Disclaimer: Nada de lo que a ustedes les paresca conocido es mio, ni siquiera Eddie, ya que Stephenie (una diosa de la escritura) no acepto mis negociaciones y se lo decidio quedar para ella solita¬¬ No es justo, ella ya tiene a su esposo, ¿Que le costaba? Bueno, dejo de delirar y me pongo a escribir:) Solo mi loca y perfectamente linda hermosa historia es mia, claro que los extraterrestres que me tuvieron secuestrada durante taanto tiempo tuvieron algo que ver por aqui. ¡Deliriooo! ¡Muy pronto Edward sera mio, ¿Oyeron Stephenie y Bella?! (?) :)

Dejando a un lado mis boberias, las dejo aguusto para que leaan:) Sorry por haber tardado tanto, es que tuve el enlace-.- y la semana que entra los bimestrales (¬¬) y e estado "estudiando"...


..Love Story..

La duende brincaba por todos lados, literalmente, haciendo que sus zapatos de delicado tacón tintinearan por doquier causando un ligero eco que la ponía aún más nerviosa. Su cabello negro, adornado por un lindo broche con brillantes en él, tenía sus puntas señalando en todas la direcciones y se agitaba al ritmo de sus saltos. Miro su reloj blanco, el que había comprado en su última salida de compras, por milésima vez y se impacientó aún más.

– ¡Isabella! Sal ya, no es posible que te tardes tanto, ¡Es tan solo un vestido! –gritó exasperada frunciendo su ceño, la ponía de muy mal humor el que su mejor amiga en todo el mundo odiara las comprar, es que nadie podía odiar las compras. O al menos eso era lo que ella pensaba ya que era completamente adicta al ir de compras, aunque no le gustara admitirlo.

– ¡Ya voy, Al! Tranquilízate, Dios –gritó Bella desde el otro lado del vestidor, claro que ya tenía puesto el vestido, y le encantaba; para lo único que no estaba preparada, y no lo estaría nunca, sería para la reacción de Alice al verla con el puesto. Esperaba al menos lograr sobrevivir.

Suspiró hondo una vez más y se paso una mano por su cabello, costumbre que adoptó de Edward, y decidió salir a la deslumbrante luz del pasillo fuera de los vestidores de la tienda cuyo nombre no podía siquiera pronunciar bien. Justo cuando sus ojos se cegaron con la luz oyó un agudo grito a su lado que no le auguraba nada bueno, así que decidió que era mejor terminar con todo esto lo más rápido posible y volteo a verla con cara de susto no fingida, La sonrisa en el rostro de Alice se hizo incluso más grande, a duras penas cabía en su delicado y femenino rostro, sus ojos celeste tenían un brillo de locura, Bella tragó pesadamente totalmente arrepentida de haber aceptado el ir de compras con Alice.

– ¡¡Isabella, serás la más preciosa novia en toda la historia!! –chilló Alice conmocionada y a punto de desbordar en lágrimas, es que simplemente su amiga se veía demasiado feliz en ese vestido que, por cierto, le quedaba perfecto. Ese vestido ajustado en la parte de arriba, que tenía algunos diamantes incrustados, y vaporoso en el final que realzaba la linda figura de Bella, era más que perfecto, parecía mandado a hacer para ella. Lo cual, en parte gracias a Alice, así era, aunque Bella no lo supiera.

Unas cuantas lágrimas escaparon por los ojos de ambas al recordar por todo lo que habían tenido que pasar ella y Edward para luchar por su infinito amor, parecía haber pasado una eternidad desde esos días en el instituto, cuando tenían tan solo catorce años, hasta ahora, casi diez años después. Allie limpió el rastro de lágrimas pues no quería arruinar su maquillaje y le ordenó a Bella que se quitara el vestido pues no quería que le ocurriera uno de sus numerosos accidentes mientras lo usaba, la mataría sin importarle que sin ella no se pudiera realizar la boda que llevaba planeando desde hace varios meses muy largos. Rió quedo al recordar como Edward, quien al parecer jamás cambiaría cuando se trataban de cosas así ya que era romántico a morir pero se ponía más nervioso incluso, le pidió matrimonio a Bella.

~Flashback~

– Edward, tienes que dejar de temblar y tan solo ¡Hazlo! –chilló Alice, en un nulo esfuerzo para que cierta personita, o sea Bella, no escuchara su conversación con el terco de Edward; él se pasaba las manos por su cabello mil veces por segundo y parecía que temblaba, Alice estaba a punto de marearse por tanto que se movía.

– Cállate, Allie. Pero, no estoy muy seguro, y si... –ya iba a comenzar con sus negatividades e inseguridades, simplemente no podía soportar otro de sus interminables discursos que nadie entiende; o bueno, al menos ella no los entendía.

