John Alexander Castle de 17 años paseaba por Central Park en su monopatín y Alexis Harper, de 16 años, llevaba de la mano a su hermana Lily Jo de 5 años que quería dar de comer a los patos. Sophie Rose, de 10 años volaba una cometa justo detrás de su hermano. Sus padres, Katherine y Richard Castle, de 37 años, paseaban por detrás de sus hijos empujando el carrito de los gemelos, Jake y Reece. ¿Cómo habían llegado aquí?
Tras su tan honesta conversación Kate decidió mudarse con John al loft de Castle, en primer lugar por motivos técnicos ya que el apartamento de un dormitorio de Kate no era cómodo ni para ella ni mucho menos para su hijo, pero el segundo motivo era que Kate quería avanzar en su relación con Rick y por fin librarse del sentimiento de culpa que sentía, del ¿y si hubiéramos seguido juntos cuando mi madre murió?... Así que Kate y John se mudaron pero Kate durmió en la habitación de invitados durante los tres primeros meses y John en su propio cuarto junto al de Alexis. Exploraron su relación poco a poco; pequeños detalles tras pequeños detalles les hicieron darse cuenta que el amor que sentían nunca desapareció, que con cada mirada recordaban las primeras veces; el primer beso, la primera vez que hicieron el amor, la primera cita o simplemente todas las conversaciones en las que se juraban que "esto es para siempre". Rick le llevaba el desayuno a la cama con el periódico y una rosa roja y cuando el ramo por fin llevaba doce rosas rojas, le llevaba la bandeja con el periódico y un poema o con cualquier otro pequeño detalle que le decía cuanto la quería. Kate, antes de irse al trabajo, le dejaba pequeños post-it pegados en el espejo del baño mientras él se duchaba y así, cuando salía de la ducha, siempre se le escaba una sonrisa al pensar en ella. O lo sorprendía con la comida o la cena dos o tres veces por semana. Su relación fue larga, fue especial, fue lo que ambos habían deseado siempre.
UN AÑO DE RELACIÓN
Un día mientras preparaban a los niños para dormir, Kate volvió a sentir esa culpa, ese vacío y la tristeza que había sentido cuando descubrió que Castle no había dejado de buscarla y que cuando por fin lo hizo se refugió en el alcohol y en Meredith y que aunque eso les dio a Alexis, no pudo dejar de pensar en que la vida del escritor podría haber sido diferente, ella podría haberla hecho diferente, haber contestado a sus llamadas, podrían haber arreglado cualquier problema y juntos haber criado a John. Sentía pena por su hijo y tenía miedo a que pensaría John cuando fuera lo suficientemente mayor para conocer su historia, ¿la odiaría? Cuando se lo dijo a Rick toda culpa desapareció porque él le dijo:
¿No recuerdas lo que te escribí en nuestro primer aniversario? Fue como si hubiera previsto algo así…
Y Kate lo recordó…
"Kate despertó en el dormitorio de la Universidad y vio como por debajo de la puerta cerrada alguien dejaba pasar un folio de papel. Miró el calendario, el día de Noviembre, cerca de su cumpleaños, estaba marcado con corazones y sonrisas, era su primer aniversario con Rick. Cogió el papel y lo leyó, con una gran sonrisa:
Querida Kate,
Hoy se marca un año desde el día más feliz de mi vida, este ha sido el mejor año de mi vida: llegué al colegio pensando que pasaría el último curso aburrido y sin nada que hacer pero ahí estabas tú, junto a mí en el pupitre, con esa hermosa sonrisa, esos ojos preciosos, tan cautivadores, y ese pelo, que como ya sabes, me fascina. Durante semanas imaginaba que te acariciaba el pelo hasta quedarte dormida o que hablábamos solo con mirarnos a los ojos y mis sueños se hicieron realidad. Pude conocer cada parte de tu cuerpo. Te quiero Katherine y puede que esto no sea para siempre, pero permíteme que te diga que aunque me dejes, aunque por algún absurdo motivo me dejes, sé que volveré a encontrarte y a tenerte entre mis brazos: si no es porque tus padres te hacen volver a mí, será porque el destino nos vuelve a juntar porque nunca encontraré a nadie como tú. Eres el amor de mi vida, mi alma gemela. Pero por ahora, vivamos nuestro amor por todo lo alto. Reúnete conmigo donde siempre. Rick"
-Pero Rick, ¿qué pensará John cuando le diga que sus primeros años de vida no pudo estar con su padre porque fui tan idiota de encerrarme en mi misma y no dejarte pasar?
-Entenderá que tu madre, tu mejor amiga y la persona en la que más confiabas, acababa de morir asesinada, que tu padre se sumergió en el alcohol hasta que John nació y que para cuando quisiste encontrarme fui yo el que te impidió hacerlo. Hablaremos los dos con él, pero créeme que pasará mucho tiempo hasta que lo pregunte. –Rick se acercó a Kate y la agarró por la cintura, la besó: era un beso de esos que trasmiten todo el amor y que te dejan sin aliento, llevándose las preocupaciones a donde sea que no te preocupen más. –y ahora mi amor, tengo preparados los tickets para la feria.
