Capítulo XXVI
La vida da muchas vueltas, de eso estoy muy seguro. Tiempo atrás no hubiera imaginado todo lo que nos ha pasado en tan sólo algunas semanas, desde las extrañas coincidencias del destino hasta lo que ha ocurrido con el papá de Sam y el regreso de Mercedes a Nueva York. ¿Quién iba a decir que justo ahora iniciaría una nueva gira por el país comenzando aquí? Seguro que Sam jamás lo hubiera imaginado y la verdad es que yo tampoco. Por fortuna todo ha mejorado con el papá de Sam, parece que el trasplante está siendo un éxito y la actitud de ambos ha cambiado. Tanto el Sr. Evans como nuestro amigo, están dispuestos a darse otra oportunidad y creo que Mercedes ha tenido algo que ver ahí. Lo importante es que el panorama comienza a aclararse para todos y eso nos incluye a Blaine y a mí.
Hasta el día de hoy llevamos justamente dos meses de novios y sigo preguntándome dónde se había metido ese hombre toda mi vida. Sobra decir que estoy realmente feliz con lo que tenemos y el compartir con él aquel curso de actuación en NYU juntó las dos cosas que más amo en el mismo lugar. Blaine es una de las personas más maravillosas que he conocido y agradezco a esa extraña fuerza que nos ha hecho encontrarnos después de tanto tiempo. Una parte de mí sabía que cuando encontrara al indicado sería alguien como Blaine, alguien apuesto, amigable, caballeroso, gentil, honesto, divertido, y así puedo continuar con una larga lista de calificativos que seguramente no terminarían de describir lo maravilloso que me parece mi novio. Mi novio… Insisto en que se siente muy bien decirlo y a decir verdad, me encanta hacerlo con cualquier pretexto.
Eh… Sí, he dicho que lo amo al igual que a mi vocación. Quizá piensen que es muy pronto para saber algo así pero desde nuestro primer encuentro he sentido que hay algo que nos une, algo que va más allá de lo que podemos comprender y he decidido que confiaré en esa extraña fuerza que nos ha llevado a estar juntos en este momento. De cualquier forma, ¿quién ha determinado cuánto tiempo debe pasar una persona en una relación para poder decir un "te amo"? Nadie.
Recuerdo todavía como si hubiera sido ayer la cita que tuvimos el mes pasado para celebrar nuestra primera fecha importante.
~~Flashback~~
Era uno de esos días con clima extraño en la ciudad. La mañana de ese sábado había sido un tanto soleada y yo había despertado una vez más gracias a la melodiosa voz de mi mejor amiga. Ella estaba discutiendo con alguien por teléfono y se escuchaba muy molesta por lo que ya no tuve oportunidad de dormir otra vez. La verdad es que no me hubiera costado nada salir huyendo del lugar pero vamos, ¿no se supone que los amigos están para ti en las buenas y en las malas?
– ¿Qué es lo que pasa? – Le pregunté a mi amiga desde la cocina en cuanto terminó su llamada.
– Nada Kurt. – Dijo de forma cortante y a pesar de ello, se sentó del otro lado de la barra mientras yo apagaba la cafetera.
– Rachel… – Insistí y ella suspiró.
– Discutí con tu hermano. – Soltó finalmente.
– ¿Puedo saber el por qué? – Quise saber mientras me dirigía hacia ella con una taza de café para cada quien.
– Esta semana se cumple nuestro cuarto aniversario después de nuestra última ruptura… – Me explicó cabizbaja y yo la animé a continuar.
– Aha…
– Y él quedó en venir a visitarme pero me canceló hace cinco minutos. – Terminó diciendo y la vi hacer un puchero al aire.
– Oh… – Fue lo único que salió de mis labios al comprender la situación.
– ¿Sabes cómo me sentí? Traicionada, herida, usada y… – Comenzó a decir pero no la dejé terminar su discurso.
– Rachel detente, tú sabes que él tiene un trabajo. – Le recordé.
