¡Hola a todos! Aquí los dejo con la actualización de esta historia, que poco a poco va acercándose a su desenlace. Gracias por sus lecturas y su apoyo. Sin más por decir, aquí vamos:
XXVI: Unidos por la Tierra
Kalette
La noche era fresca. A lo lejos, el sonido de los grillos trataba de arrullarme al igual que la respiración de Trunks que dormía a mi lado, pero de nuevo, no podía conciliar el sueño.
El insomnio y las pesadillas que me atacaron la noche del 11 de mayo volvieron a hacerme su víctima esta madrugada del día 26, a menos de 12 horas de que el Torneo de Cell diera comienzo.
No hay plazo que no se cumpla. Ahora, había llegado el momento en que debía decidirse el destino de la tierra, un planeta al que llegué hace dos años, con intenciones de conquistarlo, y que ahora había adoptado como mi casa. Por un lado estábamos nosotros, un grupo de guerreros dispuestos a todo por defender este lugar y por el otro, una bestia infernal llamada Cell, al que no le importaba destruir y asesinar con tal de demostrar la inmensidad de su poder.
Sí, tenía miedo, pero también esperanza, de que al menos todos teníamos algo por qué luchar: por el planeta, por la familia, por los amigos y claro, varios íbamos a pelear por orgullo, por demostrar que nadie era mejor ni más poderoso que los saiyayin.
Volteé a mi lado y vi a Trunks durmiendo plácidamente, como si a él no le preocupara nada, aunque sabía que por dentro era un caos y que mientras estaba en esta época, pensaba en su madre, quien lo esperaba y que se encontraba sola, a merced de los androides.
"Esos malditos androides", como decía él apretando los puños con rabia.
Trunks era todo amor, todo paz y cuando pensaba en él, sólo venían a la mente conceptos positivos. Sin embargo, las únicas veces que vi en su mirada algo parecido al odio, era cuando hablaba de los androides. Sus ojos parecían de fuego al recordar como ellos mataron a su padre, a su maestro, y provocaron la muerte de su novia. Por eso estaba aquí, para ayudarnos a nosotros a tener un futuro mejor y para él, hacerse más fuerte y poder rescatar lo poco que le quedaba en su época.
Vi el reloj. Eran las 3:26 de la mañana. Aún podría dormir unas horas más. Teníamos una cita a las 10:00 en el templo de Kamisama, donde nos reuniríamos todos los guerreros para marcharnos juntos rumbo al Torneo de Cell que comenzaba a las 12 en punto.
Cerré los ojos para intentar volver a dormir, pero no pude porque sentimientos tristes se apoderaron de mí. Llevaba cuatro días viviendo en Capsule Corp, porque no quería separarme de Trunks. Quizá era la última noche en la que dormía con él. Si perdíamos, mañana a esta hora estaríamos muertos todos, pero si ganábamos, él estaría preparando su regreso al futuro. Fue imposible frenar mis sentimientos, y esa madrugada lloré tanto que no supe en qué momento me dormí.
Desperté horas más tarde y fue gracias a que Bulma tocó la puerta de la recámara.
— Cariño, es hora — me dijo abriendo la puerta y asomándose hacia adentro.
Desperté y vi el reloj. Eran las 7:45 de la mañana. Quise seguir durmiendo pero obtuve las fuerzas para ponerme de pie.
Bulma entonces me dio dos trajes de saiyayin que había creado para nosotros, y luego se marchó diciéndonos que nos esperaba en la cocina para desayunar. Escuché que la ducha del baño estaba encendida así que entendí que Trunks se estaba bañando. Salió minutos después y le entregué la ropa que le había dado su madre, la cual se puso enseguida. Yo no lo hice. Había usado esos trajes tantas veces que ahora decidí pelear con otro tipo de atuendo. Así que le dije a mi muchacho que pusiera atención mientras me creaba un traje azul con bordes en dorado, el cual combiné con unas botas cafés. Usé los aretes de estrellas plateados que Gohan me había regalado días atrás y el dije azul de Trunks.
— Pareces una de esas luchadoras de videojuegos — me dijo riéndose.
Me reí con él y bajamos a desayunar, porque después venía el momento de la verdad.
