Capitulo 26

La secretaria leyó pausadamente las clausulas del divorcio así como la separación de los bienes por partes iguales. Al terminar puso el puñado de hojas entre ellas, ya que Shizuru estaba en un extremo del escritorio y Natsuki en el otro, frente a Shizuru. Le extendió un bolígrafo a Natsuki quien hizo un gesto con su cabeza señalando que se lo pasara a Shizuru, quien lo tomo con su mano diestra. Miro a Natsuki, después el papel y acerco la punta de la pluma a la parte del documento que tenía su nombre escrito en el.

Natsuki sintió como su mundo se derrumbaba. Cerró sus ojos, incapaz de seguir con esta tortura. No quería derrumbarse frente a ella, reprimió su llanto lo mas que pudo, su cuerpo comenzaba a temblar por las emociones que estaba sintiendo.

Después de unos segundos que sintió como si fueran horas, escucho como el bolígrafo fue depositado sobre el escritorio de madera. Agacho su cabeza y lentamente abrió los ojos sin levantar la vista se puso de pie dispuesta a plasmar su firma en el papel, más de pronto alzo su vista para ver a Shizuru quien le sonreía como hace mucho que no lo hacía.

Natsuki miro de nuevo el papel y después a Shizuru quien ahora estaba llorando, Natsuki no lo soporto mas, elimino la distancia que las separaba y en sus brazos le estrecho con todas sus fuerzas se abraso a su cintura, por su parte Shizuru paso sus brazos por el cuello de Natsuki.

El papel no tenia firma alguna, Shizuru no había firmado. Yamato estaba derrotado, su mirada en el suelo al igual que Reito. Estaban sorprendidos pensaron que al presentase Shizuru, ella firmaría mas todo esto se estaba tornando en todo lo contrario. Ambos salieron de aquel despacho.

Mientras tanto Aoi sonreía ampliamente, al parecer sus tantas atenciones para con Natsuki surtieron efecto en la ojirubi. También salió del despacho junto con la secretaria, dejando a Natsuki y Shizuru a solas.

Ambas estaban llorando de felicidad. Natsuki soltó la cintura de su esposa y con sus manos tomo su cara y la acercó a la suya mirándola directo a los ojos puso su frente sobre la de Shizuru, suspiraba y cerraba sus ojos, quería comprobar que no era un sueño, que su Shizuru estaba con ella. La ojirubi poso sus manos sobre las de Natsuki, quien en un cambio las tomo entre sus manos y las acerco a sus labios dando besos en sus dedos, en sus palmas.

-No llores Natsuki… no llores mi amor…

-Te extrañe como no tienes idea…

-Yo también, te extrañe mucho… mucho… mucho… ya estoy aquí… contigo

-Dime que esto no es un sueño… que…

-Shhh...-Shizuru no la dejo continuar poso uno de sus dedos sobre los labios de Natsuki y apartándolo la beso. Sus labios se juntaron, tenían un sabor salado producto de las lágrimas. Fue un beso lento, lleno de ternura y de amor.

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-Creo que no habrá divorcio

La encargada de divorciar a Natsuki y a Shizuru le decía a un sonriente Aoi quien la acompaño hasta su despacho para ponerse de acuerdo y pagar sus honorarios.

-Eso parece… -La mujer miraba a Aoi, le quería decir algo pero no se animaba. Después de definir los detalles del pago Aoi estaba por salir de aquella oficina cuando de pronto una pregunta hizo que detuviera sus pasos.

-¿No está decepcionada?

Aoi giro su cuerpo para quedar de frente a la mujer que le preguntaba eso, ladeo un poco su cabeza.

-¿Por qué lo dice? –Aoi le respondía con una sonrisa en el rostro.

-Las vi, en varias ocasiones que vinieron, usted siempre colgada de su brazo y con esa hermosa sonrisa en el rostro al caminar a su lado…

-¿Le parece que tengo linda sonrisa?

Esta pregunta sonrojo a la abogada quien tocio un poco para disimular ganándose una risa por parte de Aoi

-Ahora se burla de mí…

-No, seria incapaz de burlarme de una dama tan bella como usted… ¿Qué le parece si le invito un café? ¿Acepta?

