Nota: Capítulo no apto para impresionables, muy triste e injusto… Con errores de edición (¡esa maldita raya que no puedo quitar!)
Capítulo 25: Isabel Pierde Por Primera Vez
¿Cómo era posible que el gran comodoro James Norrington, comandante de la flota inglesa de Port Royal, el temible cazador de piratas, ahora estuviera encerrado en un calabozo como un miserable más que tanto habitaban aquel lúgubre lugar? ¿Cómo podría soportar las burlas de esa gente ignorante e inservible que él mismo se había encargado de encarcelar cuando era la autoridad del pueblo y velaba por su seguridad y el correcto comportamiento de sus habitantes ante las leyes inglesas? Ahora era repudiado por la misma gente que él se había encargado de proteger durante tantos años… y todo por haber amado a la persona equivocada, a una pirata… ¡Pero qué caprichoso y cruel podía llegar a ser el destino! ¡Un día podías estar en lo más alto de un pedestal y al otro en lo más bajo que se podía llegar!
Sentado en el suelo en un sucio rincón de su celda, con sus ropas de oficial sucias y estropeadas tras haber sido capturado y linchado por los mismos pobladores (que muchos de ellos eran familiares de los que habían perecido en el naufragio), había sido llevado a rastras hacia los calabozos y encerrado hasta hacerle saber sobre su destino.
El ex comodoro Norrington era orgulloso, y por ese motivo, no respondía a ninguna de las imprecaciones que los presos le dirigían hacia su persona, permaneciendo serio y estoico ante la dura realidad que le tocaba vivir y el cruel destino que le tocaría vivir al día siguiente, pues estaba casi seguro de que los magistrados del pueblo lo condenarían a la horca por alta traición. Pero, en algún lugar de su atribulado corazón, aún mantenía las esperanzas de que su querida Jacky viniera a rescatarlo. ¿Qué más daba ahora si él ya no era un oficial de la Corona Inglesa? Bien podría dedicarse a realizar otro de sus sueños: ser esposo y padre de una familia, y para eso estaba dispuesto a trabajar en un empleo decente y renunciar a su amada milicia… Siempre y cuando estuviera Jacky a su lado…, sabía que con ella soportaría todo lo que tendría que soportar ahora que su tan soñada vida de oficial se había acabado para siempre. Amarla a ella y a sus propios hijos, que estaba seguro de que muy pronto vendrían, era lo que ahora más anhelaba su corazón con más fuerza que nunca. Esposo y padre, esposa e hijos…, ser una familia… ¡qué maravillosas sonaban aquellas palabras a pesar de lo comunes y corrientes que eran!
James sonrió, ¿cómo era posible estar pensando en eso cuando seguramente al siguiente atardecer sería colgado? Ya no había tiempo para planear su futuro, solamente le cabía soñarlo, pues jamás se haría realidad.
Dirigió su triste mirada hacia la ventana enrejada y, mirando hacia la pálida luna llena, cerró los ojos e intentó dormir un poco a pesar de que se sentía muy abatido al pensar que su hora muy pronto llegaría. De pronto, abrió los ojos cuán grandes eran al cruzarse por su mente la imagen de sus padres, dándose cuenta de lo mucho que ellos sufrirían cuando supieran de su terrible comportamiento y su deshonrosa ejecución. ¡Todo el mundo iba a reírse de ellos y darle falsas condolencias! ¡Su hijo! ¡Amante de una pirata! ¡La deshonra y la humillación perseguirían a su familia! ¿Pero cómo no había pensado antes en ellos? Pero ya estaba todo hecho y no tenía cómo remediarlo.
Y entonces, pensando en la vergüenza de su padre y en el dolor de su madre, el ex comodoro Norrington se acurrucó contra la pared y lamentó en silencio todo lo que ahora les ocasionaría, llorando por su vida perdida y deseando con todas sus fuerzas que Jacky viniera a rescatarlo del pozo en el que se encontraba atrapado.
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Tal vez, a primera vista, Alwine parecía ser una niña como cualquier otra, pero para ojos mucho más despiertos que los habituales, ella parecía ser algo más que especial, y así lo creía el doctor Christian Jacobson, que desde que había trabado una gran amistad con la niña se había percatado de su singularidad. Pero Alwine, inconsciente de su propio valor, siendo ella una pequeña niña de tan sólo seis años de edad, nunca sabía cómo explicar todo lo que sentía a su alrededor o respecto a la gente que la rodeaba. Siempre tenía buenos o malos presentimientos acerca de lo que podría venir a continuación o podía intuir si una persona era confiable o no; también lograba siempre una especial armonía con la naturaleza y los seres vivos; comprendiendo cómo encajaba cada cosa en su lugar sin que nadie se lo explicara. Su mente era veloz y comprendía rápidamente lo que pocas veces se le debía ser explicado. Pero al llevar una vida miserable como una friega pisos, lava platos o sirvienta para los más diversos amos hasta llegar con el terrible capitán pirata Bart "Sangre Negra" Morgan, le habían quitado mucho de su seguridad y autoestima, pasando a ser simplemente una pequeña niña asustada. No sabía nada sobre sí misma ni de quienes habían sido sus padres, solamente era una miserable huérfana más del montón que tanto abundaban por ahí. Pero cuando su poca valorada vida se cruzó con la del buen doctor, poco a poco su voluntad y su espíritu fueron fortaleciéndose hasta casi recuperar toda su verdadera personalidad, y era por esa causa que la propia Elena no le había caído del todo simpática, intuyendo en ella a alguien peligroso debido a su propio miedo e ignorancia, no por su maldad.
En cambio, el tío de Isabel solía ser demasiado confiado e ingenuo con la gente, creyendo que hasta la más mínima bondad habitaba en el ser más corrupto, jugándole muchas veces en contra aquella pequeña gran debilidad, por eso no se había percatado (o no quería percatarse), de lo que la muchacha podría llegar a hacerles.
Y tal vez por sus personalidades tan diferentes entre sí (aunque lograran complementarse perfectamente), reaccionaron de diferente manera al ver aparecer a cuatro de sus perseguidores en el umbral de la choza con la intención de capturarlos y llevarlos de regreso a La Muerte Anunciada para comparecer ante su temible capitán. A Elena no pudieron verla entre aquellos piratas. ¿Tan cobarde resultó ser la muchacha que ni siquiera se había animado a mostrar su traicionero rostro ante sus ex huéspedes?