– O, vamos, Eddie; déjate de idioteces y tan solo díselo o juro que voy para allá y se lo digo yo –dijo Ali viéndolo mal, esto la estaba poniendo de malas, cosa que jamás había sido algo bueno de ver o presenciar. Edward abrió mucho los ojos e inclinó su rostro, que estaba sonrojado, un poco para abajo, inspiró suavemente para tratar de que el nudo que sentía en la boca de la garganta desapareciera pero seguía ahí –. Ahora, te me largas ahora mismo allá o te llevo arrastrándote de tu lindo trasero a la fuerza, tú decides. Y ya sabes que si soy capaz de llevarte hasta allá.

Edward desapareció detrás de la puerta de donde se hallaba escondido con Alice y caminó decidido a la mesa en la que Bella estaba sentada y donde él estaba también hace algunos minutos sentado antes de que Alice le mandara un mensaje que decía que debía ir atrás de enorme pared llena de cuadros extraños y uno que otro espejo donde le esperaba demasiado emocionada. El rostro de Isabella se iluminó en cuanto le vio de nuevo al igual que su propio rostro, y se sentó frente a ella tomando su mano suavemente por sobre la mesa, al tiempo de que ignoraba los fallidos intentos de coqueteo de la mesera que los atendía, cosa que ponía a Bella del mejor humor posible. Edward tenía su mirada iluminada como lo era cada vez que veía a su perfecta novia la cual, esperaba, al terminar esa misma noche sería su prometida.

Y los nervios vienen de nuevo.

La sonrisa de Bella era tranquila y perfecta, pero sobre todo la clásica sonrisa de una enamorada que tiene frente a sus ojos al hombre de su vida; veía a Edward divertida pues se movía constantemente en su lugar y se le notaba muy incomodo. Rio una vez más para causar el tierno sonrojo de Edward, le encantaba ser la que, por primera vez, seguía de su pálido color habitual.

Al terminar de cenar y después de pagar la cuenta, la cual Bella insistía en pagar ella por su mitad y de que Edward la convenciera con uno de sus besos que la derretía, salieron al pequeño jardín del bastante caro restaurant; era hermoso y tranquilo, parecía que lo habían sacado directo desde un cuento de hadas. Había una pequeña cascada en una de la esquinas que le daba paso a un pequeño riachuelo, un kiosco decorado exquisitamente con algunas flores blancas y moradas al igual que con unas cuantas luces que iluminaban todo levemente; el kiosco estaba semioculto entre grandes árboles que hacían que todo eso pareciera que estaba en medio de un bosque.

Edward la tomo de la mano con delicadeza y la llevo al centro del kiosco, la tomo por la cintura y la acercó a su pecho, apoyó su cabeza entre sus cabellos castaños y suspiró el aroma que esos emanaban. Comenzaron a balancearse al ritmo de la suave música de fondo que se escuchaba desde unas bocinas ocultas por algún lugar.

– Edward, sabes que no me gusta bailar –dijo Bella sonrojada, eso de sus prejuicios hacia el bailar seguían tercamente arraigados a ella sin importar cuantas veces Edward la había sacado a bailar y ella había pasado un rato para ser recordado, era demasiado terca.

– Vamos, Bella. Ambos sabemos que no piensas así –utilizó el poder de su mirada y su sonrisa torcida, la cual ya sabía que efectos lograba causar en Bella, e hizo estragos en su fuerza de voluntad, haciéndola aceptar que no era tan malo como solía creer.

Siguieron meciéndose al ritmo de la música con los ojos cerrados, tan solo disfrutando del momento juntos, guardándolo como uno de esos tantos momentos que habían pasado juntos.

– Ven, vamos a sentarnos –le indicó una banca de hierro que lucía algo gastado y la jaló un poco para que lo siguiera. Bella tenía una sonrisa tonta que no se le borraría jamás, no se había acostumbrado aún a lo apuesto que era su novio.

– ¿Qué pasa, Edward? Te ves muy nervioso –acarició su rostro con una de sus manos disfrutando de la suave textura de su piel que, como siempre, se sentía dura y fría al tacto pero al mismo tiempo parecía de terciopelo.

– Bueno, es que hay algo que he querido hacer durante toda la noche –se levantó de la banca y se hincó frente a Bella, sus ojos se llenaron de lágrimas y se llevó su mano derecha al rostro, conmovida –. Isabella Swan, te amo. Eres la persona más importante de toda mi vida, eres tú por quien yo vivo cada uno de los días de mi existencia, vacía antes de que aparecieras, como si fuera el último. Así que, ¿Te gustaría ser mi esposa? –terminó con un leve suspiro y sonriendo, sus ojos brillaban llenos de un amor infinito que no podía expresar con palabras; el rostro de Bella estaba surcado por lágrimas. Metió su mano al bolsillo de su saco y saco una pequeña caja forrada en terciopelo negro, la abrió para dejar a la vista un hermoso anillo de oro blanco con un gran zafiro en el centro adornado por diminutos diamantes.

– Claro que sí, Eddie –le dijo con una sonrisa usando el apodo que él tanto odiaba, aunque claro que eso no tenía importancia.

