Exención de responsabilidad: One Piece, sus personajes, historia, y sus películas, no me pertenecen, son propiedad de Eiichiro Oda y Toei. Escribo esta historia sin ánimo de lucro.

Con tanto apoyo quien se negaría a avanzar rápido en su propia historia? Aquí está el siguiente capítulo, cargado de acción, y como no, problemas. Capítulo de mucha acción, y uno de los últimos capítulos antes del final del arco de la Isla Zafiro. Este mes, partiremos rumbo hacia Impel Down

Sin más, os dejo con el capítulo. Volé con la actualización, bien se merecería unas cuantas reviews no? Vamos a por las 200!


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SAGA DE MARINE FORD

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CAPÍTULO 25

ARCO DE LA ISLA ZAFIRO

LA BATALLA CONTRA LOS PACIFISTAS

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– Cuídalo por mí – murmuró Luffy al entregarle su sombrero a Nami, mientras la dirigía una rápida mirada. Los Pacifistas los observaban, con sus fríos ojos sin alma, mientras aguardaban el movimiento de sus seguras presas para responder. Luffy, inspiró con fuerza, y se dirigió a todos los piratas de la plaza. A las cuatro tripulaciones – ¿Es simple no? Esas cosas son enemigos, y son robots ¿no? ¡Somos más que ellos! ¡Somos un montón de piratas, y cuatro capitanes maldita sea! ¡Vamos a patearles el culo! – gritó Luffy a todo el mundo en la plaza, y luego se preparó para atacar – Alta, Zoro, Sanji... no os contengáis. Id con todo – añadió el capitán.

– Me parece bien – comentó Sanji mientras prendía fuego a uno de sus cigarros.

– No pensaba contenerme – contestó Altazor con una medio sonrisa.

– A la orden – dijo Zoro, mientras se soltaba de Robin con suavidad pero firmeza. El dolor de las heridas había remitido, claramente, esos Pacifistas no eran Kuma. No había por qué tener miedo, no más del que se podía tener en una situación tan complicada.

La batalla contra los seis Pacifistas, acababa de comenzar.

– Mina, esos robots parecen fuertes, pero podremos con ellos – dijo Luffy.

– Son Pacifistas, Mugiwara ya. Un invento de los científicos de la Marina, puede que del mismo Vegapunk. Son prácticamente irrompibles, veloces, pese a su tamaño y tienen un poder de ataque enorme – explicó Law. Ante la mirada de los Mugiwara, se vio obligado a añadir algo, mientras suspiraba molesto – Vi a uno de ellos hace poco, en una isla cercana. Uno solo de ellos, acabó con un barco entero de piratas, incluido su capitán, con una recompensa de 60 millones.

– ¡Qué miedo! – gritaron Usopp, y Chopper, abrazados el uno al otro.

– Cualquier miembro del Cipher Pol Aigis 0 es más fuerte que un Pacifista. De hecho, Chacal era más fuerte que varios de ellos juntos, os lo puedo asegurar – intervino Altazor, intentando insuflar ánimos en sus nakamas. Y ciertamente lo logró, porque todos recordaban lo fuertes que habían sido esos tipos.

– Monkey D Luffy... identificado. Altazor D Solaris... identificado. Piratas con recompensas de más de 100 millones... identificados. Resto de objetivos, identificados. ELIMINACIÓN PRIORITARIA – dijeron los Pacifistas, con voces metálicas y robóticas, y adoptaron poses de combate.

– Intentad golpearles en las zonas donde hay junturas entre las placas de metal – dijo Franky, que adoptó también una pose de pelea – De robots y cosas de metal, algo sé – añadió mientras sonreía.

– ¿Altazor, Zoro, podéis encargaros de uno de ellos? – preguntó Luffy, sin apartar su vista de los gigantes de metal.

– ¿Para nosotros solos? – contestó Zoro con una sonrisa desafiante. Luffy se rió.

– Por esta vez – dijo.

– Eso es muy generoso por tu parte – dijo Zoro con el ceño fruncido, sospechando que no podía ser todo tan bonito.

– Sí, pero me debes una asi que en Impel Down yo seré el que pelee con los sujetos más fuertes – contestó Luffy infantilmente mientras se reía con fuerza e inflaba las mejillas.

– Algún día lo mato... – murmuró Zoro frustrado. Altazor le puso una mano en el hombro.

– Tú y yo acabaremos rápido con uno de ellos – dijo el peli plateado – Sé que me podría encargar de uno, pero el problema es que hay seis, tendremos entre todos que mantener distraído a uno, pelear contra dos, y las otras tripulaciones encargarse de otros tres – añadió. Zoro sonrió, y asintió.

– Sé por qué Luffy hace esto. El resto no tienen la resistencia que yo tengo, y para acabar con uno de ellos tenemos que estar todos juntos – dijo Zoro. Sobre todo, ahora que se notaba casi totalmente recuperado de las heridas sufridas en Thriller Bark, volvía a sentirse en plena forma, y sabía que al no haber muerto por el ataque de Kuma, ahora era más fuerte.