-Oh Rick,¿ crees que los niños se van a poder subir en algo? ¿No son muy pequeños?
-Kate, John tiene 3 años y Alexis 2 y medio, habrá muchas atracciones para ellos.
Los cuatro fueron a Coney Island donde se celebraba la mayor feria del año, John, un niño avispado y bastante grande para su edad quería montarse en todo. Padre e hijo se montaron en cada una de las atracciones, a algunas como los coches de choque o las sillas voladoras se unían Alexis y Kate pero donde más disfrutaron fue en la noria, porqué ahí tuvo lugar un momento mágico entre madre e hija. Alexis estaba en el regazo de Castle y John junto a su madre en los bancos de en frente, cuando llegaron a lo más alto se paró la noria para que pudieran disfrutar del paisaje y Alexis abrió los ojos como platos y se puso de pie sobre las piernas de Rick quien la sujeto por la cinturita para que no se cayera.
-Mirar, Nueva York, Nueva York –los niños Castle habían salido muy listos y pronto aprendieron a andar y a hablar, Alexis hablaba tan bien como John aunque no andaba tanto y tan bien como él porque siempre le gustaba ir sobre los hombros de alguien o en brazos de Kate o Martha para jugar con su pelo. La niña nunca había llamado mama a nadie, puesto que Meredith la había abandonado y Kate no quería hacer creer a la niña algo que no era - ¡MIRA MAMA, MIRA, NUEVA YORK!
Rick miró a Kate quien no podía contener las lágrimas ante las palabras de Alexis, por primera vez en el año que llevaba viviendo con ellos, que llevaba cuidándola, su hija la había llamado mamá y Kate tenía claro que si Meredith volvía a aparecer en la vida de Alexis, Kate siempre sería su mamá.
AL final del día Martha decidió quedarse a los pequeñajos para que Castle y Beckett tuvieran algo de intimidad.
Ambos estaban de pie a los pies de la cama, Rick desvistió a su novia y besó todo su cuerpo, una vez estuvo el desvestido tumbó a Kate en la cama y la besó, jugó con sus pechos, con su abdomen y finalmente su boca llegó a su destino, Kate quien sujetaba a Rick del pelo tiró de él para poder besarlo. En ese beso sintió su propio sabor pero también todo el amor y la pasión que Rick sentía hacia ella. Una ronda tras otra de amor y al final ambos durmieron abrazados.
2º AÑO
-JOHN ALEXANDER CASTLE, VEN AQUÍ AHORA MISMO
John, de pelo castaño claro, ojos azul intenso y bastante alto para sus cuatro años, subió las escaleras cabizbajo, con mirada arrepentida miró a su madre que estaba en la puerta de su habitación.
-¿Qué te he dicho que hicieras hace una hora?
-Que recogiera la habitación
-¿Y lo has hecho?
John miró su cuarto, juguetes tirados por el suelo, en la cama; blocks de dibujo en el escritorio y lso libros que su padre le había leído la noche anterior todavía descansaba en la mesilla.
-No
-Pues ya puedes empezar, y la próxima vez cuando yo te digo una cosa la haces John, si juegas con los juguetes los recoges que ya eres mayor para saber dónde va cada cosa, ¿entendido?
-Sí mami
Kate besó a su hijo en la frente –Papa y yo nos vamos a la firma de libros, Lexis y tú os quedais con la abuela, pórtate bien, ¿vale pequeñajo?
-Vale mami.
El niño comenzó a recoger su habitación y Kate esperó unos minutos mirando a su hijo, sonriendo. Pensaba en lo rápido que crecía y en como cada vez más se parecía a su padre: no solo en los ojos y la sonrisa pero también en la creatividad, la imaginación y esa excitación que sentía cada vez que tenía una idea o sus padres los llevaban a una nueva aventura. De Kate había heredado la testarudez, la valentía y la elegancia.
-Buenas noches pequeñajo, sé bueno y antes de dormir te llamaré, ¿vale?
-Vale, hasta mañana mama
La habitación contigua a la de John era la de Alexis, la pequeña pelirroja de 3 años era la niña más ordenada que Kate había visto jamás: además de inteligente y creativa. La sonrisa y los ojos eran de su padre, el pelo de su abuela pero la niña también había adquirido algo de la personalidad de Kate, a quién adoraba. En ese momento la niña dibujaba en su pequeño escritorio, Kate se acercó y se sentó junto a su pequeña.
-Hola princesa, ¿qué haces?
-Dibujo a Ariel.
-Ohhhh, tu princesa favorita.
-Sí, la abuela me ha dicho que vamos a ver Mulán hoy y que me va a gustar mucho porque es una princesa valiente como yo. ¿Tú la has visto mami?
