A la mañana siguiente, Hermione Granger se despertó en los brazos de Severus Snape. Era algo tan natural, la forma en la que encajaban, como piezas de puzle. La cabeza de ella estaba apoyada debajo de la barbilla de él y sus brazos estaban enlazados alrededor del otro, con los pechos presionados estrechamente. Ella no se había dado cuenta hasta ahora de que él estaba desnudo, y podía sentir su erección matutina entre el hueco de sus piernas. Ella suspiró contra el cuello de él, medio dormida, absorbiendo la maravillosa sensación de ser sujetada por él, aunque él no fuera consciente de ello.
Hermione apretó al Maestro de Pociones hacia sí y él respondió gruñendo desde lo más profundo de su garganta y estirándose un poco, recorriendo su mano por la espalda de ella. A cambio, Hermione acarició con su nariz la manzana de Adán de él con gesto afectuoso, y luego plantó un beso en ella. El se separó lo justo como para mirarla, y ella lo miró, con las narices tocándose la una con la otra. Como si fuera la cosa más natural del mundo, Hermione se inclinó ante el contacto, presionando su mejilla contra la de él, dejando que sus labios tocaran comisura de los labios de él.
Ante eso, él llevó una mano a su pelo y giro la cara de ella hacia él, besándola de lleno en la boca. Ella se derritió ante la sensación mientras él acariciaba sus labios contra los de ella, abriéndolos lo justo como para capturar uno de sus labios entre los suyos. Ella gimió, abriendo su boca para él, y él respondió abriendo su boca sobre la suya y introduciendo su lengua dentro. Ella acarició su propia lengua contra la suya tímidamente y él gruñó de placer. Sintiéndose atrevida, Hermione introdujo su propia lengua en la boca de él. La cogió del pelo más fuerte y el beso se volvió duro, más profundo y más urgente. Ella lo empujó contra el colchón, besándolo apasionadamente y moviéndose contra él para demostrarle su excitación. Podía sentir la de él.
Las manos de él encontraron su trasero y la apretó más contra su dura erección. Entonces, de repente él se puso encima de ella, presionándola contra el colchón con una creciente urgencia. Su mano acarició un pecho duramente y su presionó contra ella con una necesidad que hizo que ella quisiera explotar. Entonces la mano de él se dirigió a la pantorrilla de ella, acariciando la desnuda piel.
Pero de golpe y porrazo él se separó. Mientras se separaba de ella y buscaba apoyo, ella pudo ver, por primera vez, la erección de él. ¡Oh Merlín!
''No''. Dijo él. Ella le miró a los ojos y le costó un momento digerir lo que le acababa de decir. ''No puedo hacer esto,'' continuó diciendo él, y de repente se marchó. Ella escuchó la ducha del baño y se recostó contra la almohada. ¿Qué acaba de pasar?
Snape estuvo fuera todo el día y Hermione tuvo que controlar su enfado para no arruinar la poción Matalobos. ¡Maldito estúpido! Cuando la poción estuvo acabada, no podía concentrarse para leer. De todas formas, ya se había leído todos los libros de Oclumancia que él había dejado para ella. Frustrada y buscando algo con lo que distraer su torturada mente, Hermione cogió el cuaderno de notas que era su escape de comunicación con Harry y Ron. Para su sorpresa, había una nueva entrada:
Vamos detrás de otro horrocrux. Entraremos en Gringotts. Pensé que debías saberlo.
''¡Oh mierda!'' exclamó Hermione. Esto era muy grande y posiblemente muy muy malo. Pero no podía hacer absolutamente nada más que esperar respecto a ello. Se preguntó cuando habrían enviado el mensaje. Una pena que no hubiera pensado en añadir un marcador de la hora con la varita. Hermione suspiró de frustración y escribió una respuesta: ¡Mandadme más noticias en cuanto podáis! Decidió conjurar el cuaderno para que sonara como el pitido de una tetera cuando recibiera un mensaje nuevo.
La puerta se abiró. Snape estaba de vuelta. Qué oportuno, pensó secamente. Él parecía no estar de muy buen humor para hablar con ella, pero ella no se iba a conformar con eso. ''Profesor,'' intentó decir. Él sólo pasó por delante de ella como si tuviera cosas más importantes en las que pensar y como si no quisiera distracciones.
''Ahora no, Granger,'' fue todo lo que él dijo antes de meterse en su dormitorio. Ella lo siguió con cabezonería.
''Profesor, sólo quería preguntarle si podía deshechizar la estantería…'' Snape se volvió hacia ella, con las negras ropas moviéndose alrededor de él.