– Yo llevo más años en el mar, es normal que sea más fuerte que vosotros... pero el metal del que están hechos es muy resistente. No será fácil. Si alguien puede aguantar en una pelea de resistencia, y al mismo tiempo destruirlo, somos nosotros, y Luffy. Los equipos están bien emparejados, hasta que no dominéis el Haki no podréis hacer frente en solitario a esta clase de monstruos – contestó Altazor, y ambos se prepararon para pelear.

– ¡Hagámoslo, mina! ¡Dadles con todo! – gritó Luffy, y todos los Mugiwara se prepararon para pelear.

Kid y Killer, ya medianamente recuperado, se lanzaron al ataque hacia los Pacifistas, seguidos de los suyos. Desde la distancia, Capone y sus hombres fueron más cautos y prepararon todo su arsenal de armas.

El más rápido en actuar, no obstante, fue Law, que ya había creado un amplio espacio que abarcaba casi toda la plaza.

– Shambles– dijo el Cirujano de la Muerte, y tres Pacifistas desaparecieron de los lugares donde se encontraban, para reaparecer, cada uno de ellos, junto a una de las tripulaciones, incluyendo uno de ellos en la de Law. Bepo saltó sobre el Pacifista y fue el primero en asentar un golpe al rostro, aunque no pareció hacerle nada.

– Qué habilidad más curiosa – comentó Franky, y los Mugiwara, liderados por Luffy, se abalanzaron sobre el Pacifista que tenían que enfrentar, mientras que sobre el tercero se lanzaron Zoro y Altazor.

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Nota del autor: Tema recomendado: "One Piece Soundtrack- FIGHT" (duración 1:34)

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– ¡Strrrrong Right! – gritó Franky, mientras con su puño derecho golpeaba a uno de los Pacifistas en la cara. Éste intentó atrapar a Franky con sus brazos, pero el carpintero fue más rápido y saltó hacia atrás.

– Treinta fleur ¡Clutch!– atacó Robin, doblando hacia atrás uno de los brazos del Pacifista, para facilitar el ataque a sus compañeros.

– ¡Firebird Star! Boshi – Usopp había usado el mismo ataque que usó para quemar la bandera del Gobierno Mundial en Ennies Lobby. EL golpe lo alcanzó de lleno, envolviéndolo en una nube de fuego.

– Thunder Ball tempo – atacó Nami, y un grupo de rayos cayó sobre el Pacifista, que quedó envuelto en una nube de humo y fuego. Éste agitó el brazo, apagando las llamas, y dio un paso hacia el frente.

– ¡Yohohoho! – rió Brook mientras saltaba con su estoque por delante sobre el robot, y a toda velocidad, le asaeteó en todos los puntos que pudo. Por encima de él, Sanji había saltado y estaba girando su pierna en el aire a toda velocidad.

– Diable Jambe... ¡Collier Strike! – gritó, golpeando al Pacifista en el cuello y logrando que diera un paso hacia atrás, y se le arquearan las piernas...

– Gomu gomu no ¡Gatling! – gritó Luffy, saltando al frente y lanzando muchísimos puñetazos contra todo el cuerpo del Pacifista a toda velocidad. Los tremendos puñetazos, combinados con todos los demás ataques, lograron derribar al Pacifista, que levantó una nube de polvo al estrellarse de espaldas contra el suelo.

– Es durísimo – dijeron a la vez Franky y Sanji, mientras se masajeaban las partes de su cuerpo con las que le habían golpeado. Luffy no dijo nada, pero pensaba igual.

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En el centro de la plaza, la tripulación de Law peleaba contra uno de los Pacifistas, que tampoco respondía con todo a los golpes que les lanzaban. Killer y Kid, hacían lo mismo con otro. Y Capone y los suyos se habían cubierto en los soportales y edificios que rodeaban la plaza, y desde allí tiroteaban a otro de los Pacifistas, mientras este avanzaba lentamente hacia ellos. La plaza era muy grande, y gracias a eso los Pacifistas se alejaban unos de otros, pero a todos les preocupaba que no respondieran con todo a los ataques de los piratas. ¿A qué estaban esperando? Además, por si eso fuera poco, uno de los tres Pacifistas que debía atacar a los Mugiwara había retrocedido, mirando hacia el cielo, y se limitaba a permanecer allí, detenido y sin hacer nada.

– ¡Rēzā rēzā no mi Mekakushi hari! – (Rayo Cegador) Altazor usó una de sus manos para lanzar un rayo láser de color morado al rostro del Pacifista, cegándolo, y con la espada en su otra mano, se abalanzó contra él.

