Capítulo 26
-Lila?.-dijo un rubio sorprendido
-hola Arnold.-dijo la pelirroja
-qué quieres Lila, no estoy de buen humor para ti.-dijo Arnold saliendo de la escuela
-Viejo te veo después vale.-dijo el moreno alejándose
-si esta bien.-dijo Arnold dando un adiós con la mano y siguiendo su camino
-Arnold espera.-dijo Lila deteniéndolo
-No lila, no quiero hablar contigo si?.-dijo Arnold molesto
-pero yo sí, solo quiero pedirte disculpas por lo que hice, se que fui mala contigo y con Helga por querer separarlos.-dijo Lila encogiendo sus hombros
-Sí, ya se lo que me hiciste Lila, nunca pensé que harías eso, no entiendo por qué?.-dijo Arnold rascándose la cabeza
-porque era una tonta, por estar molestando, sé que le rompí el corazón a tu primo por engañarlo y pues perdí a alguien especial, que en realidad el me amaba mucho, y bueno ahora me odia y me detesta, y abras escuchado que me acosté con media secundaria.-dijo Lila al mirar la cara de Arnold sorprendido.-y en realidad no es cierto, Sonia y Taylor exageraban demasiado.-dijo la pelirroja rodando los ojos
-bueno no sabía eso, pero cambiaste demasiado.-dijo el rubio sobándose el cuello
-sí, lo sé, entonces aceptas mis disculpas?, bueno si no pues no hay problema.-dijo Lila mirando al suelo
-Está bien Lila, te perdono, y lamento mucho que te expulsaran de la escuela, ahora donde estudiaras?.-dijo Arnold metiendo sus manos en sus bolsillos
-bueno pues mi padre tiene un amigo en otra ciudad y me meterá en una escuela secundaria para mujeres.-dijo Lila encogiendo sus brazos
-ah ya veo, entonces te iras.-dijo el rubio
-sí, bueno Arnold creo que me tengo que ir, arreglare mis cosas, ya que mañana me ire temprano.-dijo Lila dando una media sonrisa
-bien, entonces nos vemos pronto, quizás después en la prepa.-dijo Arnold encogiendo los hombros
-tal vez Arnold tal vez y se feliz con Helga, yo siempre supe que le gustabas desde la primaria, le prometí a ella que no se lo diría a nadie pero algo paso que lo dije a medio equipo de animadoras.-dijo la pelirroja agarrándose el brazo derecho
-sí también supe eso, la secundaria es un mar de informaciones.-dijo Arnold sobándose el cuello
-sí, ya se…bueno entonces nos vemos Arnold.-dijo lila alejándose
-sí, cuídate.-dijo el rubio dando un adiós con la mano
Cuando el rubio volteo a su lado derecho vio a Helga bajar las escaleras y sonriéndole, ambos rubios se fueron juntos, platicando de lo que había pasado, luego cuando eran pequeños, de las cosas que Helga hacía para llamar su atención, cuando le aventaba bolitas de papel, cuando salvaron al vecindario y descubrió quien era voz ronca. Pero lo único que no pudo descubrir era la chica que ceno con ella en chez parís.
-no me digas!, y que paso con cecile?.-dijo Helga mirando de reojo al rubio
-bueno pues nunca supe quién era cecile.-dijo el rubio sobándose el cuello
-enserio nunca supiste quien era cecile?...nunca...bueno.. Llegaste a sospechar quien era la misteriosa cecile?.-dijo la rubia intentado que el descubriera que era ella
-no, nunca supe quién era cecile, trate de localizarme con ella pero por mas nunca supe su apellido que en realidad su nombre no era cecile se hacía llamar así por la chica de Francia.-dijo Arnold encogiendo sus hombros
Helga lo miro, mostro una sonrisa.-Ven acompáñame.-dijo la rubia jalando de la mano de Arnold
-a donde me llevas?.-dijo el confundido
-tu sígueme.-dijo Helga con voz divertida
Arnold no sabía que tramaba Helga caminaba rápido para saber no saber a dónde se dirigía. Cuando noto que estaban a una cuadra de su casa de Helga. La rubia se detuvo abrió la puerta y entraron los rubios.
-Helga que haces no puedo.-dijo Arnold siendo jalado por la rubia tratando de que subiera a las escaleras
-vamos cabezón, no hay nadie mis padres no están vuelven hasta más tarde.-dijo Helga intentando jalar al rubio
-pero Helga..-decía el rubio ya subiendo a las escaleras, y dirigiéndose a la habitación de ella.
