- Titulo: La vida es un circo
- Autor: WritersCompulsive (Miku_Cullen)
- Disclaimer: Twilight y todas sus referencias no nos pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Algo que deben saber:
1.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión
ENJOY!
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Bella POV
No podía ser, había roto fuente a un mes del nacimiento de mis hijos y ellos ya querían venir al mundo. De verdad no lo podía creer.
— Dios mío... ¡Ya llegan! — dijo mi novio, alterado, soltándome de repente y comenzando a caminar de un lado para otro. Parecía un león enjaulado.
— ¿Bella, estas bien?- me preguntó mi suegro y asentí. Hasta el momento no sentía nada hasta que una fuerte contracción me llegó y me hizo encogerme
Al reponerme y mirar nuevamente a mi novio vi que él seguía dándose vueltas, pero realmente no estaba haciendo nada más. Sólo gritaba de un lado para otro, únicamente poniendo más nervioso al resto de invitados y a mí.
En un descuido de este mi suegra lo cogió del brazo y abofeteo su mejilla.
— ¡Céntrate que están naciendo tus hijos! —le gritó. Edward se quedó mirándola fijamente mientras se agarraba la mejilla y la frotaba. Todos se quedaron sorprendidos al ver esa actitud de Esme— Todo va a estar bien, sólo tienes que calmarte.
Cuando Edward se calmó, todos comenzaron a cumplir las indicaciones que Carlisle había comenzado a darles.
Mi mamá se fue a buscar los bolsos de los bebés junto con mis documentos, mis amigas se despidieron pues no querían importunar, así como lo hizo la señora Hale que se llevó a Rosalie y a Emmett para que no molestaran en el hospital. Nuestros abuelos también se fueron y prometieron volver cuando estuviéramos más tranquilos para no incomodar.
Al final solo quedaron mis padres, suegros, cuñada con Jasper, el doctor Hale y Edward.
Entre mi padre y Carlisle me llevaron al auto de mi novio y me sentaron en la parte de atrás donde se ubicaron mi suegro y mi novio. Adelante se fue mi madre con mi suegra de copiloto. Mi padre se fue en su auto y Jasper y Alice en el de él.
En el camino mi suegro se encargó de llamar a la clínica para asegurarse de que tenían una habitación preparada para la llegada de los bebés y que esta fuera la mejor. Según él sus nietos se merecían solo eso, lo mejor.
Las contracciones se hacían cada vez más fuertes y dolorosas, por lo que creo que la mano de Edward ya estaba estrangulada a más no poder.
Traté con todas mis fuerzas no gritar para no asustar más a Edward de lo que ya estaba, pero no sabía cuánto tiempo más aguantaría en esta situación.
Al llegar al hospital ya nos estaban esperando con una silla de ruedas para llevarme al área de maternidad mientras todos los demás venían detrás de nosotros, pero solo llegaron hasta el pasillo ya que me tenían que instalar y para eso necesitábamos un poco de privacidad.
— Sí que se adelantaron estos pequeños— comentó la enfermera mientras arreglaba algunas cosas.
— Giselle, la quiero monitoreada y con una vía para cuando regrese. Iré a cambiarme— nos sonrió mi suegro y salió de la habitación
Le enfermera comenzó a hacer su trabajo, pasándome primero una bata para que me la colocara y estuviera mucho más cómoda en la camilla. Edward me ayudó en todo momento a ponérmela y luego a llegar a la camilla para recostarme.
Luego me cogieron una vía en la mano en caso de que llegaran a necesitarla, pero de seguro así sería.
Seguí tratando de acallar mis gritos por las contracciones, pero ya casi no podía y comencé a dar pequeños gritos ahogados. Ante esto Edward me dijo que no me preocupara por gritar y que, si quería hacerlo y lo necesitaba, gritara.
Pronto regresó Carlisle ya cambiado a una de esos pijamas que utilizaban los médicos y nos sonrió ampliamente preguntándonos como estábamos. Obviamente yo estaba adolorida y cansada y solo quería que los pequeños salieran, mientras que Edward se notaba muy nervioso y asustado.
— Bueno Bella, vamos a hacerte una ecografía para ver en qué posición están los pequeños y evaluar la opción de un parto normal o ver si haremos una cesárea— me informó y asentí.