– Santouryuu ¡Hyakuhachi Pondo Hou!– (Estilo de Tres espadas, cañón de 108 libras) gritó Zoro, que había saltado a la vez que él. Cada uno atacaba por un lado. Las espadas de Zoro giraron en el aire y un rayo brotó de ellas, golpeando de lleno el torso al Pacifista, que dio varios pasos hacia atrás

– Ittouryuu ¡Senkō! – (Estilo de Una espada, Corte Perforante) atacó Altazor, y pasó a toda velocidad junto al Pacifista lanzando un único tajo con su espada imbuida de haki plateado. El Pacifista, golpeado de lleno por los dos ataques, dio varios pasos hacia atrás, pero aguantó en pie, aunque del costado donde le había golpeado Altazor le salía algo de humo – Como imaginé, el haki sí les hace daño.

Sin darle un respiro, Zoro y Altazor volvieron a atacar, pero el Pacifista saltó hacia arriba y esquivó los dos ataques. Luego cayó a tierra, provocando una violenta onda de choque por su impacto que los empujó hacia atrás, aunque ambos clavaron sus espadas en el suelo, logrando detenerse.

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El Pacifista que Luffy y los demás habían derribado, se puso en pie lenta pero inexorablemente. Salía humo de algunas zonas de su cuerpo, y se le notaba que tenía algunas leves abolladuras y quemazones, pero nada parecía indicar que sus ataques le hubieran causado más que un leve daño.

– Pacifistaaaaas... anulad vuestros códigos de actuación en zonas de población civil. Tenéis permisoooooo para entrar en Modo Matanza, sin importar los dañoooos colaterales – dijo de pronto una voz, que salía de un altavoz del Pacifista que apuntaba hacia el cielo cubierto de nubes. Altazor y todos los Mugiwaras se pusieron blancos, incapaces de no reconocer esa maldita voz.

– Otra vez él... – siseó Altazor, con sus ojos y voz rezumando rabia.

De repente, los ojos de los cinco pacifistas pasaron del blanco, al rojo.

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En algún lugar del mar, a muchas horas de viaje de la Isla Zafiro.

El Almirante de la Marina Kizaru Borsalino cortó la comunicación de un pequeño den den mushi que llevaba consigo, y lo guardó en un bolsillo.

– En unoooos minutos mi rastreador tendrá la posición exacta donde se encuentran todos ellos – dijo, mientras esbozaba una sonrisa divertida.

– Tenías razón viejo – dijo Sentomaru, sentado en la cubierta de ese rapidísimo barco en el que Borsalino, él mismo, y un selecto grupo de Marines de élite viajaban rumbo hacia la Isla Zafiro.

– La mayoríaaa de la gente es demasiado estúpida, o buena, para predecir lo que sus enemigos harán... el miedo les puede, y dan por sentadoooo que lo peor nunca ocurriráaaa Sentomaru kun – explicó Borsalino, sin perder su sonrisa – Da igual lo precavidos que sean, toooodo el mundo comete errores... si puedes aprovecharlos, el resto es cosa hecha. Imaginé que Altazor kun iríiiia a la Isla Zafiro, pero podía no haber sido así. Aunque hubiera idoooo, no me habría sido fáaacil encontrarle... ¿ne? Pero su nuevo amiguitoooo, Monkey D Luffy, es de esa clase de personas idiotas que hacen todo lo posible por proteger a los demás, sin pensaaar en las consecuencias.

"Por eso enviéee al Tenryuubito a ese lugar, con un falso mensaje de que encontraríaaaaa cosas increíbles allí. En un nido de piratas como es ese lugaaar, habría sido cuestión de tiempo que el Tenryuubito hiciiera alguna de sus estupideces, y si Monkey D Luffy lo veía, no se habría quedado de brazos cruzados. Y por eso mismo asigné la misión a Marciooo, sabía que él nos daría tiempo, es de esa clase de idiotas que pelean dándolo todo, y que cumplen las órdenes de sus superiores sin rechistar, y sin hablar más de la cueeeeenta, incluso aunque no las entiendan...

– Y ahora has soltado a los Pacifistas que ocultaste en el gran barco que iba a trasladar al Noble Mundial y les has ordenado usar todo su poder – comprendió Sentomaru – De todos modos, dejaste muchas cosas al azar y la suerte, viejo. Podían no haber ido allí, o el pirata Monkey D Luffy podría no haber visto al Noble Mundial haciendo de las suyas, no habría habido ataque, y no hubieran delatado su posición – replicó Sentomaru, intentando encontrar una falla en el plan de su mentor.

– Sentomaru kun, la suerte, favorece a los poderosos siempre. Me limité a confiar en que todo saliera bien... y así fue. Si algoooo hubiera salido mal, simplemente los habría matado a todos en Impel Down, o en Marineford, ya que sin duda irán allí a intentar rescatar al sangre maldita de Hikken Ace... ¿no crees? Los Pacifistas son el toque final de mi plan, ya que uno de ellos está enviando a eeeeeste rastreador – y sacó del bolsillo un extraño radar – La posición exacta, al milímetro, de donde se encuentraaaan todos nuestros queridos amigos. Incluso para mí, sería complicadooo con lo lejos que estamos el acertar y aterrizar a la velocidaaad de la luz en la isla... ¿ne? Podría caer al mar... y eso sería muy maloo ¿sería aterraaaador verdad?

