EDUARDO:

-Despierta Belin, mira que todos vinieron a verte. ¿Te acuerdas cuando te dio miedo conocerlos?...

ISABEL:

-Eduardo no quiero ir-

Le dije berrinchuda.

Su casa estaba enfrente y yo seguía con las nalgas pegadas al asiento del carro.

-¿Y ahora por que no?-

-¿Cómo que y ahora por que no?- le dije mirándolo – si ya te dije.

-ni tu te decides Isabel. Primero que por que te sentías mal, luego que por que estas cansada. ¿Y ahora con que me vas a salir? ¿Ya te esta empezando a doler el pie de seguro no?-

-no- le dije enojada.

-¿Entonces?-

Lo mire un buen de rato. Me cruce mas de brazos y me puse a llorar como niña chiquita y pendeja. Eduardo ni se me acerco y yo ni se lo pedí. Me dejo chillar todo lo que quise y después se me quedo viendo otra vez.

-¿Ya me vas a decir?-

"Por que me da pena" le dije apenas viéndolo por las lagrimas que tenia atoradas en los ojos.

-¿Pena de que?-

-De que si no les caigo bien me van a mandar derechito a la chingada y yo me voy a quedar como una pendeja. Siempre me pasa cuando conozco a alguien y encima tu quieres que conozca a tu familia que para acabarla de chingar son vampiros y estan bien bonitos y siempre tienen de que hablar y yo no-

-Haber haber haber. Me dijo agarrandome la cara con los dedos. Me hizo verlo. Pero yo no quería. Yo quería estar en mi casa y no en la suya, pero al final que me quedo. Le vi. los ojos miel chillando todavía.. – Aquí nadie se la va a comer si usted no quiere- me dijo sonriéndome. Pero no supe si creerle

-¿Y si no les caigo bien?-

-¿Cómo no les vas a caer bien? Si ya te quieren por el simple hecho de ser mi novia-

-Pero nada más-

-Bueno pero ya es algo. Ándale, vamos a entrar, vas a ver que te la vas a pasar bonito –

Le dije que si entraba pero que no me fuera a dejar sola. Le dije que no esperara que hiciera mucha platica por que así era yo. Callada como una tumba. Le dije muchas cosas, pero ninguna me hizo caso.

Se espero a que se me quitara lo rojo de la chilladera y después me agarro de la mano para llevarme a su casa. Yo no hable, pero mientras mas nos acercábamos, mas le apretaba la mano. Tanto que término doliéndome.

Lo primero que vi. fue su casa. Más bonita que la del mar. Más grande, mas llena de vida aunque la ocuparan muertos.

Para cuando llegamos a donde estaba su familia, ya se me había quitado lo ensoñador y me acorde que nos estaban esperando. Ahí estaba toda la familia. La que se llama Alicia, el que se llamaba Javier, Rosaura, Emilio… y los papas de Eduardo.

Yo no dije nada, ninguno lo hizo. "Haber a que hora me empiezan a ver feo y a querer que me largue pensé" Me dolió verlos a todos, si por separados eran hermosos hasta la chingada. Juntos te daban ganas de llorar por la envidia

Algo había que nos quedamos callados. Alo mejor querían que hablara, pero yo no les di el gusto. En eso vi como Alicia, la del pelo corto que me había saludado el otro día. Se le quedo mirando a Eduardo. El le dijo que si con la cabeza y entonces se acerco a donde yo estaba. Empezó a sonreírme, me agarro de las manos y me dio un beso en el cachete. Como si fuéramos comadres de toda la vida.

-Me alegra conocerte Isabel-

Me quede callada, sorprendida de que se me acerco. Pero de repente empecé a sentirme tranquila, como si fuera una amiga mas. Entonces le bese el cachete y le dije que a mi también me alegraba. Le sonreí como muñeca de china poblana.

-¿Ya vez como nadie te esta comiendo?- me dijo Eduardo acercándoseme y agarrandome mi cintura.