Él tomó el gel de la mesita que había a su lado y acercó el ecógrafo para que le quedara más cómodo y así pasarlo por mi vientre. Aplicó el gel después de descubrirme el vientre y tomó el mango para comenzar.
— Bueno, los pequeños se ven bien y no parece haber problemas, pero… No están en posición cefálica— suspiró
— ¿Eso qué significa? ¿Es grave? — preguntó Edward, asustado. Carlisle y yo solo sonreímos
— No, no es grave hijo. Significa que los pequeños no se colocaron en posición como para que nazcan por parto natural, así que tendremos que practicar una cesárea— le explicó limpiando el gel de mi vientre.
Le pidió a la enfermera que colocara los monitores cardiacos para mis bebés y después salió para ir a reunir el personal necesario y a avisarle al doctor Hale para que se preparara ya que él sería uno de los pediatras que atendería a mis pequeños.
— Estoy nervioso— admitió Edward colocándose a mi lado para tomar mi mano y besarla mientras la enfermera conectaba los monitores
— Yo también y tengo miedo— le seguí y el me volvió a besar
—Pero todo va a estar bien ¿Cierto? Porque estaremos juntos— me sonrió, pero notaba su miedo
— Claro que todo saldrá bien y seremos los padres más orgullosos del planeta— le sonreí y besé se cabello aprovechando que se había apoyado en mi pecho
— Serán una hermosa familia, chicos— comentó la enfermera sonriéndonos ampliamente
Las horas pasaron lentamente hasta que tuvieron todo preparado para la cesárea. En este tiempo habían pasado todos los que nos acompañaban para saber cómo estábamos y si necesitábamos algo, pero la verdad es que solo necesitábamos tener a nuestros niños con nosotros.
Cuando todo estuvo listo llegó un celador para buscarme y llevarme a la sala de partos donde me realizarían la cesárea. Edward, por otro lado, se fue con la enfermera para que se cambiara la ropa y me pudiera acompañar en el parto.
Al llegar vi a Carlisle lavándose las manos con otros médicos en la sala contigua y un anestesista se acercó a mí para saludarme. Su nombre era Jared y era bastante agradable, me hacía sentir segura.
Él, junto con la enfermera, me ayudó a pasarme a la otra camilla que había en la sala y me colocó en posición para darme la epidural. Los dos me apoyaron todo el tiempo que duró ese desagradable procedimiento y se mantuvieron a mí lado. Una de las cosas que más odiaba de la medicina era hacer procesos dolorosos y desagradables, aunque supiera que eran necesarios.
Me recostaron nuevamente en la camilla y me comenzaron a conectar a las máquinas y a los sueros y demás cosas que había en la sala. También me dieron un leve relajante para los nervios y me limpiaron el vientre con un antiséptico.
Tenía miedo, mucho miedo, pero tenía que ser fuerte por mis bebés y por mi amado novio.
— Hola mi enfermerita ¿Me extrañaste? — escuché que me hablaban y pronto tuve la imagen de Edward frete a mí. Estaba vestido con un pijama parecido al de su padre, con su hermoso cabello cubierto por una malla y su rostro tapado con una mascarilla. Aun así se veía hermoso y ese traje solo lo hacía ver más sexy al dejar al descubierto sus perfectos brazos.
— Claro que sí, mi payasito— los dos nos fundimos en un beso y vi como una enfermera colocaba un biombo entre la zona de la cirugía y donde yo estaba.
— Ya tortolos, basta de amor por un rato— dijo mi suegro apareciendo en escena— Bella, necesito que me digas si es que sientes algo— nada, no había nada— ¿Y?
— Nada, doctor Cullen— le contesté y él sonrió a través de la mascarilla
— ¿Entonces qué te parece si es que traemos a estos pequeñines al mundo? — me preguntó y asentí con una sonrisa.
Escuchaba como Carlisle y el otro médico hablaban de distintas cosas, pedían el instrumental y hacían su trabajo, pero no lograba sentir absolutamente nada de dolor, solo percibía como cortaban.
Edward, por otro lado, parecía que había vuelto a estar nervioso a pesar que trataba de calmarme a mí con sus palabras de aliento. Su voz era temblorosa y notaba como a veces un escalofrió lo recorría.
Después de unos minutos que me parecieron realmente eternos, pude escuchar que Carlisle decía que ahí venía el primer bebé y luego de sentir como salía de mi cuerpo, un fuerte llanto se escuchó en la habitación.