"Dentro de unos minutos, podré saltar hacia allá... y esta vez... no fallaré"

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De regreso en la plaza central de la Isla Zafiro

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Nota del autor: Tema recomendado "One Piece OST - I will beat you Extended Version" (duración 5:36)

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– Altazor tenía razón – murmuró Robin, al recordar su conversación con el peli plateado. Ese maldito Almirante no iba a parar hasta verlos muertos a todos. Pero ninguno tenía tiempo para preocuparse por eso, ya que de repente, los Pacifistas comenzaron a abrir sus bocas e hicieron brotar rayos explosivos amarillos que provocaron explosiones por toda la plaza. Los Mugiwara pudieron esquivar el que les lanzó el PX contra el que peleaban, pero por detrás de ellos otro Pacifista, que había disparado al grupo de Law y fallado, les alcanzó con su explosión. Estaba a punto de alcanzar a la mayoría de ellos.

Chopper en su forma Heavy Point y Franky saltaron para proteger a sus nakamas.

– Heavy Point – dijo Chopper, poniendo los brazos por delante.

– ¡Hosi Shield! – gritó Franky, interponiendo sus brazos juntos formando un escudo redondo.

Entre los dos, bloquearon la explosión,

– ¡Chopper! ¡Franky! – gritó Luffy preocupado.

– ¡Estamos bien, ocúpate de ese Pacifista! – le gritaron los dos, y es que el Pacifista había comenzado a correr a gran velocidad, y se abalanzaba sobre Luffy. No le daría tiempo a responder al golpe, iba a darle de lleno.

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El equipo de Law también sufrió las consecuencias de la súbita anulación de los controles de contención de los Pacifistas. Ahora luchaban mientras se alejaban de la plaza, ya que Law pensaba que sería más inteligente pelear en calles más estrechas desde la que trasladar a sus nakamas con sus Room para atacar por la espalda al robot, y sobre todo, poder protegerse de las explosiones. Pero el Pacifista cambiaba de rumbo una y otra vez para manterse cerca de la plaza, y a duras penas conseguían hacerle salir, y él destruía un edificio y volvía a entrar, lo que les hacía tener que regresar a la plaza.

– Es como si algo les hubiera ordenado manterse a todos juntos – pensaba en voz alta Law, al que no le gustaba nada la voz que había escuchado antes – Shambles – dijo, e hizo caer unas grandes rocas sobre el Pacifista, que se deshizo con facilidad de las mismas tras unos esfuerzos. Entonces, el Pacifista le observó, y le lanzó varios rayos que se perdieron entre las nubes que cubrían el cielo, porque Law había utilizado su habilidad para reaparecer en otro tejado.

– ¡Capitán deberíamos retirarnos! – gritó uno de sus tripulantes, que tenía un brazo herido. Por toda respuesta, Law usó su poder para curar la herida de su nakama, y luego le miró con una expresión neutra.

– No. No pienso retirarme ante una de las Armas Humanas. Si no podemos con algo así, ¿como podríamos ir al Nuevo Mundo? – le sermoneó. Todos sus nakamas que estaban cerca escucharon esas palabras, y un nuevo valor creció en ellos, preparándose para el siguiente asalto.

El problema era, que por mucho que atacaban al Pacifista, éste era demasiado resistente, y a duras penas le hacían unos leves daños.

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Capone y los suyos habían elegido una mala estrategia. Ahora, en fuego a distancia, tenían todas las de perder. Un tercio de los piratas Fire Tank habían sido derrotados, y yacían heridos e inconscientes en los edificios derrumbados. Ahora Capone debía verse obligado a cambiar de estrategia. Usando la fortaleza que era su cuerpo, refugió al resto, y creó unas grandes orugas para desplazarse por los edificios que bordeaban la plaza a toda velocidad. Sus tripulantes, desde el interior de su cuerpo, comenzaron a usar de forma continua los cañones que ocultaba el pirata gánster, consiguiendo mantener ocupado al Pacifista, y en ocasiones, incluso hacerle algo de daño.

Por el momento, la pelea a distancia seguía.

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Kid y Killer estaban peleando bien contra el PX, al menos, hasta que sus ojos se volvieron rojos. Cuando eso ocurrió, la situación dio un giro inesperado, y Kid fue herido en un brazo por un rayo láser, que iba a alcanzar a Killer, pero éste se había interpuesto para protegerlo. Los dos se refugiaron en un cráter del terreno, mientras el resto de sus nakamas seguía atacando, aunque eran derribados uno tras otro por el robot.

– ¿Por qué hiciste eso? – se quejó Killer. Se le notaba furioso aunque su rostro no podía verse por su careta.