Parados detrás de un caldero hirviente para preparar una sopa, el doctor y la niña permanecieron estupefactos ante la repentina aparición de los piratas en lugar de la joven Elena. Riéndose con sorna, uno de ellos se acercó un poco a nuestros protagonistas y les dijo:
—Creo que es mejor que se entreguen sin resistirse, pobres diablos, ya vieron que es imposible escaparse de las manos de nuestro capitán.
Tratando de aparentar tranquilidad mientras obligaba a Alwine esconderse detrás suyo, el doctor se dio cuenta de que aquellos hombres llevaban botas muy gastadas y maltratadas, así que decidió aprovecharse de la situación y, sonriéndole amablemente, replicó: —Desafortunadamente para nosotros, debo admitir que tiene usted toda la razón, caballero.
—¿Entonces no intentará resistirse, viejo?
—Claro que no, solamente intentaré escaparme… —y cuando apenas terminó de decir esto, el incorregible y testarudo doctor volcó el caldero con agua hirviendo con el pie, provocando que su contenido se esparciera hacia los pies de los piratas, logrando quemar sus dedos debido a sus calzados agujereados.
Mientras aquellos sorprendidos y adoloridos hombres saltaban con un sólo pie o se alejaban instintivamente del agua hirviente, Christian y Alwine aprovecharon aquella pequeña distracción para saltar por la precaria ventana y marcharse corriendo a través de la espesura del bosque, tratando de alejarse lo más posible de sus perseguidores, quienes, una vez recuperados y dándose cuenta de que el doctor les había tomado el pelo nuevamente, salieron muy enfurecidos en su busca.
Aquella fuga no iba a ser fácil debido a que el doctor Jacobson no se encontraba en muy buenas condiciones como para correr una larga distancia gracias a su reciente enfermedad, propiciando con aquel obstáculo, que sus perseguidores los atraparan sin mucha dificultad. Christian estaba muy consiente de ello, así que su verdadera prioridad era que fuera la niña quien lograra escaparse y, deteniéndola repentinamente mientras corrían, le ordenó suavemente mientras le señalaba un gran hueco en el tronco de un viejo árbol:
—Escóndete aquí, pequeña Alwine, así ellos no lograrán atraparte.
La niña se quedó perpleja por espacio de algunos segundos, pero enseguida comprendió todo y se negó a dejarlo solo, aferrándose fuertemente a sus ropas.
—¡No quiero que te atrapen esos tipos malos por mí! —replicó sollozante—. ¿Es que no podemos seguir corriendo?
—No, pequeña, yo ya no tengo fuerzas para correr —le dijo mientras se colocaba de cuclillas para tomarla de los hombros y mirarla directamente a la cara para poder convencerla—, así que lo mejor es que te escondas y me atrapen a mí antes que a los dos juntos.
—… En ese caso prefiero que nos atrapen a los dos… —rebatió testaruda y haciendo un pucherito—… Si los dos escapamos juntos, a los dos nos atraparán juntos…
Christian sonrió a su manera tan hermosa que tenía y acarició cariñosamente la cabeza de la pequeña.
—A veces dices cosas que no son propias de tu edad, mi pequeña amiga. Sé que eres una niña muy especial y es por eso que debes comprender que mi sufrimiento será muchísimo mayor si nos atrapan a los dos… Prefiero sufrir por los dos yo solo que verte sufrir en manos de ese horrible pirata… —Alwine se echó a llorar desconsoladamente, comprendiéndolo todo pero negándose a ése final.
—… ¡Mi querida niña! —exclamó el doctor abrazándola fuertemente y estrechándola contra su pecho mientras las lágrimas comenzaban a salir de sus hermosos y bondadosos ojos celestes—. ¡No solamente tú sufrirás con esta forzosa separación, pues yo también te extrañaré muchísimo! ¡Si tan sólo el destino nos hubiera deparado otro camino más benevolente! Pero a estas cosas hay que aceptarlas con valentía y seguir adelante con nuestras vidas en el camino que el Señor nos ha trazado… —la apartó de él y la miró a los ojos—. ¿Mi pequeña amiga, me prometes que serás valiente y seguirás tu camino con optimismo a pesar de que yo ya no esté a tu lado? Si lo haces, te prometo que yo también intentaré ser valiente para soportar todo lo que tendré que soportar hasta que Dios decida unir nuevamente nuestros caminos…
Ella lo miró detenidamente y pudo notar el miedo y la angustia que sentía aquel buen hombre que veía que las cosas se iban a poner muy malas para él, y, a pesar de que su mente infantil se negaba a quedarse sin su amigo, comprendió que debía ser valiente y ayudarlo en todo lo que estuviera a su alcance. Él quería sentirse tranquilo con respecto a ella, y ella le daría esa tranquilidad.
—Seré valiente, te lo prometo —dijo resuelta mientras tomaba dulcemente con sus manitas el rostro del doctor aunque no podía parar de gimotear—, y también te prometo que te iré a buscar en donde quiera que estés y te traeré de regreso para que ambos estemos juntos otra vez…
Sorprendido por la madurez de aquellas palabras, Christian sonrió tristemente y volvió a pedirle que se escondiera en el árbol, Alwine le obedeció, pero bastante asustada y muy preocupada por el destino del doctor. Una vez que se hubo asegurado de que la niña no sería descubierta tan fácilmente (pues había cubierto el hueco con hojas de palma), el tío de Isabel se alejó lo más que pudo de ese lugar para tratar de alejar y distraer a los piratas de aquel escondite que no debía ser descubierto por nada del mundo.
Pero, luego de correr cierto trecho, se detuvo de repente cuando se encontró cara a cara con Elena, quien permanecía de pie junto a su perro, mirándolo detenidamente, blanca como el papel. Ambos estaban a varios metros de distancia, pero ella podía percibir aquel tranquilo reproche en los ojos de aquel hombre, haciéndola sentir muy incómoda. Pero justo cuando él había dado un paso hacia ella con la intención de hablarle, uno de los piratas apareció inesperadamente y lo noqueó con la culata de su mosquete.
—¿Encontraron a la pequeña rata? —preguntó otro pirata que había llegado por otro lado.
—No, pero por lo menos agarramos a este cerdo inglés —respondió el que había atacado al doctor, mirando a su victima que yacía sobre el suelo poblado de vegetación.
Luego de unos minutos, los otros dos piratas restantes se les unieron y notificaron que tampoco habían encontrado por ningún lado a la niña prófuga.
