KITSUNE NO KOKORO:

Takaita Hiwatari

Capítulo 26: "Sólo confiaré en ti":

El trinar de algunos pájaros hizo despertar a Sasuke. La noche se le había hecho terriblemente corta, no había descansado lo necesario. Sentía un calorcito agradable en el pecho, y al abrir los ojos descubrió al dueño de aquella fuente de calor: Naruto dormía abrazado a él. Pero no sólo eso, en algún momento de la noche él se había dado la vuelta y había correspondido aquel abrazo. Rodeaba el otro cuerpo con tal firmeza, que dudaba que el rubio se pudiera mover.

Eso era vergonzoso. ¿Acaso ya no era dueño de sí mismo?

Intentando no despertarle, despacio deshizo el abrazo, viendo cómo el kitsune al instante ronroneaba incómodo y se removía queriendo acurrucarse en su pecho de nuevo. Pero no lo permitió. Consiguió ponerse de pie sin problema, pero apenas avanzó un paso, fue llamado por la voz adormilada del otro.

-Sasuke… ¿ya es de día?

–…sí.

Continuó su camino y se dirigió al armario para buscar ropa limpia. Mientras que el rubio estiró los brazos, desperezándose mientras emitía un sonoro bostezo que le sacó una lágrima. Se sentía algo entumecido, como si no se hubiese movido en toda la noche.

–Oe, Sasuke, ¿vas a bañarte? –preguntó poniéndose de pie.

–Sí –contestó cerrando el armario, con la ropa en las manos.

–¡Ah! ¡Vamos a bañarnos juntos! –propuso con una sonrisa animada.

–¡No! –su voz sonó severa y tajante. Si nunca había querido bañarse con la bola de pelos, mucho menos iba a querer ahora después de lo ocurrido la noche anterior.

Su camino a la puerta se vio bloqueado por Naruto que se colocó frente a ésta con los brazos extendidos y expresión ceñuda.

–¿Sigues enfadado conmigo? –afirmó en una pregunta.

Sasuke reprimió un suspiro cansado. Estaba enojado consigo mismo, pero por su comportamiento aparentaba todo lo contrario.

–Que no quiera que me llenes de pelos, no significa que esté enfadado.

–¡Oh! ¿Ese es el problema? Puedo adoptar mi apariencia humana.

Rápidamente se volvió al armario para buscar ropa limpia. Y al terminar notó que Sasuke se había marchado, así que sin llevarse la ropa limpia corrió al baño y entró sin tocar siquiera una vez la puerta. Encontró al pelinegro sin camiseta y a punto de bajarse los pantalones; mientras que la bañera apenas contaba con cinco dedos de agua, pues estaba empezando a llenarse. Cuando Sasuke giró a verle, quedó congelado junto a la puerta; e ignorando la expresión enojada de éste, le estudió por completo con la mirada. La anaranjada cola comenzó a ondearse mientras que un suave calorcito acudía a sus mejillas. Ahora que recordaba, nunca había visto a su amigo totalmente desnudo, y pensar eso le causó cierta ansiedad mezclada con vergüenza.

–¿Qué te acabo de decir, dobe? No quiero que nos bañemos juntos. ¡Fuera!

El rubio salió de sus pensamientos de forma fugaz, para después volver a hundirse de lleno en ellos mientras volvía a mirar el cuerpo de Sasuke. Era especialmente llamativa la porción de ropa interior que se lograba ver en la cintura por culpa de los pantalones muy ligeramente bajados. Además, su amigo todavía olía a bosque porque la noche anterior no se bañó, y ese aroma mezclado con el propio olor corporal de Sasuke le fascinaba. Caminó de forma automática hacia él, y cuando estaba lo suficientemente cerca, el más alto le detuvo sujetándole de los hombros.

–No lo repetiré de nuevo, bola de pelos. ¡Fuera! –ordenó con un tono de voz cortante.

El otro se sintió enojado de pronto, y eso se notó en su rostro.

–¡Sigues enfadado conmigo, teme! –afirmó rotundo. –¡Ya me he disculpado! ¿¡Qué más quieres que haga!

Uchiha guardó silencio unos breves segundos, llamándole la atención lo último dicho por el kitsune. Su expresión volvió a ser la tranquila de siempre mientras hablaba.

–¿De verdad no quieres verme enojado? –la respuesta que recibió fue un brusco asentimiento de cabeza por parte del otro y una mirada de decisión. –Bien… hay algo que puedes hacer.

–¿Qué? –preguntó al instante.

–Simplemente deja de creerte tan ciegamente todo lo que los demás te digan. Eso será suficiente.

El rubio cerró los ojos y frunció el ceño al tiempo que ladeaba ligeramente la cabeza; y nada más ver aquella expresión, Sasuke supo que Naruto no le había entendido.

–¿Lo que me digan todos? ¿Incluso mis amigos? ¿Tengo que desconfiar de todo el mundo otra vez? ¿Incluso de ti? –le asaltó con preguntas, señalando al más alto al final.

–No es necesario que seas tan extremista. Quiero decir que debes ser más atento, no todo lo que los humanos decimos es cierto. Hay personas más mentirosas que otras –intentó explicar.

–¿Pero cómo sé cuándo me mienten? –cuestionó con notable confusión en su tono de voz.

–Por eso te digo que seas más atento. Si sigues con esa actitud tan inocente y crédula, te traerá problemas.

Naruto guardó silencio, meditando todo lo escuchado. Sasuke tenía razón, los humanos eran unos mentirosos. Él nunca antes había mentido, y desde que tuvo contacto con los humanos, él también había empezado a mentir aunque nunca le hubiese gustado hacerlo.

–Entiendo. Desde ahora solamente confiaré en ti –dijo con una sonrisa mientras abría los brazos en un intento de rodear al otro en un abrazo, pero las manos en sus hombros le detuvieron.

–Yo también miento, dobe, y más de lo que crees –comentó repentinamente algo más serio.

Todavía no olvidaba que si tenía a Naruto en Konoha era gracias a una mentira tras otra y la ingenuidad del kitsune. A pesar de que bastante tiempo había pasado de aquello, todavía sentía las palabras atoradas en su garganta; la verdad deseando ser contada y así quitarse un peso de encima. Pero el temor de ser odiado por el rubio le ganaba a sus ganas por contar la verdad.

Se sorprendía a sí mismo al descubrir lo mezquino que era, incluso con quién de forma imparable atravesaba su coraza y llegaba hasta lo más profundo de su ser por más que quisiera evitarlo.