– ¡Pero ya habíamos quedado! – Se quejó.
– ¿Preparaste algo especial? – Tuve que preguntar y ella me fulminó con la mirada.
– ¡Sí!
– Tal vez pueda acompañarte yo en su lugar. – Le propuse en un intento por tranquilizarla.
– Si no hay remedio… – Dijo sin ganas y yo la miré seriamente.
– ¿Qué significa eso?
– Nada, sabes que te adoro pero… – Comenzó a decir pero no pudo continuar.
– Lo sé, era para Finn… – Terminé por ella y la vi asentir. – ¿Cuándo es su aniversario?
– Hoy... – La escuché decir.
– ¡¿Hoy?! – No pude evitar gritar.
– Sí, ¿cuál es el problema? – Me preguntó confundida y yo sentí mis mejillas arder.
– Hoy Blaine y yo cumplimos un mes juntos. – Le confesé.
– Aww… ¡Felicidades! – Gritó antes de abrazarme.
– Sí, gracias… – Comenté pensativo y ella me hizo que la viera a los ojos.
– Sé lo que estás pensando y no tienes que ir conmigo…
– Pero… – Intenté interrumpirla pero el timbre sonó haciendo que ella se levantara y se dirigiera hacia la puerta.
– En serio Kurt, ve y… ¡Elliot! – La escuché decir.
– ¡Rachel! ¿A qué se debe el entusiasmo? – Quiso saber nuestro amigo.
– ¿Tienes planes para hoy? – Fue la respuesta de Rachel.
– ¿Parece que los tengo?
– No, pero ahora los tienes. ¡Listo Kurt! – Gritó felizmente mientras ambos entraban a la cocina y yo reí.
– ¿Me estoy perdiendo de algo? – Me preguntó Elliot claramente confundido.
– Kurt y Blaine cumplen un mes juntos. – Le explicó mi amiga.
– ¡Oh! ¡Felicidades amigo!
– Gracias y Rachel festeja su cuarto aniversario con Finn… – Expliqué yo y él se sorprendió demasiado.
– ¡Oh! Supongo que salgo sobrando el día de hoy. – Lo escuchamos decir.
– Es ahí donde te equivocas, tú pasarás el día conmigo… – Intervino Rachel.
– ¿Qué?
– Vamos, en el camino te explico. – Insistió ella mientras lo tomaba de la mano y él accedió.
– Ok… Adiós Kurt.
– ¡Suerte con Blaine! – Gritó Rachel desde la puerta.
– Gracias, diviértanse. – Respondí divertido al imaginar a Elliot en compañía de mi amiga todo el día.
En cuanto ellos se fueron yo me metí a la ducha y me dispuse a desayunar algo más balanceado. Oficialmente no tenía ningún plan con mi novio pero era evidente que ambos queríamos y, de hecho, pasaríamos el día juntos. Idea que me fue confirmada minutos después con el mensaje de Blaine.
Hoy es un día importante, no hagas planes sin mí. Te veo en un rato. – Blaine.
Esas palabras me sacaron una sonrisa que apenas empezaba a conocer y a los pocos minutos el timbre del apartamento sonó nuevamente, pero aunque esperaba ver la sonrisa de mi novio, me encontré con un ramo de rosas que le cubría todo el rostro. – ¡Feliz primer mes Kurt! – Exclamó en cuanto me vio y sin siquiera pensar en nuestras acciones terminamos besándonos como dos adolescentes que no se habían visto en años; cosa que era mentira porque dos días antes habíamos salido juntos.
El caso es que después de besarnos y lanzarnos cumplidos el uno al otro, ambos estuvimos charlando horas sobre nuestro viernes de flojera y decidimos que después de comer algo sería una buena idea salir por ahí a dar una vuelta en Central Park. Hasta ese momento yo creía firmemente que no teníamos grandes planes pero una vez ahí resultó ser que Blaine conocía un lugar famoso por sus tardes de karaoke y sí, terminamos festejando nuestro primer mes ahí. El sitio se llamaba "The other side" y, al ser tarde/noche de sábado, estaba a reventar. Por suerte, mi novio había sido precavido y había llamado antes para reservar una mesa por lo que nosotros no tuvimos problemas.