-Sí, me encanta Mulan, si te gusta la peli otro día la podemos ver juntas, ¿vale? Y comprarte el cuaderno de dibujo de Mulan.
-Bieeeeen- la pequeña pelirroja abrazó a su madre y la besó - ¿A dónde vais?
-Vamos a que papi firme libros a sus fans.
-Vale –Alexis le dio un beso a Kate y la miró con esos ojos azules que la derretían.
-Buenas noches princesa, te quiero.
-Hasta mañana mami.
Los pequeños habían asistido a la guardería y a preescolar durante todo el año por lo que Rick había aprovechado ese rato para acompañar a Beckett en sus casos y así había encontrado la inspiración para Nikki Heat. Acababa de publicar la primera novela y compaginaba estos libros con los de Derrick Storm. El éxito de Rick era alucinante, nunca se podría haber imaginado publicando tres novelas en cuatro años y dos de ellas sagas por lo que continuará durante mucho tiempo publicándolas. Kate tenía la esperanza de que trabajando con Rick pudiera avanzar en el caso de su madre pero hasta el momento no tenían más pistas.
-¿Nos vamos, Nikki?
-Vamonos Jameson.
4º AÑO
Richard Castle esperaba en el altar de su casa de los Hamptons, a su izquierda estaban Kevin y Esposito, sus padrinos; y a la derecha estaba su madre. Unos cinco minutos después de la espera sonó la marcha nupcial y la pequeña Alexis, de 5 años, comenzaba a repartir flores y sonreír a todos los invitados. John iba detrás, llevando los anillos. Ambos se pararon cerca de su padre quien los besó a ambos: gracias pequeñajos, os quiero mucho.
Lanie ya había llegado a su posición como dama de honor.
Pero todas las palabras que siempre frecuentaban la boca de Rick se deshicieron por el camino en el momento en el que vio a Kate del brazo de Jim pasear hacía el altar, el vestido de novia de su madre, el recogido con flores y esa hermosa sonrisa eran lo único que Rick veía. No existía nadie más en el jardín, ninguno de los 200 invitados existía. Finalmente la novia llegó junto al novio y más tarde llegaron los votos:
"Desde el momento en que te conocí, mi vida se volvió extraordinaria. Tú me enseñaste a ser mejor, a desear las aventuras del mañana. Cuando yo flaqueaba, tú fuiste fuerte. Te quiero Richard Castle y quiero vivir mi vida en el calor de tu sonrisa y en la fuerza de tu abrazo. Te prometo que te querré. Seré tu amiga y tu compañera en el crimen y en la vida, siempre"
"Desde el momento en que te conocí, mi vida se volvió extraordinaria. Tú me enseñaste más sobre mí mismo de lo que nunca imaginé. Eres la alegría de mi corazón y la última persona que quiero ver cada noche al cerrar los ojos. Te quiero, Katherine Beckett y tu misterio es el que quiero pasar el resto de mi vida explorando. Te prometo que te querré, seré tu amigo y tu compañero en el crimen y en la vida, hasta que la muerte nos separe y durante toda mi existencia."
-Yo os declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia.
Kate sonrió a Rick y Rick sonrió a Kate antes de agarrar su cintura, juntar sus narices y finalmente sus bocas en un dulce y cálido beso. Sólo se apartaron cuando los aplausos les indicaron que ya era hora de separarse.
Kate notó un tirón de su vestido y Rick un tirón de su pantalón: John y Alexis reclamaban su atención. Alexis en brazos de Kate la besaba en las mejillas y en la nariz y ambas reían sin darse cuenta de que el fotógrafo acababa de inmortalizar un momento perfecto al igual que capturaba la foto de John lanzado al aire por su padre, riendo ambos a carcajada limpia.
Una vez todos se hubieron puesto las botas en el banquete, sonó la canción de los novios: In my veins, esa primera canción que ambos escucharon juntos sentados en la piscina en su primera no-cita. Los invitados asistieron a un baile perfecto, ensayado durante años y años, las manos de Rick encajaban perfectamente en la cintura de Kate, las de Kate en la nuca de Rick y las sonrisas para siempre encajadas en las bocas de ambos.
Y llegó la hora de partir hacia la isla exótica, a Santorini en Grecia. Los niños los miraban tristes: ¿A dónde vais? ¿Por qué no podemos ir con vosotros? No queremos quedarnos aquí. ¿Dos semanaaaaanas enteras?
-A ver, a ver, shh, shh, chicos, papa y mama se acaban de casar y cuando esto pasa significa que después hay un viaje de casados y ¿Quiénes son los que se acaban de casar?
-Papa y mama
-Muy bien Alexis, y como vosotros no os acabáis de casar y tenéis clase en dos días os tenéis que quedar con los abuelos dos semanas pero hablaremos por skype y por teléfono un par de veces al día, ¿de acuerdo?