Y peor se sintió al ver la sincera sonrisa infantil que el de ojos azules le dedicó antes de lanzarse a él y abrazarle.

–Pero sé que a mí nunca me mentirías.

Y ahí estaban otra vez, la inocencia y la credulidad del kitsune hacían escena de nuevo. Acababa de darse cuenta de que Naruto le tenía totalmente idealizado, y que éste se llevaría un gran desengaño cuando le conociera más a fondo.

Se sintió inevitablemente tenso al ser consciente de la cercanía entre ellos. Las palmas de las manos de Naruto parecían quemarle la espalda, los rubios cabellos le hacían cosquillas en la barbilla y la mandíbula inferior, y la tibia respiración golpeaba de forma constante contra su clavícula izquierda.

–Oi, Sasuke –dijo casi en un susurro. –¿Todavía necesitas tener vendado el brazo?

Los ojos negros se abrieron levemente más de lo normal al recapacitar que estaba desnudo de cintura para arriba, por lo tanto el vendaje había quedado expuesto a los curiosos ojos de Naruto. Pensó en ocultar el brazo tras él, pero al instante supo que aquello sería ridículo; Uzumaki ya lo había visto.

–Los humanos nos curamos más despacio que los kitsune, ya te lo dije –comentó con aparente calma.

Naruto asintió al recordarlo y tomó la mano derecha de Sasuke, observando las vendas como si pudiese ver a través de ellas.

–¿Puedo ver la herida?

Al instante el pelinegro retiró el brazo con rapidez, pero sin ser brusco.

–Lo que puedes hacer es salir de aquí para que pueda bañarme, dobe.

Uchiha chasqueó la lengua con cierto hastío. Con la mano izquierda sujetó a Naruto de un brazo, dispuesto a sacarle de allí por la fuerza, pero éste se removía para evitarlo. No entendía cómo demonios era que había extrañado a esa revoltosa bola de pelos. ¡Ni siquiera podía bañarse tranquilo!

–¡Espe–espera! ¡Sasuke! ¡Quiero preguntarte algo!

–Puede esperar.

Naruto sabía que podía esperar, pero la curiosidad era muy fuerte. Anoche quiso decirle y preguntarle millones de cosas a Sasuke, pero no pudo hacerlo. Por eso ahora no quería desaprovechar la oportunidad. Sacando provecho a su habilidad, se libró del agarre de su amigo al transformarse en zorro; se escabulló entre las piernas de éste y al llegar al fondo del baño volvió a tomar su apariencia semi humana.

Todo fue tan rápido para Sasuke, que solamente atinó a mirarse la palma de la mano con la que hace un segundo sujetaba a Naruto.

–Anoche me dijiste que no te gusta nadie.

Uchiha giró, descubriendo tras él al rubio. Arrugó un poco el entrecejo al no entender de pronto a qué venía aquello y guardó silencio.

-Me estaba preguntando… -desvió brevemente la mirada al sentir un suave calor en las mejillas. –si yo podría gustarte.

El corazón de Sasuke comenzó a latir con violencia ante aquellas palabras que habían sido pronunciadas cada vez más bajo, pero para él habían sonado como un grito. Respiró hondo, forzándose a permanecer tranquilo. No quería que ocurriera lo mismo que la noche anterior. Naruto no diría algo como eso así como así, algo ocurría. Observó ceñudo al rubio que esperaba ansioso una respuesta afirmativa.

-¿También te lo han dicho Ino y Sakura? –medio afirmó en la pregunta.

-¿Eh…? No –respondió aturdido.

-Entonces es algo que has visto en televisión –aseguró con temple en el tono de su voz.

-¿En televisión? –repitió. ¿Por qué Sasuke no le respondía "sí" o "no"? Sólo le preguntaba cosas raras.

-¿O es que sientes curiosidad? –mencionó con un sutil sarcasmo. –Dile a la persona que te dijo que me preguntaras eso, que es estúpida y que se busque una vida propia –se acercó a la bañera para cerrar el grifo, casi olvida que la bañera estaba llenándose. –Ahora vete de aquí.

-¡Pero…!

Sasuke se giró de forma repentina, encarando al otro con enfado. No estaba de humor para tolerar la ignorancia e inocencia de Naruto, para volver a hacerse estúpidas ilusiones y salir herido. Esta vez no.

-Eres un niño, un zorro; está claro que nunca podrías gustarme.

Los ojos azules se abrieron estupefactos, el rubor en las mejillas se evaporó, y una intensa e inesperada punzada en el pecho le hizo apretar los labios para no dejar escapar un gemido de dolor. Tras unos segundos salió de la impresión. Si algo le caracterizaba, era su perseverancia; no se iba a rendir a la primera negativa.

-¿Y si yo fuese una chica? –casi gritó con la impaciencia impregnada en su voz. Rápidamente alzó las manos e hizo unos sellos. -¡Oiroke no jutsu!

Sasuke giró una vez más con aparente desinterés, encontrando otra vez a aquella chica de voluminosos pechos pocos llamativos para él, cintura con curvas pronunciadas, largos cabellos rubios recogidos en dos coletas y ojos azules con largas pestañas. Por mucho que la chica estuviese totalmente desnuda, no le causaba la más mínima atracción, por lo que volvió la mirada al frente.

-Así me gustarías menos todavía.

-¿¡Qué! –su voz femenina sonó tan estridente como la última vez, cosa que provocó que el otro frunciera el ceño. -¡Eso no puede ser posible! ¡A ti te gustan las niñas con el pelo largo! –señaló con un movimiento firme las largas coletas. -¡Se lo escuché decir a Kiba, Ino y Sakura-chan!

"-¿Al teme le gustan las niñas con el pelo largo? –se cruzó de brazos con confusión, y antes de recibir respuesta, volvió a hablar. –Pero se supone que sólo besas en los labios a la persona que te gusta, ¿verdad? Entonces… -alzó una mano y tomó entre sus dedos uno de sus cortos mechones rubios. Estuvo por decir algo más, pero recordó que los besos entre Sasuke y él debían de ser secreto, así que se mantuvo en silencio.

-¿Entonces qué? –preguntaron ellas al unísono.

-No, nada –se llevó ambas manos detrás de la cabeza en una pose despreocupada."

Ahí estaba de nuevo; Naruto se había creído ciegamente otra estupidez que había escuchado. La expresión de su rostro se endureció lo suficiente como para sacarle un ligero respingo por el susto cuando giró a verle, y que el kitsune volviera a su apariencia masculina y semi humana.

-Suficiente –masculló acercándose a Uzumaki.

