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Elena fue con su amiga Caroline a hacer unas compras el fin de semana. Mientras esperaban a que Bonnie se uniese a ellas, las chicas aprovecharon para probarse unos vestidos para el baile de graduación. Aunque esa fecha aún era lejana, la rubia no pudo resistirse a probarse todos esos vestidos que tanto le habían encandilado.
Elena se estaba probando un nuevo vestido cuando le llegó un mensaje al móvil. Caroline, quien la esperaba fuera del probador, y creyendo que se trataría de Bonnie, cogió el móvil de su amiga. Al abrir la aplicación WhatsApp, vio que el mensaje provenía de un tal D. Su curiosidad pudo con ella y abrió la conversación:
-"Qué tal va tu día de compras, preciosa?" D.
La chica se sorprendió al leer el mensaje, pero más sorprendida quedó aún cuando vio la cantidad de mensajes que Elena había compartido con ese misterioso D. Al mirar las últimas interacciones no pudo evitar leer lo siguiente:
-"Te echo de menos" E.
-"Mi cama no es lo mismo sin ti :( " D.
-"No sabes lo mucho que me gustaría estar allí contigo y hacer el amor como sino hubiese mañana" E.
-"Al final te voy acabar tomando la palabra..." D.
-"Por favor, tómala ;) " E.
-"Es muy tarde, ya es hora de dormir, nena. Dulces sueños, Elena. Te quiero" D.
-"Buenas noches. Te quiero, Damon" E.
Caroline no se dio cuenta de que Elena la había pillado hasta que esta le quitó el móvil de las manos.
-¿Qué haces? -dijo la joven enfadada-. ¡No mires mis mensajes privados!
-¿Elena, ese Damon es Damon? ¿Damon Salvatore?
-No, ¿qué? ¡No!
-No es un nombre muy común por aquí...
La cara de Elena le confirmó a la rubia lo que sospechaba: la había pillada.
-¿Pero Damon no era gay? –se extrañó su amiga.
-Créeme que no –aseguró la joven, sonrojándose levemente cuando se le vinieron a la cabeza recuerdos de algunos de los momentos íntimos que había compartido con su chico-. Ya sabes cómo es Rebekah, no acepta que un tío pase de ella…
-¿¡Se puede saber cuánto tiempo llevas tirándote al profe de Literatura y cuándo pensabas contármelo!? –preguntó Caroline demasiado alto por la sorpresa.
-Shh... Baja la voz –susurró la chica, mirando con desesperación a su alrededor con miedo a que la hubiese oído alguien-, nos van a oír.
-Responde -pidió la rubia haciéndole caso y bajando el tono.
Elena se sacó el collar y le enseñó la fecha de la placa.
-¡Elena! -le riñó su amiga-, llevas más de un año con él y ni me lo habías contado.
-No podía, perdería su empleo si alguien lo supiese. Iba a contártelo al terminar el instituto. Por favor, no digas nada.
-Tranquila, no lo haré. ¡Pero tienes que contármelo todo! –pidió ella ilusionada, dando palmaditas.
Elena le hizo un breve resumen de cómo habían pasado de ser alumna-profesor a algo más. Caroline la escuchaba atentamente y con los ojos abiertos como platos por la sorprendente historia que le estaba contando su amiga.
-Espera un momento... La excursión a Denver... Damon te dio habitación en su planta, frente por frente de la suya. ¡Serás guarra! –rió la rubia al darse cuenta de la situación-. Yo sin poder ir a ver a Klaus porque Rebekah nos vigilaba y tú tirándote el profe tan tranquilamente...
-Fue una semana fantástica, sí -sonrió ella con orgullo y un cierto rubor en sus mejillas.
-Cacho guarra...
Ambas rieron ampliamente por el comentario.
-¿Qué pasó para que rompieseis a finales de 2013? –inquirió Caroline, continuando su tarea de atar cabos de los acontecimientos del último año y medio.
-El señor Saltzman nos pilló. Y a Damon se le metió en la cabeza que lo nuestro estaba mal -explicó la chica aún dolida al recordar aquellos momentos-, así que discutimos y cortamos.
