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Creando locura
Hacia mas de media hora que Pansy se había marchado. Hermione contemplaba las sillas y las meses asustada. ¿Que había echo? ¿Por que se había dejado y por que no la había detenido antes? Pero, aun mejor, ¿por que se sentía tan culpable por haber rechazado a Parkinson? La verdad es que había sido muy violento. Había tenido que repetir la frase mas de una vez y al principio Pansy se había rehusado a parar. Pero a los pocos minutos se había ido de la sala sin decir nada. La había enfadado, y probablemente se sintiera dolida en aquellos momentos.
¿Pero por que diablos pensaba en los sentimientos de esa serpiente? ¿Y ella? ¿Que pasaba con ella y con lo que sentía? Cada beso, cada acaricia se le venían a la menta como una tormenta. Sus mejillas se ruborizaban al instante y unas sensación extraña le invadía el estomago. No era malo, ni desagradable, todo lo contrario a molesto. Y eso era lo peor de todo, que creía que le gustaba. ¿Por que?
¿Es que acaso comenzaba a gustarle Pansy Parkinson?
¡NO! Imposible, ella era una chica. Siempre le habían gustado los chicos y nunca había pensado de manera erótica en una mujer... Simplemente, su experiencia había sido tan poca que...cualquier acto cariñoso le parecía bonito.
Lo que debía hacer ahora era alejarse de Parkinson. No volver a estar en una sala a solas con ella. Si quería evitarlo, debía evitar cruzarse con ella.
Para Pansy Parkinson, la vida siempre había sido muy fácil y sencilla. Su mundo estaba lleno de sonrisas, adulaciones y respuestas aprobadoras. Era muy buena en las artes oscuras, y en las demás asignaturas siempre las llevaba a punto gracias a los magníficos apuntes y deberes de sus "amigas". Era admirada y reconocida en la Casa Slytherin, donde no solo la consideraban como la Princesa de la Casa, sino que ademas la respetaban y le temían.
La mayoría de los chicos soñaban con que algún día Pansy Parkinson le sonriera o incluso les respondiera a su saludo. Y las chicas, no solo la idolatraban y admiraban, sino que todas deseaban llegar a ser como ella. Ocupar su puesto, poseer su belleza, su astucia, su popularidad: todo. Y por otra parte, estaban las que, en secreto, soñaban con poder pasar por su cama, al menos una vez. Eso era lo bueno de la casa de Slytherin, las chicas y los chicos nunca comentaban algo en voz alta, solo un grupo reducido de gente sabía los secretos o los escándalos de otros. La casa Slytherin, era la base fundamental de los secretos, los modales y la discreción. Aunque eso no quisiera decir que de vez en cuando explotara algún secreto tan escandaloso que fuera imposible esconder.
Pansy, se había acostumbrado a ese tipo de vida. Llena de lujos y admiradores.
Sobretodo en la parte de que todos las admiraban, le decían siempre lo guapa que era; las que le confesaban que mas de una vez habían deseado estar en su lugar... Cosas que hacían que su ego se hinchara cada vez mas y mas.
Y, para alguien que se había criado de tal manera, le era imposible acostumbrarse a la sola idea de que alguien en aquel mundo no deseara estar con ella. Bueno, eso mas o menos si lo tenía superado, pero, lo que en verdad no soportaba, era que la única persona que deseaba que sintiera eso (ya que nunca había tenido que desearlo, bastaba con que ella apareciera) fuera la mas dura de roer.
Hermione Granger, era, con diferencia la chica que mas se le había resistido. Todas las chicas que había conocido habían caído a sus pies, mas de una vez y hubieran hecho cualquier cosa por ella.
Pero esta no. A esta le había llevado semanas y semanas de duro trabajo. Incluso sabiendo que esta respondía porqué quería, aun no estaba del todo convencida de que sintiera atracción por ella. Y lo peor de todo, era que no solo quería eso de ella, también necesitaba enamorarla.
¿Pero como conseguirlo si esta no paraba de evitarla? ¿De bajar la mirada avergonzada cada vez que se encontraban? Volvió a pensar la pelinegra.
Caminaba furiosa por el largo pasillo, atestado de personas. Era por la mañana y las clases apenas habían comenzado. Le tocaba Pociones y por primera vez deseaba no tener que entrar en aquella aula. Sabía perfectamente a quien se encontraría. A pesar de que llevaba evitándola durante días, estaba claro que no sería capaz de saltarse una clase por ella. ¿O si...?
La pregunta la intrigo tanto que no pudo evitar guiar sus pasos rápidamente hacia las escaleras. Bajó fugaz a las mazmorras con una gran cola detrás de ella. La gente iba con tranquilidad y mucha calma, pero ella no. Casi se podría decir que corría. Cualquiera la hubiera visto pensaría que había una emergencia. Y la verdad era que la había; necesitaba comprobar si había provocado la autentica locura a la gryffindor.
Una vez llegó a la planta que le deseaba, se detuvo un segundo, se alisó la ropa y respiró tranquilamente. Finge normalidad. Se tu misma. Se cruel. Sonrió de lado al pronunciar aquella ultima palabra y comenzó a caminar hacia su clase.No entró en el aula hasta que hubiera estado segura de que todo el mundo lo había echo ya. Y cuando lo hizo, quiso asegurarse de que todo el mundo la veía. Hizo un paseo innecesario para llegar a su asiento ya que gracias a eso pudo ver con claridad quien había acudido y quien no.
Hermione Granger no estaba allí.
¡Hola a todas!
Si, ya se que fue corto y que podría haber echo mas.
Pero quería publicar ya.
Como veis esta vez no he tardado tanto. Y creo que me merezco buenos comentarios
;)
Bueno, os dejo y espero que guste a todos y a todas.