– Maldita sea idiota, no repliques mis decisiones arrgggghhh – fue la respuesta de Killer, que se levantó furioso, y usando su poder arrancó los dos cañones de los tanques contra los que habían peleado hacía no mucho tiempo. Los dos cañones se acoplaron a sus hombros. Ya de paso, metió dentro las balas de cañón que habían quedado dispersas por el interior de ambos vehículos destrozados – Te vas a cagar – murmuró Killer, mientras comenzaba a fusionar las balas que había agrupado, con la idea de crear dos grandes misiles.

El Pacifista, por toda respuesta, corrió hacia él, aunque fue detenido por varios tripulantes y por Killer.

– ¡Aguantaremos hasta que estés listo capitán! – gritaron. El Pacifista, de varios golpes, mandó a todos a volar, a excepción de a Killer, que consiguió solamente ser arrastrado por el suelo.

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Por su parte, Altazor y Zoro peleaban con el otro Pacifista, muy cerca del lugar donde peleaban Luffy y los demás. Altazor, que gracias a su experiencia y control del Haki podía mantener un cierto control de la situación, estaba atento a las dos peleas, para proteger a sus nakamas a la vez que peleaba contra el Pacifista que le habían asignado.

Zoro se inclinó hacia abajo, adoptando la pose de una pantera, y después se lanzó al ataque dando un gran salto, y girando sobre sí mismo mientras se encontraba en el aire.

– Hyou Kin Dama – (Bola del Kin de la pantera) dijo Zoro, enarbolando sus tres katanas, y el Pacifista tuvo que interponer sus brazos para parar el violento triple corte de Zoro. Aun así, se llevó unos ligeros cortes en el brazo que dejaron al descubierto partes metálicas debajo de la falsa piel.

– Rēza Rēza no mi Yoake no akarui hikari – (Láser Láser no mi, Luces brillantes del alba) dijo Altazor, saltando por encima de Zoro con los brazos cruzados frente al pecho, que retrocedió en sincronía al verle por el rabillo del ojo, y haciendo brotar unas brillantes bolas azules entre sus manos, de las que salieron rayos láser blancos que impactaban contra los brazos del Pacifista, provocando explosiones continuas. Altazor no detuvo el ataque, e incluso lo aumentó de intensidad, pero el Pacifista tampoco se iba a quedar sin hacer nada. Localizando al peli plateado con su rostro, cargó en su boca varios rayos y se los lanzó, pero Altazor, usando la observación, dobló el cuerpo en el aire esquivando los cuatro rayos, que explotaron en las alturas.

Zoro aprovechó la distracción del Pacifista, para volver a atacarle, cortando a toda velocidad su cuerpo donde se ponía al alcance. No logró causarle daños apenas, pero el Pacifista tuvo que bajar la cabeza, mirarle, y golpear el suelo levantando una nube de polvo y rocas que mandaron rodando por los suelos al peli verde.

– ¿Le distraje lo suficiente? – preguntó a su compañero, que ya no se encontraba en el mismo sitio que hacía unos segundos.

– Ittouryuu... Rangingu no Taka – (Estilo de una Espada, Estocada del Halcón) atacó Altazor, cayendo de los cielos a toda velocidad con una de sus dos espadas por delante, pegada al cuerpo. De un golpe limpio cargado de Haki de Armadura, destrozó el antebrazo que el PX había interpuesto, rompiéndolo en mil pedazos metálicos y de mecanismos que cayeron por el suelo – Gracias por crear una abertura Zoro – dijo Altazor, mientras salía del humo enarbolando su espada con un brillo letal en la mirada.

– Asique esto es lo que te permite controlar el Haki... – murmuró Zoro. Claramente, necesitaban aprender a controlar ese poder cuanto antes, la diferencia de no hacerlo bien podría suponer la derrota de los Mugiwara en el Nuevo Mundo.

– Lo dominaréis, tenlo por seguro, especialmente tú, Sanji y el capitán... pero por ahora, vamos a acabar el trabajo – contestó Altazor, alentándolo y totalmente convencido de que esos tres concretamente eran monstruosamente hábiles y capaces de dominar cualquier técnica que se propusieran. Luego, se giró sobre sus talones, ya que el Pacifista se había recuperado, aunque su cuerpo traqueteaba de forma extraña y sufría cortocircuitos. Todavía tenían que rematarlo.

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El Pacifista estaba a punto de golpear a Luffy...

– Ochenta Fleur: Cuatro Mano Hold – dijo Robin a tiempo, con el miedo pintado en su mirada. Cuatro brazos de gran tamaño se formaron en torno al Pacifista, y lo aprisionaron, logrando así contenerlo por unos segundos. Los segundos necesarios para que Luffy se girara a tiempo, y pudiera prepararse para responder al ataque del robot.

El Pacifista lanzó un puñetazo contra Luffy, tras deshacerse con un esfuerzo de los brazos fleur de Robin, y éste respondió insuflando aire en su puño.