-Vaaaaale
-Se pasará volando os lo prometo.
-Aquí estamos reina, Santorini –Rick se estiro al salir al balcón y se apoyó en la barandilla, contemplando el precioso paisaje que se cernía bajo ellos, Kate se colocó delante de Rick y éste la agarró de la cintura y la besó en el cuello –Mira todo esto, la playa de agua cristalina, nosotros en lo alto viendo todo lo que hay allí, a nuestros pies. ¿No te encanta?
-Sí –ella lo miró a los ojos, sonriendo y lo besó en los labios. No esperaron más, junto a ellos había una tumbona en la que hicieron el amor, lento, tímido, como si se exploraran el uno al otro por primera vez. Todo lo que ella sentía era el calor del cuerpo de Rick contra el suyo, el sabor de sus besos, su aliento en su cuello y una y otra vez: en el sofá, en la cama o en la piscina, se exploraron para dar la bienvenida a su nuevo matrimonio.
La noche siguiente había una fiesta en la recepción del hotel y ellos se vistieron con sus mejores galas para asistir a la fiesta: champan, música y sonrisas era lo único que esos dos compartían.
Y cada noche durante el transcurso de la luna de miel hicieron el amor. Pero no solo en la noche, también durante el dia en la piscina, o por la tarde en la playa. El ultimo día ambos estaban tumbados en la cama, listos para dormir pero la mente de Kate seguía muy, muy activa.
-¿Rick? –el contestó con un simple hm -¿Crees que nos habríamos vuelto a ver si no hubieras escuchado a esa mujer en el parque? ¿Qué crees que habría pasado si mi madre no hubiera muerto?
-Kate, no podemos ponernos a pensar en eso pero creo que tú me hubieras localizado al comprar mi libro y nos habríamos conocido, porque como ya te dije estamos hechos el uno para la otra. Yo estaba perdido sin ti y cuando te encontré volví a ser yo; tú perdiste a tu madre, yo nunca conocí a mi padre y por eso me habrías encontrado para al menos conocer a mi hijo y habriamos vuelto porque nunca dejamos de querernos y con respecto a tu segunda pregunta –Rick la besó en la cabeza y la abrazó más fuerte – me habrías dicho que estabas embarazada y yo al principio habría alucinado, luego te habría mimado y cuidado como nadie lo hizo, habríamos seguido en la universidad juntos criando a nuestro hijo con la ayuda de nuestros padres. Tu serias la mejor abogada de Nueva York y yo sería lo que soy, un gran escritor. Pero piensa, ¿Dónde estaría Alexis? ¿Y Espo, Ryan y Lanie? No puedo imaginar la vida sin ellos, ¿y tu?
-No, no puedo, como tampoco puedo imaginar la vida sin ti.
5º AÑO
-¡ TE ODIO RICHARD, TE ODIO! AHHHHH –Kate agarraba la mano de Rick en su derecha y la de su padre en la izquierda – TODO ESTO ES TU CULPA, JODEEEEEEEER!
-Tranquila Kate, sé que duele pero tienes que hacerlo, pronto nuestra pequeña estará aquí con nosotros, venga, tú puedes.
-AHHHHHHHH- el médico le dijo a Kate que empujara una última vez tras su décima hora de parto. El resultado de tanta pasión en la luna de miel había sido el embarazo de Kate, Rick y ella iban a tener una niña. –Ahhhh
Pronto la habitación se llenó del llanto de un bebé y Rick cortó el cordón umbilical que unía a Sophie Rose Castle con su madre, Jim Beckett tenía lágrimas en los ojos al ver a su nieta.
-Oh Katie, es preciosa –la niña tenía poco pelo pero se veía castaño oscuro y la cara redondita –es igual que su padre.
Cuando la enfermera colocó a la niña en brazos de su madre fue cuando la pequeña por fin abrió los ojos, verde avellana. Castle echó la primera foto de la niña, dos minutos después de nacer mientras madre e hija se miraban a los ojos.
-Rick….mira…tiene mis ojos pero por lo demás….es igualita a ti.
Pasaron unas horas hasta que dejaron al resto de la familia entrar en la habitación: Martha, que se había quedado con sus otros dos nietos entro con ellos y con globos rosas y una bolsa con regalos. John, de 8 años, entró corriendo en la habitación.
-¡MAMA, MAMA, DONDE ESTÁ DONDE ESTÁ MI HERMANA!
-¡ESTOY AQUÍ TONTO! –Gritó Alexis detrás de él.
-¡TÚ NO LEXIS, NUESTRA HERMANA PEQUEÑA QUE ACABA DE NACER!
Kate miró a sus hijos sonriente y luego a la pequeña que descansaba en sus brazos después de haberse alimentado –Vuestra hermana está aquí, venid –Los niños se acercaron a la cama de su madre para ver a la pequeña que estaba envuelta en una manta. –Chicos esta es Sophie Rose Castle, vuestra hermana pequeña.