El lugar era una especie de restaurante que parecía más bien un club nocturno con servicio de cafetería y a pesar de lo extraño que parecía el servicio, la decoración era grandiosa. El ambiente estaba realmente animado y los jóvenes que se encontraban ahí coreaban a una sola voz last friday night de Katy Perry que estaba siendo interpretada al frente por una chica morena de ojos color miel. Quizá a su voz le hubiera quedado mejor otra canción pero el esfuerzo que estaba haciendo era realmente bueno y el público la estaba apoyando mucho.
Justo cuando la chica terminó de cantar Blaine y yo fuimos guiados a nuestra mesa, desgraciadamente en el camino mi novio chocó con alguien que venía de frente con dos bebidas que terminaron en el suelo. – ¡Dios! Lo lamento, disculpe… – Comenzó a decir Blaine al darse cuenta de lo que había hecho.
– ¿Una disculpa? ¿Por qué no te fijas por dónde caminas Anderson? – Se quejó una voz que reconocí y entonces fijé la mirada en el joven que teníamos en frente.
– ¿Matt? – Dije sin querer.
– ¡Oh! Hola Kurt, qué bien te ves hoy… – Dijo sorprendido y el tono de su voz cambió radicalmente.
– No tienes por qué hablarle así a Blaine, esto fue un accidente.
– Lo sé, lamento haberme exaltado. – Comentó fingiendo estar apenado y yo rodé los ojos ante su actuación.
– Pagaremos tus bebidas. – Le hice saber mientras sacaba mi cartera y él me detuvo.
– ¿Qué? No, no es necesario Kurt. Mejor déjame invitarte algo… – Lo escuché decir y antes de que pudiera responder Blaine ya estaba frente a mí
– Lo siento, lo que mi novio consume corre a cuenta mía y por esta ocasión tus bebidas también. – Le explicó algo molesto y él se hizo el ofendido.
– ¿Cómo crees Blaine? Ya lo dijo Kurt, fue un accidente y…
– Toma, acéptalo y desaparece. – Le insistió Blaine dándole el dinero y Matt no tuvo otra opción más que tomarlo.
– Está bien, ya que insistes. Pasen una linda noche chicos, nos vemos pronto Kurt… – Dijo él antes de retirarse y ambos lo vimos guiñarme un ojo.
– ¿Qué fue eso? – Preguntó Blaine confundido.
– No tengo la menor idea pero no dejaremos que arruine nuestra noche, ¿o sí?
– Claro que no, vamos… – Me respondió con una sonrisa y ambos retomamos nuestro camino detrás de la señorita que nos guiaba.
Después de aquel incidente Blaine y yo ordenamos algo de beber mientras disfrutábamos del ambiente del lugar, y a la vez tratábamos de olvidarnos del desagradable encuentro con Matt. Yo podría jurar que el chico no se veía tan arrogante la primera vez que me acerqué a él en NYU pero desde aquel ensayo cuando Blaine está presente creo que brota su lado inmaduro. Sin embargo, como dije, esa noche traté de que el incidente quedara fuera de nuestra conversación y comencé a platicar con mi novio sobre otras cosas, cosas como la obra que protagonizó en aquella semana, cosas como el trabajo que rechazó porque primero quiere terminar los estudios y cosas como la boda de sus mejores amigos que cada vez está más cerca.
– El chico que pasó antes era muy bueno… – Le comenté a Blaine en cuanto una joven subió al escenario ocupando su lugar.
– No creo que sea para tanto, seguro tú tienes mejor voz que él… – Lo escuché decir con mucha seguridad.
– No sabes lo que dices. – Dije divertido y él no pudo evitar reír.
– ¿Por qué? Estabas en el Glee club, ¿no?
– Sí pero para algunas personas mi voz es demasiado… – Comencé a decir pero él no me dejó terminar.
