"¿Estás segura que funcionará?"

"¿Sinceramente? No puedo decirlo."

Ronon continuó mirando a Jennifer sin saber si estaba haciendo lo correcto o se trataba de una completa locura. Pero no había muchas opciones en las que pensar. John no aguantaría mucho más, lo notaba tan frágil entre sus brazos, apenas podía sostenerse por él mismo.

Le miró, necesitaba estar seguro que aquello era lo que el coronel quería, porque si salía mal, si la criatura terminaba por tomar represalias contra ellos por intentar hacerle daño; los dos tenían que estar en ello, los dos tenían que estar convencidos de lo que estaban haciendo.

"Dime al menos que crees que puede funcionar." Ronnon necesitaba escuchar las palabras, que la doctora le dijera que todavía tenían opciones de salvar a John. "Vamos Jennifer necesito saber que puede salir bien."

"Puede salir bien." Jennifer sonrió, todavía preocupada, pero sonrió. "Mira, estoy tan perdida como tu en esto, pero al me dice que puede salir bien, tal vez sea Gwen, tal vez sea lo mucho que quieres al coronel, pero algo me dice que podemos conseguir salvar a John."

Ronnon la miró en silencio, para un momento más tarde ayudar a John a sentarse en la camilla. El coronel tenía los ojos cerrados, al menos así podía concentrarse en al voz de sus compañeros y no hacerle caso a la voz que sonaba cada vez con más fuerza en su cabeza.

"Voy a conseguirlo Sheppard. Vas a ser mío, todo tu, trabajarás para mi, harás lo que yo quiera y al final me traerás a tu hija."

John apretó los dientes con fuerza, luchando contra su mismo para no escucharla, para hacerle caso tan sólo a Ronnon a su mano sobre su espalda, acariciándolo lentamente, intentando hacerle sentir mejor. No le iba a decepcionar.

"¿Tu que dices? ¿John?"

El coronel abrió los ojos, ahí estaba Ronnon arrodillado frente a él, sonriente, todo lo que Ronnon podía sonreír, pero John era más que suficiente. El guerrero cogió su mano, sabía lo que estaba ocurriendo en su cabeza.

"Lo siento, no estaba…"

"Jennifer cree que podría usar alguno de los aparatos de los antiguos para ayudarte. Es solo que no estamos del todo seguros que salga bien. Hay riesgos, pero también hay muchas probabilidades de que te recuperes. ¿Tu que dices?"

John se levantó, aunque Ronnon tuvo que sostenerlo con fuerza para evitar que cayera al suelo. Lo abrazó antes de que el coronel contestara, aunque ya conocía cual iba a ser su respuesta. John era todo un luchador, no se dejaría vencer por una criatura que intentaba controlar su cuerpo, aunque para eso tuviera que poner en peligro su propia vida.

"No puedo permitir que esa cosa haga daño a Gwen. Quiere a nuestro bebé y te aseguro que nunca lo conseguirá. Aunque con eso…"

"No lo digas." Ronnon le dio un beso, no quería escucharlo, no quería escuchar al coronel decir lo fácil que sería dejarse ir si fuera necesario. "No lo digas. Sólo, hagámoslo."

Jennifer asintió, ojalá estuviera segura de lo que estaba a punto de hacer, ojalá pudiera prometerles que todo estaba bien y que las cosas iban a arreglarse. Pero tenía que preparar las cosas y para eso, necesitaría a alguien que realmente conociera la tecnología de los antiguos.

- o -

"¿Quién es la niña más lista de toda la ciudad?" Rodney cogió en brazos a la pequeña Samantha y la lanzó al aire mientras la niña reía feliz. "Ya se que no tendrás muchos amiguitos tan inteligentes como tu con los que jugar. Pero al final te acostumbrarás; como yo."

La niña continuó riendo felizmente. Rodney nunca había sido tan feliz, tenía una familia, una hija preciosa, una mujer a la que adoraba y una ciudad entera de los antiguos para estudiar, un conocimiento que parecía que no iba a terminarse nunca.

"¡Rodney!"

McKay se dio la vuelta al ver aparecer a la doctora Keller. Abrazó a la niña, que también miró a la doctora, ya conocía a todos los miembros de la expedición como parte de su familia, Jennifer era una de sus muchas tías y le encantaba jugar con ella y con algunos de sus aparatos. La niña estaba aprendiendo muy rápido, pese a su corta edad.

"Jennifer es mi día libre, el que no he tenido en muchos días y mi mujer va a matarme si no comemos juntos, como una familia de verdad. ¿Qué es lo que ocurre?"