La cara de John era de confusión mientras miraba a su nueva hermana por todos los ángulos, la cara de Alexis era de adoración y pura alegría.
-La abuela dice que se parece a ti papi, ¡es muy guapa! –Alexis acercó su pequeña manita de 7 años a la de su hermana recién nacida y le tocó la mejilla, su hermana abrió los ojos -¡MAMI! Tienes tus ojos, son verdes.
-Pero… ¿por qué es tan pequeña? ¿Y por qué parece una albóndiga? ¿Es normal que esté tan arrugada?
Rick y Kate rieron ante las ocurrencias de su hijo. –Ven aquí John –el niño se tumbó al otro lado de Kate –Mira bien a tu hermana pequeña, ¿ves esa nariz? –John asintió –es igual que la tuya y la de papi -¿ves esos mofletes? –John asintió y los rozó con su mano –son iguales que los tuyos, los de papa y los de Alexis.
Y John susurró: Para mi lo más bonito son sus ojos, los comparte contigo.
No hay que decir que las lágrimas corrían por las mejillas de todos los adultos.
Durante meses la pequeña Sophie fue el centro de atención en toda la casa y no suscitó ninguna envidia en sus hermanos mayores: Alexis miraba atentamente como su madre le daba el pecho todas las mañanas a Sophie y la ayudaba a que ésta soltase los gases; John jugaba con ella en el sofá o en la mantita y ambos niños empujaban su carricoche cada vez que iban de paseo al parque. Ah, y no olvidar que cada vez que los abuelos traían regalos, eran para los tres y no solo para la pequeña de la casa.
7º AÑO
Hacer un viaje en la familia Castle se había convertido en una odisea, preparar la maleta de dos niños pequeños y un bebé era lo peor pues cada uno necesitaba cosas diferentes: John además de la ropa quería llevar su monopatín, sus comics y sus películas. Alexis no solo llevaba muchísima ropa sino que además quería su mantita para dormir, sus libros y su muñeca. Y la pequeña Sophie necesitaba ropa, pañales, baberos, biberones, juguetes y su mantita. Así que en el loft se empezaba a organizar el viaje cuatro o cinco días antes, por suerte tener de padre a un rico escritor de misterio permitía viajar en primera clase y facturar todas las maletas sin mayor esfuerzo económico.
Era tradición en la familia Castle visitar un parque temático al año: cuando los niños cumplieron los 6 años visitaron DisneyWorld de Orlando; al año siguiente, poco antes de que Sophie naciera, visitaron el parque Disney de Anaheim y el año anterior habían visitado el parque de Coney Island en febrero para conmemorar a la madre de Kate ya que era el parque favorito de Johanna y este año tocaba DisneyLand Paris. Rick quería que los niños fueran lo suficientemente mayores como para recordar este parque aunque por supuesto volverían para que la pequeña Sophie disfrutara de todo. La noche de antes del viaje los niños estaban tan nerviosos que no podían dormir, ni película, ni historia, no vaso de leche caliente los calmaba así que finalmente probaron a dejarlos dormir con ellos en la cama de matrimonio. Kate acariciaba el pelo de Alexis que estaba apoyada contra su pecho y John estaba en el medio de Alexis y de su padre quien le hacía caricias en los brazos.
-Mami, ¿nos cantas una canción?
Y Kate cantó:
Es pronto para comprender... que pueda mirarte y verme a la vez
que escuches hoy mi voz, que tanto te cantó los meses que tu fuiste yo.
Es pronto para comprender... la vida es tan bella como tú la quieras ver
si lloras cantaré, si sufres te hablaré, si mueres moriré también.
Si te cuentan que lloré...
cuando te cogi en mis brazos no me pude contener porque te quiero tanto.
Es pronto para comprender… verás cómo el mundo es injusto y cruel por qué un amanecer sin nada que perder, es muy dificil de entender.
Porque te quiero tanto como el mar a su verano, como el dolor a su amigo el engaño
Como el sol… cuando abrió (en mi ventana) que hoy nació una flor.
si te cuentan que lloré... cuando te cogi en mis brazos no me pude contener porque te quiero tanto porque te quiero tanto…
Era la canción favorita de Alexis, con la que siempre se dormía y con la que John siempre sonreía; ambos niños estaban por fin dormidos cuando Rick se levantó de su lado de la cama y fue al de Kate y la besó en los labios, un beso lleno de amor: Me encanta cuando cantas esa canción porque en tu voz se nota lo muchísimo que quieres a nuestros hijos y cada vez que les cantas esta canción me enamoro más de ti. Te quiero.
-Y yo a ti, mañana en Paris se lo van a pasar genial.
-Y cuando acabe el viaje no van a querer volver.