Lo siguiente que se escuchó fue a Naruto quejándose, la puerta siendo abierta, un sonoro golpe y después ésta siendo azotada con violencia al cerrarse.

En el pasillo, el kitsune estaba tirado con las rodillas y el pecho contra el suelo, algo adolorido por la caída. Sasuke había sido un bruto al lanzarle así.

-¡Bastardo! –le gritó poniéndose de pie. Resopló por la nariz y caminando con la cabeza alta, se fue a buscar a Itachi para que le diera el desayuno. Al parecer el aroma del pelinegro venía de la cocina.

Sasuke dejó escapar el aire retenido cuando escuchó las fuertes pisadas de Naruto al alejarse. Sólo entonces se quitó lo que le quedaba de ropa, el vendaje del brazo, el de la frente, y se introdujo en el agua, sentándose en la bañera. Ni siquiera el agua agradablemente tibia le ayudó a relajar la tensión que acumuló desde la noche anterior. Todo siempre había sido… raro al lado de Naruto, pero últimamente las cosas tomaban un rumbo más que extraño. No sabía cómo comportarse frente a él, y Naruto no hacía más que complicar las cosas con sus extraños comportamientos e inesperados comentarios.

-Me estaba preguntando… si yo podría gustarte.

Frunció el entrecejo y se sintió realmente idiota al notar un leve calor en las mejillas. ¿Cómo demonios le preguntaba ese dobe algo así? Seguro que Ino y Sakura también tenían algo que ver con eso, o tal vez la bola de pelos otra vez estaba siendo influenciado por la televisión.

Aunque en el fondo le habría gustado que Naruto le hubiera dicho aquello con verdadera sinceridad. Y entonces, tal vez podría haber contestado algo diferente.

Apenas reparó en sus propios pensamientos, estrelló de forma tosca los puños en el agua, salpicándose el rostro con pequeñas gotas. ¿Qué estupideces estaba pensando? Naruto no le gustaba, nunca podría gustarle. Jamás debía llegar a gustarle siquiera un poco. Tener esa clase de sentimientos por un zorro, sería cometer el mayor error de toda su vida. Convenciéndose a sí mismo de aquello, observó los arañazos en su brazo derecho, todavía reacios a curarse lo suficiente como para que la herida no se abriera ante movimientos bruscos.

Acomodándose mejor en la bañera con la intención de poder relajarse un poco, apoyó la cabeza en uno de los bordes. Recordó lo ocurrido la noche anterior al llegar a Konoha de la misión. Kakashi había escrito el informe sobre la misión antes de partir hacia Konoha, así que simplemente despidió a sus subordinados y se marchó a la torre Hokage, estando casi seguro de que a pesar de ser casi las once de la noche, era probable que Tsunade todavía estaría allí. Pero Sasuke también estaba casi totalmente convencido de que Kakashi sacaría a relucir el tema de Naruto, por lo que le siguió ocultando su chakra.

Mientras el adulto ingresaba en la torre, él acumuló chakra en los pies y subió por la pared hasta llegar al tejado donde se situaban las grandes ventanas del despacho de la rubia. Con sutileza asomó la cabeza, descubriendo a Tsunade allí a pesar de la hora que era, sentada en su gran asiento, de perfil hacia la ventana; bebiendo sake tranquilamente mientras leía papeles. El despacho como casi siempre era un desastre, todo desordenado; nada raro. Volvió a ocultarse. Minutos después escuchó cómo tocaban la puerta, y tras el permiso de la mujer, escuchó a Kakashi hablar, saludándola e informándola del motivo de su visita.

-Ah, el informe –comentó Tsunade cogiendo lo que el hombre le daba. Abrió el pergamino y apenas le dio un breve vistazo, cerrándolo de nuevo. –Buen trabajo, Kakashi. Como siempre.

-¿Mucho trabajo acumulado? –medio afirmó Hatake al ver el desastre del despacho. Bajo un montón de papeles, libros, pergaminos, y alguna que otra cosa más, estaba lo que anteriormente era una mesa.

-Demasiado –fue toda su respuesta antes de dar un trago a su sake. –No me quejaría si quisieras echarme una mano.

El jounnin sintió una gotita de sudor bajarle por la sien mientras cerraba su ojo visible en una sonrisita forzada. Alzó una mano, negando en un suave movimiento.

-No, Tsunade-sama. Mejor voy a casa a descansar –avanzó con cierta prisa a la puerta, pero no llegó a su destino y volvió a mirar a la mujer. –Tengo una duda.

-¿Has reconsiderado lo de ayudarme? –cuestionó sin mirarle.

Kakashi se abstuvo de repetir la negativa y formuló su verdadera duda.

-Quería saber algo sobre Naruto.

Sasuke prestó atención y afiló la mirada al confirmar que sus sospechas eran ciertas. Seguramente Kakashi buscaba saber algo sobre las heridas que un kitsune podía hacer.

Ella dejó de prestar atención al papeleo en su escritorio y alzó la mirada para ver al hombre.

-¿Sobre Naruto? ¿Y qué es?

-En realidad siento curiosidad por saber cosas sobre los kitsune. En la aldea se dicen muchas cosas, pero apuesto que más de la mitad de lo que cuentan es mentira –se llevó una mano detrás de la cabeza, intentando mostrar una mirada desinteresada. –Tal vez tú sabes algo sobre esas criaturas. Apenas conozco a Naruto, no tengo mucha confianza con él como para preguntarle.

Tsunade se mantuvo un momento en silencio, pensativa y sin encontrar extraña la duda de Hatake. Giró la silla para verle de frente, dándole la espalda a las ventanas.

-Los kitsune son unas criaturas muy conocidas desde tiempos antiguos, eso todo el mundo lo sabe sin excepción. No hay persona que no haya escuchado hablar sobre los kitsune al menos una vez en su vida –comenzó a decir. –Cuando supe lo que Naruto era realmente aquel día que Sasuke lo trajo ante nosotros y Jiraiya, estuve buscando en todos los archivos de Konoha, hasta en el más antiguo, para ver si decían algo sobre esas criaturas.

-¿Y qué encontraste?

-Nada.

El ojo visible de Kakashi se abrió en sorpresa. Konoha fue fundada hace muchísimos años, ¿cómo era posible que no hubiera nada? Guardó silencio al ver que ella iba a seguir hablando.

-Al parecer, antiguamente era tan común ver a un kitsune como ahora para nosotros ver a un perro, por lo que no hay nada escrito sobre ellos en los archivos de Konoha al no considerarlo algo especialmente importante que merezca ser recordado.

-…ya veo.