— Es un niño, el pequeño Oliver Nathan— anunció mi suegro sobre los llantos de mi hijo. Lo colocó sobre mi pecho y no pude evitar emocionarme.
Mi pequeño, mi hermoso varoncito ya había nacido y lloraba fuertemente demostrando la potencia de sus pequeños pulmones y voz. Pero en cuanto se sintió cerca de mi pecho dejó de llorar.
Sin que pudiera evitarlo una lágrima se escapó de mis ojos, pero fue rápidamente limpiada por Edward. Al mirarlo noté que él también estaba llorando pero eran lágrimas de completa emoción.
— Hola pequeño, somos tus papis— le dije y alcancé a darle un beso en su cabellera antes de que la enfermera se lo llevara.
El anestesista se acercó e inyectó algo en el suero. Supuse que era algún antibiótico para evitar las infecciones que podían ingresar en mi cuerpo por la cirugía.
Desde donde estaba podía ver como la enfermera y el pediatra atendía a mi pequeño y como este se removía inquietamente en el pequeño cunero del lugar mientras continuaba llorando. Edward también tenía su vista centrada en ese punto y solo la desviamos cuando escuchamos un segundo llanto en el lugar.
— Y aquí está la pequeña. Bienvenida al mundo Emma Danielle— dijo mi suegro y con Edward nos miramos para darnos un profundo beso— Son hermosos los dos, chicos.
Escuchar a mi suegro decir eso me hizo más feliz aun. La colocó sobre mi pecho y alcancé a hacer lo mismo que con Oliver antes de que se la llevaran para atenderla.
Daba gracias que Edward hubiese entregado una cámara a una técnico para que le tomara las primeras fotografías a mis pequeños ya que Edward no se quería separar por nada del mundo de mí y solo me besaba y agradecía por darle a sus pequeños.
Edward miraba con adoración el lugar donde atendían a nuestros pequeños y veía que estaba deseoso por ir, pero no lo hacía. Sonreí ampliamente y tomé su mano, haciendo que me mirara.
— Ve a verlos— le sonreí
— No ¿Y tú? No te dejaré sola— se negó, acariciando mi mejilla
— Ve a verlos y me dices que tal va todo— le pedí y noté que se debatía internamente entre si ir o no. Tomé su mano nuevamente y la presioné para darle fuerza. El solo sonrió y se fue a donde estaban nuestros pequeños bebés después de besarme la frente.
Lo vi como acariciaba al pequeño Oliver, a quien ya habían pesado y medido y ahora se encargaban de colocarle sus vacunas, haciendo que llorara nuevamente. Edward casi mató a la enfermera con la mirada y eso me causó risa.
— ¿Qué ocurre? — preguntó mi suegro
— Miró mal a la enfermera cuando inyectó a Oliver— me burlé y vi a Carlisle también reírse
— Entonces no quiero ni imaginar cómo será más adelante con las demás vacunas
Seguí mirándolo por mucho rato mientras sentía como mi suegro y su compañero seguían trabajando en la incisión.
Mi novio… Estaba embobado mirando al pequeño y tomaba sus manitos con delicadeza, acariciándolos uno a uno y luego besando sus manitos. La enfermera interrumpió ese momento y llegó para colocarle la ropita a nuestro pequeño, obligándolo a que fuera donde Emma.
Con ella hizo exactamente lo mismo y estuvo presente cuando la midieron y pesaron, para luego pasarla nuevamente al cunero y vestirla.
Pronto una de mis compañeras se acercó con Oliver y se lo tendió a Edward, quien se notaba tenía miedo al tomarlo y parecía que caería desvanecido en cualquier momento. La enfermera le dijo algo y él se relajó un poco, comenzando a caminar hacia donde me encontraba.
— Mira Oliver, ella es tu hermosa mamá— le dijo Edward sentándose nuevamente a mi lado y apoyando a mi pequeño en mí pecho. Ahora podía darme cuenta de sus rasgos.
Era hermoso… Realmente hermoso. Su cabello era una pequeña pelusita de color rubio, su nariz era respingada como la de los Cullen y su piel era suave y estaba un poco sonrosada, pero poco a poco iría adquiriendo su tono normal. Estaba un poco hinchado al estar recién nacido, pero era hermoso.