Todo mundo se empezó a reír y yo deje de sentir miedo.

Primero se acercaron sus papas y su papa se adelanto para apretarme una mano.

-¿Te acuerdas de mi?- me dijo sonriéndome.

-Cómo no me voy a acordar si fue usted el que me curo el Chichón en la cabeza-

No me importo que su mano fuera fría. Se la estreche como si ya fuera de mi familia. El doctor se rió. Pero Eduardo nada mas se quedo callado. Luego se me acerco su mama. Se llamaba Esmeralda, pero todos le decían como se les pegaba la gana. Hasta me dijo4 que yo podía decirle como quisiera.

-Gracias señora es muy amable- le dije.

-No me digas señora. Estoy vieja pero ahí que aprovechar que no se me nota- me dijo sonriéndome y abrazando a su marido. –háblame de tu-

De plano me quede callada cuando vi. que Javier se quedaba en un rincón-

-Encantado de conocerte- fue lo único que me dijo estaba tan lejos que casi ni lo escuche.

-Igualmente- le dije amable también. No me dio miedo. Pero sentía que no me quería cerca. Me le quede mirando a Eduardo pero tampoco me dijo nada.

Emilio hizo lo mismo, me saludo y me sonrío. Pero cuando ya se me iba a acercar. vi. como la mano de Rosaura lo detenía y lo miraba como si lo fuera a fusilar.

Nadie dijo nada. Rosaura me saludo con un hola y se fue con Emilio escaleras arriba.

-¿Quieres comer Isabel? Te hicimos una comida- me pregunto Alicia haciéndose la que no pasaba nada. Yo nada mas dije que si y entonces me agarro de la mano para jalarme a la mesa.

-¿Cuántos años tienes Isabel?- me pregunto cuando me estaban sirviendo.

-17 …¿ y tu?-

-Muchos mas chula, créeme que muchos mas- me contesto sonriéndome

Eduardo se sentó a mi lado y yo me le acerque haciendo como que agarraba las tortillas.

-¿Por qué no les caigo bien?-

-¿Cómo de que no, si hasta mole te hicieron-

-No ellos, Rosaura y Emilio.-

-A Emilio le caes bien, a Rosaura no tanto-

-¿Pero por que? ¿Qué le hice si ni me conoce?- le pregunte.

-Ay Belin,- me dijo acariciándome el pelo –si no es por que te conozca o no, es por que tu si tienes un corazón que te late y ella no. Le da envidia.-

-Siempre ha sido así- me dijo Esmeralda sonriéndome apenada. –Por mucho que la queremos a la niña no le podemos negar que es una envidiosa-

Me cambiaron el tema, me preguntaron de mi vida. Yo les contestaba todo. Pero siempre con pena aunque se vieran felices de tenerme allí y por cada pendejada que se me salía siempre alguien terminaba soltando una carcajada.

La mama de Eduardo nos miraba mucho, sobre todo cuando el me tocaba o me acariciaba la mano. Yo me ponía roja como el tomate que era siempre que nos veia hacer eso. Pero nunca desviaba la mirada.

Sin darme cuenta me fui haciendo una familia.

Y ellos sin darse cuenta me fueron queriendo.

Sobre todo Alicia y Esmeralda, que eran las que mas se acercaban a hablarme. Como me acuerdo el rato en el que Alicia se me acerco sonriéndome y me dijo

-Me caes bien Belin-

Ahí estaba yo, con toda la familia que nunca había tenido y que siempre había deseado. Ni parecían vampiros. Se reían y platicaban con una voz tan alta que aunque estábamos a las afueras del pueblo toda la ciudad pudo haber escuchado lo que decían.

La comida se acabo, aunque ellos nunca comieron. Yo ya estaba tan llena que me sentia un chorizo mal envuelto con los pantalones que traía. Le ayude a Esmeralda a lavar los platos y cuando entre a la cocina me quede como una pendeja.