Trunks
Llegamos al Templo Sagrado siete minutos antes de las 10 de la mañana. Dendé, Míster Popo, Krillin y Gohan estaban ahí. Piccoro también, pero lucía muy concentrado meditando bajo una palmera. Los saludamos Kalette y yo, que veníamos de Capsule Corp.
¿Y mi padre? No sabíamos. Mi madre nos dijo que se levantó muy temprano, desayunó rápido y se marchó. Conociendo lo impulsivo que era, muy probablemente ya estaba en el lugar del torneo de Cell, un páramo rocoso ubicado por el Yermo del Norte y el Cruce Divino, según me habían dicho. El ambiente era menos tenso de lo que pensé y platicamos divertidos mientras llegaban los demás. Kalette no perdió la oportunidad de abrazar a Gohan, quien se dejó consentir por la que consideraba su hermana mayor.
— ¿Por qué no ha llegado Gokú? ¿Veniste solo? — le preguntó Kalette al pequeño.
— Papá me dejó ayer aquí, para que jugara con Dendé — respondió.
Todos entendimos que el señor Gokú lo que quería era relajar a Gohan de cara al torneo.
No pasó mucho tiempo para que se nos unieran Yamcha, Ten Shin Han y finalmente, el señor Gokú. Estábamos todos juntos y listos para lo que se nos venía. Formamos un círculo para ponernos de acuerdo sobre las peleas o preparar algún plan. Krillin fue el primero que habló y lo que dijo no fue nada alentador.
— Ojalá, amigos, que esta no sea la última vez que estemos todos aquí juntos.
La mayoría bajó la mirada con tristeza, pero ella no. Kalette miró un poco molesta a Krillin y lo reprendió por estas palabras.
— ¡Krilin, no es momento para decir estas cosas! Debemos pensar en que vamos a ganar. Si no creemos en nuestra victoria, ¿para qué peleamos? ¿No es mejor decirle a Cell que nos mate de una vez? ¡Arriba esos ánimos! Aquí hay personas muy fuertes, con poderes cuyos límites no conocemos. Sí, me refiero al señor Gokú. Además Piccoro y Vegeta también son muy poderosos. Los demás quizá no seamos tan fuertes como ellos, pero nuestras habilidades de algo deben servir — concluyó ella dirigiéndose a todos.
Terminó de hablar, me miró y le sonreí. En medio de un momento de tensión, ella me daba su tranquilidad. Yo le daba paz, ella me calmaba. Sin duda, éramos el complemento perfecto.
Dendé nos calmó más al decirnos que las Esferas del Dragón estaban listas de nuevo, aunque advirtió que no podían revivir a quien había muerto antes. Demonios, entonces los "únicos que podíamos perder la vida" éramos Kalette, Gohan y yo. ¿Por qué uno de nosotros tres? La verdad no quería que nadie muriera en esta batalla.
Enseguida, recordé los temores de ella: de morir en batalla por lo que Uranai Baba le dijo. No, no y no. Ella no iba a morir y de eso me encargaría yo.
Kalette
Nos preparamos para salir rumbo al Torneo de Cell. Entre abrazos y apretones de mano nos dimos ánimos unos a otros. Éramos un gran equipo, y aunque me sentía más saiyayin que nunca, lista y ansiosa por pelear, por primera vez también me sentía terrícola, ya que lucharíamos por este planeta que nos recibió a todos los desterrados sin hogar.
Le di otro abrazo a Gohan, que estaba un poco nervioso. De repente, yo también sentí un hueco en el estómago. Una extraña sensación me recorrió el cuerpo y sentí mucho miedo. El futuro me aterraba. ¿Y si era verdad? ¿Y si yo tenía que morir hoy? En el futuro de Trunks yo viviría 17 años más, pero esta época había cambiado tanto, que cualquier cosa podría pasar.
Luego pensé en la gravedad de la situación, y concluí que probablemente uno, o varios de nosotros, moriría antes de vencer a Cell. Lo malo era que algunos no podrían ser revividos, y si alguien moría, pero tenía aún esperanza, éramos nosotros tres: Gohan, Trunks y yo. Sacudí mi cabeza para desechar los malos pensamientos. La muerte de cualquiera de ellos dos me aterraba.