— Mi hermoso principito— besé su cabecita con cuidado y derramando nuevamente las lágrimas de emoción
— Midió cuarenta y seis centímetro y medio y pesó dos kilos doscientos cinco gramos— me informó Edward y sonreí por esos datos— Tiene diez perfectos deditos en sus manos y pies
— Es perfecto— lloré nuevamente
— Hay una princesa que se quiere unir a la conversación— dijo la enfermera acercándose a nosotros con mi pequeña envuelta en una mantita rosada
— Hola mi princesita— besé su frente al igual que a Oliver
Al verla noté que su cabello era rubio un poco más oscuro que el de su hermano, su nariz no era tan respingada pero era igual de hermosa que la de los Swan, su boquita era pequeña y rosada y su piel era tan suave como la seda y estaba sonrosada. También estaba hinchada, pero ya pasaría.
— Ella midió cuarenta y cinco centímetro y pesó dos kilos ciento cuarenta y ocho gramos— informó la enfermera
— Son perfectos. Realmente muy lindos— los halagué y Edward asintió
— Bueno, nos lo llevaremos a neonatología para que terminen con la mamá y la puedan llevar a la sala de recuperación— dijo el doctor Hale acercándose a nosotros
Les di un último beso a los pequeños y ellos se los llevaron. Le pedí a Edward que no se separara de ellos y que los acompañara, así que él me besó dulcemente y se fue con nuestro hijos mientras mi suegro terminaba de atenderme.
Estaba feliz, no cabía de felicidad al tener por fin a nuestros pequeños con nosotros. Ahora la maternidad comenzaba y esperaba que fuéramos capaces de poder superarla con creces.
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Hola a todas.
Se que no tengo perdón por haberlas dejado con la duda y además tardarme en acrualizar, pero juro que es por un buen motivo.
Esta semana tenía un examen importante en la universidad (me jugaba gran parte de la nota del semestre) y no podía fallar. Lo bueno es que por lo menos ya lo di y me fue excelente, asi que ahora puedo relajarme un poco antes de que se vengan los otros exámenes.
¿Y bien? ¿Les gustó el capítulo? A lo mejor no es lo que esperaban o les gustó. Solo quiero que me lo digan.
Bueno, ya solo nos queda un capítulo, el epílogo y 5 aouttakes ¿De qué creen que serán? Vamos, hagan sus apuestas.
Los agradecimientos van como todas las semanas hacia mis amigas Jennifer y Sandra. Ellas me ayudan siempre a salir de mis bloqueos y me apoyan en cada una de las locuras que pasan por mi cabecita. Además quiero agradecerle a:
Candy1928: Y llegaron los bebés XD. Cuídate y nos leemos.
GaliaMRamon: Bienvenida a esta historia, espero que sea de tu agrado. Quedas invitada a darte una vuelta por las demás para que me digas que te parecen.
MiVidaEsAvril: Hola y bienvenida a esta historia. Pásate por las otras y dime que te y nos leemos.
Yusale: Hola de nuevo. Bueno, si te perdiste mucho pero al menos no tuviste que esperar ansiosamente como las demás y leíste todo de una pasada. Y con respecto a lo de Bella… No tengo nada que decir. Yo también me habría enojado, pero ella lo comprendió y lo perdonó por lo que hizo sin mayor problema. Además ¿Quién se puede enojar con él si es como un niño pequeño? Lo amo ¿Tu no? Cuídate y nos leemos.
Además le doy las gracias a todos los que leen la historia pero que no dejan review. Sé que a veces se leen las historias pero no nos atrevemos a dar nuestra opinión o no hay tiempo.
Ahora si, sin nada más que decir, me despido hasta la próxima semana ¡Adiós!
Miiku_Cullen
P.D: para las que aún no se pasan por la otra cuenta que les dije el otro día o no lo leyeron el mensaje, les recuerdo que con mi amiga Jennifer comenzamos a subir una historia que escribimos en conjunto hace un tiempo (O más bien ella la comenzó y yo solo le ayude con algunas cosas). La historia se llama "Tomando las riendas de mi vida". Si quieren pueden pasar a leerla, es muy entretenida y juro que no se van a arrepentir. Pueden encontrarla por el nombre o sino buscándonos como jenybabi . fanfiction (Borren los espacios antes y después del punto)