Dando una poderosa blasfemia al aire, el pirata que los comandaba dijo al fin:
—Bueno, que el capitán se conforme con éste sujeto, después de todo, esa chiquilla no era nadie importante.
Y sin siquiera despedirse de Elena, quien no se había movido de su sitio desde que habían capturado al doctor, levantaron a su prisionero y se lo llevaron con ellos, ignorándola por completo.
Ya había comenzado a anochecer cuando Elena regresó a su casa sintiéndose extrañamente miserable, pues jamás en su vida se había sentido de esa manera. De pie al lado de la vieja y derruida puerta, la muchacha pudo sentir todo el peso de la soledad al observar el interior de la única habitación que conformaba su hogar; ni la niña ni el doctor volverían a estar nunca más en aquel lugar, y a pesar de que no habían tratado el tiempo suficiente como para conocerse mejor, Elena no quería admitir que los extrañaba. Había algo en ellos que los hacía una personas muy especiales, de esas personas que parecían bajadas del cielo y que se hacían querer con facilidad y que solamente uno notaba su presencia cuando éstas ya no estaban y no estarían jamás.
Sintiendo una leve angustia de añoranza en su corazón y una terrible vergüenza gracias a lo que había hecho, bajó su mirada hacia las resplandecientes monedas de oro que aún tenía en su mano, sumida en profundas cavilaciones, preguntándose si lo que había hecho era lo que realmente había querido su corazón.
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Lanzando bruscamente al pobre doctor a los pies del terrible capitán Bart "Sangre Negra" Morgan, los piratas se regodearon con lo que vendría a continuación: un tremendo castigo por haberse escapado.
Furioso pero complacido por volverlo a tener en sus manos, el capitán de La Muerte Anunciada levantó del piso de la cubierta a su victima tomándola del cuello y dejándolo suspendido en el aire, ahorcándolo poco a poco, disfrutando del dolor que le causaba.
—Como notarás, doctorcito de pacotilla, nadie escapa de mí. Todo el mundo regresa.
El doctor lo miró y sonrió.
—… Pe-pero tengo entendido que la pequeña sí se escapó de usted, Señor Morgan… No todo el mundo gira alrededor de usted…
Al escuchar aquello, toda la tripulación comenzó a reírse con ganas, pero una sola mirada de advertencia por parte de su jefe los hizo callar de inmediato. Entonces, lanzando brutalmente de nuevo sobre cubierta a su gracioso prisionero, comenzó a patearlo salvajemente por un buen rato. Luego de propinarle semejante paliza, se agachó sobre él y lo tomó del cabello y lo obligó a mirarlo.
—¿Y bien? —le preguntó exhalando un asqueroso aliento a podrido—, ¿aún insiste en hacerse el gracioso, doctorcito de pacotilla?
El aludido, quien increíblemente no había perdido la conciencia después de tamaña golpiza, sonrió y dijo:
—…Te-tengo un buen remedio de menta, a-amigo mío…, le, le vendría muy bien a su pésimo a-aliento…
Nuevamente la tripulación rompió a carcajadas por aquella ocurrencia —habían estado muy atentos a la respuesta del doctor—, pero otra vez fueron silenciados bajo las amenazas de su capitán, quien luego de darle un formidable puñetazo en la cara de Christian, le ordenó a sus hombres:
—Aten a este perro al mástil, yo mismo le aplicaré el castigo que se merece por haberse escapado y hacerse el gracioso.
Y mientras le sacaban la casaca negra al tío de Isabel y lo ataban de cara a uno de los mástiles, "Sangre Negra" se aproximó a él con un látigo de nueve cabezas, dispuesto a martirizarlo por un buen rato.
Tomándolo brutalmente del cabello, le murmuró al oído:
—Veamos si le quedan algunas ganas de hacer bromas después de esto…
—… E-eso vamos a compro-comprobarlo después de que lo, lo haga… —replicó sonriente.
Furioso y sacado de sus casillas, el insensible y cruel pirata comenzó a dar terribles latigazos al valiente doctor, quien no profirió una sola queja durante todo aquel castigo, soportando el dolor con un valor que superaba la imaginación de los demás piratas, quienes luego de reírse a carcajadas por las desgracias de su rehén, pronto se quedaron mudos al observar semejante valor por parte de aquel hombre, no pudiendo evitar sentir algo de admiración hacia él, pues Christian jamás se desmayó durante el lapso de aquella tortura que parecía interminable, quedándose únicamente semiinconsciente cuando Morgan terminó de infringirle tan brutal castigo. Smith, quien había observado todo, se quedó aterrado y perplejo con lo que veía. ¡Él conocía perfectamente la identidad de aquel hombre!
—¿Acaso se volvió loco, capitán Morgan? —dijo, acercándosele—. ¡Este hombre es el tío del famoso almirante Jacobson! ¡Nos hará pedazos en cuanto sepa que usted le ha hecho esto!
—Precisamente es por eso que lo hago, imbécil —respondió con una sonrisa diabólica—. Quiero que ese almirantucho sufra por haberme hecho quedar en ridículo… —miró hacia golpeado y ensangrentado doctor—. ¿Y qué mejor que hacer sufrir al único pariente que tiene sobre este corrupto mundo? ¡¡Wah, jah, jah, jah!!
Sus ojos brillaron, disfrutando el momento, por fin había hecho callar a ese hombre.
—Cómo quisiera ver el rostro de ese cerdo inglés cuando asesine a su tío frente a sus ojos y con mis propias manos…
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Más tarde, aquella misma medianoche, provechando que el capitán "Sangre Negra" Morgan había anunciado en Tortuga que quería más integrantes para su cruel tripulación, ignorando que su tío se encontraba nuevamente a bordo de aquel barco, el almirante George Jacobson, quien en realidad era Isabel Jacobson, estaba ahora disfrazado como un pirata, mezclado entre los sucios y rudos hombres de dudosa moral y procedencia, (que no eran muchos los que habían respondido al anuncio debido a la terrible reputación de "Sangre Negra"), eran de la peor calaña que se podía encontrar en Tortuga: ladrones, asesinos y violadores. Isabel se regodeaba pensando en el momento en el que le daría fin a las vidas de todos aquellos rufianes que no hacían otra cosa que fastidiar la existencia de la gente que se apegaba a las leyes del hombre y las de Dios.
