Hola de nuevo! Aquí tenéis otro nuevo cap, espero que lo disfrutéis y me lo contéis con muchos reviews :p. Gracias como siempre por los reviews, follows y fav :)
Y ahora... ¡a leer!
Tras una semana de duros entrenamientos, Emma se encontraba en casa de la alcaldesa, sentada en el sofá tocándose las manos. Regina salió del cuarto de baño con unas gasas y unos trozos de vendas.
-Emma… ¿de verdad qué estás bien?- preguntó Regina arrodillándose frente a Emma y haciéndole un gesto para que le diese las manos.
-Si- hizo una mueca cuando la morena le cogió las manos. Había entrenado tan duro durante esa semana que se había quemado algo las manos. Se estaba esforzando al máximo, ya que no tenían demasiado tiempo, pues no sabían cuándo podía aparecer Zelena, así que entrenaba con la morena y en casa seguía entrenando. Al menos había dado sus frutos ese duro entrenamiento, ya conseguía dominar la magia como algo natural, no necesitaba concentrarse.
-Emma ¿de verdad no quieres qué te cure con magia yo?- esta negó con la cabeza –bueno, pues entonces cúrate tú- esta volvió a negar.
-Regina estoy bien, prefiero pasar por esto naturalmente, sin magia- la morena puso las gasas mojadas encima de sus manos y Emma puso cara de alivio. Sabía lo que le aliviaba el ponerse gasas frías, no entendía por qué la rubia era tan cabezona y no quería que la curara. Puso las vendas en las manos de esta. Una vez acabó, la rubia se despidió de la morena y fue a su casa. Regina había pedido a Emma que Henry se quedara esa noche con ella.
Una vez se hubo ido, Regina subió a su habitación. Quería acostarse, tanto entrenar con la rubia la estaba agotando.
Cuando entró a su cuarto se quedó blanca. Entró lentamente, con cara de miedo. No podía creerse lo que estaba viendo. En el dormitorio se encontraba el espejo que tenía ella, solo que este no reflejaba nada. En él se veía el castillo de su madre, solo que el trono estaba vacío.
-No puede ser…- se acercó al espejo y tocó la superficie, atravesándola con su mano. -No… ella también no….- salió corriendo de la casa montándose en el coche y tomó dirección a la tienda de Gold.
Regina entró corriendo en la tienda de Gold.
-Rumpeltinski- dijo dando grandes bocanadas de aire. -Mi madre ha huido del País de las Maravillas.
-Eso no puede ser posible- dijo Rumpel, poniéndose algo nervioso -no ha podido cruzar la barrera temporal.
-Algo debió pasar al cerrar la puerta con el País de las Maravillas- se puso un mechón de pelo detrás de la oreja, dejando ver su claro nerviosismo. *No puede ser, no teníamos suficiente con los dos locos por el pueblo que ahora tengo que preocuparme por mi madre. Menos mal que dejé a Henry con Emma y los Charming* Aunque odiaba a los Charming, sabía que su hijo y Emma estarían a salvo con ellos.
-Tendremos que estar con los ojos abiertos- dijo Rumple seriamente -creo que Cora nos mintió acerca de que no sabía nada sobre la maldición de Zelena y de mi padre…seguramente esté aliada con ellos- dio un golpe en la mesa- maldita Cora.
-Iré a ver a Emma y la avisaré. Creo que necesitaremos aún más entrenamiento, enfrentarse a mi madre no va a ser nada fácil. -Dicho esto salió y se encaminó a casa de los Charming.
Tocó a la puerta y esta se abrió dejando ver a Emma -¿Regina?- se echó hacia atrás -no pienso volver a entrenar- hizo un mohín con la boca -estoy muy cansada- vio la seriedad en la cara de Regina. -¿Ha pasado algo?- notó a la morena muy preocupada.
Regina la cogió de la mano y la sacó al porche de la casa -Emma, mi madre ha conseguido escapar del País de las Maravillas- la morena se metió las manos a los bolsillos.
-¿Cómo ha podido ser eso posible?- Emma estaba algo en shock, eso quería decir más problemas.
-No lo sé, cuando te fuiste, fui a mi cuarto y en el espejo estaba abierto el portal. Estaba el trono pero no ella y el portal seguía abierto.- Emma la cortó.
-Pero quizás no ha salido- intentó buscar una posibilidad-
-Emma mi madre está deseando escapar del lugar de donde la encerré, es demasiado lista y no debí abrir el portal para hablar con ella maldita sea- Regina se puso la mano sobre los ojos-
Emma sabía que la reina estaba mal, así que se acercó a ella y la abrazó. -Regina todo saldrá bien- acarició su pelo, la morena la agarró fuerte de la cintura atrayéndola todo lo que pudo hacia ella.