-Me dijiste que estabas harta de ser la única que luchaba por vuestra relación –recordó la rubia.
-Damon siempre ha sido muy inseguro en lo que a nuestra relación respecta, pero ya ha superado todo aquello –sonrió la joven, feliz por el cambio de actitud de su chico.
-Entonces, la escapadita de la cuenta atrás en fin de año… -continuó recordando su amiga.
-Fue nuestra reconciliación –confesó Elena.
-¡Lo sabía! Sabía que ocultabas algo.
-¿No te parece todo esto un poco raro? –preguntó extrañada la joven Gilbert.
-¿Que salgas con él? No, para nada. Desde el momento en que os visteis por primera vez en clase saltaron chispas. Debí haberme dado cuenta –se riñó a sí misma Caroline-. ¿Cómo es que no me di cuenta? Pero si estaba claro que babeabais el uno por el otro…
-Entonces, ¿te parece bien que estemos juntos?
-Por supuesto que sí, Elena. Vale, os lleváis diez años, pero ¿y qué? La edad no lo es todo. Se te ve felizmente enamorada y eso me basta para saber que él es lo mejor para ti.
-Gracias por tu comprensión, Caroline –agradeció la joven-. Pero ya sabes: debes mantener el secreto.
-Lo prometo.
-Nadie debe saberlo, ni siquiera Bonnie.
-Entendido –accedió la rubia, para continuar hablando tras una pausa-. Pero, ¿por qué ya no quedas con él?
-Por culpa de Katherine.
-¿Qué tiene que ver tu prima en todo esto?
-Últimamente está muy empeñada en hacerme la vida imposible y queriendo pasar tiempo conmigo. Creemos que sospecha algo –le contó Elena-. Además, resulta que Katherine es la ex de Damon y le quiere putear por haberle jodido el plan de casarse con él y conseguir el dinero de la empresa de los Salvatore. A saber de qué sería capaz si descubriese lo nuestro…
-Espera un segundo, ¿tu prima es la ex de tu novio? –alucinó su amiga, a lo que esta asintió-. ¿Y Damon es rico?
-Su familia –corrigió la joven-. Él renunció a toda relación con ellos hace mucho, lo que incluye también al dinero. Stefan y su padre no han hecho más que fastidiarle la vida…
-Vaya, pues sí que es una historia muy completita. Se podría sacar una buena telenovela de esto.
-Y que lo digas –coincidió Elena-. Y eso que solo te he contado una parte.
-Pues tienes que contarme el resto, me tienes intrigada.
-De eso nada, son asuntos privados de Damon. No tengo intención de ir por ahí contándolos.
-Qué te gusta torturarme con tanto secretismo… -se quejó Caroline.
-Bueno, ya que te lo he contado, creo que me debes una.
-¿Qué es lo que quieres? –accedió la rubia.
-Convencer a Jenna y a Katherine de que mañana voy a pasar la noche en tu casa. Hace semanas que no consigo estar a solas con Damon… -dijo Elena esto último casi en un susurro, algo avergonzada por la confesión.
-De acuerdo, pero quiero que me conviertas en tu confidente –condicionó su amiga.
-Eso está hecho.
D&E
Al día siguiente, aprovechando que era sábado, Caroline fue a recoger a Elena a su casa con la excusa de que esta dormirá en casa de la rubia aquel día porque su madre no estaba e iban a montar una fiesta de pijamas. Una vez convencieron a Jenna y Elena obtuvo su coartada, su amiga siguió sus indicaciones y la llevó a casa de Damon.
Cuando llamaron a la puerta, Damon fue a abrir, sorprendiéndose al verlas allí.
-¡Damon! -exclamó Elena lanzándose a sus brazos.
Este correspondió el abrazo confuso, sin apartar la vista de Caroline.
-Tenéis coartada para esta noche -le informó la rubia-. He dicho que Elena dormirá en mi casa. Pasaré a recogerla por la mañana. Sed buenos -se despidió ella guiñándoles un ojo de forma cómplice.