-Yo tampoco sé gran cosa, sólo que esas criaturas viven para proteger todo lo que les rodea, ya sea un bosque, una aldea y sus habitantes… Lo que sea. Supongo que quienes más información tienen al respecto, son Itachi y Sasuke al vivir con Naruto –con cierta pereza, volvió a llenarse el pequeño vaso de sake. –Siento no ser de gran ayuda, Kakashi. Incluso a mí me gustaría saber más al respecto. Creo que debería tener una charla con Naruto.

-No hay problema. Aunque últimamente me estaba sintiendo algo preocupado, Naruto se ve todo un chiquillo ingenuo y algo torpe, me siento mal al tenerle aquí para que nos ayude con la aldea del Sonido.

La rubia estuvo a punto de bajar la mirada, pero finalmente la mantuvo alzada.

-Yo también he estado pensando lo mismo desde hace un tiempo. Ahora que sacas el tema, Kakashi, me he estado planteando el pedirle a Naruto que regrese a su hogar si así lo desea. No quiero que se vea involucrado en esto si no quiere. Además, Naruto no pertenece a Konoha, y me parece que le hemos hecho sentir obligado a protegerla. Pero no es porque tema que Naruto no sea fuerte, ese niño es más fuerte de lo que aparenta, y algunos aldeanos pueden confirmarlo.

-¿Como quienes?

-¿Conoces a los hermanos Takahashi? Llevan un tiempo viviendo aquí.

Kakashi sonrió bajo la máscara al entrar por fin en el tema de conversación que quería. Le había costado un poco desviar la conversación hasta ese punto.

-Sí –asintió.

-Naruto los hirió de muerte hace algunos meses.

El jounnin ya sabía eso porque Sasuke se lo dijo, pero fingió una expresión de sorpresa para que ella le siguiera contando más sobre el asunto.

-¿Naruto? ¿Él solo?

-Sí. Tenían varias fracturas y arañazos por todas partes, ingresaron al hospital en un estado deplorable –recargó los codos sobre la mesa, mostrándose algo más seria. –Estuvieron como un mes en el hospital. Las fracturas curaron bien, incluso podría decirse que algo rápido. Pero los arañazos, a pesar de que algunos eran superficiales, tardaron mucho en sanar.

Hatake se metió las manos en los bolsillos del pantalón, ocultando la ansiedad que de pronto sentía por saber sobre aquello y qué fue lo que hizo Tsunade para curarles.

-Esas heridas no eran normales, un par de veces se infectaron a pesar de estar perfectamente curadas, por lo que me puse a investigar sobre ello.

-¿Y qué encontraste? –preguntó rápidamente, esperando no recibir otro "nada" por respuesta.

-Algo interesante. Cuando Naruto entra en un estado de alteración, su chakra se desestabiliza tanto que se vuelve peligroso. Los hermanos Takahashi me comentaron que sus heridas ardían constantemente de forma insoportable, y la sensación de quemazón se extendía hasta zonas sanas. Para decirlo en pocas palabras, el chakra de Naruto es como un potente veneno que actúa poco a poco, extendiéndose por todo el cuerpo. No sé los efectos que podría llegar a tener si no llega a tratarse.

-¿Y qué tuviste que hacer para curarles? No parecía nada fácil.

-Tenía que hacerles revisión y curarles constantemente, y ellos guardaron reposo, es lo único que pudimos hacer. Si hacían esfuerzos, las heridas se abrían con bastante facilidad.

Kakashi ya tenía la información que quería saber, por lo que asintió.

-Será mejor que me vaya, hace más de media hora que estoy aquí –soltó una suave risita tonta mientras caminaba hacia la puerta.

Sasuke no necesitó escuchar más y se dirigió a tierra firme. No había avanzado mucho por la calle cuando se tuvo que detener en seco al ver a Kakashi saltar frente a él.

-Espero que la información te haya sido de ayuda, Sasuke. Ya sabes lo que tienes que hacer.

El pelinegro se hizo el desentendido y le rebasó para continuar su camino.

-No sé de lo que hablas.

-Sé que estabas escuchando mi conversación con Tsunade-sama –respondió con una sonrisa. –Nos despedimos en la entrada de la villa porque supuestamente vosotros os ibais a casa mientras yo entregaba el informe, y qué casualidad que casi una hora después te encuentro rondando por aquí.

-Tsk…

Sasuke parpadeó, enfocando el techo del baño. Abrió los ojos completamente al notar que casi se queda dormido dentro de la bañera recordando lo ocurrido la noche anterior. Se observó las heridas del brazo un momento, antes de decidirse a enjabonarse de una vez. Tenía hambre, y ya llevaba demasiado tiempo metido en el agua.

.:KITSUNE no KOKORO SasukexNaruto KITSUNE no KOKORO:.

Naruto miraba el nulo contenido de su vaso de ramen instantáneo, como si mirándolo mucho el ramen volviera a aparecer listo para ser devorado. Ese era el último ramen instantáneo de todos los que Sasuke le compró antes de marcharse de misión.

Itachi observaba al rubio mientras comía arroz tranquilamente.

–Naruto–kun, no hay más ramen en casa. Pero si quieres arroz… –no terminó de hablar cuando el otro ya negaba con la cabeza. –Como quieras.

El rubio reprimió las ganas de lamer el interior del vaso hasta donde le alcanzara la lengua, recordando que eso sería un acto maleducado. Le devolvió la mirada al más alto con gesto pensativo.

–Itachi, quiero preguntarte algo.

–Adelante.

-¿Yo podría gustarte? –Naruto parpadeo al notar que pudo preguntar aquello sin dificultad, todo lo contrario de lo que sintió cuando se lo preguntó a Sasuke y la vergüenza le hizo balbucear como si fuese Hinata. –Gustarte como compañero –especificó para ahorrar malentendidos.

Al pelinegro casi se le caen los palillos de las manos con aquella pregunta tan inesperada, aunque consiguió mostrar esa expresión tranquila típica en él. Quiso preguntarle si aquello era una broma, pero la mirada que le enviaban los ojos azules le hizo comprender que no era así. Se preocupó al pensar que tal vez Naruto le había preguntado aquello porque sentía algo por él, aunque eso sería extraño ya que el rubio siempre había estado más apegado a Sasuke. Desde su punto de vista, lo esperado era que esa pregunta hubiese sido formulada a su tonto hermano menor, no a él. Además, desde hace tiempo había jurado ver esa brillante mirada enamorada en los ojos azules cuando estos miraban a Sasuke, acompañados de una amplia sonrisa.

Rememoró que unas noches atrás le dijo a Sasuke que no descartaba la posibilidad de que alguna vez Naruto llegara a gustarle, pero eso no había ocurrido.

