Marceline llegó tan rápido como pudo al Palacio para evitar que PB se diera cuenta de su ausencia, pero al llegar la chica la esperaba muy enfadada:
- Dónde te habías metido?! - preguntó Bubblegum.
- Fui a mi casa. - mintió la chica vampiro.
- Eso no es cierto, me dijeron que no estabas allí! Fuiste a ver a Laurel, verdad?
- N-No es cierto!
- Marceline, tus ojos me lo dicen, por qué me mientes?!
- Bien, fui al Bosque Negro para encontrarme con ella, pero hablamos sobre cosas.
- Crees que soy tan tonta para creerte esa estupidez?!
- PB, enserio. Hablamos sobre cómo cambiar las leyes del libro inútil ese.
- Por qué le contaste sobre eso?! Y más encima a mi archienemiga!
- Tenía una solución que era muy buena, pero al final no la acepté.
- Es decir que ella sabe que no quieres tener hijos conmigo? Se debe estar riendo a más no poder de mí! A ella no le interesas de verdad, solo lo hace para fastidiarme!
- Y TÚ QUE DEMONIOS SABES DE ESO?! LA CONOZCO HACE 5 AÑOS, POR AMOR DE GLOB! - gritó tan fuerte Marceline que hasta Mentita quedó shockeado.
- C-Creí que se conocían desde mi fiesta de cumpleaños. - dijo débilmente PB. Marceline nunca le había gritado de esa manera.
- Para tu información no fue en esa estúpida fiesta tuya! - exclamó muy tensa. - Quieres dejar de meterte en mis asuntos? Sé lo que hago y no soy tan idiota como para engañarte.
- M-Marceline yo solo...
- Puede que ya seas reina, pero eso no te da el maldito derecho de mandarme como quieras! - manifestó Marceline muy irritada.
- Marcie, no le hables a PB de esa manera. No fue su intención, ella solo está preocupada. - habló Finn que había estado observado la escena desde hace unos minutos.
- No te metas en esto, Finn. - gruñó la vampiresa.
- Eres muy cruel, Marceline! No sé por qué me fijé en ti. - confesó Bonnibel.
- Genial! Y ahora te das cuenta?! Después de todo no eres la srta. perfección, verdad? - expresó la vampira.
- Jamás creí que me tratarías de esa manera! - dijo PB.
- Adivina qué, genio? Está pasando! Y es tu culpa, si no fueses tan controladora esto nunca hubiese pasado. - dijo la vampira apretando los puños.
- Mi culpa?! Solo intento que seas sincera conmigo y tú te comportas de esa manera! - gritó Bubblegum.
- Chicas, paren por favor. - dijo muy preocupado Finn.
- No es mi culpa tener tantos amigos! - dijo la vampira.
- No todos son tus amigos, cuando aprenderás?!- gritó PB.
- Tú no sabes nada de amistad- respondió Marceline.
- Claro que si, tengo amigos y son reales, no como los que tú usas para revolcones de una noche!
- Qué dijiste?! Bien! Decidido, jamás tendremos hijos!
- Como quieras, Marceline. No hubieses sido capaz de cuidar de ellos.
- Claro que sí, pero con una madre tan sobreprotectora como tú sería imposible criarlos bien.
- Sobreprotectora? Tú pasas ausente!
- No es cierto, PB! Intentaba arreglar las cosas.
- No hay nada que arreglar, el libro está bien. Me tomó por sorpresa el tiempo, pero así ha sido siempre. Soy la gobernante aquí y debo seguir las reglas me guste o no.
- Yo no pienso seguirlas. Suerte consiguiendo otra persona para tener el bebé.
- Q-Qué!? Estas terminando conmigo, Marceline Abadeer?!
- No, de ninguna manera. Pero debes respetar mi opinión.
- Y tú comprender mi posición.
- Eres reina, puedes cambiar este maldito lugar si se te da la gana!
- No es tan fácil! Estoy en una situación muy delicada y te necesito conmigo. - PB estuvo a punto de llorar, pero se contuvo. No quería que Marceline pensara que era débil. - Y no lo digo por el bebé, no podría continuar con todo esto si no estoy contigo.
- B-Bonnie yo... - quiso abrazar Marceline a su chica, pero esta se alejó.
- Necesito un tiempo a solas. - soltó PB dejando a la vampira y a su amigo solos.
- Marcie, deberías ponerte en el lugar de PB más seguido. - sugirió Finn una vez que PB se fue.
- Cállate! No vengas a ponerte de su lado ahora. - contestó la vampira. - Tú no sabes nada! - gritó.
- Sé lo suficiente para notar que estas siendo muy injusta con ella. - concluyó el chico.
- Eso crees? Bien! Entonces si tanto te interesa Bonnie, por qué no sales tú con ella? De seguro es tu máximo sueño! - gritó una vez más la vampira.
- Q-Qué?! Y-Yo no quiero eso! Solo somos amigos...nunca podría salir con... - dijo Finn poniéndose colorado.
- Claro que sí, aun la amas. No soy estúpida, puedo darme cuenta de ello, pero sabes qué? De acuerdo, los dejo solos para que hagan una estúpida y cursi pareja...yo me largo de aquí! - dijo la vampiresa saliendo.
- Marceline! - intentó gritar el héroe.
- Déjame en paz! - respondió la vampira.
La vampiresa se fue a su casa, que ya estaba casi vacía, pero luego se decidió por ir a la Nocheósfera a pedir consejo a Hunson. Por más que el demonio la fastidiara siempre tenía la razón en todo, así que Marceline hizo un portal para poder ir al terrorífico lugar.
En la oficina se encontraba el malvado ser contemplando su reino de caos y al ver a Marceline se alegró bastante:
- Hija! Vienes a ocuparte del negocio? - preguntó el demonio ofreciéndole asiento.