– ¿Hermosa? – Dijo por mí y yo reí con más ganas.
– No, creo que la palabra es chillona. – Lo corregí.
– No te atrevas a repetirlo, yo apuesto que al menos a la mitad de los presentes les encantaría tu voz.
– Lo bueno es que no pienso cantar esta noche porque de lo contrario perderías mucho dinero. – Le hice saber y lo vi intentar contener una carcajada.
– Yo no estaría tan seguro de eso.
– ¿Por qué? ¿No traes lo suficiente? – Pregunté divertido.
– No, porque nos apunté en la lista del karaoke y no tardan en llamarnos. – Me explicó con una amplia sonrisa en los labios y yo abrí mucho los ojos.
– ¡¿Qué?! – Casi grité.
– Vamos Kurt, ambos estuvimos en el coro de nuestras escuelas, ¿qué puede salir mal? – Intentó tranquilizarme.
– Eh… ¡No tenemos canción! – Le informé.
– Sí tenemos… – Lo escuché decir pero antes de que pudiera responder algo una voz resonó en el lugar.
– ¡Un aplauso para nuestros siguientes participantes, Blaine Anderson y Kurt Hummel! – Gritó emocionado el presentador y yo me quedé en shock.
– ¿Qué?
– Nuestro turno, ven… – Dijo mi novio tomándome de la mano para que lo siguiera y mi corazón se aceleró.
– Pero, pero, pero… ¿Qué cantaremos? – Quise saber.
– Una canción que cualquier persona con al menos dos meses en Nueva York debe conocer… – Fue lo único que dijo antes de subir al escenario y dar la indicación para que la pista empezara a correr con esos 'come on' que en efecto ya había escuchado.
I wanna be a thought inside your mind
I wanna see the starlight through your eyes
What's it like?
Escuché a mi novio cantar y capté su mirada que me indicaba que yo tenía que continuar con la siguiente estrofa, así que eso hice.
Drive underneath the night you'll be the glow
No matter where we are, it feels like home
Say it's so
Say you'll go with me tonight
En cuanto terminé sentí a Blaine acercarse a mí mientras cantaba el inicio del coro y yo completé sus frases de tal forma que ambos terminamos cantando al unísono al final.
Come on, move in just a little closer
Come on, show me what it's like
Come on, don't wait 'til the moment's over
Come on
La pista continuó y ambos seguimos cantando con un poco de apoyo del público. En algún punto nuestras miradas se encontraron y nuestro alrededor pareció desaparecer paulatinamente. De pronto de lo único que estaba seguro era de que Blaine estaba feliz de estar conmigo y de que sus palabras me hacían sentir especial.
Oh, show me what I don't know
Show me how to let go
I've been waiting
Después de aquellas palabras ambos interpretamos una vez más el coro y al terminar el lugar resonó con los aplausos del público, incluso algunos pedían que cantáramos otra canción pero había una lista de participantes que respetar y por ello ambos nos dirigimos a nuestro lugar. – Te dije que no había de qué preocuparse y que les ibas a encantar. – Dijo en cuanto ocupamos nuestros lugares.
– Eso fue un golpe bajo, ni siquiera estaba preparado… – Le hice saber y él se echó a reír después de responder.
– ¡Y lo hiciste espectacular! Imagínate, si te hubiera avisado muchos estarían proponiéndote matrimonio en este momento.
– Eres un tonto… – Tuve que decir.
– Y así me quieres. – Lo escuché decir y no pude responder a eso porque sus labios se ocuparon de no dejarme emitir palabra alguna los siguientes minutos.
~~Fin del flashback~~
Sobra decir que fue la mejor celebración que pude haber imaginado y, aunque fue precisamente esa noche en la que me empezaron a llegar mensajes extraños a mi celular de un número desconocido, el hecho de haber estado con Blaine en una cita formal me hizo muy feliz. De hecho, he de decir que desde aquel día ambos nos tomamos un poco más de tiempo para hacer cosas como ésa pero en ocasiones nuestros cursos no nos dan muchas oportunidades, como hoy.