Regina se separó unos milímetros mirando directamente a los ojos verdes de la rubia, perdiéndose en ellos. Esta vez fue Regina quien acarició el pelo de Emma, colocando un rebelde mechón rubio detrás de la oreja. -Emma, si algo le pasara a Henry o a ti… jamás me lo perdonaría.
-No nos va a pasar nada, ambas protegeremos a Henry- se sonrojó -y a mí sé que si algo me pasa y no logro defenderme… lo harás tú, confío en ti- Emma bajó la mirada a los carnosos labios de la morena.
Regina sonrió -Siempre te protegeré- la alcaldesa estaba haciendo acopio de su fuerza de voluntad para no lanzarse encima de la rubia.
Lentamente fueron juntando sus labios, Emma sentía el aliento de la morena muy cerca… -¡Mamá!
Un grito sacó a Regina y Emma de su momento romántico. Ambas salieron corriendo en dirección dónde provenía el grito.
Encontraron a Henry enfrente de su libro -Mamá, Emma, está volviendo a pasar, la historia se está volviendo a escribir en mi libro.
Regina se tranquilizó. *Algún día Henry va a matarme de un susto*. Se pusieron al lado del libro y observaron una casa en los límites del bosque.
-Esa casa no estaba ahí antes- dijo Regina algo confundida -pasé millones de veces por ahí y solo había bosque…
-Quizás estén escondidos ahí- dijo Emma -Regina, es el momento de que los enfrentemos, no podemos dejarlo más- esta asintió.
-Vamos a prepararnos para la batalla.- Miró las manos de la rubia, que seguían vendadas -Emma eso vamos a tener que curarlo, necesitamos estar al 100%.
Asintió y Regina la curó con un solo movimiento de brazo. -Gracias- dijo quitándose las vendas.
-Vamos dentro de tu casa Emma, debemos planear el ataque.
Los tres entraron dentro de la casa y le contaron lo sucedido a los Charming.
-Blanca, James, necesito que os quedéis aquí y protejáis a Henry.
James interrumpió -No puedo quedarme encerrado en casa cuando mi hija y mi nieto están en peligro.
-Papá, por favor, te necesito ahí cuidando de Henry y de mamá. Nos enfrentamos a magia y es algo que vosotros no tenéis- Emma miró a sus padres suplicándoles.
Blanca decidió ayudar a su hija -James cariño, creo que Emma y Regina tienen razón. Nosotros solo entorpeceríamos, tú no conoces a Cora, es un ser despiadado.
-Está bien- James aceptó.
-Bien- dijo Regina -ahora debemos hacer un hechizo protector para que no puedan entrar en la casa y estéis a salvo. Voy a ponerme a ello- dicho esto, salió al patio para hacer el hechizo protector.
Blanca salió detrás -¿Regina?- esta se dio la vuelta sorprendida porque la madre de la rubia la hubiera seguido.
-Qué ocurre- dijo Regina preparándose.
-Solo quería pedirte que, por favor, cuides ahí fuera a Emma… ella es lo único que James y yo tenemos- hizo una pausa -Sé que no hace falta que yo te de esta charla ahora mismo… sé que la protegerás y que ella te protegerá a ti… yo solo- se estaba trabando con las palabras -solo quiero que las dos volváis bien…- miró a sus zapatos -me gustaría enterrar el hacha de guerra Regina, llevamos demasiados años intentando matarnos la una a la otra.
Regina sonrió a modo de confirmación -Yo la protegeré, no te preocupes, me encargaré de traerla sana y salva- Regina caminó hacia delante saliendo del porche de la casa.
-Más te vale traerte tu también de vuelta- dijo Blanca una vez más -quiero tener una charla con mi nuera- dicho esto, entro a la casa.
Regina se quedó tan perpleja por lo que había dicho Blanca, que no vio el árbol que estaba justo delante de ella y chocó contra él cayéndose de culo -Auch- estaba completamente roja, nunca pensó que Blanca iba a llamarla nuera y nunca había pensado en Emma como pareja.
Lanzó el hechizo y llamó a Emma para que saliera, no iba a volver a entrar ahí dentro ni loca. *Justo lo que necesitaba ahora, ponerme roja delante de Blanca*
Emma salió con Henry, que corrió a abrazar a su madre -Mamá, por favor, volver las dos sanas y salvas- al pequeño se le cayeron algunas lágrimas.
Regina las secó -Tranquilo cariño, volveremos- se levantó y le dijo a Emma que se fueran, no soportaba las despedidas y menos ver llorar a su hijo. Había prometido volver, pero no sabía si eso iba a poder cumplirlo, después de todo, iba a ser una dura batalla.