- No, papá. Necesito ayuda con algo y es importante.
- Tiene que ver con Beth?
- Bonnibel, papá y sí. Es sobre ella.
- Mentita me acaba de contar los detalles. - dijo el padre mientras bebía una taza de café.
- C-Conoces a Mentita? Y porque él te cuenta estas cosas?
- Da igual, hija. Posiblemente voy a ser abuelo y no me lo cuentas? Marceline, qué te he dicho de guardarte las cosas?
- Lo sé, pero yo no quiero ser m...mamá tan pronto.
- Y qué opina la Alegre Princesa?
- Ella si quiere, pero es porque su estúpido reino la obliga. Glob! Esto es tan complicado.
- Claro que no, hija. Estas en un reino extranjero, sigue las reglas y punto.
- No es tan fácil, papá! No quiero estar amarrada de por vida a un hijo porque no podré tener mi libertad. No me siento lista aún.
- Nadie se siente listo, Marceline. No hay un manual que te explique cómo ser padre porque es algo que se siente. Además ya llevas cientos de años en libertad y no te aburres de eso?
- A veces. Pero ya no podré ir a fiestas porque tendré que cuidarlo o no podría dar mis conciertos porque tendría que quedarme a cambiar pañales, hacerlo dormir, jugar con él o todo eso que se hace.
- Crees que tú me impides gobernar la Nocheósfera? Se pueden hacer ambas cosas y tienes a la chica acaramelada, ella también tendrá que dejar de lado su reino para cuidarlo. Por lo menos tendrás a alguien a tu lado. Yo me las he arreglado sin tu madre todos estos años.
- Lo sé, papá.
- Te complicas demasiado, hija. Sé que no será fácil para alguien como tú, pero no crees que es hora de demostrarle a la Feliz Princesa que realmente la amas? Porque en estos tiempos cualquiera puede casarse, pero tener un hijo ya implica algo mucho más difícil y es la responsabilidad mutua.
- Papá...
- Si, ya sé que no te gusta que te recuerden las cosas, Marceline.
- No es eso...gracias, papá...creo que tienes razón. He sido muy egoísta con ella. - dijo la vampiresa abrazando a su padre.
- Nunca he sido el mejor padre del mundo, pero intento ayudarte en lo que pueda y tendrás que hacer lo mismo con tus hijos algún día. Así que ve a darle duro a la chica! - rió el demonio.
- Papá! - gritó Marceline sonrojada. - Mejor vuelve a trabajar.
- Cierto, pequeña...eh...necesito que te quedes aquí un par de días. - dijo Hunson sonriendo tontamente.
- Yo? Por qué? - preguntó la vampiresa.
- Debo ir a una reunión súper secreta de seres malvados esta semana y necesito que te hagas cargo.
- Bien, pero no pienso ponerme el amuleto.
- Como quieras, pero si las cosas se ponen feas tienes que usarlo, hija. - dijo el demonio quitándose el objeto.
- Por qué?
- La gente de aquí no es razonable como la que hay en el Reino Caramelo.
- Es Dulce Reino, papá. Dulce.
- Eso dije! Bien, haz que me sienta orgulloso. Podrás hacerlo?
- Si, papá.
- Genial, nos vemos! - dijo su padre abriendo un portal y saliendo rápidamente.
Inmediatamente Marceline tomó un teléfono que se encontraba sobre el escritorio de Hunson y llamó a Bubblegum.
- Diga? - preguntó PB muy contenta al responder el llamado.
- Bonnie, soy yo. Podrías venirte unos días a la Nocheósfera? - preguntó Marceline como si nada.
- Estás allá y no me dijiste nada? No puedo ir, Mentita me lo prohíbe. - contestó PB poniéndose seria en cuanto notó que era la vampira.
- Que se joda, Mentita! Serán solo unos días, vamos PB!
- Pero que hay de nuestro viaje y lo de las leyes?
- Lo discutiremos aquí...necesito que estés a mi lado. - confesó la rockera. Hubo un pequeño silencio y Marceline creyó que la Dulce Reina se negaría, pero finalmente aceptó.
- De acuerdo, iré de inmediato, pero no creas que no sigo enojada contigo.
- Excelente! Te estaré esperando, amorcito!. - dijo Marceline antes de colgar el aparato.
Miró a su alrededor y no vio a ningún sirviente. Todo estaba en silencio adentro, a exceptuar por los gritos que se escuchaban desde fuera. - Definitivamente es muy diferente al Dulce Reino. - pensó la rockera. En ese momento se abrió un portal en medio de la sala:
- Hola. - se limitó a decir Bubblegum dejando una pequeña maleta en el piso. Marceline abrazó a su esposa y le dio un gran beso.
- Siento haberte tratado tan mal, mi amor. - dijo la Reina Vampiro abrazándola. Pero PB no le dijo nada.
- Cariño, puedes dejar tus cosas en el cuarto de mi padre. - recomendó Marceline.
- Bien. - contestó la chica rosa.
- Es a la derecha. - explicó la vampiresa señalando uno de los cuartos en un pasillo.
Bubblegum levantó su pequeña maleta rosa adornada con flores blancas y se la llevó con ella dispuesta a dejarla en la habitación del viejo demonio. Nunca había estado en ese lugar así que estaba experimentando una sensación entre emoción y miedo a la vez ya que desde pequeña le habían enseñado que jamás debía ir a la Nocheósfera porque una vez que entrara nunca podría salir de allí. Pero no le advirtieron también que debía alejarse a toda costa de los Abadeer? Una princesa no puede dejarse llevar por toda clase rumores tontos, menos ahora que era reina.