Mi ideal hubiera sido pasar TODO el día junto a mi novio pero ambos tenemos deberes en la Universidad y hay que cumplir con ellos antes de nuestra graduación. ¿Pueden creerlo? ¡Vamos a graduarnos en un par de meses! Bien, no pensaré en eso todavía porque me provoca ansiedad. En lo que sí quiero pensar es en lo que haré esta noche con Blaine. Él no lo sabe pero le tengo planeada una sorpresa en Central Park gracias a la ayuda de nuestros amigos y apuesto que nuestro picnic le encantará. ¡No puedo esperar para que llegue la hora en la que pase por mí al departamento! Seguro le va a encantar y… ¡Oh! Un mensaje nuevo.
Hola corazón, ¿me has extrañado? – Número desconocido.
Sí, este tipo de mensajes son los que he recibido desde aquella noche y me llega uno diario al menos. No sé de quién se trata y al inicio pensé que era un simple error de destinatario pero resulta que el desconocido sabe mi nombre y eso es escalofriante. No, no le he comentado a nadie porque no quiero tomarle tanta importancia a esa situación, después de todo sólo son mensajes, ¿qué podría pasar? El sonido del timbre me hace olvidarme de ese detalle y yo dejo mi celular en el sofá mientras corro a abrir. En cuanto lo hago Blaine me recibe con una sonrisa y en lugar de decir algo se acerca a mí y me besa a modo de saludo; acción de la cual no tengo ninguna queja al respecto.
– Lamento el retraso, Jeff insistió en que lo acompañara a buscar un maestro de baile para su curso pre-matrimonial… – Me dice mi novio en cuanto nos separamos y yo lo miro extrañado.
– ¿Curso pre-matrimonial? – Pregunto confundido.
– Sí, está aferrado a que Nick y él deben bailar como ángeles ese día. – Me explica divertido y yo río.
– No sé si los ángeles bailen pero… – Comienzo a decir pero es él el que me silencia nuevamente con sus labios.
– Te extrañé. – Lo escucho decir antes de verme envuelto en sus brazos y no puedo evitar sonreír antes de hablar.
– Y yo a ti, feliz segundo mes.
– ¡Feliz segundo mes para ti también! – Me dice ofreciéndome una cajita de chocolates y mi corazón se encoje al caer en la cuenta de que se trata de mis favoritos.
– Gracias, los guardaré para después. ¿Quieres un poco de agua o vino? – Le digo después de tomarlos y él sonríe.
– Agua está bien, gracias. – Responde tranquilamente.
– Bien, vuelvo enseguida. – Es lo último que digo antes de dirigirme a la cocina y escucho que mi celular suena pero sé que es un mensaje así que lo ignoro deliberadamente.
En cuanto llego a mi destino escucho a lo lejos nuevamente ese sonido que indica un nuevo mensaje y creo saber de quién se trata por lo que continúo con mi tarea. Ahora que lo pienso mi novio se ve sediento, no sé desde dónde ha venido corriendo y… Ahí está otra vez ese sonido, parece que el desconocido está particularmente inquieto esta noche y no sé a qué se debe. Sin embargo, es algo que no me interesa o al menos eso creo hasta que vuelve a sonar mi celular y decido sacarlo para apagarlo pero no lo encuentro.
Esperen, ¿por qué el sonido se escucha tan lejos de…? ¡Rayos, lo dejé en la sala! Un segundo, ¿no es ahí donde está Blaine? ¿Y si él…? No, no sería capaz de hacerlo, ¿verdad? Él jamás tomaría mi celular sin mi consentimiento y mucho menos leería los mensajes del psicópata que me acosa, ¿o sí?
¡Hola a todos! Hasta aquí un capítulo más de esta historia, no tengo cara para decir algo más así que lo dejaré en: ¡Gracias por seguir por aquí, les mando un abrazo! Hasta pronto ;)
*La canción es Come on de A great big world.