Todas las paredes estaban forradas de Talavera. El olor a chocolate me hacia sentir en una cocina de las antiguas.

-¿Te gusta?- me pregunto Esmeralda sonriéndome.

Hata ese momento la vi bien.

Tenia el cabello ondulado recogido a la mitad, su piel se veía hasta mas blanca que la de los Demás y aunque tenia los ojos color miel igual que todos. Eran mas tiernos.

-Es preciosa- le conteste

Me dijo con nostalgia que era una lastima que ellos nunca la pudieran ocupar. A ella el sabor de chocolate nunca se le hacia rico. El pan recién horneado le daba asco, la comida era extraña para ella.

-¿Pero entonces por que haces el chocolate y lo demás?-

Se río

-No siempre lo hacemos, hoy fue por ti.

Me dio una taza de chocolate caliente y aunque me queme la lengua me la tome de un trago. Estaba tan rica que me lamí los bigotes que ni tenia.

-Eduardo nos contó lo que te gusta-

-No te hubieras molestado, no soy de las que se sienten unas reinas y quieren que todo el mundo este pendiente de ellas- le dije riéndome. Las dos nos reímos. La sentí como una tía. A la que le podía contar todo lo que yo quisiera.

-Eduardo nunca se ha enamorado de nadie – me dijo viéndome a los ojos. –No puedo imaginar el corazón que has de tener como para que mi hijo se haya enamorado de ti pero con tan solo verte los ojos uno se encariña contigo. Y alo mejor no te sientes una reina. Pero se nota que vales mucho mas que eso-

Me calle por que la garganta me dolió. Quien sabe que habrá visto en mi mirada que entendió el gracias que le daba silenciosamente. Entonces unas manos se acercaron a mi cintura y la boca de Eduardo me beso la oreja. Me puse roja y Esmeralda se río.

-Esta peor que una virgen- dijo Esmeralda saliéndose de la cocina

-¿Qué? ¿Ya te gusto tu familia?-

-Hasta me dan ganas de tener una así- le dije.

-¿Pues que esperas? Vente a vivir conmigo-

-No jodas Cazares- le dije parándome pero no me dejo ir.

-No llevas ni cinco horas y ya casi todo el mundo te quiere. Alicia ya vio que van a ser mejores amigas.- me dijo burlándose. –Y Esmeralda ya hasta imagino la boda.-

-No andes de chismoso Eduardo- le dije besándolo

-Van a hacer un partido- me dijo Eduardo agarrandome de la mano

-¿De que?-

-De futbol- me contesto – Se ve que va a haber tormenta y queremos aprovechas ¿Quierer ir con nosotros o nos vamos a tu casa?-

-Le vi las ganas de jugar como nunca lo había visto. No pude decirle que nos fuéramos.

-Si pero nada mas déjame avisarle a mi papa.

-Vamos a tu casa y le decimos además te tienes que cambiar de ropa.-

-¿Vas a entrar a mi casa?- le pregunte espantada.

Me vio los ojos con miedo y entonces me dijo que ya iba siendo hora de que mi papa le diera el permiso de andar de novio conmigo.

-Se nota que eres un cabron a la antigua- le dije asustada todavía. –¿No te mueres con nada verdad?- le pregunte y me dijo que no y que por que.

-Por que no quiero que te vaya a pegar un tiro y después nos quedemos sin ir al partido ese-

¿Qué le dijo a mi papa que lo convenció y de buena gana? Esa fue una de las cosas que nunca supe ni me moleste en enterarme. Pero para cuando me baje de las escaleras. Ya estaban los dos bien sentaditos en la sala viendo un partido en la tele.

Mi papa me dio un beso en el cachete y me dijo "de los males el menos ¿no?. Me reí con el y me abrazo. Y a Eduardo le dijo que me cuidara bien. Que hija solo tenia una y sin repuesto.