Al ser menos corpulenta que el resto de sus compañeros, varios de ellos quisieron hacerle saber quién mandaba a quién, pero grande fue su sorpresa cuando aquel pirata delgaducho les dio su merecido con tan sólo unos cuántos movimientos rápidos de su cuerpo agregado con algunos fuertes golpes especialmente dirigidos a zonas muy dolorosas para sus dueños, haciéndose respetar de inmediato por los nuevos integrantes, quienes decidieron subordinarse ante él antes que ponerse en su contra.
Isabel era astuta, y supo comportarse como todo un pirata frente a toda la tripulación y ante el mismo capitán del viejo navío pirata, quien a pesar de que miraba un tanto receloso a aquel pequeño sujeto que parecía estar muy seguro de sí mismo, no le prestaba mayor importancia porque ahora estaba entretenido con su "pertenencia" recién devuelta: el doctor Jacobson, a quien mantenía oculto en algún lugar de la nave, pues Isabel no se había percatado de su presencia en aquel lugar, estaba tan ocupada con la ejecución de su plan, que no le prestaba la más mínima atención a las vulgares murmuraciones de la tripulación.
Si Isabel hubiera tenido conocimiento de que su querido tío aún estaba aún con vida a bordo que La Muerte Anunciada, habría procedido de otra manera, pero como nadie es adivino y un ser perfecto, siguió con su plan de destrucción y venganza sin importarle nada ni nadie.
El barco pirata soltó amarras a las tres de la mañana, con toda su tripulación dispuesta a iniciar otra de sus correrías sin tener siquiera la idea de que aquel viaje iba a ser el último de sus vidas.
Sin que nadie se percatara de las sigilosas idas y venidas del nuevo tripulante, todo transcurrió en la absoluta normalidad hasta que después de media hora de viaje… los sorprendió la estruendosa detonación de un cañón y la bala disparada fue a estrellarse directamente al palo mayor, haciéndolo pedazos e imposibilitando al viejo navío de una veloz huida.
—¡¡Barco a la vistaaa!! —gritó uno de los vigías que se encontraba apostado en el mástil de proa.
En ese momento, "Sangre Negra" ya había salido disparado como un rayo de su camarote y se dirigió inmediatamente hacia la barandilla de estribor, dándose con la terrible noticia de que estaban siendo atacados por uno de los navíos más poderosos de la Royal Navy, el HMS The Avenger.
—¡Malditos bastardos! ¡¿Cómo es que se atreven a atacarme?! —exclamó enfurecido para luego volverse hacia su asustada tripulación que corría de aquí para allá como conejos asustados—. ¡¡A sus puestos, partida de ratas cobardes!! ¡¡Quiero a los cañoneros listos para disparar los cañones hacia esos sucios perros bastardos ingleses!! ¡¡Prepárense para la lucha y el abordaje!! ¡¡Tengas listos sus alfanjes y pistolas para acabar con cada cerdo inglés que se atreva a cruzarse ante nuestras narices!!
Como acicateada por un palo, toda la tripulación pareció lograr dominar sus propios miedos y se dispuso a seguir las órdenes de su capitán al pie de la letra, pues si querían salir de aquel problema, tendrían que obedecer a su jefe.
Mientras cada miembro de la tripulación tomaba su lugar en la batalla, el Señor Smith, el obeso aventurero y caza recompensas a quien Jacky había engañado y robado y luego "invitado amistosamente" a subir a bordo de La Muerte Anunciada por parte del capitán Morgan, permanecía escondido entre unos toneles de ron y manzanas que se encontraban apilados sobre cubierta, escuchando con temor cada explosión que se dejaba oír, comprendiendo que alguna bala de cañón había pasado de largo sin impactar contra ellos; pero otras veces, los artilleros del navío que los estaban atacando lograban dar en el blanco, haciendo temblar toda la estructura de La Muerte Anunciada, amenazando con hundirla. A pesar de que había sido un hombre de aventuras y había recorrido todo el mundo visitando lugares inexpugnables y llenos peligrosos, las batallas navales aterrorizaban de sobremanera a Charles Smith, quien daba un respingo de sorpresa, presa del pánico cada vez que escuchaba una explosión o el silbido de una bala, preocupado por la posibilidad de que una bala de cañón impactara justo en aquel lugar o que el barco pirata se hundiera sin remedio alguno en el fondo del mar.
Cada tanto miraba hacia arriba, como si buscara algo entre los cables de las desgarradas velas, algo que no debería estar allí colgado.
La distancia entre el navío de la Royal Navy, el HMS The Avenger y el barco pirata, La Muerte Anunciada, aún era distante, permitiendo un cañoneo seguro al primero, puesto que siendo una nave de primera clase, se encontraba muy bien equipada con una artillería de 110 cañones en 3 puentes de gran alcance, en cambio, el otra nave era de cuarta clase artillado con 50 cañones en 2 puentes con un alcance de menor fogueo y, por lo tanto, no le venía muy bien las grandes distancias. El navío pirata estaba llevando la peor parte de la batalla, siendo apabullado en poder por el majestuoso buque inglés: su casco se encontraba lo suficientemente agujereado como para asegurar un hundimiento, las velas y los mástiles estaban arruinados y los piratas ya no podían escapar con la ayuda de los vientos. Aquello era una batalla perdida para el capitán Morgan y su tripulación, pero, aún faltaba algo más: la terrible venganza del almirante Jacobson que estaba a punto de comenzar.
Mientras el capitán maldecía a diestra y siniestra a sus enemigos mientras veía a la nave inglesa acercarse poco a poco hacia ellos con la clara intención de abordarlos, instaba a sus hombres a seguir luchando a pesar de los numerosos heridos y los muertos que había entre ellos como resultado del feroz ataque del HMS The Avenger. Pronto su atención se fijó en uno de sus nuevos integrantes de su tripulación, Ismael Bear, quien en realidad era Isabel disfrazada de pirata.
¿Por qué aquel insignificante sujeto había llamado la atención de "Sangre Negra" justo en medio de una terrible batalla? Quizás fue su actitud impertinente, sus pasos seguros o su mirada llena de rencor; pero lo que más lo había impresionado, era que aquel pequeño sujeto lograba inspirar temor entre sus hombres tanto como él lo hacía.
Un frío escalofrío recorrió toda su columna vertebral cuando vio a aquel extraño pirata pararse frente a él con una actitud tanto desafiante como peligrosa.
—¿Quién demonios eres tú? —preguntó el fin el pirata.
Ambos se miraron directamente a los ojos. Aún había una larga distancia entre los dos, quienes permanecían de pie sobre la cubierta principal.