-bien siéntate.-dijo la rubia mientras sacaba un pañuelo para taparle los ojos al rubio
-Helga que haces..-decia Arnold confundido
-tu tranquilo, quiero mostrarte algo que te sacara de duda.-dijo Helga dirigiéndose al baño, se humedeció el cabello un poco hizo el peinado ondulado como lo tenía cecile y su fleco de lado tapándole el ojo izquierdo y poniéndose el moño rosa, se miró al espejo y dio una pequeña sonrisa, salió del baño y vio que el rubio seguía sentado y tapado los ojos.
-Helga ya dime que es.-dijo el rubio desesperado
-bien.-dijo ella sentándose a su lado.-solo que… no te sorprendas mucho.-dijo Helga desamarrándole
-está bien.-dijo el rubio
Helga le quito el pañuelo, el rubio parpadeo para ver bien, se quedó paralizado, hipnotizado al ver a la chica rubia tal y como lo había visto por última vez, esos ojos azules el fleco tapándole el ojo, se miraba tan bien, noto que la cecile de hace unos años era nada más que Helga, trago saliva no sabía que decir, tantos años buscándola y queriendo saber de donde era, la tenía tan cerca que no se daba cuenta de que con ella tuvo la cita en chez parís a los 9 años. Empezó a recordar cuando la tomo de la mano, la mirada que tenia "cecile" que ahora es Helga, era la misma.
-Arnold?...Arnold?.-dijo la rubia al ver el sonrojo del rubio.-Arnold… Arnold.-dijo sacudiéndolo
-lo siento, es que… no … no sé qué decir la verdad no pensé que eras tu.-dijo Arnold nervioso
-pues, hacia tantas cosas para estar contigo, y tener una cita pero ocultaba todo y me hacia la niña brabucona, y bueno, esta es la "cecile" que conociste hace 7 años.-dijo la rubia encogiendo los hombros
-bueno, es algo sorprendente, porque no me dijiste?.-dijo el rubio tomándole de la mano
-no tenía el valor, me acobardaba en decirte quien era cecile.-decía la chica sobándose el brazo.-ya sabes cuando una persona quiere decirle la verdad, no sabes de lo que te pueda decir, o se enoje
-Helga, un intento hubieras hecho, pero ya paso, ahora sé que eres tú y bueno, lo de anoche… pues..-dijo el rubio sobándose el cuello y mirando de lado
-sí… lo de anoche, bueno… pues, vaya.-dijo Helga nerviosa
-Helga, sé que no debimos hacerlo, pero sabes muy bien que me gustas gustas, es más te quiero, o es decir que hasta te amo, no soy bueno haciendo poemas como tú y bueno pues se que no te eh pedido algo hace unos días, bueno antes de que pasara lo de Lila, y más lo que paso ayer, pues… Helga… tu… tu..-decía el rubio nervioso tratando de decirle a la rubia lo que en realidad quería, pero ella le puso un dedo al rubio en sus labios haciendo que no dijera más.
-Arnold si quiero, si quiero estar contigo a tu lado, si quiero ser parte de tu vida, si quiere ser la otra mitad de tu corazón, si quiero ser más que tú amiga.-dijo Helga con la mirada al rubio de ojos verdes. Arnold le sonrió la acerco más a él agarrándola de la cintura y le da un beso siendo correspondido por la rubia, ella le abrazaba del cuello sin despegarse, Helga soñaba con esto, ahora estaba viviendo la realidad ya no era más que solo un sueño que tenía cada noche que pasaba los días, semanas y meces. Los dos rubios sentados y besándose no escuchaban que los papas de la rubia habían llegado, estaban más que en su universo.
La puerta se abría, los ojos de una madre se abrían como platos al ver a su hija besarse con un rubio.-He…Helga?.-decía su madre sorprendida, al ver que ambos se separaban rápidamente
-ma...Mama.-dijo la rubia viendo atrás de su madre si no estaba Bob atrás
-ho…hola señora pataki.-dijo Arnold parándose de la cama
-Hola, Arnold….-dijo Miriam aun sin saber por qué estaban ahí
-Mirian!.-gritaba Bob desde la sala
-sí… sí ya voy querido.-decía.-tu y yo tenemos que hablar jovencita.-dijo su madre viéndola y cerrando la puerta
Los dos rubios se quedaron viendo y apenados.- bueno pues creo que me iré, si no tu papa me vera que ando aquí y no sé qué vaya a pasar después.-dijo sobándose el cuello
-sí, lo sé, solo deja que distraiga a Bob.-dijo Helga levantándose de la cama
Mientras tanto en casa de Phoebe estaba acomodando su recamara, cuando vio debajo de su cama, una libreta rosada, el relicario roto, y unas cartas había recordado el motivo que las recojio.