"Es John, tal vez tengamos algo para salvarle, pero te necesito."

"¿No podría esperar hasta mañana? Estaba a punto de enseñarle a Samantha la tabla periódica." Jennifer lo miró sin decir nada, no se podía creer lo que estaba diciendo, pero ya habían comprobado que la niña tenía un potencial intelectual increíble.

La niña se rió y se abrazó a su padre, rodeando su cuello, con toda la fuerza de la que era capaz.

"Rodney, John no está bien, esa cosa que tiene dentro podría conseguir hacerse con él en cualquier momento. Ni siquiera se de cuanto tiempo disponemos. Por favor, tienes que ayudarnos."

"Bueno supongo que dejar que juegue con sus bloques un rato más."

Rodney dejó a la niña en el suelo, un segundo más tarde la vio gatear, como si de un bebé normal se tratara, pero enseguida cogió varios bloques y comenzó a apilarlos de mayor a menor, como si fuera lo más normal del mundo. Se volvió hacia su padre feliz, mostrándole su trabajo.

Cinco minutos más tarde estaban en el laboratorio, pero se quedaron en la puerta, observando a John y Ronnon. Cuando su relación había comenzado, nadie hubiera esperado que aquello fuera real. Eran muy distintos, no tenían nada que ver.

Ahora en cambio no había forma de imaginarlos al uno sin el otro, Ronnon cuidando del coronel, protegiéndole, haciendo todo lo que estuviera en su mano para ayudarle y John, por increíble que pudiera parecerles, se dejaba querer, no le importaba mostrarse débil, indefenso y desprotegido estando con él.

Ronnon le abrazó y le dijo al oído algo, que ni Jennifer ni Rodney fueron capaces de escuchar, pero que se podían imaginar sin problemas, al ver a John suspirar lentamente y cerrar los ojos, algo más tranquilo de lo que había estado en toda la noche.

"Como esa cosa vuelva a hacerte daño, lo mataré con mis propias manos."

John se echó reír y apoyó la frente sobre el pecho de Ronnon; se lo imaginaba perfectamente capaz de hacer una cosa así, aunque en ese momento no parecía muy probable.

"Esa cosa no tiene cuerpo Ronnon, no puedes tocarla."

"Tal vez no en un estado físico como el nuestro."

"¿De que estás hablando Mckay?" Ronnon estaba cansado y no quería que Rodney empezara a divagar sobre lo que podían hacer, no iba a permitir que convirtiera a John en un conejillo de indias.

Mckay dio un paso atrás, al escuchar a Ronnon, pero se topó con el cuerpo de la doctora y se detuvo. Siempre le había amedrentado al voz del guerrero y de alguna forma sabía que no le caía especialmente bien.

"Solo digo que esa criatura tiene que estar viva en alguna parte, no puede disponer tan sólo de una voz, necesita un lugar en el que vivir." Dio un paso adelante más seguro esta vez, de si mismo, al ver que Ronnon no decía nada al respecto. "Ya hemos visto que los antiguos crearon más de un dispositivo para poder moverse por distintas realidades. Si me das un par de horas para modificarlo, podría unirlo a la mente de John y permitirte entrar en ella para acabar con esa cosa."

"¿Estás completamente seguro de que saldrá bien?"

Rodney se preguntó que debía contestar. Si decía que no, Ronnon jamás le dejaría hacerle nada a John, pero si decía que si y al final las cosas no salían bien, lo mataría sin dejarle pedir perdón ni una sola vez.

"Ronnon." Jennifer dio un paso adelante. "Tienes que confiar en nosotros. Sabes que no haríamos nada que pudiera lastimar a John."

"Pero…"

"Ronnon, por favor." John cogió la mano del guerrero y le hizo retroceder. Le acarició el rostro y le dio un tierno beso en los labios. "Ya sabemos que puede salir mal, pero si no hacemos algo, moriré de todas formas o lo que es peor, tendrás que matarme, para que no lastime a Gwen."

Ronnon guardó silencio, el coronel tenía toda la razón, no había otra posibilidad, tenían que arriesgarse o las consecuencias podían ser mucho peores.

"Muy bien, hagámoslo, pero seré yo quien mate a esa cosa, no quiero cogerlo prisionero, no quiero saber nada de cómo hacéis las cosas vosotros, lo quiero muerto por lo que le está haciendo a mi familia."

Nadie se opuso a eso, pues aunque nadie fuera a decirlo, todos querían acabar con esa criatura de una vez por todas.