—Puedes imaginártelo —replicó con su falsa voz varonil.
Otra vez se hizo el silencio, la tensa mano del pirata se aferró al mango de su espada, alistándose para atacar.
—¿O eres muy estúpido como para venir a desafiarme en mi propio barco o estás tan seguro de tus habilidades que crees que vas a poder derrotarme fácilmente?
—Solamente he venido a cobrar venganza, "Sangre Negra" —respondió con una diabólica y burlona sonrisa, manteniendo ambos brazos descansando tranquilamente a sus costados.
—Maldito Jacobson… —murmuró furioso, adivinando certeramente de quién se trataba pero sin poder evitar sentir un poco de temor hacia él, pues a pesar de que era casi el doble de su tamaño, aquel hombre era invencible en el combate—, pagarás por haber venido a desafiarme tan abiertamente…
—Y tú pagarás por lo que le hiciste a mi tío…
"Sangre Negra" sonrió malignamente, ahora sí comenzaba disfrutar enormemente con todo aquello, pues supo en aquel momento cómo podría derrotar al invencible almirante de la Armada.
—¡Ponte en guardia! ¡Muy pronto conocerás el sufrimiento del mismo averno! —le gritó mientras desenfundaba su amenazador sable.
—¡Ja! Tus amenazas no significan nada para mí —replicó el oficial sin siquiera molestarse en llevar su mano a la empuñadura de su katana—. Nadie más que yo sabe lo que es el sufrimiento eterno…
Aquello último no lo había dicho con un tono de tristeza o resentimiento, más bien lo había dicho como si estuviera muy orgullosa por ello.
El capitán Bart "Sangre Negra" Morgan, hermano menor del famoso capitán Morgan quien había sido el creador del Código Pirata, jamás admitiría que el único hombre que le inspiraba terror era el almirante Jacobson, pero bruto y sanguinario como era, amaba tener que luchar contra semejante espadachín y poder derrotarlo como fuera, y por esa misma razón era que había iniciado su búsqueda por la Sagrada Espada de Odín, con la que sería invencible y lograría acabar con cualquier amenaza, incluyendo al peligrosísimo Jacobson. Pero ahora sabía cómo derrotarlo sin ayuda de la espada, era una solución muy simple, bastante simple.
Un terrible grito de batalla salió de la garganta del sucio y enorme pirata para luego salir disparado hacia su enemigo blandiendo como loco su sable, dispuesto a partir en dos a su desdichado oponente. Era una trampa para desviar la atención del almirante, puesto que "Sangre Negra" había notado que uno de sus piratas había comenzado a acercarse a Jacobson sigilosamente para acuchillarlo por la espalda, pero éste, sagaz y curtido en la pelea como era y conocedor de todo al respecto con las peleas limpias y sucias, ya se había percatado de la treta y con un movimiento tan veloz como un rayo, se colocó detrás del traidor y le hizo atravesarse su propio cuchillo en el estómago, soltando al moribundo de inmediato y sacando su sable oriental de su funda, bloqueó de inmediato la espada de su enemigo sin ninguna dificultad.
—¿Eso es todo lo que puedes hacer, Morgan? —se mofó el oficial, poniendo al pirata mucho más furioso que antes.
No comprendía cómo, un enorme gigante como él, no podía derrotar a un pequeño hombre como lo era aquel odioso oficial de la Armada. Molesto, soltó una de sus manos del mango del alfanje e intentó golpear la cabeza de su contrincante, pero Isabel, ágil como era, esquivó el golpe dando un paso hacia atrás para luego abalanzarse otra vez y pateando con fuerza la tibia del pirata, haciéndolo aullar de dolor.
Riéndose de la desgracia de su enemigo, el almirante retrocedió y declaró apuntándolo con su espada:
—¡Pero qué patético resultaste ser, capitán "Sangre Negra" Morgan! ¡No eres más que un pobre niño llorón para mí! ¡¡Ja, ja, ja, ja!! —dejó de reírse y lo miró desafiante, disfrutando su victoria—. Pero esto no es todo, ¿sabes?, aún falta lo mejor…
Y para la desagradable sorpresa del capitán de La Muerte Anunciada, el oficial sacó su arma y disparó certeramente hacia la punta de una mecha que salía de la cabina de los cañones y ésta se incendió para luego comenzar a consumirse rápidamente hasta desaparecer por las escaleras que llevaban hasta la zona de los cañones en donde se encontraban los cañoneros atacando al HMS The Avenger.
—Muy pronto comenzarán los fuegos artificiales, capitán Morgan… ¡¡Ja, ja, ja!! —se burló ante la impotencia de su enemigo.
—Eres un maldito bastardo, pagarás caro por esto… ¡Te hundirás junto con este barco! —amenazó.
—¿Tú crees? —replicó incrédulo—. Eso sería una hazaña, ya que nadie ha logrado siquiera hacerme probar el sabor amargo de la derrota… —Lo miró detenidamente—… Yo siempre obtengo lo que quiero, siempre… —No pudo evitar pensar en James, pues estaba segura que muy pronto encontraría la forma de obligarlo a casarse con ella.
Ninguno de los artilleros se percató del silencioso peligro que los amenazaba, pues todod se encontraban concentrados en la batalla contra el poderoso navío inglés. La mecha encendida siguió su camino impunemente hasta llegar a los pocos barriles de pólvora que se hallaban apilados en un rincón, y tan sólo unos segundos después… una enorme explosión sacudió todo el barco pirata, agujereando sin remedio el casco y condenándolo a irse de pique en las cálidas aguas caribeñas. Decenas de hombres perecieron al instante debido a la explosión, ya nada se podía hacer para evitar la tan temida derrota.
—¡Detengan el ataque! —ordenó el capitán Lazzart a sus hombres desde la cubierta de popa—. ¡El almirante Jacobson ha hecho saltar a esos piratas por los aires!
Todo el mundo cesó el ataque y se dedicaron a observar el inevitable hundimiento de la nave pirata. El gran e invencible almirante George Jacobson había logrado su cometido: destruir por dentro a la nave del enemigo y acabar personalmente con el tan temido capitán Morgan.
—Espero que el almirante haya salido ileso de la explosión —comentó uno de los tenientes.