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-Buenos días.

-Buenos días… Chie –sama

Era un nuevo día laboral para Chie quien se presentaba radiante a su trabajo después de un fin de semana por demás movidito. Sonreía a todos a su paso, coqueteaba con alguna que otra mujer que se encontraba, eran sus bellas empleadas después de todo, aunque nunca ha pasado de eso, de un coqueteo con ninguna de ellas.

Está por llegar a su oficina cuando la voz de su secretaria le advierte de la presencia de su novia.

-No escucho mis palabras y entro sin permiso… perdóneme señorita. –La secretaria hizo una reverencia.

-No te preocupes, yo me encargo. –Chie le contesto con una sonrisa y entro a su oficina cerrando la puerta tras de ella.

-Tomoe… ¿Qué haces aquí?

-¿Ni siquiera un buenos días? ¿Cómo te ha ido? ¿Cómo has estado? Pensé que eras mejor que eso Chie.

La pelinegra suspiro, la presencia de su ex la alteraba y con esto trataba de calmarse.

-Buenos días Tomoe… ¿Qué haces aquí?

-Necesitamos hablar, aclarar las cosas.

-No hay nada que aclarar…

-Si lo hay… ¿vamos a desayunar?

-Ya he comido antes de venir… -Tomoe no dejo que terminara de hablar.

-Yo no, ¿me acompañas?

Chie lo pensó unos segundos, en negarse a acompañar a Tomoe. Ya habían pasado por la misma situación en ocasiones anteriores, siempre que terminaban Tomoe se aparecía a los días siguientes, invitándola a cenar, a comer o a desayunar. Sabía lo que podía pasar si aceptaba, existía la posibilidad de que regresara con ella. Pero si no aceptaba no sería capaz de cerrar este ciclo, de salir de este círculo vicioso en el que ambas se han visto atrapadas en los últimos dos años.

Ambas fueron a una cafetería, para disgusto de Tomoe. Ella esperaba que Chie la llevara a un restaurante no a una simple y corriente cafetería. A pesar de que era cierto que no había desayunado Tomoe solo pidió un café, por su parte Chie pidió un pedazo de pastel y un café capuchino. Mientras Chie degustaba su pastel la mirada de Tomoe vagaba por aquel local hasta que su mirada se cruzo con la de Chie, se sonrojo por la mirada que tenia sobre ella y agacho su vista a la mesa.

-Dime…/ Chie… -Ambas hablaron al mismo tiempo. Chie dejo la pequeña cuchara a un lado del pastel y concentro su atención en Tomoe.

-Tu primero…

-Te perdono por dejarme el otro día a mi suerte en la fiesta de los Sears.

-¿Qué?

-Yo… te disculpo… por eso y por no llamarme… se que tienes mucho trabajo…

-Tomoe…

- Y te disculpo, hay que tratar de mejorar…

-Tomoe, ¿Qué rayos estás diciendo? Yo siempre he estado para ti…

-Claro que no, siempre tienes que salir corriendo porque Sara ocupa algo, porque tus padres van a una reunión ya llegaron o ya se van, porque tu abuela te mando llamar, porque no sé quien hizo no se qué y a mí siempre me dejas botada.

-No es cierto…

-¡SI LO ES!- Tomoe grito llamando la atención de varias personas que estaban sentadas alrededor de su mesa.

-No, no caeré en tu juego…

-¿De que hablas Chie?

-De ti y de mi… porque siempre yo tengo que ser la mala del cuento, yo siempre soy la culpable de que algo no le parece a la princesita y se enoja conmigo, me cachetea y se va.

-Ah y ¿no tienes la culpa?

-No, no soy solo yo, una relación es de dos… siempre he estado para ti, a cualquier hora que llamabas yo iba a tu encuentro, a cualquier parte que quieres ir te llevo, me dices rana y yo salto…

Estas palabras fueron como un balde de agua fría para Tomoe, después de ver marchar a Shizuru pensó las cosas mejor, ella ya tenía a Chie, esa chica la adoraba, es cierto que a veces tenían sus peleas, pero todas las parejas discuten. Pero esta vez sentía que las cosas eran diferentes.