-¿Así que te gusta Naruto? –afirmó con cierta acidez que no pudo contener.

-No –contestó tranquilo, sin reparar en el tono de su hermano. –Pero no descarto que pueda llegar a gustarme. Ese niño es único.

A él siempre le habían gustado las mujeres, y aquella noche había dicho esas palabras para intentar ayudar a Sasuke, pensando que quizá éste sentía algo por Uzumaki. El tiempo había pasado, y Naruto se había vuelto para él otro tonto hermano menor al que cuidar. Por eso mismo, no sabía qué respuesta darle sin herirle y juraría que por primera vez en su vida iba a comenzar a balbucear, pero por suerte no fue así.

–No lo sé, Naruto–kun –respondió tranquilo. –A mí siempre me han gustado las mujeres.

El kitsune únicamente atinó a asentir en un suave movimiento de cabeza, rememorando que anteriormente Sasuke le había dicho eso.

-No vas a besar a Itachi –sentenció con voz firme. Al ver que Naruto claramente le iba a decir algo que seguramente sería un "¿por qué?", se apresuró a hablar nuevamente. –A Itachi no le gustas. Es decir… le gustan las mujeres. ¡No es gay!

Uchiha observó a Naruto jugar con desgano y algo ausente con el vaso de ramen instantáneo. Quizá había hecho sentir mal al rubio con su respuesta, pero sabía que era mejor decir la verdad aunque doliera.

–Pero no te desanimes, seguro encontrarás a alguien interesado en ti.

–¡Yo no quiero a alguien más! ¡Le quiero a él! –casi gritó, estrujando el vaso de ramen con violencia entre sus manos.

El otro alzó de forma apenas perceptible ambas cejas, desconcertado. Naruto había dicho "él". ¿Entonces no se refería a él? Eso le causó alivio. Apartó el tazón vacío de arroz a un lado y apoyó los codos en la mesa, muy interesado en el rubio.

–¿Así que hay alguien que te gusta? Un chico –ahora que se sentía tranquilo al descubrir que él no era la persona que a Naruto le gustaba, incluso se le hacía entretenido ese tema de conversación. Con Sasuke nunca había pasado nada parecido.

–Sí, pero yo no le gusto a él. Sólo somos amigos –comentó desanimado. –Como soy un kitsune y un chico, me dijo que nunca le gustaré. ¡Yo no quiero rendirme tan pronto! Pero no sé qué hacer para gustarle.

Itachi entendió que Naruto se había fijado en un imposible, pero no quería desanimarle totalmente, aunque a ese chico que le gustaba a Naruto no fuera gay. ¿Podría ser que el kitsune hablaba de Sasuke?

–Las leyendas dicen que los kitsune son criaturas seductoras, no debería de serte complicado al menos llamar su atención.

Naruto esbozó una sonrisa y alzó las peludas orejas en señal de alegría.

–¿De verdad lo crees?

–Claro. Pero no te obsesiones demasiado, hay más personas que te podrían gustar, Naruto–kun.

–¡Pero no me quiero rendir con él! No tan pronto al menos.

Itachi mostró una expresión afable, admirando en silencio la perseverancia de Naruto y su fuerza para no rendirse ante el primer obstáculo. Aunque sabía que el kitsune lo tenía bastante difícil, pero confiaba que con el tiempo se interesara en otra persona.

–Naruto–kun, las leyendas dicen que los kitsune tienen prohibido estar con humanos…

–Es cierto –interrumpió. –Pero no me importa lo que Inari Kami–sama pueda hacerme –apoyó los codos en la mesa y colocó ambas manos en sus mejillas. –Creo que ahora puedo entender a papá.

El más alto arqueó de forma sutil una ceja, esperando que Naruto contara qué era lo que entendía, pero éste parecía estar sumergido en sus pensamientos, seguramente recordando a su progenitor.

Prefiero mil veces tener una vida plena y feliz, aunque eso conlleve un castigo, antes que una larga vida que me haga infeliz.

Naruto sonrió y asintió con la cabeza, dándole la razón a las palabras de su padre. Y por primera vez no mostró una sonrisa nostálgica al recordarle.

–Naruto–kun –con sólo llamarle le sacó de sus pensamientos. –¿Dónde está Sasuke?

–Bañándose.

El pelinegro sabía que en lo que llevaban de mañana Sasuke no le había confesado la verdad a Naruto, de otro modo estaba seguro de que el kitsune no estaría ahí desayunando tranquilamente con él.

–Naruto–kun… –volvió a decir. –Sasuke hablará sobre algo serio contigo, y lo hará pronto.

–¿Algo serio? –reiteró.

–Sólo quiero que entiendas que Sasuke no siempre ha sido así de… manipulador. Desde que murieron nuestros padres…

–¿Qué es manipulador? –interrumpió con curiosidad.

Uchiha permaneció callado, pensando que si hablaba de más terminaría contando todo. Y él quería que fuera Sasuke quién lo hiciera, cuanto antes mejor. Y deseaba que fuera hoy mismo a ser posible, de eso se encargaría él.

–¡Oe, Itachi! ¿Qué es manipulador? –frunció levemente el entrecejo, pensando que estaba siendo ignorado. Y se habría enojado de no ser porque había percibido el olor de Sasuke acercándose.

Sasuke ingresó con calma en la cocina, guiándose por el aroma a comida. Nada más entrar por la puerta fue recibido por una extraña y demasiado seria mirada de Itachi, y una amplia sonrisa de Naruto, como si hace un momento no hubiese ocurrido nada raro en el baño. Ignorando ambas expresiones tan diferentes la una de la otra, se sirvió el desayuno: arroz, pescado y sopa de miso. Se arrodilló en el suelo, frente la mesa, dispuesto a empezar a comer en total silencio. Había olvidado darle los buenos días a Itachi al notar la rara mirada que todavía le estaba dedicando. Ni siquiera cuando él era un niño pequeño y su hermano mayor le había regañado alguna que otra vez, le había mirado así. De soslayo observó al rubio, notando que éste no le quitaba la mirada de encima y todavía le sonreía como un tonto. Se sintió algo incómodo. Pero olvidó todo y una gota de sudor se deslizó por su frente al ver rayado "Uzumaki Naruto" en la mesa. Todavía recordaba cómo en un intento de llamar su atención, el estúpido kitsune había garabateado su mesa con su pésima y temblorosa caligrafía. Giró la cabeza al escuchar de pronto al dueño de aquel garabato hablarle.