—Eso es lo que espero, teniente —dijo el capitán mientras extendía su catalejo sobre sus ojos y observaba al barco destruido—. Le temo más a la explosión que al mismo Morgan; el almirante Jacobson es invencible en la pelea, pero no creo que corra con la misma suerte en contra de los elementos de la naturaleza…
Y mientras todos a bordo del navío militar, el HMS The Avenger, observaban a La Muerte Anunciada irse poco a poco a pique, le batalla entre el almirante Jacobson y el capitán "Sangre Negra" no había terminado con la explosión.
Estridentes golpes de espada se dejaban escuchar mientras los dos espadachines corrían a través de la cubierta, repartiendo a diestra y siniestra poderosos golpes en contra de su contrincante, pero era Morgan quien siempre llevaba la peor parte, puesto que Isabel era tan veloz y diestra en el manejo de la espada japonesa, que siempre terminaba por herirlo en alguna parte de su enorme corpulencia. En un momento dado de la pelea, el pirata cayó de rodillas el suelo, justo al lado de unos de los mástiles, cerca de donde se escondía el explorador. El pirata se encontraba casi abatido por los fieros ataques del almirante y ya no podía seguir respondiendo a sus ataques. Éste, regodeándose con la próxima victoria, mientras levantaba la catana encima de la cabeza de "Sangre Negra", dijo:
—Se terminó el juego, capitán Morgan, llegó la hora de tu muerte…
Pero, para sorpresa de Isabel, en vez de que aquel sucio pirata le suplicara de rodillas por su barata vida, comenzó a reírse a carcajadas.
—¿Qué demonios te parece tan gracioso? ¡¡Dímelo!! —exigió furiosa.
—Mira esto, te tengo una bonita sorpresa… —contestó, y tirando de uno de los cables que colgaban de uno de los palos del mástil, desde el lugar en donde había permanecido colgado desde hacía cuatro horas, cayó su tío Christian, atado entre las gruesas sogas, con la blanca camisa hecha jirones y completamente ensangrentado para sorpresa y horror de Isabel. ¡Él había estado con vida después de todo!
Colgando al lado de su cruel captor, quien lo tomó del cabello y lo obligó a despertarse, éste abrió los ojos débilmente y logró distinguir a su sobrina. Una esperanzada sonrisa iluminó su maltratado rostro.
—…. Sa-sabía… que ibas a… venir por mí… Jacob… —apenas pudo hablar, pronunciando cariñosamente el apodo que le había dado en su juventud.
La ira de Isabel no tuvo límites, ¡nadie utilizaba a su tío para detenerla! ¡Nadie lo maltrataba se esa manera!
—Qué lástima que apareciste justo ahora, almirante de pacotilla —comentó el pirata morbosamente—, pensaba divertirme con tu querido tío esta misma noche… sabes a lo que me refiero, ¿verdad?
—Maldito infeliz, pagarás por esto… —amenazó, muerta de furia a la vez que intentó acercarse—. No permitiré que nadie humille de esa manera a mi tío…
—¡Atrévete a mover un solo pie y te juro que mandaré a éste sucio cerdo directo al infierno! —amenazó Morgan al almirante mientras sacaba su mosquete y lo colocaba en la espalda de su prisionero. Pero Isabel, lejos de amilanarse, replicó:
—¡Hazle daño y te juro que no descansaré hasta atravesarte con mi propia espada el negro corazón que posees! —ella jamás se permitiría perder ante el enemigo, ni aunque éste jugara sucio, además, estaba demasiado confiada en sus propias capacidades y creía que podía rescatar a su tío fácilmente.
—Maldito, perro inglés… —murmuró furioso "Sangre Negra" mientras presionaba aún con más fuerza la cabeza del doctor, haciéndolo gemir de dolor—, me estás poniendo a prueba, pero sé muy bien cómo bajarte los humos…
—¡Tío, Chris! —exclamó el almirante llamando su atención—. ¡Tú sabes que nunca he permitido que nada se interponga en mi venganza!
El aludido asintió con un temple digno de alabanza; estaba dispuesto a todo por su sobrina, hasta el final, como siempre lo había estado.
—¡…Hazlo…! —murmuró con una sonrisa, su eterna sonrisa que casi nunca lo abandonaba. Él jamás hubiera querido ser un estorbo para su sobrina, y si debía dar su vida por ella, estaba dispuesto a arriesgarla.
Anticipando el movimiento de su enemigo, y como si aquello fuera un duelo del lejano oeste, el almirante Jacobson desenfundó su otro mosquete a una velocidad fuera de lo común y la detonó al mismo tiempo que su enemigo disparaba el suyo.
Por espacio de unos segundos interminables, todo quedó en absoluto silencio, un silencio sobrecogedor y escalofriante. Los duelistas se quedaron como petrificados.
Y entonces, llevándose la mano a su estómago, Isabel comprobó con terror que la bala de Morgan la había alcanzado, atravesando con ello el cuerpo de su tío. Poco a poco fue alzando la vista hasta que se encontró con la bondadosa mirada de Christian, despidiéndose de ella.
—… No… te olvides… de ser… feliz, hija mía… —le dijo con sus últimas fuerzas para luego expirar ante los incrédulos ojos de su sobrina.
Entonces, en aquel mismo momento, el alma de un ángel partía libremente hacia el cielo, despidiéndose de su amada Isabel y su querida Alwine.
—… No… no… —murmuró escéptica ante lo que veían sus ojos: su tío, su querido tío a quien nunca había valorado, había muerto gracias a su arrogancia y testarudez. Ella había permitido su muerte luego de haber sido torturado sin piedad alguna. ¡Un hombre tan bueno como él no tendría que haber terminado su vida de aquella manera tan cruel!
—¡N-no puede ser…! ¡Es, es imposible…! ¡¡ES MENTIRA!! ¡¡ES MENTIRA!! —negó con sus ojos llenos de lágrimas, pero de pronto, escuchó al capitán de La Muerte Anunciada reírse como nunca antes lo había escuchado reír. ¡Él no había muerto! ¡Imposible! ¿Cómo un hombre tan cruel como ése no había muerto a cambio de su tío? ¡Aquello no era justo!
—¡¡Wah, jah, jah, jah, jah, jah!! ¡¡Yo soy el vencedor!! ¡¡Le gané al invencible almirante Jacobson!! —proclamó el terrible pirata Bart "Sangre Negra" Morgan mientras permanecía parado al lado del cuerpo del doctor y su cabeza comenzaba a sangrar levemente. La bala de Jacobson apenas lo había rozado para su buena fortuna, en cambio, su disparo había perforado a su víctima para luego impactar de lleno en el estómago del almirante.