Elena alzó la cabeza para besar los labios del chico, quien aún estaba en shock por la escena que acababa de presenciar.
-¿Qué ha sido eso? -preguntó él mirando hacia la puerta ahora cerrada.
-Caroline leyó nuestros mensajes -explicó ella como si nada, mientras repartía besos por su cuello-. No me quedó otra que contárselo todo.
-¿Todo? -se preocupó el chico.
-Tranquilo, está de nuestra parte -aseguro Elena haciéndole un camino de besos desde la garganta, pasando por la mandíbula y la mejilla, para acabar muy cerca de sus labios-. No dirá nada. Es más, nos va a echar un cable -añadió dándole un rápido beso en los labios.
-Le tendré que dar las gracias por esto mañana -sonrió Damon posando sus manos sobre las mejillas de ella y besándola con ansia.
Sus cuerpos se anhelaban tanto que el deseo que sentían en esos momentos era inmenso.
-Vayamos a mi cuarto -murmuró el chico, ansioso por volver a fundirse con ella como una solo.
Elena tomó su mano y se dejó conducir hacia la habitación, donde nada más entrar comenzó un sin fin de caricias y besos que prometían durar toda la noche.
D&E
Muy temprano por la mañana, el móvil de Elena sonó al recibir esta un mensaje de WhatsApp, lo cual despertó a la pareja de su pacífico sueño.
-"Estoy en la puerta. Abre" C.
Mientras Elena se metía en el baño para arreglarse, Damon fue a abrir la puerta. Cuando vio cómo se sonrojaba Caroline al verle el pecho al descubierto, este se arrepintió de inmediato de ir solamente en vaqueros.
"Ya podría haberme puesto una camisa a algo..." se regañó el chico mentalmente.
-Elena bajará enseguida -le informó a la rubia, invitándola a pasar al salón, sin saber muy bien cómo tratar con ella-. Oye, Caroline... Gracias por lo de esta noche y por guardar el secreto.
-No hay de qué, Damon –dijo esta, llamándole por su nombre por primera vez desde que lo conocía, algo que le resultaba raro pero a lo que debía empezar acostumbrarse a hacer fuera de clase-. Me he ganado un aprobado en el siguiente examen por esto, ¿no? -bromeó al final.
-No creo que haga falta, sacarás muy buena nota por ti misma. Eres muy lista.
-Gracias -sonrió la joven tímidamente.
-Bueno, ya estoy -anunció Elena bajando las escaleras mientras se recogía el pelo en una cola.
La joven se reunió con ellos y le dio un tímido beso a su chico, quien la rodeó por la cintura y apoyó su cabeza en la sien de ella.
-Menudas ojeras -rió la rubia, mirándoles de hito en hito-. Veo que habéis aprovechado bien la noche.
-Ni te imaginas... -murmuró Elena ruborizada.
Después de eso, las chicas se despidieron de Damon y fueron a casa de Elena, donde Jenna invitó a Caroline a desayunar.
Katherine bajó poco después a la cocina, ganándose la mirada de odio de la rubia y de la castaña.
-¿Qué tal la noche, chicas? -inquirió Katherine.
-Genial -respondió Caroline con fingida simpatía hacia ella-. Aunque no dormimos mucho, la verdad. Estuvimos viendo pelis, comiendo pastelitos recién hechos y hablando de chicos.
La rubia hablaba con tanta seguridad que hasta la propia Elena podría habérselo creído de no haber formado parte de la mentira.
"Bien, ahora que tengo a Caroline de mi parte esto solo puede ir a mejor" pensó Elena, suspirando satisfecha con los resultados de su última escapada con Damon.
Pese a haberle salido bien el plan para verse a escondidas con el chico, Elena era plenamente consciente de que debía seguir manteniendo ciertas distancias con Damon y ser cauta. Cada vez quedaba menos para poder estar juntos sin tener que esconderse y no tenía intención alguna de echarlo todo por la borda solo porque no pudiese soportar el estar lejos de él por mucho tiempo.
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Muchas gracias por los reviews. Actualizaré tan pronto como pueda ;)