-Nosotros tampoco
En todos los viajes Kate habían instaurado un sistema, que consistía en poner a los niños en fila y revisar sus listas con ellos, además de la ropa que llevaban para el viaje ella y Rick. John estaba el primero junto a su maleta, Alexis a su lado y la pequeña Sophie en su carricoche. Una vez comprobado todo salieron hacia el aeropuerto y tras un viaje cargado de llantos por la pequeña Sophie a la que le molestaban los oídos.
El día en Disney comenzó cargado de piratas, casas del terror y naves espaciales para gusto de John, comieron en un restaurante típico francés y los niños adoraron su primer croissant y sus crepes. Por la tarde el jet-lagg los invadió a todos y fueron a su hotel a descansar: habían elegido uno de los hoteles más cercanos al parque, de Mickey porque tanto Alexis como John lo adoraban.
Al día siguiente Rick preparó una sorpresa para sus hijos: bajaron a desayunar al salón y puso a los niños de cara a la puerta para que no vieran entrar a Mickey, Minnie, Daisy, Donald y Pluto. Mickey cogió un micrófono y dijo: BUENOS DÍAS AMIGOS, QU ETENGAIS UN FELIZ DESAYUNO. HOY ESTAMOS AQUÍ COMO ACOMPAÑANTE SY GUIAS TURISTICO DE LA FAMILIA CASTLE. ¿FAMILIA CASTLE? ¿ESTÁIS POR AQUÍ? John y Alexis se subieron a sus sillas y levantaron muy alto la mano mientras saltaban excitados. Kate levantaba a Sophie sobre sus piernas y aplaudia sus pequeñas manitas. Así que ese día tocaba encontrar a los personajes Disney, ya tenían cinco, les faltaban muchos más. Se echaron fotos con cada personaje por separado, con todos en grupo, los personajes cogiendo en brazos a Sophie y encontraron a Pinocho, Chip y Chop, Blancanieves, Cenicienta, Goofy, La Bella Durmiente, Bella y Bestia y Alicia.
Visitaron el castillo de Bella Durmiente: -¡Mami, mami, mira que dragón más chulo! ¡Papá, mira! Tiene los ojos rojos y echa fuego
John estaba disfrutando con el dragón pero sus hermanas no tanto, Alexis estaba escondida detrás de su padre y Sophie lloraba en el carricoche así que una vez terminado el tour por el castillo fueron a ver el desfile de la tarde. Todas las princesas Disney que habían visto antes más Ariel, Pocahontas, Rapunzel y las princesas de Frozen. Mary Poppins, Winnie de Pooh, Robin Hood y Peter Pan los seguían.
El siguiente día rodaron y rodaron con las tazas de Alicia, se perdieron en el laberinto; pasearon en el tren de Blancanieves, volaron con Peter Pan y vieron el pequeño mundo. Montaron a Sophie en las atracciones para bebes y comieron mucho algodón de azúcar. Por la tarde los papás dejaron a los niños en la guardería del hotel y decidieron salir solos a dar un paseo. El brazo de Rick alrededor del hombro de Kate, sus caderas juntas y ambos tomando un helado.
-Kate, ¿no te parece fantástico?
-¿El qué? –le preguntó su mujer
-Estos tres últimos días, ver a los niños reir, tu y yo disfrutar como enanos; este momento de ver atardecer en el mundo mágico de Disney.- posó ambas manos en las mejillas de Kate y le sonrió, no solo con la boca sino también con los ojos y el corazón - Ser tan felices como somos ahora.
-Es maravilloso, verte correr detrás de ellos, verte llorar porque Alexis se hace mayor, verte enseñar como ser un hombre a John y jugar con Lily. Es maravilloso estar aquí, te quiero.
Y con un beso dieron paso a la noche y tras ver una película con los dos niños mayores, se durmieron los cuatro, abrazados y sonrientes. El siguiente fue su ultimo día en el parque, esta vez en lso Studios Disney y fue un día triste para todos, aunque Mickey, Pluto y Ariel salieron a despedirlos a la puerta, era un día triste pero el mejor de los recuerdos.
10º AÑO
Lily Johanna Castle se llevaba 12 años con su hermano John, 11 con su hermana Alexis y 5 con su hermana Sophie y según los planes de su padre debía haber sido un chico aunque eso no importó ya que en el momento en el que le pusieron a la pequeña Lily en sus brazos Castle volvió a abrir su corazón. Tanto él como Kate creían que la pequeña no sobrevivría, más que nada porque ni ellos mismos creían la suerte que habían tenido al sobrevivir a los sicarios que Bracken mandó desde la cárcel.
Hacía tres años que había matado al asesino de su madre porque éste casi mata a Castle pero hacía un año que había encerrado al hombre que la había mandado matar y hace unos seis meses envió a tres sicarios a por ella y a por Castle, a Kate le dispararon en el abdomen, muy cerca del útero, casi matan a Lily. A Rick le pegaron dos tiros en el pulmón izquierdo, cerca del corazón. Si no llega a ser porque Kate consiguió marcar el número de emergencias ambos estarían muertos y sus hijos serían huérfanos. Pero se salvaron y con ellos salvaron a la pequeña Lily.
