Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama de esta historia es lo único que me pertenece.


Capítulo 26

- ¡Yo voy! – gritó Sam y escuché sus apresuradas pisadas mientras corría hacia la entrada.

Olvidé la llamada y caminé lentamente, muerta de miedo, hacia la puerta.

Cuando vi las personas que estaban ahí, me incliné hacia adelante y puse mis manos sobre mis rodillas – No es por ofender, ¿pero se puede saber qué demonios hacen aquí?

Alice le dio un beso en la coronilla a Sam mientras Rose me miraba con reproche – No seas malagradecida – caminó hacia mí – Hemos venido a darte apoyo moral.

- ¡¿Apoyo moral para qué?! – medio grité por la histeria – ¿Saben el susto que me han dado? ¡Creí que eran Esme y Carlisle! ¡O el maldito Edward!

Alice le tapó los oídos a Sam y Rose frunció el ceño - ¿De quiénes estás hablando?

Dejé caer mi cabeza para que colgara – Nada. Olvídalo – recordé que estaba hablando con Emmett, así que volví a ponerme el móvil en el oído - ¿Hola?

- La única razón por la cual no he colgado es porque también creí que eran Esme y Carlisle y quería escuchar como descubrían tu mentiroso trasero – dijo Emmett con voz agotada.

Me pasé una mano por la frente – Mi mentiroso trasero ya fue descubierto. Vieron a Sam en el centro comercial ayer con Jasper y Alice.

Suspiró – Bueno, al parecer ellos no le han dicho sobre el cachorro a Edward. Él está aquí en New York conmigo y está demasiado tranquilo, así que no tienes que esperar que aparezca en tu puerta en cualquier momento.

- Está bien, te hablaré luego – iba a cerrar la llamada, pero recordé algo – Que no se te ocurra venir. Si vienes, Edward también lo hará.

- Eso no tiene sentido – se quejó – Ya te descubrieron.

- Esme y Carlisle me descubrieron – puntualicé – Tú mismo dijiste que al parecer ellos no le han dicho nada, él no lo sabe por ahora, así que no aceleres el momento.

Emmett resopló enfurruñado y empezó a murmurar estupideces, pero aceptó de todos modos. Cerré la llamada y caminé de vuelta hacia la cocina seguida por Rose, que de seguro venía a escarbar en el refrigerador para ver qué había para que pudiera comer. Ella tiene este hoyo negro en el estómago que se lleva la comida a un lugar desconocido del espacio. Siempre tiene hambre, SIEMPRE. Come lo que sea, cuanto sea y a la hora que sea, pero la maldita no engorda ni un miligramo. Toda esa comida solo la hacer ser odiosamente hermosa.

- ¿No se supone que deberíamos estar en Twilight's? Ni siquiera sé que hago en casa – dije sentándome en la mesa como si fuera una anciana de ochenta años con artritis. Esta situación me estaba quitando años de vida, ya estaba actuando como la sra. Cope.

Rose sacó pollo del refrigerador para hacer el almuerzo – Estábamos allá, pero como no apareciste, decidimos venir por si estabas volviéndote loca o algo así. Alice me contó lo que pasó ayer – buscó los ingredientes para marinarlo - ¿De verdad esas personas son los abuelos de Sam?

Cerré los ojos y me dejé caer contra el respaldar de la silla – Sí. Y van a matarme en cuanto me tengan en sus manos.

- O tal vez no – dijo Alice entrando a la cocina y sentándose a frente a mí en la mesa – Puede que entiendan tus motivos.

Abrí los ojos – ¡Pero no tengo ningún motivo válido! – casi grité – ¿Puedo decirles que no dije nada porque no sabía si mi bebé sería de su hijo o de un hombre que conocí en un maldito avión? ¡No! – levanté las manos con exasperación - ¿Y luego decirles que aun cuando supe que no era del desconocido tampoco dije nada porque estaba avergonzada y ya había mentido lo suficiente como para reaparecer repentinamente en sus vidas con una pequeña persona en brazos? ¡Por supuesto que no!

Hubo un momento de silencio mientras mis amigas procesaban la información dada. Desde que nos conocíamos, Jasper y ellas me han preguntado por el origen de Sam dos o tres veces, pero siempre les digo que no quiero hablar de eso. Es vergonzoso. No es porque no confíe en ellos o sienta que van rechazarme por eso, porque sé que no será así, es solo que este es un nivel de vergüenza diferente a cualquier otro.

- ¿Por qué no nos habías dicho una sola palabra sobre eso? – dijo Rose señalándome con su dedo índice sucio de condimento - ¿Lo hiciste con un chico desconocido en un avión? Nunca lo he hecho en un avión, ¿no son esos baños demasiado estrechos?

- Si, son demasiado estrechos. Es incómodo – dijo Alice con desagrado. Rose y yo volteamos a mirarla – ¿Recuerdan esa vez que llevé a Jazz a conocer a papá? – se encogió de hombros – Nos sentíamos algo inquietos en ese largo viaje.

Rose se estremeció asqueada y yo rodé los ojos, no es como si no hubiéramos hablado de la vida sexual de su hermano antes – No era un chico, era un joven empresario de 27 años y solo lo conocí en el avión. Lo volví a ver en el hotel donde nos alojábamos – señalé a Alice – Pero sí que es incómodo en ese minúsculo lugar, mis extremidades salieron lastimadas. Allí lo hice con el padre de Sam – lo pensé mejor – Bueno, allí y en muchos otros lugares.

- ¿Entonces tenías una relación con el hijo de la pareja del centro comercial? – preguntó Alice - ¿Y cómo demonios fue que te liaste con un hombre de veintisiete años? ¿No tenías dieciséis en ese tiempo?

- La pareja del centro comercial eran los Cullen.