– Gomu gomu no ¡Gigant Pistol! – gritó, mientras su brazo se volvía un brazo gigante, y detenía el golpe del Pacifista. Pero éste abrió la mano, mientras ambos forcejeaban, y le disparó un rayo que explotó de lleno. Luffy soltó un grito, y con su pierna lanzó una fortísima patada contra la pierna del Pacifista, desestabilizándolo y logrando que comenzara a caer – ¡Sanji ahora! – gritó el peli negro, y el rubio respondió al instante, ya repuesto de la explosión anterior.

– Maldita cosa, cae de una vez ¡Party Table Cuisse Shoot! – (Mesa de Fiesta Tiro Muslo) atacó Sanji contra la otra pierna desde abajo. Lanzó un montón de patadas, todas destinadas a desestabilizar la pierna del PX, para terminar saltando y lanzando una patada descendente mucho más fuerte contra el muslo de su enemigo, que se desestabilizó. La combinación de ambos nakamas provocó que se fuera contra el suelo de cara, golpeándose con estrépito.

– Yohohoho, es mi turno – dijo Brook, y se lanzó al ataque asaeteando la espalda y nuca del Pacifista. Uno de los ataques de la nuca provocó un ligero cortocircuito, y el Pacifista se puso en pie con rapidez y mayor violencia. Al parecer se habían activado unos mecanismos defensivos de emergencia al sufrir ese golpe – Eso le hizo daño, dadle con todo ahí – dijo Brook, mientras se dirigía hacia tierra. El Pacifista le apuntó con su mano, pero Franky ya repuesto pero con un hilo de sangre que le caía por la frente, apuntó con sus brazos juntos al brazo extendido del PX.

– ¡Coup de Vent! – atacó Franky, usando una pequeña parte de su cola, y el brazo del Pacifista se desvió, impactando el rayo contra unos tejados lejanos y destrozándolos en el acto.

– Atlas Suisei – (Cometa Atlas) disparó Usopp, lanzando un proyectil que se dividió en cuatro partes e impactó en el rostro del Pacifista, sin causarle daños, pero cegando sus sensores brevemente.

– Eso fue muy hábil, Franky, Usopp – reconoció Nami – Cuidado chicos, hay previsión de tormentas y vientos fuertes entorno al Pacifista – anunció Nami, y todos se fijaron entonces en la gran nube negra que la navegante había estado formando mientras peleaban – ¡Brook apartáte! – pidió ella mientras volteaba su clima tact.

– Yohohohoho, dame un segundo Nami saaaaan – rogó por su vida Brook, mientras aterrizaba en el suelo y sus piernas se convertían en un borrón no visible por su velocidad para alejarse a tiempo de allí – Gracias Franky – añadió mientras corría. Una nueva explosión de otro Pacifista, pues a la vez que ellos peleaban peleaban otras tres tripulaciones piratas y cuatro Pacifistas más, estuvo a punto de darles, pero un escudo hábilmente puesto por Altazor detrás de ellos bloqueó la explosión.

"Está atento también a lo que nos pase a nosotros" comprendió Luffy, mirando de reojo hacia donde peleaban el peli plateado y Zoro. Comprobó que el Pacifista tenía un brazo destruido, y que luchaba a la defensiva, con Zoro y Altazor claramente a punto de ganar, y sonrió con orgullo.

– ¡De nada señor esqueleto! – contestó Franky, con su pulgar levantado, haciendo volver a Luffy a la pelea que ellos estaban librando. No podía quedarse atrás de sus dos nakamas, por fuertes que fueran ambos combinados, o por mucho Haki que el nuevo tuviera... él era el capitán. Y una nueva motivación, surgió en su interior y le llevó a romper sus límites y superarse de nuevo.

– ¡Storm Tempo! – gritó Nami, y un vendaval y multitud de rayos cayeron sobre el Pacifista, cuyos sensores electromagnéticos quedaron cegados. El PX, después de la descarga cayó al suelo de lado, derribado por el viento tan fuerte que le golpeaba, hasta que la nube de tormenta se deshizo.

– ¡AU! ¡Aún no he terrrrrminado! – gritó Franky, reapareciendo en escena – ¡Fresh Fire! – y de su boca brotó un torrente de llamas que dirigió con precisión hacia la espalda del robot – Mi punto débil es la espalda – murmuró, para luego hacer su pose – ¡Sería una Súuuuuper coincidencia que fuera el mismo! – gritó.

El Pacifista, no sin cierto esfuerzo al parecer, volvió a ponerse en pie, para desesperación de todos. Le salía humo de la espalda, y se le habían quemado en ciertas zonas las ropas. Además, se escuchaban sonidos en su interior extraños, como si los mecanismos que lo movían estuvieran fallando un poco. Pero en cuanto se puso en pie, les lanzó varios rayos que tuvieron que esquivar. Uno de ellos golpeó a Brook de refilón, que salió disparado hasta estrellarse en la zona donde los piratas de Kid combatían con el otro Pacifista, mientras su capitán seguía cargando su ataque especial.