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Phoebe caminaba por la acera, después de la escuela, iba de compras por la despensa que necesitaría, cuando vio a un bote de basura unas cosas que la hacían que ya lo había visto, fue a revisar si era lo que ella pensaba, cuando lo noto quedo sorprendida, era el relicario de Helga y una libreta rosa.
-porqué Helga se atrevería a tirar esto, no entiendo, es mejor que agarre esto antes de que otro lo vea y sea peor.-dijo la oriental agarrando lo que le pertenecía a Helga. Cuando llego a su casa lo puso en una caja negra y debajo de su cama. Se lo devolvería cuando Arnold se reconciliara con Helga.
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-ahora que veo que todo está bien, le entregare esto a Helga.-dijo la oriental llamando a Helga por su celular
-bueno?.-dijo del otro lado del teléfono
-Hola Helga, este nos podemos ver hoy en el parque?, es que necesito hablar contigo sobre algo.-dijo la oriental mintiendo
-de que se trata Phoeb´s?.-dijo Helga confundida
-de algo, ahí te cuento.-dijo la oriental.-entonces puedes o no
-está bien, iré a qué hora?.-decía la rubia
-ahora mismo.-dijo la oriental
-ahora?, pero apenas comeré, no puede ser más tarde?.-dijo Helga berrinchando
-es ahora o no te contare nada.-dijo la oriental
-está bien Phoebe, ya voy, te veo ahí en 15 minutos.-dijo Helga del otro lado del teléfono
Las dos cuelgan sus teléfonos. Mientras tanto un rubio caminaba por la acera ya muy cerca de la casa de huéspedes, abrió la puerta y sale el montón de animales a la calle.
-Hola pequeño como te fue en la escuela.-decía el abuelo con su taza de te
-bien abuelo, no hubo mucho que hacer, estuvo tranquilo.-Dijo Arnold encogiendo los brazos
-ah bueno, pensé que había algo interesante.-dijo Phill
-quien dijo interesante?.-dijo Pucky apareciéndose de la nada
-aaayyy vieja loca! Harás que se me salga el corazón y sales así de la nada.-dijo Phill
-abuela que haces con ese traje de buzo?.-dijo Arnold alzando una ceja
-ire a nadar en la piscina del vecino.-dijo la abuela
-abuela es algo grosero que te metas a la piscina de los vecinos.-dijo Arnold
-solo cuando ellos no están.-dijo la abuela
-bueno, iré a mi habitación, luego bajo para comer.-dijo arnold
-está bien pequeño, no quieres que te lleve la comida a tu habitación?.-dijo Phill tomando un sorbo de su te
-está bien abuelo, gracias.-dijo retirándose
Mientras tanto Phoebe esperaba a Helga en el parque, hasta que llego la rubia.
-a ver Phoebe cuál es la cosa importante que tienes que decirme.-dijo la rubia sentándose a su lado.-no me digas que es Gerald?... que te hizo ese cabello de cepillo.
-el nada Helga, solo que quería entregarte esto.-dijo Phoebe entregándole una caja negra
-qué es esto?.-dijo Helga alzando una ceja
-ábrelo y sabaras que es.-dijo Phoebe mostrando una sonrisa
-bien.-dijo la rubia abriendo la caja negra, cuando lo hizo se sorprendió al ver ahí dentro su libreta rosada, su relicario con la foto de arnold. Recordó ese momento que la había aventado contra la pared, había llorado tanto.
-te preguntaras como es que lo encontré, reconozco muy bien tus libretas, se muy bien que había pasado esa vez y lo único que hice es volver a levantarlo porque se que algún día ibas a necesitarlo o no sé, mostrarle a Arnold lo que le escribías.-decía la oriental observando a su mejor amiga que estaba lagrimeando.
-gracias Phoebe.-dijo la rubia limpiándose las lagrimas
-de nada, entonces le mostraras esa libreta a Arnold?, bueno ahora que ya son más que amigos, es hora que le muestres lo que has hecho por él lo que tu haz escrito en esa libreta.-dijo Phoebe encogiendo los hombros.