—Y ahora… —dijo, poniendo sus aterradores ojos inyectados en sangre sobre el derrotado oficial disfrazado de pirata—, llegó la hora de que sufras el doble de lo que sufrió este viejo…
Y mientras comenzaba a acercarse amenazadoramente hacia Isabel, ésta, por primera vez en su vida, supo lo que era estar aterrada. Si aquel sujeto la atrapaba y averiguaba que ella era una mujer, la pasaría muy mal. Sintiendo que el frío de la muerte comenzaba a recorrer su cuerpo debilitado por la grave herida que tenía, comenzó a retroceder al mismo tiempo que Morgan avanzaba, hasta que chocó contra la balaustrada y se cayó por ella, precipitándose inesperadamente a las profundas aguas del mar.
—¡¡NO!! ¡¡MALDITA SEA!! —protestó el capitán de La Muerte Anunciada mientras se aferraba a la balaustrada y trataba de encontrar con sus ojos el cuerpo del almirante entre la oscuridad del agua sin éxito alguno—. ¡Ese maldito se me escapó!
—¿N-no es mejor así, capitán? —propuso tímidamente Smith mientras se acercaba a él—.Ya lo ha derrotado y muy pronto la flota británica estará el lado de éste barco que terminará hundiéndose irremediablemente, ¿no sería mejor que nos escapáramos antes de que nos atrapen? Con las heridas que usted tiene por todo el cuerpo, no creo que pueda resistírseles por mucho tiempo…
Luego de fulminar al pobre sujeto con su mirada, "Sangre Negra" Morgan tuvo que darle la razón y decidió que lo mejor era escaparse junto a los pocos hombres que le habían quedado a bordo de una chalupa, después de todo, había logrado su objetivo: derrotar al gran e invencible almirante George Jacobson.
Y mientras el pequeño bote se alejaba a prudencial distancia de La Muerte Anunciada, ésta se fue a pique antes de que el capitán Lazzart y sus hombres lograran abordarla, ignorando la muerte del doctor Christian Jacobson y la misteriosa desaparición del almirante Jacobson.
Notas de Una Autora Descuidada
El doc ha muerto… estoy muy triste por él… Era algo inevitable, algo que tenía que pasar… ¿pero qué sucederá ahora con Isabel, Alwine, Annete y hasta la propia Elena? ¿Podrá James escapar de su terrible destino? ¿Isabel salvará su vida para seguir vengándose y arruinando la vida de los que la rodean? ¿Qué sucederá con Jacky cuando despierte? ¡En el próximo capítulo comienza mi versión sobre la segunda película de Piratas del Caribe! ¡El Cofre del Hombre Muerto! Sean indulgentes con mis errores, please : )
Mi querida amiga Romy: me da gusto que te haya gustado la parte del rescate de Jacky, lo escribí con verdadero empeño : ) ¡Y gracias por ser la editora de mi anterior historia! ¡Nos leemos pronto!
Querida Isa.Leonhart: Y sip, Jack terminó aceptando que quiera a Norry, ¿pero no fue ya demasiado tarde? Y bueno, el pobre de Jack, (se supone), que no siente nada por Norry, ¿por qué salvarlo entonces? Lo que él quería era salvár a su hermanita para salvárse a sí mismo. Sabía que muchas (y muchos : )) de ustedes de iban a molestar con Elizabeth, pero gracias a ella Norry reaccionó a tiempo y decidió arriesgarse por Jacky, pero, ¿quién se arriesgará para salvarlo a él de la horca? En cuanto al pobre de Will, creo que va a tener que aceptar que su novia ya no es el centro de la atención de los de los hombres. ¿No te parece? ) Sí, Elena da pena, y aunque quiera arrepentirse, el daño ya está hecho… : ( el doc murió. ¡Estoy de acuerdo con vos! ¡Lo mismo siento con Isabel! A veces, a pesar de que soy su creadora, no sé cómo reaccionaría…, y mucho menos ahora que ya no está su tío entre ellos… : (
Querida KyroZ: ¡La declaración de amor por parte de nuestros tortolitos les traerán grandes dificultades! Ellos serán felices, muy felices, te lo prometo, pero para eso falta, así que paciencia: ) Exactamente, Elena se siente bastante atraída por él, ¡pero se asustó y no encontró mejor forma de sacárselo de encima que traicionándolo! Cuando madame Foubert se entere que por culpa de Elena el doc murió, no sé lo que le hará… ¡La pobre Jacky va a tener que aguantar las burlas de su hermano ahora que él sabe que ella sí ama a Norry! ¡Pobrecilla! : D Pero ya sabrá Jacky como callar a su entrometido hermano, sobre todo el haber dejado a abandonado a su suerte al pobre James. ¿Cómo hará él para salir de semejante aprieto? ¡Muy pronto lo sabrás! : ) ¡Disfruta tus vacaciones! ¡Son lo mejor que hay! : ) ¡Y que hayás tenido una buena y reparadora siesta!
Querida Ariadna: ¡que gusto que te haya gustado el capi! Aunque este otro fue un poco triste, no? : ( Si, Isabel intentará casárse con James a toda costa, así que tus suposiciones son muuuy acertadas… A mí también me hubiera gustado que se fuera con ella, pero no te preocupes, que muy pronto navegarán en el mismísimo Perla Negra. La lucha por la capitanía del Perla Negra va a ser muy duro para Jacky, ya que su hermano se autoproclama ser el verdadero capitán Sparrow, pero las burlas y las pullas de la tripulación hacia la pobre Jacky no tendrán misericordia, pobrecilla : ( ¡De vuelta a la acción en el mar en los próximos capítulos!
Querida Harisha: ¡Y otro testamento más, jeh! : ) ¡Te súper agradezco por la información que me diste! ¡me hacía mucha falta! (pondré a Isabel como primera en su categoría, je). Si por ahí tenés alguna otra cosilla, pasamelá si duda alguna ) Yo les tengo más paciencia a esa clase de comedias, pero a veces, me dan lástima cuando las veo, reírse de la desgracia ajena es bastante morboso… Al pobre de James van a tener que ayudarlo porque no va a poder salir solo de ésta, lamentablemente es demasiado tarde para el pobre doc… : ( no ha tenido suerte… ¡Lo que va a sufrir la pobre Alwine cuando se entere de su muerte! Tu papi tiene mucha razón, vale la pena escucharlo, je : ) No te preocupes, escribir este fic no me estresa, más bien me saca el estrés del trabajo ) Outis es un chico muy simpático que sabe mucho, te lo recomiendo como amigo, pues me encanta chatear con él las pocas veces que logramos conectarnos : ) ¡Si querés, le hablo sobre vos!