– ¡Gomu gomu no Jet Bazooka! – gritó Luffy, apareciendo de pronto delante del Pacifista en su Gear Second, y golpeando de lleno en el centro del cuerpo al robot, que dio varios pasos hacia atrás. Aprovechando el impulso comenzó a mover sus brazos a toda velocidad, como si de un Gatling se tratara, pero sin llegar a tocar al Pacifista, que se recuperaba del golpe pero aún no estaba listo para atacar – Gomu gomu no ¡Jet Cannon! – volvió a gritar, saltando hacia delante sin darle un respiro. Cuando gritó el Cannon, sus dos puños impactaron, provocando una fuerte explosión que estampó al Pacifista contra una pared de los edificios de la plaza, agrietándola por el golpe, y obligó a agarrarse a sus nakamas a lo que pudieran para no ser arrastrados por la onda de choque.

Luffy volvió a lanzarse al ataque, intercambiando con el Pacifista varios golpes seguidos muy fuertes, para asombro de todos sus nakamas.

– ¿Luffy se hizo más fuerte de golpe? – preguntó Robin sorprendida. En ese momento, el Pacifista fue derribado y cayó dentro de uno de los edificios, que se vino abajo con estrépito, y Luffy saltó hacia atrás, mientras de su cuerpo salía una enorme cantidad de vapor rojizo-rosado.

– No es eso Robin chwan – comprendió Sanji, mientras daba una calada a su cigarro – El idiota de goma del capitán lo está dando todo. Está golpeando al Pacifista con absolutamente todo lo que tiene en cada golpe.

"Pero eso también hará que se canse antes" pensó el rubio, y se preparó para volver a atacar en cuanto notara que su capitán necesitaba ayuda.

– Yohohoho, si me disculpan volveré con los míos – se rió Brook, y salió corriendo, dejando a los piratas de Kid con una gota en la cabeza.

El Pacifista salió de entre los escombros de los edificios, buscando a Luffy con la mirada, pero éste otra vez volvía a estar junto a él.

– Gomu gomu no Jet Whip – (Latigo Jet) volvió a atacar incansablemente, mientras rotaba su cuerpo para soltar una tremenda patada lateral al robot, que fue arrastrado por los edificios que bordeaban la plaza, derribando uno tras otros como si de un castillo de naipes se tratara.

El Pacifista ni siquiera había caído al suelo con ese ataque, y salió disparado hacia los Mugiwara mientras cargaba dos rayos en su boca, que lanzó contra ellos.

– ¡Coup de Vent! – gritó Franky, y usando una fuerte ráfaga de viento, que detuvo uno de los rayos explotándolo a mitad de camino, pero el otro siguió avanzando

– Rumble – dijo Chopper, comiendo una de sus Rumble Ball – ¡Guard Point! – anunció, y se interpuso en el camino del rayo, bloqueando la explosión para proteger a sus nakamas, aunque sufrió algunas quemaduras por la misma y se estrelló detrás de ellos. Nami, preocupada, corrió a auxiliarle.

– Cómo te atreves a hacerle eso a Chopper maldito amasijo de metales... Santen Decoupagé – (Corte en Tres Trozos) murmuró Sanji, molesto, y golpeó tres veces con su pierna al Pacifista en el pecho, que se vio obligado a detenerse, y responder al ataque del cocinero con un fuerte puñetazo, que destrozó el suelo e hirió a Sanji. Sanji soltó un grito, rodó por el suelo, y se agarró la pierna con la que le había golpeado ya varias veces muy dolorido. Notaba el hueso cada vez más blando, y comprendió que si seguía pateando con la espinilla, terminaría rompiéndose el hueso.

Brook y Franky se lanzaron al ataque por delante, mientras Luffy corría hacia el Pacifista de costado. Entre los tres, lograron hacerle retroceder de nuevo.

Uno de los cortes de Brook, dio en el cuello de nuevo al Pacifista, y le provocó un nuevo cortocircuito. El sensor detector de enemigos falló, y el Pacifista sufrió un cortocircuito, para luego abrir la boca y las manos y comenzar a lanzar rayos amarillos en todas direcciones sin ningún control.

– ¡Chicos a cubierto! – gritó Luffy, mientras salía corriendo a toda velocidad hacia sus nakamas. Estiró los brazos, agarrando a Nami y Chopper, y luego los retornó, mientras ambos chillaban, y se metió junto a ellos en un cráter del suelo provocado por una explosión anterior.

– Coup de Boo – dijo Franky, y con unas ventosidades de su trasero, salió volando hacia las alturas, apartándose de los rayos que se dirigían sin control hacia todas partes.

– ¡Ahhhhhh que miedo! ¡Voy a morir! – lloró Usopp mientras se tiraba dentro de otro agujero del terreno cubriéndose la cabeza con las manos y llorando a lágrima viva.