–Tú también has notado como ha mejorado mi letra, ¿verdad? –señaló lo tallado en la mesa. –Cuando escribí esto, mi pulso temblaba mucho. Pero ahora no –finalizó con su permanente sonrisa.

Itachi recogió los platos y cubiertos que había utilizado. Y en cuanto éste estuvo frente al fregadero, dándoles la espalda, Naruto esbozó una sonrisa traviesa y sin previo aviso dejó un efímero beso en la mejilla derecha de Sasuke para después volver a recargar los codos en la mesa, como si nada hubiera ocurrido.

-Tú… ¡usuratonka…!

Pero no terminó el insulto al ver a su hermano girar a verles con una mueca curiosa. No quería que éste le preguntara qué ocurría, así que suavizó la expresión de su rostro y continuó comiendo como si nada. Aunque Sasuke juraría que ni siquiera ayer por la noche, cuando estuvo a punto de cometer esa locura con Naruto, había sentido sus mejillas arder tanto.

-Bola de pelos, ve a bañarte –instruyó minutos después, temiendo que en otro descuido de Itachi, Naruto hiciera otra tontería que podría ser descubierta por su astuto hermano mayor.

-¡Sí! –exclamó poniéndose de pie casi de un salto.

En cuanto el rubio salió corriendo de allí, Itachi se sentó en el suelo, teniendo a Sasuke justo enfrente y lo observó fijamente.

-Sasuke, tenemos que hablar.

-Adelante –dijo, esperando escuchar lo que el otro le quería decir.

El más alto hizo una muy breve pausa antes de hablar.

-…Naruto-kun te extrañó demasiado el tiempo que has estado fuera. Aunque se empeñara en decir que no era así. Se nota que es un niño, miente bastante mal.

El otro pelinegro permaneció quieto y callado, esperando que su hermano dijera algo más, pero solamente hubo silencio tras aquella frase.

-¿Y…? –le animó a continuar.

-Naruto-kun te aprecia mucho, y como tú mismo me dijiste una vez, creo que se encariñó de la persona equivocada porque no es reciproco.

-Me he fijado en cómo sonreía Naruto-kun cuando te miraba -comentó tranquilo, ignorando descaradamente el enojo de su hermano. –Le agradabas mucho, más de lo que quería aparentar.

-Pues lo siento por él, se encariñó de la persona equivocada porque no es algo reciproco -contestó con frialdad, hastiado.

Sasuke parpadeó, recordando a qué se refería Itachi. Pero no entendía porqué ahora le decía eso, por lo que siguió en silencio, esperando que el mayor se lo explicara.

-Le contarás toda la verdad a Naruto-kun, Sasuke, y lo harás hoy mismo.

-¿…la verdad?

-La verdad –reiteró con seriedad. –Le dirás que para ti solamente es un arma que ayudará en la invasión del Sonido.

Sasuke se tensó ligeramente. Itachi no podía estar hablando en serio.

-No puedo decírselo.

-No quieres decírselo –le corrigió.

-¡Si se lo cuento, él…!

Pero no terminó de hablar e intentó calmarse. Se sentía inseguro de contarle a su hermano sobre sus verdaderos planes, sus verdaderos y actuales sentimientos. Pero no quería que Itachi interfiriera en sus planes.

-Si se lo cuentas, él se marchará al bosque, a su hogar. Ese es el lugar donde Naruto-kun debe estar, donde siempre debió haber estado. No aquí, rodeado de gente que le miente, le desprecia y le utiliza.

Las palabras de Itachi fueron como una patada en el estómago. Y un segundo después, la conocida punzada de celos le invadió.

-¿A qué se debe tanta preocupación? La bola de pelos te gusta, ¿no?

-Esto no tiene nada que ver con mis sentimientos. Solamente se trata de proteger a Naruto-kun. Él no merece arriesgar su vida por ningún habitante de esta aldea, Sasuke, y sé que en el fondo lo sabes.

El menor bajó levemente la mirada, entendiendo que ambos querían proteger a Naruto de aquella lucha enviándole al bosque. Pero no quería decirle la verdad, no quería ser odiado por Naruto. Era lo último que deseaba. Pero no se le ocurría otro modo de hacer que el rubio volviera a su hogar en el bosque.

-Está bien, Itachi. Le diré todo a Naruto, pero dame algo de tiempo –finalizó, pensando que tal vez habría un modo de contar la verdad sin que sonara tan ruin.

-De acuerdo –concedió con un tono de voz más suave. –Mañana saldré de misión, y estimo que volveré en cinco o seis días. Te doy cinco días para que Naruto-kun sepa todo, para cuando yo regrese él ya no debe estar en esta casa.

Muy pocas eran las cosas que Itachi le había ordenado a Sasuke, y esta era una de ellas. Sasuke asintió con un movimiento desganado de cabeza, sintiéndose de pronto algo desanimado.

-Si Naruto-kun sigue en esta casa cuando regrese, yo mismo le contaré todo lo que sé, Sasuke –amenazó, y juraría que era la primera vez en su vida que amenazaba a su hermano menor, a su persona más preciada; pero no podía permitir que Sasuke tratara a los demás como meros objetos los cuales utilizar a su antojo.

-¡No es necesario que me amenaces, se lo diré! –exclamó algo irritado por la presión.

El mayor asintió en un suave movimiento de cabeza y se puso de pie, caminando tranquilamente a la salida mientras hablaba.

-Voy a ver a Tsunade-sama –y sin más salió de allí.

Sasuke no tuvo ni tiempo para pensar algo cuando por el pasillo escuchó la inconfundible voz de Naruto gritando "¿Te vas, Itachi? ¡Adiós!", para segundos después ver al kitsune entrar en la cocina con el cabello casi goteando agua. Seguro que se había puesto ese llamativo chándal naranja sin haberse secado bien antes. El de ojos azules le había dedicado una gran sonrisa en cuanto sus ojos se encontraron; y como si hubiesen estado días enteros sin verse, el kitsune se arrodilló en el suelo y le rodeó en un firme abrazo. A Uchiha le tomó por sorpresa, y meditó que Naruto estaba demasiado afectivo ese día. Intentó separarle, sin poner mucho empeño en ello realmente.

-Suéltame ya.

-¡Espera! Sólo un poco más.

El pelinegro cerró los ojos. Tal vez molestando a la bola de pelos le soltaría sin tener que llegar al forcejeo.

-No seas tan pegajoso. ¿Tanto me has extrañado?

Nada más preguntar aquello, sintió afianzarse más los morenos brazos alrededor de su cuerpo.