— Es hora, muchachos. Vámonos — ordenó el señor Gokú emprendiendo el vuelo. Los demás despegaron del Templo de Kamisama en orden. Me preparé para volar, pero la voz de Trunks me detuvo.
— ¿Cómo estás?
Suspiré y miré hacia varios lados antes de aterrizar en sus ojos azules.
— Nerviosa. Es la verdad.
Me atrajo hacia sí y me abrazó.
— Te juro que todo estará bien. Nadie te tocará, te lo prometo — me susurró.
— No te mueras. No quiero que nadie se muera — le supliqué.
— Si de mí depende, no dejaré que me maten — finalizó.
Le sonreí y le extendí mi mano. Juntos volamos hacia nuestro destino.
Gohan
A lo lejos se divisaba la enorme plataforma donde se disputaría el Torneo de Cell. Ya había algunas personas ahí, lo cual era una enorme sorpresa. El reloj marcaba las 11.48 horas del 26 de mayo. Faltaban 12 minutos para el arranque del evento que tenía al mundo expectante.
Mi papi, el señor Piccoro, Trunks, Kalette, Krillin, Yamcha, Ten Shin Han y yo aterrizamos casi al mismo tiempo. El señor Vegeta ya estaba ahí, al igual que el Androide 16, quien nos dijo que Bulma y el señor Briefs lo repararon y ahora estaba listo y dispuesto a luchar contra Cell.
Por supuesto, ese sujeto estaba ahí. Su ki monstruoso jamás se dejó de sentir en los días previos al torneo y ahora, en medio de la plataforma, se erigía maléfico, arrogante y malvado. Lucía ansioso por pelear y demostrarle al Universo que no había nadie más fuerte que él.
También se encontraba en el lugar un reportero de ZTV y su camarógrafo, quienes estaban muy pendientes de lo que hacía un peleador que también se dio cita para el torneo. Se trataba de un señor muy presumido llamado Míster Satan, quien era acompañado por dos discípulos y una mujer que parecía salida de una función de magia del circo.
¿Pueden creer que el reportero nos dijo que no interviniéramos en esta pelea porque era muy peligrosa? Además, aseguró que el único capaz de vencer al monstruo era ese tal Míster Satán.
— No saben las ganas que tengo de dejar a ese payaso noqueado — expresó Kalette chocando los puños. Todos nos reímos de sus gestos enfadados.
— Ni siquiera vale la pena gastar fuerzas en ese gusano — le dijo el señor Piccoro.
Y tenía razón. El grupo de esos luchadores dijo que pelearía primero y nadie se opuso. Creo que ellos no sabían en qué estaban metidos. Se acordaron que las reglas serían las mismas del Torneo de las Artes Marciales de la Tierra y todo comenzó.
Cell derrotó a los tres fanfarrones con apenas pocos movimientos. El primero, un rubio vanidoso fue arrojado fuera de la plataforma por el ki del androide, al igual que el segundo combatiente, un luchador muy gordo. Ni siquiera Cell se molestó en usar sus fuerzas con el líder de ellos, a quien envió muy lejos de la plataforma sólo moviendo un brazo. Si soy sincero, creo que en esos momentos, todos disfrutamos que Cell haya puesto en su lugar a esos presumidos.
Entonces llegó el momento de la verdad. Uno de nosotros saltaría a la plataforma para que ahora sí, el Torneo de Cell diera arranque.
La sorpresa para todos fue enorme cuando mi padre dijo que él sería el primero en pelear.
Respuestas a las reviews del capítulo anterior:
AaronSV3: ¡Ya comenzó el torneo de Cell! Espero que te haya gustado también este capítulo.
ella123456: ¡Gracias por tu comentario! Coincido contigo en todo, la historia de Mirai Trunks es muy triste y se merece ser feliz por todo lo que ha pasado y coincido contigo, que él debe conocer la felicidad y no te preocupes, haré lo posible porque al menos en esta historia lo haga. Y también concuerdo que el Trunks que creció con Vegeta y Bulma es muy diferente, sin todos esos valores que representó Mirai.
¡Gracias a todos por leer! Y nos vemos en el siguiente capítulo.