– Cien Fleur, Wings – Robin había creado de nuevo sus alas, con las que se desplazó a gran velocidad hasta poder ocultarse detrás de unos edificios derrumbados. Sanji y Brook, por su parte, tuvieron que valerse de la fuerza de sus piernas para esquivar los ataques hasta poder quedar ocultos en un boquete del suelo que llevaba hasta un almacén subterráneo.

– Sanji san... mi estoque no aguantará mucho más – dijo Brook enseñando su espada, que estaba ya llena de muescas. Sanji, por toda respuesta, enseñó sus pantorrillas, levantándose los pantalones de traje marrones, que estaban ya algo desgarrados.

– Tampoco mis piernas Brook – reconoció, mientras se mesaba el cabello con una mano. Tenía las piernas llenas de moratones – Pero si el capitán puede continuar, nosotros haremos lo mismo. Debo impresionara mi Nami Swan y a mi Robin Chwan – añadió, mientras sus ojos se volvían corazones y abría la boca como un idiota.

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Altazor y Zoro, al ver como entre Luffy y los demás habían logrado causar daños al Pacifista, dañando su sistema interno, sonrieron desafiantes, y se abalanzaron sobre el Pacifista contra el que peleaban, sin importarles las explosiones que se producían a su alrededor.

– ¡Avísame cuando ese bastardo vaya a darnos! – fue todo lo que pidió Zoro.

– ¡Dalo por hecho! – contestó el peli plateado. Los dos se lanzaron, espadas en mano, golpeando con todo al Pacifista, hasta que, combinada la fuerza de ambos, y el Haki de Altazor, cortaron el otro brazo del robot.

– Nos queda la cabeza – murmuró Zoro con un tono de voz de depredador puro.

– ¡Ahora! – fue todo lo que gritó de repente Altazor, y ambos saltaron sobre el Pacifista, treparon por su cuerpo, y se ocultaron detrás de su espalda. Un segundo más tarde, la explosión golpeó de lleno el cuerpo del Pacifista, que se tambaleó, a punto de caer.

– Reconoceré algo, son condenadamente duros – dijo Zoro, e intentó clavar una de sus espadas en la espalda del Pacifista, aunque solo le logró realizar una pequeña muesca.

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Y las otras dos tripulaciones, cuando vieron que el Pacifista disparaba rayos como un loco, se escondieron como pudieron. Las explosiones golpearon a algunos tripulantes, a los propios Pacifistas, a los edificios, y al propio Capone, que se levantó muy furioso con un hilo de sangre cayéndole de la comisura del labio.

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Luffy fue el primero en abrir los ojos. Por todas partes, solo había humo, pero las explosiones habían parado.

– Nami, ¿estás bien? ¿Chopper? – preguntó a ambos, mirando hacia cada lado. Los dos se habían acurrucado contra la tierra, y Nami no dejaba de temblar – Oe, Nami, ya está, está todo bien – murmuró Luffy, mientras la ponía una mano en el hombro.

– Sí... no te preocupes... es que no me esperaba... – murmuró ella, mientras levantaba la cabeza y tragaba saliva.

– ¿Que fueran tan fuertes? Yo tampoco, pero estamos acostumbrados a pelear contra tipos fuertes todo el tiempo. Vamos a ganar ya lo verás, shishishishi – se rió Luffy, y se puso en pie mientras se crujía los nudillos, que le estaban sangrando por la cantidad de golpes que había dado al duro metal.

Había llegado el momento de terminar lo que habían empezado. Ni los Pacifistas, ni nadie, podrían impedirle rescatar a su hermano.

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Puerto de la Isla Zafiro

Rayleigh soltó un suspiro, mientras envainaba su espada.

– La verdad, proteger el barco mientras acababa con ellos me dio algo más de trabajo de lo que había pensado – reconoció con los ojos cerrados y una ligera sonrisa. A su alrededor, en el suelo del puerto lleno de cráteres y agujeros, yacían cuatro Pacifistas cortados en pedazos. Uno por la mitad, a otro le faltaba la cabeza y tenía varias estocadas en el cuerpo, el tercero era un montón de amasijos de piezas de metal y mecanismos, y el cuarto había caído al agua y se estaba hundiendo lentamente. A sus espaldas, el Sunny seguía intacto. En ese momento, escuchó las explosiones y sonidos de pelea que provenían de la plaza, en las alturas de las laderas de la isla – Me parece que se están apañando bastante bien. Pero debería ir a echar un vistazo, solo por si acaso – se dijo para sí mismo, y comenzó a caminar por una de las avenidas principales, en dirección hacia la plaza.

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Hasta aquí el capítulo

Una vez más, gracias a todos por las reviews. Fue una actualización muy rápida, ¿no? Y además, ha sido un capítulo cargadito de acción por todas partes

Gracias como siempre por tu review

Un abrazo a todos! Feliz semana! El próximo lo tendremos antes de que acabe el mes, os lo prometo ;)