-No se preocupe que va a llegarle viva y sana hoy y todos los días-

Nos salimos de la casa con los ojos de mi papa fijo en nosotros.

Y cuando nos subimos al carro. Yo ya estaba toda mojada por la pinche lluvia que azotaba el lugar.

-Me gusta tu pelo cuando esta mojado- me dijo quitándomelo de la cara y besando mi cuello.

-¿Te tengo que dar una cachetada?- le pregunte apenas hablando.

-Si tu quieres pero hoy no me pasa nada. Ya le prometí a tu papa que vas a llegar viva -

No dijimos nada. Deje que me besara donde se le diera la gana.

Cuando llegamos a donde se habían quedado de reunir toda su familia nosotros ya teníamos la paz en el cuerpo por todo lo que nos habíamos besado y la lluvia se habia quitado.

La camioneta en la que íbamos estaba tan alta que tuve que saltar para salirme del carro. Pero me cai y me embarre todo de lodo. Eduardo nada mas se rió como nunca por la cara que traía y yo le grite un pendejo con todas mis fuerzas.

Entre gritos y golpes de mi parte y besos con perdones del suyo. Llegamos al terreno vacio.

Toda la familia estaba ahí. Hasta Rosaura. Pero ella ni me saludo.

" ni quien te ruegue cabrona" pensé enojada de que se portara así.

-De seguro nunca has visto como juega un vampiro verdad- me pregunto Alicia cuando llego hasta donde estábamos los dos.

-Yo ni sabia que existían y ya quieres que sepa como juegan- le dije riéndome. -¿para que necesitan los truenos?-

-No seas chismosa y espérate que ya vas a ver.-

Todo mundo hizo sus equipos. Yo me quede con Esmeralda que era la que marcaba los goles y las faltas.

No fue nada fuera de lo común. Solo por el hecho de que iban tan rápidos que ni podía verlos ni a ellos ni a la pelota y después descubrí por que necesitaban los truenos.

Cuando se pegaban entre si. Sonaba tan fuerte que yo siempre me espantaba.

"La gente va a pensar que son truenos" dije sorprendida. Que inteligentes me salieron pensé en una de esas.

Al principio me espantaba y hasta me paraba del lugar para ver si estaban bien. Se pegaban tan feo que si a mi me hubieran golpeado asi yo ya hubiera estado oliendo flores de tumba. Pero toda la familia se hacían los machos y seguían jugando como si no pasara nada.

-No nos duele. Pero son unos brutos. Por eso prefiero contar los goles – me dijo en una de esas Esmeralda.

Al poco rato me fui animando y hasta empecé a gritarle. Como una porrista. Gritaba de la chingada pero el chiste era de que me estaba divirtiendo

No me di cuenta a que hora se paro el juego.

Y todos hasta Esmeralda, corrieron para ver a Alicia.

Yo me espante.

Tenia los ojos idos y su novio Javier la agarraba para que no se fuera a caer

-¿Qué le paso?- Le pregunte a Eduardo cuando se acerco a donde estaba yo. -¿Se desmayo?-

-No como crees- me dijo preocupado – Así se pone cuando ve el futuro.

Me cargo hasta donde estaban todos para no perder tiempo.

Cuando llegamos todos tenían una cara de espanto que me espanto mas cuado me vieron a mi y luego a Eduardo. Yo también lo mire. Pero no me gusto lo que vi.

Se quedo con los ojos abiertos y después me miro a mi abrazándome mas.

-Vienen tres y son de los cabrones- dijo Alicia tratando de pararse solita.

-¿Quiénes vienen?- le pregunte asustada a Eduardo.

-Vampiros- me dijo el apretándome más.

-Mejor llévatela si no quieres que te la maten Eduardo- le dijo Alicia mirándome con tristeza.

No tuve que preguntar para saber que eran unos vampiros a la antigua Y trate de no gritar de miedo cuando Eduardo me jalo de una mano para sacarme de allí.