Merlin gimió mientras Arthur recorría todo su cuerpo desnudo con la lengua. Arrancó un poco de hierba al sujetarse con todas sus fuerzas y arqueó el cuerpo cuando sintió aquella boca entre sus muslos. Lo había echado tanto de menos, ni siquiera haber estado enfermo había podido quitarle esa sensación de la cabeza.
Las manos de Arthur sujetaron sus caderas, lo aprisionaron con fuerza; como si Merlin se fuera a escapar. Por nada del mundo quería que aquello parara, se sentía en el cielo, incapaz de decir nada; tan sólo gemía sin parar, cada vez más fuerte, conforme la boca de Arthur se acercaba a su entrepierna.
Acarició su cabello, era la única forma que tenía de decirle que necesitaba más, porque pronunciar alguna palabra era algo totalmente imposible. Necesitaba mirarle a la cara, ver de nuevo esos ojos azules, besar sus labios y sentirlo tan cerca que pudieran llegar a convertirse en una sola persona.
"Arthur." Pero ya era tarde, el príncipe había empezado a besarle el miembro y ya no podía parar. Era demasiado tarde para ser racional.
Por eso tan solo cerró los ojos y se dejó llevar. Se mordió el labio por no gritar, pues estaba seguro que terminaría escuchándole todo el reino. Que bien se sentía con aquella boca que jugaba con él, no creía que pudiera aguantar mucho sin explotar. Pero lo haría, aquella sensación tenía que durar todo lo posible.
Arthur lo miró, con su miembro en la boca, lo escuchó suspirar y gemir, lo vio moverse desesperado y quiso darle todo el placer posible. Después de todo se sentía culpable por lo que le había ocurrido a su compañero. Tenía que ser el mejor momento de su vida, el más especial. Simplemente sería su momento.
Sabía lo que tenía hacer, habían hecho el amor tantas veces que conocía el cuerpo de Merlin como si fuera el suyo propio. Donde besar, que movimientos hacer y como conseguir que aquel momento durara para siempre.
"Arthur, no puedo más." Protestó Merlin, sintiendo que estaba a punto de correrse en la boca de su compañero y después de todo se trataba del príncipe y él no era más que su sirviente, no podía hacer algo así. "Arthur."
Pero el príncipe no se detuvo, sino todo lo contrario, siguió lamiendo y chupando sin parar, cada vez con más fuerza, con más tesón. Si seguía así… no lo pudo evitar, era demasiado y Arthur no le estaba ayudando nada. Antes de poder reaccionar, sintió que descargaba por completo en la boca de su compañero y Arthur no siquiera se retiró.
Merlin se levantó rápidamente, agobiado, sintiéndose ridículo e imaginando lo cabreado que estaría Arthur por lo que había pasado. ¿Cómo había podido hacerlo? Una cosa era acostarse, hacer el amor y quererse y otra muy distinta era lo que había hecho.
"Arthur, no sabía… he intentado detenerte, no tenías que haber hecho eso, de verdad, lo siento mucho." Pero el príncipe sonreía, mientras se limpiaba la boca; lo miró de arriba abajo, adoraba su cuerpo desnudo más que otra cosa en el mundo. "¿Por qué te ríes? Lo que he hecho es horrible, sobretodo siendo el príncipe."
Arthur se levantó en silencio y caminó hacia él, lentamente, rodeó su cuerpo desnudo y lo sujetó contra él con fuerza, apretándolo todo lo que pudo, le besó el cuello y la mandíbula, deslizó sus labios hasta su boca y se apoderó de ella, como si fuera un nuevo territorio conquistado.
Merlin retrocedió hasta una roca cercana, necesitaba un lugar donde apoyarse antes de perder el equilibrio. Arthur separó las piernas de su compañero e introdujo las suyas entremedio. El brujo rodeó su cuello entre nuevos gemidos y esperó impaciente.