Querida Nallely mcr: ¡Bienvenida a mi fic! ¡Muchas gracias por elegirlo! : ) Siempre me da mucho gusto cada vez que leo sobre alguien nuevo : ) ¡me emociona! No importa que te hayás tardado en leer la Maldición, ¡por lo menos la terminaste de leer y te gusto! ¡Y me alegra que te guste ésta también! ) Te cuento que siempre me esmero en escribirles una buena historia, por eso me encanta leer sus reviews, pues así compruebo que la cosa va viento en popa, jeh : ) ¡Perdón por el retraso!
Querida Flint, el bicho ocioso: ¡Y la pobre Elena cuánto se equivocó! ¡Ahora su asesinaron a su "primer amor" por su culpa! ¿Cómo se sentirá cuando lo sepa? ¡Que vivan los papeles invertidos! Je : D A vos te agarra la cursilería por etapas, ¿no? Je, ¡pobre de tu caballo-caballero! ) ¡Ha no olvidarse del Copyrigth! Ja ja ja! : D ¡O te demandaré! El pobre del doc no pudo salir con vida de esta, y tus temores acerca de lo psicópata que puede llegar a ser Isabel se pondrán en plena evidencia… ¡Que el pollo nos agarre confesadas! Bye! Porky!
Querida Yrazemita: ¡mil gracias por animarte a dejarme un review! ¡ahora sé que estás leyendo este fic! ¡Bienvenida! : ) Quizás necesitabas ponerme este review, lo sentías, ¡gracias por hacerle caso a tus impulsos! Creo que ya te conozco, porque creo que pusiste un review en la Maldición del Anillo de la Calavera, ¿no? El final de esta historia será magnífico, pero el final de la trilogía será ¡inolvidable! ) ¡Te lo aseguro! Parece que la pareja de Jacky y Norry ha nacido para el deleite de su autora y de todas/os ustedes… ¡jamás me hubiera imaginado algo así! : ) Mi querida y fiel lectora, aunque no tengás mucho qué decir, de vez en cuando mandáme algún mensajillo tuyo para decirme aquellas pocas palabras, no importa lo pocas que sean, por lo menos, sabré que estás ahí, detrás de la compu leyendo esta loca historia : ) Me da mucho gusto que tengamos gustos parecidos en los libros y en las pelis ) Seguirás, leyendo esos gustos míos por mucho tiempo, ja! No te preocupés por el drama, habrá a montones en esta historia porque siempre me gusta ponerle de todo, ¡bien sazonada! : D ¿Te puedo pedir un favor? ¿Puedo utilizar tu pequeña descripción para incluirla en mi fic para describir el dolor de Jacky? ¡Es que lo escribiste tan bien! Y por supuesto, no es ninguna molestia dar el gusto a una de mis lectores, te lo aseguro : )
Querido D4rK Sid3: Y por culpa de Elena el doctor ha muerto en frente de su sobrina, ¿se remorderá su conciencia cuando se entere de esto? Ah! ¡Si! Es mi escena favorita la parte del rescate del comodoro… ¡cuántas veces me la imaginé antes de escribirla! ¡Lástima que él no pudo escuchar la confesión de Jacky! : ( En parte, yo deseaba que él se escapara con los hermanos Sparrow, pero eso estropearía el argumento y así que decidí que no se fuera con ellos al final, después de todo, más adelante volverán a encontrarse… La pareja central de esta historia es Jacky y James (inesperadamente, pues la verdadera pareja tendría que haber sido Jack e Isabel… ¡es tan impredecible el destino!) Pero Isabel no puede amar a nadie, sería una verdadera tortura para el pobre de Jack, que sí te aseguro que se enamorará de ella en cuanto vuelvan a verse. ¡Sorry por la demora! De Argentina : )
Querida Pisom: supongo que con este capítulo te quedaste congelada… La suerte del doc ha sido echada, y las suerte de Alwine y Norry aún están por verse! ¡Y esta mente mía que tramó el triste destino del doc desde La Maldición del Anillo de la Calavera! La pequeña Alwine tiene un nombre élfico, y muy pronto sabrás el porqué : ) ¡Me encanta Black Eyed Peas! La verdad… ¡es que escucho de todo! (hasta tango o música coreana!) Elena es muy chica para el doc, ¡pero qué daño le hizo por su inmadurez! Te explicas muy bien, y te aseguro que la van a "comer" completa por culpa de su inesperada declaración de amor. ¡Oh! ¡Los planes de Isabel son tantos! ¡Y siempre perjudicarán a alguien! ¡Te lo aseguro! No tenés por qué disculpar tu ignorancia, ya que todos nacemos ignorándolo casi todo : ) y tenemos derecho a saber lo que quieramos, no? Roll es algo así como "un tumba a la olla" como se dice en mi país, es rodar sobre sí mismo tanto en el suelo como en el aire (como en las pelis) ¡Norry necesita mucha suerte! ¿Cómo no apararlo si le he fallado al doc?
Querida CeledrianMoon: ¡Sí! ¡Lo confesó delante de todo el mundo! ¡Pero el pobre de Norry no la escuchó! : ( ¿Pero ella logrará ir a rescatarlo? ¿se lo permitirá Jack y su tripulación? ¡Muy pronto lo sabrás! Lamentablemente, se nos fue el doc de una manera muy injusta… : (
¡Afortunadamente mi compu no tenía nada malo! ¡Solamente se le había aflojado la batería! Aún así, perdí varios días para escribir porque el técnico nunca tenía tiempo para vera, pero me vino muy bien, pues cambié un poco este capi. Mi mamá ya regresó de su viaje, para mi fortuna, volvió muy feliz porque por fin conoció el mar, ¡y la nieve! Las pelis que ví son: El amanecer de los muertos, La trilogía del matrimonio (1925), una sobre los sindicatos (1920), Troya, y otras pelis cuyo nombre no me acuerdo ahora, documentales, Inuyasha, Mujercitas y ahora estoy descargando los capis de Yu Yu Hakusho.
¡Muchas gracias por leer!
¡Los quiero mucho!
¡Nos leemos pronto!
Sayounara Bye bye!
Gabriella Yu