Ambas se encaminaron hacia la casa, cuando vieron que alguien estaba siguiéndolas. Se dieron la vuelta encontrando a Rubi y a Bella.
-Rubi, Bella… ¿que hacéis aquí? Volved a casa, esto se va a poner peligroso- dijo Emma caminando hacia ellas.
-No pienso dejarte sola Emma- dijo Rubi decidida- puedo seros de gran ayuda.
Emma intentó convencerla –Rubi, es muy peligroso, por favor.
Bella intervino -Sabes que cuando algo se le mete en la cabeza es imposible que se le vaya-miró a Rubi sonrojada.
-Está bien- dijo Emma con pesar.
-Emma… ¿puedo hablar contigo un momento?- dijo cuando Rubi avanzó para hablar con Regina. La rubia se paró mirando hacia Bella. -Por favor, cuida de Rubi… Yo…no sé qué sería de mi si algo malo le llegase a ocurrir- se quedó callada.
-Bella, ¿qué te pasa?- preguntó Emma ante la mirada de tristeza que tenía esta.
-Desde que despertamos de la maldición, me siento rara con ella… yo…- se puso roja y bajó el tono para que no llegara a oído de las dos mujeres que estaban delante -desde que se rompió la maldición han aparecido sentimientos que yo no tenía. Emma… me sonrojo cuando la veo, quiero verla todo el rato…- Emma sonrió, sabía que su amiga sentía algo por Rubi y que era correspondido.
-¿Por qué no se lo dices? Bella confía en mí, creo que debería saberlo- no quiso ser más explícita diciéndole que Rubi sentía lo mismo por ella.
Bella negó con la cabeza -No, nunca se lo diría, es mi amiga, no puedo romper mi amistad con ella por una tontería- miró hacia donde estaban Regina y Rubi -¿Y qué tal con Regina?- cambió de tema.
-Vamos despacio- dijo la rubia.
-Chicas vamos- dijo Rubi del otro lado.
-Vamos antes de que se impacienten. Deberías ir a despedir a Rubi y desearle suerte- guiñó un ojo a Bella mientras comenzaban a andar.
Cuando llegaron donde estaban ellas, Bella y Rubi se quedaron calladas y sonrojadas.
-Mucha suerte chicas- dijo finalmente. Abrazó a Emma, dio una mano a Regina y cuando se puso frente a Rubi, a ambas les costó dar el paso.
-Ten cuidado, ¿vale?- dijo Rubi abrazando a Bella.
-Ten cuidado tú, que eres la que vas a enfrentarte a toda esa gente- abrazó a Rubi. Cuando se fueron a dar dos besos se equivocaron hacia qué lado, besando sus comisuras.
Ambas se pusieron rojas -Vámonos- dijo Rubi. Se encaminaron hacia delante.
-Rubi, creo que deberías despedirte bien de Bella- miró a Regina buscando apoyo.
-A mí no me metáis, yo no sé por qué no le dices que la quieres de una vez- estas palabras dejaron a Emma y a Rubi paradas. La rubia miró a Regina con cara de odio. -¿Qué pasa?- dijo- es o no es la verdad.
-Rubi, te juro que no le he dicho nada….- miró a esta, esperando que la creyera -pero no sabemos qué va a pasar de ahora en adelante.
Rubi afirmó con la cabeza, tragó saliva y se dio media vuelta, yendo decidida hacia donde se encontraba Bella, quien la miraba interrogante. Cuando llegó a su lado, se acercó y sin decir nada la besó. El beso que empezó como un suave toque, se convirtió en un fogoso beso cuando Bella cogió entre sus manos la cara de Rubi para hacer más largo aquel contacto en el que casi se les estaba olvidando respirar. Rubi se separó de Bella -Tú y yo tenemos muchas cosas de las que hablar, así que espérame- dijo tocando con las yemas de los dedos sus labios. Bella solo asintió. Rubi dio media vuelta para encontrar a sus compañeras mirando.
-Wow- dijo Regina viendo cómo se había lanzado Rubi. Miró a Emma que también había decidido mirarla y ambas se pusieron rojas.
Emma aplaudió internamente el gesto de valentía de Rubi.*Cuando seré yo tan valiente*
Las tres se encaminaron hacia la misteriosa casa. Una vez hubieron llegado, Regina hizo un gesto para que pararan. Lanzó una bola de energía que revotó contra un muro invisible.
-Lo que yo pensaba, una barrera.
La puerta de la casa se abrió saliendo de ella Zelena y Peter.
-Parece que los héroes se han hecho esperar- dijo Zelena, poniéndose enfrente de Regina -Hola de nuevo hermanita.
-Ha llegado el momento de comprobar quien es más fuerte- habló Peter, haciendo un gesto con la mano y eliminando la barrera invisible que los separaba.
Continuará...