"Te quiero." Dijo Arthur susurrando en su oído. "Perdóname por todo lo que ha pasado, tenía que haberte protegido. Soy el príncipe y tengo que cuidar lo que más quiero. Pero contigo no lo he sabido hacer y ha sufrido mucho por mi culpa."
"Arthur no digas eso." Apenas podía controlar su cerebro, pero no podía permitir que su compañero se culpara por algo que no debía. "Esa gente nos atacó y te salvé la vida, querían vengarse de mi, eso es todo."
"pero…"
"No." Merlin bajó las manos hasta su pantalón y comenzó a desabrocharlo lentamente, lo bajó y tomó el miembro del príncipe. "No hablemos de eso. Sabes lo que quiero." Arthur sonrió, claro que lo sabía y no tardó en llevarlo a cabo.
Merlin ya estaba preparado para recibirlo, por lo que cuando Arthur comenzó a penetrarle, todo ocurrió rápidamente. Merlin gimió como hacía tiempo que no pasaba, se abrazó a Arthur y dejó que le penetrara con fuerza, sintiendo la fría roca sobre su espalda, pero no importaba, era la mejor sensación del mundo. Arthur dentro de él, follándole, mordiéndole el cuello, abrazándolo.
Finalmente, Merlin lanzó el gemido más fuerte posible, que podría haber recorrido todo el bosque, cuando Arthur descargo en su interior. Se quedaron ahí, juntos un momento, el príncipe todavía dentro de él, sus manos apoyadas en la piedra y el sudor cayendo sobre el rostro de Merlin desde su cabello.
Desde la espesura del bosque, alguien aplaudió. Los dos muchachos se volvieron rápidamente y Arthur cogió su espada.
"No impones mucho amenazándome desnudo y menos después de lo que acabo de ver." Todavía no habían podido ver de quien se trataba, pero aún así, Arthur obligó a Merlin a ponerse tras él.
"¿Quién eres?"
"¿Es que acaso no me conoces hermanito?"
Merlin se estremeció al reconocer la voz de Morgana. No solo sabía que tenía magia, sino que además les había pillado juntos. De forma casi imperceptible, tras sentir su malestar, Arthur le dio la mano.
"¿Morgana que haces aquí?"
"Venía a saludaros y a pasar un rato con vosotros, pero veo que estabais muy ocupados. Lo siento, creo que os he interrumpido."
"Deja ya tu palabrería Morgana, ¿Qué es lo que quieres?"
La chica apareció delante de ellos, miró de arriba abajo al príncipe y sonrió. "Creía que a estas alturas ya lo sabías. Quiero el trono de Camelot y no cuando Uther muera, lo quiero ahora."
"¿Qué estás diciendo? No podrías aunque quisieras ser reina de Camelot, no tienes sangre real." Morgana sonrió más ampliamente y su expresión se volvío mucho más terrible. "¿Qué es lo que te ha pasado Morgana?"
"¿A mi? Arthur, veo que no me conoces si dice eso, a mi no me ha ocurrido nada, tan sólo he descubierto quien era en realidad y ahora se lo que tengo hacer. Además, he mejorado mucho con más."
"¿Pero que estás diciendo maldita sea?"
El cielo se volvió negro de repente y la lluvia comenzó a arremeter contra ellos, seguida de unos fuertes truenos y relámpagos que parecían presagiar el fin del mundo o al peor. Un rayo quebró por la mitad el árbol que estaba justo detrás de Arthur y Merlin, pero tan sólo ellos se asustaron, porque Morgana se quedó tranquila. Un segundo después, la tormenta había desaparecido como por parte de magia…
Merlin miró a la bruja ¿Realmente había usado sus poderes delante de Arthur? Debía haberse vuelto completamente loca.
Arthur dio un paso hacia ella, se lo podía creer, Morgana no podía ser una bruja, la conocía desde que era una niña y no podía hacer esas cosas. No le importaba que tuviera magia, después de conocer el secreto de Merlin y darse cuenta que tan sólo lo usaba para el bien, no le importaba. Pero la mirada de Morgana le daba miedo, le aterraban aquellos ojos fríos clavados en él.