-Sí –susurró el rubio sin moverse. –Te he echado mucho de menos. Me empezaba a desesperar no poder olerte, verte, escucharte…

-Sólo han sido cuatro días –interrumpió, no queriendo escuchar cosas que harían saltar a su tonto corazón.

-Pues a mí me pareció mucho más tiempo –rápidamente le soltó del abrazo, encarándole. -¡Pero no se lo digas a Itachi! No quiero que sepa que tenía razón.

El más alto asintió una vez con la cabeza y empezó a recoger su desayuno sin terminar. Entre su conversación con Itachi y las palabras de Naruto se le había ido el hambre. Naruto le seguía como un perro a su amo en cada trayecto de la mesa al fregadero o a la nevera. Aquello le ponía algo nervioso, pero no lo mostraba.

-Oe, Sasuke. Itachi me dijo que tenías que hablar sobre algo serio conmigo. ¿Qué es?

Sasuke se detuvo en seco y permaneció estático frente al fregadero, totalmente callado. Al no escuchar nada, Naruto siguió hablando.

-¿Qué es manipulador? Itachi dijo que tú no siempre has sido así de manipulador.

El otro dejó escapar el aire retenido en un suave y largo suspiro. Era el momento perfecto para hablar con Naruto, ¡pero las malditas palabras no querían salir! Prefirió hacer otra cosa, cambiar de tema.

-¿Qué día es hoy? –cuestionó casi sin voz lo primero que le vino a la mente.

-Ocho de octubre –respondió de forma mecánica. Pero ese pobre cambio de tema no le hizo olvidar lo que quería saber. -¿De qué tienes que hablar conmigo, Sasuke?

-Te lo diré en otro momento, ahora tengo que salir –olvidando que se disponía a fregar los platos, caminó a la salida, escuchando al instante tras él los pasos del otro.

-¿A dónde vas? ¡Voy contigo! –sonrió.

Uchiha caminó a su habitación y buscó dinero. Se acercó al rubio y lo dejó en una de las palmas de las manos de éste.

-Toma, vete a comer ramen –fue todo lo que dijo.

El kitsune observó el dinero que había recibido y se sorprendió al percibir que con esa cantidad tendría como para cinco tazones de ramen. Se sintió emocionado, Sasuke nunca le había dado tanto dinero para comer su comida favorita. Estuvo por salir corriendo de allí al instante en dirección a Ichiraku, pero esa situación era sospechosa. Normalmente tenía que suplicarle a su amigo para que éste le comprara ramen, y ahora, sin pedírselo le daba esa cantidad de dinero.

-No quiero pensar mal, Sasuke, pero… ¿me has dado esto para que no vaya contigo? –preguntó con verdadera inocencia, encarando los ojos negros con curiosidad.

Un ligero tic sacudió una de las cejas de Sasuke cuando Naruto adivinó el motivo de que le hubiera dado el dinero. Sin duda ese rubio no era tan tonto como aparentaba.

-De acuerdo, si no quieres comer ramen, dámelo –ordenó extendiendo la palma de la mano hacia el otro para recibir el dinero.

-¡No! –empuñó ambas manos contra su pecho, protegiendo el dinero de esa forma tan infantil como el niño que era. –Nos vemos después –a pesar de haber desayunado, no podía decirle que no a un suculento tazón de ramen en Ichiraku.

Esperó quince minutos desde que Naruto se fue para salir él también de casa. Caminó con algo de prisa a la casa de Sakura. La madre de ella le recibió con una sonrisa y le invitó a pasar a la sala.

-¡Sasuke-kun! –sonrió Sakura al verlo en su hogar. –Buenos días. ¿Qué te trae por aquí?

-Quería hablar contigo.

De momento ella le indicó con un movimiento de brazo que le siguiera, y aun sabiendo que a su madre no le gustaría que estuviera sola en su habitación con un chico, llevó a Sasuke allí. Cerró la puerta tras ellos.

-¿De qué se trata, Sasuke-kun?

-La herida del brazo –fue todo lo que dijo, alzándose la manga y descubriendo la venda.

La de cabello rosa asintió. Retiró el vendaje y acumulando chakra en las manos las acercó a los arañazos.

-Sakura. Ino y tú…

-¿Qué? –le animó a continuar sin dejar lo que hacía.

-¿Qué le habéis dicho a Naruto? –al notar que ella no le había entendido, decidió ser más claro. –Él dijo anoche que vosotras dos estuvisteis hablando con él sobre relaciones sexuales.

La chica abrió los ojos en sorpresa y encaró a su amigo, pero no dijo nada.

-¿Por qué hicisteis algo así? Naruto es un niño.

Ella volvió la mirada a lo que hacía, arrepentida.

-Lo siento, Sasuke-kun. Sólo queríamos saber si era cierto lo que se decía de vosotros.

-Todo ese asunto me está cansando –confesó con seriedad y algo hastiado. –No sé quién demonios inventa esas cosas. No tengo nada que ver con Naruto.

Haruno no pudo ocultar la expresión alegre y la amplia sonrisa que surgieron al escuchar aquello.

-¿Entonces todo son rumores? –sus ojos verdes brillaron de pura emoción. -¿Tú y Naruto no sois nada? Nada más que amigos, claro –aclaró con una risita.

-Nada –respondió escueto.

La chica tuvo que apretar los labios para ahogar un grito emocionado. ¡Sasuke-kun no era gay! ¡No tenía nada que ver con Naruto!

Pero de pronto recordó algo.

-Sasuke-kun, Naruto dijo una vez… Bueno, no lo dijo claramente, más bien lo insinuó.

-¿Qué cosa?

-Que vosotros os habíais besado.

-Sakura-chan, ¿tú todavía quieres besar a Sasuke?

La kunoichi formó una sonrisa tímida, pero todavía conservando su alegría.

-Claro que sí –se llevó un dedo índice a la barbilla, repentinamente pensativa. –Me pregunto cómo besará Sasuke-kun. ¿Será gentil? ¿O tal vez apasionado? –se preguntó para sí misma con una suave risita, aunque fue escuchada por el otro debido a la cercanía entre ambos. -Seguro que en nuestro primer beso será delicado.

Uzumaki sintió un vuelco desagradable en el estómago, semejante a unas fugaces nauseas, y fulminó a la chica con la mirada. De nuevo esa sensación… celos. Su respiración se agitó un poco, y antes de pensarlo siquiera, las palabras empezaron a escapar de sus labios.

-¡El teme no es delicado! –exclamó, recordando aquel primer beso accidental que le causó un gran dolor de dientes. -¡A mí me estuvo doliendo durante horas! –exageró debido al enojo, pues gracias a su poder de sanación el dolor no le duró ni quince minutos.