Él se levantó y se acercó a ella lentamente, lentitud que Bella sintió era demasiado para ella y juntó sus labios en un beso. Fue dulce al principio, casi hasta el extremo de resultar empalagoso, pero luego fue subiendo poco a poco de intensidad; era un beso en el que demostraban todo el amor que sentían el uno por el otro. Y, como siempre, Edward fue el que tuvo que terminar con el beso que Isabella, frustrada, tuvo que resignarse a terminar.

– Te amo –dijo Edward con las frentes juntas y rozando sus narices de lado a lado, Bella sonrió divertida.

– Yo también te amo, Edward –y selló esas palabras con un casto beso.

~Flashback~

Bella limpió la lágrima que había escapado, como sucedía cada vez que recordaba ese perfecto momento y sonrió feliz, ahora estaba más que segura de que pasaría el resto de su vida junto a su príncipe azul. Alisó un poco las arrugas que tenía su ropa y volvió a salir al pasillo de la tienda, donde Alice, feliz de la vida, se encontraba buscando los accesorios perfectos para el vestido de novia al igual que para los de las damas de honor, claro que ellas eran Rosalie y Alice, la primera se hallaba justo ahora con Emmett, tratando de mantener distraído a Edward pues Allie le había prohibido ver el vestido de novia, cosa que era bastante difícil.

– ¡¡Bella!! ¡He encontrado el traje de dama de honor perfecto! –gritó Allie con un hermoso vestido en la mano. Era de color azul oscuro, strapless con un ancho listón de color más oscuro a modo de cinturón cuyo largo llegaba un poco más abajo de la rodilla; y en la otra mano traía uno igual pero con el listón más claro.

– Son muy lindos, Ali –dijo Bella sonriendo, Alice brincó un poco emocionada, sabía muy bien que eso era un "¡Es hermosísimo, Alice, perfecto!" de parte de Bella. Se dirigió brincando a la caja donde los puso junto al vestido de Isabella y otras cajas que contenían los zapatos y joyas que se usarían.

– ¡Rayos! Bella, ¿Te podrías probar de nuevo el vestido? Olvide darte los zapatos para ver como se ve con ellos –la sonrisa de Alice rompería el corazón de cualquiera y la empalagosa voz que usó prácticamente la obligó a obedecerla.

Edward llegó a la tienda casi volando, no tenía ni idea de cómo se pudo escapar de Rosalie y Emmett, que suerte que Jasper no se hallaba con ellos ya que eso habría sido entonces imposible. Al entrar estuvo a punto de perderse entre tantos vestidos que había ahí, pero siguió caminando con cuidado de no tropezarse con nada de lo que había por allí; y se detuvo bruscamente de un momento a otro.

Frente a él se hallaba la mujer más hermosa que había visto. Sus ojos emanaban felicidad y se veía radiante con el vestido de novia blanco que entallaba su delicado cuerpo, sonrió inconscientemente. Se acercó a ella lentamente mientras la veía embobado, ella levantó la vista y paso sus manos por detrás de sus hombros, sonrieron al mismo tiempo y juntaron sus labios en un gesto de infinito amor.

– ¡¡Edward Anthony Cullen!! ¡¿Qué fregados estás haciendo aquí?! –un torbellino de cabello negro y piel de marfil se acercó a ellos furiosa. Parecía a punto de explotar.

Las risas de Bella se dejaron oír, se sentía soñada y no prestaba atención al extraño humor de Alice.

– Lo sentimos, Alice. Se nos escapó. ¡Bella, te ves hermosa! –Rosalie y Emmett acababan de llegar a la tienda y jadeaban en búsqueda de aire cuando Rose reparó en Bella y no pudo evitar elogiar su vestido; pero se olvidó de esto cuando Alice la miró con ojos envenenados.

Y Emmett, bueno, él simplemente no entendía nada pues pensaba en lo sexy que Rosalie se veía con los cortos shorts rosa fosforescente que usaba ahora.


¡Wuju! ¡Yay! ¡Yupi! Soy demasiado happy justo ahora, es lo mas feliz que ha pasado en toda mi vida... ¡Okay, no! Pero deben de admitir que fue lindo lindo, bonito:) Y, bueeeno.. ¿Que piensan de mi lindo lindo capitulo nuevo? (cejas) ¿Aww? ¿Eww? ¿Mejor dejo de escribir? ¿Soy la mejor? (de preferencia voten por la ultima opcion) ¡Aaahh! Tengo hambre y sueñito, aunque noo se porque ya que ayer me la pase durmiendo porque mi dolia mi cabecita:/ y no fui a tennis:) Eso no les importa, ¿Cierto? Bahh, a mi tampoco, pero necesito algo que escribir.. ¡Sigo delirandoo! Wuju esto de delirar es muy divertido, se los recomiendo (?). Okay dejo de delirar, pero sigue siendo divertido:D

Ohh, alto, ¡Recorde algo! No se vayan aun...

¡¡REVIEW!!

missangiecullenb:*