''¿Es eso lo que quiere, Granger? ¿Es eso por lo que ha montado todo esto?'' …¿Qué? Ella sólo se le quedó mirando con la boca abierta. ''¿Bueno pues, sabe algo Granger? Mis libros valen mucho más que un patético beso.'' Fue como si él le hubiera dado una bofetada. ¡¿De qué diablos está hablando?! ''¡No me mire así! ¡No tiene ningún poder aquí, Granger! ¡No soy el tipo de hombre que se rinde ante las súplicas de una mujer solamente porque ella se cree que está disponible para mí!'' ¡Cómo se atreve! ''Así que si quiere hacer un trato, debería pedirlo, pero le aviso ahora mismo que necesitará mucho más que eso.'' Ella podría haberlo matado allí mismo.
''¡Capullo!'' Ella podría haberlo abofeteado si no creyera que él la pararía y que entonces la castigaría por intentarlo.
''Me han dicho cosas peores.''
''¡Bien! ¿Cuánto quiere por la estantería entonces?'' gritó ella, ante el tono fanfarrón de él. Ella no era tonta y no se creía que ese beso no le hubiera afectado a él también. Y ella sabía que él no quería hacer tratos. Contempló como él dudaba.
''¿La estantería entera, Granger? Me deberá para el resto de su vida.'' Ella se acercó amenazante a él.
''Bien. No es que vaya a durar mucho igualmente, si no me da acceso a sus libros.'' Eso pareció afectarle y quitarle de su posición.
''¿De qué está hablando?'' Hermione alzó su barbilla desafiante.
''Olvídalo. No le importa, ¿se acuerda? Sólo dime qué tengo que hacer.''
''Granger, no me tiente.'' La avisó él con un gruñido.
''Hecho. ¿Algo más?'' ella estaba enfadada con él y estaba usando la oportunidad para soltar todo el estrés.
''¡Granger! ¡¿Por qué necesita mis libros?!''
''No se lo puedo decir, Profesor.''
De repente él estaba encima de ella, apoyándola con la espalda contra el marco de la puerta, con las manos de sobre sus hombros. Ella le miró a los ojos con confusión e inmediatamente entendió lo que él pretendía. En vez de dejar verle las intenciones que ella tenía, lo bombardeó con imágenes de los dos elaborando pociones juntos, leyendo juntos, conviviendo. Trajo a la mente el recuerdo del beso que habían compartido esa mañana, junto con las emociones que había sentido ella. Él se encontró con ese recuerdo pero ella pudo sentir como la mente de él cambiaba de dirección. Antes de que ella pudiera pararlo él estaba investigando más profundamente, persiguiendo esa amenaza, empezando por el principio.
Viktor Krum. Ahí estaba el día en que él le había pedido ir con ella al Baile de Navidad. Y después el baile y un ligero beso de buenas noches; torpe pero excitante. Después vino la memoria de ellos dándose el lote en el barco de Durmstrang (el único sitio de los alrededores del castillo donde su club de fans no lo perseguía). Viktor estaba tocando debajo de la blusa de ella pero ella no sentía nada más que ansiedad e incomodidad. Ella pudo sentir el descontento de Snape. Pero él estaba buscando algo más específico.
Así que ha tenido una pequeña experiencia con Krum. Pero él no parecía haber inspirado la pasión que él había sentido en el otro recuerdo. Severus se concentró mucho. La chica aparentemente estaba muy confusa como para ejercer Oclumancia sobre él, aunque se había resistido bastante al principio. Decidió cambiar de táctica, centrándose en las emociones.
¡Ahí! Pudo echar un vistazo a los sucios jarrones de una estantería que él había visto en la memoria anterior antes de toparse con una pared de ladrillos. De repente fue sacado bruscamente de la mente de ella y abrió sus ojos para encontrarse con una enfurismada Hermione Granger parada enfrente de él con la varita en mano.
''¡Cómo te atreves!'' gritó ella. Las lágrimas caían por sus mejillas y él sintió un poco de remordimiento.
''Sólo estaba…''
''¡No sigas!'' la expresión de ella era la mismísima representación de su enfado y todo iba dirigido a él. De repente se acordó. La tienda. El Callejón Knockturn. Estaba seguro de que era ese sitio. Pero en la memoria, él había estado besándole el cuello. ¡Oh maldita sea! ¡No se trataba de un recuerdo en sí! ¡Había sido un sueño!
Justo entonces se escuchó el sonido del silbido de una tetera y Severus se puso de pié con la varita en mano, empujando a Hermione detrás de su espalda. Pero ella pasó por delante de él, corriendo hacia una pequeña libreta que había en la mesa al lado del sofá. Abriéndola, ella se sentó en el sofá para leerla. Se llevó la mano a la boca y jadeó de horror mientras él contemplaba como la cara de ella iba empalideciendo.