Sakura bajó de su nube de felicidad al escuchar lo que el otro casi gritó. Totalmente incrédula le miró, apenas parpadeando.

-¿Te… dolió? –atinó a repetir en un balbuceo.

Naruto asintió en un movimiento brusco de cabeza, casi echando humo por la nariz por la irritación que sentía.

-¡Es un bruto! ¡Y cuando menos lo esperas, ya estás desnudo y el teme te está tocando con sus manos largas! –casi gritó, en ésta ocasión recordando aquella vez en la que tuvo que patear a Sasuke debido al miedo que sintió.

Ahora Sakura sintió que se caía al suelo con lo escuchado. Suerte que la pared estaba cerca y quedó apoyada en ella. Su cara se volvió totalmente pálida. ¿Sasuke un bruto? ¿A Naruto le dolió durante horas? ¿Naruto desnudo? ¿Sasuke con sus manos largas?

¿Seguro que Naruto hablaba de un beso?

-Aunque juraría que insinuó algo más que un beso –comentó pensativa.

Sasuke apartó el brazo y recogió la venda, dándole a entender a la chica que quería que le vendara. Los arañazos no se habían cerrado, pero al menos aquella constante sensación de ardor había disminuido un poco.

-Las leyendas dicen que los kitsune son criaturas bromistas, Sakura. Me parece que el usuratonkachi te tomó el pelo.

–…oh –musitó algo avergonzada por haberse dejado engañar por un niño. –Era complicado no pensar algo así, Sasuke–kun. Los rumores… y después aquella insinuación de Naruto…

Escuchó al pelinegro chasquear la lengua, probablemente fastidiado con aquel tema de conversación, por lo que dejó de hablar. Anudó la venda, y procedió a curarle con chakra un corte en la frente, el cual cerró completamente. Bajando el rostro sonrió débilmente y de forma discreta, sintiéndose emocionada.

Ahora más que nunca lo sabía, no todo estaba perdido con Sasuke–kun.

Era hora de actuar, y lo haría pronto.

.:KITSUNE no KOKORO SasukexNaruto KITSUNE no KOKORO:.

Kakashi suspiró interiormente al ver a Sai a lo lejos, apoyando los brazos en la baranda del puente y observando el correr del agua con una expresión que no mostraba nada. Había estado buscándolo toda la mañana, se sentía realmente curioso por averiguar si Naruto y Sai eran novios.

Intentando fingir que se lo había encontrado por casualidad, con aire desinteresado se acercó al pelinegro.

–Hola, Sai.

En nombrado levantó la cabeza y descubrió a Kakashi acomodándose a su lado en la misma posición que él estaba.

–Hola –respondió.

Después todo fue silencio. Sólo escuchándose el correr del agua bajo ellos y el sutil sonido de la suave brisa que soplaba. Hatake esperaba que Sai dijera algo, pero éste seguía tan callado como si no hubiese nadie a su lado.

–¿Y bien…? –comenzó a preguntar. Al notar que el adolescente le miró, prosiguió. –¿Cómo te fue con Naruto? ¿Seguiste mis consejos?

–Lo hice –respondió sin ningún tono en concreto. –Y Naruto me golpeó.

–¿Te golpeó? –repitió con sorpresa. –Tal vez fuiste demasiado sincero –comentó, viendo como el otro se encogía de hombros en respuesta. –¿Entonces no sois novios? –afirmó en una pregunta.

–Me he estado informando –comenzó a decir, sin responder lo obvio. –y quizá no estoy enamorado de Naruto como pensaba.

–¿Eh? No lo entiendo, Sai.

–Naruto me agrada, pero como amigo. Lo comprendí al leer…

–Me puedo hacer una idea de cómo lo comprendiste –interrumpió. –¿Se lo has dicho a Naruto?

–No, desde aquel día me evita –cerró los ojos en una sonrisa.

–Se supone que no deberías sonreír por algo así –murmuró, pero fue ignorado.

–Después de todo Sasuke–kun tenía razón. No estoy enamorado de Naruto.

Kakashi guardó un breve silencio tras escuchar aquello.

–¿Sasuke te dijo eso? –al instante vio al pelinegro asentir en un suave movimiento de cabeza.

Kakashi se acomodó mejor en la baranda y su sospecha sobre ciertos sentimientos de Sasuke hacia Naruto crecieron.

Siempre se preguntó qué clase de persona sería aquella que lograra llamar la atención del serio y tranquilo Uchiha Sasuke y cautivarle. Pensó en algunas posibles candidatas, y ahora se llevaba la sorpresa de que la persona elegida por su antiguo alumno posiblemente era un chico. Pero no cualquier chico, sino un zorro, un chiquillo con una personalidad totalmente opuesta a la de Uchiha

–Interesante –se susurró a sí mismo de forma imperceptible.

Ahora sólo le quedaba averiguar qué sentía Naruto hacia Sasuke.

CONTINUARÁ…

Muchas gracias a todos los que se tomaron la molestia de dejarme un review, favorito, o alerta. ¡Me animan muchísimo para continuar! ^^

¡Ah! El final de "Kitsune no kokoro" está próximo, (todo depende de cuánto me explaye en cada capítulo, quizá tenga sobre 30-32 capítulos, no estoy segura) por eso he hecho una nueva encuesta en mi profile: "¿Cuál crees que será el final de Kitsune no kokoro?" Podéis votar todas las opciones que queráis. Y además de votar, me gustaría que a través de un review me dijerais qué final creéis que tendrá la historia. Me interesa mucho saber qué pensáis.

Adelanto del capítulo 27:

"El bosque volvió a sumirse en el tenso silencio de hace un momento. El rubio sintió de pronto que respirar por la nariz no era suficiente, le comenzaba a faltar el aire, así que separó los labios, respirando a bocanadas. Negó con la cabeza, negándose a creer todo lo que Sasuke le había dicho.

¿Un arma? ¿Sólo había sido un arma? ¿Acaso no eran amigos?

La frustración y la furia le invadieron como un latigazo, haciéndole apretar los puños y entrecerrar los ojos mientras fruncía profundamente el ceño.

-¿Cómo has podido…? –comenzó a susurrar, hasta que de pronto tomó aire de forma sonora y su voz sonó como un grito casi desgarrador. -¡Te odio! ¡Te odio, Sasuke!"

¿Sabías qué…?

Se cree que los cocineros de los templos, sobre todo los monjes que llegan sin llegar a saber nunca de dónde son, son zorros.

¡Se agradecerán reviews! ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!