La oriental tenía razón, era hora de mostrarle lo que escribía, no le daría miedo ya que eran más que amigos, ahora los rubios son novios, no tenía por qué apenarse la rubia en mostrarle lo que escribía para él, lo ama como el la ama. Mientras tanto el rubio estaba en su habitación leyendo su libro de historia, tarea que la habían dejado, aún no había tocado la comida que le dejo su abuelo, dio la vuelta y vio su cama, recordó el momento en que Helga se quedó a dormir con él, dio una media sonrisa en su rostro, luego un celular lo interrumpe en sus pensamientos.
-bueno?.-dijo el rubio
-hola Arnold.-decía una voz de una chica
-Hola, este quién eres?.-dijo el rubio confundido
-vaya si que no me reconoces, soy Natalie.-dijo del otro lado del celular
-Natalie?, ho..Hola, que pasa?.-dijo el rubio aún más confundido
-se que es raro que te llame, pero solo quería saber cómo estabas.-dijo la chica
-estoy bien, y tu?.-dijo Arnold rascándose la cabeza
-bien, muy bien, y como va tu relación con Helga, bueno… es que en la secundaria hubo rumores que son pareja.-dijo Natalie con voz triste
-bueno, pues esos rumores son ciertos, por ahora estoy bien con ella.-dijo el rubio mirando una foto de su niñez
-ah genial, me alegro por ti…. Arnold?.-decia
-si?, que pasa?.-dijo el rubio
-solo para aclarar las cosas, bueno, pues, no quiero que quedemos como dos extraños, sino como amigos, como que si nada hubiera pasado, ya sabes, todo normal.-dijo Natalie del otro lado del celular
-bien, no hay que quedar en mal.-dijo Arnold sobándose el cuello.
Helga caminaba por la acera, dirigiendo se a su casa y viendo la caja que le dio su mejor amiga, había hecho algo para ella, en guardarle sus cosas, miraba el relicario y tenía que mandarla a componer, estaba muy maltratada. Dio la vuelta a la esquina de la cuadra y choca con un chico alto.
-aauch.., oye fíjate por donde pasas!.-dijo Helga molesta
-lo siento Helga, no me di cuenta.-dijo un chico
-qué?.-dijo alzando la mirada y noto que era Albert
-Hola Helga.-dijo Albert ofreciéndole la mano a la rubia para levantarse, pero ella se levantó sola
-ah, tu.-dijo la rubia cortante y levantando sus pertenencias
-oye Helga, quiero aclarar contigo unas cosas, en realidad lo siento mucho, en realidad me gustabas mucho, pero me rendí al ver que eres muy difícil de conquistar, y Lila me hizo que te separara de Arnold y en realidad yo no quise hacerlo a propósito, me volvía loco Lila.-dijo Albert sobándose el cuello
-mira no me interesa lo que digas, además ya paso, Lila se disculpó conmigo por lo que había hecho, y ya lo que digas tu ya me lo sé, no quiero volver a oírlo de nuevo.-dijo Helga cruzando sus brazos
-lo siento, en verdad lo siento mucho, Arnold en realidad te ama mucho, y se le nota, no sé por qué no se dio cuenta antes de tus sentimientos, pero el es para ti.-dijo Albert levantándole la caja y dándoselo a ella
-estas perdonado, pero ahora está que, como rayos te gusto Lila, ahora ella se va a un internado de niñas, bueno por este año y medio y regresara para la preparatoria, porque no vas por ella yle dices lo que sientes.-dijo Helga siguiendo su camino y seguida por el pelinegro
-bueno, en realidad eso fue un momento que me gustaba, ahora no, fue por un rato nada más, ahora tengo novia se llama Sheila.-dijo Albert
-ah, bueno pues no hay que hablar con Lila, lo que paso fue pasado, no hay que recordar más cosas, así que olvidamos lo que paso, y sigamos por nuestro camino.-dijo Helga poniendo su mano en su hombro de él.
-gracias Helga, y dime, que llevas en esa caja negra.-dijo el pelinegro
-algo muy importante que debo entregarle a alguien.-dijo Helga tratando de que no descubriera lo que ella hacia de niñez
-dejame adivinar es para Arnold verdad?.-dijo Albert alzando una ceja y mirándola de reojo
-como sabias que es para él!... bueno pues pues… si es para él-dijo al rubia ruborizada
-ya sabía yo.-dijo Albert dando una sonrisa
-no tenías que irte por otro camino?.-dijo la rubia deteniéndose
-es cierto, bueno, nos vemos Helga, me dio mucho gusto en platicar y aclarar las cosas contigo.-dijo Albert tomándole la mano de la rubia
-sí sí, ya vete.-dijo Helga
-nos vemos en la escuela Helga.-dijo el pelinegro alejándose
Continuara….