"Hay tantas cosas que no sabes de mi Arthur." Dio un paso hacia el príncipe y levantó una mano. "Tantas cosas que Uther te ha estado ocultando." Arthur dio un paso atrás y empujó a Merlin para que hiciera lo mismo. "Aunque bueno… hay cosas que papá tampoco sabe."
"¿Papá? ¿Cómo te atreves a llamar así al rey?"
"No estoy diciendo ninguna barbaridad. El rey es mi padre tanto como el tuyo y tengo el derecho de llamarlo como yo quiera." Arthur abrió los ojos de par en par, justo lo que Morgana había esperado. "¿No me digas que nuestro padre nunca te ha dicho quien soy yo."
"Morgana…"
"Si, Arthur soy tu hermana y tengo tanto derecho como tu de ser la futura reina de Camelo. Bueno siempre y cuando tu no estés claro y para eso tendré que matarte." Cerró los ojos y se concentró en sus poderes.
"¿De que demonios estás hablando? Si, eres mi hermana, pero no eres de mi misma sangre, jamás podrías llegar al trono."
"Una mentira tras otra, pobrecito Arthur, tu padre no ha hecho más que contarte mentiras. Menos mal que tienes a tu querido Merlin contigo, que harías sin él." Sonrió al volverse al muchacho, apuntándole con un dedo. "¿Y si te quito a la única persona sincera contigo? ¿Y si Merlin se volviera en tu contra?"
Si, sus habilidades habían mejorado mucho y había aprendido a controlar a las personas, aunque fueran mágicas como ella, aunque se tratara de Merlin y ya estuviera prevenido. El muchacho sintió la fuerza de la bruja en su cerebro. Era muy poderosa, más de lo que recordaba él. Estaba entrando en su mente, podía sentirla, dominándole, obligándole a arrodillarse como si realmente se tratara de su reina, ocupando con sus terribles pensamientos cada parte de su cerebro.
"¿Merlin, que te ocurre?"
"Arthur, corre, aléjate." Dijo Merlin cuando todavía era consciente de sus pensamientos y todavía podía dominarse."
"¿Qué? No te voy a dejar, ya te he dicho que pase lo que pase no te voy a dejar."
Merlin no lo podía soportar, ya no podía detenerlo por más tiempo, no quería lastimar a Arthur, pero su mente ya no dominaba su cuerpo, estaba encerrada dentro de si mismo y ese cuerpo no era ya más que un muñeco de la bruja.
"Arthur… ¡Corre!"
Pero el príncipe no se movió, nunca había salido corriendo por muy terrible que fuera el peligro, jamás corría pasara lo que pasara y menos si tenía que dejar de esa forma atrás a Merlin.
"Has tenido tu oportunidad hermanito, ahora es mi turno de mover ficha."
Morgana miró a Merlin y movió la mano hasta Arthur. El muchacho no lo pudo evitar, se puso en pie, controlado por una fuerza invisible que tiraba de él y fue hasta el príncipe. Tenía ganas de llorar, pero no consiguió que las lágrimas salieran de sus ojos. Sabía muy bien que Arthur no le haría nada, hasta darse cuenta que era demasiado tarde.
"Arthur lo siento." Dijo en su mente, ya que no había forma de decirlo en voz alta.
"Usa tu magia Merlin, que el príncipe vea lo peligroso que se puedes llegar a ser."
Obligado por las palabra de la bruja, Merlin pronunció unas palabras y levantó la mano, un segundo más tarde, Arthur fue lanzado contra el árbol y sus ramas atraparon sus brazos y piernas y las ramitas más pequeñas herían su piel desnuda.
"Merlin, para, ¿Qué estás haciendo?"
"Ahora, vamos a divertirnos." Dijo Morgana mientras se echaba a reír aparatosamente