-Sé que he sido egoísta, pero no tengo la culpa tu me gustas, yo no tengo la culpa de quererte solo para mí…

-Tomoe…

-¿Cómo crees que me siento cuando salimos? Me siento celosa cuando alguien te mira, cuando tú miras a otra. Me da rabia cuando tienes que salir corriendo por todos… siempre pones a todos los demás por encima de mí.

-Eso no es cierto…

-Claro que si…

-Esto no es sano… tu y yo solo nos hemos estado haciendo daño… es mas el tiempo que pasamos peleando que disfrutando de nuestra compañía.

-¿Qué quieres decir?

-Hemos terminado, definitivamente, esto se acabo…

Chie no se imaginaba la reacción que tuvo Tomoe, ella pensó que se le iría a los golpes, que le daría una cachetada mas nunca se espero el café que fue lanzo sobre su persona.

Tomoe tomo la taza de la aromática bebida y lanzo su contenido a una desprevenida Chie que termino cubierta por el tibio liquido, su camisa blanca mancada, al igual que su lentes y su cabello.

-No me vuelvas a llamar, ni me busques. –Tomoe le grito antes de salir de la cafetería. Chie solo suspiro, se quito los anteojos y tomo la servilleta que sobre la mesa estaba para limpiarlos con ella.

-Sabía que el café despierta, pero esto es ridículo. –Una voz sacaba a Chie de sus propios pensamientos.

-Créame, esto no es nada comparado con lo que pensé que pasaría…

-Tienes una chica difícil…

-No, ya no es mi chica, a decir verdad creo que nunca… lo fue…

Chie terminaba de limpiar sus anteojos y se los colocaba, al momento de abrir sus ojos quedo fascinada con la mujer que tenia a un lado de ella, sintió como su corazón comenzó a latir más fuerte, sin pensarlo se puso de pie y le extendió una mano a tan hermosa mujer quien sonriente acepto aquel extraño saludo para ella.

-Chie…

-Mucho gusto Chie, mi nombre es Aoi…

-Encantada… Aoi…

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-¿Cómo es posible que mi propia sangre me traicione?

Yamato, junto con Reito, termino en el despacho de Alexander, quejándose de la supuesta traición de Shizuru.

-Yo que le di todo, todo ¿para qué me pague así? Solo le pedí una cosa que firmara el divorcio, es por su bien… pero no…

-Yamato deja de comportarte como un niño llorón.

Catherine entraba a aquella oficina, viendo con desaprobación la actitud de Yamato movía su cabeza de forma negativa. Su hijo estaba sentado tras el escritorio con una copa de vino en la mano, Reito moviendo sus pies frenéticamente, sentado en un sillón de una pequeña sala que el despacho posee, por su parte Yamato está de pie caminado de un lado a otro lanzando malas palabras en contra de sus hijas y esposa.

-Les pido que se tranquilicen, los tres. Es muy temprano para que estés tomando Alexander. Cielo santo son las nueve y media de la mañana.

-Hay que festejar, mamá. Mi… la hija de Saeko… consiguió que Shizuru no firmara el divorcio, no perderá su casa ni los negocios y edificios de sus vecinos.

-Cielo santo si serán idiotas, ¿creen que esa es la única manera de conseguir esos terrenos?

-Yo no lo hice por esos pedazos de tierra, yo quería a mi hija… quiero a mi hija lejos de esa mujer…

-En la vida como en los negocios el que ríe al ultimo ríe mejor, así que dejen de lamentarse por tonterías y pónganse a trabajar, hay mucho por hacer.

-¿Tienes un plan?

-Así es y necesito de su colaboración…


Hola, ¿Cómo están? Espero que muy bien. No estaba muerta ni andaba de parranda… ojala fuera eso, estuve un poco enferma estos meses y pase algunos días en el hospital y entre el trabajo y otras cosas que surgieron en estos meses mi mente estaba bloqueada. Perdón por la tardanza, pero aquí estoy de vuelta, muchas gracias a todos y a todas por sus comentarios, me dieron ánimos para volver antes y seguir mis historias. Nos estamos leyendo, hasta la próxima.