando llegué, me disponía a golpear con los nudillos a la puerta, cuando pude notar las risas de ella y de sus padres juntos.

No podía interrumpir su momento familiar.

Siempre tenemos el mañana para hablar las cosas.

Fui a la casa y me encontré con una Esme bastante preocupada por no haber sabido absolutamente nada de mí en todo el día, por lo que me gané un buen regaño por parte de ella, el cual lo acepté como su fuera un niño pequeño. Fui a bañarme, ya que me encontraba bastante sudado, aunque mantenía el olor de Bella impregnado en mí y lo que menos deseaba era perderlo. Y aunque no deseara quitármelo, el tener una capa de sudor seco sobre tu piel te hace sentir demasiado calor y más en este clima.

Cené con mamá y Carlisle como familia, como siempre lo extrañé en Volterra. Para mí el único padre que he conocido a sido Carlisle, y la verdad es que le debía a él en gran parte el hombre que soy.

Después de compartir unos cuantos chistes agrios de parte de Carlisle, me disculpé y me retiré a mi habitación.

Tenía que revisar si Eleazar había respondido a mi correo y sobre los nombres que le había mandado, pero la verdad me encontraba cansado a pesar de haberme dormido durante la tarde, así que decidí dejarlo para mañana por la mañana.

Tuve una noche bastante tranquila, dormí sin darme cuenta de la noche, y cuando me desperté fue porque sentí que mamá me llamaba para que la acompañara a desayunar.

Antes de irme a lavar la cara y los dientes, dejé encendiéndose la computadora para revisar el correo.

Me levanté de muy buen humor y me sentía bastante feliz por cómo había pasado el día anterior, la sentí a Bella tan mía, que aunque sabía que habían cosas que hablar y resolver, no me importaba.

Cuando regresé al cuarto a ver la computadora, mi corazón saltó de emoción al ver un correo de Bella de la noche anterior, lo más probable es que deseara hablar, y yo no abrí el correo.

Lo abrí inmediatamente para leer lo que quería decirme.

Sé que quienes están atentas a toda la historia desearan matarme, pero que le puedo decir, sino donde queda el suspenso para el siguiente capítulo.

A lo mejor a algunas no les gustara la manera de actuar de Bella, pero recuerden que Bella no lo está haciendo 100% consiente, sino únicamente dejándose llevar en este momento por su corazón que habló mucho más alto que la voz de cabeza, y ustedes saben, quien manda en el amor es el…. CORAZON y la verdad la cabeza no tiene voz ni voto en él…

Tu FANNN: gracias por tu comentario, y gracias a ti decidí reducirlos, al menos para este capítulo y subirlo, para que sepan que pasa en el tan ansiado encuentro de Edward y Bella, pero no les voy a subir todos todavía… :P

Mariana524: Eres bienvenida a mi historia, me alegra muuucho que te haya encantado mi historia, me emociona el escribírselas a todas aquellas que me leen y me emocionan tanto con sus reviews… Y pues, es verdad, si amas algo dejalo ir…

Tienes razón, gran parte del problema de nuestra querida parejita, es que se dejan manejar por el orgullo, pero ¿si no tuviéramos estos problemas, no crees que no tendríamos historia que leer…? Espero este capítulo te guste…

Bueno, hasta aquí este capítulo, me gustaría recibir sus reviews para recibir sus opiniones sobre el capítulo, si les gustó o no, si les pareció fuera de contexto o algo totalmente fuera de cosas que sucederían en la realidad o un simple : ) que para mí, sus reviews son demasiado increíbles, aunque tuvieran solo dos palabras… Esas simples palabras me emocionan a escribir más rápido y pues, sus propios reviews son los que me hacen sentirme obligada a subirles las actualizaciones antes…

Pues en esta ocasión les diré, si alcanzamos los 75 reviews antes del sábado 4 de mayo, les subiré el siguiente cap cuanto antes, si no, tendrán que esperar hasta el sábado…

Y… wiiii, estoy feliz, se acerca mi cumpleaños… (^_^)

Bueno, nos estaremos leyendo dentro de unos pocos días o dentro de poco más de una semana…. Depende de ustedes…

Hasta pronto…

XOXO

Wichi 0705