En ese año castle la vió convertirse en toda una pequeña Kate. Sus hijas eran todas muy diferentes: Alexis era igual que Martha: pelirroja, ojos azules, pelo rizado, sonrisa deslumbrante y esbelta; Sophie era igual que él: pelo castaño oscuro, remolinos en el pelo, la sonrisa de su padre pero con los ojos de Kate y Lily era igual que su madre, los hoyuelos, los ojos verde-avellana, el pelo castaño y la sonrisa. Por ahora solo tenían un niño, y era la mezcla perfecta de ambos: el pelo castaño, los ojos azules, los hoyuelos y la sonrisa de Rick. Era alto como su padre y esbelto como su madre.
14º AÑO
La adolescencia es esa etapa de la vida que todos los niños anhelan y todos los padres temen. Supone salir con los amigos, jugar en las ligas más altas de beisbol o futbol o baile, perseguir a los chicos mayores por los pasillos con las amigas, ser animadora, delegado o delegada, presidenta escolar, echarse novia o novio, incordiar a los hermanos pequeños y enfrentarse a sus padres. Para las chicas además supone muchos cambios en el cuerpo, comprar montones y montones de maquillaje y cada día ampliar el armario. Los chicos aprenden a afeitarse por primera vez .
Para los padres supone ver crecer a tus hijos, verlos visitar universidades, presentar solicitudes, jugar sus partidos más importantes, interrogar a sus parejas y enfrentarse a ellos cada día. Por eso el día en que John Castle, con 16 años, fue descubierto por sus padres en su dormitorio con su novia en horario de clases, supo que su primera "gran charla" estaba a punto de suceder. Pero se preguntaba ¿Quién sería el que hablaría con él? ¿La poli de su madre o el chistoso escritor de su padre? Le tocaron ambos. Su padre y su madre sentados frente a él:
-Primero, ¿por qué ni tu padre ni yo sabíamos que tenías novia?
John los miró avergonzado –Porque…no era exactamente mi novia hasta hace un mes.
-Vale…bien…lo primero que tengo que preguntarte y creeme que a mi tamopoco me gusta esta conversación es….-Rick lo miró serio a los ojos, tan serio como nunca lo había visto John- ¿has usado protección?
-Agggg-John se tapó los oídos –no me puedo creer que estemos teniendo esta conversación. –Kate lo miró expectante –Vaaale, sí, he usado protección las dos veces.
Rick sonrió orgulloso -¿No era tu primera vez eh?
John sonrió ante el orgullo de su padre –Nop, o sea, lo habíamos hecho una vez antes de que llegarais pero…¿me puedo ir ya? Ya sé que siempre debo estar protegido, nunca presionar a la chica a hacer anda, no dejarme presionar, no centrar mi relación solo en el sexo y siempre estar protegido porque sé que lo vas a repetir cien veces mama.
Rick se levantó de la mesa pero Kate lo volvió a sentar agarrándolo del brazo y lo miró diciendo ¿A dónde crees que vas?
-No hemos terminado porque no solo estabas en tu cuarto con una chica sino que además en horas de clase lo que quiere decir que os habéis saltado el colegio jovencito. Ve ahora mismo arriba y coge tus deberes, estas castigado dos semanas y recuerda que en esta casa viven tus hermanas pequeñas y las puertas no se cierran nunca.
Alexis llegó del colegio esa tarde hablando apresuradamente por el móvil con Maddie su mejor amiga.
-Alison me ha dicho que podemos apuntarnos mañana mismo, hay tres plazas vacantes. Imaginate, nosotras animando al equipo de Trevor –comenzó a reírse tontamente y no se dio cuenta de que su padre y su hermano la miraban extrañados –es que es taaan guapo. Pero tampoco quiero que me acapare mucho tiempo, entre la presidencia, el equipo de futbol y estudiar tengo poco tiempo.
Alexis no solo era una estudiante modelo sino que además era la presidenta del comité que preparaba las fiestas del colegio y deportista, capitana del equipo de futbol. Cuando colgó el teléfono su padre le dijo:
-No puedo creer que no tengas bastante con ser capitana de futbol, presidenta del comité y delegada de curso. ¿Ahora que vas a ser?
-¡ANIMADORA! –Comenzó a practicar los bailes ante las risas de los dos hombres de la casa- vosotros reíros pero voy a ser la mejor animadora. ¿Está mamá en casa? –Su padre asintió - ¡MAMÁ, NECESITO QUE ME AYUDES A ELEGIR LA ROPA PARA EL BAILE DE HOY Y A MAQUILLARME!
Cuando la niña desapareció escaleras arriba hacia el cuarto de su hermana más pequeña Rick miró a John: Necesitamos más hombres en esta casa, entre tu madre, tu abuela, tus hermanas y tu tia Lanie me van a volver loco. Solo faltaba que metieras a tu novia siempre aquí.