- ¿Los padres que dices que tienes en Phoenix? – dijo Rose un poco sorprendida – ¿Ellos son los abuelos de Sam?

Asentí – Tenía una especie de relación libertina con su hijo desde que tenía trece años, pero nunca fui realmente su novia - suspiré, sintiendo una repentina depresión al pensar en Félix – Y fui a una habitación de hotel con el maldito empresario porque él pensó que tenía dieciocho años, y como Emmett acababa de decirme que era una malcriada e inmadura niña, quería demostrar que estaba equivocado.

Conversé de mis miedos sobre esta situación con Alice y Rose mientras el pollo estaba en el horno, Sam veía caricaturas en la televisión y Charlie cortaba madera en el patio trasero. Me sentí considerablemente mejor. Supongo que sí necesitaba apoyo moral.

Después de que Alice y Rose llegaran, el timbre había sonado varias veces, troleando a mi pobre corazón. Sonó porque la señora Cope quería poner la queja de mis pechos a Charlie, porque Jasper había enviado una botella de whisky para mí con una nota que decía "Bebe y relájate" y porque la puerta trasera se había atascado, así que Charlie rodeó la casa para entrar por delante y arreglar la puerta desde dentro.

Mientras Rose nos contaba la historia de cómo perdió su virginidad a los quince años con uno de los mejores amigos de Jasper, el timbre volvió a sonar y Sam volvió a correr hacia la puerta para abrirla como todas las veces anteriores. Esta vez no me asusté, estaba harta de escuchar el maldito sonido. Irritada, caminé hacia allá solo para verificar que esta vez no sea un secuestrador de niños.

Ahí estaban Esme y Carlisle, y la pequeña niña de la cual había miles de fotos en mi móvil enviadas por Esme con el paso de los años. Ellos miraban a Sam como si no pudieran creer lo que veían, luego alzaron su vista hacia mí con la misma expresión. Mi corazón parecía estar exhausto después de todas las falsas alarmas, así que le dio el trabajo a mi estómago, quien sufrió un gran espasmo y luego empezó a revolverse.

- Mami, ella es la mamá de Edward. La conocí ayer – dijo Sam cohibido – No te enojes, ¿vale?

Me sentí tremendamente mal por mi hijo. Caminé hasta él y me puse de cuclillas para estar a su altura, le di un beso en la frente después de haber pasado mis dedos por su cabello - No lo haré, cariño. Quiero mucho a estas personas, no podría enojarme con ellos.

Ladeó la cabeza confundido - ¿Los conoces?

Asentí – Son los padres de Edward, ¿recuerdas? Los conozco – me puse de pie – Ellos y yo tenemos cosas de qué hablar.

Sam asintió y miró a los Cullen. Podía ver girar los engranajes en su cabeza, mi hijo era un niño muy inteligente. No me decepcionó cuando miró fijamente a Renesmee – Los adultos tiene cosas de qué hablar, tenemos que irnos – dudó un poco para tomarle la mano, pero lo hizo – Te presentaré a mis tías, se llaman Rose y Alice.

Renesmee esperó a que Esme le diera su aprobación con una inclinación de cabeza antes de sonreírle a Sam – Está bien.

Los tres prestamos excesiva atención a la retirada de los niños tratando de retrasar nuestra conversación – Um… hola, Bella. Cuanto tiempo sin verte - dijo Carlisle tratando de aligerar el ambiente. Esme estaba muda, sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Traté de sonreírle a Carlisle, pero me salió más bien como una mueca, así que intenté saludar agitando mi mano como una idiota - P-pasen… - dije con voz entrecortada cuando me di cuenta que seguía en la puerta.

Un silencio incómodo se instaló entre nosotros después de haber cerrado la puerta.

Me aclaré la garganta y me apreté los chicotes de mis vaqueros con fuerza - Renesmee, ella… parece una niña muy educada. Es muy hermosa.

Carlisle medio sonrió – Tu… hijo... también parecer ser educado e inteligente.

- ¡Oh, Bella! – dijo Esme de repente, abalanzándose hacia mí. Me abrazó con fuerza – ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué no nos dijiste algo al respecto?

Quería abrazarla también, pero no sabía si era correcto – Lo siento, Esme. Debí haberlo dicho, sé que debí hacerlo, pero yo solo… - no sabía qué decir, así que no dije nada. No tenía una excusa. Lo único que debía hacer era declararme culpable – Lo siento, de verdad lo siento.

- Lo sé, Bella… lo sé… - en realidad, ella no sabía absolutamente nada, pero Esme Cullen es así de buena. Acarició mi cabello – No sabes cuánto te he extrañado. Hablar por teléfono nos es nada como tenerte cerca.

Miré a Carlisle por encima de su hombro y me estaba sonriendo cariñosamente. Él también es así de bueno - No estamos aquí para juzgarte, Bella, solo queremos saber lo que sucedió. Y también queremos ser parte de la vida de… - se encogió de hombros - Bueno, nuestro nieto.

- Así es – dijo Esme frotándome la espalda, pero se detuvo repentinamente - Oye, ¿por qué no estás abrazándome?

Empecé a llorar – No lo sé – envolví mis brazos alrededor de ella con fuerza – Tal vez porque soy una idiota.


Hola! Como están?

Sé que he demorado mucho en actualizar, pero es que últimamente parece que el word tiene una especie de somnífero que en cuanto lo abro me da sueño (generalmente escribo por las noches). Nah, mentira, me da sueño muy temprano porque estoy enfermita, las pastillas me ponen a dormir. Ya estoy mejor.

Espero que les haya gustado el cap. Muchas gracias por su comentarios, y claro, sigan dejándolos xD

Un beso y abrazo para ustedes, nos leemos en el próximo cap.

Bye!