-Tranquilo papá, pronto tendras que tener la misma charla con Alexis cuando empieza a "animar" a ese Trevor y tendrás más hombres en casa.
Rick golpeó a John en la nuca y lo miró enfadado: no te atrevas a mencionar que tu hermana ha crecido, para mi seguís siendo los dos niños regordetes y pesados que no nos dejaban estar solos ni un segundo.
John, siempre vacilón, respondió a su padre: pero aún así conseguisteis tener a Soph y Lily. Algo de tiempo tendríais. Jajajaja
Padre e hijo rieron pero ambos se callaron cuando vieron aparecer a Alexis con su vestido rojo para el baile, el pelo recogido en un moño que le dejaba algunos mechones sueltos, zapatos de tacón y mucho maquillaje. Estaba preciosa. John miró a su padre y vio las lágrimas en sus ojos.
-A-A-Alexis, estas….estás preciosa.
Rick fue corriendo a abrazar a su hija y se echaron varias fotos antes de que "Trevor" llegara.
-Buenas noches señora Castle, vengo a recoger a su hija para llevarla al baile.
-¿Tú eres Trevor? Encantada, llamame Kate y Lexis esta aquí.
El niño se quedó embobado mirándola y de pronto apareció Rick frente a él con una motosierra en la mano. Trevor retrocedió asustado.
-Hola Trevor, soy Richard Castle el padre de Alexis, quiero que esté en casa antes de las 12 como cenicienta, que no beba, ni fume, ni que le toques un pelo, sino está motosierra colisionará con tu cuerpo y mi mujer tendrá que llevar tu asesinato. ¿Entendido?
-Sí…s-si señor Castle
-¡RICK! Deja que los niños se vayan tranquilos –Kate le dio un besó a Alexis, les echó una foto y los dejó marchar.
Sophie, que estaba viendo la televisión con Lily en el salón miró a su madre con ojos bien abiertos: Mami, ¿Cuándo me vas a maquillar así? ¿Y cuándo puedo tener novio? ¿Y cuándo me puedo poner tacones? Yo quiero ser igual que Alexis.
Rick se abrazó a Kate y le dijo: Cariño creo que me va a dar un infarto en menos de 10 años cuando todas nuestras hijas tengan novio, se maquillen, se vayan a la universidad y se casen. ¿Cuándo han crecido tanto?
-Todavía tienes a Lily y –se acercó a Rick susurrándole al oído- ayer fui al ginecólogo y te esperan otros dos hijos en camino. ¡MÁS TE VALE QUE PARES YA DE DEJARME EMBARAZADA PORQUE TE JURO QUE NO AGUANTO MÁS PARTOS! ¡CON TRES FUE SUFICIENTE!
John se levantó de un salto del mostrador donde estaba sentado y se arrodilló antes la barriga de su madre: Por favor, queridos bebes, soy vuestros único hermano varón, tengo 16 años y me gustaría que fuerais chicos, por favor. Dos niños nos hacen mucha falta a papá y a mi y al abuelo Jim.
15º AÑO
Así que el sueño de John se cumplió y por eso aquel día que ya os dije hace un rato Kate y Rick paseaban a los gemelos, varones, Jake y Reece Castle mientras el resto de sus hijos jugaba desperdigados pro Central PARK. Cuando Kate los miraba….
No veía a John montado en monopatín, ni al John que pronto estudiaría Medicina en Yale, ni al John que había tenido cuatro novias en un año y medio, ni al John que solo jugaba a la videoconsola sino que veía al niño que se balanceaba en sus piernas, que pedía su atención cuando estaba enfermo y que le dijo que entendía que no le contara nada a su padre durante ese tiempo porque si él alguna vez la perdia se volvería loco.
No veía a Alexis cuidando de su hermana, ni a la Alexis que llevaba un año saliendo con Trevor, ni a la delegada de curso, o a la presidenta del comité, o a la animadora o exfutbolista sino a la pequeña pelirroja del bar, la primera vez que la vio, la pequeña que un día subida en las piernas de su padre la llamó mamá por primera vez aunque no lo era biológicamente hablando, la pequeña que lloraba cuando se iba al trabajo y a la niña que cuando vio a su madre biológica le dijo a ésta: "Tú no eres nada para mi, quien me ha cuidado y me ha querido como una madre ha sido Kate y siempre será mi madre".
Cuando miraba a Sophie no veía a la niña de 10 año volando la cometa, ni a la girl scout, ni a la futura tenista, sino que veía al bebe que le pusieron en brazos, arrugadito y de ojos verdes, a la niña que tantas alegrías les había dado.
Cuando miraba a Lily no solo veía a la pequeña de 5 años sino también veía al milagro que sobrevivió a la parte más espantosa de su trabajo y que siempre será su pequeño angel.
Veía a sus seis hijos y pensaba que debía haber hecho algo bien en la vida para tener tanta felicidad.
